Adaptación. Linda H & S. Meyer Nada me pertenece.
Nota al final del capitulo!
Capitulo 23
Claire dibujó una T con las manos para indicar un receso y después señaló a Jacob.
—Ahora es tu turno—
—El forense ha encontrado en el cadáver de Rosalie un cabello rubio que no le pertenece a ella—
Las tres mujeres se quedaron muy quietas, y Jake supuso que estaban repasando mentalmente y a toda velocidad qué hombres rubios había en la empresa
—¿Tienen algún nombre a la cabeza? —
—Pues no —contestó Ren —Además, lo que tú llamas rubio para nosotras podría ser castaño claro— Miró a las otras, que se encogieron de hombros —En el trabajo hay muchos individuos que podrían encajar—
—No bajen la guardia —advirtió —También es posible que se le pegara aquel cabello en otro lugar. Es una pista, y cuando lo pillemos, si el ADN concuerda, lo tendremos cogido. Ustedes tengan cuidado especial con los tipos rubios.
—Vaya idea más agradable —dijo Claire con aire taciturno— Me parece que yo soy la única morena de todo el departamento de ventas—
—Voy a examinar los archivos por departamentos, a propósito —dijo dirigiéndose a Emily —gracias por entregármelos clasificados por departamentos—
Ella le devolvió una sonrisa irónica.
—Lo que sea, con tal de ayudar—
Claire tomó de nuevo las riendas de la conversación y señaló a Ren
—Ahora te toca a ti—
Ren respiró hondo. Después su mala experiencia con el ''matrimonio'' tuvo que hacer acopio de valor para anunciar que tenía intención de... otra vez... casarse. Lanzó una mirada a Jake, y éste le guiñó un ojo.
—Jakeyyovamosacasarnos —dijo todo seguido, uniendo las palabras como si así fueran a llamar menos la atención. Si los dioses no se percataban, no podrían dar al traste con ello.
Jacob se tapó los oídos con las manos para protegerlos de la ronda de chillidos que estalló a continuación. Todos terminaron abrazándose unos a otros. El grupo resultaba demasiado pequeño sin Rose, pensó Ren, pero se negó a permitir que las lágrimas echasen a perder aquella pequeña celebración. La vida seguía. Sin Rose era más triste, más vacía, pero seguía de todas maneras.
—¿Cómo? Quiero decir, ¿cuándo? —preguntó Emily
—Dentro de tres semanas, cuando sus padres regresen —contestó Jake —He estado pensando en celebrar la ceremonia quizás en un juzgado, pero mi familia no cabría de ningún modo, y quieren estar todos presentes—
—Tal vez en un parque —propuso Reneesme
—¿Por qué en un parque? Alguien ha de tener una casa que sea lo bastante grande
—Bueno, está mi familia, la tuya, Claire y Emily, tus amigos policías y también... esto... he invitado a todos los vecinos de esta calle—
—Vale, estupendo —repuso él — maldita sea, nuestra pequeña boda ya va sumando algo así como cien personas, ¿no? —terminó en tono de frustración.
—Me temo que sí, maestro sabio—
—Eso supone comida y cosas así—
—Ahora lo has entendido—
—¿Y quién diablos se va a encargar de todo eso? —Su expresión decía a las claras que desde luego, él no.
—Alice. Le encantan esta clase de cosas. Aunque no será nada exagerado— cruzo los dedos, deseando que fuera realidad —Tengo el presupuesto muy apretado, con los pagos de la casa, el nuevo sistema de seguridad, el teléfono móvil, y ahora tengo que comprarme ropa nueva, un colchón y un somier... —
—El colchón y el somier no los necesitas —señaló Jacob, Emily y luna rompieron a reír a carcajadas. Emily extrajo cinco dólares de su bolso y se los puso en la mano a Claire.
—Te lo dije — Dijo Claire sonriente
Ren las miró con los ojos entornados.
—Hicieron apuestas sobre mi vida amorosa —las acusó.
—Sí, y tengo que decir que me has decepcionado —dijo Emily intentando adoptar un tono más serio. Aún se estaba riendo, de modo que su intento apenas tuvo éxito—Pensaba que ibas a mantenerlo a raya al menos otras dos semanas—
—Naturalmente, no ha podido resistirse a mí —terció Jake con aire de suficiencia en el momento en que se servía otro vaso de té
—Me dio pena —corrigió Ren—Con todo lo que lloraba y suplicaba. Resultaba lastimoso—
Jacob esbozó una sonrisa que prometía represalias. Ren sintió una punzada de emoción al pensar en lo que la esperaba. Tal vez tuviera que hace el amor con él, pongamos, tres o cuatro veces para aplacar sus sentimientos heridos. ¡Qué sacrificio! La encantó que él se sintiera tan cómodo en compañía de sus amigas.
Cuando Luna llegó a su apartamento, se sobresaltó al ver a Quil sentado en el suelo, junto a la puerta. Se incorporó al verla, y Claire se detuvo en seco, invadida por un miedo irracional. Quil era grande y musculoso. Por espacio de un instante de terror pensó que él... pero era imposible. El asesino era un hombre blanco y rubio. Tragó saliva, sintiéndose débil por el pánico y el alivio, lo uno seguido muy cerca de lo otro.
—¿Qué estás haciendo aquí? —le preguntó en tono brusco por la reacción, y enseguida se fijó en la sorpresa que se dibujaba en los ojos de él ante aquella fría bienvenida.
—Hace algún tiempo que no te veo —ronroneó con aquella voz aterciopelada que hacía que las mujeres se apiñaran en torno a él
—Estas dos últimas semanas han sido una locura —repuso Claire —Primero fue la Lista, luego lo de Rose... —Se interrumpió con un nudo en la garganta. Aún le costaba creer que ella ya no estuviera. No; sí que lo creía. Es que sencillamente no lo había aceptado
—Ya, lo siento mucho. Eran muy amigas, ¿verdad? —
En realidad, Quil no sabía gran cosa acerca de ella, se dijo Claire. La relación entre ambos, tal como era, siempre había estado centrada en él.
—Era mi mejor amiga —contestó con la vista enturbiada por las lágrimas —Mira, Quil, no estoy de humor para... —
—Vamos, no es eso para lo que he venido aquí —dijo él frunciendo el ceño e introduciendo las manos en los bolsillos de sus pantalones — Si lo único que quisiera fuera sexo, podría obtenerlo de... —Se detuvo, pues evidentemente se dio cuenta de que aquello no era precisamente lo más sensato que decir —Te he echado de menos —dijo en tono desvalido, incómodo. No era muy típico de él decir cosas así a una mujer.
Claire lo dejó a un lado y abrió la cerradura de la puerta.
—Ya —repuso secamente.
Tenía gracia la cosa; por espacio de casi un año, desde el momento en que conoció a Quil, había soñado que él le dijera algo así, algo que indicara que ella era, del modo que fuera, especial para él. Y ahora que por fin se lo había dicho, no tenía la intención de ceder ni un milímetro. A lo mejor era que ya había dado todo lo que estaba en su mano, que había hecho todo lo posible.
Quil cambió el peso de un pie al otro. Claire advirtió que no sabía qué decir. Siempre había sido demasiado guapo, demasiado dotado, y siempre lo habían perseguido las chicas. Había sido deseado, idolatrado y consentido desde los primeros años en el instituto, cuando se hizo evidente su capacidad para correr. Esto constituía un territorio nuevo para Quil
—¿Te gustaría entrar? —le ofreció
—Sí, claro—
Recorrió con la mirada el pequeño apartamento, como si lo estuviera viendo por primera vez. Se acercó a la librería para examinar los libros y las fotografías familiares.
—¿Es tu padre? —preguntó tomando una foto
—Sí, justo antes de jubilarse—
Quil al cabo de unos instantes empleados en reunir valor, dijo:
—Claire... La razón por la que estoy aquí... —Se interrumpió
Ella se sentó enfrente de él y cruzó sus largas piernas. Quil se fijó en la elegancia de aquella piel desnuda, justo lo que ella pretendía.
—¿Sí? —
Se aclaró la garganta.
—Cuando dejaste de venir a verme, yo... bueno, más bien me sorprendió. Creía que lo nuestro... o sea... —
—Era sexo —dijo ella suavemente, decidida a ayudarlo a continuar. Al paso que llevaba, se haría de noche y aún estaría intentando expresar lo que quería decir, fuera lo que fuera.
—Eso es lo único que ha sido siempre para ti, y lo único que querías, por lo visto. Yo deseaba algo más, pero supongo que eso lo obtienes de todas tus otras novias.
Más incomodidad.
—Esto... er... ha sido algo más que sexo—
—Ya. Por eso tienes como unas tres chicas para cada día de la semana, una fiesta en cada ciudad que visitas. Quil, no soy idiota. Me he dado cuenta de todo. Yo deseaba ser especial para ti, pero no lo soy—
—Sí lo eres —insistió él. Un intenso rubor le inundó la cara —Más especial de lo que crees —musitó—. No quiero perderte, ¿Qué tengo que hacer? —
—Perder a todas las demás novias —replicó Claire enseguida— Si no puedes serme fiel, no me interesas—
—Sí, ya lo sé. —Logró esbozar una débil sonrisa — He leído la Lista. Algunas cosas están fuera de mi alcance—
Claire sonrió.
—Algunas cosas de la lista, realmente fueron una broma. Pero las primeras cinco condiciones no lo eran—
—Entonces, si... pierdo las otras novias, ¿volverás? —
Claire reflexionó sobre aquel punto, lo pensó tanto que Quil comenzó a sudar, incluso con el aire acondicionado que había en el apartamento. Claire ya lo había borrado en su mente, si bien en su corazón no estaba convencida del todo. Volver a dar la vuelta a las cosas iba a requerir cierto esfuerzo.
—Haré una nueva intentona —dijo finalmente, y él se hundió en el sofá con un suspiro de alivio. Ella alzó una esbelta mano—Pero... si me eres infiel una sola vez, y para eso cuenta incluso el sobar a una chica en una fiesta como te he visto hacer, se acabó para siempre. No habrá más oportunidades, porque ya las has gastado todas—
—Lo juro —dijo él levantando la mano derecha—Se terminó lo de andar follando por ahí—
—Haciendo el amor —dijo ella.
—¿Cómo? —
—Haciendo el amor por ahí—
—Eso es lo que he dicho. Es lo mismo—
—No, a tu lenguaje le vendría bien un poco de limpieza. Eso es lo que quiero decir—
—Dios —se quejó Quil, pero sin enfadarse — Ya estás intentando cambiarme—
Claire se encogió de hombros en un gesto que decía «o lo tomas o lo dejas»
—Mi padre es capaz de ponerle a uno el vello de punta diciendo tacos, pero mira mucho su lenguaje cuando está con mi madre, porque a ella no le gusta. A mí tampoco. Mi amiga Ren está intentando dejar de decir tacos y lo lleva bastante bien. Si ella puede conseguirlo, puede conseguirlo cualquiera—
—Está bien, está bien. Lo intentaré —De pronto sonrió—Oye, esto suena como doméstico, ¿no te parece? Domesticado. Tú me echas la reprimenda y yo prometo corregirme. Igual que una pareja.
Claire rompió a reír y se echó en sus brazos.
—Sí— dijo —exactamente igual que una pareja
Hola chicas, bueno... creo que paso demaciado tiempo del que hubiera deseado. Pero como he escrito en muchas otras oportunidades no dejaré de actualizar (: Gracias a las que aún siguen pendientes de la historia y mandan mensajes y reviews :) Bueno, son las 4:00 am y si no actualizaba ahora no lo haría en mucho tiempo más XD Espero que no se haya pasado ningún detalle mayor (recuerden que es una adaptación solamente, a los personajes de twilight)... Trataré de actualizar pronto, Saludos para todas y gracias por seguir aqui :) Se les quiere. recuerden dejar un mensaje (: Coni 31-07-2012
