Capitulo 26 El trato se ha cumplido.
Después de todo lo ocurrido en Escocia, Ciel volvió junto con su familia a su mansión en Inglaterra. Pero Sebastian tenía que atender unos asuntos pendientes con Ciel.
-Joven amo ¿me permite entrar?.- preguntó Sebastian.
-Pasa- dijo Ciel al otro lado de la oficina.
Sebastian entró a la oficina y se paró frente al escritorio de Ciel.
-Creó que ya sabe a lo que vengo – dijo Sebastian.
-Si lo sé – contesto Ciel levantándose y mirando la ventana que esta situada detrás del escritorio - Sé que el contrato se ha cumplido y es hora de pagar.
-No se equivoca.
-Lo bueno es que me casé, tuve hijos y sé que ellos tendrán un futuro prometedor. Mi trabajado esta cumplido, no tengo más que hacer en este mundo, toma mi alma ahora.
-No lo haré amo – dijo Sebastian.
-¡¿Qué?! - exclamo Ciel.
-Hay algo que no le dije.
-...
-Cuando estuvimos en esa cueva, después de que nos separáramos encontré una habitación muy sucia y llena de documentos. Entré y curioseé por ahí descubriendo algo que hubiese cambiado su vida.
-¿Qué encontraste?
-Esto – dijo Sebastian sacando un sobre viejo y entregándoselo a Ciel. - En ese sobre hay papeles donde habla del día en que perdió a sus padres.
Ciel sacó los papeles, los comenzó a leer y quedo muy sorprendido.
-Como vera – dijo Sebastian. - El día que lo conocí me ordenó matar a los que estaban presentes en aquella habitación. Y ahí el contrato se cumpliría, pero por alguna razón el contrato siguió en pie.
-¿Y?
-Fue porque todos no había muerto. Aun faltaba uno, el que provocó el incendio en la mansión, la persona que lo sacó y lo llevo a sacrificar. Esa persona fue el detonante de todo, su nombre era...
-Violet – dijo Ciel dejando los papeles en el escritorio. - Pero no comprendo. ¿Por qué no tomarás mi alma? Se supone que era el trato.
-Porque yo no maté a Violet.
Ciel quedo boquiabierto, el recuerdo de ese momento volvió a su mente, él fue quien disparó la pistola y le dio justo en la cabeza, él solo acabo con el causante de todo mal.
-Como usted dice siempre amo – dijo Sebastian. - Yo solo soy un peón que recibe ordenes. Bueno, mi trabajo aquí a terminado, debo admitir que me divertí mucho estando aquí, fue un enorme placer trabajar para usted.
Sebastian dio media vuelta y se dirigió a la puerta, pero antes dijo:
-Por cierto, ya no necesitará usar ese parche nunca más.
-¡Sebastian no te vayas!- dijeron Bard, Finny y Maylene, la cual ya había vuelto.
Los sirvientes estaban abrazando a Sebastian llenándolo de lágrimas y mocos.
-Espero que no hagan que la casa explote – dijo Sebastian.
-Sí señor Sebastian – dijeron los tres separandosé de él.
-Señor Sebastian – dijo Tanaka. - Espero que tengas una larga vida feliz.
Esto ultimo lo dijo guiñándole el ojo.
-¿Ya nos vamos? - preguntó Deina la cual estaba a un lado del carruaje. Traía un vestido blanco que la hacía ver muy linda.
-Un momento – dijo Lizzy.
Lizzy corrió hacia Sebastian y le dio un fuerte abrazo
-Que tengas un buen viaje Sebastian. - dijo Lizzy.
-Espero que viva feliz con el amo y sus hijos. - dijo Sebastian. - Bueno, ya es hora de irme.
POV. SEBASTIAN.
Decidí vivir junto a Deina y no cobrar el alma del joven amo. Todo estos años sirviéndole para obtener su alma, pero al fin y al cabo decidí no tomarla, pude haber ignorado el contrato y tomar el alma del Conde así como si nada, pero no lo hice simplemente porque decidí dejar que el amo viviera la vida que el siempre quiso tener. Y yo podré hacer la mía.
Antes de subir al carruaje que mi padre nos mandó sentí como el amo se aproximaba hacia nosotros.
-¡Sebastian espera! - dijo el amo, pero me sorprendió que no traía el parche.
-¿Qué pasa? - pregunté yo.
-Gracias por todo – dijo el amo mientras me daba un abrazo. - Por sacarme de ese lugar, por educarme, por cuidarme, por soportar mis caprichos y berrinches, por todo.
El amo se separó de mi y pude observar como se le escapaba una lágrima.
-No hay de que. - dije
-Hay algo más – me dijo. - Te ordenó que vivas una buena vida junto con Deina.
-Yes, my lord.
Subí al carruaje y este partió alejándonos de la Mansión, vi por ultima la Mansión y a todos sus habitantes por la ventana del carruaje. No pude evitar reírme al recordar todo lo que pasé en esa mansión. Pero era tiempo de vivir mi vida y disfrutarla.
Un rato después solo veía árboles por la ventana del carruaje, sabía que muy pronto llegaríamos a la entrada principal del infierno, y pensar en que me diría mi padre y Agatha no me agradaba mucho.
-Hay algo que no te he dicho Sebastian – me dijo Deina un poco nerviosa, cosa que me dio un poco de risa.
-¿Qué no me has dicho? - dije muy tranquilo.
-Yo...
En ese instante el carruaje paró, supe que ya habíamos llegado miré por la ventana y vi a Agatha muy emocionada, pero algo me dejo con la boca abierta.
-Undertaker – dije sorprendido. - ¿Qué hace él aquí?
Un sirviente de mi padre abrió la puerta y ayudó a Deina a bajar. Al bajar vi como Deina abrazaba a Undertaker.
-Sebastian – dijo al separarse de Undertaker - Te quería decir que él es mi padre.
-¿Tú padre? - dije muy sorprendido.
-Vamos adentro – dijo Agatha mientras me empujaba hacia la puerta que da al infierno.
Al entrar como siempre la gente se hacia a un lado para dejarnos pasar, cosa que me facilitaba el paso. Cuando llegamos a la mansión de mi padre los sirvientes nos llevaron a la habitación de juegos, en la cual se encontraban él y la madre de Deina.
-Sé que quieres explicación – me dijo Carol.
-Claro que quiero una – dije
-Hace 21 años conocí a Undertaker, sabía que él era un shinigami y yo una demonio, pero no nos importó y decidimos vivir juntos y bueno tiempo después nació Deina y esa es otra historia.
-Eso es bueno. - dijo mi padre. - ¡Hijo, me alegra mucho que hayas decidido estar con ella el resto de tu vida!
-Entonces organicemos la boda – dijo Agatha.
-Sí – dijo Carol.
-Y tal vez en un futuro tengan al próximo gobernante del infierno – dijo mi padre.
Bueno, no sé que decir, decidí vivir mi vida junto a Deina y no me arrepiento, total ¿qué puede pasar.?
POV. NARRADOR.
CINCO AÑOS DESPUÉS...
La mansión Phantomhive estaba celebrando una fiesta por los nuevos contratos que se habían logrado con una de las empresas.
-Conde – dijo un hombre de unos 40 años. - Espero que nuestros negocios sean exitosos.
-Ya lo creo – dijo Ciel con una copa en la mano.
-Ciel, mi amor – dijo Lizzy acercándose a él. - ¿Has visto a Vincent y a Rachel?
-De seguro están por ahí jugando – dijo Ciel sin preocupaciones.
-Conde – dijo otro hombre. - Debemos hacer lazos con la empresa de exportaciones número uno del mundo.
-¿Cuál es? - preguntó Ciel mientras daba un sorbo a su vino.
-La empresa Michaelis.
Ciel casi se atraganta con el vino, iba a decir algo cuando Vincent y Rachel llegaron con un niño. Este niño tenía el cabello negro, tez blanca, poseía heterocromía, tenía un ojo de color violeta oscuro y otro de color rojo y traía unos lentes rectangulares de color negro. Vestía con un traje negro con azul y guantes negros de piel.
-Papi – dijo Vincent. - Te presentó a Kuroo.
-Mucho gusto – dijo Ciel.
-El placer es mio – dijo Kuroo muy formal.
Los niños se alejaron y Ciel continuo con su conversación con los otros empresarios.
-Creo que el dueño de la empresa de importaciones esta aquí – dijo un hombre.
-¿En serio? – dijo Ciel. - ¿Podrían mostrarme quien es?
-Acompáñenos – dijo otro hombre.
Los dos hombres guiaron a Ciel al otro extremo del salón, donde se encontraba un grupo de hombres conversando y riendo.
Uno de los hombres que estaba conversando con Ciel se acercó a un hombre alto con un traje negro y hablo con él por unos segundos. Ciel intentó ver de quien se trataba pero no podía ver al hombre ya que estaba de espaldas.
Después de un rato el hombre que estaba con Ciel regreso y dijo:
-Dice que será un placer hablar con usted Conde.
-Bien, ¿entonces que esperamos?
Ciel se dirigió hacia el hombre misterioso y al estar detrás, el hombre misterioso se dio la vuelta mostrando su cara.
-¡Sebastian! - dijo Ciel sorprendido.
-Me alegra verlo de nuevo Conde Phantomhive – dijo este con una copa en la mano.
-¿Pero cómo? - preguntó Ciel.
-Mi padre me heredo su empresa, así que ahora la dirijo al igual que el infierno.
-¿Dirigir el infierno? Osea tu padre era el jefe.
-En efecto – dijo mientras daba un sorbo a su vino.
-¿Recuerda al hombre que nos acompaño allá en Escocia?
-Si, lo recuerdo.
-Pues él es Kisín Black.
-¿El dueño de la empresa de importaciones?
-Si, y no solo es el dueño de las importaciones, sino también mi padre.
-Me dejas sin palabras Sebastian.
-Bueno ¿Quiere hacer negocios o no? - pregunto Sebastian yendo al grano.
-Claro que sí – dijo Ciel en un tono serío y autoritario.
-Me alegro por ello.
-Oye ¿Y cómo te ha ido?
-Vera...
En ese instante la mesa de bocadillos comenzó a incendiarse y se escuchó el grito de unos niños. Los cuales Ciel identifico de inmediato.
Ciel corrió directo al lugar de los hechos y vio a sus dos hijos junto con el niño cerca de la mesa.
-¡Vincent, Rachel! - gritó Ciel mientras se acercaba a ellos y los revisaba para ver si tenían alguna herida. -¿Qué paso?
-¡Kuroo! - gritó Sebastian mientras se aproximaba al niño. - ¿Estas bien?
-Fue un accidente papi – dijo el niño. - Yo solo quería mostrarles a mis amigos mi nuevo truco de magia.
-Recuerda que todavía no lo perfeccionas bien – dijo Sebastian en un tono tranquilo y casi en susurro- Además este es el mundo de los humanos, ellos no deben saber quienes somos. ¿Entendido?
-Si
-Bien vamos – dijo levantándolo del suelo - Nada de esto a tu madre, mejor dicho guardemos el secreto.
-Lo haré papi.
-¿Ese niño es tu hijo? - preguntó Ciel sorprendido.
-Si lo es – dijo Sebastian. - Se llama Kuroo.
Bard, Finny y Maylene apagaron el fuego y se preocuparon por como había quedado el lugar.
-¿Y ahora que hacemos? - preguntó Maylene.
-No podemos hacer quedar mal al amo – dijo Bard.
-Si tan solo el señor Sebastian estuviera aquí – dijo Finny un poco triste.
-Lamentarlo no solucionara nada – dijo Sebastian.
Los tres sirvientes miraron a Sebastian e intentaron darle un abrazo, pero este los miró con cara seria.
-Finnian – dijo Sebastian. - Tu recoge todo lo quemado. Maylene sustituye todo lo quemado por otra bajilla. Y Bard prepara los más exquisitos postres que conozcas, sin quemar la cocina. ¿Entendido?
-¡A la orden! - dijeron los tres y se pusieron hacer el trabajo.
-Bien señor Phantomhive – dijo Sebastian bajando a Kuroo y dejando que fuera a jugar con Vincent y Rachel. - Me gustaría hablar sobre los términos y condiciones del contrato.
-¿Contrato? - dijo Ciel un poco asustado.
-De los productos que necesitará para su empresa.
-¡Ahhhh! - dijo más relajado. - Pues será una larga conversación.
-No se preocupe tengo mucho tiempo.
Mucho tiempo...
FIN
Bueno y aquí esta el final. Y déjenme comentarles que estoy muy nostalgica porque esta increíble historia a llegado a su fin.
Espero que les halla gustado tanto como a mí y gracias por sus comentarios.
Pero eso no es todo, estoy planeando una continuación, pero me gustaría saber si quieren una. Así que déjenme un comentario si así lo desean.
Pronto nos leeremos.
Atte: KARASTENGU.
