DISCLAIMER:

Los personajes son de la gran señora Meyer, yo solo los utilizo para dar vida a esta historia.


Me remuevo varias veces claramente incomoda. Poco a poco abro los ojos y me percato de que estoy en un auto, pero no en cualquier auto, es el Volvo de Edward. Sonrió y miro a Edward que tiene su vista fijada en el camino, me mira y sonríe. También lo hago. Por dios, que sueño el que tuve.

- Entonces... ¿Te gusto tu regalo?

- ¿Regalo?

- Si, ¿no lo recuerdas? Veintiséis años. Ya estas vieja.

- ¡Veintiséis!- grito exaltada.

- Bien, no tan vieja- dice Edward.

Abro los ojos como plato y parpadeo varias veces. Puedo ver la casa de Edward acercándose poco a poco. ¿Esto es un sueño o es la realidad? Dios, dolor de cabeza. Otra bomba cayo a mi guerra como aquella que cayo en Nagasaki durante la Segunda Guerra Mundial pero esta, en ves de destrozarme por la explosión en cadena, me destrozaba con lo que podría pasa en mi futuro. Mi mente era un desastre. Miro a Edward y sonrió. Cuando una ama de verdad a otra no importa nada, ¿no? Pues no dejare que la edad sea un impedimento entre nosotros.

Edward aparca y ambos nos bajamos. Al entrar a la casa, Carlie baja corriendo por las escaleras. ¡Pero cuanto a crecido! Media al menos uno setenta y se le veía de veinte y pico. Llego hasta nosotros y me abrazo. Se lo devolví y sonreí al despegarme.

- ¿Como les fue en la cena?- cuestiona divertida.

- Bien... Fue increíble- digo, aunque no tengo ni idea de que se cene o a donde fuimos.

- ¿Renesmee se durmió?- cuestiona Edward.

- ¡Ja! ¡Claro!- dice divertida- Y yo soy condesa.

Bien, habrá crecido pero no maduro. De eso estaba completamente segura.

- ¿Renesmee?- cuestiono.

- ¿Que le diste, Edward?- cuestiona Carlie

- Ni siquiera tomo- dice divertido.

- ¿Esta arriba?- cuestiono ignorando sus comentarios.

- Sip- dice Carlie-. Te quería esperar, es una lindura de niña.

Camino hasta las escaleras dudosa y luego las subo. Doblo a la derecha y veo una luz encendida, entro poco a poco al cuarto y puedo ver a una niña de pelo cobrizo como el de Edward que le llega hasta la cintura. Esta sentada en una pequeña silla y dibuja en una libreta, sin percatarse de nada. Se da la vuelta y me sumerjo en sus ojos cafés como los míos. En sus se dibuja una sonrisa y corre hasta donde estoy con el dibujo en sus manos, instintivamente me incoo para que la pequeña niña llegue y me atrape en un abrazo. La levanto por los aires y su pelo desprende un olor a fresas.

Sonríe y puedo ver sus diente blancos, su mano de color porcelanico toca mi mejilla. Su tacto es caliente y me hace sentir como cuando estoy con Edward.

- Mamá- pronuncia y siento como mi corazón se emociona.

¿Esta hermosa niña es mi hija? Le calculo alrededor de tres años y empiezo a hacer cuentas mentales. Si se supone que me case a los diez y siete y ahora tengo veintiséis serian nueve años, y si Renesmee tenia tres años. ¡Edward me espero seis años para tener sexo! Eso si que es abstenerse. La niña me enseña me enseña un dibujo donde hay tres personas- las cuales supongo somos Edward, Renesmee y yo-. Me encamino a la cama y me siento dejando a Renesmee en mi regazo, tomo el dibujo y lo veo mejor, es hermoso.

- Me encanta- le digo y puedo ver como se le ilumina el rostro-. ¿Pero porque papá esta gordo?- cuestiono mirando de nuevo el dibujo.

- ¡Porque papá es Papa Noel!

Suelto una carcajada ante la voz emocionada de Renesmee.

- ¿Papá Noel?- cuestiono divertida- ¿Por que lo dices?

- Porque una vez en navidad, oí que dijo que te daría un regalo enorme- dice alzando ambos brazos para enfatizar su narración.

Abro los ojos como plato y mis mejillas se tornan rojas. Ya me imaginaba el regalo. Edward entra por el umbral de la puerta, Renesme se baja de mi regazo y corre a donde Edward el cual la espera con los brazos abiertos, la carga y Renesmee le muestra el dibujo. Lo mira y enarca una ceja:

- ¿Por que estoy gordo?- cuestiona.

- ¡Por que eres Papa Noel!

- ¿Papa Noel?- cuestiona mirándome.

- Me diste un enorme regalo de navidad- le digo alzando los brazos tal y como Renesmee lo hizo.

- Oh- dice con una sonrisa picara.

Me rió y me recuesto en la cama de Renesmee. Parpadeo varias veces y me vuelvo a levantar pero ni Renesme ni Edward están. Miro a mi alrededor y me doy cuenta de que esta no es la habitación de Renesme. Me levanto y los llamo pero no obtengo respuesta. Miro como un resplandor se cuela por mi ventana y abro las cortinas, un farol de luz amarillento ilumina la calle y me deja ver la zona residencial. La reconocería en cualquier lugar, estoy donde mi tía.

Corro y me paro frente un espejo mirándome como estaba. Se me notaba de al menos diez y nueve años. Meneo la cabeza y bajo las escaleras para encontrarme con mi tía en la cocina. Se voltea y me mira, esboza una sonrisa y vuelve a hacer lo que sea que estaba haciendo.

- Al fin te despega de los libros- dice divertida-. ¿Quieres algo de cenar?

- No, tía, gracias- digo-. No tengo apetito.

- Y dime, ¿como te fue en los exámenes de admisión?

- No lo se- le digo y es verdad, ni siquiera sabia que había hecho exámenes.

- Tranquila, Bella. Te aseguro que te aceptaran.

Asiento y por mi mente pasa Edward. La duda de que había pasado me carcomía.

- Tía- ella se voltea y me ve-, ¿recuerdas a Edward Cullen?

- Oh pero por supuesto que si- dice-, le debo mi vida al haberte traído.

Asiento y me voy sin antes decir un "buenas noches". Entro al cuarto y me recuesto en mi cama, cierro los ojos y luego los vuelvo a abrir. Miro todo mejor y me doy cuenta de que es el cuarto de Edward.

"Dios, que sueño", pienso.

Miro mis manos y me percato que en ellas están los boletos de avión, me levanto y los dejo en la mesita de noche. Salgo del cuarto y camino por el pasillo de la enorme casa, miro una puerta entre abierta y la curiosidad me pica. La abro encontrándome con un Edward profundamente dormido, entre sus piernas hay una almohada y se ve condenadamente tierno.

Me recargo en el marco de la puerta y lo miro por un buen rato. Si, en definitiva eso es lo que quiero, no me arrepiento de la decisión que tomare.


Ya faltan pocos capítulos ( lo mucho). ¿Enserio no quieren uno color Zayn? De paso pido disculpas por no haber actualizado la semana pasada, pero tengo mis razones: adivinen quien tiene el segundo lugar en la competencia estatal de declamación. ¡Esta nena!

Las leo luego.

Anna