CAPITULO 25

Vi como su coche poco a poco se alejaba de nosotros dejándome en aquella granja al cuidado de unas personas extrañas. Mi corazón se iba encogiendo según veía como iba desapareciendo. Unos pequeños brazos me rodearon la cintura y supe que era mi amiga dándome su apoyo, yo al igual la abrace sabiendo que ella también necesitaba el apoyo mio ya que su chico al igual que el mio también se marchaba en ese coche.

-Estaremos bien-dije mientras veíamos como el coche desaparecía del todo.

-Tenemos un mes donde estaremos tan ocupadas que se nos olvidara el tiempo que no estarán con nosotras-dijo mirándome con lagrimas en los ojos intentando darnos ánimos-se lo prometí a Edward, que en este mes estaría todo preparado, y no estoy dispuesta a que te lleve a las vegas a casarte y lo hagáis de manera chapuza.

-Se que lo conseguirás -dije dándole un abrazo.

-Chicas es hora de entrar-dijo Esme con una sonrisa-los días aquí son bastante frías en esta época y no me gustaría que enfermarais.

No me había dado cuenta que ellos aún se mantenían en la puerta esperando por nosotras para entrar en la casa. Carlisle entro antes que ella y nosotras lo hicimos después. Cada una nos fuimos a vestirnos a nuestra habitación, ya que yo aún seguía en pijama al igual que Alice. Me tumbe por unos minutos en la cama que hasta hace poco había compartido con Edward y en su parte de la almohada aún se podía oler su olor. Algunos recuerdos de esa noche vinieron a mi cabeza haciéndome sentir como mis mejillas se calentaban al recordar la dulce manera en que Edward me hizo el amor esa noche.

Mi estomago gruño y fue cuando me di cuenta que desde el día de ayer no había probado bocado obligándome a levantarme y vestirme, en algún momento tendría que salir de esta habitación e intentar sobrellevar el día a día hasta el regreso de él. Una vez que estaba vestida con unos vaqueros que había encontrado en mi maleta y un jersey fino de manga larga salí ha buscar a Esme que me esperaba con una taza de café recién hecha y unos bollos que tenían una pinta excelente, con una sonrisa le agradecí todo lo que estaba haciendo por nosotros pero me di cuenta que en este momento estábamos las dos solas, Alice seguramente se estaría aún arreglando y Carlisle se habría ido a su consultorio medico.

-No se como darte las gracias por todo lo que estas haciendo por nosotros-dije mirándola mientras llevaba la taza de café a mis labios.

-No hay nada que agradecer, le debía una a Edward por ayudarnos a salir de allí en el momento que lo necesitábamos.

-¿Como fue tu historia con Carlisle?, si no te incomoda contármelo.-pregunte, la verdad es que tenía curiosidad por conocerla mejor.

-Bueno al principio no fue fácil para nosotros-dijo con una sonrisa de nostalgia- como sabes yo era de la pandilla de Alec, me uní a ellos desde muy joven. Pero allí prácticamente era invisible una más de la cuadrilla de sus mujeres. En una de las carreras clandestinas que monto él para ganar a la pandilla de Edward fue la ocasión en la que conocí a Carlisle. Siempre estaba pegado al culo de Edward. Ese día fue diferente ya que al verme quiso acercarse a mi, pero cuando vi sus intenciones con una sola palabra que salio de su boca le abofeteé y me largue de allí.

-¿Pegaste a Carlisle?-pregunte impresionada nunca me la hubiera imaginado en esa faceta de mujer violenta.

-Si-dijo riéndose-he cambiado mucho, si me hubieras conocido hace algunos años te hubieras impresionado.

-Sigue contándome-dije mientras me servia otro café.

-La segunda noche que le vi, fue en la discoteca donde todas las pandillas se reunían, le vi nada más entrar al igual que él a mi. Me pase toda la noche evitándole, pero en algún momento consiguió acorralarme y sin que yo pudiera evitarlo me beso, pero antes de que pudiera abofetearle de nuevo se escapo. Yo en ese momento pensaba que era el hombre más irritante del mundo, pero desde ese momento me empece a enamorar de él. La noche que al final consiguió conquistarme fue en otra de las carreras, fue cuando se impuso la famosa apuesta que también podrían jugarse a las chicas de las pandillas contrarias.

" El ganador a parte de quedarse con la moto, el dinero y la chica del contrarío podía estar con ella el tiempo que quisiera y entregársela a quien le diera la gana. Al principio el equipo de los vampiros no quisieron correr, pero no se como se entero Edward del trato que hizo Alec con Cayo haciéndole cambiar de opinión, Cayo hacía tiempo que también iba tras mis pasos pero nunca estuve en sus garras hasta casi hacerlo esa noche. Vi como Cayo entregaba una gran suma de dinero a Alec para dejarse ganar por él y fue cuando escuche una discusión entre Carlisle y Edward, al parecer Carlisle quería ganar para que eso no ocurriera pero el pobre no era muy bueno con las motos, por eso al final corrió Edward en su lugar..

-Eso fue muy noble de parte de Edward evitar que cayeras en malas manos-dije yo mientras sujetaba su mano.

-Al principio no lo vi así. Pensé que sería uno de sus caprichos, no quiero que te molestes pero Edward siempre a sido un caprichoso, le gustaban todas las mujeres y le daba igual que se hubieran fijado un amigo suyo en ella, si al él le gustaba iba a por ellas-en ese momento me quede blanca por esas palabras ¿podía ser yo una de ellas? Quise terminar de escuchar a Esme antes de sacar mis conclusiones- como te contaba pensé que ese día era mi caso con él. Pero cuando Edward gano me cogió de la muñeca sin apenas hablar nada forcejeando conmigo y me llevo a la zona más oscura de donde se celebraba la carrera. Me obligo a que me mantuviera quieta hasta que llegara alguien a quien él iba a entregarme. No confié en él, pensé que de la misma manera que Alec había hecho un trato con Cayo el también lo habría hecho para ganar dinero, pero cual fue mi sorpresa cuando el que apareció fue Carlisle.

"Edward nos dejo solos diciendo que teníamos solo una hora para hacer lo que quisiéramos pero que luego volvería a por mi para llevarme de nuevo con Alec, que no quería a una víbora en sus filas. Cuando se marcho y me quede a solas con Carlisle fue el momento en el que él me confeso su amor, me dijo que se había enamorado de mi y que nunca me dejaría escapar. Bueno tu sabes lo posesivos que son-dijo con una sonrisa a lo que yo me ruborice riéndome con ella-me dijo que encontraría alguna manera de salir de su pandilla y sacarme de la miá, pero yo no confiaba en él y el tiempo empezó a pasar hasta que un día me lo encontré totalmente ensangrentado y con varios golpes en la cara"

-¿que paso después?-pregunte yo.

-Al parecer se había enfrentado con Edward y le había dicho que abandonaba la pandilla, en un acto de furia él le había golpeado hasta casi matarlo-yo me lleve las manos a la boca, no podía creer que mi Edward hubiera hecho eso-Pero todo fue mentira-yo la mire interrogante ¿como mentira? Pregunte con mi mirada-al parecer Edward y Jasper planearon su fuga y la miá, el montaría una escena donde pegaba a Carlisle hasta dejarle muerto y cuando todo el mundo lo creyera aprovecharía Jasper y nos sacaría de Chicago. Yo no lo supe hasta después de unos años, cuando Edward se apareció por nuestra puerta para el día de nuestra boda.

"En ese momento pensé que venía para rematarle y quise golpearle, pero cuando Carlisle me contó lo que en realidad había pasado al que quise golpear es a mi marido por no contarme la verdad, estuve tres días sin hablarle, pero después de todo le perdone. Sabia por que lo había hecho, al igual que tú seguramente me habría sacrificado entregándome de nuevo a Alec para que no le hicieran nada a él para protegerlo, pero con él tiempo he empezado a confiar en él y a tomar decisiones juntos, por eso te digo que confíes en Edward, se que a veces son muy mandones, pero para eso pequeña tienes que pensar siempre en la manera de llegar a ellos para que te hagan caso y no dejarlos que les lleven su orgullo de macho por el mal camino"

-Gracias Esme es una historia increíble-dije mientras la abrazaba.

-Edward no es el enemigo cariño-dijo mirándome-dejale entrar en esa coraza que te has impuesto y lucha con todas tus fuerzas por él.

Después de esta charla que tuve con Esme empezamos a recoger toda la casa esperando a que Alice saliera por fin de su habitación, ella venía con los ojos hinchado de llorar seguramente habría tenido su sesión de dolor por la separación de Jasper, pero me alegraba que mi amiga se pudiera reponer tan rápidamente, ya que al vernos lo primero que nos regalo fue una de sus super sonrisas e intento convencernos de que saliéramos de compras por el pueblo.

Los días empezaron a pasar y yo me recupere totalmente de todas mis heridas que habían provocado en la estancia del internado junto con los cuidados de Esme y Carlisle y gracias a las ideas alocadas de mi amiga Alice el tiempo pasaba algo más rápido, pero las noches eran terribles, había empezado a tener de nuevo pesadillas las cuales vivía de nuevo una y otra vez el accidente de mis padres, pero sus protagonistas cada día eran diferentes, a veces eran ellos y otras veces era Edward causándome que siempre chillara y me despertara llorando por el terror de que me dejarán de nuevo sola.

Alice había empezado a dormir en mi habitación intentando apaciguarme un poco las pesadillas, pero no pudo conseguirlo. Carlisle intento recetarme un tranquilizante para poder conseguir que descansara pero era imposible seguía pasando lo mismo. Edward me llamaba todas las noches pero nunca quise contárselo, sabia que solo conseguiría preocuparle. Y las noticias que nos llegaban de Chicago tampoco eran muy tranquilizadoras que digamos, los medios de comunicación habían conseguido grabar a Edward en algunas ocasiones paseándose por la ciudad con alguna chica del brazo sonriendola consiguiendo que yo cada vez me pusiera mas depresiva al pensar que quizá con cada día que iba pasando él me iba olvidando.

Al principio me enfade pensando que estaría aprovechando que no estaba con él para seguir con sus andanzas de casamentero, estaba tan celosa y mi cabeza pasaban una y otra vez la misma escena que había visto en la televisión, incluso me quite el brazalete que me había regalado por despecho consiguiendo que durante días no le contestara al teléfono, pero después de que pasaran esos días y unas charlas con Carlisle se lo cogí consiguiendo que Edward explicarme que era lo que pasaba.

Esa noche después de casi quince días conteste su llamada intentando que no se diera cuenta de todo el extres que mantenía en mi cuerpo y lo mal que lo estaba pasando por su ausencia. Jamas pensé que podría agarrarme así a una relación con una persona que prácticamente conocía de cuatro meses, pero sentía que era él único que estaba ahí para sujetarme y no volver a caer al pozo de la soledad que tanto me llamaba.

-Gracias por contestarme al fin pequeña-dijo antes de poder saludarle con tono triste.

-Lo siento-sentía como las lagrimas empezaban a derramarse por mis mejilla-siento no haber confiado en ti.

-Nena sabes que eres la única para mi y se por Carlisle que me has visto en las noticias con Bree, pero recuerda que esa niña no me importa una mierda, solo la utilizo para seguir con nuestro plan-sabia por su tono de voz que no me estaba engañando, necesitaba derrumbar por una vez estas barreras y confiar en él al cien por cien.-cariño hablame, no quiero estar tan lejos de ti sabiendo que por unas estúpidas imágenes puedes estar sufriendo imaginando cosas que no son verdad.

-Confió en ti-al soltar esas palabras sentí como un enorme peso en mi pecho desaparecía-pero te hecho tanto de menos.

-Yo también te hecho de menos, pero las cosas se han complicado más de lo que pensaba-esperé pacientemente para que pudiera explicarme que era lo que pasaba-Al parecer estamos más vigilados de lo que pensábamos, cada vez que doy un paso tengo ha alguien del F.B.I siguiéndome, lo más gracioso que piensan que no se que son ellos los que me vigilan.

-¿y lo sabes?-dije de manera divertida-¿sabes que son ellos?.

-Cariño los huelo a distancia-contesto riéndose-son demasiado evidentes-termine riéndome con él.

Siguieron pasando los días y las llamadas se iban prolongando cada vez más, ya no me llamaba diariamente siempre pasaban un par de días hasta recibirlas. No quise volver a dudar de él e incluso Esme me pidió que le diera tiempo ya que quizá esos problemas de los que me había hablado quizás se habían complicado. Pero hoy después de casi una semana cuando me había vuelto a llamar se le notaba más serio que nunca, apenas me hablaba y eso me estaba poniendo nerviosa hasta tal punto que pensaba que quizá estaba harto de esta situación y estaba planeando el devolverme a mis tíos para terminar con esto.

-Hola cariño-conteste intentando sonar lo más cariñosa posible.

-Hola-dijo de manera seca.

-¿Pasa algo?-pregunte empezando a ponerme nerviosa por su tono.

-No-esas eran las únicas contestaciones que últimamente me daba, en ese momento se me llenaron los ojos de lagrimas al no saber que era lo que había hecho para obtener esa actitud de él.

-¿Te he hecho algo para que me contestes así?-mi voz sonó más temblorosa de lo que quería pero solo pude notar un resoplido de su parte.

-No-volvió a contestar de manera cansina-me tengo que ir hablaremos más tarde.

No me dio tiempo apenas a contestar. Esa noche no fui a cenar y tampoco deje que nadie pasara a mi habitación, jure que confiaría en él, pero de la manera que me había hablado hoy me había hecho daño y me daba mucho que pensar, por eso después de otra noche de pesadillas y amanecer llorando decidí hacer la maleta para marcharme y dar la cara hacía mis tíos. Sabia que este día llegaría, en ese momento me sentí traicionada por todas las promesas que me había hecho y que con esa simple llamada había echado por tierra todo lo que nos dijimos la noche antes de marcharse.

Me levante más pronto de lo normal y empecé hacer la maleta, pero antes de que casi pudiera empezar a meter mi ropa Esme apareció por la puerta haciéndome salir de mi habitación hacia el salón. Cuando llegue una gran jadeo salio de mi boca, estaba todo lleno de ramo de flores, cada uno con una nota, cada una de ellas pidiéndome perdón y confianza hacía él. No sabia como tomármelo hasta que Carlisle llego con una carta de parte de él.

Amor mio:

Siento haberte tratado así estos días y más en el día de ayer, pero hasta hace poco no habíamos averiguado que teníamos el teléfono pinchado, no sé hasta que punto han podido escuchar de nuestras conversaciones, pero no me he querido arriesgar a que te descubrieran y te llevarán lejos de mi lado. No volveré a llamarte por ese riesgo, pero necesito que confíes en mi, sabes que eres lo más importante de mi vida y te juro que el día de nuestra boda estaré esperando delante del altar para que tu vuelvas a mis brazos para poder hacerte mi mujer.

Cada noche sueño con ese día y cada vez se me hace más largo, pienso que nunca llegará, pero mirando la fecha solo nos quedan quince días para que ese sueño se cumpla Espero que no dudes nunca de lo mucho que te amo ya que siempre seré tu esclavo hasta el día que tu decidas apartarte de mi.

Siempre tuyo.

Edward Anthony Mansen

Como siempre me pasaba últimamente termine llorando en los brazos de Esme. Pero esta vez de alegría, me había vuelto a demostrar que siempre estaría a mi lado y yo como siempre volví a dudar de él.

Los días seguían pasando y no había vuelto a tener noticias de él, pero esta vez no le di importancia, estaba demasiado ocupada con Alice preparando todo. Aunque había conseguido convencerla para una boda muy intima desafiando sus protestas, solo había invitado a siete personas, las más cercanas a nosotros.

Esme y Carlisle se habían convertido en personas muy importantes en mi vida, ya que gracias a ellos habíamos tenido una estancia familiar en su pequeña granja. Yo ayudaba a Esme siempre que podía con las tareas de la casa y algunos días me iba con Carlisle a su clínica para ayudarle con las cosas de la contabilidad. Aunque ellos al principio se negaron a ello yo conseguía sentirme algo útil de esa manera y era una manera de pagarles por su hospitalidad.

En la televisión habían dejado de hablar de mi secuestro y de la pandilla de Edward, las ultimas noticias eran que las sospechas hacia la pandilla de Edward se empezaron a desvanecer, mi tío nunca dio la rueda de prensa pidiendo mi liberación y se empezaba a barajar la idea de que yo me había escapado por mi propios medios, lo definían como una travesura de una niña que quería llamar la atención.

Él que si hablo en un comunicado fue el comisionado de Chicago diciendo que habían dejado de investigar mi secuestro ya que no había indicios de ello, al parecer encontraron una nota que tenía una compañera miá diciendo que me marchaba por que yo lo quería. En ese momento me extrañe ya que yo nunca escribí nada. Pero al ver quien tenía esa nota supe que era otro montaje de mi querido prometido.

A los pocos días salio Zafrina junto con un chico moreno que la sujetaba por la cintura declarando en las noticias que me había visto salir por mi propio pie con mi maleta y le había entregado esa carta despidiéndome de ella. Pero que en ningún momento había visto a ese tal Edward junto con sus amigos. Con esta declaración habían conseguido lo que tanto habían planeado, limpiar el nombre de su pandilla para que no se les acusara de secuestro.

Jure que un día volvería a Nueva York para dar las gracias a Zafrina. Fue como una corriente de aire fresco, pero aún quedaba unos cabos sueltos, según me comunico Carlisle, aún estaba la declaración de los policías que según ellos les habían visto esa noche y los identifico declarando que fueron ellos tres quien sacaron a una estudiante del internado.

-¿Que pasara entonces?-le pregunte esa tarde.

-Según he sabido por la carta que me ha mandado Jasper, ahora están investigando quien fue la chica que se llevaron. Hubo unas cuantas que desaparecieron esa noche del internado pero tienen que saber quien es. En eso tardarán algo, ya que según me he enterado el fuego y el agua que usaron los bomberos destruyeron parte de los archivos de dirección.

-Entonces aún los podrían acusar de secuestro-afirme yo.

-Si y no-le mire sin saber que era lo que me quería decir exactamente-con toda la locura que esa noche se creo allí, algunas de las chicas desaparecidas se fueron con sus familiares y si sus padres no informaron del regreso no podrán nunca saber quien fue la que desapareció esa noche, ten en cuenta que muchas de tus compañeras sus padres estaban de viaje y posiblemente ni siquiera sepan que han desaparecido del internado.

Esas palabras me dejaron algo preocupada, pero no quise darle tanta importancia, confiaba en que todo saliera bien.

A dos días de mi boda mis nervios estaban de punta, las noticias que me llegaban de Chicago no me tranquilizaban, ya que al ser algo escasas no sabía que tal estaría Edward y yo cada vez era más paranoica ya que era hasta hace poco la única manera de saber de él. A veces me sentía vigilada cuando caminábamos por el pueblo para terminar los preparativos de la boda. Otras veces sentía como un coche negro nos perseguía. Pero nunca se lo dije a nadie pensé que serían imaginaciones miás.

Pero mis nervios al parecer se traspasaron a Alice ya que en estos pocos días su pequeña sonrisa poco a poco se fue menguando hasta casi desaparecer y aunque yo le preguntaba ella nunca me contesto, solo tenía excusas diciéndome que posiblemente era por que echaba mucho de menos a Jasper, ella al igual que yo nunca volvió a tener noticias, ni llamadas. Seguramente por lo mismo que Edward no me llamaba a mi.

Hoy era el día de mi boda y esa noche apenas pude dormir, tenía un presentimiento que no me dejaba estar tranquila por eso después de dos tilas que me había dado Esme mi cuerpo consiguió relajarse y pude dormir un par de horas, pero la mañana llego muy pronto y Alice junto con Esme a primeras horas estaban allí para ayudarme a prepararme.

-¿Y si no aparece?-pregunte mientras veía como Alice intentaba colocarme el velo después de hacerme un hermoso recogido con mi poco pelo.

-Seguro que lo hace, recuerda que me amenazo-dijo ella con una sonrisa que pude ver temblorosa.

-¿Como puedes estar segura? Hace semanas que no sabemos nada de ellos-sentí como me picaba los ojos pero intente con todas mis fuerzas no llorar ya que si no destrozaría el trabajo de Esme que había hecho con mi maquillaje.

-¿Confiás en él?-preguntó Esme mirándome a través del espejo.

-Por supuesto-esta vez no hubo duda en mis palabras.

-Pues entonces aparecerá-después de ayudarme a vestirme, ellas se fueron a poner sus vestidos dejándome sola en la habitación, no había querido mirarme en el espejo para que mis nervios no fueran aún mayores, pero no pude evitar mirarme, el vestido de novia con un escote palabra de honor y casi pegado a mi pecho tenía su corte debajo de él cayendo en cascada hasta el suelo. Era uno de los vestidos mas sencillos que había en la tienda pero a la vez se le veía elegante con algo de pedrería en la cola.

Casi no pude reconocerme en el espejo, hoy cumplía dieciocho años y sería el día de mi boda, no pude evitar pensar en mis padres y en como les hubiera gustado estar este día tan importante conmigo. El brazalete de Edward resaltaba en mi muñeca derecha como dándome esas fuerzas que siempre necesitaba. No pasaron muchos minutos hasta que unos toques sonaron en la puerta. Al abrir pude ver como Jared estaba vestido de esmoquin y con una enorme sonrisa.

-¿Pensabas que no llegaría?-dijo él de manera burlona.

-Oh Dios míos-me lance abrazarle ya que yo le había pedido en una de mis llamadas a Edward que le dijera a Jared que fuera mi padrino y fuera él quien me llevara al altar. Era una tontería pero era un pequeño lazo que me unía a mis padres al conocerle a él donde viví con ellos-¿Ha venido Edward contigo?-quise confirmar lo que mi corazón me decía pero al ver como él fruncía las cejas sabia que sus palabras no me iban a gustar mucho.

-Hace una semana que Edward y Jasper no aparece por la guarida, pero me pidió que te dijera que estaría hoy aquí y que ni el infierno podría evitarlo-volvió aparecer esa sonrisa burlona que tanto conocía de mi amigo y entregándome un pequeño ramo cogió mi brazo poniéndole en el suyo-bien señorita Swan futura de Mansen se nos hace tarde y no creo que quieras hacer esperar al novio.

Con una enorme sonrisa le seguí por las escaleras hasta el coche de Carlisle que nos esperaba a la entrada. Alice y Esme ya habían salido para la iglesia y Carlisle nos llevaría hasta allí. Sentía como mis manos empezaban a sudar por no saber que era lo que me esperaba allí. Por eso cuando vi la pequeña estructura de ella todo mi cuerpo empezó a temblar. No había nadie en la puerta que pudiera indicarme si Edward había llegado o no. Pero cuando las enormes puertas se abrieron para darme paso a su interior todo mi cuerpo se paralizo y no supe si mis piernas podrían sostenerme sin caer desmayada en ese momento.