Tres días, tres largos e interminables días desde que Darien había sido secuestrado, desde que habían rescatado a Serena de su cautiverio y ahora la rubia estaba quedándose en el templo por seguridad, puesto que aun si el negaverso no sabía que Serena era Sailor moon, ahora sabían sin lugar a dudas que era la princesa de la luna y que estaba en posesión del cristal de plata y la rubia se había convertido en objetivo obvio.


Un determinado Kazuo había abandonado la habitación de su prima al día siguiente, arrastrando a un medio despierto Zack para hacer planes (cabe destacar que a esa hora, los únicos planes que el rubio había tenido, tenían que ver con el asesinato de su líder o por lo menos así había sido hasta que otro le había entregado una taza de café hirviendo) para la protección de la rubia.

Entre dichos planes había estado el traslado de la rubia al templo Hikawa y la negativa rotunda de Kazu de permitirle a su prima a ir a ningún lado sin por lo menos dos guardianes, para absoluta frustración de la rubia.

De hecho, Serena había hecho un berrinche en respuesta a estos planes y su primo se había visto forzado a comprar montones de dulces en un intento de sobornarla, dicho intento había sido un éxito rotundo y Serena se había adaptado de maravilla a los planes del de pelo plata, como si nunca hubiese tenido ningún problema con ellos para empezar.

Las Senshi habían estado demasiado sorprendidas por el estado ánimo vibrante de Serena como para opinar algo cuando la rubia se había quejado al respecto.

Incluso la muy bocal Rei había sido incapaz de decir nada, puesto que había esperado que de la habitación surgiera una triste y derrotada Serena, no la determinada guerrera que había bajado de su habitación (todavía ligeramente adormilada y despeinada) afirmando que ella iba a recuperar a Darien y que luego de ello Beryl aprendería un par de lecciones por cortesía de Sailor moon.

Ahora la rubia estaba sentada mientras observaba a Rei barrer las hojas que habían caído de los arboles, su mente obviamente en otro lugar.

La senshi de fuego se detuvo, antes de darle a Serena una mirada preocupada antes de sentarse a su lado.

-No sé cómo lo haces – le informo con un suspiro.

Los ojos de Serena se centraron en ella mientras la rubia miraba con curiosidad- ¿Qué cosa?

-Tener tanta confianza en que saldrá bien- respondió con prontitud- Tu… en verdad eres muy fuerte, solo lo recuerdo superficialmente pero… en el milenio de plata cuando Jedite desapareció yo solo me quede tan pasmada, fingía que todo estaba bien, que no importaba –relato con melancolía – Pero la verdad es que estaba tan aterrada de pensar que no le volvería a ver, tan aterrada de pensar que podría perderle…-

Los ojos azules la observaron con empatía –Lo entiendo- susurro con una triste sonrisa – no he podido dejar de pensar en que todo esto podría no terminar tan bien como deseo, no puedo dejar de pensar que la próxima vez que le vea tendré que tratarle como un enemigo, pero…- y la sonrisa se amplio, los ojos azules llenándose de vida –no voy a perder el tiempo llorando por ello, ni tampoco voy a huir de la situación, se que está mal, pero… voy a recuperarle, aun si tengo que luchar con él o pedirle a los chicos que le sujeten mientras derroto a Beryl o a cualquiera que tenga que derrotar para tenerle de vuelta, no importa si pierdo, lo volveré a intentar con más fuerza hasta lograrlo-

Rei no pudo hacer otra cosa que mirarla, sorprendida. Hasta hace poco había pensado que Serena no era apta para ser su líder y ahora era obvio que se había equivocado, la rubia era mucho más fuerte de lo que jamás había considerado posibles.

Y porque jamás se podía esperar mucha madurez de su parte, a continuación la rubia exclamo, sus ojos brillando en forma de estrella -¡Y después tendré mi feliz para siempre con mi príncipe!- con aquel tono que la hacía sonar como si tuviera solo ocho años.

En lugar de burlarse de ella, Rei sonrio, de repente sintiéndose más esperanzada "no huir, ¿eh? Supongo que yo también debería enfrentarme al pasado…"


Ambos rubios observaban a la distancia a Kazu conducir a su primo a la casa de su amigo, para gran disgusto de su líder.

"Eres un objetivo, Kazu – Zack había explicado con paciencia- y no tengo ganas particulares de volver a repetir lo del milenio de plata… cayendo uno por uno" Las palabras se habían pronunciado con una firmeza tal que ni él se había atrevido a negarse a la vigilancia, y Zack estaba mas que dispuesto a asegurarse de que nadie más fuera secuestrado por Beryl, el sospechaba que se sentía más que un poco culpable por lo sucedido en aquella era.

Así que había acordado, a pesar de lo mucho que le disgustara la situación. Se despidió de un hosco Sammy, que estaba poco contento de tener que ser escoltado, pero a Kazu no le importaba particularmente, lo último que necesitaba era que el chico fuera secuestrado.

En lo que a él se refería, no le importaba ir lo suficientemente cerca de Beryl para salvar a Darien, aquel era su deber y daría su vida por cumplirlo.

"Prométeme que estarás bien y que le protegerás" –una voz suave resonó en su cabeza y él se detuvo abruptamente, mirando a su alrededor – "Prométemelo, Kunzite"

Sostuvo su cabeza con confusión ¿Qué había sido aquello? Un destello de oro pasó por su mente, ojos dorados.

¿A quién pertenecía aquella voz y aquellos ojos? Parecían familiares de alguna manera, negó con la cabeza, ahora no era tiempo para preocuparse de algo como eso.

-¿Estás bien?- la voz de Zack le regreso a la realidad, los dos rubio se le unían y Zack empleaba su poder para esconderles de los ojos indiscretos.

-Solo me deje llevar por mi imaginación –contesto, seguramente aquello no era más que su conciencia ¿Sino quien?

Tres de los cuatro reyes celestiales patrullaron por la ciudad, buscando cualquier signo de que el negaverso estuviera tratando de hacer cualquier cosa.


Era temprano por la mañana del cuarto día, cuando sucedió.

-Por eso – un chico castaño con gafas insistió – ya te lo había dicho-

-Vamos, Endou-se rio el rubio en respuesta al comentario de su amigo- No olvidaría una cosa así.

Ambos caminaban al Game Center que era propiedad de los padres del rubio y en el que el mismo trabajaba a medio tiempo, era temprano y su padre debía abrir.

Había un chico alto de pie en frente de la puerta y Andrew lo miro dos veces "se parece…" se encontró pensando, pero sacudió la cabeza al tiempo que se adelantaba.

Estaba tan preocupado por Darien que comenzaba a verle en todas partes.

-¿Puedo ayudarte?- pregunto con una sonrisa cortes.

El hombre se volvió hacia el una sonrisa fría que hizo que Andrew casi se estremeciera.

Frunció el ceño mentalmente, en verdad se parecía a Darien… pero no había forma que su siempre serio amigo fuera capaz de una expresión tal…

-¿Trabajas aquí?- el hombre pregunto, y Andrew asintió, sintiéndose más confuso por segundo.-Voy a trabajar aquí-

Esperaba que esto no fuera la idea de Darien de una broma, porque si no, mejor amigo o no, se iba asegurar que no hiciera nada como eso de nuevo.

-¿Te envió el propietario? –Pregunto- Me llamo Andrew, mucho gusto-

El hombre se quito las gafas, permitiéndole ver su rostro, que era exactamente igual al de Darien, pero antes de que pudiera decir nada su mirada se cruzo con los ojos negros del otro.

Esos ojos eran aterradores- ¿Da…- comenzó con preocupación, pero algo brillo en los ojos del otro y un momento después el parpadeo confundido, antes de mirar al chico delante de él.

Se agarro la cabeza con confusión ¿Qué le pasaba? -¿Estás bien, Andrew? –una voz preocupada, cuestiono.

El sonrio – Debería preguntarte eso a ti, Endou ¿De verdad piensas trabajar aquí? Este sitio puede ponerse bastante loco.-

El otro sonrio con satisfacción –Te aseguro que estaré bien-

Abrió la puertas, dejando que su segundo mejor amigo entrara, aquello le recordó que el idiota de Darien seguía desaparecido, solo podía rezar por que estuviera bien.

-Andrew- la voz de Endou llamo su atención y él le dio una mirada curiosa -¿Conoces a alguien llamado Darien?-

Por un momento frunció el ceño, ¿Qué pregunta era esa? El era Da…

Se detuvo negando con la cabeza una vez más, solo estaba sorprendido de que Endou no conociera a Darien, se encogió de hombros, el otro chico tendía a ser tan antisocial.

Sonriendo procedió a desparramar una gran cantidad de información sobre Darien al hombre frente a él.


Se sentó delante del mostrador manteniendo la charla con el chico rubio al tiempo que miraba alrededor, aquella escoria a la que Beryl llamaba general le había informado que la reencarnación de Serenity, ahora llamada Serena, solía pasar mucho por ese lugar.

Pero había pasado todo el día sentado allí y no había ni rastro de la chica. Frunció el ceño fastidiado ¿Acaso estaría con el tal Darien?

Había obtenido mucha información de él rubio delante de él, mucho más de lo que aquella pésima imitación de Kunzite había podido ofrecer.

Traidor o no, Kunzite era mucho más útil que aquel hombre, tomo un trago de su café, disgustado por el rumbo de sus pensamiento, su otrora hermano le había traicionado eligiendo a la princesa de Vinus por sobre él, al igual que el resto de sus hombres.

Aquello era demasiado difícil de creer, no estaría de más que asegurarse de que estuvieran actuando por libre albedrio, después de todo el cristal de plata tenía suficiente poder para lavarles el cerebro a sus generales.

La campana sonó y el volteo para ver a una chica rubia entrar por la puerta, por un segundo pensó que había encontrado lo que buscaba y luego frunció el ceño, el tono de rubio era equivocado y los ojos demasiado azules, volvió su atención al rubio, perdiendo la mirada asustada que la rubia le dio.


Los ojos de Mina se abrieron al notar al hombre sentado en frente del mostrador.

Había estado viniendo constantemente al Game center por la advertencia de la visión de Rei, al pendiente por la aparición del príncipe. Se había decidido que ella era la adecuada para venir puesto que nadie la había visto nunca con Serena y era poco probable que se dieran cuenta de quién era. También se había decidió que Serena no pondría un pie en el Arcade hasta que se solucionara toda la situación

Había visto un atisbo de los ojos del príncipe y eran tan negros como Rei le había anunciado, ella no había visto a Darien con esa mirada.

Decidiendo que salir corriendo sería muy sospechoso se sentó a dos asiento del príncipe, saludando al rubio con una sonrisa -¿Batido de chocolate, Mina?-

-¡Por favor!- pidió con fingida desesperación.

-Pensaría que estarías menos cansada ya que es un día libre- el rubio resoplo, se había visto obligada a pasar gran parte de la tarde sentada allí y había congeniado de inmediato con el rubio.

-Son unos monstruos –informo con seriedad- La cantidad de tarea que nos dejaron es…-negó con la cabeza y Andrew se rio, mirando al pelinegro.

-Me pregunto qué pensaras de los profesores universitario, ellos son mucho mas intensos ¿No es así, Endou?- sonrio hacia el otro que asintió con la cabeza, poniendo una sonrisa divertida en sus labios, a pesar de esos sus ojos permanecieron impasibles.

¿Endou? ¿Qué significaba aquello? Se pregunto mirándolo por el rabillo del ojo.

El rubio le sirvió el batido y ella hizo una mueca- Para colmo de males –comenzó con fingida molestia- mis padres decidieron contratarme un tutor y…-hizo una pausa tomando un sorbo- exigieron que empezara hoy… ahora ni siquiera podre divertirme aquí un rato.

Andrew solo rio y Mina trato de no saltar ante el sonido de la risa fría de "Endou" termino de beber el batido y saco su cartera poniendo su costo en el mostrador, lanzo una sonrisa al rubia y salió del Arcade.

Después de doblar un par de esquinas soltó un ligero gemido, Darien estaba de vuelta y sus ojos eran prueba de que Beryl había jugado con su menta ¿Pero hasta que punto? Solo podía rezar porque pudieran salvarle.


-¿Le están dejando caminar por allí como si nada?- había sido la pregunta de un incrédulo Kazu, ante el informe de Mina.

La habitación estaba repleta de gente; Amy tenía los ojos abiertos ante las posibilidades que se abrían ante ellos, después de todo el mismo pensaba lo que a la mayoría de ellos se les pasaba por la cabeza ¿Qué les impedía secuestrar al príncipe y deshacer el lavado de mente?

-¿Quizás hay alguien más vigilándole?- Zack pregunto, tratando de evaluar las posibilidades.

-Es posible – Neil concordó mirando hacia Kazu.

-¿Quién? ¿Ese general? Kazu se lo comería para la merienda, necesitaron a todos los demonios del arcoíris para detenernos a todos, y ya no tienen de esos-fue la opinión de Jed.

-Tiene razón –concordó Rei, logrando que el rubio en cuestión la mirara, sorprendido, la pelinegra desvió la mirada, sonrojada.

Mina les observo con una sonrisa divertida –Sin embargo, tenemos que preocuparnos por lo que podría hacer el propio Darien ¿Podemos atraparle sin causarle un daño serio? ¿Pueden ustedes, el shitennou, enfrentarse a su maestro?-

La mirada de Jed se torno ligeramente amarga cuando contesto –Ya lo hicimos ¿Recuerdas?-

La habitación se torno en un tenso silencio ante el recordatorio de la caída del shitennou, mirando de un lado a otro Serena se puso de pie.

-¡Esta decidido! –Exclamo con decisión- Mañana salvaremos a Darien-

Los ojos De Mina y de Kazu se dirigieron a ella, y al unisonó declararon –Tu no vas-

Un ultrajado -¡¿Qué?! – Abandono los labios de Serena, mientras los guardianes y su princesa discutieron los pros y los contras de permitir a la princesa a acompañarles.

Al final la discusión amenazo con convertirse en una pelea, cuando Serena declaro que usaría el cristal de plata para ponerles a todos a dormir, y entonces iría ella sola.

Tomando en cuenta la mirada de terca determinación que había en los ojos azules de su prima, Kazu decidió que sería mejor que la rubia estuviera en un lugar donde pudiesen vigilarla y accedió a permitirle acompañarles.

Y así la misión salvemos al príncipe nació. Poco sabían que alguien mas ya se había puesto en marcha, las acciones de esa persona les permitiría lleva a cabo su "plan" con mucha más facilidad de la que cualquiera de ellos hubiese pensado posible.


Salió del Game Center sintiéndose bastante fastidiado, un día completamente perdido. Por lo menos aquel chico rubio no era tan fastidioso, y tenía la ligera sensación que de haberse quedado en la sede del Negaverso habría terminado por tratar de matar a Beryl o su general.

La reencarnación de Serenity aun tenía que hacer su aparición.

Se detuvo repentinamente ¿Reencarnación? ¿Cómo funcionaba exactamente aquello? El había asumido que Serenity se vería igual que lo había hecho durante el milenio de plata, pero ¿Y si no era así?

¿Debería volver y pedir información? No, se negaba en rotundo a rebajarse a pedir ayuda a Beryl y a sus esbirros.

Maldita sea, muchas veces se había cuestionado si su shitennou valía la pena por todos los problemas que le causaban, ahora se hacía obvio que si los valían.

Se dio cuenta de que sus pies se habían movido sin que él tuviera conciencia y ahora estaba en frente de una biblioteca.

Bueno, probablemente tomaría mucho más tiempo del que por lo general tardaba, ya que no tenía a Zoicite para ayudar, pero en algún lado tenía que comenzar.

Tres horas más tarde, Endymion tomo un pequeño descanso de su cruzada en busca de conocimiento, había una sorprendente cantidad de información disponible en aquella pequeña biblioteca. Era un buen lugar, el único inconveniente había sido aquel hombre que le había pedido marcharse, pero pronto se había asegurada de que el hombre le dejara en paz.

Reencarnación, casi todos los libros coincidían, era el renacimiento del alma en otro cuerpo humano.

Se decía que el alma reencarnaba para aprender o evolucionar. A partir de allí todo el asunto se complicaba, algunos libros aseguraban que el alma no tenia porque renacer en un cuerpo similar o si quiera del mismo sexo.

Eso le hizo hacer una mueca, antes de recordar que el general de Beryl había confirmado que la reencarnación de Serenity era una chica rubia de ojos azules, y él había visto un recuerdo donde Serenity lucia básicamente como la última vez que le había visto.

Otros, por supuesto, afirmaban que el nuevo cuerpo siempre conservaba rasgos del anterior. Estas almas podían o no poseer sus recuerdos de vidas anteriores, aunque se cree que casi nunca lo hacen.

Eso le había hecho detenerse, ¿Podía ser que Serenity no le recordara? En cuyo caso sería muy injusto de su parte culparla por tratar de buscar la felicidad.

Se sujeto la cabeza, sintiendo un dolor empezando a formarse allí. No, Serenity le había traicionado, no había duda.

¿Cómo traicionas a alguien cuando ni siquiera le recuerdas? No era culpa de Serenity, entonces.

Era una suerte que se hubiese dado cuenta de ese pequeño detalle, antes de que intentara alguna locura.

¿Qué debía hacer? Serenity ahora tenía al tal Darien… seguro que él podía hacer que ella se enamorara de nuevo, ¿Cierto? ¿Estaba Venus con su princesa? De seguro ella podía decirle que ellos estaban unidos por el hilo rojo del destino. Si, tenía muy buenas posibilidades de reconquistar a su princesa.

Sí, aquello sonaba muy bien. Podía sentir alguna clase de paz asentarse en su pecho ante esa idea, a pesar de que el dolor de cabeza empeoro.

¿Debería volver y pedir ayuda a la Reina Metalia?

"¿Por qué habría de hacer eso?" se encontró cuestionándose con incredulidad, Metalia era su enemiga, ella le había dado a Beryl el poder para destruir su tierra. Frunció el ceño se sentía muy cansado y aun más confuso.

Se froto los ojos, de haber tenido un espejo se habría dado cuenta de que en lugar del negro oscuro que sus ojos habían tenido esa misma mañana, ahora había un color azul medianoche que podía ser confundido con negro y que, sin embargo, no lo era.

Dejando salir un bostezo cansado, cerró los ojos dejándose caer en un sueño donde un par de ojos dorados le consolaban.


Helios suspiro al detenerse por un momento. Se sentía muy fatigado, y esta sensación era una que no había tenido por siglos.

Su poder mágico había sido lo suficiente para purificar al cristal de oro aunque fuera superficialmente, pero esto había bastado para que el cristal empezara a defender la mente del príncipe. Donde quiera que Endymion estuviera, estaba lo suficientemente lejos de esa oscuridad como para permitirle a él purificar sus sueños con el poder del cristal de oro.

Le había tomado un poco de tiempo darse cuenta de que podía ejercer el poder del cristal de oro aun dentro de los sueños de Endymion, pero cuando se había dado cuenta de que el cristal de oro trataba de arremeter contra la oscuridad por su cuenta, entonces se había unido a su esfuerzo.

Había sido incapaz de deshacerse de la oscuridad por completo, y no por primera vez deseo poder usar el poder completo del cristal de oro, pero ese poder era solo para Endymion. No es que el sería capaz de usarlo en su estado actual, pensó con ironía.

El cristal había purificado el mundo de los sueños lo suficiente como para que el príncipe fuera capaz de pensar con claridad, o por lo menos creía que lo había hecho.

Se sentía más calmado ahora que todo a la vista no era de aquel horrible tono de negro. Cerrando los ojos se permitió relajarse, estando tan débil no podía hacer mucho más y seria de mucha más utilidad cuando recuperara su fuerza. Soñó con aquel niño de ojos zafiro a quien había jurado proteger.


¡Aquí llegue! La verdad es que me encuentro un poco decepcionada de mi misma, quería utilizar el personaje del "príncipe oscuro" un poco mas pero parece que ya no podrá ser *Llora amargamente* esta autora es incapaz de llevarle la contraria a sus personajes y Helios estaba bastante determinado a tratar de hacer algo por su príncipe, además de que necesitaba que el poder del cristal dorado se mostrara aunque fuera un poco por el bien de la trama. En realidad, me pase los últimos tres días cuestionándome que significaría esto ultimo para la historia, antes de decidir que me iba de maravilla.

Ah, pero no se crean que nuestro príncipe se ha librado del negaverso *Sonríe con malicia" después de todo Helios admitió ser incapaz de acabar con toda la oscuridad, y Metalia no dejara que le arrebaten una pieza tan valiosa de su tablero con tanta facilidad e.e pero, hasta entonces, me divertiré de lo lindo jugando con nuestro confundido príncipe xD.

Muchas gracias por los comentarios:

Faby Usako-Chiba-T: Nuestra pobre Serena va tener que tratar con un príncipe que en realidad no la conoce, hay que destacar que Endymion se enamoro de Serenity, no de Serena.

2510mari : Aquí está la próxima actualización :D

Nora: ¡Sip! Abrazos psicológicos y galletas imaginarias para ti.

Saori-Luna: Pues sí, no hay forma de que Serena sea solo una princesa, ahora también es una guerrera, supongo que es una de las cosas que no me gusto de la serie original. Con todo lo que paso Serena, tendría que haber madurado mucho más rápido… pero prefirieron el alivio cómic, xD Endymion es una persona muy confundida.

Dinas: Mas abrazos psicológicos y galletas imaginarias por aquí :D te informo que las hice yo misma en mi imaginación y son de chispas de chocolate, están muy buenas. En cuanto al cristal pues… supongo que será una cuestión del doblaje, me canse de escuchar Cristal de plata y Cristal plateado, pero por eso mismo puede ser confusión mía. En cuanto a Darien/Endymion pues mínimo ya se le paso la locura y ahora esta teorizando como hacer que su princesa se enamore de él, esto promete ser divertido.

Espero que hayan disfrutado el capitulo, y por favor comenten :D