WIIIIIII! ESTOY MUY FELIZ YA SON 150 REVIEWS JAJAJAJAJA BUENO PUES MIL GRACIAS POR TODOS SUS COMENTARIOS, NO ME CANSO DE AGRADECERLES, AQUI LES DEJO OTRO CAPI, TAL VEZ NO ES LO QUE ESPERABAN JEJEJE PERO YO ESPERO QUE A PESAR DE TODO LES AGRADE.


Capitulo 26

Peeta y yo nos sentamos, nos veíamos preocupados por todo esto, teníamos que ponernos de acuerdo en muchas cosas, para que mañana en el desayuno con Plutarch no tuviera opción mas que aceptar nuestras condiciones y también como dice Haymitch, hacerlo en verdad cumplir el trato.

-Creo que lo que dijo Haymitch esta muy bien, así nos aseguraremos de que cumpla todo – le dije a Peeta tomando su mano.

-Si, creo que solo así nos aseguraremos de que cumpla, pero me preocupa que tanto habrá dicho Haymitch en ese estado –

-Pues a como venía, lo mas probable es que Plutarch se haya enfrentado al cuchillo primero, así que no creo que pues hayan platicado mucho que digamos –

-Esperemos –

-Peeta, oye bueno no se que opines, no quiero que lo mal interpretes, es solo que… bueno yo estaba pensado que tal vez lo mas indicado es que por el momento lo… nuestro – en cuanto dije eso no puede evitar sonrojarme, me sentía tan rara hablando así de nosotros, nuca fui una chica que se planteara tener una relación y esas cosas – pues lo mantengamos en secreto –

Peeta sonreía, era una reacción que no esperaba – me gusta como se escucha eso de "lo nuestro" y mas como te sonrojas –

-No te rías – le dije sonrojándome aún mas y dándole un fuerte apretón de manos.

-Esta bien, no me río, pero ¿por qué lo quieres mantener en secreto? –

-Bueno al menos en lo que están la cámaras aquí, después no me importa, es que no quiero que, bueno… nos vuelvan a exhibir y…-

-Katniss estoy de acuerdo contigo, esto es entre tu y yo, no tiene porque enterarse todo Panem de que tenemos una relación, que los trágicos amantes a pesar de todo están juntos, pero…- Peeta se veía inseguro, había algo que lo molestaba y yo no entendía muy bien que era, ya que pues si estaba de acuerdo conmigo que lo que tenemos es para que solo lo disfrutemos esta vez nosotros, pero había algo mas.

-¿pero qué Peeta? dilo –

-Bueno es que… ¿no quieres que todo Panem se entere de nosotros o en especifico no quieres que Gale se entere de nosotros? – yo abrí los ojos como plato – no pongas esa cara, es solo que tenía que preguntar, se que no quieres que nos exhiban nuevamente, pero también tengo esa maldita pregunta dentro de desde hace tiempo y pues creo que es un buen momento para aclararlo –

En lo que menos había pensado era eso, en que si Peeta y yo éramos exhibidos como pareja, Gale se enteraría, no me había pasado eso en la cabeza y al final creo que eso era lo que mas le preocupaba a Peeta.

-¿Qué estas diciendo? – le dije, Peeta me tomo de la cara y me veía directo a los ojos.

-¿aun te importaría que Gale se enterara de lo nuestro, aun te… importa Gale? –

Yo esperaba que en algún momento platicáramos de esto, pero todo estaba pasando tan rápido, que ni yo misma me había hecho esa pregunta.

-Bueno yo…- respire profundo – no lo había pensado, créeme que no pensé en Gale cuando decía que no quería que los nuestro se supiera aun –

-¿y la otra pregunta, Gale aun te importa? –

-Peeta yo… no lo se – el se tenso y empezó a bajar las manos, pero antes de que otra cosa pasará yo lo tome de la cara – Gale fue mi mejor amigo, pero ahora nuestra relación ha cambiado, tiene meses que no se nada de él, salvo lo que puso Hazelle en la carta, pero yo no he hablado con él, después de… de lo de Prim no se si nuestra amistad volverá, pero te voy a decir algo, eso es lo que menos me ha importado estos meses, para lo único que he tenido cabeza es para ti y todo lo que estaba pasando con nosotros –

Peeta puso sus manos sobre las mías – es que yo… tenía que – me dijo en un susurro.

-Lo se, se que tienes tus dudas y es muy valido preguntar – lance una risita tonta – creo que es la base de las relaciones, ¿no es así?-

-¿el que? –

-el que haya una buena comunicación y mas debido a todo lo que ha pasado – era tan extraño hablar de esto, nunca creí que iba estar en una situación como esta y menos después de los juegos, los únicos escenarios que veía para mi era la muerte. Pero al parecer nuevamente Peeta hacia que yo fuera otra Katniss, sacaba a mi otro yo y marcaba la diferencia en mi vida.

Nos dimos un fuerte abrazo seguido de unos cuantos besos, hasta que Peeta decidió continuar con los puntos que íbamos a manejar con Plutarch.

-Bueno, entonces no diremos nada hasta que las cámaras se hayan ido –

-Si pero ni a Haymitch, aunque creo que el sospecha algo – le dije – solo espero que estando borracho no diga algo, si no es que ya lo dijo –

-Pues lo que podemos hacer es decir que bueno que tu y yo somos amigos, que con el veneno ya nada es igual conmigo, no se algo así –

-Puede ser –

-También podemos justificar el tiempo que pasamos juntos, porque pues por mucho que nosotros no digamos nada, tu crees que no va estar preguntando con la gente del distrito, así como lo hizo con Haymitch, entonces nuestra cuartada sería decir que pues nos estamos apoyando con la terapia que nos da el Doctor Aurelius, sirve que lo mencionamos para ver que tanto sabe él de nuestras terapias y también tenga en cuenta lo que le dijo el doctor –

-Buena idea, también podemos decirle que no queremos que altere nuestra rutina y por lo mismo solo daremos una entrevista y no se harán mas tomas de nosotros, que no queremos que nos estén persiguiendo las cámaras cada que salgamos, ya que para nosotros es recordar tiempos no gratos que el mismo doctor nos ha pedido que evitemos, aunque sea mentira –

Peeta río ante mi comentario – si creo que anteponer al doctor podría ser una buena salida; que opinas que nos diga que es lo que mas o menos nos preguntará para ver si accedemos o no a responder a todas sus preguntas o incluso podemos decirle que las consultaremos con el doctor o algo así –

-Si porque si accedemos a la entrevista querrá que le contestemos todas las preguntas, por lo que tienes razón primero hay que ver cuales serán las preguntas –

Estuvimos un buen rato debatiendo que era lo que íbamos a decir a Plutarch, hasta que el agotamiento empezaba hacer efecto, había sido un día muy agitado para los dos.

-Creo que es hora de que me vaya, aun tengo que guardar los cuadros que no quiero que vean – me dijo Peeta mientras se levantaba y me daba la mano para ayudarme a levantar del sillón.

-¿Por qué no quieres que vean tus cuadros? Si son muy buenos –

-Gracias, pero pues hay unos que son muy personales, no lo se por ejemplo el de mi padre y pues tengo dos sin terminar que no quiero que los vea así –

-Entiendo, ¿A que hora crees que sea bueno que llegue a tu casa? –

-No lo se, yo regularmente empiezo temprano a hornear, depende de…- Peeta se quedo cayado.

-¿De las pesadillas? – él asintió – bueno pues también en mi caso, a ver si no me tienes ahí a las tres de la mañana – le dije con una sonrisa.

Peeta me abrazo con fuerza y beso mi cabeza – Sabes que eres bien recibida a la hora que sea, pero espero que en verdad puedas descansar, te voy a dejar una llave debajo de la maceta que tengo a la entrada para que puedas pasar sin problemas -

-Gracias – Peeta empezó a caminar hacia la entrada –hey Peeta – le dije

-¿si?- cuando se dio la vuelta para verme ya me tenía abrazada a él con fuerza del cuello para después darle un beso que correspondió al instante y así permitirme saborear sus labios de canela, provocando un hueco en el estomago que iba creciendo.

- Te estabas olvidando darme mi beso de buenas noches – le dije mientras le daba una sonrisa tímida y me sonrojaba.

Él sonreía cuando contesto – lo siento no volverá a pasar – me dijo dándome un fugaz beso para después susurrarme casi con nuestros labios pegados – gracias Kat –

-¿Por qué? – le dije algo extrañada pero sin alejarme de él.

-Por hacerme tan feliz el día de hoy – volvió a besarme para después salir dándome una hermosa sonrisa, una sonrisa donde podía ver a Mi Peeta de siempre.

Cuando me fui acostar me sentía extraña, por un lado tenía una sonrisa tonta cada que pensaba en todo lo que había pasado hoy con Peeta, pero a la vez me sorprendía la situación en la que estaba, ya que nunca me imagine de esta forma, ni siquiera antes de los juegos pensaba en novios o cosas así y por otro lado no estaba del todo tranquila debido a Plutarch, me ponía nerviosa cada que pensaba en lo que iba a pasar mañana, a pesar de que nos pusimos de acuerdo para no dejar cabos sueltos y así tener todo a nuestro favor. También tenía miedo de salir mañana de mi casa, sentía como si hubiera una cámara pegada a la entrada solo esperando a que saliera.

El agotamiento me permitió dormir un buen rato de corrido, hasta que las pesadillas se hicieron presentes, esta vez me costo trabajo entender que solo había sido una pesadilla, me sentía muy desorientada cuando me desperté y no paraba de llorar, no sabía exactamente porque el llanto.

Decidí darme un baño rápido para despejarme y relajarme con el agua caliente, cuando salí de la regadera recordé todo lo que había pasado y sin darme cuenta tenía una sonrisa en mi cara, el solo pensar en Peeta hacia que un hormigueo me recorriera y sintiera un hueco en el estomago. Cuando vi la hora eran las cuatro y cuarto, me pregunte si sería buena hora para irme a casa de Peeta, ya que la mayoría en el distrito estarían durmiendo, me asome por la ventana abriendo una ranura de la cortina para ver si había luz en casa de Peeta y no ser imprudente al llegar tan temprano.

Nuevamente un hormigueo me recorrió al ver que se escapaba una luz que al parecer provenía de algún corredor, por lo que decidí ir de una vez, aprovechando que no habría nadie en las calles.

Me costo trabajo salir de mi casa, pero decidí que era lo mejor y tenía que hacerlo rápido, me puse una chaqueta con capucha a pesar de que era verano e intente caminar tranquilamente para no llamar la atención. Llegue a casa de Peeta y efectivamente me había dejado una llave, entre lo mas rápido que pude y le puse seguro, para después asomarme por la ventana para ver si alguien me había seguido o si veía algún movimiento, lo cual no paso ya que las calles estaban desoladas.

-¿Peeta? – le hable en un susurro, no quería molestarlo si aun estaba descansando -¿hola? –

No tuve respuesta, pero decidí entrar en la cocina ya que había una luz que se escapaba por debajo de la puerta. Cuando entre me encontré con que todo estaba listo para empezar a trabajar en el pan, pero Peeta no estaba por ningún lado, me quité la chaqueta y la puse en una de las sillas que había ahí, cuando Peeta entró con un saco de harina en su hombro.

-¡Cielos!- dijo sorprendido y espantándome por su exclamación – Kat me haz asustado, no escuche cuando entraste –

-Lo… lo siento, es que cuando entre te hable pero no quería gritar por si estabas aun descansando, también me sorprendiste – le dije poniéndome roja por haber entrado así a su casa.

Los dos reímos nerviosamente al ver nuestras caras de sorpresa, mientras Peeta dejaba caer el saco en la mesa y se sacudía la harina. Fue ahí donde me di cuenta que Peeta había recuperado un poco el cuerpo que tenía antes de que entráramos a nuestros segundos juegos, ya que con el secuestro y la guerra perdió varios kilos; no lo había notado debido a que siempre traía chaqueta o playeras, pero en esta ocasión solo traía una camiseta ligera sin mangas.

-¿Qué sucede? – me dijo al ver que me le quede viendo, yo me sonroje y preferí dirigirme al lavabo para desviar mi mirada.

-¿en qué te ayudo? – le dije mientras me lavaba las manos.

-Ven acá, primero dame mi beso de buenos días – Peeta se acerco y me abrazo para darme un calido beso en los labios, nuevamente el hueco en mi estomago creció y no pude evitar sonrojarme.

-¿Qué pasa? – insistió al ver mi rostro, pero sin dejar de sonreír, es mas podía ver una sonrisa picara o hasta burlona.

-Na... nada ¿Por qué?- le dije mientras escondía mi rostro en su cuello y aspiraba su aroma.

-ok, entonces… ¿me vas ayudar? – me dijo sin quitar esa sonrisa

-Si dime que hago – le dije mientras tomaba un mandil.

-Puedes empezar por cernir esa harina que esta en la barra, por favor, – me dijo mientras se ponía una playera que estaba en una de las sillas, yo agradecí que no insistiera más con el tema.

Seguía sus indicaciones y lo apoyaba lo mas que podía, lo que menos quería era ser un estorbo e interrumpir sus labores; mientras trabajamos repasamos todo lo que le íbamos a decir a Plutarch, lo que nos fue dando un poco de mas confianza con el tema. Solo esperábamos que llegado el momento él accediera a todo lo que le proponíamos.


N/A: OK BUENO YO ME REFERIA QUE TAL VEZ NO ERA LO QUE ESPERABAN YA QUE VARIAS ME PREGUNTARON SI IBA A PASAR ALGO MAS QUE BESITOS JAJAJA PERO BUENO TODO A SU TIEMPO O NO SE QUE OPINEN USTEDES, ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO EL CAPI, NO OLVIDEN QUE ESPERO SUS COMENTARIOS. SALUDOS.