La despedida

Habían pasado once meses y la ciudad había asumido la aparición de nuevos héroes. Al principio no parecían muy ilusionados y los creían innecesarios, incluso en las noticias, dos meses después de su primera aparición oficial, seguían hablando de estadísticas en las que se demostraba que el crimen había aumentado en Jump City ese verano, y culpaban a los héroes.

-¡No puedo creerlo!-Se quejaba Galfore delante de la pantalla.- ¿Recordáis el día que reformaron la torre?

-Todos se quedaron asombrados y la señalaban, sí.-Dijo Crow, triste.-Parecían ilusionados por que volviesen los Titans.

-Pero les dio igual porque no somos nuestros padres, y ahora nos hacen bullying.

-Tampoco es eso, Gal.-Corrigió Korine.-Ya sabes lo que dice el refrán: más vale malo conocido que bueno por conocer.

-Desconozco los dichos de vuestro planeta. ¿Podríais explicarme porque ahora los Teen Titans son malos?

Korine negó con la cabeza, sonriendo. No podía evitar hacerlo cuando su primo no entendía algo acerca de su planeta. Era extraño lo divertido que le parecía el chico, después de la forma tan brusca en la que se habían conocido y que desde un principio no le hacía mucha ilusión su presencia.

-Me refiero a que, aunque fuésemos mejores, o aunque seamos su única opción, nunca nos van a aceptar porque están acostumbrados a los Teen Titans. Incluso los más jóvenes los admiran por los cómics y las series, así que solo parecemos una panda de imitadores. Y tú sigues siendo X Negra, idéntico a X Roja. Les cuesta creer que seas de los nuestros.

-Bueno, pero los gráficos no mienten.-Héctor, sentado en el sofá, señaló la pantalla, asqueado.-Hay más crimen que antes de llegar nosotros.

-Ahí te equivocas.-Anunció su hermana, que volvía a lucir su larga melena rubia.-Es cierto que el crimen ha aumentado, y se debe precisamente a nuestra presencia. Los villanos se retan entre sí para tomar la ciudad, y por eso vienen más que antes. Pero si sacasen un grafico de cuánto está controlado el crimen en Jump City, te aseguro que seríamos de las ciudades más seguras del país.

Nadie dijo nada. No podían rebatir a Naomi porque ella era la más lista de todos ellos, y era su líder. A pesar de no haber añadido nada, se notaba un ambiente más relajado entre los presentes, quizá reconfortados por las palabras de la chica.

-Entonces solo tenemos que demostrarle eso a la gente. No vamos a dejar de hacer nuestro trabajo por semejante tontería.

-Exacto, Ryan. La gente acabará por querernos y dejarán de dar las noticias a medias, aparecerá la gráfica completa donde verán que dentro del aumento de criminalidad, es la ciudad más segura.

A veces era difícil llegar a esa meta porque tenían que compaginar las heroicidades con los estudios. Sus padres lo habían tenido fácil, porque no tenían que ir a clase, pero ellos estaban hasta el cuello de trabajo. Naomi y Korine, que formaban un buen equipo a la hora de planear habían estado estudiando a los villanos durante dos meses para crear una estrategia perfecta. Habían comprobado las debilidades de cada villano y habían acordado que, dependiendo del villano que atacase, serían unos u otros los que saliesen a hurtadillas del instituto. Así disminuían las sospechas sobre ellos, dado que no había desaparecido el grupo entero. Parecía una tontería, pero Naomi se había dado cuenta de que se notaba mucho más cuando salían todos a pelear que cuando alguno permanecía en las aulas. Poco a poco se fueron apañando bien y acabaron por conseguir el apoyo de los más jóvenes y de los cercanos a su edad.

Más adelante se ganaron al público adulto, cuando perfeccionaron sus dones y su forma de trabajar. La ciudad de Jump City no había recuperado a sus héroes, pero había conseguido unos buenos protectores. Se sentían muy orgullosos de sí mismos, pero sobre todo de su labor.

Tuvieron la suerte de poseer entrenadores personalizados, pues habían heredado sus poderes, y sabían mejor que nadie cómo controlarlos, combinarlos y emplearlos junto a otras tácticas. A veces también cambiaban de maestro, pues Raven enseñaba a Crow a controlar su parte demoníaca, y Starfire ayudaba a Korine a emplear mejor su fuerza alienígena. Cyborg enseñaba a Héctor a controlar sus nuevas armas, y a Naomi la ayudaba con algunos inventos. Ninguna de las dos generaciones lo dijo en voz alta, pero estaban convencidos de que los alumnos superarían a los maestros con facilidad.

La primera semana de vacaciones había pasado y había bastante calma en la ciudad. Aun así no dejaban de entrenarse y de visitar la torre de vez en cuando para vigilar Jump City. Crow y Galfore jugaban en el mar, por la parte de detrás de la torre, Naomi y Héctor hacían sesiones de diseño de armas para ellos y buscaban compaginarlas para formar un ataque nuevo. Tim Drake usaba el campo de entrenamiento exterior para mejorar y a veces podía combatir contra Korine por diversión. Ryan meditaba en el tejado, mirando el horizonte, lejos del ruido. Unos pasos lo distrajeron, y miró por encima de su hombro para ver quien osaba interrumpirlo. Korine, ataviada con unos vaqueros cortos y una camiseta roja se acercó un poco más. Ryan dejó de levitar y se puso en pie.

-¿Qué necesitas?

-Nada, solo venía a despedirme.

-¿A despedirte?

-Mi padre me ha propuesto un nuevo entrenamiento. Me ha preguntado si quería hacerlo, y he sopesado las opciones antes de decir que sí. No estaré mucho tiempo fuera, pero tengo que irme una temporada.

-N-no puedes irte, no ahora.

-Sois suficientes, estaréis bien sin mí.

-Pero no podemos ser los Titans sin Robin.

-¡Sí que podéis!-Lo animó, y se colocó bien la mochila al hombro.

-No es solo eso, es… -El joven suspiró y ella arqueó una ceja.-No dejo de tener la sensación de que te vas, te alejas de nosotros. Ya te fuiste dos veces y ahora una tercera. Es como si no quisieras estar con… con nosotros.

-Le dije a Naomi que continuaría mi camino en solitario, esto iba a pasar tarde o temprano. Lo bueno es que acabaré volviendo. -Le puso una mano en el hombro y le regaló una animada sonrisa.

Ryan se atrevió a mirarla a los ojos y, antes de que se diese cuenta, la chica lo abrazaba estrechamente. Ryan tardó unos segundos en reaccionar y responder al abrazo. Se separó lentamente de ella y cuando la nariz de Korine rozó su mejilla, el señor Grayson abrió la puerta, provocando que Ryan se retirase unos pasos de forma precipitada.

-Korine , ¿nos vamos?-Preguntó. La morena asintió y dio un último vistazo al chico de ojos verdes. Sonrió y se marchó, dejando al muchacho allí, sólo, dándole vueltas a la cabeza.

Observó la puerta por la que su mejor amiga había salido, como si tuviese la culpa de que la muchacha se hubiese marchado de allí y, tras soltar todo el aire que, sin darse cuenta, había guardado en sus pulmones, se volvió hacia la puesta de sol y continuó meditando, pero aquella vez le costó más que nunca controlar sus emociones.


-¿Y ha cambiado ya de opinión?

-No- respondió el hombre, apenado-, sigue en sus trece.

-No creo que vaya a cambiar de idea si sigue negándose después de tantos intentos.

-No quiero insistirle, ya sabes que no. -El hombre, trajeado, se agarró a una de las barras del tren en el que viajaba, mientras seguía conversando con sus compañero de trabajo.-No quiero que deje de trabajar en lo que le gusta, solo quiero que entienda que hay más colores que el blanco o el negro, hay más opciones a tener en cuenta.-Dijo.

-Te entiendo, camarada, pero si no le conviene ninguna opción, es norm-de repente, el tren dio un brusco golpe, como si estuviese apunto de descarrilar.

Las luces parpadeaban, la gente chillaba amontonada, histérica, y el tren parecía ir a mayor velocidad de la debida. El pánico se apoderó de los viajeros y algunos comenzaron a gritar que iban a morir, o que la vía había sido destruida y se iban a estrellar, o que habían asesinado al maquinista. Poco a poco vieron como el morro del tren vencía hacia abajo, como si hubiese un agujero en el suelo. Estaban circulando por encima de un puente, y parecía que faltaba un trozo de raíl y de puente. Desde el fondo vieron a la gente perder el equilibro y suplicar porque les ayudasen a llegar a la parte trasera del tren. Todo parecía ir muy lento, pero el tren iba a una velocidad de vértigo, sin embargo, antes de que algo pudiese pasar, el tren estaba siendo elevado, y todo el mundo estaba a salvo. Por la ventana se podía ver la silueta de quien los había rescatado.

Era…


Y hasta aquí el avance de lo que está por venir.

No sé cuándo comenzaré a publicarlo, pero os aseguro que lo haré. No tengo pruebas, pero tampoco dudas. Cuando haya determinado una fecha, podréis verla en mi Bio.

¡Nos leemos!