Disclaimer: Nada ni nadie de la serie o de los comics me pertenece, si lo hiciera, otro gallo cantaría. No saco mayor beneficio que el entretenimiento puro.
Sumario: AU sin zombies. Beth se ha independizado, tiene un trabajo y cierta costumbre de realizar compras on-line. (Bethyl)
Perdonar las erratas y zarpas que pueda haber, si los personajes están algo fuera de su hábitat/personalidad habitual…
Décimo quinta parte de: El Mundo a Tiempo
Y volvemos con el POV de la rubia ;)
Beth no había pegado ojo en toda la noche, y mucho menos probado bocado. Tenía un nudo constante en el estómago que no le dejaba pensar más allá de la cara de Daryl antes de que le arrebatara el portátil de las manos.
Maggie había intentado llamarle varias veces por Skype de nuevo, pero se había negado a descolgarla todas y cada una de las voces. Al no obtener suerte así, había pensado que quizá tendría más suerte en su teléfono móvil, pero la respuesta que obtuvo fue la misma: ninguna.
Luego pasó a los mensajes en su buzón de voz. Y finalmente a los mensajes de texto que terminaron eliminados sin si quiera molestarse en mirar qué decían.
Quizá estaba sobreactuando, quizá estaba conclusiones precipitadas pero… Se trataba de su hermana, de Maggie. En ocasiones anteriores había sufrido "tormentos" parecidos por parte de la castaña a los que ella intentaba quitar importancia pero que para ella eran demasiado.
Las tres de la mañana iluminaron su rostro cuando accionó la luz del despertador junto a su cama. Beth podía escuchar el suave murmullo de la respiración de Calcetines que había encontrado el interior de su zapatilla de casa como su cama favorita por el momento, su cabeza asomando por el hueco.
La joven rubia ladeó el rostro lo suficiente para ver la cortina sobre la ventana entreabierta, viéndola ondularse de vez en cuando bajo el efecto de la brisa nocturna. Exhaló un suspiro de cansancio rascándose la frente.
Sabía que no iba a poder dormir, que iba a ser una noche de completo insomnio así que, como era costumbre en ella, decidió sacarle partido a ello. Sin saber muy bien exactamente qué iba a hacer y con cuidado de no despertar al cachorro en la zapatilla, se deslizó sobre sus calcetines hacia la cocina encendiendo la pequeña luz junto a la campana extractora.
Beth miró por encima de su hombro viendo el vientre de Calcetines ascender y descender al mismo ritmo que segundos antes. Seguía dormido. Al menos uno de ellos podría dormir por esa noche…
Pronto la encimera se vio llena de harina, huevos, azúcar, leche y demás ingredientes que no tardaron en convertirse en una tarta de queso con arándanos y una docena de magdalenas.
Cuando se encontraba sentada sobre la mesa de la cocina con un vaso de leche caliente y la vista fija en la puerta del horno dentro del cual se encontraba la tarta de queso, Beth escuchó las patas de Calcetines acercándose a la cocina. Esbozó una sonrisa al ver su cola moverse de un lado a otro hasta quedarse frente a sus pies. Ahogó una breve risa cuando el cachorro intentó colocarse sobre sus patas traseras y alcanzar el calcetín derecho de su pie.
En cuanto vio que era tarea imposible, comenzó a sollozar dando vueltas sobre sí mismo y mirándola.
- Ven aquí anda.- Susurró cogiéndole sobre su regazo y colándolo en el hueco creado por sus piernas cruzadas a lo indio.
Con la mano derecha le acariciaba el vientre mientras que con la izquierda cogía trozos de la magdalena, hundiéndolos en la leche antes de llevárselos a la boca. Calcetines mordisqueó la punta de sus dedos hasta pasar a los lametones queriendo hacerse con los restos de la magdalena que se había comido antes de que despertara de su sueño.
- ¿Tú qué piensas, pequeño?- Le preguntó rascándole el espacio entre los ojos con la yema del dedo índice antes de que intentara apartarlo con una pata para llevárselo a los labios con sus garras delanteras. Beth rio quedó.- Sí, creo que tienes razón…
Había perdido el norte, era evidente, pero que estuviera intentando mantener una conversación con su recién adquirida mascota era clara muestra de ello.
Beth miró hacia el paquete que Daryl le había traído el día anterior y que había resultado ser un puñado de regalices de su hermana junto a una nota que aún no había leído.
Se mordió el labio inferior apartando su mirada hacia el reloj de la pared. Quizá… El timbre del horno anunciando que la tarta ya estaba lista le despertó de sus ensoñaciones. Tras dejar con cuidado al cachorro en el suelo, Beth extrajo la tarta del horno con cuidado de no quemarse y la dejó sobre una rejilla para que se enfriara.
Sin molestarse en pasar por la ducha o mirar cómo tenía el pelo, ya tendría tiempo para eso después antes de ir a trabajar; fue a su armario y extrajo unos vaqueros, una sudadera rosa y una camiseta. Se vistió haciendo verdaderos esfuerzos para que Calcetines no mordiera todo lo que estaba a su alcance y se recogió el pelo en un moño.
Cortó un trozo de la tarta que aún estaba caliente y lo metió en una bolsa de papel. Asegurándose de llevar encima las llaves del estudio y su teléfono, dejó a Calcetines a cargo de la custodia de un viejo trapo con el que logró distraerle para poder salir del estudio.
No sabía con exactitud a qué hora empezaba su turno pero si ella era de las primeras en recibir un paquete por su parte, podía imaginar la hora exacta. Miró la hora en su teléfono y bajó las escaleras a paso ligero sintiendo la brisa diurna golpearle el rostro nada más poner un pie en la calle.
Sentía el peso de la tarta colgando de su mano izquierda. Caminaba como una autómata, sabía a dónde tenía que ir (había mirado la dirección en algún momento entre las 9 de la noche y las 3 de la mañana), pero… ¿Qué le iba a decir cuando le viera?
- No, no pienses en eso.- Se recriminó a sí misma sin aflojar el ritmo de sus zapatillas sobre la acera alejándose de un grupo de borrachos que intentaban mantener la verticalidad con bastante dificultad.
Beth miró en dirección contraria cuando uno de ellos hizo un comentario sobre unas fresas, su trasero y… Prefirió no hacerle caso y seguir andando.
Llegó al parking del edificio que correspondía a la empresa de paquetería y esperó en una pequeña escalinata junto a la entrada. Se sentó en el tercer escalón y dejó la bolsa sobre sus piernas bajándose las mangas hasta ocultar sus dedos bajo la tela.
Sólo le quedaba esperar.
Era él, sin lugar a duda.
Beth se puso en pie cuando le vio bajarse de una furgoneta con el logotipo pegado en el lateral palmeándose a sí mismo. ¿Qué estaría buscando?
"Da igual lo que esté buscando, ve a hablar con él y…"
Beth se acercó a él viéndole encender el cigarrillo de sus labios con un mechero tomando una amplia bocanada de humo. Daryl comenzó a toser doblándose sobre si mismo lo que le preocupó acercándose a él a paso más ligero.
- ¿Te encuentras bien?- El mensajero no abandonaba su postura, ni sus ojos parecían querer despegarse de ese cilindro mortal.- ¿Daryl?
Beth tragó grueso al ver sus ojos azules mirarle a través del pelo caído sobre sus ojos. Inquieta jugueteó con el borde de la manga entre sus dedos.
"Ahora o nunca, Beth."
- Siento…- Se apartó un mechón de pelo rubio tras la oreja. ¿Qué sentía? - Siento presentarme aquí, y de esta manera…- Se mordió el labio inferior apartando la mirada de él, así le resultaría más fácil Tenía que mantener los ojos lejos de los suyos, de sus brazos, de cualquier parte de él..- Venía a disculparme por…- Le miró varios segundos en los que creyó que su estómago iba a rebelarse contra las magdalenas que se había desayunado antes de mirar de nuevo al suelo entre ambos.- Siento lo de ayer, mi hermana a veces…- Me gustaría matarla lentamente… No, eso no.- Es muy sobreprotectora y tiene una gran imaginación y…- ¿Le habría dicho lo que creía que ella sentía por él?- Beth le miró. ¿Maggie tenía razón?- No sabe cuándo cerrar la boca… Ponerme en ridículo es uno de sus hobbies favoritos y…- Siguió hablando hasta llenar su pecho de aire quedándose en silencio. Estaba diciendo incoherencias y él no abría la boca y... Tenía que irse de allí. Disculparse, darle la tarta, e irse cuanto antes. - Lo siento.- Se disculpó una vez más con la tarta en la mano.- Sé que no es…- ¿Y si había hecho una tarta y no le gustaba? ¿Qué clase de disculpa sería esa entonces? La peor de la historia, sin lugar a duda. Beth depositó la bolsa frente a sus botas y dio varios pasos hacia atrás.- No te molestaré más.- Le susurró echando a andar a paso rápido lejos de él
Estúpida, estúpida, estúpida. Se recriminaba con las manos hundidas en los bolsillos de la sudadera y un picor incipiente en los ojos.
- No voy a llorar, no voy a hacerlo.- Se aseguraba a sí misma a medida que su vista se iba nublando más y más.
Tomó aire por la boca en profundidad dejando que saliera de nuevo entre sus labios y mentón tembloroso. Se mordió el labio inferior recriminándose una vez más su actitud.
- ¡Hey! ¡Espera!- Escuchó su voz a su espalda haciendo que tropezara con una baldosa de la acera mal puesta, dando con su trasero en el suelo.- ¡Joder!- Le escuchó exclamar a la par que alcanzó a oír sus pasos apresurados.- ¿Estás bien?
Beth asintió mordiéndose el labio para aguantar las lágrimas que habían empezado por toda la situación y que finalmente encontraban su vía de escape en el dolor lacerante de su tobillo.
- No parece que estés muy bien…- Terció él agachándose a su lado ayudándole a girar el pie de un lado a otro.- ¿Te duele?- Al girar en sentido contrario sintió una punzada en el tobillo que hizo que clavara sus uñas sobre el antebrazo de él.- Deberías ir al hospital a que te lo miren.
Beth vio a Daryl rascarse la mejilla mirándole de soslayo pero apartando la mirada en cuanto veía que ella le miraba. Se llevó el pulgar a los labios mordiendo la uña.
- Podría llevarte en la furgoneta…- Comentó como si no fuera con él todo aquello.
- No quiero molestarte más de lo que ya lo he hecho.- Dijo ella apresurada secándose las lágrimas con la manga e intentó ponerse en pie.- Oh, mierda.- Exclamó al intentar apoyar el pie logrando únicamente una descarga de dolor que recorrió toda su pierna.
Beth vio por el rabillo del ojo una media sonrisa en la boca de Daryl antes de volver a su expresión seria. Exhaló un suspiro y le dio la espalda colocándose casi de cuclillas.
- Venga, súbete.- Beth parpadeó confundida. ¿Estaba hablando en serio?
- ¿Estás seguro?
- Sí, mujer, venga. Súbete. - Insistió él.- Te acerco a la furgoneta y luego te llevo al hospital.
- Daryl, de verdad, no…
El mensajero chasqueó la lengua golpeándose su espalda para que hiciera lo dicho. Dubitativa pero sin poder evitar sonreír, Beth saltó sobre su espalda escuchándole exhalar una honda bocanada de aire.
- Pesas más de lo que aparentas.- Dijo reajustando su peso a su espalda echando a andar de vuelta hacia el parking.
- ¿Me estás llamando gorda?- Preguntó ella apoyando su mentón sobre el hombro derecho de él para así intentar ver su perfil.
- Na.- Dijo viendo un leve color rojizo alcanzar sus orejas.
Beth ocultó su sonrisa contra su camiseta abrazándose a su cuello para no caer. La joven no pudo evitar sentir una leve decepción cuando vio la furgoneta ya a escasos metros de ellos.
Daryl la depositó en el suelo con suavidad y abrió la puerta del copiloto, llevando las manos a su cintura de forma inconsciente para ayudarle a subirse al asiento. En cuanto Beth alcanzó el asa interior junto a la puerta, sus manos desaparecieron de su cintura.
- Gracias, Daryl.- Le dijo en cuanto tomó asiento tras el volante ajustándose el cinturón de seguridad. El hombre agitó los ojos restándole importancia al gesto.
Beth recolocó su pie sobre la alfombrilla bajo ella y miró de reojo la bolsa con la tarta dentro.
- Tarta de queso y arándanos.- Dijo de forma repentina. Apartó la mirada hacia el paisaje exterior que iban dejando atrás rumbo al hospital.- Es… Mi hermana Maggie, con quien hablaba ayer cuando…- Le miró por el rabillo del ojo para ver cuánto sabía exactamente.- Dice que es de las que mejor se me da hacer.- Esbozó una sonrisa que le dirigió al mirarle de nuevo.- Si no te gusta puedo…
- No, está bien.- Se apresuró a decir él mordiéndose el pulgar de nuevo con la vista fija en la carretera frente a ellos.
- De acuerdo.- Aceptó ella quedándose de nuevo en silencio.
Minutos más tarde, Daryl encendió la radio y dejó que la música llenara el habitáculo de la furgoneta con la voz rota de Jhonny Cash.
He estado meditando un poco hacia dónde va a ir esto y aunque este AU puede llegar a ser interminable, creo que sé dónde ponerle un fin. Creo, repito. No es cuestión tampoco de alargarlo como el chicle, ¿no os parece?
Gracias por vuestros comentarios y apuntes sobre el par ;)
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