¡Hola, mortales alfeñiques! Aquí su escritora inmortal favorita reportándose con el vigesimosexto capitulo, de verdad que esto es muy largo, pero no se preocupen, ya casi termina esta fabulosa historia. Espero que no hayan visto esa vergonzosa discusión con mi voz inconsciente…

Entonces, dejando de lado la habladera inútil, comencemos con el capitulo de hoy…

¡Última muerte!

-Llegas un poco tarde, ¿eh Damian? –Dijo Jack burlesco -¿Acaso te olvidaste de tus amigos? –rio.

Damian no le contesto, en vez de eso, corrió hacia el cuerpo inmóvil de la hija de Trigon, arrodillándose a su lado. La alzó levemente, acostándola sobre sus rodillas y con una mano le retiró el cabello violeta que cubría su rostro. Sus ojos se dilataron en cuanto vio el corte que tenía Raven en la mejilla, miró como una mancha escarlata resbalaba por el rostro de la chica mientras las lágrimas inundaban su iris.

-Raven… –apenas susurró dejándola nuevamente en el piso.

-No te preocupes, primo, no está muerta. Todavía no, pero pronto lo estará. Junto contigo.

-Voy a matarte…

La mención provoco que BlackTodd se girara con lentitud, enfrentando a su primo. Una rápida y engreída sonrisa cruzo su rostro antes de preguntarle socarronamente:

-¿Qué dijiste? Es que no te escuche, Damian.

-Dije que… ¡Voy a matarte!

Ahora la voz del arquero sonó escalofriante, peligrosa. El azabache se puso en pie instantáneamente y se arrojó sobre él con saña hirviente, en menos de lo que canta un gallo Damian le propino un puñetazo furioso en la mandíbula, volteándole la cara hacia el lado derecho. Después de recibir tan iracundo golpe, Jack se quedo estático mirando al suelo que, de repente, se convirtió en lo más interesante de este mundo.

-Jaja… Jajaja- el mayor rompió en carcajadas tenebrosas, casi guturales, riéndose como un desquiciado.

-¿Q-que? –Todd quedó estupefacto. No conseguía entender la reacción de su primo.

-Ah –suspiró el oji gris mientras se enjugaba los ojos – Eres adorable.

Damian ardió en rabia, sus dientes castañearon al apretar la mandíbula y el infierno se encendió en sus ojos oscuros. La actitud de su primo le destrozaba la cordura y la moral, dejando en su interior el incesable deseo de matarlo. Quería matarlo, realmente anhelaba enterrarle las uñas en el rostro hasta que suplicara piedad, quería estrujar su cabeza hasta que sus manos se juntaran rojas de sangre. Observó la escena que se pintaba en su alrededor, vio como todos y cada uno de los Jóvenes Titanes yacían casi muertos. Todo por su culpa.

Esta frase hizo que el corazón se le encogiera en culpa. Vio a Beast Boy sobre una roca con el espaldar de su traje roto y su espalda ensangrentada, a la princesa de Tamaran boca arriba con los brazos, las piernas, llenas de cortes. Robín, a metros de sus compañeros, tenía la boca inundada del líquido rubí y varios moretones en su cuerpo, a Cyborg quemado como un pan y un hombro roto. Raven tampoco había tenido mucha suerte… por su culpa. Por su maldita culpa. Aunque aquella visión también le lleno de coraje, y la llama de la venganza brilló dentro de él.

-Dijiste que me matarías, Damian. Quiero verte intentándolo –Jack fijó sus orbes de acero en los del menor.

-Vas a verme lográndolo –le respondió el azabache desafiante.

Jack detuvo el puño de su primo en seco, luego le torció la muñeca, viendo satisfecho como este se mordía el labio inferior para no gritar de dolor. Y aunque dejo escapar el desgarrador grito durante unos segundos, Damian encajó una patada en el hombro del morocho, haciendo que lo soltara. El joven de ojos grises reacciono al instante agarrando la pierna del héroe y tirándolo fuertemente, una vez lo tuvo en el piso, inmóvil, Jack comenzó a golpearle el rostro con brutalidad mientras Todd se retorcía con cada puño.

-Ah… -el pobre Wayne ni siquiera podía hablar. Cada vez que intentaba aunque sea gemir desgarradoramente escupía sangre -…d-d…- era imposible Jack no iba a detenerse hasta que lo matara.

-Yo esperaba que esto fuera más emocionante, tú sabes, cómo la última vez – dijo el joven cuando le rompió el tabique de una golpe –Pero bueno, tendré que confórmame con asesinarte de una forma patéticamente fácil.

Acto seguido, Jack lo tomó por el cuello y elevándolo, le atravesó el pecho con la espada. Damian emitió un débil gemido mientras sentía como el filo le cortaba la carne, luego chilló cuando la espada se retiro cruel y velozmente. El agarre de su primo se aflojó, dejándolo caer al piso de rodillas, sangrando. Sus fuerzas se fueron desvaneciendo en el rojo océano de dolor que lo embargaba, sintió que caería y no volvería a levantarse.

Pero para que sucumba el mal, habrá de morir el bien. Por que el bien y el mal, son uno solo…

Una sonrisa repentina partió su rostro, él no podía morir. Aún no. Enfocó la vista en su arco –que había dejado en el suelo – sólo tenía que enterrarle una flecha y listo, los dos morirían. Terminaría con esa estupidez que lo había condenado desde el momento de su concepción. Cumpliría con la profecía que había hecho corrupto al nacido inocente.

Mientras el incauto de su primo se daba la vuelta para ejecutar a los jóvenes héroes, él se levanto con un dolor desgarrador invadiéndole cada fibra de su cuerpo. Damian caminó tambaleándose a cada paso hasta el arco y, estirando apenas su brazo, lo tomó. Sacó una flecha de la aljaba, la puso en el arma, tensó la cuerda, la soltó y…

-¡Joder! –Bramó Jack al sentir que algo atravesaba su hombro -¡Maldita sea! ¡Pensé que estabas muerto! –se giró furioso y retiró la flecha velozmente.

-Oh, pero no lo estoy. Eso ya deberías saberlo, ¿o acaso te sorprende? –se mofó el arquero.

-Ya estuvo bueno, Damian, basta de juegos. Acabaremos con esto de una vez por todas –el aludido empuñó su espada con una furia volcánica.

-¿Cómo? –Preguntó incrédulo alzando una ceja -¿Matándome? Ambos sabemos que eso no es posible, Jack.

-Yo lo haré posible, ¿entendiste? ¡Yo lo haré posible!

-Te equivocas, Jack y yo voy a corregirte.

El furioso infierno de sus miradas se enfrentó por lo que pareció una eternidad. No se movían, no hablaban, ni siquiera aparentaban respirar, lo único que reflejaba una ira ardiente eran sus ojos. Justicia, venganza y codicia.

Jack atacó primero, saltando sobre el arquero quien lo esquivo por los pelos, poniéndose en posición de batalla. Todd le regaló una patada, directo al cuello y el morocho le frenó de inmediato, causando una pequeña onda expansiva que partió la tierra bajo ellos. Los ojos de Damian destilaban furia, pura, destructiva y rencorosa. En ese instante, el espadachín dio un salto, alzándose hacia el cielo de acero, cuando estuvo a unos quince metros sobre el mar, le lanzó una mirada llena de profundo odio a su contrincante, al tiempo que encendía sus manos en energía verde.

Un grito hiriente retumbo en los oídos de Damian mientras su primo se acercaba a él con cegadora rapidez. Sin embargo, el azabache no se movió, vio cómo el joven se acercaba tratando de matarlo, pero el sabía que no lo lograría, ahora lo más importante era esquivar su ataque para no resultar herido de gravedad. Tal vez no fuera el personaje favorito de su hermana –Flash–, pero Bruce le había enseñado bien, bastante bien a decir verdad (y no es que él quisiera presumir, no…). Sabía el momento exacto para voltearse y que el mayor acabara estampado en el piso, sin que él tuviese un solo rasguño. Miró fijamente el rostro maduro de Jack, que la rabia desfiguraba en una desagradable mueca, y se preguntó si el suyo también estaría así.

-¿En que piensas, querido primo? –gritó BlackTodd al tratar de estrellar el puño en la cara del menor.

"¡Maldición!, me he desconcentrado", vociferó Wayne mentalmente mientras daba un salto hacia atrás para que no le pegaran. Preparó su arco cuando giraba en el aire, cuando cayó enfiló la flecha directo al pecho de su primo y disparo fríamente. Al parecer la suerte estaba con el morocho de reflejos purpura, puesto que se ladeo brevemente hacia la izquierda, dejando que la flecha terminara ensartada debajo de sus costillas. A pesar del golpe de suerte que beneficiaba a Jack, el arquero no dejaría de intentarlo, pues sabía que tarde o temprano, la fortuna estaría de su parte, así que corrió donde el muchacho y le propinó una doble patada en la cabeza que le dejó estrellado en el suelo.

Miles de improperios cruzaron la mente de Jack, improperios demasiado vulgares como para aquí describirlos, pero podrán imaginárselos. Jack se levantó rabioso, tallándose el hilo carmesí que escurría de su nariz. Detuvo el arco de su primo con la espada, impidiendo que este le disparara nuevamente. Se quedaron quietos, fulminándose con la mirada.

-Damian. Quiero matarte.

-Ahora somos dos.

Forcejearon durante segundos que se alargaron demasiado, queriendo librarse del agarre del otro y matarlo. Sus miradas no se separaban, como si aquellas continuas e inagotables descargas de odio que se regalaban sirvieran de algo. Jack sollozó un poco cuando, con toda la fuerza de sus músculos, consiguió arrojar el arco del azabache hacia un lado y Damian quedó sin arma.

-Mierda –Todd tan sólo pudo articular esa palabra antes de que el morocho se estrellara contra su cuerpo.

Se mordió el labio apenas sintió la mano del espadachín sujetarlo por el cuello de la remera y arrastrarlo alrededor de la isla, rasgándole la ropa. La mayoría de sus flechas quedaron quebradas en la tierra, mientras sentía como las rocas y el rugoso cemento rompían sus vertebras, y las flechas restantes salieron volando junto con él cuando Jack lo lanzó contra la torre T –o lo quedaba de ella–, provocando que chillara dolorosamente. "Tengo que girarme, acomodar mi caída, o me romperé la espalda". Luego de razonar muy bien sus opciones, Damian giró sobre si mismo, haciendo todo lo posible por ignorar el dolor y logró aterrizar sobre las plantas de sus pies, torciéndose un tobillo.

Tampoco tuvo tiempo de lamentarse por su tobillo herido, por que Jack voló hacia él más rápido que un rayo, con la espada enfilada, listo para ultimarlo. Tuvo que obligarse a estirar las piernas y encajarle el talón de sus botas en los pulmones, levantándose al mismo tiempo. Damian enterró sus dedos en el cabello oscuro de su primo, obligándolo a arrodillarse y luego le pegó en el rostro y en cualquier parte del cuerpo humano que pudiera ser golpeada, hasta que sació toda la ira que hervía en sus entrañas, dejándole paso al profundo odio que exigía ser agotado a toda costa. Desenredó los dedos del pelo, permitiendo que Jack cayera al piso en cuatro, respirando agitadamente, como si el aire que recogían sus pulmones no le alcanzara.

-¡Ya! –Rugió el joven de ojos acerados mientras apresaba el cuello del arquero sorpresivamente -¡Ahora si voy a matarte! –Jack gimió inaudible al sentir como las uñas del menor se hundían en su carne.

Entre tanto…

El terreno es frio y duro, y aquellos que yacen sobre el sufren un terrible dolor. Poco a poco sienten como regresa su conciencia y poco a poco se van levantando...

-Oh, viejo, siento como si me hubiese pasado una aplanadora por encima…- se quejó Gar Logan adolorido, tronándose la espalda.

-Ni me lo digas. Aún no logró entender cómo diablos ese imbécil me rompió el hombro –el androide estiró el brazo izquierdo intentando vanamente reacomodarse la articulación.

Starfire abrió los parpados pesadamente, con lentitud, como si no quisiera levantarse, pero se obligó a si misma a regresar. Vio que los varones posaban sus miradas sobre ella, un tanto preocupados, les regaló una sonrisa cansada, pero sincera, diciéndoles que estaba bien. Luego giró la cabeza, queriendo ver a su amiga. Sus pupilas se dilataron cuando vio que la chica demonio no despertaba como el resto de sus compañeros, se puso en pie y con paso torpe intentó llegar hacia ella.

-¡Amiga Raven, que alegría ver que despiertas! –la tamarana se abalanzó sobre la hechicera en cuanto vio que regresaba en si.

-Star…- dijo Raven medio ahogada por el estrangulador abrazo de su amiga –No es el mejor momento… para ejercer tanta fuerza…

-Mis disculpas, Raven. Sólo me puse muy feliz al saber que estás viva –se excusó la pelirroja algo avergonzada.

-No hay problema. Lo mismo digo –respondió la dama de las sombras sin alterar su voz.

-Antes de que me abraces, Star –la voz del petirrojo las sobresaltó –Déjame advertirte que no estoy en las mejores condiciones para aguantar tu fuerza.

-¡Novio Robín! –consejo ignorado.

Los brazos de la princesa espacial estrujaron tanto el cuello de su novio que por poco le desnuca. Robín, a pesar de que sus huesos crujieron bajo la feroz demostración de cariño de la chica, correspondió el gesto antes de que su cuerpo se quedara sin aire.

-C-creo… que ya es… suficiente amor… p-por ahora –Robín se soltó del agarre, volviendo a respirar.

Le dedicó una sonrisa a su pareja, haciéndole entender que no debía preocuparse por la desmesurada fuerza de su abrazo. Después estiró los músculos, olvidando el dolor que lo desgarraba, buscó con la mirada a Damian, ya que le parecía haber oído su voz. Al no encontrarlo se giró hacia Cyborg, queriendo respuestas.

-¿Alguno de ustedes ha visto a Todd?, me pareció oír su voz –inquirió el chico maravilla.

-¿Eh, Robín? – Llamó su atención el cambiante mientras le indicaba el lugar al que debía mirar con un dedo -¿No es ese de allá?

Dick se cubrió el rostro con una mano, frunciendo el ceño en un gesto de suma concentración para aclarar las figuras que veía a lo lejos. Pero no logró identificarla sino hasta que vio el carcaj colgando de la figura derecha, que estaba siendo apaleada despiadadamente por la figura más alta. Los ojos bajo el antifaz se abrieron como platos al reconocerlo. Jack estaba zurrando a su hermano y él no se encontraba ayudándole, ¿Pero que clase de amigo era?

-Titanes, no sé muy bien lo que está ocurriendo, pero sé que debemos atacar –dijo Grayson, volteando a ver a sus amigos - ¿Están listos? –preguntó, deseando saber si podían combatir.

Los Titanes le dedicaron una mirada rebosante de determinación, cada uno se paró con dificultad, y sin embargo listos para la batalla. Hicieron, involuntariamente, su típica pose antes de una de sus típicas peleas, el enmascarado se irguió en medio de los héroes, giró el bastón y se preparó para la ofensiva.

-¡Maldita sea la hora en que naciste, Jack! –espetó el titán deteniendo la patada del mayor, loco de rabia.

-Mira, Damian, tu rostro invadido por la ira –observó el morocho para luego sonreír cansadamente –Imagino que el mío estará igual, ¿tu que dices?

Todd botó un escupitajo escarlata a la cara de su pariente, haciéndole entender que no le simpatizaba (diciéndolo de una forma pasiva…). A él no le importó, estaba más que acostumbrado al constante desprecio que le dirigía el arquero, le divertía ver como lo odiaba, créanle, realmente le divertía.

Un puño fue a parar en el estómago de Jack, sacándole el aire repentinamente, el espadachín se arqueo al recibir el impacto y luego le propinó al menor un rodillazo en la barbilla, lo agarró del hombro, disparándolo a velocidad Flash hacia el vacío.

-¡Ahora, Titanes! –su grito fue suficiente para que los héroes corrieran al campo de batalla.

Mientras tanto los héroes de JumpCity, aparecieron de un salto en el lugar donde se entablaba el combate, algunos se mordían el labio mientras sentían el poderoso deseo de vengarse ascender por sus espaldas, y los restantes mantenían una expresión neutra, pero amenazante.

Vio a sus amigos abajo y sonrío, a pesar de la fricción que le freía la piel, Damian consiguió acomodar su cuerpo dificultosamente para poder aterrizar al lado de la princesa espacial mientras sentía como si sus piernas se hubieran hecho añicos. Hizo una mueca al tiempo en que el líder titán lo miraba de reojo y esbozaba una sonrisa, ahora estaban listos.

-¡Titanes al ataque! –con cancioncita patriótica, fondo amarillo neón y letras Timoteo incluidas.

-Esto es tan gracioso –Jack se tronó los dedos.

Beast Boy se arrojó con fiereza convertido en un poderoso rinoceronte, pero el espadachín lo esquivó con una facilidad impensable. Dick intentó por todos los medios regarle un golpe, una patada, un bastonazo y tampoco lo consiguió. Raven se jacto de sus habilidades como hechicera, recitando varios conjuros logró darle unos buenos puñetazos de energía oscura, incluso provocó que varios titanes se murieran de la risa cuando Jack casi fue devorado por un demonio del septuagésimo quinto circulo del infierno.

Flashback

-¡Dios mío, si existes NO me dejes morir! –A Jack le salían lagrimas de tanto suplicar mientras enterraba sus uñas en la tierra.

-Grrrr –gruñía la bestia.

Un demonio de ciento veintitrés metros de altura, doscientos cincuenta pares de ojos y una boca inmensa de treinta dos mil dientes afilados como cuchillos trataba de deglutir el insignificante pero sabroso humano que pedía piedad. Las piernas de Jack estaban apresadas entre los dientes de la muerte personificada mientras él rogaba por su vida, forcejeando inútilmente.

-Padre nuestro, que estas en el cielo… -el morocho se limitó a orar con toda su fe y devoción.

Fin Flashback

Y la dama oscura solo se detuvo hasta que Damian le insistió entre risas que lo dejase vivir, así que envió al demonio a donde pertenecía y le dio una fuerte estrujada al mayor como regalo de despedida. Jack se levantó al instante en que se sintió libre de aquellos dientes que le desgarraban la carne, sangrando, débil, temblaba como un endemoniado y los miraba con desdén, con rabia. Lanzó su espada verticalmente, queriendo cortar a alguno de esos desgraciados por la mitad (y ahora veo demasiado Samurái X), démosle gracias a X´Hal que la tamarana desvió el ataque con un disco de luz verde. Cyborg y Starfire, uniendo su increíble poder en un ataque que solo Trigon sería capaz de resistir, consiguieron arrebatarle casi toda su consciencia, es más el espadachín solo seguía de pie por pura fuerza de voluntad pues ninguno de sus músculos parecían querer responderle.

"Como los odio…" –fue lo único que se atrevió a pensar Jack, viendo su espada los pies del chico verde.

Ahora si lo tenía claro, los atacaría con todo su poder, no iba ponerse límites… ellos sufrirían mil veces todo lo que él había padecido. Lo juraba. Cualquier persona medianamente cuerda esperaría a recuperarse, pero él estaba enceguecido por la ira y en ese momento no le importaba el monumental esfuerzo al que estaba sometiendo su cuerpo. Solo quería matar.

Jack, con un gruñido inhumano, infernal, se impulsó con toda la fuerza que poseía, con la velocidad de un resorte le rompió la boca a Chico Bestia, agarró la filosa arma y le rajó el hombro profundamente a su primo que se encontraba al lado del changeling.

Aunque nadie lo crea, los ojos de la violácea se abrieron en shock al ver la descomunal cantidad de sangre que emanaba el rostro de Logan y tuvo el mero impulso de ir a atenderle, tal como él había hecho, pero el cuerpo del arquero chocándose con ella le impidieron cualquier intento de socorro. Cayeron dando varias vueltas y alejándose de los otros, hasta que se detuvieron por que chocaron con una roca que les frenó el inesperado viaje. Se separaron en un parpadeo, ignorando la cercanía de sus cuerpos hace tan solo unos instantes, Todd se tronó la espalda dolorosamente al tiempo en que Raven se masajeaba el cuello y la nuca.

-¿Estas bien? –preguntó el chico poniéndose de pie instantáneamente.

-Sí. Sólo fue un golpe –Raven ignoró por completo la mano que este le tendía y se levantó.

-¿Vamos?

-Vamos.

Los dos jóvenes se unieron al resto, que mantenía una batalla de cuatro contra uno con ferocidad.

-()-

Un guante verde en forma de puño aplasto bruscamente la mejilla del espadachín, haciéndole perder el equilibrio. A penas se hubo levantado una bota le dejo de recuerdo un bonito moretón en el hombro y gruño salvajemente. Mataría al imbécil cabeza de piña que le estaba asestando semejante paliza. Jack se apretó el puente de la nariz, intentando calmarse mientras el petirrojo se alejaba, y por más que trató relajarse, no pudo, estaba en encendido en ira.

Lanzó un golpe en dirección a Robín, quien lo esquivo agachándose ágilmente mientras el mayor se elevaba en sus brazos y le dio una brutal patada en el rostro que lo mando hacia donde estaban sus compañeros. La princesa espacial consiguió recibir a su líder en brazos, evitándole así el doloroso impacto. Robín, como era de esperarse, se repuso casi de inmediato, tensando el cuerpo y apretando la mandíbula en señal de guerra.

Al contrario de su amigo, Damian estaba ahogándose en un mar de nervios, preocupado por sus amigos. Llevaban más de una hora peleando y la batalla sinceramente no parecía a su favor. Temía. Temía que sus amigos muriesen por su culpa. Temía que Jack venciese. Tenía miedo de fracasar. Y aún más, le aterrorizaba la verdad que se extendía ante él… sólo había una forma de vencer a su primo. Muriendo. Se estremeció, obviamente no podía decirles a los Titanes, no lo apoyarían, buscarían la manera de derrotar a Jack sin que esta implicara la muerte de algún titán… y realmente se los agradecía, mucho.

Pero él era demasiado impaciente, demasiado terco, sentía que no tenían tiempo suficiente para encontrar otras opciones. "Pero ellos encontraron una forma de vencer a Trigon, sin necesidad de destruir a Raven", le replicó una vocecilla en el fondo de su inconsciencia. Era cierto, pese a que la profecía decía que la hechicera destruiría el mundo y gobernaría junto a su padre, los Jóvenes Titanes no se rindieron ante la adversidad, Raven buscó la forma de emerger como una rayo de esperanza entre toda la oscuridad y venció, difícil pero gloriosamente. Ella venció, ellos vencieron, por que jamás se doblegaron ante el peligro… jamás dejaron de ser héroes.

Tal vez la hija del infierno podría ayudarlo. Tal vez todavía tenía un futuro… Quizá todavía tenía esperanza.

"Mientras hay esperanza, hay vida".

Mis mortales, yendo al grano les diré que este lo considero un capitulo de relleno, no sé ustedes, pero la verdad es que tenía planeado empezar la acción y la sangre y todo eso en este capitulo… y me salió esto. Me odio por esto, ni siquiera debería de subirlo, es decir ¿a quien le gusta el relleno? ¡A NADIE! (creo). No quería hacerlo tan largo ni tan corto, desafortunadamente no encuentro nada más que ponerle al cap luego de ese tremendo final (Admítanlo, el final mola mucho). Les prometo, les juro por Azar, por Dios y Hera que el próximo capitulo será el penúltimo o antepenúltimo más el epilogó (maldito spoiler ¡No! ¡No Stephanie Brown! Malpensados.) Y empezara la acción.

¿Debería dejar preguntas? Ah, que más da:

¿Todd realmente es tan terco como para querer morir? ¿Los Titanes lograran salir de esta con vida? ¿O por lo menos con la mitad de su cuerpo? ¿Algún titán conocerá la muerte? ¿Llegara Superman y le pateara el trasero a Jack?

¡Descúbranlo el próximo capitulo de Navaja De Recuerdos! ¡Hey! ¡Lo dije bien! (Danza de la victoria)

Referencias:

New Teen Titans #1: "El terreno es frio y duro, y aquellos que yacen sobre el sufren un terrible dolor. Poco a poco sienten como regresa su conciencia y poco a poco se van levantando..."