Capitulo 26

Para cuando había salido del baño, Harry había estado abrumado por la mortificación. ¿Porque había sido tan tonto en decir eso? Seguramente no era el tipo de cosa que un hombre que se respete mayor de tres años diría en voz alta. El echo de que su profesor no hubiera reclamado en disgusto o lo hubiera lanzado a un lado – como los Dursley lo hubieran hecho era suficiente indicación de como se sentía su profesor, junto con la tacita confesión de antes. Harry realmente necesitaba aprender a no dejar salir las palabras sin pensar. Estaba tan avergonzado que solo murmuro un rápido hasta luego a Snape y Ron antes de salir volando de las habitaciones.

Bueno. Que fue eso. Snape miro por donde había pasado el pequeño mocoso con una mezcla de alivio y dolor. Obviamente había tenido razón. El chico había estado confundido y simplemente dejo escapar palabras sin ningún concepto de lo que estaba diciendo. Palabras sin ningún significado, atestiguadas por la velocidad de escape del chico ante el prospecto de ser capaz de reunirse con sus compañeros. Claramente el mocoso estaba muy feliz de escapar de su presencia y no tenia ni deseos ni obligación de quedarse un poco más.

Bueno. Eso era muy bueno. La última cosa que Snape necesitaba era otra complicación. El chico naturalmente reservaría sus suaves sentimientos para Molly – y el perro que tenia de padrino, una vez que los dos se conocieran. Snape era el Murciélago Malvado, el disciplinario, el horrible bastardo que le había impedido jugar en su primer partido de Quidditch. Snape bufo. ¿Como había podido imaginar que el chico había sido sincero? El probablemente estaba aliviado de que Snape no le hubiera dado un castigo peor por su berrinche, de la misma forma que esos despreciables Muggles habrían echo. Las palabras estuvieron motivadas por puro alivio, nada mas.

Snape asintió con firmeza, sin darse cuenta de la extraña mirada que le estaba dando Ron. El estaba complacido. Si. Eso era lo que sentía. Placer y alivio. Eso era. No había decepción, mucho menos pena. Después de todo, él sabía que nadie podría amarlo. Cuan absurdo era sentirse molesto cuando después de un justo castigo las palabras que siguieron solo habían sido histéricos sin sentido. Porque tendría que molestarse porque el chico le había gritado; porque enojarse con el chico – de una manera muy Slytherin – ¿mejor tratar lo opuesto?

Se sacudió el mismo. No más introspecciones. El estaba Complacido y Aliviado. El pretendería que el chico nunca había dicho nada. Nada había cambiado, y nunca lo haría. "Vamos, Weasley," dijo con fuerza, como si el pelirrojo no hubiera estado esperando por diez minutos mientras el profesor estaba perdido en sus pensamientos. "No te entretengas."

En su camino hacia la Torre, la vergüenza de Harry comenzó a disminuir mientras mas se alejaba del profesor. Para cuando llego donde La Dama Gorda, el tenia una tonta sonrisa en el rostro. Su profesor lo amaba. No solo lo toleraba. No solo lo aceptaba. No solo lo quería. Su profesor lo amaba. El prácticamente lo había admitido, y cuando Harry había dicho las palabras, lo había abrazado.

Correcto. Esto significaba que Harry realmente tenía que tratar de portarse mejor. No por preocupación de que el Profesor Snape fuera a enviarlo de vuelta, sino porque Harry no quería que nada pusiera en peligro ese amor.

Aunque, Harry se dio cuenta, si el ser perseguido por un troll, mantuvo al hombre casi toda la noche despierto contándole historias de una persona que quería y varias que no(ya que muchas de las historias de James involucraban a sus amigos, incluso aunque no estuvieran relacionados en actividades que tuvieran que ver con Severus), y tener un terrible berrinche en la mesa del desayuno no hacia que el afecto del hombre disminuyera, era difícil de imaginar que no aprobar un examen o ser irrespetuoso lo harían.

Y además, el Profesor Snape no parecía el tipo de persona que cambia de opinión con facilidad. Los labios de Harry se retorcieron. Como con su castigo. El realmente podía imaginar al hombre marchando al campo de Quidditch y lanzándole un hechizo para bajarlo de la escoba enfrente de todos.

Harry suspiro. El sospechaba que una vez que la incrédula alegría de tener a alguien que, realmente se preocupara por él acabara, el comenzaría a comprender el porque los demás chicos siempre estaban quejándose de sus padres, pero eso estaba bien. Harry no era estupido para pensar que no necesitaba ayuda – en aprender sobre este nuevo mundo, menos lidiar con todo lo de los Mortífagos y Lord Volauvent y esas cosas – y el Profesor Snape se tomaba sus deberes hacia Harry muy en serio. Harry iba voluntariamente a aceptar las reglas incluso los castigos merecidos si significaba que, por primera vez, él tenía a alguien que se preocupara por él.

"Bien, querido, tu luces bastante feliz para alguien que fue tan travieso anoche," le dijo el retrato reprobadoramente. "¡estábamos todos muy preocupados cuando no podíamos encontrarte!"

"Si señora. Lo siento," dijo Harry penitente, recordando lo que los retratos habían echo para ayudarlos. "Me metí en muchos problemas por eso," le dijo, esperando apaciguar a la normalmente de buen humor bruja.

"Y te lo merecías," ella le respondió. Pero un momento después, se adelanto, con una mirada de preocupación en el rostro. "¿Fue el Profesor Snape muy duro contigo?"

Harry no había visto a Dudley manipular a su tía sin aprender algunos trucos. El puso una expresión de angustia en su cara, dejando que su labio inferior sobresaliera.

"¡Oh, cielos!" el retrato se lo creyó de inmediato. "El lo fue, ¿No es así?"

Harry suspiro y se sobo el trasero. Solo porque ahora no dolía – y no había dolido más de cinco minutos – no negaba el hecho de que había sido golpeado y de esa forma podía sacar completo provecho de cualquier simpatía que pudiera aprovechar. Esa era una clara Regla de los Niños, al igual que la que dacia que mientras no mandaran una advertencia por escrito a casa, no había mal comportamiento en la escuela –.

"¡Oh, pobrecito!" Ahora la previa indignación del retrato estaba olvidada, y ella lo miro alarmado.

Harry suspiro. "Y estoy en restricción por una semana, y no puedo participar en el partido de hoy ni volar durante toda la semana," dijo con tristeza

"Cielo santo," ella meneo la cabeza con conmiseración. "Bueno, el tiempo se pasa rápidamente – ya lo veras. Y después de todo –"

Harry asintió, sabiendo lo que venia. "– lo merecía," interrumpió él, sospechando que le diría eso a la mayoría de los profesores, retratos, y fantasmas por haberlos preocupado tanto.

La bruja parpadeo. "Si. Bien. Lo más importante de todo es que todo pasó y tú estas a salvo. Y de verdad, se habrá acabado la restricción antes de que te des cuenta," le ofreció animándolo, abriendo la pasada sin esperar por la contraseña.

"Gracias," dijo educadamente Harry al pasar. De verdad era genial tener gente de su lado para variar – incluso si solo fuera gente pintada.

"¡Harry!" El recién había entrado a la sala común cuando fue prácticamente asaltado por sus compañeros. "¿Estas bien?" "¿Que estabas pensando?" "¿Que te hizo Snape?" "¿Saliste lastimado?" "¡Cuéntanos todo!"

Entonces una nueva voz fue oída: "¡HARRY!" y la multitud se aparto respetuosamente. Hermione marcho hacia él y agarro a Harry en un fiero abrazo – como el que Snape le había dado cuando lo encontró después de lo del troll/panda.

"Hola, Hermione," Harry dijo suavemente, asombrado por la preocupación que todos estaban mostrando.

"¿Estas bien?" le pregunto, soltándolo y mirándolo preocupadamente. "La Profesora McGonagall dijo que tú y Ron estaban bien, pero…"

"¡Vamos, Harry – siéntate y cuéntanos todo! Ron nos dio su versión durante el desayuno, pero Hermione no quiso decir nada hasta que tú llegaras. ¿Estas bien?" Oliver Wood logro que todos se sentaran en los sillones.

Hermione y Harry obligadamente tomaron el centro del escenario – er, sofá – y se prepararon para contar su historia. "estoy bien," Harry dijo, mirando agradecido al circulo de preocupadas caras. El se detuvo cuando miro los rostros del equipo de Quidditch. "Yo – yo lo siento mucho," dijo con voz entrecortada, levantado preocupados ojos a Wood. "Sabes que no tengo permitido volar por una semana, incluido el partido de hoy, ¿cierto? Siento mucho haberlos defraudado."

Oliver se encogió de hombros. "Esta bien, chico. Habría sido genial tenerte, pero una vez que oí quien había desparecido anoche, asumí que tendría que buscar un reemplazo." Dijo sonriendo. "¡estoy feliz que solo sea por un juego!"

"¡Si, Harry!" Katie Bell agrego. "¡Si ese troll te hubiera atrapado, hubiera sido por mucho mas tiempo que eso!"

Harry asintió avergonzado, intercambiando miradas con Hermione. Tenía el presentimiento que estaría escuchando esto por mucho tiempo.

"Además, chico," Oliver murmuro, acercándose, "me di cuenta de que una vez que Snape pusiera sus manos en ti, no serias capaz de sentarte en un escoba hoy – con o sin castigo." El le cerró un ojo a Harry y sonrío al ver el sonrojo del chico. "Así lo creí," dijo con aire de suficiencia.

"Estoy bien," protesto Harry, rosado. "pero sí, él estaba bastante enojado."

"Comienza al principio," Neville le pidió, y Harry y Hermione lo hicieron.

Tomo casi una hora para que la historia fuera contada y recontada y exclamada, pero finalmente la mayoría de la casa se fue, y Harry y Hermione quedaron solos.

"¿De verdad estas bien?" le pregunto ansioso, mirándole la muñeca.

Ella asintió, doblando la coyuntura para probarlo. "Es extraño pensar que una muñeca torcida puede ser curada tan rápidamente aquí," Hermione dijo sorprendida. "Quiero decir, se que practicamos magia todos los días, pero entonces algo como esto sucede y ahí te das cuenta de la verdadera diferencia que hace." Entonces sus ojos se agudizaron. "¿Y tu? ¿De verdad estas bien?"

Harry sonrío. "Si. El Profesor Snape se puso como loco y de verdad estaba enfadado con nosotros, pero primero se aseguro que cenara y curo el corte de Ron y ahora fueron a comprar una nueva varita."

"¿Le dijiste la verdad de porque no querías ir al Banquete? Era por lo de tus padres, ¿no es así?" Hermione pregunto, sus ojos preocupados.

"Si," admitió Harry, poniéndose mas colorado al darse cuenta de que Hermione había sabido todo. "Y él fue genial. El trajo a la Profesora McGonagall al cuarto, después que Ron se quedo dormido, y los dos me contaron historias sobre mis padres casi toda la noche."

Hermione sonrío, sus ojos cafés calidos. "El en realidad te quiere. Lo sabes, ¿no es así?"

Harry dejo caer sus ojos, avergonzado y encantado al mismo tiempo. "Si," confeso calladamente. "El – el como que lo dijo."

Hermione parpadeo. "¿De verdad? El – ah – no parece del tipo de persona que anda diciendo ese tipo de cosas."

"El no lo es, de verdad, pero yo como, em, me moleste con él cuando me di cuenta que no podría jugar hoy. Y, bueno, después de que le dije un montón de cosas que no quería decir, el fue genial sobre eso y yo, bueno, como que se me salio."

"¡Oh, Harry!" Hermione lo abrazo nuevamente. "¡Estoy tan feliz por ti!"

"¡Mione!" Harry siseo, escandalizado. "¡Hay personas mirando!"

Ella lo soltó pero siguió sonriendo, sus ojos sospechosamente húmedos. "Es tan bueno que tu – que se tengan el uno al otro."

Harry sonrío. "si, de verdad lo es."

Los dos sonrieron como idiotas por un momento, pero entonces los ojos de Hermione se agrandaron. "¡Oh! ¡Harry! ¿Te conté lo de hoy? ¿Como tienes que ayudarme con mi detención?"

Harry frunció el ceño. "¿Huh?"

Hermione lucia alternadamente avergonzada y molesta. "¡Tengo que escribir un ensayo!" le anuncio.

Harry se encogió de hombros. "Igual que Ron y yo. Tres pies sobre que hicimos mal con relación a lo del troll. Y estamos en restricción. Y no tengo permitido volar por una semana y Ron no puede tener postre por una semana."

Hermione quedo con la boca abierta. "¿No dulces por una semana? ¿Puede Ron hacer eso?"

Harry sonrío. "Ya que la alternativa es que Percy lo lleve de clase a clase, y los elfos domésticos le den la comida en la boca, creo que se las arreglara."

"¡Oooooh!" Hermione se estremeció. "¡El Profesor Snape es realmente estricto!"

"¿Así que tu también estas en restricción?" le pregunto Harry.

Hermione asintió. "Es igual para mi, excepto que en vez de tener algo suspendido por una semana, tengo que escribir otro ensayo también…" su voz se perdió extrañamente.

Eso tenia sentido. No es como si Hermione hiciera tantas cosas que los adultos encontraran objetables. Ella comía menos dulces que todos los chicos de primero, y siempre estaba estudiando o leyendo… ¿Que podrían quitarle? Harry la miro preocupado. Ella obviamente se sentía bastante humillada por algo. ¿Que podía ser?

"¿Hermione? ¿Que es? ¿Sobre que tienes que escribir?"

Hermione se sonrojo con violencia. "Te vas a reír. Tú y Ron."

"No, no lo haremos," le dijo. "Vamos, Hermione."

"La Profesora McGonagall esta haciéndome escribir un ensayo sobre Quidditch!" dijo rápidamente. "¡Y debo ir a los juegos y practicas toda la semana!"

Harry trato.

De verdad lo hizo. Pero después de todo solo tenia once años, él comenzó a reír sin poder evitarlo. "R-Ron se va a poner como loco cuando escuche esto," le dijo entre risas.

"¡Harry James Potter! ¡Esto no tiene nada de gracia!" Hermione estaba colorada ahora por la indignación. "Tu sabes lo mucho que la Profesora McGonagall ama este juego; si pongo algo mal en el ensayo, ¡ella probablemente extenderá mi castigo por otra semana! ¡Es por eso que debes ir conmigo al juego y explicarme todo!"

Al final, Harry logro calmar su risa y explicarle el juego a ella. Fue desconcertante cuando Hermione saco pergamino y una pluma y comenzó a tomar apuntes con el mismo nivel de atención que le mostraba a los profesores, y rápidamente el conocimiento básico de Harry sobre el juego estuvo agotado. El saco unos libros y revistas de Quidditch de Ron desde el dormitorio, sabiendo que el pelirrojo estaría dispuesto a compartirlos con la chica, y para cuando era la hora del juego, Hermione había absorbido lo suficiente para tener una idea general de que esperar.

Cuando faltaba como media hora para que comenzara el partido, Ron lleno de vida marcho hacia ellos, gritando, "¡Sauce y pelo de unicornio!" mientras les mostraba su varita nueva.

"¡Eso es genial, Ron!" exclamo Harry.

"Es preciosa. Estoy segura de que ahora podrás hacer los hechizos al primer intento," añadió Hermione.

"¡Gracias!" Ron sonrío orgulloso. "Y esto, es para ustedes." Le paso un pequeño paquete a cada uno.

"¿Que es?" pregunto Harry curioso, mientras Hermione examinaba el envoltorio.

"Bueno, tú pa- em, profesor, dijo que –" Ron profundizo su voz a una buena imitación de Snape " – Ya que a los chicos cabeza de chorlito le gusta guardar las varitas en sus bolsillos traseros, obviamente no pueden ser confiados en poner sus varitas en un lugar seguro. Así que nos compro una funda para varitas que va en la muñeca. ¿No es genial?" el movió la muñeca y su varita cayo a su mano.

"¡Genial!" exclamo Harry, con los ojos grandes.

"¡Oooh!" la cara de Hermione se ilumino. "Esto hará mucho mas fácil incorporar la varita a los movimientos necesarios para un hechizo."

"¡Si, y hará mas fácil sacarla para una pelea!" Harry sonrío.

"Fue muy amable de tu profesor comprarnos una a cada uno," comento Hermione, dándole a Harry una mirada de lado.

"Si," estuvo de acuerdo Ron. "pero también dijo que si se entera de que no las estamos usando, él nos dará detención. Ooops – ¡el partido! ¡Me tengo que ir!" Ron se apresuro al campo de Quidditch, donde estaría sirviendo como mandadero para el equipo por el día. Uno de los estudiantes de primer año era seleccionado para servir en esta posición en cada juego, era una posición muy cotizada. Ron había estado encantado cuando gano la posición en la lotería especial, y casi había llorado lagrimas de alivio cuando el Profesor Snape le había confirmado que aun podría cumplir el rol.

Después de ponerse las fundas en su antebrazos y practicando el sacar las varitas, Harry y Hermione se dirigieron al campo con mas calma. Hermione todavía estaba mirando sus apuntes y murmurando para si misma. "Bludger… Bateadores… Snitch… Buscador…"

Harry dio vuelta sus ojos. "Hermione, relájate. Es un juego. No te van a hacer un examen hoy, ¿esta bien?"

Aun así, cuando llegaron al campo de juego, incluso Harry estaba un poco sobresaltado de ver lo grande que eran los stands, llenos de alegres y bulliciosos estudiantes. Hermione miro a la sección de Gryffindor, pero era obvio que con todo el grito que había allí, ella no seria capaz de oír las explicaciones sobre el juego. Escaneando el estadio, los ojos de Harry fueron a uno de los asientos más altos.

"¡Ahí!" le apunto y tomándole la mano la guío a uno de los lugares más altos de los stands. Solo algunos estudiantes estaban esparcidos alrededor de la baranda, y ninguno estaba cerca. Desde tan alto, tenían una vista panorámica del campo de juego, y aunque los vítores eran audibles, estaban lo suficientemente apagados para poder conversar. El comentarista también podía ser oído, pero Harry podía sin ningún problema hablar con Hermione.

"Vamos," le dijo Harry, pasando una pierna sobre la baranda y posándose en el borde como los otros estudiantes estaban haciendo.

"Oh, Harry, no estoy segura de que esto este permitido. ¿Y si te caes?" Hermione frunció el ceño.

Harry suspiro. Había momentos cuando tener una niña como mejor amiga podía ser agotador. "¡Todos están sentados de esta forma! Mira – estamos encima del campo de juego. Es genial. Serás capaz de ver toda la acción."

Hermione dio vuelta sus ojos. ¡Chicos! Había perfectamente buenos y confortables asientos justo aquí, pero no, tenían que colgarse prácticamente de las barandas o equilibrarse en las sillas o comportarse como verdaderos monos. "Oh, esta bien," gruño ella, no queriendo molestar a Harry cuando necesitaba su cerebro durante este partido.

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El juego progreso, e incluso Hermione empezó a emocionarse cuando el puntaje estaba parejo. Harry en particular estaba apoyado lo más lejos de la baranda que podía, tratando de divisar la snitch y decirles a sus compañeros.

Entonces, en medio de una intensamente difícil parte del juego, Harry sintió un fuerte tirón. Se agarro con firmeza a la baranda donde estaba sentado y abrió su boca para quejarse con Hermione, pero se sobresalto al darse cuenta de que no estaba al alcance de ella, y ella solo estaba pendiente del juego.

"¿Hermione?" el comenzó incierto pero antes de que pudiera hablar mas, Harry fue abruptamente levantado del asiento por un violento tirón, como si la misma tierra lo hubiera lanzado hacia adelante.

Con un asustado grito, comenzó a caer hacia el piso.

Wingardium leviosa!" Harry apenas escucho el grito de Hermione tras él, y entonces su caída disminuyo. Por un momento, él como que floto, entonces milagrosamente comenzó a subir hacia la baranda.

El solo había recuperado un par de pies, cuando, la misma fuerza lo tiro y lo soltó del hechizo de Hermione. El grito nuevamente al comenzar a caer precipitadamente, solo para ser detenido nuevamente. El logro de alguna manera girarse y vio la demacrada y pálida cara de Hermione que lo miraba, con la varita extendida y toda su fuerza enfocada en él.

El subió un par de pies, y luego bajo unos mas. El sentía como si dos fuerzas gigantes e invisibles estuvieran jalándolo hacia diferentes lados, como si fuera una muñeca tironeada entre ellos. Si no hubiera sido por la mirada de puro terror en el rostro de Hermione, él habría creído que esta era alguna broma de los gemelos – después de todo, ¿Cómo podía saber él que flotar en el aire entre dos fuerzas no era algo normal en el mundo mágico?

Increíblemente, el juego de Quidditch continuaba. El resto de la escuela no había notado el drama que se estaba desarrollando en los stands, cautivados como estaban por el asombroso partido enfrente de ellos.

Harry podía sentir el esfuerzo que su amiga estaba poniendo en su magia – su cuerpo podía comenzar a levantarse, como si de repente la gravedad dejara de afectarle, pero después de unos segundos, algo bloqueaba el hechizo de Hermione, y la gravedad regresaba con venganza y de repente su pesado cuerpo era ayudado a caer por un fuerte jalon… solo para dejar de pesar nuevamente cuando Hermione volvía a lanzar su hechizo. Después de como media docena de esos intercambios, Harry estaba como a cien pies del suelo y comenzando a sentirse mareado por las abruptas transiciones entre caer y flotar. El comenzó a preocuparse de que sucedería si comenzaba a vomitar en esta posición. Podía imaginar lo que los jugadores pensarían de ser cubiertos con vomito.

Harry cerro los ojos, ordenándole a su estomago que se calmara mientras los dos poderes se peleaban por él, pero rápidamente los abrió al darse cuenta que la privación de la vista había echo la sensación de nausea peor. El levanto su cabeza para ver como estaba Hermione, y se alarmo por lo que vio.

Su amiga lucia terrible; su cara estaba gris y sobrecogida por el esfuerzo, como si ella fuera la que estaba siento tironeada, no él. La nariz de Hermione había comenzado a sangrar pero su foco permanecía fijo en Harry. Ella murmuraba su hechizo una y otra vez, tratando de liberarlo de cualquier fuerza maligna que trataba de llevarlo a su muerte.

Pero no era suficiente.

Por las sensaciones que recorrían su cuerpo de arriba a abajo, Harry podía sentir que el agarre de Hermione se estaba debilitando. Cada tirón hacia el suelo era mas fuerte que el anterior, y él sabía que el próximo tirón – o el siguiente – lo soltarían de ella, y entonces nada le impediría que cayera como una piedra y se estrellara contra el piso haciendo puré su cerebro.

Justo entonces, un flash dorado paso y vio al Buscador de Slytherin, escaneando el campo. Entonces el vio a Harry.

Se detuvo abruptamente en su escoba, los ojos abiertos como platos, y el Buscador de Gryffindor, desesperado buscando la snitch, siguió su mirada. "¡HARRY!" ella grito choqueada, eso hizo que los demás jugadores se voltearan y miraran.

Harry pudo escuchar la maldición de Flint desde donde estaba siendo jalado en pleno aire, y entonces los gemelos Weasley, Flint, y los dos Buscadores se dirigieron a toda velocidad hacia él, el resto de los jugadores tras ellos.

Justo cuando los vio venir, sintió que la fuerza de Hermione se rompió, y cayo disparado hacia el suelo con extrema fuerza. El sabía que los jugadores de Quidditch jamás lo alcanzarían a tiempo.

"¡WINGARDIUM LEVIOSA!" escucho el ultimo grito de Hermione mientras desesperadamente trataba de hacer algo cuando vio que el piso se acercaba con rapidez.

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Snape intercambio otra mirada con Minerva mientras sus dos equipos batallaban por supremacía. "Seria muy bueno de tu equipo que algún día aprendieran a jugar sin cometerles faltas a sus oponentes en cada oportunidad," ella comento sarcásticamente.

"Seria muy bueno que tu equipo algún día aprendiera a jugar," le respondió, sonriendo cuando los ojos de ella se entrecerraron peligrosamente.

"Oh, no," Minerva cambio a imprecaciones en gaélico cuando capto la expresión del Buscador de Slytherin. "El la vio."

Snape frunció el ceño. Ese idiota – ¡Sabía que no podía permitir que su expresión le mostrara nada al otro equipo! ¿Que estaba pensando, para quedarse así con la boca abierta, revelando que había visto la elusiva bola dorada? Cualquiera creería que nunca antes había visto una snitch — ¿Qué diablos era eso?

"¡Harry!" Minerva exclamo, incluso cuando los descreídos ojos de Snape finalmente sorteaban lo que estaba mirando.

Potter de alguna forma estaba levitando sobre el campo, a una imposible altura, y estaba siendo tirado hacia arriba y abajo por unas fuerzas invisibles. La poderosa vista de Snape rápidamente se dio cuenta de la chica de cabello alborotado y su varita, ¿pero quien estaba controlando la otra fuerza? ¿Quien estaba tratando de mandar a Harry hacia su muerte?

Incluso cuando los gritos hicieron erupción a su alrededor, cuando el resto de la audiencia vio el por que los jugadores de Quidditch habían abandonado el juego e iban volando hacia los stands con toda la velocidad que podían manejar, Snape estaba ocupado escaneando la multitud. Donde – donde ¡Ahí! ¡Ese idiota del turbante! Quirrell estaba mirando fijamente a Harry, y aunque Snape no podía oír ningún hechizo siendo lanzando, el sabia muy bien que era el responsable. Snape sintió una furia homicida cubrirlo completamente, solo aumentada por el hecho de que el estupido tartamudo tenia la audacia de tratar de matar a Potter sentado justo aquí, ¡en la sección de los profesores! El dio dos pasos hacia la derecha y lanzo su brazo con fuerza.

Conecto directamente con el omoplato derecho de Quirrell, y el instructor de DCAO salio disparado de su asiento. Con un sobresaltado grito, cayo por la inclinación de las escaleras, su cabeza cubierta con el turbante y su trasero cubierto por su tunica chocando alternadamente con los peldaños dejándolo en una pila desarmada al fondo, inconciente, en la base de las escaleras.

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Incluso cuando ella desesperadamente volvía a lanzar el hechizo, Hermione sabía que no funcionaria. El otro mago – quien fuera que sea – era demasiado poderoso. Ella lo había sorprendido con su hechizo, y esa sorpresa era la que le había permitido controlar a Harry por ese tiempo, pero ahora el se había reagrupado, y ese ultimo jalon casi la había botado, al igual que causo que Harry cayera un buen trecho. Ella podía sentir como su magia era drenada por el esfuerzo. Le quedaba muy poca, pero ella apretó los dientes y volvió a lanzar el hechizo. Ella seguiría luchando mientras quedara una chispa de magia en ella.

Y aunque parezca increíble, milagrosamente, cuando ella agarro a Harry esta vez, no hubo oposición. Ella podía sentir su cuerpo cayendo, pero por primera vez, no había ninguna fuerza maligna tratando de arrebatárselo. Ella estaba muy cansada para esperar subirlo hacia donde estaba, pero por lo menos podía hacer su caída mas controlada.

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Al momento que Quirrell fue neutralizado, Snape tiro una línea mágica a Harry, sintiendo que Minerva, Dumbledore, y varios otros miembros del personal también hacían lo mismo. Otros – incluidos muchos estudiantes – estaba lanzando hechizos acolchonados sobre el campo, y entre todos ellos, Harry fue bajado al piso mas rápido de lo que Snape hubiera deseado, pero lo suficientemente lento parque no sufriera ninguna lesión.

Harry toco el piso y rápidamente cayo de rodillas, exhaustado física y emocionalmente por la casi mortal experiencia. Flint, Wood, y los otros aterrizaron a su lado casi al instante.

Snape fue uno de los primeros en el campo, aunque en realidad nunca supo como llego allí tan rápido. Técnicamente, las protecciones anti-aparición de la escuela estaban funcionando, pero pareció que alcanzo a Harry solo unos segundos después de que el chico estuviera a salvo.

El corrió a un lado a los miembros de los equipos de Quidditch, todos fuera de sus escobas y alrededor de Harry.

"¡Profesor!" Harry lo vio y logro ponerse de pie.

"¡Potter!" Snape lo tomo por los brazos. Ser tironeado por dos fuerzas mágicas podía haberlo fácilmente partido por la mitad. ¿Podría haber daño interno? ¿Heridas que no se podían ver? "¿Como estas?"

"Em – " Harry lucia realmente inconfortable, y un escalofrío Recorrió la espalda de Snape. Él lo sabía – ¡el chico necesitaba ser transportado a San Mungo de inmediato!

"¿Que es lo que sucede?"

"Yo – uh – tengo un pequeño problema," Harry admitió avergonzado.

Snape se detuvo mientras revisaba las extremidades del chico. "¿Bien? ¡Habla, chiquillo tonto! ¿Que pasa?" pregunto, el terror haciendo que su voz sonara mas dura de lo normal.

"Em…" Harry levanto una mano, su puño apretado. Snape lo observo – ¿espasmos musculares? ¿Parálisis?

Mientras lo miraba, el chico lentamente abrió la mano, apoyando tranquilamente en su palma, estaba la Snitch Dorada.

"Yo – ah – la note cuando iba bajando, y la agarre," confeso Harry.

"¡Ja! ¡Ganamos! ¡Nuestro Buscador atrapo la snitch!" Oliver Wood grito triunfante, tomando la snitch de la mano de Harry.

"¡Eso no es así!" Flint gruño, agarrando a Wood por la tunica. "¡No puedes volar con dos Buscadores al mismo tiempo!"

"Potter no estaba en una escoba," Wood le dijo satisfecho. "Así que él no estaba volando."

"¡Así que él no estaba jugando para ti!"

"¡Es nuestro Buscador!"

"¡No en este juego!"

"El la atrapo, ¿no es así?"

"Mientras nuestro Jefe de Casa estaba controlando su caída. Así que estaba operando como un Slytherin, no un Gryffindor."

"¡Que! ¡Esas son tonterías! ¡El no es tu Buscador!"

"¡Hoy lo es tanto mío como tuyo! ¡Tu no lo tenias inscrito en tu nomina!"

Madame Hooch se puso entre los dos capitanes que gritaban y entonces comenzaron a gritarse entre los tres.

"Er… ¿Lo siento?" Harry dijo incierto, mirando preocupadamente a Snape.

Snape se masajeo la frente y fervientemente deseo una Poción Calmante. "¿Porque te estas disculpando, Sr. Potter? ¿Por atrapar la snitch? ¿Por causar que el juego descendiera al caos? ¿Por poner los dos equipos al borde de la guerra? ¿Por casi caer a tu muerte? ¿Porque precisamente te estas disculpando?"

Harry lo miro avergonzado. "Siento mucho haberlo preocupado tanto."

Snape pretendió no escuchar el "Ohhh, ¿no es dulce?"De la Profesora Sprout, pero prácticamente pudo sentir los ojos brillantes de Albus' que estaban posados en él mientras observaba al chiquillo. "No estaba 'preocupado', ¡Potter!" gruño. "Solamente… consternado."

El tenia la terrible sospecha de que Harry – y el resto de los que estaban mirando – no fueron engañados por su reclamo, pero primero muerto que admitir nada.

El mocoso sonrío aliviado. "Entonces esta bien." Entonces frunció el ceño cuando un pensamiento lo asalto. "¿Donde esta Hermione?"

"Aquí." La Profesora McGonagall se hizo camino a través de la multitud, apoyando a una exhausta Hermione. La chica sostenía un pañuelo manchado de sangre en su nariz, pero pese a su fatiga, ella estaba sonriendo.

"¡Harry! ¡Estas bien!"

"¿Y tu, 'Mione?" le pregunto Harry preocupado. "Esa debe haber sido magia muy poderosa la que hiciste."

Madam Pomfrey se adelanto, moviendo su varita. "¡Santo cielo, Srta. Granger! ¡Tu núcleo mágico esta casi vacío! ¡Vienes inmediatamente conmigo a la enfermería para varios días de reposo!"

"¡Pero y las clases!" Hermione chillo. "¡Me perderé mucho!"

"Sin argumentos," la reto Poppy. "Repetido agotamiento a este nivel podrían convertirla en una squib." Al ver la expresión llorosa de Hermione, ella le explico. "Srta. Granger, tu no tendrás permitido hacer ningún tipo de magia durante por lo menos una semana, hasta que tu núcleo se regenere, así que no hay mucho punto de que vayas a clases."

"Tomaremos bastantes apuntes para ti, 'Mione," agrego Ron, metiéndose entremedio de los jugadores de Quidditch para asegurarse de que sus amigos estaban bien.

La pronunciación, de un decididamente no intelectual Weasley, tuvo el efecto de silenciar todas las conversaciones en el área inmediata y todos, desde Hermione a Dumbledore, se giraron para mirar a Ron. El chico se removió inconfortable. "Bien, quiero decir, yo haré lo mejor, y Harry y Draco y Neville también ayudaran, ¿cierto?"

Los ojos de Hermione volaron esperanzadoramente a Draco. Ella sabía que sus compañeros de casa tenían las mejores intenciones, pero Draco era el único en el que confiaba tomaría buenos apuntes.

Si el no hubiera sido un Malfoy, Draco se habría removido bajo la intensa mirada de casi todos los profesores y un buen porcentaje del cuerpo estudiantil. ¿Él? ¿Ayudarle a una sangre sucia? ¿Porque se lo pidió un traidor de sangre? Su padre… –

"¡Por supuesto que lo haremos!" añadió Harry con firmeza, pasando un brazo por los hombros de Draco. "Será como si estuvieras sentada con nosotros," le prometió a Hermione.

Draco aclaro su garganta. "Si, esta bien," murmuro inconfortable. "Bueno." Le lanzo una mirada aprensiva a Flint, preguntándose como el prefecto de Slytherin reaccionaria a su promesa de ayudar a un Gryffindor. El sabía que la reacción del chico mayor marcaría la pauta para el resto de su Casa.

Flint le echo una mirada a Snape y se encogió de hombros. "Es bueno saber que los leones aprecian el intelecto Slytherin," dijo arrastrando las palabras.

Harry dio vuelta sus ojos. "Como si nadie supiera que Draco y 'Mione son tan inteligentes como cualquier Ravenclaw." El noto al Profesor Flitwick que estaba parado cerca y se puso colorado. "Em, sin ofender, Profesor."

Flitwick sonrío encantado. "Ninguna Casa tiene el monopolio de la inteligencia, Sr. Potter, ni ninguna otra habilidad. Y sucede que estoy muy de acuerdo en que el Sr. Malfoy y la Srta. Granger podrían haber estado muy bien en mi Casa"

Draco logro suprimir un sentimiento de nausea. ¿Un Ravenclaw? ¿Él? El miro a Hermione y vio que estaba igualmente horrorizada ante esa noción. Le dio un inacostumbrado sentido de camaradería con la chica, y se encontró diciendo, "No te preocupes, Granger. Me asegurare que estos babuinos tomen buenos apuntes para ti."

"¡Oye!" Weasley, predeciblemente, reclamo. "¿A quien estas llamando babuino?"

Draco medio sonrío. "Me disculpo, Weasley. Con todo ese cabello rojo, supongo que un orangután podría haber sido una opción mas apropiada, pero los considero mas intelectuales."

"Pagaras por eso, Malfoy," lo amenazo Weasley, pero no había real intención en el reclamo. Después de todo, él había ofrecido a Draco para trabajo escolar extra sin siquiera preguntarle, todo para beneficio de un Gryffindor, y el Slytherin había aceptado.

Draco dio vuelta sus ojos, tratando de no demostrarse muy orgulloso porque un Weasley hubiera reconocido públicamente lo inteligente que era. "estoy tiritando de miedo."

"Idiota resbaloso." Weasley le dio un leve empujón, mas por apariencias que por deseo de lastimar al chico. No seria bueno que alguien pensara que él y Malfoy eran amigos de verdad.

"Estupido idita." Draco lo empujo de vuelta, por las mismas razones

"¡Ya!" Harry se puso entremedio. "¡Nos van a meter en problemas si no terminan!"

Los dos bufaron, pero el honor había sido satisfecho con el intercambio ritual de empujones e insultos, y con la proximidad de los profesores, mayores hostilidades habrían pasado de ser posturas obligatorias a un tonto suicidio. Los dos sangrepura se pusieron tranquilamente uno a cada lado de Harry.

"Srta. Granger, podría explicar – brevemente – ¿Qué sucedió?" pregunto Dumbledore. "Seria una gran ayuda comprender lo sucedido desde su punto de vista."

Hermione pensó por un momento. "Harry y yo estábamos mirando el partido, y de repente el estaba cayendo."

"¿Quiere decir que perdió el balance en la baranda y se resbalo?" McGonagall pregunto inquisitivamente.

"No, es como si alguien lo hubiera empujado. Quiero decir, Harry no solo se cayo de la baranda – fue como si alguien lo hubiera lanzado. Es por eso que estaba tan lejos de la baranda y sobre el campo de juego. Él fue empujado."

O jalado, Snape pensó seriamente, preguntándose donde había quedado Quirrell. El hombre había desparecido durante toda la emoción.

"¿Y que hizo entonces?"

"Lance un Wingardium. Pensé que si hacia a Harry lo suficientemente liviano, el podría flotar sobre el campo de juego," explico Hermione. "Pero entonces algo rompió mi hechizo y jalo a Harry hacia el piso. Yo seguí lanzando mí hechizo, pero no era lo suficientemente fuerte para soportarlo."

Flitwick lucia pensativo. "esa no es realmente la forma en que Wingardium funciona," dijo, intercambiando una significativa mirada con el Director.

"Para el final, ya no estaba realmente lanzando el hechizo," Hermione confeso cansadamente. "Era mas como que estaba deseando que Harry dejara de caer y estuviera seguro." Esa declaración causo otra ronda de cejas elevadas entre los profesores. Esa poderosa forma de magia era muy inusual excepto en los mas poderosos magos y brujas, e incluso que, se manifestara a una edad tan temprana nunca había sido oído. Con razón la chica tenía su núcleo casi vacío.

McGonagall puso un brazo alrededor de los hombros de Hermione. "Es hora de ir a la enfermería, Srta. Granger. Vamos."

"¡Gracias, Hermione!" Harry le grito a su amiga, cuando Hermione era guiada de vuelta al castillo.

¡Esta bien!" Hooch se dirigió al Director, las mejillas rosadas de tanto gritar. "Necesitamos rehacer el partido," le anuncio. "Demasiada interferencia – cuerpos cayendo en el campo de juego. No podemos tener espectadores agarrando la snitch, ¡saben!" dijo ella, con una seria mirada a Harry. El se sonrojo y miro a sus pies. "No hay punto en tratar de comenzar ahora. Demasiada emoción – todo el mundo anda corriendo. Lo jugaremos la próxima semana yo creo. Tengo que revisar el calendario."

"Una excelente idea," Dumbledore dijo calmadamente. "Sugiero que los dos equipos tengan razones para celebrar hoy, ya que les otorgare 50 puntos a cada uno por su esfuerzo en tratar de rescatar al Sr. Potter, y otros 75 a la Srta. Granger por su asistencia." Las caras de los estudiantes se iluminaron. "Y otros diez puntos al Sr. Malfoy por ayudar a otra estudiante sin importar la Casa."

Flint le dio un golpe a Draco en el hombro. "¡Bien hecho!"

Draco logro suprimir un quejido frente al golpe – ¡Flint era igual que Hagrid al no medir su propia fuerza!

"Le informare a los elfos que dispongan un Banquete de celebración en el Gran Comedor,"continuo Dumbledore, "conmemorando como la unión de las Casas evito la tragedia hoy." El le envió una picara mirada a Snape cuando dijo esto, y el joven mago apretó los dientes. ¡Como si salvar Gryffindor fuera algo de lo que estar orgulloso!

"¡Fiesta en el Gran Comedor!" grito Wood. "¡Vamos a cambiarnos!"

Los dos equipos se dirigieron a los camarines, mientras el resto de la escuela se dirigió al castillo. Snape estiro el brazo y agarro a Harry por la parte trasera de la tunica cuando el trato de partir con los demás. "Oh, no, Sr. Potter. No estas en condiciones de llenarte de dulces. Debes recuperarte de esta terrible experiencia," le informo al mocoso seriamente.

"¡Oh, Profesor!" Harry gruño decepcionado. "No fue tan malo. ¡De verdad!"

"Madam Pomfrey juzgara eso," le respondió, inamovible. "Si ella dice que no tienes ningún problema de salud, entonces puedes asistir a la fiesta pero –" él levanto un dedo en advertencia "- solo por dos horas, después de las cuales espero que estés descansando tranquilamente en tu habitación. Puedes hacer tu tarea hasta las nueve, después te iras a dormir."

Harry frunció el ceño y pateo el pasto. ""No es justo," gruño. "No fue mi culpa que alguien haya tratado de botarme de la baranda. No se porque tengo que perderme la fiesta. ¡Atrape la snitch y todo!"

Snape lo tomo por los hombros y marcho al reticente chico hacia la enfermería. ¿Seguramente el mocoso no aceptaría otro atentado contra su vida con tanta calma? ¿Estaría en shock o en negación? Mejor dejar que la medimaga lo chequeara.

"Después de un susto, tu cuerpo necesita descanso," le informo al pequeño monstruo fríamente. "La sobre-estimulación de una fiesta es contraproducente para la recuperación."

Harry dejo escapar un gran suspiro, claramente sintiéndose decepcionado. "No dio tanto susto, Profesor," le discutió. "quiero decir, no es como si dolió o algo así. En realidad era como divertido – usted sabe, emoción y miedo al mismo tiempo. Por lo menos, se sintió así hasta que me dieron ganas de vomitar."

Snape dio vuelta sus ojos. ¿Eran todos los chicos tan tontos? ¿Concentrándose en la parte física en ves de en la verdadera amenaza? "Potter, tú me vas a volver loco," le dijo. "¿No estas ni siquiera un poquito preocupado por quien te hizo esto?"

Harry parpadeo y lo miro sorprendido. "No." al ver la asombrada expresión de Snape, le explico con infantil convicción, " Porque usted lo va a encontrar y se encargara de él, igual como lo hizo la otra vez."

Había un nudo en su garganta que hizo que Snape no pudiera responder inmediatamente.

Después de aclarar su garganta inconfortablemente, logro decir, "Bien, si, Potter. Tienes razón." Permitió que la mano que descansaba en el hombro del chico le acariciara un par de veces. "Debes dejarme todo eso a mi."

Harry le dio una gran sonrisa a su profesor, deleitándose en la calida mano en su hombro. El Profesor Snape podía ser un poco preocupón a veces, pero por mucho que Harry pudiera quejarse ante la reexaminación y el horario de acostar mas temprano (¡sin mencionar solo estar dos horas en la que prometía ser tremenda fiesta!), el estaba aun mas encantado por tener un adulto que se preocupara por él. Eso significaba que podía concentrarse en tomar buenos apuntes para Hermione – y prevenir que Ron y Draco comenzaran una pelea – en vez de preocuparse de resolver el gran misterio de quien estaba tratando de lastimarlo esta vez. El se daba cuenta de que el Profesor Snape era mucho másdisimulado que él, sin mencionar más poderoso – así que no solo lo figuraría mas pronto, sino que podría vengarse de su atacante mejor de lo que Harry podría.

Harry recordó a esos cuatro chicos de Ravenclaw. ¡Snape había conseguido que los expulsaran antes del desayuno del día siguiente! Harry nunca habría conseguido algo como eso – lo mejor que podría haber hecho era estar fuera de su camino, o quizás una buena broma. Pero el Profesor Snape no estaba limitado a venganzas escolares de esa manera – el era mucho más malvado de lo que Harry podía ser. De hecho, Harry sentía pena por quien había tratado de lastimarlo hoy. El Profesor Snape iba a matarlo. Y con una feliz sonrisa en su rostro y su guardián a su lado, Harry camino sin miedo por las puertas de Hogwarts.