Capítulo 25 La Ópera
Hiro y Rachel estaba mirando a Boris, que él también los miraba extrañados.
-¿Qué diablos pasa aquí? –pregunto ya muy enojado
-¡Ah Boris! –dijo entre un largo suspiro Hiro- me encontré a Rachel y me conto algo que no quería decirte
Rachel miro muy sorprendida a Hiro, la iba echar de cabeza le iba decir a Boris que era novia de Kai. Todo aquí se acabó.
-¿Y qué es eso? –pregunto molesto
-Bueno Rachel… -dijo Hiro mientras la miraba- Quiere un beyblade…
Las miradas de Rachel y Boris cambiaron.
-¿Un beyblade? –preguntaron ambos
-Si un beyblade, me comento que comenzaba a interesarle mucho el juego pero no quería comentártelo, no aun.
Boris volteo a mirar a Rachel sorprendido.
-¿Eso es verdad?
Rachel extrañada y aun sorprendida no sabía que decir.
-Ah… bueno… yo… si, sabes, cuando me mandaste al campeonato comenzó a interesarme el beyblade, pero no quería comentártelo
-¿Y por qué no me comentaste? –pregunto mientras cruzaba sus brazos
-Pues no sabía que me dirías…
Boris dudó. Pero después de un incómodo silencio decidió conformarse con lo que le dijeron.
Rachel estaba en su habitación, respiraba profundamente, sentía que se desmayaba. Sabía que ahora le debía una a Hiro y una muy grande.
Habían pasado los cinco días desde que Rachel había leído la carta de Voltaire Hiwatari, pensaba en ir a juntarse con el e intentar sacarle toda la información que pudiese del por qué el interés en ella. Pensaba y pensaba y decidió ir a haber que quería Voltaire de ella.
Tomo un baño y se arregló. Llevaba puesto una falda negra que le llegaba hasta arriba de la rodilla, una playera blanca que solo llevaba la imagen de una pequeña muñeca que sostenía un osito de peluche, y unos converse negros. Iba en el camión rumbo al cementerio de la ciudad, ya que ahí era donde estaba enterrada su madre. Mientras viajaba en el camión escucho que su celular sonaba, asustada lo saco de la bolsa que llevaba y miro que Kai le hablaba, se asustó, pensaba en contestarle o no.
-¿Hola? –contesto
-Rachel, ¿Dónde estás? –pregunto preocupado
-Voy al centro –dijo algo seria
-¿Al centro?, ¿A qué?
-Quiero comprarme un disco de Magdalena Ciani, junte dinero en estas semanas
-¿Por qué no me dijiste?, te hubiera acompañado
-¿No me dijiste que estarías ocupado unos días?, entrenando con el beyblade –dijo con una sonrisa
-Sí pero… no dejo de pensar en ti
Rachel se puso roja mientras sonreía.
-¿Sabías que tu lado tierno es el mejor?
-¿Por qué lo dices? –pregunto curioso
-No lose –le contesto con una leve risa- Ya pronto bajare del camión, te quiero…
-También te quiero
-Hasta pronto –dijo mientras hacia un sonido de beso y colgó
Ambos colgaron a la vez. Rachel suspiro se sintió mal por mentirle a Kai, le había prometido no mentirle más, pero el asunto con el abuelo del era algo que tenía que averiguar sin la ayuda de Kai. Llego al cementerio hace meses que no iba ahí, al llegar no sabía qué hacer, Voltaire no le especifico en que parte del cementerio se verían, se puso cerca de la estatua del ángel que había al entrar y se recargo ahí para esperar.
Pasaron como dos horas y media y nada, Voltaire no se veía por la entrada ni nada. Rachel suspiro amargamente así que decidió irse ya. Se levantó del suelo donde estaba e iba rumbo a la salida cuando se topó con un hombre que vestía un traje muy elegante, llevaba un gran ramo de exóticas flores e iba acompañado por dos mujeres vestidas iguales que al parecer eran su escolta. Rachel miro extrañada y aquel hombre la miro con una sonrisa.
-¡Rachel! –Le exclamo- Al fin te conozco pequeña
Rachel estaba confundida
-Perdón pero, ¿Quién es usted?
El hombre lanzo una leve carcajada
-Pequeña, soy Voltaire Hiwatari
Ella se quedó sorprendida, Voltaire no se veía como en las fotografías que ella tenía, un hombre robusto de cabello largo color platinado y una mirada penetrante, al contrario él se veía que había adelgazado por medio de una dieta y ejercicio ya que la piel no le colgaba ni nada, su cabello ya estaba blanco por las canas y corto con un estilo de peinado hacia atrás completamente, lo único con lo que podía identificarse Voltaire Hiwatari seria con su mirada seria y muy penetrante.
-¿Usted es Voltaire Hiwatari? –pregunto sin poder creerlo
-Así es, bueno tal vez me recuerdes de otra manera pero debo admitir ya estoy viejo y poco a poco me consumo, pero bueno me alegro que vinieras Rachel pensé que no lo harías realmente. ¿Cómo estas Boris?
-El, está bien…
-Hable con él hace unos meses y me conto sobre ti, y tenía razón
-¿En que tenía razón? –pregunto extrañada
-Que eres una niña muy preciosa
Rachel se quedó sorprendida
-Bueno Sr. Hiwatari usted en su carta me comentaba de una ópera…
-¡Ah! –Exclamo interrumpiéndole- Si, si, la obra de Magdalena, si, sí. Mira tengo que dejarle estas flores a mi esposa, ¿Me acompañas y platicamos del asunto?
Alzo su cabeza diciéndole sí.
Iban caminando Voltaire le contaba muchas cosas a Rachel que ella no le ponía mucha atención ya que aquellas dos mujeres la distraían completamente, vestían iguales, dos faldas negras por encima de las rodillas, un chaleco negro, camisa blanca y corbatas, parecían gemelas la única diferencia era que una era de pelirroja y la otra era rubia. Voltaire volteo a mirar a Rachel ya que no parecía responderle sus preguntas.
-No te asustes –le dijo y ella volteo a mirarlo- son como mis enfermeras, pero también son mis guarda espaldas
-No, está bien –dijo Rachel nerviosa
Unos minutos después llegaron a una cripta. Voltaire se acercó a ella y dejo el ramo de flores en la entrada de la cripta.
-Aquí está mi esposa, mi madre y también la madre de mi nieto, ¿Supongo que conoces a mi nieto?
-Ah, sí –dijo algo nerviosa- Si buen bey jugador
-Si claro…-menciono algo serio
-Sr. Hiwatari, lamento preguntarle esto pero ¿Porque aquí está toda la familia enterrada y no en Rusia?
-Sabía que me preguntarías eso, bueno mi madre, esposa y mi nuera todas eran japonesas, y decidimos enterrarlas en la tierra que las vio nacer, la familia Hiwatari es mitad japonesa y mitad rusa
Rachel estaba sorprendida.
-Pero bueno, vamos al grano pequeña.
Ella alzo la cabeza diciendo sí.
-Sabes, Boris me conto que te gusta la ópera. Y Magdalena Ciani es tu cantante favorita
-Sí, es una mezzo-soprano –le dijo, ya que ella no le gustaba que le dijeran cantante si no lo que realmente era
-Vaya, veo que si sabes. Bueno, el punto es invitarte a la ópera, quiero que seas mi acompañante y también que conozcas a Magdalena
La mirada de Rachel se abrió de par en par y una enorme sonrisa se formó en su rostro. Luego volvió a la realidad.
-Sr. Hiwatari muchas gracias por su invitación pero, no podría aceptarla por…
-¿Por qué? –pregunto extrañado interrumpiéndole
-Bueno en primera, la ópera en una invitación formal. No tengo ningún tipo de traje formal… dos pues no sé si Boris me deje ir…
Voltaire comenzó a reírse.
-Pequeña, lo del traje podemos solucionarlo. Y en segundo estoy seguro que Boris te dejara…
-¿Por qué lo cree? –pregunto dudosa
-Yo lo conozco… es un viejo amigo… -dijo con una sonrisa- ¿Aceptas la invitación?
Rachel estaba pensativa, aceptaba o no. Era su sueño conocer a Magdalena Ciani, pero también debería tenerle miedo a Voltaire y a Kai también, si se diera cuenta de todo esto.
-Está bien Sr. Hiwatari acepto su invitación.
Voltaire Hiwatari sonrió con mucha satisfacción.
Kai se encontraba entrenando con su Beyblade en una colina muy tranquila, cuando el sonar de un celular interrumpió todo ese pacifico silencio. Kai suspiro amargamente y de la bolsa de su pantalón saco su celular.
-¿Hola?
-¿Kai? –Pregunto una mujer- ¡Por Dios!, ¿Estás bien?
-Si estoy bien, ¿Por qué la pregunta?
-Acabo de revisar tu cuenta bancaria y vi un gasto hospitalario
-¿Aun revisas mi cuenta? –pregunto un tanto molesto
-Kai, solo quiero que esa cuenta este intacta, es para tu futuro
-Oye, apenas tengo acceso a ella. Y si gaste en una cuenta de hospital, para una migo que se lastimo por mi culpa, ¿Contenta?
-Kai, no me hables así, lamento revisar tu cuenta pero sabes que lo tengo que hacer y bien ayudaste a uno de tus amigo ok, no hay problema
-¡Gracias! –exclamo y colgó
A los segundos de haber colgado se sintió mal por haberle colgado a su tía, pero a veces le desesperaba mucho, era muy entrometida en sus asuntos pero no había por qué hablarle así, su tía lo quería mucho. Suspiro, tomo su beyblade y se retiró.
Rachel iba en la limosina de Voltaire Hiwatari, estaba sentada mirando por la ventana. Voltaire solo la miraba, estaba sentado enfrente de ella. Las dos mujeres iban adelante, la rubia conducía y la pelirroja iba en el asiento de copiloto.
-Sería bueno conseguirte un vestido –le dijo de repente
Rachel volteo sorprendida.
-Sí, uno rentado
-Está bien, como te sientas más cómoda
Rachel sonrió y regreso la mirada a la ventana, mientras contemplaba las calles su celular sonó. Lo busco en su bolsa y miro que Kai le hablaba, comenzó a temblar de nervios y Voltaire lo noto.
-¿Todo bien? –le pregunto
-Si… si… -dijo muy nerviosa
-¿Quién te llama?
-Un amigo
-Contéstale no te preocupes…
-No está bien
Rachel no le contesto. Durante unos cinco minutos Kai le marco unas tres veces así que decidió contestarle.
-Hola –dijo algo nerviosa
-Rachel, ¿Qué pasa? –pregunto extrañado ya que le identifico el tono de voz
-¿De qué o qué?
-Te oigo nerviosa ¿Estás bien?
-Sí, no te apures
-¿Aun estas en el centro?
-No, no. No encontré el disco y pues me hablo Kayako y voy a su casa –decía aun nerviosa
-Bien –dijo extraño- entonces te veré mañana, te quiero
-También yo
Y ambos colgaron. Rachel aún estaba nerviosa.
-¿Todo bien? –pregunto Voltaire extrañado
-Sí, Sr. Todo bien –le dijo con una sonrisa nerviosa
Llegaron a una tienda muy elegante de renta de vestidos, los cuatro salieron y entraron en el lugar. Había muchos tipos de vestidos y trajes.
-Rachel escoge el que más te guste. Si quieres que ellas te ayuden -dijo mientras apuntaba a sus guardas espaldas
-Sí, gracias –dijo muy seria
Las dos mujeres la acompañaron en todo momento y Voltaire, solo se sentó a esperarlas. Rachel decidió hacer todo rápido. Miro varios vestidos para su edad, pero muy pocos la convencían, hasta Rachel se sorprendió que las guardas espaldas de Voltaire dejaran a un lado su seriedad y sacaran el lado femenino.
-Me gusta este para ti –dijo la rubia- Es color azul, y te hacer ver muy blanca
-No el crema le luciría mejor –le interrumpió la pelirroja- Hará que sus ojos y cabello brillen como nunca
Rachel las miraba extrañada así que se alejó lentamente de ellas y comenzó a buscar unos por su cuenta, mira y miraba cuando vio uno que le gustó mucho. Un vestido color turquesa claro de tirantes en forma de corazón y con la espalda un poco descubierta. Lo tomo y le pregunto a una encargada si había en su talla y se lo busco. Le consiguió uno en su talla y Rachel decidió probárselo, al pasar unos minutos salió del probador y le lucia hermoso.
-Te ves divina –le dijo Voltaire
-Gracias Sr –dijo algo seria
Pasaron los días y llego la hora de la gran ópera. Rachel iba arreglada con su vestido turquesa y su cabello con un estilo ondulado y un maquillaje leve. No parecía una muchacha de quince años. Llegaron al teatro de la ópera y Rachel pudo mirar demasiada gente mayor en su mayoría, quienes miraron extrañados a Voltaire Hiwatari por su joven acompañante. Rachel comenzó a temer que la gente pensara que Voltaire era un amante de las jovencitas. Entraron en teatro, buscaron sus asientos y esperaron a que la obra comenzara.
Pasaron quince minutos y la obra comenzó, se apreciaba un escenario como si fuera una gran ciudad y apareció un soprano que Rachel había oído cantar debes en cuando proveniente de Estados Unidos, quien interpretaba el personaje de Ilia en la obra. Pasado el inicio de la obra y el aria de Ilia, apareció el personaje de Idamante quien era interpretado por Magdalena Ciani.
Durante casi tres horas con veinticinco minutos, la obra fue maravillosa, quien interpreto a Elettra se llevó la noche con el aria D'Oreste D'Aiace, el cuarteto cantando Andrò Ramingo E Solo, también Idomeneo con Fuor Del Mar fue maravilloso.
Todo el público se levantaba de sus asientos, Rachel ya estaba decidida a retirarse cuando Voltaire le desvió el camino.
-¿A dónde vamos Sr.? –pregunto nerviosa
-Tras bambalinas
-¡¿Tras bambalinas?! –pregunto sorprendida
-Si quiero que conozcas a Magdalena
-¿¡A Magdalena!? –Exclamo sorprendida- ¿La conoce?
-Claro
Llegaron al camerino de Magdalena y Voltaire toco la puerta, rápidamente Magdalena abrió la puerta.
Mag era una mujer hermosa de cabello largo color café oscuro y unos ojo de color negro, aunque realmente eran cafés oscuro se apreciaban negros, piel blanca y una sonrisa muy linda.
-Voltaire –dijo algo seria- ¿Qué quieres?
Rachel se extrañó por la actitud pensó que Magdalena la trataría mal o algo así.
-Mag querida no seas así, hoy tienes una visita.
-¿Visita? –pregunto extrañada
Voltaire se hizo a un lado y mostro a Rachel.
-Sí, es una admiradora tuya
Rachel estaba nerviosa, solo alzo su mano y dijo hola.
-¿Y esta linda niña? –pregunto con una sonrisa
-Se llama Rachel –al decir el nombre Magdalena miro extrañada a Voltaire- y es hija de Boris, ¿Recuerdas a Boris cierto?
-Si –dijo muy seria- Pero ¿Él no tiene hijos?
-Si es por eso que ella y tu tienen tanto en común, ambas son adoptadas
Rachel miro extrañada a Voltaire, a que se refería con que ambas eran adoptadas, Voltaire noto la expresión de ella y comenzó a reírse.
-Rachel, Magdalena es mi hija –dijo entre su risa- ella es tía de Kai.
La mirada de Rachel cambio de seriedad a sorpresa.
