Capitulo 26: Asuntos de lobos

Primero que nada Feliz Navidad a todos, sabemos que apenas es 23 y seguro muchos leerán este capitulo antes o después de navidad pero no esta de mas, esperamos que todos estén bien y pasen estas fechas con felicidad. Sin mas que decir pueden empezar a leer


Lo primero que Sunshine sintió esa mañana fue el pico de Helang en sus labios, seguido de un "Buenos días, linda," de él. Sonriendo levemente, la leona abrió los ojos y le devolvió el beso a su ave.

–Buenos días, amor –Le dijo con cariño.

–¿Cómo dormiste? –Le preguntó el halcón–, ¿cómo te sientes?

–Mm, dormí bien… y me siento bien también –Murmuró Sunshine, aunque los recuerdos del pequeño incidente del día anterior seguían ahí.

–Me alegra escucharlo –Helang le dio un tierno beso en la mejilla.

Sunshine le hizo la misma pregunta al halcón y la respuesta fue la misma. Después de ello, le surgió una duda, y una bastante importante, que le sorprendió no haberlo considerado antes.

–Ah… ¿cómo estarán los demás?

–Vayamos a ver –Sugirió Helang.

Ambos salieron de su cuarto unos minutos después. Andando a paso tranquilo por los pasillos de la mansión, Sunshine seguía pensando en lo ocurrido el día previo. Eso, hasta que escuchó a su amado murmurar que tendrían que posponer sus planes de ataque hasta que Mega estuviera recuperado.

–Mm, tendré que hablar con Belenus sobre eso –Mencionó ella ante el comentario del ave. Por como Helang frunció el ceño, Sunshine supo que había problemas–. Sé que sería algo difícil, y no sé qué opines, pero… ¿qué tal si Belenus los conociera

–No –Negó con tal firmeza y velocidad, que de no haberlo conocido Sunshine hubiera pensado que le tenía miedo—. Perdona, no quise…

–Pero, ¿por qué tanta negación? Okey, tal vez no es la mejor idea, pero tengo que explicarle porque habrá que posponer el ataque.

–No me gusta esto –Musitó el halcón, evadiendo su mirada–… no sé explicar por qué.

Sunshine supo que no le estaba diciendo la verdad, pero ¿cuál era el punto de presionarlo? Hubo un pequeño silencio entre los dos.

–Mm, y sí… ¿y sí atacamos con la ausencia de Mega? –Se aventuró a preguntar finalmente.

Helang gruñó en descontento.

–Supongo que tampoco querrás que vaya Starly… no se separará de Mega.

–Mm… también hay que ver qué hacer con Jenna.…

–No podemos atacar ahora –Repitió Helang, con algo más de firmeza–, ni siquiera en unas semanas. Tenemos que arreglar esos asuntos antes.

Su tono de voz y su mirada revelaban que no estaba para seguirlo discutiendo. Y, finalmente, Sunshine decidió que tenía razón. Aunque no entendía porque tanto enojo.

–Le diré a mi tío…

Helang frunció mucho el ceño y desvió la vista. Desde ahí la conversación se fue cuesta abajo. Sunshine sabía que a Helang no le agradaba todo aquello, pero no entendía por qué. Ni siquiera conocía a su tío. Pero lo seguía juzgando igual, y evitaba el tema en general. Antes de que las cosas se pusieran demasiado amargas, por fortuna, llegaron a la sala de entrenamientos. Para su sorpresa, Jenna y Luci estaban dormidas ahí.

–Durmieron aquí… ¿no se fueron en ningún momento? –Preguntó Sunshine al aire.

–Eso parece –Murmuró Helang, observándolas–… será mejor no despertarlas –Sunshine murmuró su acuerdo y, luego de unos momentos de silencio el halcón siguió— Ah… tengo que ir con el Maestro, Sunshine… tengo que hablar con él. No tardaré.

–Claro, Helang… yo veré a mis –El ave había asentido de forma ausente y despegado sin dejarla terminar–… alumnos…

'¿Ahora a qué va con el humano? Grr, no me agrada esto. De seguro las ideas de que mi tío es malvado se las mete él.'

Sin darse cuenta, las patas de Sunshine la estaban llevando detrás de Helang, en silencio. El ave volaba con rapidez, concentrado en el camino por delante, así que Sunshine supuso que no la notaría a ella.

'¿Qué haces? Espiar es de mala educación,' Se reclamó en silencio. Luego se respondió sola. 'No… no estoy espiando. Tal vez solo vaya a convencer a Soul de que vuelva a la mansión, eso es algo de mi interés…'

Aunque claro, ella sabía que no estaba siendo del todo honesta consigo misma.

Helang cruzó todo el bosque, siempre siguiendo una misma dirección. Sunshine lo seguía en silencio, tratando de no perderlo de vista y de no hacer ruido a la vez. Finalmente, el ave llegó hasta una colina que terminaba en un risco, del otro extremo del bosque a dónde estaba la mansión. El ave aterrizó en un árbol, cerca de una figura encapuchada que estaba de pie y dándole la espalda.

'Humano presumido…' pensó Sunshine, sin siquiera comprender por qué. Perdida en sus pensamientos, se dio cuenta hasta algunos segundos después de que la conversación ya había comenzado y se acercó otro poco, sin salir de la vegetación que cubría mayormente su pelaje blanco.

–No diría que es molestia, exactamente –Estaba diciendo Helang–… tiene que ver con Sunshine. Más bien con su tío.

–Sigue.

–¿Recuerda la visión que tuvimos casi en cuanto comenzamos a entrenar con el pilar? Estoy convencido de que ese es el león.

–¿El tío de Sunshine?

'¿Cómo puedes pensar eso, Helang? Ni siquiera lo conoces…' Pensó Sunshine, no sabía si con tristeza, molestia o alguna combinación de las dos.

–Así es… solo lo sé –Afirmó el halcón, como en respuesta a sus pensamientos–; la premonición me lo grita cada vez que lo menciona.

–¿Y qué opina Sunshine al respecto?

–La primera vez que se lo mencioné casi me arranca las plumas…

'¡Eso no es ver—! Bueno…' Sunshine se lo pensó un momento, sí se había molestado algo cuando lo mencionó… La leona sacudió la cabeza. 'Simplemente no puede ser. Belenus fue mi segundo maestro, me cuidó cuando papá murió…'

–¿Y puedes culparla? –La voz del humano captó su atención–, estás hablando de su mentor, de su familiar. Es como si ella te hubiera dicho que yo soy un genocida. Probablemente hubieras reaccionado igual.

–Ah… bueno, tal vez, pero es distinto…

–¿Lo es? Tal vez sí. Pero no deberías insistirle al respecto.

–Trato de no hacerlo, pero es una pulga en mis plumas; siempre terminamos hablando de él. Tiene que reportarle todo…

–Ten cuidado, Helang. Considera como se siente ella. Creo que tienes razón, pero también creo que puedes lastimarla si no juegas con cuidado tus cartas. Imagina lo que sentirías si descubrieras que todo este tiempo estuve intentando dominar el mundo. Algo así puede sentir ella.

'Vaya… Soul es sabio en verdad… pero se equivocan esta vez. Mi tío solo quiere la paz, se los demostraré algún día.'

–¿Qué debo hacer, maestro?

–Esperar –Le dijo el humano–. El tiempo nos dirá si tenemos razón o no. Pero no seas orgulloso… si tuviste razón, no le digas "te lo dije"; si no tuviste razón, discúlpate por delante. Procura no hablar del tema, y no hagas tus caras cuando este salga. Ella ya conoce tu opinión, y tú conoces la de ella… lo demás le toca al tiempo.

–Gracias, maestro.

Cuando el ave inclinó la cabeza, Sunshine supo que era hora de irse. La cabeza le daba vueltas. Psyon… Soul, como fuera, no parecía una persona mala. Al contrario, le había enseñado a Sunshine que era muy sabio, al no tomar partido, aunque él tuviera su propia opinión en el problema. Y, según Helang, nunca se había equivocado con sus visiones. Pero siempre hay una primera vez, se decía Sunshine. ¿Qué podía hacer, cómo podía probarles que su tío no era el león de su tan famosa visión?

–¿Algún cambio?

La voz de Helang la despertó de sus pensamientos. Sin darse cuenta había vuelto a la mansión, al salón de entrenamientos y Helang había hecho lo mismo.

–Ah… ninguno –Respondió rápidamente–. Tal vez deberíamos despertarlas, en especial a Jenna…

–Mm, no lo sé, no sabemos qué efectos podría tener lo que pasó en su mente…

–Tienes razón…

–Buenos días –La voz de Jaden llegó momentos antes que la de Shiny.

–Buenos días, alumnos –Respondió Sunshine, volteando a verlos–. Es verdad, el desayuno.

Sunshine no había dado dos pasos en dirección a la cocina, cuando Helang la detuvo con su voz.

–Me quedaré con las chicas. Si despiertan iré a avisarles.

Sunshine asintió y fue con Jaden y Shiny al comedor. Thunder se les unió poco después. Durante el desayuno, Shiny preguntó sobre los eventos recientes y lo que ellos harían al respecto. Para sorpresa de Sunshine, todos sus alumnos habían charlado con alguien diferente, y a todos los habían convencido de aceptar lo propuesto por el humano. Además, Thunder mencionó—con verdad, además—que tanto el humano como sus alumnos habían demostrado un buen dominio de la oscuridad y una inmunidad a ceder ante ella.

–Es verdad, Thunder –Le concedió Sunshine–. Al rato hablaré con Starly, y veremos si vamos por el humano de nuevo. Mientras tanto, los que podemos, deberíamos entrenar un poco hoy.

(-)

Durante toda la mañana el entrenamiento se sintió vacío. No solo estaban ausentes Mega y Starly—y el humano, claro—sino que Byte y Helang no participaron, Luci tampoco. El ambiente se sentía algo pesado, si Sunshine era honesta. Quizás duraron así hasta el mediodía, antes de que Helang hablara por primera vez en varias horas.

–Bueno, iré a ver cómo está Mega –Dijo al aire, sin esperar respuesta, y extendió las alas.

–Te sigo –Dijo Byte; ella sí volteó a ver a Sunshine–; no tardaremos.

Sunshine asintió en respuesta. No parecía que Helang estuviera muy comunicativo de todas formas. Ella esperaba que una visita a su hermano herido le levantara un poco el ánimo. No le gustaba que este problema, que involucraba a un león que su amado ni siquiera conocía para empezar y los separaba cada que terminaban hablando de él.

–¡Jenna!

El grito de Luci llevó la atención de todos hacia ella y su hermana, que parecía estar despertando en medio de un quejido de dolor. Helang de pronto ya había volado hacia las hermanas y estaba parado junto a la mayor.

–Jenna, ¿cómo te sientes?

–Ugh –Jenna se tomó algunos momentos más para incorporarse y se llevó una pata a la cabeza–… siento como si mi cabeza hubiera explotado… ah, solo recuerdo que…

De pronto los ojos de Jenna se abrieron completamente, llenos de terror.

–Jenna…

–¡Lastimé a Mega! –El grito ahogado de la loba ahogó las palabras que Helang le iba a decir.

–Tranquila, tranquila –El ave seguía tratando de calmarla–, Mega está bien…

–Yo… yo peleaba con Bolt y… ay, no ¿cómo pude hacerle eso?

Byte abrió la boca para decirle algo también, pero Jenna no dio tiempo y salió corriendo de la habitación, ignorando el llamado de su hermana. Helang extendió las alas como si fuera a despegar, pero interrumpió el gesto y se quedó dónde estaba. Sunshine no estaba segura si dejar las cosas así, como hacía el ave, pero… de alguna forma supo que no tenía que preocuparse.

(-)

Jenna huyó directo hacia las profundidades del bosque. No quería saber nada, no quería estar cerca de nadie. ¿Cómo podría?, era un peligro para ella misma y para los demás. Casi había matado a su amigo y había terminado por herir a su mentor…

'Soy un peligro,' Se repetía constantemente, llorando sin dejar de correr. 'Un verdadero peligro.'

–¿Por qué lloras, Jenna? –Escuchó de pronto.

–Ah… ¿q-quién es? –Preguntó mientras miraba alrededor tratando de encontrar a alguien.

–Encima de ti, linda.

Cuando Jenna alzó la vista, sí, ahí estaba el humano, de piernas cruzadas y levitando. No era lo más extraño que le había visto hacer; además, estaba demasiado ocupada alejándose de él para prestar verdadera atención.

–Ah… Soul, no…

El humano flotó hasta el suelo y extendió una mano en dirección a ella.

–Acércate, linda.

–No… soy peligrosa… Casi mato a… a uno de tus hijos.

–La muerte es parte natural del ciclo de la vida. Primero, y segundo, no era tu intención –Con su mano volvió a invitarla a acercarse.

–Yo… no sé… no sé porque lo hice… Soy un monstruo, iba a matar a Bolt y… terminé lastimando a Mega, a mi maestro… es lo peor que pude hacer…

Jenna no pudo contenerse más, se dejó caer al suelo y comenzó a llorar ahí. No quería saber nada, solo quería desahogarse en paz.

De pronto Jenna sintió una mano en su cabeza comenzar a acariciarla, junto con una suave melodía en forma de tarareo. El humano nunca dijo nada, la dejó llorar y desahogarse como tanto quería, y no trató de animarla ni de darle falsas esperanzas ni palabras de consuelo vacías. A Jenna eso le bastó. Le tomó algo de tiempo, pero eventualmente, con ayuda de las caricias y el tarareo, logró calmarse un poco. Al menos dejar de llorar.

–Por qué… ¿por qué pasó algo así? ¿Por qué con la intención de matar? ¿Por qué con Bolt y Mega? ¿Por qué…? 'Menos mal que no peleaba contra Luci…'

–Porque llevas reprimiéndote desde hace mucho, linda –La voz del humano se había vuelto suave y paternal–, y por la intensidad que estabas poniendo en tus acciones, que dejaste de concentrarte en controlarla. Tienes que dejar de temerte a ti misma.

–Pero… ¿cómo voy a dejar de temerme, sabiendo que puedo… matar?

–Todos podemos matar, Jenna –Le dijo el humano–. Yo puedo matar, tú puedes matar, Bolt, Mittens… Rhino incluso; todos ellos pueden mater, pero deciden no hacerlo. Es nuestra decisión.

–Pero… la loba dentro de mí casi toma la decisión en mi lugar –Lloriqueó Jenna.

El humano suspiró larga y tranquilamente. –Eres la viva imagen de tu hermana. Dividida en su interior. Deja de luchar contra ella. Es parte de ti; trátala como tal.

'¿Ella? ¿Q-Quién es "ella"? Ah… mi instinto…'

–Pero… pero ¿cómo lo hago? –Si en verdad su instinto estaba vivo, Jenna ahora sí tenía miedo.

–Háblale. Todo está vivo, Jenna.

Jenna no comprendió a qué se refería, mucho menos como podría hablarle a su instinto asesino. Sacudió la cabeza, tratando de concentrarse en problemas más presentes. Y más tangibles.

–Ah… debo disculparme con Mega. Con Bolt y con Starly también.

–Tranquila –Otra caricia le llegó a la cabeza–, no era tu intensión. Todos estaban más preocupados por tu bienestar.

Jenna suspiró. –Es que me siento tan mal por lo que hice…

–Yo te voy a ayudar, Jenna –Jenna alzó la cabeza para verlo. El humano no la dejó preguntar y siguió–. Te enseñaré, no a reprimirlo, sino a controlarlo. Usaremos oscuridad.

–¿Oscuridad?

'¿Una loba oscura? ¿Qué no es eso peligroso?'

–Oscuridad –Repitió el humano, firme de sus palabras–. El fuego, por su facilidad para descontrolarse, tiende a ser etiquetado como elemento oscuro, aunque emita luz. Puedo enseñarte a comprender tu instinto, moldearlo y pulirlo para que no le temas, ni a ti misma.

–Eso me ayudaría mucho –Suspiró Jenna. Si no tuviera que temerse ni reprimirse, sus hermanas estarían más seguras. Más animada, Jenna se levantó del suelo y le asintió al humano–. Por favor, enséñeme.

–Lo haré. Ven a buscarme cuando termines lo que quieres hacer y entrenaremos aquí mismo. Ve con Luci, debe estar preocupada por ti.

–Es verdad, vamos, Soul.

–Yo no iré. Ve tú.

Jenna se detuvo sobre sus pasos y volteó a verlo. –Ah… ¿qué? ¿Por qué?

El humano suspiró y le contó a Jenna lo que había ocurrido después de que ella perdiera el control. Todo fue con voz neutral, el cálido que había usado para animarla tan solo unos minutos antes olvidado, y no enfatizó en detalles, más que para describir ligeramente porque cada uno de ellos no estaba aceptando la oscuridad; sin embargo, no dijo demasiado, "porque no quiero influenciar tu opinión sobre ellos" comentó al respecto. A Jenna le preocupó que por su culpa hubiera ocurrido un pleito entre sus ¿amigos? ¿Las luces contaban ya como amigos? ¿O solo compañeros? De cualquier manera, si peleaban entre ellos, Inuki seguiría con esas sombras, y eso no lo iba a permitir. Jenna se decidió a comentarle a Sunshine, luego de resolver todo lo demás, su opinión al respecto. Si Soul podía ayudarla, le daba igual que fuera con oscuridad.

–Entiendo… Iré a hacer lo que tengo que hacer. Nos vemos después –Le dijo al humano una vez tomó su decisión.

–Corre. Yo estaré por estos lares.

Sin decir más, Jenna tomó camino de vuelta a la base a trote. Primero hablaría con Luci, y después iría con Mega y Starly a pedir disculpas. Bolt también las merecía.

No tardó demasiado en encontrar a Luci. Su hermana, acompañada de Shiny, seguía en dónde la había dejado. Su conversación fue muy corta y realmente fugaz. Una disculpa, una promesa, un abrazo entre hermanas. Luego, Jenna se dirigió a Shiny y preguntó por la ubicación de su mentor favorito.

'El cuarto de Starly, claro,' Pensó una vez que recibió su respuesta. Sin pensarlo más corrió a la puerta de este. 'Por favor, que no sea tan grave…'

Cuando Jenna llegó y tocó la puerta, tal vez demasiado fuerte, no hubo respuesta. Aún asustada por lo que le había hecho a su mentor, Jenna volvió a golpear, más rápido y fuerte.

–Starly… Starly, ¿podemos hablar?

Para su sorpresa, los murmullos que escuchó del otro lado de la puerta eran de Mega. Algo parecido a "Princesa… hay alguien en la… ¡es Jenna!"

–Ah… Jenna despertó –Esa fue la voz de Starly, seguida de unos pasos hacia ella y la puerta abriéndose.

Jenna había semi-preparado un discurso para la gata y el lobo, ya tenía una idea de que podía decirles, pero en cuanto vio por la puerta abierta a Mega todo herido y recostado en la cama, la garganta se le secó. Todo chamuscado, de pelaje oscurecido y con marcas de quemadura por todos lados, Jenna tuvo que hacer un enorme esfuerzo por no salir huyendo de la imagen, o comenzar a llorar de nuevo.

'Está peor de lo que pensé…'

–¡Jenna!, ¡estás bien!… Estás bien, ¿verdad? –Al menos su voz conservaba el ánimo, al igual que su energía, puesto que, sin esperar respuesta, comenzó a intentar levantarse.

–Mega, no te esfuerces… sigues herido –Las palabras de Starly lo retuvieron, aunque aun así se acomodó para ver mejor a Jenna.

–Yo… yo estoy bien, pero tú no… y eso es por mi culpa. Nunca quise l-lastimarte –Sin poder evitarlo, más lágrimas afloraron en sus ojos y comenzaron a escurrir–. Eres… eres mi maestro y te lastimé… debo ser la peor alumna, lo siento tanto.

Jenna se sentía terrible de ver a Mega así. Pero jamás imaginó que el lobo frunciría el ceño y con un enorme esfuerzo se pondría de pie. Ignorando los comandos de Starly de volver a la cama, el lobo cojeó torpemente hacia las dos y se plantó frente a Jenna.

–No –Sentenció con firmeza, opuesta a su personalidad de siempre–. No fue tu culpa. Si alguien tiene la culpa de esto, soy yo. Debí enseñarte a controlarlo antes de irnos por los ataques y poderes… no soy un buen mentor, y los puse en peligro por mi mal desempeño.

–Pero tú no sabías –Protestó Jenna–… no es tu culpa que yo sea mitad loba. Esto solo fue mi culpa, nunca aprendí bien a meditar ni a concentrarme en calma… por eso no pude controlarme y te lastimé, Mega… No… no quiero pensar que hubiera pasado si yo… si te mataba.

–¡Basta, basta! –Starly intervino, totalmente erizada, aunque Jenna imaginó que no era por enojo precisamente–, Mega, vuelve a tu cama, y escúchenme los dos… la culpa no fue de ninguno. Las cosas pasaron y ya, así que dejen de culparse.

Mega bajó las orejas y murmuró algo. Aunque no alcanzó a escuchar qué, Jenna imaginó que el lobo no haría caso del todo a su pareja. 'Bueno¸' pensó Jenna, 'ya me disculpé, aunque no esperaba esto… tal vez sea mejor cambiar de tema.'

–Hablé con Soul –Estaba diciendo antes de darse cuenta. Mega desvió la vista y los ojos de Starly se volvieron de pena–, me comentó… lo que pasó.

Mega no hizo comentarios, aunque volteó a ver a la gatita por unos momentos. Starly bajó levemente la mirada. Hubo un silencio un tanto incomodó durante algunos eternos segundos antes de que la felina suspirara.

–Jenna… yo aceptaré cualquier cosa con tal de que te mejores y aprendas, así sea oscuridad.

Jenna y Mega alzaron las orejas y la voltearon a ver.

–¿De verdad? –Preguntó incrédula–, pero… ¿no estás molesta conmigo por lo que le hice a tu pareja?

–Si va a estar molesta con alguien –Intervino Mega justo cuando Starly abría la boca–, será conmigo, por mi mal desempeño como mentor. Pero lo arreglaré, se los prometo.

–No estoy enojada con ninguno de los dos –El tono de Starly era casi de súplica, seguramente porque Mega insistía en culparse por algo que de ninguna forma había sido su culpa–. Mega, por favor, deja de culparte… Jenna, entrena duro con Soul, porque te prometo que pronto iremos por Inuki.

Jenna, a pesar de todo lo ocurrido, logró esbozar una sonrisa. Mega en verdad estaba entibiando el corazón de Starly.

–Gracias, a los dos… Mega, eres mi maestro y siempre lo serás. Eres un gran mentor y espero que te alivies pronto –Le dijo antes de acercarse y frotar su hocico con el de él por unos momentos.

–G-Gracias, Jenna –Murmuró el lobo cuando ella se apartó–, también eres una buena alumna. La mejor que he tenido.

Sintiéndose mucho menos un monstruo, y comenzando a sentir esperanza para el futuro, Jenna les sonrió una vez más y los dejó solos de nuevo. En verdad le sorprendió que Starly hubiera cambiado de opinión tan fácilmente. Y si ella lo había hecho, tal vez los demás también podrían.

'Tal vez pueda entrenar con Soul aquí después de todo,' Sopesó mientras volvía con Luci.

(-)

'Me alegra que Jenna esté bien,' Pensó Starly tras mandar a Mega de vuelta a la cama y cerrar la puerta de su cuarto. 'Ahora solo tenemos que aceptar la ayuda de Soul, y cuándo Mega se recupere iremos por Inuki… Y yo quiero investigar un poco, aunque…'

–Ve –La voz de su amado sonó cerca de sus oídos–. Anda, sal un rato. Estaré bien.

Starly sacudió la cabeza frenéticamente. –Claro que no, estaré contigo hasta que te recuperes. No pienso dejarte solo.

–Muy bien, entonces…

La oración de Mega terminó con él comenzando a cojear hacia la puerta. Y esa fue la segunda vez en menos de diez minutos que Starly se erizaba por miedo. Rápidamente le bloqueó la entrada, lo hizo agacharse para poder tomarlo de la oreja y lo llevó de regreso a la cama.

–Ah, no, no, no –Decía a través de su agarre–, tú sigues muy débil y seguirás recostado hasta que te cures –Añadió al dejarlo en la cama.

Mega se quedó recostado sobre la cama, aunque la seguía mirando con sus penetrantes ojos marrón. –Me estoy volviendo una carga para ti. No quiero verte renunciar a todo con tal de cuidarme.

–No eres una carga; somos pareja, en las buenas y en las malas.

–Pero sé que quieres salir –Contraatacó Mega–, se te ve en los ojos.

Starly se quedó sin palabras. Ese lobo la conocía mejor de lo que imaginaba si ya podía saber que pensaba con mirarla a los ojos. Suspirando derrotada, la gata lo observó una vez más.

–Mm, bueno… ¿crees poder dormir tranquilo sin que yo esté?

–¿Ves cómo tenía razón? –Remarcó con una sonrisa–. Solo quiero verte feliz, princesa. Estaré bien, no me moveré de aquí.

–Je, je, je –Starly se acercó a la bola de estambre que Mega le había dado y se la dio–. Toma, he dormido con ella algunas veces, quizás huela a mí.

Mega pegó su nariz a la bola de estambre y luego a la cabeza de Starly e inhaló profundo. Luego le dio una lamida en las orejas, sacándole una sonrisa a la gata. Ese lobo era lo más tierno.

–Sigo prefiriendo a la original –Le dijo mientras se acomodaba con la bola de estambre–. Corre, estaré bien. Pero despiértame cuando regreses –Añadió antes de reposar su cabeza sobre la bola y cerrar los ojos.

–Lo haré –Fue lo último que le dijo, ya en un tono más bajo de voz, antes de dirigirse a la puerta y salir de su habitación. Al cerrar la puerta, dio un suspiro.

'Bueno, al menos comprendió,' pensó Starly conforme daba algunos pasos alejándose de su habitación. 'Bien, no quiero tardarme mucho; con averiguar lo que sea sobre esa loba… Byte debe saber.'

Los siguientes diez minutos los pasó buscando a la loba. Con reportes de que había aparecido para entrenar, pero no se había quedado—al igual que una extraña ausencia de parte de Bolt y Mittens—, Starly recorrió casi toda la mansión antes de que se le ocurriera mirar por una ventana, con lo que dio con la loba gris claro recostada en el césped justo afuera de la construcción. Una vez que la vio, Starly se dirigió a toda prisa afuera a platicar con ella.

–Byte –Jadeó cuando finalmente llegó a su lado–, al fin te encuentro.

–Hola, Starly –Respondió la loba mientras volteaba a verla–, ¿cómo estás?

–Bien, pero bueno, te quería preguntar algunas cosas.

–Seguro, lo que sea –La loba le sonrió.

–Mm –Ahora que la tenía en frente, esperando la pregunta, Starly se sintió un poco intrusiva. Después de todo, no era asunto suyo lo que hubiera pasado con Mega y su pareja anterior. Pero le molestaba lo mucho que esa fea loba lo había lastimado, y quería averiguar más sobre ella–… podrías… ¿podrías decirme los detalles que sepas sobre la loba… que Mega conoció?, ¿cómo se conocieron y en dónde?

Byte desvió la mirada hacia arriba por unos momentos mientras recordaba.

–Bueno… por ese entonces vivíamos más al norte, en Oregón, casi llegando a Canadá. El maestro nos envió a Mega y a mí en nuestra primera misión solos, teníamos que buscar "algo"; yo no encontré nada, pero él la encontró a ella.

–Mm, vaya… Oregón está lejos; ¿alguna vez estuvieron más cerca de aquí? –Preguntó Starly. Si estaban muy lejos esos lugares, nunca llegaría a averiguar nada más, al menos no por el momento, y lo que ella quería era resolverlo pronto.

–Avanzamos un poco al sur antes de perderla, pero no mucho; ni siquiera salimos del bosque en el que se conocieron. Aunque… ella mencionaba su gusto por viajar y su idea de recorrer todo el país.

Bueno, eso era útil. Si la loba había estado viajando, quizás ya no estaba en el bosque de antes. Pero eso no garantizaba nada, mucho menos que pudiera salir a buscarla, así como así.

–Oh, ya veo… gracias, Byte.

–Seguro –La loba le dedicó una sonrisa amable–, si necesitas algo más puedes hablar conmigo.

Starly le asintió y se dirigió de vuelta a ver a Mega.

'Esto será más difícil de lo que pensé. Ir al norte queda descartado por ahora. Además, dicen que están las sombras al norte. Mi única oportunidad sería que de verdad hubiera decidido viajar…'

Starly siguió sopesando mientras caminaba de manera ausente. No se detuvo hasta que casi choca con un árbol. Volteando hacia todos lados agitada por el repentino cambio, Starly cayó en cuenta de que estaba atardeciendo, y que, en lugar de entrar a la mansión, se había seguido de largo y había vagado por el bosque sin rumbo durante quién-sabe-cuanto tiempo. Sacudiendo la cabeza para centrarse, se ubicó rápidamente con ayuda del sol que se estaba poniendo y tomó camino de regreso a la base a toda prisa. Aun habían cosas por hacer, y era muy importante resolver el asunto del entrenamiento de Jenna antes. Starly se dispuso a darle una visita a Sunshine para expresarle su nueva opinión sobre el uso de la oscuridad—inculcada por Mega y Jenna— antes de volver al cuarto con Mega.