D. D
―¿Azul o rojo?
―Verde.
―¿Chocolate o vainilla?
―Fresas.
―¿Helado o sándwiches?
―Flagendorfers.
―¡Elsa! No se trata de elegir algo extra.
Nada era extra, simplemente era todo lo que le hacía recordar a Anna. Desde el color verde de sus cintas en el cabello, hasta el horroroso primer Flangerdorfer que habían cocinado juntas. Además, Anna siempre olía a fresas silvestres.
