Los Personajes Pertenecen a Stephenie Meyer, La Historia Es Completamente Mia y Esta Protegida, Asi Que Pregunten Si Desean Publicarla En Alguna Parte.

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Beteado por Monz Pollen. Beta FFAD ( www . facebook groups / betasffaddiction/)

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26. Pasado y Futuro.

Bella POV.

Íbamos de camino a la casa de Edward, después de tres semanas sin saber de sus padres, había decidido venir a hablar con ellos y a buscar algunas cosas. Aun no quería volver a vivir con ellos, y no me quejaba por eso, tenía que darle tiempo para el pensar las cosas.

Edward tomó mi mano entre las suyas, para entrelazar nuestros dedos, mientras el conducía.

Yo estaba un poco nerviosa, ya que no había visto a Raneé desde hace mucho y no sabia que podía pasar. Mi relación con ella nunca fue buena y no esperaba un cambio ahora, pero tampoco quería mas peleas, Edward ya tenia bastante con sus problemas, para yo crear más.

Edward se estacionó y miró hacia la casa.

— Si no quieres entrar esta bien — le dije.

— Tengo que hacerlo, necesito saber algunas cosas, como también buscar algo de ropa.

— Bien, iré contigo.

Edward asintió, se acercó a darme un beso, bajamos del auto y caminamos hacia la casa. El tocó el timbre y espero a que abrieran.

Su padre fue el que abrió la puerta y se sorprendió al ver a Edward.

— ¡Hijo! — exclamó al verlo.

— Hola — saludó Edward.

— Hijo pasa — se hizo a un lado su padre — hola Bella — me saludó.

— Hola.

Entramos en la casa de Edward. Él camino hasta el sillón y se sentó conmigo a su lado.

— Hijo que bueno que has venido, tenemos mucho que conversar.

— Lo sé, y por eso vine, quiero saber algunas cosas.

El tono de Edward era desinteresado, como que esta fuera una simple conversación que no le importaba.

— ¿Qué quieres saber? — le preguntó.

— ¿Dónde esta enterrada mi madre?

El padre de Edward se sorprendió ante la pregunta, pero volvió a su compostura normal y miró a Edward.

— Ella esta enterrada en Chicago, en el cementerio general.

— Sabes el lugar específico, quiero ir a verla.

— ¡Claro! La tengo anotado, siempre le envió flores.

— Entiendo — murmuró Edward.

— Hijo ¿Qué mas quieres saber?

Edward no dijo nada, pero sabia que moría por preguntarle muchas cosas, solo que aun estaba lastimado.

— ¿Ella… ella me quiso? — preguntó.

— Si hijo. Ella te amaba, estaba muy ilusionada con su embarazo y cuando llegaste eras la luz de sus ojos. Fui un tonto al no contarte de ella. Debe odiarme.

Miré al padre de Edward y pude ver las lagrimas en sus ojos, pero no derramo ninguna.

— ¿Cuánto tiempo estuvieron casados?

— Casi dos años, pero estuvimos juntos desde el instituto— respondió el padre de Edward.

— ¿Qué paso con los padres de ella?

— Murieron seis meses después de nuestra boda, no alcanzaron a saber de ti.

— ¿Tenia hermanos? — preguntó Edward y no sabia que buscaba.

— No, era hija única al igual que yo.

— Entiendo.

Edward miró sus manos mientras pensaba, su padre lo miraba ansioso.

— ¿Le preguntaste a Renée sobre su vida pasada antes de casarte con ella?

— Me dijo que había tenido problemas y que estaba sola. Nunca busque mas allá, confiaba en ella.

— ¿Por qué?

— No sé porque lo hice, me sentía bien a su lado y solo necesitaba de alguien en ese momento.

— ¿Luego no preguntaste?

— No lo encontré necesario hijo, no necesitaba saber más de ella, te quería, me quería ¿Quién hubiera elegido una familia ya hecha para comenzar la suya? Nunca pensé en nada aparte de eso.

— Debiste pensar mejor— dijo molesto.

— Edward — puse mi mano sobre la suya.

El me miró unos segundos, antes de volver su vista hacia su padre más tranquilo.

— ¿Por qué no me dijeron la verdad?

— Pasó el tiempo y no vimos la necesidad, aparte querías a Renée como tu madre, no quería romper eso.

— Pude haber comprendido, pero decidieron mentirme y arruinar muchas cosas.

— No sabes cuanto lamento lo que paso, solo quiero volver el tiempo y cambiarlo, pero no puedo hijo.

— ¿Dónde está Renée? —preguntó Edward — quiero hablar con ella.

— Reneé ese fue hace una semana —dijo el padre de Edward mirando sus manos— dijo que había hecho mucho daño y lo mejor era desaparecer. Solo dijo que sabría de ella cuando llegaran los papeles del divorcio.

Me quedé sorprendida por lo que dijo, no esperaba que Renée se fuera. Miré a Edward y él también estaba sorprendido.

— Creo que es lo mejor — dijo Edward.

— ¿Qué más quieres saber? — preguntó su padre.

— Por ahora nada mas… solo necesito el lugar donde esta enterrada.

— Eso lo busco ahora mismo.

— Iré por algunas cosas — se puso de pie Edward.

— Claro.

Edward tomó mi mano y me llevó hasta su habitación. Al entrar inmediatamente se fue a su clóset y comenzó a sacar cosas. Luego fue a sus cajones y sacó mas cosas. Todo lo metió dentro de un bolso para seguir buscando cosas, en ese momento me di cuenta de que no estaba bien.

Me atravesé en su camino y lo detuve. Hice que me mirara y pude ver sus ojos llenos de lágrimas, sin dudarlo lo abracé, mientras él lloraba.

No me gustaba verlo de esta manera, pero sabia que no podía hacer más, a él aún le dolía y solo podía apoyarlo.

Edward lloró por algunos minutos, pero luego se calmó y solo se mantuvo abrazado a mí en ese tiempo. Yo pasaba mis manos por su espalda.

— ¿Te sientes mejor? —pregunté.

— Si, gracias.

Se separó de mí, me miró con sus intensos ojos verdes para luego darme un beso en la frente.

— Gracias por estar siempre conmigo.

— Gracias a ti, por estar conmigo.

Nos abrazamos una vez más y él continuó con sus cosas. Cuando ya tuvo todo guardado volvimos a bajar. Su padre estaba en el sillón esperando por nosotros, al vernos se puso de pie y se nos acercó.

— Tengo la dirección del lugar y te tengo otras cosas — le dijo.

— ¿Qué? — preguntó Edward.

— Es una foto de ella.

Edward tomó la foto que su padre la entregaba y la miró. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Me acerqué a él para verlo y vi porque su impresión.

Ella tenía el cabello hasta la cintura de color cobre, sus ojos verdes y la piel pálida igual a Edward.

— Es igual a ti — dije.

Edward solo miraba sorprendido la fotografía.

— Lamento por no haberte mostrado esto antes— dijo su padre.

— Ella era muy linda — dijo Edward.

— Era la más linda de todas.

— ¿puedo quedármela? — pregunto Edward.

— Claro.

Edward guardó la foto en su billetera, junto a la dirección del lugar donde estaba su madre.

— Gracias por dejar que saque algunas cosas — le dijo Edward a su padre.

— De nada pero hijo… ¿Cuándo volverás?

— Aún no lo sé, necesito tiempo.

— Ok, espero que vuelvas pronto.

Nos despedimos del señor Masen y nos fuimos al auto, todo el camino nos fuimos en silencio, cada uno en sus pensamientos, aunque yo estaba mas preocupada de Edward que de otra cosa.

Al llegar a casa, él se fue directo a la habitación y yo fui donde mi madre, quien me miro preocupada.

— ¿Cómo les fue? — me preguntó.

— Bien… bueno, Edward tuvo algunas respuestas y sacó mas cosas de su casa, pero aún esta dolido.

— Debes dejar que el tiempo pase, eso le ayudara.

— También consiguió una foto de su madre y el lugar donde esta enterrada, creo que quiere verla.

— Bueno si él quiere debes ir con él, y ¿Cómo es la madre?

— Igual a Edward, ahora sé de dónde sacó su cabello y sus ojos, era muy bella.

— Me imagino… pero ¿Qué dijo Renée?

— No estaba, ella se fue.

Mi madre se sorprendió ante mi respuesta, pero después volvió a su expresión normal.

— Bueno, ella sabe que hizo daño, no creo que se quede a ver como todo el mundo se lo dice, aparte perdió a toda la gente que la quería, sobre todo a Edward que es su hijo.

— Ella se lo busco mamá, nos engaño a todos.

— Lo sé hija, solo no la odies, no debes odiarla por que al fin de cuentas Edward y tú no son hermanos y yo sigo siendo tu madre.

— Lo sé, solo que vino a hacernos daño.

— Pero ya se fue y no creo que vuelva.

La tarde paso tranquila, dejé a Edward un rato solo con sus pensamientos ya que lo necesitaba, pero al final subí a verlo, no quería que estuviera solo.

Al entrar en mi habitación, lo encontré apoyado en el cabecero de la cama, mirando la foto de su madre. Sus ojos se posaron en mi cuando me sintió.

— ¿Cómo estas? — pregunté.

— Bien, solo estaba pensando.

— ¿Qué cosa?

— Primero ven — dijo estirando sus brazos.

Me coloqué junto a él en la cama, me abrazó con uno de sus brazos y colocó la foto delante de nosotros con su otra mano.

— ¿Es linda verdad?

— Mucho — murmuré viendo la foto.

— Me hubiera gustado mucho saber antes de ella.

— Pero hasta ahora sabes de ella, creo que no es bueno que pienses en eso.

— Lo sé, solo fue un pensamiento.

Nos quedamos en silencio, así que aproveche de abrazarme más a Edward, mientras el seguía mirando la foto.

— Quiero ir a verla, o mejor dicho visitarla en el cementerio.

— ¿Seguro? — pregunté.

— Si, necesito ir, desde que supe la verdad quiero ir.

— Bien, entonces te acompaño.

— ¿De verdad? — me miró feliz.

— Si, no te dejaré solo.

— Gracias amor, arreglaré todo para ir.

Edward se acercó y me dio un dulce beso en los labios, para después bajar hacia mi cuello, dejando suaves besos.

— Te amo — murmuró sobre mis labios.

— También te amo.

— Me volvió a besar, para quedarnos sobre la cama.

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Los meses pasaron rápidos y ya estábamos a semanas de la navidad, Edward había planeado el viaje para visitar la tumba de su madre para mañana. Alice estaba a punto de tener a su bebe y también estaba organizando una salida para año nuevo a Seattle con todas las familias. No sabía como quería ir a un viaje si aun no tenia a su bebe, y podía ser que para esa fecha recién naciera.

— Alice te puedes calmar — le dijo Rose a nuestra amiga que no paraba de moverse.

— Es que aun quedan cosas por arreglar no me puedo sentar.

Alice volvió a su closet para continuar buscando algo dentro de él.

— ¡Aquí esta! — dijo sacando una funda.

— ¿Qué es? — le preguntó Rose.

— Aquí hay tres vestidos, uno para cada una de nosotros.

— ¿Vestidos? ¿Para que quiero un vestido? — pregunté.

— Para nuestra salida a Seattle— dijo sobando su vientre.

— ¿Te duele? — le pregunto Rose.

— No, solo que se mueve más de lo normal.

Rose me miró, pero me encogí de hombros, no sabía que decirle a Alice para que se quedara tranquila.

Nuestra amiga nos entregó un vestido a casa una, el de Rose era rojos, hasta la rodilla con un solo tirante, se lo probó y por supuesto le quedo excelente. Se veía sexy. El mio era negro, hasta la rodilla, ajustado a mis curvas, con unas lindas piedras que adornaban el cuello.

— Se ven espectaculares, yo me colocare el mio cuando la hermosa Amanda ya este con nosotros.

— ¿Se llamara Amanda? — pregunte sorprendida.

— ¡Si! — salto Alice feliz.

— Que lindo nombre — la abrazó Rose.

Al final terminamos de probarnos los vestidos, Alice nos mostró el de ella, que era de un lindo color verde agua. Luego hablamos sobre las últimas cosas que le faltaban para comprarle a Amanda, pero al final me tuve que ir ya que teníamos el viaje temprano en la mañana, y quería descansar.

Al llegar a mi casa, mi madre se movía de un lado a otro en la casa.

— Mamá ¿Qué haces?

— Busco una camisa de Edward, la deje aquí, pero ya no esta.

— Mamá no debes buscar las cosas de Edward, él debe hacerse cargo.

— Lo sé hija, si yo no le hago nada, solo que el me pidió que se la cociera y lo hice, pero se me perdió.

— Te ayudaré a buscarla.

Mi madre me dijo que camisa buscaba, así que comencé a buscarla, pero los minutos pasaron y ninguna de las dos la encontró. Cuando nos rendimos nos sentamos en el sillón y nos miramos.

— Edward me matara si la perdí — dijo mi madre.

— Tranquila, no creo que se enoje.

Ella resopló por no encontrarla, mientras seguía mirando a nuestro alrededor.

— Mamá, quiero agradecerte por dejar que Edward se quedara todo este tiempo.

— Sabes que no me molesta, prefiero que este aquí a un lugar donde no se sienta bien.

— Igual gracias mamá.

Ella me sonrió mientras me dio un dulce abrazo. En ese momento la puerta se abrió y apareció un Edward sonriente.

— Hola chicas lindas — nos saludo.

Se acercó a mi madre y le dio un beso en la mejilla, para luego sentarse junto a mí y darme un dulce beso en los labios.

— Edward debo decirte algo — dijo mi madre.

— ¿Qué paso? — miro preocupado.

— Perdí tu camisa.

— ¿Qué camisa?

— La que me pasaste para que arreglara.

Podía ver a mi madre apenada por la perdida de la camisa. Sabia como era, le gustaba cumplir con lo que prometía.

— ¡ah! — dijo Edward — la camisa… ya esta en mi maleta, la encontré antes de salir.

— ¡Edward! — le reclamó mi madre y le dio un golpe en su brazo— pensé que la había perdido y fue tu culpa sentirme culpable.

— Lo siento, pero gracias por arreglarla.

Mi madre le sonrió, nos aviso que iba a terminar la cena así que se fue a la cocina.

Yo me acurruqué contra el pecho de Edward, lo que hizo que me abrazara y me diera un beso en mi cabeza.

— ¿Estas lista para el viaje? — me preguntó.

— Si, ya tengo todo listo, lo hice antes de salir.

— ¿Cómo está Alice?

— Muy gorda, creo que Amanda nacerá pronto.

— ¿Amanda? — me preguntó extrañado.

— Así se llamara la bebé.

— Que lindo nombre — sonrió Edward— ¿Le pondremos un lindo nombre a nuestra hija?

La pregunta de Edward me sorprendió, nunca se me había pasado por la mente el tener hijos, aunque si se me había pasado la idea de casarme con Edward y vivir los dos solos.

— ¿Quieres tener hijos? — pregunté.

— Claro, muchos… bueno tres… tú ¿quieres?

— No lo había pensado Edward, estamos por salir del colegio y se nos viene la universidad, no esta por ahora dentro de mi planes, pero si me gustaría tener hijos a su tiempo, y más contigo.

— No te estoy pidiendo tener hijos ahora, en un futuro… yo quiero una vida contigo, y en esa vida quiero tener hijos.

— Yo también quiero una vida contigo, todo lo que ella implica.

Edward me tomó la cara y junto nuestros labios. Era un beso cargado de amor y promesas. Habíamos pasado por mucho, pero eso solo nos había marcado nuestro futuro juntos.

Mi madre nos llamó al rato después a cenar, como siempre tuvimos una cena agradable mientras conversábamos de distintas cosas.

— ¿Avisaron en el instituto sobre su viaje? — preguntó mi madre.

— Si, hablamos con el director y los profesores, nos dejaron hacer los exámenes de vacaciones de invierno antes— respondió Edward.

— Qué bien, bueno pueden ir tranquilos al viaje.

Nos fuimos a dormir temprano, ya que al día siguiente debíamos estar a las ocho en Seattle.

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— Edward, ninguno de los chicos me responde — dije cuando ya estábamos sentados en el avión antes de despegar.

— Que extraño — murmuró.

En ese momento mi celular comenzó a sonar, era Emmett.

— Emmett ¿Por qué no me contestaban? — pregunté.

— Es que no te queríamos preocupar — dijo.

— ¿Qué paso? — me preocupe.

— Es Alice.

— ¿Qué le paso?

— Comenzaron las contracciones hace unas horas y esta en el hospital, el bebé nacerá en poco tiempo.

— ¡Oh Dios mio! — dije.

— ¿Qué paso? — me preguntó Edward.

— Pero quédate tranquila, ella esta bien, nos dijo que te avisáramos cuando ya tuviera a su bebé, pero sabía que no estarías tranquila. Ten un buen viaje, te llamo cuando nazca.

— Ok, pero me llamas.

Emmett prometió llamar, nos despedimos y corte. Miré a Edward quien estaba preocupado.

— ¿Qué pasó?

— Es Alice, se puso de parto, la bebé esta por nacer.

— ¿Por qué se adelanto?

— Ya estaba en la fecha, hasta el doctor se sorprendió que llegara hasta el final por lo pequeña que es, ahora entiendo porque ayer le dolía su vientre, la bebé quería nacer.

— Todo saldrá bien Bella, debes estar tranquila.

— Quería estar con mi amiga — murmuré— debería estar con ella.

— Si quieres puedes bajarte, yo voy solo.

— No Edward, iré contigo, quiero estar contigo.

— Gracias amor y Alice estará bien.

El avión despegó y en algunas horas estábamos aterrizando en Chicago. Fuimos por nuestras maletas al bajar, y partimos hacia donde debían estar las taxis. Nos montamos en uno, y Edward le dijo el nombre del hotel donde nos quedaríamos.

Todo el camino me fui mirando la ciudad, nunca había estado en Chicago, y todo era muy genial.

En el hotel Edward pidió la tarjeta de la habitación y fuimos a dejar nuestras cosas, ya que tenía ganas de ir a recorrer y conocer un poco. Mañana visitaríamos el cementerio.

— Bella abrígate y colócate algo cómodo, por que volveremos tarde.

Hice lo que me dijo, me puso mis converse, tomé una bufanda que envolví en mi cuello, tomó mi abrigo negro con capucha y mi bolso. Edward ya estaba listo con su abrigo gris.

— Vamos — me dijo.

Nos tomamos de la mano y fui a conocer Chicago.

Me lleva a los lugares mas importantes, a un gran parque donde caminamos pro algunas horas, fuimos a comer a un restaurante muy pintoresco y al final del día, Edward me llevó a su antigua casa. Era grande y de color blanco, se podía apreciar que gente vivía en ella. Me contó algunas anécdotas de su infancia, mientras caminábamos por su antiguo vecindario. Llegamos a su antiguo instituto que obviamente era mucho más grande que el de nosotros. Aquí también me conto sobre algunas de sus travesuras.

Al final llegamos a cenar al hotel, para luego meternos en la cama y dormir.

Un ruido me despertó, abrí los ojos y la luz me dio directo en ellos, así que me demore un poco antes de poder ver bien. Busque a Edward a mi lado, pero no lo encontré, tampoco estaba en la habitación. Me levanté y fui al baño, lo encontré sentado en el retrete con sus manos cubriendo su rostro.

— Amo ¿Qué paso? — pregunté.

— Bella — me miró sorprendido — no quería despertarte.

— ¿Qué pasa? — me gane frente a él.

— Solo estoy nervioso, no estoy preparado para ir a ver a mi madre al cementerio, me gustaría verla en persona.

— Amor — lo abracé — las cosas no son así, y si quieres pensar bien en si ir o no, aun tenemos tiempo antes de irnos.

— Quiero hacerlo hoy Bella, solo quiero unos minutos para pensar.

Apretó su abrazo a mi cintura y seguí rodeando su cuerpo. Sabía que quería de mi apoyo en estos momentos.

Cuando se relajo, me dijo que se daría un baño, así que volví a la habitación, pedí el desayuno y busque lo que me colocaría.

Después de comer algo, aunque Edward probó muy poco, nos fuimos hacia el cementerio. Él sabia donde estaba y no era muy lejos del hotel, así que nos fuimos caminando.

Corría un viento muy helado y sentía que mi abrigo no me cubría lo suficiente. Edward se dio cuenta y pasó su brazo por mis hombros cubriendo mi cuerpo.

— Fue una pésima fecha para venir— murmuro.

— Amor, en Forks también hace frio de esta manera y creo que mas.

— Puede ser.

Al llegar al cementerio, Edward se tenso un poco, yo compre unas lindas flores rojas y nos adentramos en el lugar. Edward iba preocupado de encontrar el lugar que su padre le había anotado. Cada parte estaba marcado por letras y números.

Edward me aviso que estábamos en el lugar correcto y comenzamos a buscar a su madre. Leíamos y leíamos nombres en las lapidas, pero ninguno era el de ella, hasta que lo vi.

— Ahí esta — dije.

Edward se paro y se acercó a donde le había indicado. Él se detuvo delante de la lápida y miró.

En la lapida decía Elizabeth Masen "Esposa, madre y amiga por siempre" Edward cayo de rodillas frente la lapida, mientras un pequeño sollozo salía de sus labios. Lo deje llorar, ya que lo necesitaba. Yo espere detrás de él.

Cuando su llanto fue calmado, me acerque a la lápida y con cuidado coloqué las flores, Edward me tomó la mano y me colocó a su lado.

— Nunca pensé venir a conocerte aquí — dijo Edward— mi padre no me contó de ti, y solo hace unos meses lo supe, y odio el no haber sabido antes — se limpió una lagrima — me hubiera gustado saber mas cosas de ti, mi padre me a contado algunas cosas, pero sé que faltan mas.

Edward me miró y yo lo inste a seguir, sé que necesitaba decirle todo lo que pensaba.

— Ella es Bella, mi novia. Tienes que saber que hemos sufrido para estar juntos, pero ahora nadie nos va a separar — beso mi mano.

Así fue como Edward comenzó a contarle cosas a su madre, como hace mucho no lo veía, tenia un brillo especial en su mirada. Al final él se despidió, y prometió volver, como también recordarla.

Salimos tranquilos del cementerio y fuimos a comer algo. Edward iba callado, pero tenía una sonrisilla en sus labios. No quería matar su momento, así que solo lo abracé mientras caminábamos.

Volvimos al hotel después de recorrer un poco mas la ciudad, estaba cansada, así que me lance sobre la cama al llegar, Edward se fue al baño y volvió a los minutos envuelto en una toalla y con todo su torso cubierto de gotas de agua.

— ¿Me estas tentando? — le pregunté.

— ¿sobre qué? — me miró pícaramente.

— Te puedes hacer el tonto, pero sabes lo que estas haciendo y yo también se jugar.

Me levanté y comencé a sacarme la ropa delante de él. Mi sudadera, la camiseta, mis converse y pantalones, para quedar solo en ropa interior, caminé hacia Edward para darle un beso y caminar hacia el baño.

— Bella — gruño Edward.

Corrí hacia el baño, y antes de que pudiera cerrar la puerta, ya tenía a Edward rodeando mi cintura y levantándome para colocarme sobre su hombro.

— Edward bájame — le dije.

— No, pagaras por desvestirte de esa manera tan sensual delante de mí.

— ¡Edward! — chillé cuando me metió en la ducha.

El abrió el agua haciendo que mojara mi cuerpo, mi ropa interior fue traslucida en solo segundos. Edward me miró con ojos hambrientos y antes de que pudiera decirle algo atacó mis labios en un beso voraz.

Mis manos se fueron a su cabello, mientras un gemido escapaba de mis labios. Edward desabrocho mi brasier, para dejarlo caer y tiro de mis bragas hasta que bajaron por mis piernas, luego sacó la toalla que aun cubría su cuerpo y los dos quedamos desnudos.

Me apoyo contra la pared, mientras sus labios bajan por mi cuello, hacia mi clavícula y llegando a mis pechos, donde comenzó a succionar y morder mis pezones que ya estaba duros por sus caricias.

— Edward — gemí.

El solo continuo con sus caricias, para después seguir bajando hacia ese lugar que tanto lo deseaba. Beso mi ombligo y bajo, quedo arrodillado, pero aun no entendía su idea, hasta que tomó mi pierna izquierda y la colocó sobre su hombro para luego sus labios besar mi centro y hacer que el mundo girara.

Sus labios succionaban y lamian con maestría, yo trataba de sujetarme de algo, pero no había nada, así que una de mis manos fue a su cabello mientras apretaba más su rostro contra mi sexo.

— ¡Dios! — gemí— Edward… no… no aguanto — dije jadeante.

— Déjate ir Bella — se separó unos centímetros.

Sentí uno de sus dedos tocar mi entrada y en un rápido movimiento este entro, todo mi mundo se lleno de estrellas cuando el orgasmo me invadió. Edward recibió todos mis fluidos, mientras trataba de no caer.

Cuando se separo, me afirmo, se acercó a mí y me beso. En un rápido movimiento me tomó de mis muslos y me levantó para quedar en su cadera y entrar en mí. Su miembro se sentía en toda su extensión dentro de mi. Edward gruño cuando comenzó a moverse, y yo tratando de no caer me apoye en sus hombros, mientras me movía un poco contra su cuerpo.

Nuestros gemidos eran opacados por la caída del agua, pero mientras más nos movíamos, mas aumentaban los gemidos. Nuestros movimientos también aumentaban, hasta que llegamos a nuestro orgasmo los dos juntos.

Mi cuerpo quedo flácido entre los brazos de Edward, quien me bajo con cuidado de su cadera para dejarme sobre mis pies.

— ¿Estás bien? — me preguntó Edward.

— Excelente — le sonreí — gracias — bese su pecho.

Edward me ayudó a lavar mi cabello, yo enjabone su cuerpo, para luego salir de la ducha. Pasamos la tarde acostado y volvimos a hacer el amor esa noche.

Los días en Chicago pasaron rápido hasta que tuvimos que volver. Edward fue solo al cementerio, porque según él quería decirle algo personal a su madre. Yo espera paciente porque regresara.

Ahora debíamos volver y pasar una buena fiesta de Navidad, como también conocer a Amanda, que ya estaba desesperada por verla.

Que Les Parecio...? Como Ven ya se Estan Cerrando Los Ciclos de este Fic... Queda Poquito... Aun No Termino El Ultimo Pero Ya No Queda Nada, Solo Un Par de Ideas y Listo... El Proximo Capitulo Trae Una Sorpresa y Espero Que Les Guste :D Quiero Agradecer Review, Alertas y Favoritos... Tambien Les Cuento Que Hice Un Grupo en Face Se Llama Danii Fic's Les Dejare El Link Aqui y En Mi Perfil Por si Se Llega a Borrar aqui :D En el Grupo Dejare Adelantos, Fotos y Algo de Musica Que Me Ayuda a Escribir o Va En Algun Capitulo... :D Bueno Sin Mas Que Decir Me Despido :D Dejen Sus Review y las Espero En El Grupo..!

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