Los personajes son de Meyer, la historia de Isabel, yo tan sólo la transcribo.

Antes de nada pido perdón por la tardanza, tuve muy buenas razones para tardar tantisimo tiempo pero sé que es desesperante tener una historia a medias y que no se actualice como se debe, mil perdones por el mega-retraso.


Capitulo XXVI

- Ángel tiene el Don del camuflaje –continuó explicando – nadie, ni humano ni vampiro, puede notar su presencia, al menos que lo perciba con la vista. Tu misma ya debiste darte cuenta

de eso ¿verdad?

En ese momento en contacto con su frío cuerpo pétreo, se me hizo insoportable, por su culpa mi familia no me encontraría nunca.

Tal vez Jane notó mi aversión hacía Ángel, porque agregó.

- Debes darle las gracias niña, ya que es gracias a él que los demás vampiros no se han vuelto locos con el olor de tu sangre. Si te sigues portando bien, él permanecerá a tu lado.

Era mi verdugo y mi salvador, que irónico resultaba todo aquello, mi familia entera se había preocupado por protegerme, habían creído que sus instintos superdesarrollados de vampiros

servirían de sobra para tal fin, obviamente nunca consideraron esto.

Como si estuviera leyendo mis pensamientos continuó su relato.

- Tu padre fue otro gran reto, su capacidad de leer mentes hacía imposible que nos acercáramos a ti; ni siquiera Ángel podía impedir que leyera dentro de su mente. Así que idear el plan

para alejarlo de ti, fue difícil, lo bueno es que me encontré un aliado en el camino, al parecer es otro vampiro que ha tenido hijos biológicos como Edward, que ironía – sonrío - me imagino

que has escuchado de él, su nombre es Johan.

Así que lo que sucedía en el Amazonas no era más que parte del mismo plan.

Mi familia se había alejado de mí, tratando de ayudar nuestros amigos de Brasil, sin saber que estaban participando en el plan macabro de mi rapto.

Ahora lo único que quedaba por saber cual era la petición que Jane le haría a mi madre.

Al parecer no tenía que esperar mucho para averiguarlo, Jane volvió a acercarse demasiado a mí. Y sin dedicarme ya ninguna sonrisa me dijo.

- Ahora se niña buena y dame tu celular, necesito ponerme de acuerdo con tu madre para el intercambio.

¿¡Intercambio! La palabra retumbó en mi cerebro ¿Qué pretendía intercambiar Jane? ¿Qué podría querer de mi madre, a cambio de mi vida? ¿Su propia vida? Después de todo, mi madre

era la única vampira a la que Jane era incapaz de dominar con su ataque, entonces ¿Qué pretendía pedirle? ¿Qué se dejara martirizar hasta la muerte? Volví a convulsionarme presa del

pánico. No podía permitir tal cosa.

Lo consideré en una fracción de segundo, debía intentar huir; por supuesto, todos los vampiros a mi alrededor terminarían conmigo. Si yo estaba muerta no tendría con que chantajear a

mi madre ¿Pero mi bebé? Oh Dios, Jacob.

Como podría hacerle tal cosa, perdernos a los dos lo mataría. Pero tampoco podría permitir que le hicieran daño a mi mamá.

¡Dios un milagro! -imploré

Jane se dio cuenta que dudaba, así que no esperó a que yo le diera el celular, con un rápido movimiento lo sacó de mi bolsillo y marco el número de mi madre que estaba registrado en la

memoria.

Rogué porque no contestara, porque donde se encontrara no hubiera señal o algo. Pero mi mamá contestó al primer timbrazo.

- Nessie ¿qué pasa? –preguntó un poco alarmada, pero me di cuenta que en casa ni siquiera habían notado mi desaparición.

Eso quería decir que habíamos corrido muy poco tiempo por el bosque, y que no nos encontrábamos tan lejos de casa como creía.

Aun así conocer esto no me dio ninguna esperanza.

- Tranquila Bella –respondió Jane – tu pequeña se encuentra en perfecto estado.

- Jane –respondió mi madre del otro lado del auricular seguido de un fuerte rugido.

Jane le sonrió radiante ante el celular.

- Veo que tú también me recuerdas, perfecto. Supongo que no estas sola y que tu marido ya sabe también que ahora estoy con su niña. Dale mis saludos por favor, pero Bella, esto es

algo que deseo tratar únicamente contigo. Así que te pido que cuando estés completamente sola vuelvas a llamarme. ¡Ah! Te recomiendo que no tardes demasiado, no se mucho de

embarazos y de estas cosas, pero hija no se ve nada bien –diciendo esto colgó.

Por favor mamá, no llames, no llames –supliqué dentro de mi cabeza.

Pero no pasaron ni 30 segundos cuando el celular volvió a timbrar.

- Gracias Bella, ya te alejaste de todos, perfecto, ahora si podemos hablar. Supongo que quieres hablar con tu hija y comprobar que sigue con vida, espera un momento –se acercó a mí, y

puso el celular a la altura de mi boca, volteé la cabeza hacia un lado fuertemente y apreté los labios, no iba a hablar. Nada detendría a mi madre si escuchaba mi voz, haría todo lo que

Jane le dijera y por supuesto que yo no permitiría tal cosa; no me importaba que Jane me torturara hasta matarme con su poder, no hablaría.

Pero entonces Jane depositó suavemente su mano en mi vientre, comenzó a cerrarla tan lentamente que sólo mis sentidos semivampiros lo notaron, pero sabía lo que pretendía, me

estremecí al comprobar que no tenía alternativa, así que con muchísimo esfuerzo, despegué los labios, y entre un fuerte sollozo le dije – mami.

Escuché rugir a mi madre del otro lado, pero Jane inmediatamente, apartó el celular. Se alejó de mí, dejando fuera peligro a mi bebé, lo que me hizo sentir un ligerísimo alivio. Y continuó.

- No pretendo hacerle daño, te lo aseguro, simplemente es que tu me tienes tan enojada.

Jane se había alejado lo suficiente para que no pudiera escuchar a mi madre, así que sólo pude presenciar el monólogo de Jane.

- No Bella, de nada sirve que me amenaces, puedes estar segura que no encontraras a tu retoño con vida y mucho menos a tu nieto, si sigues con esa actitud.

- Celebro que te tranquilices para que puedas escucharme. Está por demás decirte que tu hija no está en buenas manos, de hecho esta rodeada de vampiros neófitos ahora mismo, tu

sabes lo difíciles de controlar que pueden ser estos vampiros tan jóvenes. Así que entre más rápido terminemos esto, mejor será para todos.

- Necesitas aprender una lección Bella, aquel día en el claro, tu estúpido escudo me dejó en completo ridículo, ahora te toca a ti. Esta será una ocasión que no podrás usarlo para salvar a

las personas que amas, bueno sólo a una.

Todo este tiempo había estado hablando con su voz angelical y cantarina, dulce hasta empalagar, pero las siguientes palabras fueron tan frías que parecía que había escupido hielo al

decirlas, congelando el ambiente y deteniendo mi corazón.

- Te dejaré que te lleves a Renesmee completamente ilesa, en el momento en que yo haya acabado con Edward.


Repito mis disculpas por la tardanza, como dije arriba tuve muy buenas razones. Muy pocas sabeis que tengo un niño de tres añitos, bien, pues sufrió un accidente de trafico con su padre y ha estado convaleciente hasta hace poco, necesitaba muchos cuidados y no tenía tiempo para muchas cosas, espero que sepais perdonarme.

Un beso, nos vemos...