Capítulo 26

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-Berry—escucho la morena que gritaba Santana. La porrista corrió hasta donde Rachel estaba y esta simplemente elevo una ceja.

-¿Qué pasa?—la latina le sonrió pícaramente—Santana me da más miedo que me des esas sonrisas a que en verdad me digas la razón por que me has detenido a mitad del centro comercial.

Santana rodo los ojos—Sigo diciendo que eres tan intensa. Ya, no me des esas miradas. Es solo que te vi sola y me dije a mi misma: mi misma, ¿Por qué Berry estará sola en el centro comercial?—las dos empezaron a caminar—pensé que tu y Blaine eran siameses—la chica rodo los ojos

-Una, no me digas Berry, Santana. Te lo he pedido miles de veces—la chica sonrió—dos, Blaine y yo no somos siameses, como te pudiste haber dado cuenta hace 5 meses que llegamos a la escuela y tres, estoy sola por que todas las chicas estaban ocupadas para acompañarme—le termino de decir

-Yo no estaba ocupada—dijo

-Ya, como que si te hace mucho gusto la idea de estar todo un día conmigo sola

Santana sonrió—Me estas llegando a conocer…me gusta

Ambas rieron

-Quinn estaba disponible—soltó Santana cuando ambas chicas entraron hasta una tienda de ropa. Rachel miraba detenidamente los estantes con la ropa pasando de una a una las blusas que miraba en esos momentos.

-No, Quinn estaba con Blaine—dijo sin importancia

-Entonces si la consideraste—Rachel suspiro y poso su vista en la porrista.

-¿A dónde quieres llegar, Santana?—pregunto mientras Santana caminaba en círculos alrededor de Rachel.

-¿Yo?...a nada ¿y tu?—Rachel frunció el ceño—Vamos que ustedes dos han estado muy unidas desde que llegamos de Cabos.

-Sabía que dirías eso—ambas, después de 30 minutos en la tienda, compraron lo que habían visto y fue de su agrado, y salieron del lugar para adentrarse en una pequeña cafetería.

-Entonces—canturreo Santana. Rachel bebió un poco de su café y poso sus ojos marrones en los negros de Santana.

-Desde que paso todo lo que paso con Quinn hace tres meses—la porrista la interrumpió

-¿Lo de que andaban sin andar?—Rachel asintió

-Ella ha estado cariñosa conmigo, en verdad la veo cambiada, no es como la chica que conocí al inicio de clases. No se, Santana. Quinn es tan impredecible que ya no sé que pensar con ella. Ni se si lo que me dice es de verdad o solo lo esta haciendo para que yo pase a ser una más de su lista—Santana escuchaba atentamente el relato de la morocha y después de unos minutos, la interrumpió.

-Escucha…No sé que le has hecho a Quinn, pero créeme cuando te digo que la Quinn que ha estado conviviendo con nosotros, es una muy, pero muy diferente Quinn a la que yo siempre he conocido—le dijo Santana mirándola directamente a los ojos.

Y Santana tenía razón, en verdad que la tenía. De la Quinn que había conocido no quedaba mucho, esta Quinn era lo opuesto a la rubia de meses atrás. Y por mucho que tratara de disimularlo, le gustaba. Le gustaba esa Quinn 2.0

Aquella chica era tan diferente de lo que había conocido hace cinco meses. No había cambiado al 100 por ciento por que dentro de esa nueva Quinn seguía existiendo aquella rubia egocéntrica y altanera, pero en proporciones menos intensas a las que estaba acostumbrada la morocha.

Desde su regreso de los cabos, del cual ya había pasado una semana, el trato de Quinn hacía Rachel había sido completamente diferente, no obstante, esto había comenzado desde un día antes de su regreso a Ohio. El trato que Quinn le había dado esa noche, no era precisamente el que una amiga tuviera con otro, se asemejaba casi al trato de Noah en las primeras semanas que estos comenzaron su relación.

Aquella noche, después de ver como Quinn regresaba de su aislamiento y de esa platica que la rubia había tenido con su gemelo, todo se volvió de cristal, traslucido, todo lo veía con claridad. Quinn estaba celosa y por mucho que aquello la halagaba, no entendía el porqué. Y fue como que si una jarra de agua fría le hubiera caído en su cara.

Taylor

Por supuesto, era tan obvio. Sintió aquella pequeña tensión cuando había presentado a ambas chicas, sin embargo, no presto atención. Pero ahora todo estaba claro, Quinn Fabray, la gran Quinn Fabray estaba celosa de su mejor amiga, de su amiga Taylor. ¡Eso si que era nuevo!

Ni en un millón de años hubiera podido imaginar aquella escena de celos bien disimulados con amabilidad por parte de la rubia. La rubia estuvo al lado de ella toda la noche, trayéndole lo que esta necesitara y portándose como si esa chica que estaba con ella era una completa e irremediable desconocida.

Y no lo podía negar

Ya no más. Rachel estaba completamente segura de dos cosas, la primera que Quinn Fabray había cambiado parte de su conducta y forma de ser, y la segunda, que estaba completa e irremediablemente enamorada de la rubia.

A este tiempo y con esa nueva versión de Quinn, no podía negarlo más, para que esconder algo que siempre estuvo flotando en el aire…Estaba enamorada de la rubia, lo estuvo desde su "relación" hasta el termino de esta, para esconder bien sus sentimientos y volver a dejarlos a flote ahora que todo esto estaba pasando.

Sin embargo, tenía miedo. Un miedo irracional, por que a su punto de vista, el miedo es un sentimiento irracional que nos limita de muchas cosas a las cuales tememos y con tal de no afrontarlas, decimos que nos da miedo y no las hacemos…pero era tiempo de poner en practica su filosofía, no tuvo miedo cuando inició una relación con Puck ¿Por qué tener miedo ahora que estaba enamorada de Quinn?

Oh

Era Quinn Fabray, la máxima jugadora de la escuela, la chica que con un solo choque de palmas tenía a todas las chicas a sus pies, la chica que con un guiño de ojos lograba ciertas cosas que no sabías o no habías experimentado…Ahora sabía a que se debía su miedo.

Quinn Fabray

Si bien estaba cambiando, ¿quién le aseguraría que el día de mañana terminaría con su corazón roto? Si la primera vez no lo tuvo, fue por que no tenía sentimientos de mayor intensidad por la chica, sin embargo ahora…ahora los tenía.

-¿Y que vas a hacer esta navidad?—pregunto Santana una vez que las dos había llegado a la casa de la morena. Ambas habían subido hasta la habitación de Rachel donde se disponían a, seguramente pasar la tarde.

-Iremos a Nueva York—le respondió feliz la cantante—iremos a visitar a mis abuelos y a toda la familia.

-Suena bastante interesante—comento la latina

-¿Y tu?

-La verdad no se. Puede que la familia de Britt y la mía se unan y pasemos esta navidad juntas—los ojos de la porrista se dejaron llenar por un brillo inigualable. Rachel no pudo evitar sonreír con ternura al ver esa fase de la porrista.

-Es increíble, Santy—la latina la miro con el ceño fruncido—Britt me dijo que podía llamarte así—dijo a modo de defensa

-Hey—ambas chicas voltearon a ver a Blaine, quien hacía acto de presencia en la habitación de su gemela—Oh Dios ¿a que se debe el milagro?—pregunto viendo a Santana

-Me encontré a tu querida hermana como alma perdida en el centro comercial e hice mi buena caridad del día… ¡Au!—se quejo al sentir un golpe en su hombro por parte de Rachel.

Blaine sonrió—Iremos en un rato más al cine ¿quieres ir?—pregunto Blaine a la latina

-Solo le hablare a Britt—comento

-El mandil—susurro Blaine

-Mejor guarda silencio que tu, no cantas malas canciones—el gemelo Berry torció su boca

-¿Qué dije?—pregunto al ver como Rachel apretaba en hombro de su gemelo en señal de apoyo

-Kurt y Blaine tuvieron una pelea bastante fuerte ayer—susurro Rachel. Santana asintió

-Solo tenle paciencia, Kurt es muy pesado pero es buen chico y en verdad te quiere—honestamente le dijo la latina al morocho quien solo sonrió.

Los tres morochos esperaron a que Brittany llegara a la casa Berry para después emprender camino hasta el cine que estaba a unos escasos 20 minutos de distancia. Rachel bajo del carro con la ayuda de Blaine mientras que Brittany tenía una pequeña discusión con Santana, debido a que si las palomitas acarameladas eran mejor que las con extra mantequilla, la chica sonreía al ver como Santana bufaba al ver que aquella discusión no llegaría a más y Britt tendría la razón por mucho que Santana no estuviera de acuerdo.

Le gustaba la dinámica de relación de ambas chicas, eran con compenetradas y las dos se complementaban, Brittany era para Santana el pilar de paciencia y de generosidad que esta escaseaba, mientras que Santana era para la rubia su fuerza y su mayor pilar de la felicidad. Aquella relación era digna de luchar, de emprender caminos, de creer en el amor…el amor, Rachel luchaba contra sus pensamientos y sentimientos, por más que la idea del amor era indispensable para ella, por ahora y bajo aquellas circunstancias, no lo quería.

Había aceptado que estaba enamorada de la rubia, se lo había dicho a ella misma hacía unas semanas atrás, no había marcha atrás, estaba más adentro que afuera, por ponerlo de alguna manera metafórica.

Aunque le gustaba, también le asustaba, no quería sentirse de esa manera, pero al mismo tiempo ella quería sentirse de esa manera. Por más que lo negara o tratara de negárselo, ya no había vuelta atrás, estaba enamorada de Quinn Fabray y tenía que, de una manera u otra, aceptarlo de una manera más convincente.

Enamorada de Quinn Fabray

La morocha sacudió su cabeza para apartar todos sus pensamientos sobre la rubia y comenzó a caminar a la par de su gemelo y sus dos amigas. Cuando los cuatro entraron al lugar, justo en la entrada de una tienda de aparatos electrónicos, se encontraba Quinn junto con Sam y Puck. Los ojos marrones de Rachel inmediatamente se posaron en la rubia, quien distraídamente miraba el aparador de aquella tienda.

Sin poder controlar los ritmos de su corazón, respiro pesadamente y con su mejor sonrisa se acercó hasta donde estaban. Se aproximó hasta los tres y dejo un delicado beso en la mejilla de ambos chicos y sin esperar un poco más, rápidamente beso la mejilla de la porrista quien comenzó a sonreír bobamente.

El aroma a perfume de Quinn había cambiado, había dejado de ser ese perfume con olores cítricos a un aroma más suave, un aroma a rosas…las rosas eran las flores favoritas de Rachel y a su vez, el aroma que desprendían estas, también lo eran. Volvió a sacudir sus pensamientos nuevamente y ahora los siete chicos continuaron su camino. Llegaron hasta la ventanilla donde compraron los boletos para la función. Una vez que tenían los boletos, Puck, Sam y Blaine se encargaron de comprar las palomitas y golosinas, dejando a las cuatro chicas solas.

-¿Cómo esta Kurt?—pregunto Rachel a Quinn cuando Santana y Brittany estaban entretenidas viendo los trailes que se proyectaban en una pequeña pantalla en la ventanilla del cine.

La chica se encoge de hombros

-No ha salido de su recamara, no deja de llorar y lo peor es que, culpa a Blaine de todo—le contesto frunciendo el ceño

-No fue culpa de el—la rubia la mira

-Por supuesto que lo no fue—la rubia suspiro—Kurt así es, y lo que me da miedo o preocupación o lo que sea, es que, ¿Qué tan paciente Blaine será en ese tipo de escenas?

Rachel la miro detenidamente

-Blaine, hasta ahora es lo mejor que le ha pasado a Kurt—dijo con una sonrisa—Mi hermano siempre lo ha tenido todo, lo hemos tenido todo—se corrigió—pero nunca hemos tenido lo que más hemos querido…amor. Mis padres pensaban que con llenarnos de regalos era más que suficiente, pero no era así. Kurt se volvió un chico materialista pero con ese gran afán de encontrar el amor y ahora que lo tiene, no sabe como reaccionar por que él nunca había sentido el amor…

-Todos alguna vez tenemos miedo de sentir ese sentimientos—hablo Rachel después de unos segundos de silencio. Los ojos color avellana se posaron en los marrones de Rachel y como si de un 4 de julio se tratara, los juegos artificiales se podían escuchar. El por que era más que obvio, ambas lo sabían, era un secreto a voces.

-Lo que sea que haya sido—desvió su mirar verde de Rachel—Blaine solo estaba platicando con ese tal Sebastian. ¡Dios! Si yo estaba a unos metros de ellos, Kurt vio cosas donde no las había—enfatizó

Y es que hacía una semana, Blaine había sido invitado a la academia Dalton, la escuela de donde los Warbles provenían. Aquella escuela, superaba por mucho la secundaría a la que ellos iban. Sus instalaciones eran mucho mejores y el límite de estudiantes era limitado, haciendo de esto una mejor atención educativa para cada estudiante.

Blaine lo sabía, sus padres junto con el, había ido como primera opción a aquella escuela, sin embargo ¿Qué era de Blaine sin Rachel? Y ¿Qué era Rachel sin Blaine? Aquella escuela de puros chicos no era lo que Blaine necesitaba, muchos menos cuando estar separado de su gemela se trataba.

El chico había sido invitado a una presentación que los Warbles iban a dar, y justo un mes atrás, el moreno Berry había conocido a un chico llamado Sebastian Smyte, el nuevo líder de los Warbles. Por mucho que este nuevo chico le tirara indirectas desde el primer momento en que el Warbler había visto a Blaine, este, simplemente no le seguía el juego y esto era por que estaba enamorado de Kurt, en verdad que lo estaba.

El punto es que, después de tanto insistir, Blaine accedió a ir, pero no quería ir solo, pero era viernes y eso quería decir "Noche de chicas" con todas las chicas del Glee Club y su novio. Por lo que, el que su novio lo acompañase, sería imposible. Su hermana, eso lo descarto desde antes de pensarlo. Su única opción era Quinn, ya que la rubia aprovechaba los viernes para quedarse en su casa y…bueno, los detalles bastan y sobran.

La rubia accedió y los dos asistieron a ese evento, una vez del numerito de celos que el gemelo Fabray le proporciono a Blaine. Al cabo de dos horas, la presentación termino y cuando Quinn había ido por unas bebidas, Sebastian aprovecho para acercarse al chico, quien inició una amena plática con el líder de los Warbles. Lo que nunca espero fue ver como su novio entraba y comenzaba a pavonear por aquella escena.

El relato de Blaine hacía su hermana, aquella noche de lo sucedido, termino con Kurt cerrándole la puerta de su recamara en la cara y con un montón de gritos y palabras incoherentes que parecían más insultos que palabras sin sentidos. De eso ya habían pasado dos semanas y Kurt seguía en su papel de novio engañado.

-Bien, las palomitas están listas, los refrescos también…por lo que yo digo que es hora de entrar a la función—anunció Puck con una gran sonrisa.

Los seis chicos iniciaron su camino hasta la sala 14 donde se proyectaría Los Vengadores película que había sido escogida por mayorías de votos. Incluso Brittany estuvo de acuerdo en la elección de esa película…punto a favor de Rachel, Chris Evans estaba en la película, así que por mucho que la opción no le gustase, no se la pasaría mal después de todo.

La sala estaba repleta, por lo que se apresuraron y caminaron escaleras arriba para llegar hasta los asientos de la última fila. Santana se sentó a un lado de Brittany, seguida de Puck quien se sentó a un lado de Sam para después continuar con Blaine y por ultimo Rachel y Quinn. La morena sabía que nada bueno iba a salir de ese acomodo.

Los comerciales de la película pasaron sin mayor previsto y la vista de la morena parecía adherida a la pantalla. En los casi 10 minutos de comerciales, la mirada de la chica no se había movido ni un segundo, y su posición era rígida. Su espalda recta pegada al respaldo del asiento, su cabeza en algo y sus manos sobre su regazo con la mirada fija. No podía desviar su mirada a su lado izquierdo, no sin toparse con el perfecto perfil de la rubia. Rachel sintió como su corazón comenzó a latir rápidamente.

-*No estas sola, estas con tu hermano y tus amigos. No somos ella y yo…Dios, Rachel*—Los pensamientos de la cantante eran un vaivén de flashes y cosas sin sentido ¿Cómo será posible que alguien la pusiera tan nerviosa?

La película siguió su curso, y a los cabos 20 minutos, Rachel comenzó a disfrutar de aquella película, olvidándose de que si algo pudiera pasar, después de todo, no había nada que temer, no era como si Quinn se la fuera a comer o algo por el estilo.

Los gritos de las chicas, incluyendo los de Brittany y Rachel, cuando Chris Evans apareció, no se hicieron esperar. Y sin saber por qué, después de estar evitándolo, Rachel desvió su mirada a su lado izquierdo y se topo con el mirar verde radiante de aquella rubia. Sintió como sus barreras se derrumbaban de la misma manera que el muro de Berlín, como su corazón latía como si de un paciente con taquicardia se tratara, sintió como su cuerpo cedió a esa mirada y de manera involuntaria, ella también le sonrió.

El cubo de las palomitas estaba ya a la mitad y no es por que se las estuvieran comiendo, sino por que Puck en conjunto con Sam se las estaban aventando a Santana y Britt quien no dejaban de "mimarse" en lo que pasaba la película. Unos cuantos los asilenciaron, sin embargo, a los dos chicos no les importaba. Blaine continuaba con su mirada en la pantalla y Rachel miraba cada cosa que los chicos hacían.

Le encantaba pasar tiempo con esos chicos, sin embargo, le gustaba más estar en la comodidad de su casa, platicando con Mercedes o Tina, incluso con Artie. Pero ahora las cosas habían cambiado, Mercedes estaba en una relación con un nuevo chico fortachón de nombre, Zeus. Mientras que Tina comenzaba una relación con Mike. Lo admitía, extrañaba a sus chicas, en verdad que lo hacía, pero ahora ellas tenían una vida, una relación…una pareja.

Tan consumida estaba en sus pensamientos que no se percato cuando la mirada verde que Quinn, se había quitado de la pantalla y ahora estaba completamente postrada en el perfil de la morena.

Dice el Sabio que a menudo se conoce por los ojos lo que uno lleva en el fondo del alma, su bondad o su mala disposición; y a este momento, y después de que Rachel sintiera aquel mirar sobre ella, observo el interior de Quinn, por muy loco e irracional que aquello sonara, había visto el alma de Quinn; mientras que unos creen que el alma es atribuida a un carácter inmortal y diferenciado del cuerpo, otros creen que el alma no es mas que parte de la realidad material del cuerpo. Sin embargo, fuera de sus contradicciones y de si el alma existía o no, Rachel había visto el interior de Quinn, había visto su alma…

Aristóteles concebía el alma como la sustancia del cuerpo, que no puede separase de este y que su función es para vivir y pensar…después de todo, Quinn Fabray tenía un alma, una pura e increíble alma. Por más que aparentara ser una chica fría y dura, ero había quedado atrás ahora que Rachel estaba mirándole llana y detenidamente a los ojos.

Ambas se quedaron así por minutos…minutos que parecieron horas, minutos donde solo estaban ellas dos, no se escuchaban las reclamaciones de Santana hacía Puck o las risas estridentes de Sam a la par de Blaine…solo ellas, las dos mirándose a los ojos.

Sin decir una palabra, ambas apartaron sus miradas y volvieron a prestar atención a la película, sin embargo, esto fue imposible. Ninguna podía volver su concentración o atención a la película. Sabían lo que estaba por venir, era inevitable. Lo era.

Y como si de una novela se tratara, Rachel dejo su brazo en la reposadera del asiento, y paso lo que tiene que pasar. Los dedos de la mano de Quinn buscaron los de la chica y entrelazados terminaron. La sensación aquella, iba más allá de las palabras, era un sentimientos que inundaba el cuerpo de ambas, esa sensación y conexión entre las dos…ese química inevitable.

Así terminaron de ver la película las dos, sintiendo el contacto y el bienestar que les proporcionaba un simple agarre de manos. Minutos antes que la película terminara, las dos, con mucho pesar, se deshicieron de ese amarre de manos y como si de nada se tratase, las dos salieron de la sala, no sin antes…

-Si no haces nada, Quinn—hablo Santana al odio de la rubia, cuando la detuvo de su salida—te pateare el trasero—termino de decir y sin nada más, salió del lugar, dejando a Quinn parada, allí.

Tenía que hacer algo


Buen lunes

Una vez muchas gracias por toda la buena onda que le dan al fic y el tiempo que se toman para leer los capítulos, en verdad, muchas gracias.

NOTA: Este va "dedicado" a Loree, que me dijo, en palabras textuales: No seas tan perra y salúdame en un capítulo de tu fic. HOLA LOREE! Nos vemos en el más allá de Cinemark para que me compres mi entrada ahora que vaya

PD: Y para que me des mi peluche, la babana dorgada

Nos vemos el próximo lunes