Hola, hola! Este capitulo me costó un poco de trabajo, porque antes del partido de China suceden muchas cosas y no sabía como manejarlas, pero, como desde el principio he manejado el punto de vista de Yayoi, pues nos regresamos a Japón a cuidar de la familia Hyuga. Espero les guste y me dejen sus reviews!
Capítulo 26
- ¿Vas a entrar? – me pregunta Jun cuando llegamos al Centro de Entrenamiento
- Por supuesto, hoy el entrenamiento será abierto al público y no me lo pienso perder
- Te amo, Yayoi – me dice con una enorme sonrisa
- Sanae ya debe estar adentro
Me despido de Jun y me dirijo a las gradas para ver el entrenamiento, como lo había supuesto, Sanae ya está ahí saludándome al verme acercar.
- Buenos días Yayoi – dice con suspicacia
- Buenos días Sanae – respondo y clavo mi mirada en la cancha aunque no hay nadie todavía
- ¿Qué tal estuvo tu día?
- Bien – respondo y estoy segura que si no digo algo más, seguirá preguntando – Jun descanso bastante
- ¿segura? – pregunta soltando una risa divertida
- ¡Sanae! – exclamo riendo también – te lo aseguro. Por cierto, Jun me pidió que te agradeciera por dormir con los chicos
- Lo hice feliz – responde y vemos como los chicos comienzan a salir al campo – aunque me gustaría que a Tsubasa le dieran esas consideración
- Lo dudo Sanae, sentir esta angustia es horrible
- Lo siento Yayoi – me dice abrazándome con ternura – además – dice tratando de aligerar la situación – si me dieran una noche de Concentración con Tsubasa, el se dedicaría a hablar de futbol
- Tienes razón, cuando está en Concentración, Tsubasa solo habla y vive futbol
- !En concentración y fuera de ella! – exclama Sanae y las dos reímos con la ocurrencia
El entrenamiento comienza y los chicos corren varios kilómetros alrededor del campo. Observo a Jun platicar con Hikaru y no puedo evitar sonrojarme pensando que estarán hablando de lo mismo que Sanae y yo: la noche que pasamos juntos.
- Es Munemasa Katagiri – comenta Sanae al verlo entrar al campo y hablar con Gamou
Seguimos viendo el entrenamiento pero notamos las caras de preocupación de los directores. Se reúne el médico, y el resto del cuerpo técnico y conversan un largo rato.
- Algo está pasando – dice Sanae jalándome por el brazo para acercarnos a donde están ellos.
No se alcanza a escuchar, pero la valla metálica de las gradas no nos permite más acercamiento. Gamou llama a los muchachos cuando apenas llevan un par de kilómetros confirmándonos que algo pasa. Busco la mirada del doctor y este me mira confirmando también. Sé que no es Jun, pues me lo diría inmediatamente, pero se que algo está pasando.
En cuanto todos están reunidos, Gamou le dice a Kojiro que su madre está hospitalizada, inconsciente por un golpe en la cabeza. Munemasa se acerca a él y le da toda la información que él tiene, incluida la dirección y teléfono del hospital; luego Gamou le acompaña dentro del edifico. Los chicos se quedan conversando y Jun busca al médico a quien trae cerca de las gradas; los tres conversamos. Katagiri se nos une y nos dice que la mayor preocupación de Hyuga son los hermanos que se quedaran solos y desatendidos mientras la madre esté en el hospital.
- Aunque regresara a Tokio requerirá de ayuda – nos dice el hombre de lentes oscuros
- Seguro que se irá – comento
- Eso no es bueno para el equipo, ni para él – dice Jun y me sorprenden sus palabras – está haciendo un extraordinario papel, si logra el título de goleo en este torneo seguro le lloverán ofertas de equipos extranjeros…
- Tienes razón Jun, pero Hyuga es la cabeza de la familia – comenta Katagari – tendrá un decisión difícil.
Los hombres nos dejan para reunirse con Gamou, quien acaba de regresar al campo, dejando a Hyuga hablando por teléfono. Ya ha hablado al hospital y ahora está hablando con sus hermanos.
- Son tres hermanos pequeños – nos dice Sanae uniéndose a nosotros por un momento – no tienen más familia
- Jun… – exclamo mirando a mi novio muy pensativo – Hyuga no tiene mucho dinero…
- Mis padres siguen de viaje – dice meditando – pensé en hablar con ellos, pero no están en Japón. Yayoi…
- Dime – exclamo buscando una salida a todo esto
- Podrías ir tú
- ¡¿Yo?! – exclamo sorprendida, pero sé que si el torneo hubiera sido en Japón, iría a ver a la familia de Hyuga sin dudarlo – ¿regresar a Japón?
- Yo me encargaré de los gastos del boleto – me dice Jun – te daré dinero para lo que la familia necesite. Tú conoces a mis médicos, pídeles que la vean, que reciba la atención necesaria
- Sí, eso sería bueno, además podré cuidar de los hermanos mientras la señora esté en el hospital.
- ¿Sabes dónde queda la casa de Hyuga?
- Sí, estudiamos juntos un par de años atrás
- Cuento contigo, Yayoi
- ¡Claro! Déjamelo a mí, Jun
En ese momento Hyuga aparece por la puerta observándonos sorprendido. Nos ha escuchado, así que Jun le invita a acercarse a nosotros.
- ¡Hyuga! – comienza Jun – ¿hablaste con tus hermanos?
- Sí – responde sin dejarme de mirar
- Le pedí a Yayoi que tome un avión a Japón
- Cuidaré de tus hermanos – le digo tratando de infundirle tranquilidad
Hyuga sigue sin entender lo que decimos y continúa hablando.
- Hablé con Takeru, me pide que vaya – dice con profunda tristeza
- Es tu decisión, amigo – le dice Jun – pero creo que te podemos ayudar – le dice Jun con delicadeza
- Regresaré a Japón hoy mismo
- ¡Yayoi! – exclama mirándome fijamente – ¿de verdad lo harás?
- Regreses o no a Japón, yo lo haré – le digo segura de mis palabras – empezaré mis estudios de enfermería así que ayudar a tu familia será un gran comienzo. Quiero hacerlo y tengo mucho que ayudar, conozco a los médicos de Jun y hablaré con ellos para que atiendan a tu mamá, cuidaré de tus hermanos y los podré mantener a ustedes al tanto.
- Yayoi…
- Dejar el torneo es tu decisión, Kojiro – le dice Jun – pero nuestra ayuda la recibirás aunque no quieras.
- Misugi…
El equipo se reúne alrededor de Hyuga para brindarle su apoyo tome la decisión que tome. Gamou se une a nosotros, toma a Hyuga por el hombro dándole su apoyo.
- Me quedaré – anuncia con profundo agradecimiento – jugaré contra China y luego volaré a Japón. Me dará tiempo de regresar para las finales
- Me parece bien, Hyuga – le dice Gamou
...
El médico me permite entrar a los vestidores donde me reúno con Jun quien me da su tarjeta de crédito para los gastos que requiera.
- Gracias Yayoi – me dice Jun besándome en los labios
- Cuídate Jun – le digo despidiéndome de él
- Te lo prometo
- Estaré al pendiente de los partidos
- Te hablaré diariamente – concluye besándome nuevamente
Salgo de los vestidores y camino hacia el área médica para hablar con el doctor, quiero despedirme, decirle que cuide de Jun, aunque no sea necesario hacerlo, pues siempre está al pendiente de él; pero también quiero que me de algún consejo sobre la mamá de Hyuga.
Estoy por entrar a su consultorio cuando escucho que es con Genzo con quien está hablando. Me quedo afuera escuchando la mala condición en que se encuentran las manos de Wakabayashi.
- No me inyecte analgésicos, doctor – escucho como le dice Genzo
- Pero…
- Con las inyecciones pierdo sensibilidad y no puedo afianzar el balón. Contra China necesitaré toda mi sensibilidad
- Será sumamente doloroso, Genzo
- Lo sé doctor, pero no puedo darme el lujo de ser un portero de rechazos. China acostumbra atacar tirando muchas veces contra la portería, no puedo rechazar cada balón, necesito poder hacerme de él.
- Entiendo, pero no aguantarás un partido completo
- Le prometo que le pediré las inyecciones en cuanto sienta que ya no puedo más
- Está bien, Wakabayashi. Si así lo deseas…
Genzo está por salir, así que me escondo y lo veo regresar al entrenamiento. Entro en el consultorio y evito hablar del asunto. Me despido del doctor quien me da algunos consejos y los teléfonos de amigos especialistas que podrían evaluar a la señora Hyuga; además de asegurarme que estará al pendiente de Jun.
- Lo que haces es muy noble. Te deseo un buen viaje, Yayoi.
- Gracias doctor.
...
En cuanto llego a Tokio me pongo en contacto con el médico de Jun quien me dice que tiene un amigo especialista que puede atender a la señora Hyuga. Hablo con él y quedamos en vernos en el hospital en una hora.
Llego a mi casa y pongo a mi madre al tanto de la situación, así que me acompaña a casa de la familia Hyuga donde nos encontramos con los hermanos. Me presento y abrazo tratando confortarlos y decirles que todo estará bien. Mi madre se queda con ellos mientras yo salgo rumbo al hospital para ver al médico especialista.
...
Me quedo esperando mientras el doctor atiende a la señora. En cuanto sale me dice que está siendo bien atendida, pero que él se hará responsable de ahora en adelante. La señora está estable, pero no se sabe que puede pasar mientras no despierte. Varios especialistas vienen a verla a petición del médico y todos concluyen lo mismo: hay que esperar a que despierte.
Regreso a casa de Hyuga y me encuentro con un vecino que está dispuesto a ayudar. Él fue quien dio la autorización de ingreso de la señora Hyuga al hospital. La noche ya ha caído y todos cenamos tratando de animar a los chicos, cuando suena el teléfono y respondo a Kojiro.
- Buenas noches Kojiro
- ¡Yayoi! – dice sorprendido – gracias por estar ahí ¿Cómo están las cosas? ¿Cómo está mi madre?
- Tus hermanos están bien, te los pasaré para que hables con ellos y luego te contaré sobre tu madre
Hyuga habla con sus hermanos y les pide que atiendan a mis indicaciones y haga todo lo que les pida. Me doy cuenta de lo mucho que los chicos quieren, admiran y respetan a su hermano. Mi madre deja la casa para ir por mi ropa para que pueda quedarme con los chicos.
- Ahora sí, Yayoi dime cómo está mi madre
- Está en buenas manos – comienzo a decirle – varios médicos le han visto incluido algunos que atienden a Jun, todos han dicho lo mismo. Tú madre está en coma debido a un fuerte golpe en la cabeza que se dio, suponemos, al desmayarse. Está estable, pero no pueden asegurar nada mientras no despierte
- Debería ir
- No tiene caso, Kojiro. No hay nada más que esperar.
- Mis hermanos me dicen que les llevarás mañana a verla
- Así lo haré
- ¿Te quedarás en casa?
- Sí, mi madre ya fue a traerme ropa. Estaré al pendiente de ellos, no te preocupes
- Gracias. Le diré a Misugi que te hable a mi casa
- Gracias – respondo y en pocos minutos recibo la llamada de Jun.
...
- Hola Yayoi – me dice con alegría
- ¡Jun! – exclamo sumamente emocionada dándome cuenta de lo acostumbrada que estoy a su presencia
- Hyuga me dijo que estas en su casa y que mamá sigue igual
- Así es Jun, tu doctor me recomendó un neurólogo especialista y es quien está atendiendo a la señora Hyuga
- Me alegro – responde – recuerda pagar todos los gastos con la tarjeta que te di.
- Ya lo hice, a partir de hoy todos los gastos serán pagados por ti.
- ¿Y los de ingreso?
- No sé quien fue el que los pago, pero en cuanto lo sepa los cubriré
- Gracias Yayoi
- Jun… hay algo que tengo que comentarte
- Dime
- Es sobre Genzo
- ¡Genzo! – exclama sorprendido
- ¿cómo se encuentra?
- Sé que está lastimado, pero tengo entendido que jugará mañana contra China ¿Qué sabes tú?
- Antes de irme, pase a ver al doctor y los escuché hablando. Genzo no está bien y no quiere inyecciones, pues pierde sensibilidad
- ¡Yayoi! – dice sorprendido con mis palabras – gracias por decírmelo, haremos todo lo posible por ayudarle, y ya mejor no te cuento lo que paso con Shingo
- ¿Se metió en problemas?
- Como siempre – me dice con una leve risa – se lastimo el pie, lo bueno es que ya no podía jugar por las amonestaciones, así que le dará tiempo de recuperarse para las finales
- ¡Ese Shingo! Te veré por televisión.
- Pensaré en ti – me dice despidiéndose
...
Al día siguiente preparo el desayuno de los chicos y les llevo al hospital como lo prometí. En cuanto llegamos nos detiene el policía de la entrada diciendo que no se aceptan visitas de menores de edad así que los dejo en la entrada y voy en busca del doctor. Le encuentro en el piso donde está internada la señora Hyuga y le pregunto por su salud. Sigue igual, sin despertar.
- Nos preocupa que no haya ninguna reacción – me dice el médico al saludarme – temo que empeore de un momento a otro. Aunque puede que despierte y eso sería muy bueno
- Solo nos queda esperar. ¿Pueden venir sus hijos a verla?
- No está permitida la entrada a menores, pero les daré autorización especial. Solo porque tú me lo pides, Yayoi.
- Le prometo que se portarán muy bien
...
Por la tarde regreso con ellos a la casa pasando al mercado a comprar comida y preparar una gran cena. Al llegar a casa llenos de bolsas de comida, nos encontramos a su vecino quien nos espera para tener noticias de la señora Hyuga. Le informo lo que le médico nos ha dicho y le invito a cenar con nosotros mientras vemos el partido de la selección japonesa contra China.
Los chicos colocan la televisión cerca de la mesa y ayudan a poner los platos y vasos listos para una deliciosa cena que estoy preparando.
- Huele delicioso – comenta Takeru mientras su hermana me ayuda a servir los platos.
El partido está comenzando y como siempre, junto mis manos y levanto una plegaria al cielo por la salud de Misugi y aprovecho para pedir por la señora Hyuga, Kojiro y Genzo.
- ¡Ese es mi hermano! – exclama el más pequeño de los tres al ver a Hyuga entonando el himno de Japón
- Es el mejor jugador de Japón –dice el vecino orgulloso de conocer a Kojiro – hará un gran papel, ya verán.
- Uno de los Tachibana está jugando – comento al verlo en la alineación, supongo que en lugar de Aoi.
El partido comienza.
