CAPITULO VEINTISEIS: EL FRANCOTIRADOR
¡Atención, atención! Escuadra Seed del Jardín de Balamb. Por favor reúnanse en el vestíbulo en media hora. Repito…
El mensaje de megafonía nos despertó a todos… o eso me pareció a mí, porque al salir de mi habitación, pude comprobar que todos ya estaban desayunando. En la sala de visitas me esperaba Quistis.
-Te iba a llamar ahora-me dijo con cierta frialdad-en realidad nos tenemos que reunir en el pórtico. Apresúrate en arreglarte. Ah y… al final del pasillo de las habitaciones hay un baño. Por si quieres ducharte
Asentí y volví por donde había venido. Realmente sí que necesitaba refrescarme. Cuando salí, Quistis ya no estaba allí y comprobé que era casi la hora. En la sala estaban los equipajes de todos (junto a los que puse el mío) y sobre la mesa, envuelto en una bolsa de plástico, un bocadillo de la cafetería junto a una nota de Zell, la cual no leí pues era casi la hora. El bocadillo sí lo cogí y me lo tomé rápidamente por el camino y sólo llegando al vestíbulo, lo terminé.
Tal y como me dijo Quistis, no era allí donde nos teníamos que reunir así que continué hasta llegar al pórtico. Allí estaban todos, cada uno inmersos en sus pensamientos: Quistis daba vueltas para un lado y para otro y parecía nerviosa. No me sorprendió pero si me alarmó un poco. No era la primera vez que la veía así pero las situaciones en las que había estado así, habían sido situaciones graves o al límite. En aquel momento, mientras veía cómo Zell (como siempre) estaba peleando con su adversario invisible, Rinoa estaba en cuclillas con la mirada pérdida en el suelo y Selphie de igual forma pero de pie y quieta, no me podía imaginar qué es lo que sabía y que podía ser lo que la ponía nerviosa. Sólo ahora me doy cuenta de que lo que la tenía perturbada era que ya conocía las órdenes que Viento y Trueno habían llevado la tarde antes. Las que recibiríamos de parte del hombre que se acercó a nosotros al rato de llegar yo.
-Será mejor para todos que yo finja ser un Seed-oí susurrar a Rinoa que, lejos de parecerlo, no hacía más que mirarnos sin disimulo para imitarnos cuando nos cuadramos y saludamos al hombre. Venía acompañado de otro caballero pero sabíamos quién de los dos era el más importante y quién daba las órdenes allí. Incluso antes de presentarse.
-Descansad-nos ordenó-Dejad que me presente. Soy Dodonner, el directo de este jardín. He recibido órdenes para ustedes desde el Jardín de Balamb, las cuales hemos comprobado en cumplimiento de la normativa vigente y hemos decidido ofreceros nuestro apoyo. Jean, por favor…- hacía referencia al hombre que lo acompañaba, casi tan alto como él, pero sus formas eran algo menos elegantes que las de Dodonner e iba cargado de papeles y carpetas. Debía de ser como su secretario o algo así. Obedeció de inmediato y sacó una serie de papeles grapados y bien ordenados que entregó a Dodonner.
-Desde hace tiempo nos preparamos para el mismo objetivo-prosiguió Dodonner-La bruja ha sido nombrada por el gobierno de Galbadia como embajadora de la paz… pero en realidad es una embajadora del terror.
-Se trata de una tapadera-habló entonces su secretario… fue entonces cuando sentí una sacudida en mi estómago. Aquella voz me era familiar-Galbadia pretende utilizar el miedo para aprovecharse de otros países… es decir, pretende conquistar el mundo de este modo-dijo con rotundidad
-Los jardines no serán una excepción-continuó Dodonner-y este de hecho, lo utilizaran como base. Las brujas atemorizan a la gente y no se puede negociar con ellas términos justos -guardó unos instantes de silencio mientras me entregaba el fajo de folios, instantes en los que intenté analizar a Jean. Porte elegante, alto, con una voz que daba de pensar que había vivido más años de los que aparentaba… ¿era ese hombre el que habló horas antes conmigo?
-La paz del mundo y de los jardines están en vuestras manos-añadió por último Jean. Decidí centrarme en los informes sobre esa misión tan delicada… y me arrepentí en ese momento de haberlo hecho y casi llegué a desear que nosotros no estuviéramos allí, que siguiéramos en Timber con nuestra misión y a las órdenes de Rinoa.
Me di cuenta en esos momentos de que se había acabado el tiempo de lamentarnos por Seifer y su muerte. Había empezado una cuenta atrás. Ahí, escrito a máquina, estaban las órdenes de nuestra nueva y delicada misión. Mi vista vagó por los folios, con la misma frase repitiéndose en mi cabeza hasta que algo me atrajo lo suficiente la atención como para desviar mi vista y preguntar:
-Aquí se habla de un francotirador pero ninguno de nosotros tiene tal destreza
-Ah sí, es uno de nosotros, pertenece a nuestras filas. ¡Kinneas! ¡Irvine Kinneas!-llamó Dodonner dirigiendo su mirada hacia mi derecha, fuera del camino. Fue cuando me di cuenta de su presencia: había un chico, que en ese momento se levantó con pereza del césped, con pintas de vaquero (sombrero incluido) y el pelo largo y castaño, recogido en una coleta. Tenía una cara muy mona, infantil y los ojos grandes, vivos y azules. Si no fuera una situación de cierta gravedad, estoy seguro de que hubiera arrancando un suspiro a Selphie, que lo observó con interés. Tenía un aire sereno, con una escopeta al hombro, dio la sensación de ser un tipo serio. ¡Qué equivocado estaba!
-Ahí tienen todos los papeles en regla y los informes sobre el señorito Kinneas-dijo Jean. Tienen todo el día de hoy para prepararse y partir. Su destino será Deling.
Tanto Dodonner como Jean se despidieron, éste último volviéndose una última vez para decirnos
-Lamento mucho la pérdida de vuestro compañero
Sus palabras confirmaron mis sospechas: él era el hombre que la noche antes habló conmigo sobre la muerte y la gloria. No tuve tiempo de pensar mucho en ello ya que, como dije antes, los sucesos que ya se estaban empezando a precipitar sobre nosotros, empezó a borrar las palabras de un hombre, que no sería la última vez que vería y que sería entonces cuando recordara de nuevo sus palabras y mi propósito.
-¿Cuál es nuestra misión?-preguntó Selphie, mirando los papeles por encima de mi hombro.
-No es una misión cualquiera-anuncié-se trata de una misión conjunta entre los jardines de Balamb y Galbadia.
-¿Y qué debemos hacer?-inquirió Quistis y ahora comprendía por qué había estado tan tensa, por lo que mis palabras no le resultaron nuevas.
-Debemos asesinar a la bruja
La noticia cayó como agua fría sobre nuestras cabezas pero no sorprendió tanto como pensaba. Tal vez, tras oír el discursito de Dodonner todos se imaginaban aquello.
-En resumen, se le debe disparar de lejos, mediante un francotirador… de ahí la incorporación de Irvine Kinneas a nuestro equipo. Si falla, tendríamos que luchar con ella cuerpo a cuerpo
-No te preocupes jefe, yo nunca fallo-dijo el aludido. En cuanto abrió la boca demostró que su forma de ser nada tenía que ver con su apariencia. Hablaba con completa confianza, con un tono absolutamente despreocupado y tildado de diversión.
-Ahora debemos partir a Deling para reunirnos con el general Calways, para decidir la estrategia a seguir.
No noté el estremecimiento de Rinoa al oír el nombre de Calways porque mientras tanto les ordené que después de la hora de comer, nos veríamos allí mismo para partir hacia la estación de tren. Varias horas después estuvimos de nuevo reunidos, con nuestro equipaje, preparados para irnos directos a nuestro nuevo destino, sin tener ni idea, sin imaginarnos en esos momentos que nos estábamos metiendo en un lío muy gordo y que las cosas nos las habían pintado de una forma muy diferente a las que eran.
CONTINUARÁ…
Notas de autora: Bueno, no quería dejarlo aquí, con un capítulo tan corto pero me estoy quedando sin inspiración y antes de hacer una birria prefiero cortarlo ya.
Antes que nada paso a explicar algo que no hice en el otro capítulo y que al parecer no quedo claro y es sobre Jean, el hombre con quién habló Squall en el anterior episodio.
En ningún momento lo iba a usar como un personaje anónimo y de relleno, pensaba darle una identidad en este episodio e incluso tenía en mente, que ese personaje fuera el propio Dodonner. Pero tras meditarlo bien, me decidí a crearlo de mi propia invención, un secretario de Dodonner, algo así como los prefectos o profesores del Jardín de Balamb, sólo que todo en uno xD.
Y es verdad que no será la última vez que aparezca, volverá a ver a Squall durante la batalla de los jardines, cuando Squall y sus amigos entren para intentar matar a Edea… por segunda vez.
Pretendía meter en este episodio esa escena que tanto me encanta en la que Irvine es protagonista junto con las chicas y que me parece la mar de divertida. Lo que ocurre es que esa escena salió en una situación que no cuadra con la historia, la elección de grupos. En el juego es casi obligatorio pero aquí en la historia no es necesario, todos van juntos a todos lados hasta que estén sumergidos en la misión y estén obligados a dividirse. Tal vez pueda encajarlo más adelante, porque me gusta la escena.
Volveré a tardar en publicar pero esta vez será por la historia de Harry Potter. Debo replantearla un poquito más debido a que estoy leyendo una traducción del último y es posible que incluya algo del mismo.
¡¡Hasta la próxima, gracias por vuestros RR!!
