Hola a todos!!! He vuelto, ya pensabais que se me había tragado la tierra ¿verdad? xD
A partir de ahora mis respuestas a los reviews puede que pequen de breves, pero os prometo que el tiempo se me escapa de las manos, y hago un gran esfuerzo para poder seguir publicando este fanfic con todo el trabajo que me está dando el proyecto de la universidad, espero que perdonéis la brevedad de mis respuestas ^^
Muchas gracias a todos los que me leéis, en especial a quienes me habéis dejado review: Luriadna, nena weasley granger, Emmanuel, Catimb, Daniels-Delirious19, miuri, VremyaLuny, Nefer W, danielaweasley, manzanaaa, Alecita-Luna, kisa kuchiky, .epilogo, Javiuwsh, Juuliett, Majo, , alexdir, ninaaaaaaa, Kari Uchiyama, GraJo, Fer Cornamenta, Javiera-6, hare_griffindor, CristiRHr, Val!, CarinaD'PotterJonas, Skinniy, Becky Midle, Luisa, MissLadyGranger, Nekiiito, larii15, ronnie-hermy, Albireo, Merak84, ELIZA, NeftiS, Brisa1311.
Albireo: ponte al día pronto jajaja que me descoloca comentar capis atrasados cuando no toca xD pero muchas gracias por seguir mi historia ;) Besicos!
NeftiS: Impaciente jajaja, pero me agrada que sea porque te encanta la historia, te contestaré mejor en el foro ;) Besicos!
ELIZA. Espero que cuando leas esto estés totalmente recuperada ^^ Me alegra que te hayan gustado las intervenciones de Harry y Molly ;) Un beso muy fuerte!
Luisa: Hola y bienvenida! :D Me alegra que te guste tanto ^^ gracias por tus palabras :$ siento la demora pero ya tiene capi nuevo :D Besicos!
Val!: jajaja espero sorprenderte para bien xD muchas gracias por comentar aunque sea breve, ya ves que yo ahora tampoco tengo tiempo para más, espero que tú tb estés bien :D Besicos!
CristiRHr: hola guapa!, no te preocupes por ser breve, yo tengo que serlo tb. Me alegro que te gustase el capi, la reina Molly, Harry, los celos de Ginny jijiji, paciencia con lo de Cedric, pero reaparecerá ;) y ya verás jajaja. Besicos guapísima!
Hare_griffindor: jajaja pues acertaste en ambas frases, significan lo que decías, pero tendré cuidado de no utilizar frases españolas que no podáis entender, ainss :P lo siento, las cosas se van a ir arreglando ;) ahora toca subida en la relación jajaja. Besicos!
GraJo: ¿y qué puedo decirte a ti?, como ya sabes que te comento por otros lares, aquí seré breve ¿fale? xD muchas gracias por dejar review :D Jajaja me encantó meter guiños que sabría que entenderías xD Un besako mu grande de YsIs pa su GraJito :D
Ninaaa: jajajajaja tranquila mujer, cuando puedas me dejas review, yo te lo agradezco siempre ;) Besicos!
Majo: ainsss cuanta razón tienes, pero bueno, mi Ron al final será buen chico, Hermione se lo merece ¿no? :D Besicos!
Emmanuel: las frases que comentas es que siempre las he utilizado en ese orden, y la gente que conozco de mi país también, pero creo que no es importante el orden, la idea se entiende. Sobre la moto, bueno, sea o no patriota, el verdadero príncipe inglés tiene una Ducati jajajaja, quéjate a él :P Harry es heterosexual en mi historia, cuidado con lo dices que se podría cabrear xD Y sobre la charla Snape y Molly, creo que lo hice bien, pero te adelantas, eres poco paciente ¿eh?, lee este capi y lo verás. Besicos!
Y nada más por ahora, a leer todo el mundo :D
Capítulo 27. Discotheque
La morena estaba tumbada sobre su cama, con el móvil en la mano.
—Sí Draco, el príncipe me besó y me tocó, y te aseguro que me deseaba mucho… pero después me pidió que me fuera.
—¿Seguro que te deseaba?, no entiendo que te rechazase. —No había un ápice de celos en su voz, sino más bien indiferencia, como quien habla del tiempo. Pansy sintió tristeza.
—Quizá le pareció peligroso hacerlo allí, tan cerca de Granger.
—Tal vez sea eso… pero ¿sigue sin llamarte?
—Sí…
—Entonces me temo que no lo hará, ha pasado casi una semana.
—Pues no creo que sea adecuado que vuelva a buscarlo yo.
—Desde luego que no, tampoco conviene que piense que eres una perra en celo —se carcajeó el rubio. Pansy torció el gesto disgustada—. Tal vez sería bueno que os vierais otra vez, pero de forma más casual.
—¿Y si esto no funciona?, ¿y si está realmente enamorado de Granger y no la traiciona?
—En ese caso tendremos que pensar otro plan para destruir a su alteza. —La voz de Draco sonaba segura y despreocupada, pero en el fondo no se sentía en absoluto así.
El hijo de los duques de Wellington se empezaba a impacientar. Hasta el momento, ni su relación con Ginny ni sus planes para quitar de la línea sucesoria a Ron habían prosperado demasiado. Incluso la princesa estaba últimamente más distante de lo habitual. Es cierto que hablaban largos ratos por teléfono de vez en cuando, pero a veces la notaba ausente, extraña… y no podía comprenderlo.
El miércoles, Hermione se vio con Oliver, que ya parecía haberla perdonado por el asunto de la cama de hotel. La castaña estuvo bastante atenta con su novio, sorprendido por su comportamiento pero a la vez encantado. Parecía que volvían a estar bien como pareja.
Pero en su interior se sentía confusa. Los sentimientos de Ron hacia ella eran un completo misterio, aunque tal vez se desvelasen en la cena que tenían pendiente, pero estaba claro que ella no podía ser alguien demasiado importante para el pelirrojo a nivel sentimental, de otro modo no se habría acostado con la víbora Parkinson. Cada vez que recordaba aquello le dolía el pecho. Por otra parte, no podía negar lo que ella sentía por el príncipe, aún en contra de su razón y de toda lógica. Deseaba que Ron le dijera que no la quería, que ella no le importaba nada y así sentirse liberada y poder seguir con su vida junto a Oliver cuando la farsa terminase… mentira… Qué gran mentira… Hermione se moría por escuchar a Ron decirle que la quería a ella y a ninguna más, que sólo deseaba besar sus labios y no otros, que sólo a ella le haría el amor…
Una lágrima traidora se escapó de sus ojos marrones. Detuvo su avance con un dedo, mientras sonreía al espejo.
"Qué tonta soy…"
Snape esperaba al príncipe y a Hermione en su despacho de la planta baja en Clarence House. Tenía que comunicarles ciertos planes de parte de la reina Molly. Recordó su conversación con la monarca.
—He notado cosas… entre Hermione y mi hijo… ¿sabes de que hablo?
—Creo que sí, majestad.
—Ron necesita una mujer como ella a su lado… no las busca fortunas o aristócratas ambiciosas que suelen acercarse a él.
—En cambio la señorita Granger es una chica inteligente y sensata…
—Sí Severus… y creía que Ron nunca se fijaría en alguien así, pero ha sucedido y no puedo dejarlo pasar, tenemos que hacer algo.
—¿No sería perjudicial para la farsa que entre ellos pase algo?, porque ese algo podría ser malo o terminar mal o…
—¿Y si la farsa se vuelve realidad?
—Pero majestad, Granger tiene novio y una vida fuera de palacio.
—Esa es la pega —Torció el labio—. Pero algo me dice que mi hijo le gusta… vi algo en sus ojos, cuando lo miraba hace un rato…
—¿Qué quiere que haga?
—Creo que deberíamos favorecer un acercamiento entre ellos, ¿no te parece?
—Si usted lo ve así.
—Por ejemplo, este fin de semana… que salgan a divertirse, que vayan a alguna discoteca o…
—Majestad, una discoteca sería peligroso, es un lugar grande y con demasiada gente…
—Bueno, pues a alguno de los clubs esos a los que solía ir Ron antes… pero que vayan los dos, y sus amigos si quieren también… —Molly entornó los ojos con cierta picardía— En un ambiente así será más fácil que salte la chispa ¿no?
El moreno se ruborizó un poco. Detestaba los locales de "fiesta", las aglomeraciones de jóvenes descerebrados, jamás habían sido de su gusto. Pero la reina tenía razón, era buena ocasión para que algo surgiese, aunque no lo veía del todo claro.
—¿Su majestad el rey Arthur opina del mismo modo?
—Mi marido también está encantado con Hermione, pero cree que a Ron jamás le interesará ella de verdad… yo tengo esperanzas de que sí.
—De acuerdo, les comunicaré sus deseos de la manera debida.
—Gracias Severus, sabía que podía confiar en ti.
"Lamentablemente, yo estoy de acuerdo con el rey… ojalá me equivoque, pero Ron ha sido siempre demasiado mujeriego… y como Granger sólo sea un capricho pasajero, provocar algo entre ellos al final será un desastre para la farsa."
—Sus majestades han pensado que ya es hora de que se dejen ver como una pareja feliz en ambientes más distendidos, fuera de palacio… —Snape los ponía al corriente.
—¿Mis padres quieren que salga de fiesta? —preguntó en tono jocoso el príncipe.
—Sí, pero de manera responsable y acompañado de la señorita Granger, por supuesto.
Ambos jóvenes se miraron un instante y después miraron al moreno.
—Supongo que ha llegado el momento de hacer aquello que nos dijo hace un tiempo.
—Así es señorita Granger. Es lo más… normal del mundo —Aunque no para él, desde luego—, que una pareja joven y enamorada, salga a disfrutar de… la noche y los amigos… —Ponía caras raras y Ron sonreía divertido. Conocía a Snape de muchos años y desde luego no era amante de las fiestas y el jolgorio, ni el rey tampoco, seguro que Molly había sido la mayor impulsora de esa idea.
—Pues saldremos uno de estos fines de semana, ya lo echo de menos —exclamó tranquilamente el pelirrojo. Hermione rodó los ojos.
—Pero no puede perder el control en ningún sentido alteza, espero que lo tenga claro.
—Demasiado claro… será aburrido, pero en fin…
—Entonces este viernes saldrán juntos.
—¿Este viernes? —preguntó Ron.
—Sí, este viernes, ya se ha avisado a algunos periodistas de confianza, para que capten la salida del local, aunque falta elegirlo, eso lo pueden hacer ustedes.
—¿Se ha avisado a la prensa?
—Sólo a alguna persona, no se preocupe señorita Granger, pero lo creímos necesario, para que se vean como una pareja feliz y normal en todos los ambientes…
—¿Y no puede ser al siguiente? —insistió el príncipe.
—Lo siento, sería contraproducente empezar a cambiar la fecha, no queremos problemas con la prensa. —Ron bufó.
El jueves por la tarde, Ron quiso proponerle algo a la castaña, así que se dirigió a sus habitaciones, la encontró concentrada en unos libros, como de costumbre.
—Hola. —Ella levantó la vista sin mucho entusiasmo.
—Hola Ron.
—¿Puedo hablar contigo un momento?
—Sí, dime. —Soltó el lápiz y se recostó en la silla. El príncipe avanzó unos pasos hasta colocarse justo delante de la mesa.
—Como mañana tendremos que salir "de fiesta", la cena en el "Dover Street"se pasará al sábado ¿no?
—¿Pasado mañana?
—Claro.
—No, no podré…
—¿Por qué?
—Porque seguramente volveremos muy tarde mañana, y el sábado estaré cansadísima, no tendré ganas ni energía para salir otra vez.
—¿Hablas en serio? —Frunció el ceño— Ni que tuvieras cuarenta años.
—Perdona, pero no estoy tan acostumbrada a trasnochar como tú, me agota mucho.
El pelirrojo quería tener esa cena cuanto antes, así que no desistió y propuso otra idea, al tiempo que apoyaba sus manos en la mesa de madera oscura.
—Está bien… podríamos cenar entonces el lunes o el martes…
—¡¿Salir entre semana?! —dijo con gesto de sorpresa, desorbitada a juicio del príncipe.
—Ni que te hubiera sugerido practicar sexo en medio de Picadilly Circus. —Las mejillas de la castaña se sonrojaron, parecía haberse quedado muda—. ¿Por qué no puedes quedar tampoco entre semana?
—Porque… entre semana tengo que acostarme temprano y al día siguiente madrugar, así es como rindo cuando tengo que estudiar o hacer trabajos.
—Lo tienes todo calculado ¿no?
—Sí, me encanta hacerme horarios y cumplirlos.
—¿Es que nunca haces algo improvisado o sin planear?
—No, eso no va conmigo.
—Ya lo veo… ¿Cómo puedes ser tan cuadriculada?
—¿Cuadriculada?, sólo me gusta organizar bien mi tiempo.
—¿Y cuándo podrá la señorita súper organizada cenar conmigo? —Clavó sus ojos azules en los de ella. Hermione sintió que su corazón se aceleraba con esa mirada y el interés que Ron mostraba por cenar con ella— Es un local exclusivo y hay que avisar con cierta antelación. —La castaña parpadeó y recuperó la compostura.
—Pues… el fin de semana que viene, no tengo ningún plan.
—Alabado sea Dios… —se burló el pelirrojo.
—No creo que pase nada por retrasarla una semana —se defendió ella.
—Claro que no… todo va a seguir igual " por desgracia". —Se dio la vuelta, decepcionado. ¿Es que sólo él tenía interés en la dichosa cena?
"Demasiado cuadriculada, y en el amor pareces igual..." pensó con amargura.
Pero se equivocaba. Hermione deseaba esa cena quizá aún más que él, sin embargo, luchaba con todas sus fuerzas para que no se lo notase. Había pasado los días nerviosa, pensando que ese mismo fin de semana tendría la velada con Ron, a solas, lejos de todo el mundo, pero al final Snape había truncado sus deseos. Agradecía enormemente el interés del príncipe, pero tampoco podía trastocar su semana por una cena. Tenía mucho que estudiar y los últimos días apenas se había podido concentrar por culpa de los vaivenes emocionales sufridos. Ahora que parecía haberse calmado todo con Oliver y tener cierta tregua con el pelirrojo, tenía que aprovechar para estudiar.
La princesa Ginny se ofreció encantada para ayudar a Hermione a arreglarse. Habían quedado todos en la entrada de Clarence House.
—¿Al final dónde iremos?
—Pues después de dudar entre Chinawhite, Movida y otros… Ron y Cormac han decidido que a Boujis Nightclub —informaba la pelirroja—. Bueno, yo me bajo ya al jardín, que tengo una perdida de los gemelos, qué puntualidad cuando se trata de salir de fiesta. —Se rió—. Ron creo que te espera en el vestíbulo.
—Muy bien. —la voz de Hermione provenía de detrás de la puerta del baño.
—Ya estoy lista —anunció la castaña a un Ron que esperaba de espaldas a ella.
Cuando el príncipe se volvió para mirarla se quedó prendado de ella. Hermione llevaba un top de cuero negro atado al cuello y una falda de cuero blanco, hasta mitad de muslo; medias y zapatos negros de tacón. Su cabello castaño, brillante y de varios tonos, lucía alisado y hermoso. La falda, bastante ceñida a su cuerpo, insinuaba sus caderas, más marcadas y femeninas de lo que siempre le habían parecido. Sintió un intenso deseo por ella.
—¿Por qué te has vestido así? —exclamó celoso. Le molestaba que otros hombres pudiesen mirarla de la misma forma que ahora lo hacía él.
—¿No estoy bien?, Ginny me dijo que…
—Sí, estás… bien… "jodidamente bien, Dios, estás… ¡sexy!"
—¿Entonces cuál es el problema?, si salimos de fiesta como pareja quiero estar a la altura, ya te dije que me tomé en serio lo de mejorar mi aspecto.
—Ya lo veo ya… pero ¿no crees que te has pasado un poco?, ¿qué diría tu novio si te viera así?
—Pues… supongo que algo como estás tan guapa que te comería a besos ahora mismo —Ron seguía los movimientos de su boca como hipnotizado, y escuchar la palabra besos no le ayudó—, y después me pediría que diera una vuelta —La castaña giró sobre sí misma con gracia—, para poder verme completamente.
Ron estaba al borde de la taquicardia con semejante visión y reaccionó de la única forma que podía, si no quería descubrirse.
—Creo que vas demasiado vulgar, no es necesario enseñar tanto ni maquillarse así… —Le dio la espalda, no verla le facilitaba decirle esas cosas.
—Y yo creo que eres un completo cretino. Soy simpática contigo y te pones así… pero me da igual, hoy quiero pasarlo bien, no me vas a amargar —Cogió su chaqueta y su bolso de un estrujón y se dirigió a la puerta de salida—. A ti te parezco vulgar, pero yo esta noche me siento como una diosa.
—Eres una diosa —musitó el pelirrojo, seguro de que ella no podía escucharlo.
Ya había dado varios pasos y de pronto se paró en seco. Juraría haber escuchado tres palabras de la boca de Ron, pero era imposible, ¿cómo iba a decir él que ella era una diosa? Se volvió para mirarlo, allí estaba el pelirrojo, con su gesto de mal humor, mirándola con severidad.
—¿Qué pasa? —preguntó cortante.
Su subconsciente la debía haber traicionado, Ron jamás habría dicho eso, pero ¿acaso ella habría deseado que lo hiciera? Resopló, invadida por la frustración y retomó sus pasos hacia la puerta.
"Y yo que iba a decirle que él también estaba muy bien". La imagen del príncipe con su americana oscura sobre una camiseta blanca, ceñida a su torso definido la asaltó y Hermione se reprendió por ello. "Es un idiota, me saca de mis casillas", volvió a bufar.
Un minuto después, cuando ya había logrado calmarse, el príncipe salió al jardín, donde lo esperaban Cormac, Hermione, los gemelos y su hermana.
—¡Ya estamos casi todos! —chillaba Ginny con entusiasmo— Estoy tan emocionada, es la primera vez que salgo de fiesta con Ron y los chicos.
—¿En serio? —preguntó la castaña sorprendida.
—Sí, hasta ahora siempre he ido a pequeños pubs con las amigas, mis padres lo han visto más seguro para mí… además Ron dice que no sé beber —rió la pelirroja.
—Pues claro que no sabes —exclamó su hermano—, en un brindis familiar pediste repetir y casi terminas subiéndote a la mesa.
—¡Eso no es cierto!, sólo me puse a bailar un poco. —Le golpeó en el brazo.
—Ahora sí estamos todos. —Hermione miró hacia el chico moreno que se acercaba al grupo. Le sonrió y él le devolvió el gesto con complicidad.
—Guau Harry, hoy vienes dispuesto a arrasar ¿verdad? —comentó Fred entre sonrisas.
Ginny se había quedado sin palabras, sólo podía mirarlo, sin dar crédito. Hermione la observaba divertida.
—Hola chicos… hola Ginny. —La princesa apenas respondió a los besos en la mejilla del moreno, todavía medio noqueada.
—Ho…hola Harry… te has quitado las gafas…
—Sí, una buena amiga me aconsejó usar lentillas para salir de noche. —Se volvió hacia la castaña y se guiñaron un ojo. Ginny no se percató del detalle, no podía apartar la vista de su mejor amigo.
—Y tu ropa…
—Ya me tocaba renovar el vestuario. —Harry parecía haberse vestido con la ropa de Ron o Cormac, moderna y a la vez elegante. Y todo su cambio de look se debía a Hermione, ella lo animó a hacerlo—. ¿Qué te parece? —Se abrió un poco la americana y retrocedió varios pasos.
—Estás genial Harry, de verdad… —Ginny experimentó algo por segunda vez. La misma sensación extraña en el estómago que el día que la sorprendió tocando el piano. ¿Qué demonios le pasaba?, para escapar de lo que no comprendía, centró su atención en Hermione y Ron.
—Esta noche hay que divertirse parejita. —Se colgó de los cuellos de ambos entre risas.
El grupo llegó a Boujis, en Thurole Street, en el barrio de Kensington. Los hicieron pasar en seguida, ventajas de salir con los príncipes. Sirius y Remus los seguían a cierta distancia, vestidos como dos clientes más, para pasar desapercibidos. Ginny entró al local con los brazos en alto y dando saltitos emocionada, al ritmo frenético de la música.
—Parece que mi hermana viene desatada hoy.
—No te preocupes, seguro que Harry estará pendiente de ella —apuntó Hermione.
—¡Vamos a bailar Harry! —chilló la princesa cogiéndolo de la manga.
—Procuraré no separarme de ella —dijo el moreno sonriendo. Después desapareció entre la gente que bailaba en la pista central.
Ginny agradecía no ver a Cho Chang por allí. Esa noche Harry era suyo, completamente suyo, y él sólo tendría ojos para ella, ya procuraría la pelirroja que así fuera. No pensaba compartirlo con nadie, y más con lo atractivo que estaba. Dejó a un lado el pensar a qué se debía tal afán de posesión con el moreno, estaba en Boujis para divertirse.
Los gemelos y Cormac estaban saludando a unos conocidos que se habían encontrado en la entrada.
—Nunca había venido a este club —confesó una intimidada Hermione.
—Ya claro, esto no es lo tuyo —se burló Ron.
—Cierto, pero parece tu ambiente natural, los porteros te conocían bien.
—Sabes que he salido bastante de noche, no es algo que oculte.
La conversación se estaba volviendo un poco tensa, pero afortunadamente Cormac suavizó los ánimos de la pareja.
—Tenemos un reservado ¿no?, vamos a tomar unas copas y entrar en calor ¿os parece? —sugirió el rubio.
De camino hacia el reservado, Hermione observó su alrededor con atención. Todo en Boujis irradiaba estilo, glamour, clase y riqueza, cosas que a ella nunca le habían interesado demasiado, aunque la decoración del local le gustó bastante. Las personas que la rodeaban mecían sus cuerpos lentamente, embargados por la música lounge que sonaba en esa zona.
Su reservado tenía bancos de piel negra, suelo de madera y paredes oscuras decoradas con luces azules. Ya tenían preparadas varias botellas y copas.
—Es un alivio que no permitan hacer fotos aquí dentro ¿eh? —dijo Cormac mientras servía la primera ronda.
—Pues sí, así podemos sentirnos más cómodos —contestó Ron.
—Es que con la de famosos que vienen aquí, la gente se volvería loca intentando inmortalizar a sus ídolos —rió uno de los gemelos.
—Como por ejemplo el príncipe heredero Ronald —remató George.
Hermione lo miró intrigada.
—Sí vale, algunas veces he tenido que escapar de ciertos locales por persecución femenina —hablaba entre risitas.
—Madre mía. —La castaña rodó los ojos.
Harry y Ginny aparecieron al momento, aceptando gustosos las copas que Cormac les ofreció. Incluso Hermione bebió un par de dedos de la suya.
—Venga chicos, vamos todos a bailar. —La princesa parecía rebosante de energía.
Cuando estaban entre la gente, el rubio empezó a echar miradas a unas y otras.
—Uf, mira a ésa Ron —le susurró al príncipe por lo bajo— ¡Esto está lleno de preciosidades Dios mío! —exclamó en voz alta. Hermione miró mal a Ron cuando advirtió que éste dirigió una mirada a cierta rubia.
—Olvida a las demás primito, ¿has visto como está Hermione esta noche? —afirmó Fred.
—Gracias… —La castaña se sonrojó un poco.
—Es que estás… estás… sin palabras —rió George— y mira que de piropos sé bastante, pero me deslumbras y no soy capaz de hablar. —Hermione soltó una risita tonta. Ron rodó los ojos. Pero bien sabía él que esa noche estaba impresionante, él y otros muchos chicos que también le habían dedicado miradas poco decorosas, enrabiando al pelirrojo. Los dichosos celos nunca lo abandonaban cuando se trataba de Hermione.
—Bueno, vale, ella está espectacular pero ¿y yo qué? —intervino Katie Bell, que acababa de llegar al local y se unió a ellos al verlos bailando. Llevaba un vestido negro que le sentaba realmente bien.
—Habló la morenaza más guapa de toda la sala. —George le sonrió y la saludó efusivamente. Fred hizo lo mismo. Katie los abrazó y saludó al resto del grupo.
—Qué alegría me diste cuando me invitaste a venir Hermione.
—¿Cómo te iba a dejar hoy en casa Katie?, me habrías matado —bromeó la castaña.
—Tsss, si no me habrían llamado Ginny o los gemelos, ya no depende sólo de ti. —Le sacó la lengua y Hermione frunció el ceño, para después fundirse en un cariñoso abrazo las dos.
—Por cierto, ¿Neville no vendrá?
—No, me dijo que no tenía ganas de fiesta. Me duele verlo tan apagado. ¿Y Luna?
—Tampoco, me dijo que tenía a Snorkel un poco malito y no quería dejarlo solo —informó la castaña.
—Pues a pasarlo bien los que estamos y otra noche los traeremos aunque sea a rastras —dijo alegremente la princesa.
Cormac no perdió el tiempo. En un abrir y cerrar de ojos se rodeó de tres chicas cerca de la barra.
—¿No estaba tan interesado en quedar con Luna?
—Será que le gustan todas —replicó Katie.
—Pues no me parece bien que trate a Luna como una más —afirmó Hermione.
—Ni a mí, como lleve malas intenciones con ella lo lamentará. —Ginny levantó el puño cerrado amenazante, mientras contemplaba al rubio reír con las chicas.
Katie y Ginny se pusieron a bailar como locas, y Hermione intentaba seguirles el ritmo, los chicos se movían de manera más discreta, pero muy cerca de ellas. Reían y bromeaban entre todos. Estaba siendo una noche divertida.
Blaise Zabini sabía que los príncipes irían a Boujis esa noche, tenía buenos informadores. Después de comentarlo con Draco y Pansy, la morena decidió acudir al local, acompañada de Blaise, el rubio prefirió no hacer acto de presencia.
El mayor interés del castaño era conseguir jugosa información sobre la relación sentimental del príncipe y Granger, para comunicársela a Lavender Brown y poder cobrarle sus servicios como espía, le había venido estupendamente que Parkinson también tuviese interés en observar a la real pareja.
—Si te apetece… después de nuestra labor de espionaje podríamos ir a mi apartamento.
—Ni lo sueñes Zabini —exclamó la morena apartándole la cara. Blaise besó el aire.
—Qué fría eres conmigo… —Pero Pansy ya no lo escuchaba, había localizado al pelirrojo y sus amigos. Blaise miró en la misma dirección.
Ron reía y bailaba con los demás y tenía a Hermione justo a su lado, riendo también. Hasta que la castaña miró en la dirección en que se encontraba Pansy Parkinson. Su sonrisa desapareció de inmediato, dejó de bailar y su gesto se torció en una mezcla de rabia y dolor. La mirada de Hermione se cruzó con los azules ojos de la morena. Katie, que estaba hablándole, notó el cambio que se produjo en su mejor amiga y no tardó en saber la razón.
—¿Cómo se atreve a venir donde estáis vosotros?, menuda zorra, es que le sacaba los ojos —exclamó alterada la morena, pero discretamente, para que sólo Hermione la escuchase.
—Déjalo Katie, si a fin de cuentas puede hacer lo que quiera, igual que Ron, no somos pareja ¿recuerdas?
—Yo sí, ¿y tú? —Hermione la miró frunciendo el ceño.
—No pienso amargarme la noche por ella. No creo que se atreva a venir hasta aquí.
—A saber, de esa víbora me esperaría cualquier cosa.
—Mientras no se acerque pienso ignorarla.
—¡Bien dicho!, ¡a bailar hasta no poder más! —Ambas chicas retomaron la diversión. El resto del grupo no parecía haber notado nada. Cormac seguía pendiente de "sus chicas", los gemelos hablaban con unos amigos, Harry y Ginny parecía que sólo tenían ojos y atención el uno para el otro. Sólo Ron había advertido la presencia de Pansy y Blaise, pero lo último que deseaba es tener que ver con la morena en esos momentos, así que apartó la vista de ella rápidamente y se centró en sus amigos.
—¿Estás segura de que Granger os vio?
—Claro que sí, ¿no has visto la mirada de odio que me ha lanzado al verme?… por eso no entiendo lo que pasa. Está ahí tan feliz con él, como si no hubiera pasado nada.
—O como si lo hubiera perdonado —La morena lo miró molesta—. Al final te rechazó ¿no?, tal vez habló con Granger arrepentido y ella lo perdonó, fin de la historia.
—Pero… eso no puede ser… ¿tan enamorada está de él?
—O a lo mejor es más ambiciosa de lo que pensábamos y prefiere perdonar estas cosas a cambio de seguir siendo su novia oficial —sugirió venenosamente Zabini.
—A veces me asombra lo pérfido que llegas a ser.
—Es lo que tiene ser buenos amigos de Draco, al final nos pega sus cosas —bromeó el castaño. Pansy sonrió. No es que Blaise fuese santo de su devoción pero al menos pensaban igual… igual de mal de la gente y le gustaba formar equipo con él.
—En cualquier caso… no importará que ella lo perdone, si una infidelidad saltase a la opinión pública con pruebas, seguro que el príncipe perdería el favor del pueblo.
—Así es… —brindó suavemente con la copa de la morena.
—Sólo tengo que seducirlo de nuevo pero asegurándome de que haya pruebas de ello. —Sonrió con maldad.
—Claro preciosa, no desperdicies tus besos. —Le guiñó un ojo.
La noche fue avanzando. Pansy y Blaise abandonaron el local, ya habían visto suficiente por ahora. Cuando Hermione los vio marcharse suspiró aliviada, a Ron no se le pasó por alto ese detalle, pero prefirió hacerse el loco.
Harry y Ginny se retiraron al reservado para charlar tranquilamente, y Remus los siguió para quedarse por la zona de la entrada, custodiando a la princesa. Katie estaba totalmente integrada en un grupito de amigos de los gemelos y reía con todos ellos. Sirius rondaba por la pista de baile, atento al príncipe heredero.
—¡Ron!, ven que te quiero presentar a un viejo amigo —dijo Cormac. El príncipe miró a Hermione.
—¿Vienes? —No iba a dejarla sola en medio de la pista y que se le acercara cualquier baboso.
—Casi que me voy al reservado con Harry y Ginny, y descanso los pies un rato.
—Vale.
—Quiero que brindemos… —propuso la pelirroja mientras llenaba dos copas de champagne.
—Muy bien, pero ¿por qué brindamos? —preguntó el moreno.
—Por… nuestra maravillosa amistad.
—De acuerdo —dijo decepcionado. No había funcionado su cambio de look. Quedaba confirmado que era imposible para él conquistar a la princesa Ginevra.
Pero la amargura le duró poco. Con el pasar de los minutos, fueron vaciando copa tras copa y cada vez ambos estaban más desinhibidos, más alegres… Las risas y las bromas inundaron el reservado. Siempre se habían llevado muy bien, pero esa noche se sentían aún mejor, como si no hubiera ningún tipo de barreras ni timidez entre ellos.
—¿Recuerdas cuando me sacaste a bailar en aquella fiesta?
—Claro que me acuerdo, no sé ni como me atreví —reía el moreno.
—¿Cuántos años teníamos, catorce, quince…?
—Yo tenía catorce y tú trece. —Tenía buena memoria para todo lo referente a Ginny.
—Me dijiste una cosa…
—¿Lo recuerdas? —preguntó sorprendido.
—Sí… me dijiste que yo siempre sería tu chica favorita. —Las palabras salieron bastante claras de su boca, a pesar de las copas de más. Acortó distancias en el banco y lo miró con una expresión que Harry jamás le había visto antes—. ¿Sigo siendo tu chica favorita? —El moreno tragó saliva.
—Sí Ginny… sigues siéndolo.
En su camino hacia el reservado la abordaron dos chicos distintos, uno le ofreció bailar con él, el segundo tomar una copa en la barra. Hermione declinó ambas ofertas, sin embargo, se sintió muy halagada, estaba claro que esa noche lucía realmente atractiva, aquellos chicos y los que sólo se atrevían a mirarla se lo confirmaban. Por primera vez en su vida había atraído atenciones masculinas en un ambiente nocturno. Sonrió para sí misma con satisfacción.
"Tendré que pedirle consejo a Ginny cada vez que quiera estar guapa" pensó feliz.
Cuando Hermione entró al reservado le extrañó ver a tanta gente, pero pensó que tal vez los gemelos se le habían adelantado llevando amigos suyos con ellos, con la escasa luz que había era lógico que no reconociese a la gente a cierta distancia.
Pero al ver a dos parejas besándose con bastante entrega en los bancos, la cosa ya no le cuadró tanto. Avanzó unos pasos titubeando, hasta que sus ojos marrones comprobaron que nadie de los allí presentes le resultaba familiar. Se había equivocado de reservado.
La castaña se dispuso a deshacer sus pasos pero alguien se lo impidió.
—Hola preciosa… eres amiga de Maggie ¿verdad? —Un chico castaño le bloqueaba la salida. Pronto, otro chico se le sumó.
—No, no… lo siento, no soy amiga de Maggie, me equivoqué de reservado. —Intentó avanzar.
—Pero ¿te vas tan pronto? —dijo un rubio con voz de borracho.
—Es que… mis amigos me están esperando.
—Mujer… sólo una copita y te vas, te invitamos ¿a que sí Kevin? —sugirió el castaño.
—Pues claro… ¿cómo te llamas guapa?... —preguntó el rubio.
—Lo siento, de verdad que tengo que irme. —Hermione se estaba empezando a poner nerviosa. Un tercer chico se acercó a ellos.
—¿Con quién habláis? —preguntó el nuevo desconocido.
—Con una chica muy guapa pero poco simpática. —Los tres se echaron a reír. Jamás las risas de un grupo de hombres la habían asustado tanto.
—Por favor, dejadme salir, tengo que volver con mis amigos. —El tercer chico la miró maleducadamente de la cabeza a los pies, deteniéndose excesivamente en su escote y sus piernas. Hermione sintió miedo con la mirada de aquel tipo.
—¿Sabes?, estamos aquí de celebración, Kevin al fin ha terminado derecho. —¿Qué demonios le importaba nada de eso a ella?, sólo quería volver con Katie, Harry, Ginny… con Ron.
—Pues enhorabuena Kevin, pero de verdad que tengo que irme.
—¡Bravo! —exclamó el rubio pletórico— Parece que ya está más simpática. —Los demás rieron su ocurrencia.
—Ten, brinda con nosotros, por Kevin. —El castaño le ofreció su propia copa de a saber qué mientras los demás se reían por lo bajo. El aludido intervino otra vez.
—Vamos bebe, y después nos cuentas cosas de ti… que me apetece conocerte mejor —Se rió enseñando los dientes y mirándola con la misma obscenidad que el otro chico.
—No puedo, de verdad… por favor dejadme ir…
—Yo también quiero conocerte mejor. Seguro que podemos pasarlo bien todos juntos.
CONTINUARÁ…
Creo que hoy lo he dejado interesante por varios frentes ¿verdad? xD
