Canción súper recomendada para el capítulo: Red- Taylor Swift.
Para Xime, por su cumpleaños (=
Más simple.
Rose siguió a Lysander por un par de amplias calles después de haberse bajado del autobús. No podía negar que Noruega era un lugar hermoso, pues a donde quiera que volteara había montañas y hermosos fiordos. Sería como vivir en un gran parque.
Se detuvieron al llegar frente a una casa de dos pisos, sin patio delantero. Parecía estar un poco descuidada, pero se notaba que estaban en un vecindario tranquilo.
-¿Dónde debo preguntar…?
Rose no pudo terminar la pregunta, pues un enorme perro Bobtail (salido de no sabía dónde) acababa de abalanzarse sobre Lysander y lo había tirado al piso. Rose estaba asustada, hasta que escuchó a Lysander reír.
-Bob, perro tonto ¿dónde dejaste al imbécil de Lorcan? Le dije que te cuidara.
Con sorpresa, Rose vio cómo Lorcan se acercaba por el otro lado de la calle, jadeando. Lucía acalorado y cansado, pero se detuvo en seco al verla.
-¿Rose?- preguntó anonadado.
-Mira a quién encontré vagando por el lugar- dijo Lysander con una sonrisa traviesa, poniéndose en pie.
-Hola, Lorcan- saludó Rose tratando de parecer casual, pero pudo notar que no lo convenció.
Él seguía estupefacto, pero cuando pareció recuperar algo de cordura, dijo a su hermano con seriedad:
-¿Puedes dejarnos solos un minuto?
Rose tragó saliva, no esperaba tener que excusarse ante nadie tan pronto. No tenía idea de que Lorcan iba a estar allí, porque ¿cuánta casualidad podía haber en que de todas las sucursales de Editoriales Greengrass que existían en el mundo, Lorcan hubiera dado a parar a la de Noruega? Una vez que Lysander desapareció dentro de la casa (que Rose suponía era de ellos), Lorcan preguntó con sorpresa:
-¿Qué estás haciendo en Noruega, Rose?
-Yo…- ¿y ahora qué le diría? Él sabía que ser editora de Editoriales Greengrass era su mayor ambición y no la habría dejado por nada.
-Y ¿qué vas a hacer ahora? ¿Te quedarás por mucho tiempo? ¿Tienes dónde quedarte?- siguió él.
Rose resopló. No estaba para que la sobreprotegieran.
-Nadie te pidió que me cuidaras, Lorcan, muchas gracias- dijo fríamente.
-Sólo eran unas preguntas- se justificó él de igual manera.
Ambos se callaron unos segundos y después él agregó, derrotado:
-No tienes que contarme si no quieres.
Rose sintió un nudo en el pecho. Estaba siendo muy mala con él y no era justo. Estaba enojada con toda la humanidad, pero por alguna extraña razón, Lorcan le recordaba la sensación de estar en casa, cuando todo estaba bien. Su mirada se entristeció y dijo bajando la mirada:
-Huí.
Lorcan no mencionó nada más, sólo tomó el equipaje de Rose y le hizo una seña para que lo siguiera dentro de la casa. Sin ánimos de discutir más, Rose entró.
-¿Entonces te quedas?- preguntó Lysander nada más llegaron- Hay un cuarto libre si lo quieres.
-Cuando dijiste que conocías "un lugar decente que está rentando un cuarto" no me imaginé que sería tu casa- comentó Rose tratando de despejar su mente.
-Tampoco me preguntaste.
Rose se estremeció al recordar que Scorpius solía responderle de ese modo. Pareció que ellos notaron algo extraño, pues Lorcan habló enseguida:
-¿Quieres quedarte? Planeábamos rentar un cuarto de todos modos, es mucho espacio para nosotros dos.
Aunque indecisa, Rose asintió. Al menos el asunto de dónde pasaría la noche estaba ya resuelto. Distrajo su atención al observar la peculiar vivienda. Había libros desordenados por todos lados y objetos extraños en estanterías; miles de fotografías adornaban los espacios que quedaban libres en las paredes y los muebles parecían muy antiguos. Las escaleras que había cerca de la puerta de entrada eran de madera.
Bob, el perro, comenzó a lamerle los zapatos y Lorcan lo echó al patio.
-Ven, te mostraré tu habitación- dijo Lysander emocionado-. Pero antes… ¿sabes cocinar?
…Tulipanes rojos…
Cuando Rose despertó a la mañana siguiente, esperaba que todo hubiera sido una pesadilla.
Pero no.
Despertó en el mismo sitio en el que recordaba haber estado cuando se fue a dormir: una habitación de la casa de los padres de Lorcan y Lysander… en Noruega.
Parecía mentira que su vida hubiera cambiado tanto en un par de días. Hacía tan sólo una semana estaba feliz porque al fin Scorpius le había dicho que estaba enamorado de ella, y ahora… ahora no quería ni siquiera pensar en él.
Y sus padres, nunca creyó que fueran capaces de algo así. Toda su vida había sido controlada por ellos, y cuando creyó que era feliz de una manera completamente sana, sin dañar a nadie, ellos habían llegado y lo habían arruinado todo, como siempre. Aún así, se preguntó ¿por qué no los había dañado diciéndoles todo lo que sabía sobre el secuestro de Hermione y el aborto?
Ya no quería volver a pensar en ellos, ni en Scorpius, ni en nadie más. Esta era su oportunidad para empezar de cero y ya no había vuelta de hoja.
Sentía como si no hubiera dormido en varios días, el cuerpo le pesaba y los ojos le dolían como si hubiera pasado horas llorando, a pesar de no haber sido así. Estaba demasiado molesta como para llorar.
Se dirigió al baño de la habitación y se dispuso a darse una buena ducha. Todo en la casa de los Scamander era extraño, incluyendo el baño, que estaba pintado con líneas verticales de diferentes colores con los que Rose sintió que se quedaba bizca. Pero no iba a quejarse, en cuanto encontrara un lugar nuevo donde vivir se iría.
Después de vestirse, corrió las cortinas que cubrían la ventana y se maravilló con la vista. Había un hermoso lago no muy lejos de allí, que lucía mágico gracias a los colores del sol del amanecer. Quizás después daría un paseo por allí.
Al bajar a la cocina, se encontró con Lorcan, quien ya estaba allí, sacando comida de una gran bolsa.
-Hola, Rose ¿desayunas conmigo?
Rose asintió indecisa, pero le ayudó a sacar platos de una alacena.
-Lysander y yo somos pésimos cocinando, así que siempre compramos comida de un lugar aquí cerca. Mi madre dice que somos unos inútiles con esto- rió.
Rose intentó componer una sonrisa para no ser maleducada, pero le salió más bien una mueca.
-Rose- llamó Lorcan, dejando de hacer lo que hacía- ¿estás bien?
Ella asintió y Lorcan ya no insistió más.
Comieron en silencio y después él le dijo que podía llamarlo si lo necesitaba, pues estaría en su estudio trabajando. Unos minutos después de que se fue, entró Lysander.
-Lo siento, no sabía que estabas aquí- dijo tímido, yendo hacia el refrigerador y tomando un jugo.
Rose seguía perdida en sus pensamientos, por lo que no respondió.
-¿Quieres conocer el vecindario?- preguntó Lysander como tratando de ser amable.
-Yo…
-Anda, Rose. No quiero que después salgas con que te perdiste o algo así…
Ella asintió, resignada y agradecida al mismo tiempo y siguió a Lysander a la calle.
-Por alguna razón me resultas familiar de algún sitio- dijo Lysander pensativo.
Rose sólo asintió, pero no lo estaba escuchando en realidad. Lo siguió por las calles, donde le indicaba a cada momento alguno que otro local donde podrían comprar cosas para comer o algunos lugares a donde solía ir con sus amigos a divertirse.
También le contó que él vivía solo en ese lugar desde que se había graduado de la universidad, pues Lorcan había decidido quedarse en Inglaterra con sus padres, quienes le habían dejado la casa con la condición de que cuidara los libros. Sí, esa familia era extraña.
Pero Rose no lo escuchaba todo el tiempo, era como si estuviera en verdad ausente.
Sólo quería dormir.
…Tulipanes rojos…
Toda esa semana Rose sólo se concentró en el periódico. Era una buena manera de olvidar en dónde estaba y lo que había sucedido, aunque estaba consciente que después eso traería consecuencias.
Pero es que el periódico era un total y completo desastre. No había mucho presupuesto para los sueldos de los trabajadores porque los directores parecían ya sólo querer cobrar el dinero del seguro. No le sorprendería que ellos mismos lo incendiaran por la noche cuando nadie pudiera ver.
Los escritores, reporteros, fotógrafos y demás parecían todo menos eso, como si nada los motivara. Y para ponerle la cereza al pastel, el periódico tenía una horrenda reputación amarillista que casi hace que Rose se quisiera matar con su propio bolígrafo. Y es que lo peor de todo era que no podía hacer nada más que lo que le pedían.
Su oficina era pequeña y olía a humedad.
Encontraba notas de amenaza cada mañana en su escritorio.
Nadie la quería allí.
Sus ahorros se estaban acabando.
Y cada vez se sentía más culpable por no hablarles a Lorcan y Lysander con la verdad.
La fría coraza que había construido a su alrededor le impedía siquiera sonreír.
Les había gritado al menos veinte veces a las mismas personas en un día por no hacer su trabajo como deberían y ya todos la odiaban.
Y ella ya estaba harta.
Fue el sábado en la mañana cuando, habiéndose despertado temprano, bajó a comer algo. Había evitado a Lorcan y Lysander de todas las maneras posibles toda la semana, pero pronto la culpa surgió en ella. Decidió hablar con ellos y contarles parte de la verdad; no porque confiara, sino porque Lorcan había sido el único que alguna vez había sido honesto con ella.
-Hola- saludó a ambos, que estaban sentados a la barra de la cocina, desayunando.
Lysander se cohibió de inmediato, como siempre, pero Lorcan le devolvió el saludo y preguntó:
-¿Nos acompañas?
Rose asintió y fue a buscar un plato para servirse cereal. Pero antes de dar el primer bocado suspiró, soltó la cuchara y dijo:
-Lo siento.
Ellos la miraron y después intercambiaron una mirada entre ellos que Rose no supo descifrar. Carraspeó y explicó:
-He sido terrible con ustedes y no es justo. Han sido muy buenos conmigo y sé que les debo una explicación.
-No tienes que decirnos si no…
-Pero quiero hacerlo- cortó Rose a Lorcan.
Acto seguido, comenzó a relatarles sobre lo sucedido con sus padres y cómo la habían estado engañando con su empleo en Editoriales Greengrass. Así como todo lo que había hecho para irse de Inglaterra porque simplemente ya no podía seguir allí.
Cuando terminó de hablar, los gemelos la miraban con los ojos bien abiertos y completamente estupefactos.
-Quédate todo el tiempo que quieras- dijo Lorcan sin rodeos-. Nosotros nos aseguraremos de que algo así no vuelva a sucederte.
Y el corazón de Rose se llenó de esperanza al momento en el que vio las miradas tranquilizadoras de los gemelos Scamander.
Pero después todo eso de fue al caño cuando su celular comenzó a sonar y del otro lado de la línea le respondió la voz de Albus. Rose salió de la casa para contestar.
-¿Se puede saber en dónde demonios estás? James no ha querido soltar ni una palabra, apenas lo convencí para que me dejara llamarte.
-Estoy bien- fue lo único que dijo ella, pero por dentro se estaba muriendo.
-Dejaste todo un desastre aquí, Rose. Toda la familia está preocupada.
Y fue cuando ella estalló:
-¿¡Si tanto les importa por qué me dañan primero!? No me importa, Albus, sólo… tenía que irme de allí…
-Rose, por favor, escúchame- pidió Albus con súplica-. Regresa, hablaremos de lo que sucedió y si es necesario me iré contigo y…
-Es tarde, Albus- dijo Rose con la voz quebrada.
Le dolía lastimar a su primo, pero lo hecho, hecho estaba. No regresaría jamás.
-Si quieres que sigamos en contacto entonces no vuelvas a mencionar nada de esto.
-Pero…
-Ya está decidido.
Sin más, colgó.
…Tulipanes rojos…
Ese día había sido terrible.
Era ya de madrugada y Rose se sentía desfallecer. No había parado de trabajar en toda esa semana y los problemas del trabajo la perseguían hasta llegar a casa, donde lo único bueno que había era que podía pasear por el lago cuando no había nadie.
Le dolía la cabeza y el estómago le rugía de hambre, pero tendría que esperar a llegar a casa para poder descansar.
Había ya muy poca gente en el edificio, por lo que se sorprendió cuando alguien tocó a su puerta.
-¿Qué haces aquí?- preguntó Rose alzando las cejas al ver a Lorcan llegar.
-Lysander me dijo que no habías comido nada en todo el día- dijo Lorcan con mirada de circunstancias-. Vine para ver que estuvieras bien y llevarte a casa, así que…
Rose fue hasta él para decirle que no necesitaba que la cuidaran, pero un mareo tremendo la detuvo. Se apoyó en el marco de la puerta y se desmayó.
Estaba vestida de negro y caminaba junto con un corro de personas hacia un lugar que le causó escalofríos. Era el mismo cementerio donde Connor estaba enterrado.
Miró a su alrededor pero no encontró a Scorpius, sólo a Joe y Clarice, quienes se apoyaban en el otro sin parar de llorar.
Alguien había muerto, estaba segura.
Al acercarse al sitio, pudo ver una tumba que claramente rezaba:
Aquí yace Scorpius Hyperion Malfoy, excelente hijo y amigo.
-¿Por qué me dejaste también?- decía Joe mirando a la tumba.
Rose comenzó a llorar y quiso acercarse a él, pero no podía, porque todo se alejó de repente…
-Sólo denle estas pastillas y asegúrense de que descanse y coma algo- decía una voz de mujer que Rose no pudo identificar.
-Gracias, Freya- dijo la voz de Lorcan cerca de la puerta.
Rose escuchó unos pasos alejarse y otros acercarse. Abrió los ojos con lentitud y lo primero que vio fue a Lorcan sentado junto a ella en su cama.
-¿Qué sucedió?- preguntó con la voz débil. Todo le dolía y se sentía sin fuerzas.
Lorcan bajó la vista y sonrió, al parecer aliviado de verla despierta.
-Te desmayaste.
Rose no recordaba mucho, pero se sentía agotada.
-Siéntate un poco ¿puedes? Necesitas tomarte esto.
Rose asintió e hizo lo que Lorcan le pedía, con ayuda de él.
-Ahora, come un poco, necesitas recuperar fuerzas- dijo él pasándole un plato con comida.
-No tengo ganas de comer- dijo Rose comenzando a caer de nuevo en el mundo de los sueños.
-Es necesario, por favor, Rose- Lorcan parecía tan preocupado por ella que Rose simplemente tuvo que obedecer.
Comió despacio y en silencio, recordando el sueño que acababa de tener y preguntándose qué sentía al respecto. Tenía tantos sentimientos encontrados que se mareó de nuevo por tratar de ponerlos en orden.
-¿Te sientes mejor?- preguntó Lorcan observándola críticamente.
Rose asintió y dijo sinceramente:
-Gracias.
Él sonrió un poco y se puso en pie.
-No fue nada, ahora mejor descansa.
Rose asintió, pero al verlo irse, sintió un terrible vacío.
-¡Lorcan!- llamó, lo más fuerte que pudo.
Él regresó de inmediato a su lado y Rose dijo con voz insegura:
-¿Podrías… darme un abrazo?
Se sintió estúpida por pedirlo, pero se sintió mejor al sentir los brazos de Lorcan rodearla con cariño. No se sentía tan querida desde… no, mejor no recordar cosas que ya no podrían ser.
Y así, entre los brazos de Lorcan, se quedó dormida.
…Tulipanes rojos…
Rose despertó esa mañana con un panorama tristemente gris. Abatida, se levantó y fue a darse un largo baño con agua caliente, recordando lo vivido esa madrugada.
Y el sueño que había tenido.
Se puso ropa abrigadora y bajó para comer algo. No quería darle otro susto a Lorcan por su escasa alimentación.
La casa estaba vacía, por lo que parecía, pues Lysander siempre estaba fuera, tomando fotografías, y Lorcan se iba temprano a la editorial, donde se pasaba casi todo el día, a menos de que fuera poco trabajo y de esa manera podría llevarlo a casa.
Sin ganas de estar encerrada, Rose salió a la calle, llevando a Bob, el perro, con ella. Y no pudo evitar recordar esa vez, que parecía tan lejana, en la que había llevado a sus sobrinos y Bernie al parque con un aterrado Scorpius.
Y es que su recuerdo le dolía, y mucho.
No se fijaba por dónde iba ni en dónde estaba, sólo caminaba con el único objetivo de llegar al lago. Los oídos le zumbaban y no quería pensar en nada.
Una vez allí, se sentó en la orilla, observando a las aves ir y venir. Abrazó sus rodillas en un intento de consolarse, pero lo inevitable sucedió:
Comenzó a cuestionarse si todo lo que Scorpius le había enseñado era verdad.
¿Y si sólo la había tratado como si le importara para aprovecharse de ella?
Y sus dilemas sobre ella misma siguieron avanzando.
¿Quién era?
Sin Scorpius se sentía desorientada, no sabía qué pensar ni qué creer.
No quería acercarse a nadie nuevamente, no se sentía con la fuerza para arriesgarse a que alguien la dañara otra vez.
El amor era una porquería.
Se quedó mucho tiempo allí, con la mirada perdida, tratando de asimilarlo todo, y deseando nunca haber conocido a Scorpius.
Con su estúpida sonrisa y sus creencias sobre todo lo perfecto en el mundo que ella se había tragado sin preguntar. Ahora, en la situación en la que estaba, le era incongruente pensar que antes había incluso sonreído y creído que la gente era buena cuando era todo lo contrario.
¿Entonces qué haría ahora?
Odiaba estar en Noruega, sentía que su vida estaba cada vez más hundida en el lodo en vez de estarse construyendo como era su plan. Si tuviera a Scorpius a su lado él le diría que todo estaría bien, que viera la bondad en las personas y las tratara bien, que les sonriera y fuera paciente, pero ¿cómo confiar en las palabras de un traidor? Ella siempre decía que Scorpius le había enseñado demasiado, pero no podía confiar en que lo que le había enseñado fuera ya cierto.
Había perdido la noción del tiempo ya cuando alguien a su lado habló:
-Tus padres no fueron la única razón por la que te fuiste de Inglaterra ¿cierto?
Rose no se molestó en voltear, sabía que era Lorcan quien estaba allí. Sólo contestó:
-No.
Se sentía furiosa, herida, y al fin se sintió libre de dejar escapar todos esos sentimientos que se había estado guardando esas dos semanas. Sentía tanta energía en su ser que le fue imposible quedarse sentada.
Se puso en pie y, al ver la mirada preocupada de Lorcan, las primeras lágrimas salieron de sus ojos.
Y Lorcan la abrazó con fuerza.
Y Rose lloró con fuerza todo lo que no había llorado en días, dejando salir sus sentimientos para que éstos no la molestaran más, o eso esperaba.
Habló durante varios minutos, pero no estuvo segura de que Lorcan hubiera entendido. Y es que él no la interrumpió ni una sola vez, sólo escuchó con atención.
Mucho tiempo después de que Rose terminara de hablar, Lorcan le indicó que se sentaran en el suelo y ella lo siguió.
-Sé que ahora no lo parece, Rose- dijo Lorcan sin dejar de tomarla de la mano-. Pero al final todo irá bien. Confía en tu corazón, es lo único que puedo decirte.
Y Rose sintió paz.
Debía confiar en ella misma, al fin y al cabo sería la única que no se dañaría a sí misma a propósito.
En ese momento, con Lorcan incondicionalmente a su lado, no pudo evitar preguntarse qué hubiera sucedido si se hubiera enamorado de él en vez de Scorpius.
Seguramente todo sería más simple.
Tarde pero sin sueño xD perdonen la hora, no estuve todo el día en mi casa y hasta ahora tuve tiempo de subirlo. Espero les haya gustado (=
Besos!
