Capítulo XXVI

No dolio... mucho

Remus decidió caminar desde Hogsmeade. Era verano, pero aún así tuvo que abotonar por completo su capa y comenzar su marcha hacia Hogwarts con las manos en los bolsillos, esperando que el ejercicio físico fuese suficiente para calentar su cuerpo. Había madrugado demasiado. ¿A quién engañaba? no había logrado dormir en lo absoluto, pero eso es lo normal para un hombre lobo.

Remus caminaba, aunque la actividad que realmente lo mantenía ocupado en ese momento era el recuerdo, porque hay ciertos lugares que son más fuertes en recuerdo que en presencia. Cada giro del camino, cada piedra, cada árbol, la forma en la que la luz invade el espacio es un claro detonador de otros momentos que hasta ese instante habían permanecido dormidos en nosotros.

Recordaba la primera vez que recorrió este camino hacia Hogsmeade, la risa de James y Sirius. Incluso se permitió recordar la tranquilidad que tantas veces encontró en Peter y los gestos hasta hoy sardónicos de Snape. Recordaba palabras sueltas como mañana, como seremos y como Lily. Recordó haberse sentado en aquella piedra y haber contemplado el sol ponerse desde allí y haberse subido en aquel otro árbol y haber terminado con la ropa completamente empapada, porque entonces era invierno y había nevado.

Pensó en Tonks, la imaginó sonriendo, caminando con los que debieron haber sido sus amigos, comiendo ranas de chocolate e intercambiando los cromos. La imaginó con coletas y vestido, la imaginó corriendo de la mano de un pelirrojo, para refugiarse debajo de algún árbol, mientras pasaba la lluvia. La imaginó con la camiseta empapada y besándose apasionadamente con el pelirrojo debajo del mismo árbol, deseó haber podido ser ese chico, deseó su juventud, sus pecas, su cabello rojo, su normalidad y por sobre todas las cosas deseó poder tener a Nymphadora entre sus brazos en ese instante.

¿Recuerdo o imaginación¿acaso el pasado realmente sucedió como lo recordamos¿a caso no tenemos que improvisar siempre un poco¿a caso no perdemos siempre una parte¿a caso las anécdotas no terminan siendo narradas con la misma selección de palabras una y otra vez, porque es mucho más fácil recordar palabras que lo que realmente sucedió?

Remus cerró los ojos y recordó la sombra de otro árbol a unos pocos kilómetros de aquí, recordó la escencia única de Nymphadora Tonks, recordó su sonrisa y la textura de su piel. Abrió los ojos y trató de no pensar más en ella, no quería convertirla en recuerdo, cuando todavía era una sensación sobre su cuerpo.

Finalmente el castillo se reveló ante los ojos de Remus con una luz menos perfecta de lo que lo había hecho en su mente y Hagrid le escoltó hasta la puerta del castillo.

"Dumbledore está indispuesto, me temo que no podrá atenderlo en esta oportunidad Lupin," dijo Snape en cuanto dislumbró la silueta de Remus en el pasillo que conducía hacia las habitaciones de los maestros.

"¿Sigue mal," preguntó Remus con notable consternación.

Snape asintió con una leve inclinación de su cabeza. Parecía que se marcharía sin decir una palabra más, pero entonces tomando completamente por sorpresa a Remus, preguntó, "¿Cómo sigue su amiga... el auror... el metamórphago?"

"Ella tiene un nombre Severus."

"Un nombre del que ella reniega si recuerdo correctamente."

"Puede llamarla Tonks." Remus no pudo evitar sentirse infantil con este intercambio de palabras con Snape. Era evidente que ahora que Sirius no estaba, Snape buscaba desesperadamente alguien en quien enfocar su estrés pero Remus no tenía ninguna intención de ofrecerse para la vacante.

"Trataré de recordarlo. Aunque si bien yo puedo olvidar el nombre de uno de mis estudiantes, nunca olvido 'cómo' comportarme con ellos."

El filo de la lengua de Snape había tocado a Remus. "Ella nunca fue mi estudiante Severus," le contestó puntualizando cada palabra.

"¿Y esa fue razón suficiente para cruzar la línea," dijo Snape arqueando una ceja.

"Ciertamente no planeo explicarle mi relación con Nymphadora." Consciente de que no deseaba empeorar la ya deteriorada relación que tenía con Snape, Remus deseaba poner fin a una conversación que no llevaría a ninguna parte.

"Como si hubiese mucho que explicar..." Snape le dió la espalda a Remus para marcharse.

"¿Qué quiere decir?" preguntó Remus, siendo vagamente consciente de que había caido en el juego de Snape.

"Como profesor, uno llega a conocer muy bien a sus estudiantes señor Lupin." Snape se había girado de nuevo e incluso se acercó hacia Remus un par de pasos. "Uno puede darse cuenta de sus necesidades , cualidades y defectos incluso mejor que sus propios padres." Snape y Remus tenían la misma estatura.

"La señorita Nymphadora Tonks Black," continuó diciendo Snape, " fue un caso muy especial para mí como educador. Como todo Black, carecía de la habilidad de poderse comportar, necesitaba llamar la atención constantemente," dijo haciendo un ademán con las manos. Con una mueca parecida a una sonrisa añadió, "creo que perdió más puntos para Slytherin que ningún otro estudiante en la historia de Hogwarts."

"Los alumnos más brillantes pueden resultar difíciles," le objetó Remus, previendo que tal vez Snape fuese a continuar hablando demeritoriamente de Tonks.

"Usted no ha entendido mi punto Lupin, siempre he estado consciente de las capacidades de la Señorita Tonks, pero así mismo me es imposible dejar de notar el patrón en su conducta..." Snape hizo una pausa. El silencio de Remus le sirvió de indicador para continuar. "Siempre ha tenido un especial gusto por... ¿Cómo decirlo?" hizo otra pausa, no tanto para encontrar la palabra adecuada en su cabeza, sino para saborear la tensión en la que se encontraba Remus. "¿El peligro? o será más preciso decir ¿la tragedia?"

"La Señorita Tonks tenía los medios y las habilidades suficientes para destacarse en la profesión de su antojo en cualquier lugar del emisferio y sin embargo eligió la profesión más peligrosa que pudo encontrar. Y creo que me sobra recordarle el pasatiempo actual de la Señorita Tonks en el club del fénix. En fin¿quién soy yo para juzgar, supongo que hay quienes necesitan sentir esa chispa de riesgo en sus vidas para sentirse con vida." Snape comenzó a dar un par de pasos entorno de Remus obligando a éste a girarse sobre sí mismo, para no perder el contacto de sus miradas. "Y en cuanto al corazón," prosiguió Snape, "es evidente que el patrón también se repite allí. Una chica aceptablemente agraciada, inteligente, para muchos graciosa, créame que nunca le han faltado pretendientes. Para mí fue una decepción verla el último año siendo manoseada por un Weasley bueno para nada. Yo sólo puedo suponer la colección de perdedores que habrá coleccionado desde entonces, pero estoy seguro que ninguno compite contra usted. Sin trabajo, sin dinero, sin salud, sin futuro."

Todo autocontrol se perdió en el momento en el que Snape evocó la figura de Charlie Weasley. Y con una facilidad definitivamente sobrehumana Remus levantó y sostuvo contra la pared a un hombre de su misma talla y mayor peso. Snape no movio un dedo para detener a Remus y con una sonrisa de increible satisfacción personal agregó, "una bestia capáz de romperle el cuello a cualquiera en cualquier instante."

Remus soltó inmediatamente a Snape, girándose para partir, incapás de sostener la mirada de Snape en estos momentos.

"La señorita Tonks siempre ha sido una adicta al riesgo y quién mejor que un hombre lobo para proveérselo en la cama," concluyó Snape, cuando Remus ya había comenzado a caminar en la dirección opuesta. Sin dar una mirada atrás se dirigió en dirección hacia los calabozos del castillo.

Remus caminaba rápidamente manteniendo la mirada en el suelo. Lo único que quería era salir de allí lo antes posible, antes de que la batalla de sus propias voluntades decidiera darle la razón a Snape con el uso de la fuerza física. Sin embargo, al girar el pasillo se topó con la silueta de un hombre viejo y cansado, le tomó unos segundos reconocerlo, pero cuando lo hizo, se dió cuenta de que se encontraba frente a Albus Dumbledore.


Cuando Tonks llegó quince minutos antes de lo acordado para cumplir su turno en casa de la Señora Figg, Remus ya había llegado. En la mitad de la sala, en cuatro patas, con la camisa arremangada y con un plato de galletitas intentaba alimentar a los gatos de la Señora Figg.

"Es para que se acostumbren a él," le explicó la Señora Figg, "son buenos muchachos, pero no estan acostumbrados a la presencia de un hombre lobo."

"No te rías y sírveles un poco de leche," le reprendió el mismo Remus sonriendo, Tonks amaba esa sonrisa y por un instante creyó que tal vez el día de hoy tenía posibilidades de mejorar.

La Señora Figg entregó a Tonks un platón y una caja de leche y Tonks fue a ponerse de rodillas al lado de Remus. "Hola," le dijo al encontrar su mirada.

"Hola," respondió Remus, abandonando un poco la naturalidad de la sonrisa que hasta el momento tenía.

"Ay pero miren no más que hora es ya, no voy a llegar puntual jamás a ningún lugar en mi vida," dijo la Señora Figg comenzando a recolectar de diferentes lugares de la sala, su bolso, sus anteojos, su sombrilla, sus guantes, su abrigo, su barita y su sombrero. "En la cocina hay cena para los dos, sólo tienen que calentarla y ya, para el desayuno pueden utilizar lo que deseen. La comida de los gatos está en la tercera gaveta de la izquierda, es la bolsa azul, Agnes, la gata persa debe comer de la bolsa roja pero sólo un puñado de comida, ellos comen una sola vez al día, pero algún bocadillo deben tener por cena. El periódico llega a las 6 de la mañana, las Begonias deben ser regadas a esa misma hora, tienen que revisar la temperatura de la Miltonia esta noche, si baja de los 12 grados centígrados necesitará un poco de ayuda extra, ya le enseñé el hechizo a Remus. Desde el sofá o la silla de cuero pueden mirar hacia la ventana de Harry, el visillo no deja mirar hacia adentro, lo he revisado varias veces. Usualmente apago las luces a las nueve, justo después del Show de los Animales. Que pasen una buena noche y gracias por cuidar mi casa." Yarrojando un puñado de polvos flu desapareció por la chimenea.

"Algo me dice que ya llevabas tu buen rato aquí o ¿me equivoco," dijo Tonks sonriendo.

"Un rato," dijo Remus levantándose del suelo, la sonrisa ya se había borrado de su rostro. Tras un incómodo silencio finalmente se decidió a preguntar, "¿puedes terminar de darles la merienda, yo iré a dar una vuelta por los alrededores."

Tonks se sintió ofendida."¿Tanto te fastidia mi presencia ahora?"

"Alguien debe asegurar el perímetro."

"Nadie debe permanecer sólo, yo debo ir también. Además yo soy el auror aquí. Si alguien va a revisar la seguridad del sitio seré yo." Tonks se veía desafiante con las dos manos puestas sobre su cintura, descubriendo ligeramente la placa de Auror que pendía del cinturón de su pantalón.

"Como gustes." Remus se dirigió hacia la puerta, pero antes de girar la perilla se volvió hacia Tonks quien le seguía a menos de un paso de distancia.

"Ahora ¿Qué?" Tonks giró sus ojos hacia el techo y se cruzó de brazos frente a Remus.

"No podemos llamar la atención ¿recuerdas," dijo aplicando un encantamiento desilusionador sobre su propio cuerpo, su silueta desapareció de vista.

"Ah sí claro," murmuró Tonks seguido por el mismo encantamiento desilusionador. Los dos se transladaron al otro lado de la puerta sin abrirla.

"¿Desde hace cuanto no puedes transformarte?" preguntó Remus, seguro de que Tonks hubiese preferido utilizar otra forma a un hechizo de invisibilidad para revisar la zona.

"Eso no parecía importarte ayer en la mañana," respondió Tonks comenzando a descender por las escaleras del frente de la casa de la Señora Figg.

Para su desgracia, una maceta se interpuso en su paso y Tonks cayó rodando estrepitosamente por los tres escalones restantes. Si alguien hubiese estado mirando, hubiese visto cómo una maceta se quebró y rodó escaleras abajo sin ninguna explicación, pero esa noche no había ojos extra.

Remus se apresuró en encontrar a Tonks en algún lugar sobre el camino de la entrada o la grama. Con un poco de atención, la luz rebota sobre los bordes de la silueta de todo cuerpo invisible, pero para Remus era suficiente con el aroma y el sonido de la respiración de Tonks para ubicarla con precisión.

Estaba en dolor, evidentemente se había lastimado en la caida, pero cuando Remus intentó tocarla, Tonks le apartó alejándolo de un empujón. "Deja de comportarte como una mocosa malcriada," le dijo Remus intentando auxiliarla de nuevo pero Tonks se volvió a zafar de su toque como pudo.

"Tal vez no puedo evitar comportarme como una mocosa malcriada, después de todo ¿no que soy 'demasiado jóven'?"

Convencido de que no podría razonar con Tonks en este estado, Remus se alejó un par de pasos. "Levántate, tenemos un trabajo que hacer," su tono era el de un profesor que reprende a un alumno y gracias al ángulo de la luz de la entrada, Tonks supo que Remus le estaba dando la espalda.

Tras musitar rápidamente un hechizo para reparar un huesos rotos, Tonks se incorporó. Demasiado pronto pues aún faltaba sanar los tendones, los músculos y la piel de su tobillo, pero su orgullo le exigía guardar silencio después de tan repentino ataque de inmadurez.

"Lo lamento," dijo comenzando a caminar y se sintió ciertamente afortunada de ser invisible.

"Han sido días difíciles para todos," dijo Remus aún dándole la espalda. La respiración de Tonks le indicaba que el dolor no había pasado, pero sabía que cualquier comentario al respecto sería negado o ignorado.

"Revisaremos más rápido la zona, si yo me encargo de la propiedad de los Dursley y tu de la propiedad de la Señora Figg ¿de acuerdo?" Y sin aguardar por una confirmación se alejó esperando que Tonks aprovechase su ausencia para tratar adecuadamente la lesión que se había ocasionado.


N/A: Bueno, estoy intentando volver a un ritmo decente de actualización de capítulos. La buena noticia es que estoy en vacaciones con tiempo e ideas para continuar la historia. En verdad les agradezco por su tiempo y paciencia al seguir esta historia, créanme cuando les digo que encuentro inspiración y ánimo para continuar escribiendo en sus comentarios. Todavía no les deseo una feliz navidad, porque espero actualizar antes.