Steve entró corriendo, saltando por encima de una lámpara que estaba en el suelo, y se arrodilló ante Valerie.

- Valerie, cielo, responde. - Movía con suavidad la cara de la muchacha con una de sus manos, pero esta no reaccionaba. Se volvio hacia Clint. - ¡Clint, haz algo!

- Llévala a la cama, Steve. - dijo Bruce. - Yo la examinaré, procuremos que solo sea algo menor.

Steve la alzó en brazos y se la llevó hasta la cama de Clint y Natasha, la dejó tumbada y se sentó a su lado, agarrando una de sus manos con fuerza. Bruce volvió a entrar con su maletín y comenzó a examinar a la un buen rato ocupado con ella, mientras Steve se apoyaba en la pared con gesto preocupado, y Clint y Natasha se quedaban en la puerta.

Por fin, el doctor se levantó. Tenía una sonrisa de alivio en su cara.

- Por suerte, está bien. Podría haber sido mucho peor. - Steve suspiró. - Tiene un golpe en la cabeza, que le provocó una herida, pero está curada ya. Procuremos vigilarla por lo menos hasta mañana, así sabremos que no le quedan secuelas. Mañana si queréis vengo, o pasaros por mi casa. De todos modos llamadme cuando sepáis lo que ha pasado.

- Te tendremos informado, Bruce. - respondió Clint. Él y Natasha le acompañaron a la puerta, y Steve se sentó en la cama junto a Valerie. Ésta movió las manos y abrió de pronto los ojos. Miró a su lado, y al ver a Steve, se lanzó hacia él.

- ¡Steve! - intentó abrazarle, pero se mareó y tuvo que tumbarse de nuevo. Steve se acercó un poco más y la puso la mano en la mejilla.

- Tranquila, estás en casa. Banner te ha curado, ha dicho que estás bien.

- Tengo miedo, Steve...

- ¿De qué?

- Ya se quién es el que va detrás de mí... Ha estado aquí esta noche.

Steve se puso muy tenso. Justo entonces entraron Clint y Natasha, que al verla despierta, se acercaron también.

- Dios, Valerie, estás bien. - Natasha la abrazó con fuerza. Ella se incorporó despacio y se quedó sentada, con la mano sobre su cabeza.

- Me siento mareada... Me duele la cabeza... Choqué con una pared y perdí el sentido.

- Cuéntanos que ha pasado. - pidió Clint.

- Ha estado aquí. - Valerie estaba asustada. - Él ser que me busca ha estado aquí.. Buscando el virus. Sabe que lo llevo en mi sangre y lo quiere. Quiere matarme.

- Tenemos que ir a hablar con Nick. No podemos dejar esto así.

- De todos modos, es mejor que nos vayamos todos a descansar. - dijo Steve. - Valerie debería dormir algo.

- He quedado con...

- Yo llamaré para decir que no vas. - interrumpió Natasha. - Tú duerme.

- No puedo. Tengo miedo, no quiero quedarme sola...

- Yo me quedo contigo, haré que estés más tranquila. - prometió Steve.


Así pues, Valerie y Steve se quedaron en la habitación de esta, intentando dormir algo. La chica aún tenía miedo, estaba asustada por los acontecimientos. No soportaba cerrar los ojos, veía aún aquellas imágenes en su cabeza.

- No te preocupes, no creo que vuelva por aquí. - intentaba asegurarle Steve, tumbado junto a ella.

- Aún así, tengo mucho miedo. No puedo estar tranquila sabiendo que hay alguien que me quiere matar.

- Eh, mírame. - Valerie giró la cabeza. - Te prometo que te defenderé con mi vida si es necesario. No voy a permitir que nadie te haga daño, ¿me oyes? No voy a permitir que nadie te haga sufrir. No vas a morir.

- Steve... Te quiero tanto... - la joven se incorporó un poco y se abrazó al rubio, que la abrazó con fuerza por unos instantes. La separó y la dedicó una sonrisa.

- ¿Y si te pones el pijama y tratas de dormir un poco? Tu cabeza lo agradecería.

- Bueno. - Valerie se levantó y lentamente se acercó a su cómoda. Sacó un camisón y se lo puso. Y eso hizo que Steve se mordiera el labio.

- Esto lo haces aposta, señorita Jones. - le reporochó Steve cuando ella se volvió a tumbar junto a él.

- Me gusta dormir cómoda. ¿Acaso quieres...? - Valerie se le acercó más.

- Clint y Natasha están al lado, no pretendo hacer nada.

- Bueno, entonces tendré que hacerlo yo. - Valerie se puso encima de Steve y comenzó a besarle apasionadamente. El la apartó y ella se quedó sentada encima de él.

- ¿Y tu cabeza?

- Ahora mismo no pensaba en mi cabeza, Rogers. - susurró la pelirroja, y se volvió a echar sobre los labios de Steve.

Incapaces de hablar, y con las prendas volando por la habitación, Steve y Valerie volvieron a hacer el amor, esta vez de una manera un poco más sensual y salvaje que la anterior.


A la mañana siguiente, Valerie se despertó abrazada a Steve. La cabeza no parecía dolerle, y se propuso despertar a su novio.

- Mi capitán... ya es de día.. - Steve abrió poco a poco los ojos, y la ojiazul comenzó a besarle dulcemente. - Buenos días.

- Buenos días, pequeña. - murmuró él, acercándosela. - ¿Dormiste bien?

- Contigo... siempre. - los dos intentaron hacerse los remolones bajo las sábanas cuando Clint entró sin llamar.

- El desayuno está... ¡JONES! ¿QUÉ ESTÁS HACIENDO? - bramó Clint, y Valerie y Steve se incorporaron, tapándose con las sábanas.

- ¿De qué vas, Clint? ¡Llama antes de entrar! - gritó ella. Clint estaba rojo de ira, y Natasha se asomó también. Soltó una risita y agarró los hombros a Clint.

- Clint, vamos a desayunar.

- ¡ NO EN MI CASA, ROGERS! ¡EN MI CASA Y CON LA NIÑA NO! - Clint estaba que se subía por las paredes, pero Natasha se lo llevó, dando tiempo a Steve y Valerie para vestirse y reírse de la situación.


Dos horas después, todos, menos Stark, estaban en la oficina de Fury. Thor fue el último en llegar, y al verle, Valerie se lanzó hacia él.

- ¡Thor! Estoy muy contenta de que estés aquí. - le abrazó con fuerza y él hizo lo mismo.

- Tenemos batalla. Por eso me tienes aquí.

- Señores, señoritas - la voz de Fury les hizo darse la vuelta -, estamos en peligro. Alguien nos quiere atacar. Tengo nuevas informaciones. Hay algo que es buscado por un poderoso mutante que quiere dominar el mundo. Es muy peligroso y creo que es el mismo que busca a la señorita Jones. Es hora de pasar a la acción.

- ¿Tenemos que luchar ya? - preguntó Banner.

- Es hora de entrenar. Sigan con sus vidas pero estén bien alerta. La lucha se viene encima. Y la señorita Jones es la que más peligro corre.

- Voy a entrenar y voy a enfrentar a ese mutante.

Fury asintió.

- Señoritas, caballeros... Es tiempo de guerra.