Después de despedirse de Gale, Katniss se fue a su casa. Se sentía un poco más tranquila, el hecho de pasar un tiempo con su mejor amigo Gale le había ayudado. Él tenía el don de decirle sus verdades sin importar las consecuencias y eso definitivamente era lo que necesitaba.

Pensó que tal vez tendría una discusión con Peeta por regresar tarde pero le diría que había pasado el día en el quemador. Peeta casi no acostumbraba ir ahí, así que era una buena excusa. Pero lo que no se imaginaba era que Peeta aun no llegaba a su casa, todo estaba tal y como ella lo había dejado antes de irse. Peeta no había llegado en todo el día. De nada había servido el haber pasado la tarde en el bosque cazando, ni platicar con su mejor amigo porque los celos y su furia regresaron al instante.

Apenas iba a tomar sus llaves para buscar a Peeta a la panadería cuando se escuchó el ruido de la puerta.

-Hola – la saludo Peeta, pero al verla tan enojada suspiró – estaba en la panadería.

-No, si jamás dude donde estarías.

-Entonces ¿Por qué estas enojada?

-Domingo, diez de la noche…

-Estaba con los empleados enseñándoles cómo decorar pasteles. Se nos hizo tarde.

-¿Empleados? Querrás decir… Delly.

Peeta se sentó en la sala quitándose los zapatos, estaba muy cansado.

-¿Qué con Delly?

-Estuviste con ella.

-Sí y con los demás empleados.

-Hasta las diez de la noche…

-Sí, Katniss, hasta las diez de la noche – le dijo Peeta fastidiado - ¿a qué viene todo esto?

-¡A que no te creo! Los demás empleados tienen familia que seguramente querrían pasar el domingo con ella, en cambio Delly…

-¿Delly, qué?

-Delly está enamorada de ti, y no me lo vas a negar, todo éste tiempo que estuve yendo contigo a la panadería me pude dar cuenta de eso. Te coquetea.

-Claro que no, ella es así, es muy platicadora y bromista. Siempre hemos tenido una amistad muy bonita.

-Claro, ella está en tu lista de las personas que más confías.

-Pues sí, ella es una amiga y no entiendo porque te molestas.

-Muchas veces te dije que Gale era mi amigo y sin embargo me prohibiste verlo.

-Pues sí pero Gale fue tu amigo por años y además se besaron – le dijo Peeta ya enojado.

-Delly también fue tu amiga por años.

-Pero yo jamás me he besado con ella. Delly es solo una amiga.

-¿Cómo lo es Johanna?

-Sí, como lo es Johanna.

-¡Con Delly jamás te besaste pero sin embargo con Johanna sí te acostaste!

Peeta abrió los ojos sorprendido, él desconocía que Katniss supiera ese secreto suyo. Parpadeó un par de veces viendo como Katniss respiraba agitadamente y sus ojos estaban llenos de lágrimas.

-¿Cómo… cómo sabes…? ¿Annie te lo dijo?

-¿Qué más da quien me lo dijo?

Katniss subió a la habitación golpeando la puerta fuertemente. Peeta se dejó caer en el sillón de la sala tapándose la cara con las dos manos. Katniss sabía muchas cosas de él, hasta su más guardado secreto. Quería llamar a Annie para reclamarle, estaba seguro que había sido ella cuando le confesó la vida que tenía un vencedor una vez terminado los juegos, pero ya no tenía caso. Decidió dejarla un momento a solas y se fue a su cuarto a pintar para pensar en otras cosas.

Cuando creyó que Katniss estaría dormida, subió a su habitación. Estaba completamente oscuro, excepto por la luz de la luna que entraba por la ventana. Ahí la vio, recargada en la ventana con la mirada perdida.

Peeta se sentó en la cama y permanecieron un momento en silencio.

-Jamás pensé que te enterarías de lo que pasó entre Johanna y yo, solo te puedo decir que fue solo una vez y nada más.

-Lo sé – le contestó Katniss ya más tranquila sin dejar de ver hacia fuera.

-¿Qué mas sabes?

Katniss volteó a verlo, aunque estaba todo oscuro podía verlo un poco por la luz que entraba por la ventana.

-Fue tu primera vez.

-Sí – Peeta bajó la cabeza.

-Que usaste bebidas adulteradas para…

Peeta se levantó de inmediato y empezó a caminar de un lado a otro.

-No me gusta recordar eso.

-¿Qué sientes por Johanna? – Peeta se detuvo para verla directamente – Tienes que sentir algo por ella…

-Nada, solo un cariño de amigos.

-Te acostaste con ella.

-Fue solo sexo como lo fue con esas mujeres. Katniss – se acercó hincándose frente a ella – desde que empezamos a estar tú y yo juntos, íntimamente, he logrado poco a poco superar lo que viví en el capitolio. Tú eres quien me ha ayudado, por favor, no…

-Perdóname – tomó la cara de Peeta con sus dos manos – no fue mi intención reclamarte lo que paso entre tú y Johanna, eso fue antes de conocerte, pero es que de solo pensar que estuviste con Delly todo el día.

-¿Delly? Katniss, Delly es mi amiga, si hubiera querido algo con ella desde hace tiempo lo hubiera hecho.

-No me gusta que pases mucho tiempo con ella – lo soltó – odio como le sonríes – Peeta frunció el ceño – así me sonríes a mí, y no quiero que le sonrías a nadie más que a mí.

-¿Qué cosas dices? Por Dios, Katniss, así le sonrío a Madge y no te enojas.

-Pues si pero Madge… - se calló al instante.

-¿Madge, qué?

-Nada.

Katniss suspiró, por su enojo casi revelaba el secreto de sus mejores amigos. Tenía que tranquilizarse, ya se le había ido la lengua una vez con lo de Johanna, pero no sabía que le pasaba, se sentía sumamente irritada.

-¿Me perdonas por estar celosa?

-¿Celosa? –Peeta sonrió divertido, Katniss solo asintió -¿De Delly?

-Y de Johanna.

-Tú no tienes porque estar celosa de nadie.

-Tengo competencia y precisamente haciendo lo que más te gusta hacer.

-Tú no tienes competencia – le acarició la mejilla- Katniss, ahora que me doy cuenta que sabes muchas cosas de mí, quiero que sepas – suspiró- quiero que sepas que… te amo, te he amado casi toda mi vida – Katniss sonrió – fue por eso que cuando viniste a buscarme para casarme contigo, no solo lo hice para salvarte a ti y a tu hermana de la cosecha, sino porque en realidad yo quería estar contigo. Sé que al comienzo…

-Eso ya pasó – Katniss juntó su frente con la de él -y cómo dices, ahora conozco muchas cosas por las que tuviste que pasar y que te convirtieron en un hombre que en realidad no eras.

-Tú me ayudaste mucho a poder superar mis traumas, mis pesadillas, mis miedos, mis arranques de ira.

-El doctor Aurelius…

-Tú me obligaste a ir con el doctor Aurelius, pero aunque este en contacto con él y me este tomando el medicamento que me dio, sin ti a mi lado, jamás hubiera funcionado el tratamiento.

-No sabes la alegría que me da poder conocerte realmente como eres. Cómo eras antes de los juegos.

Katniss lo empezó a besar levantándose ambos. Peeta de inmediato la acostó en la cama dispuesto a demostrarle cuanto la amaba.

A la mañana siguiente, Peeta se despertó al escuchar un ruido en el baño. Vio que Katniss no estaba en la cama así que supuso que era ella.

-¿Estás bien? – tocó la puerta.

-Sí, estoy…

Pero no pudo terminar la frase porque de nuevo volvió a vomitar. Peeta abrió la puerta viendo a Katniss hincada frente al retrete.

-Estoy bien – Peeta levantó amabas cejas dudando – solo fue… me comí todas las chispas de chocolate que trajiste.

-¿Qué? – Sonrió Peeta -¿todas?

-Sí, estaba enojada contigo porque no me dejaste acompañarte a la panadería.

-¿Y comiéndote los ingredientes de la panadería se te iba a quitar el enojo? – le pregunto en tono burlón, Katniss lo vio con los ojos entrecerrados - ¿Estás bien? ¿Quieres que te traiga algo?

-No, seguro me hizo daño comerme el chocolate con la mantequilla de maní y después la mermelada de piña – Peeta hizo un gesto de asco sin que Katniss lo viera – ya me siento mejor – le dijo enjuagándose la boca.

-¿Segura?

-Sí.

-Bien, debo ir al almacén ¿me acompañas o prefieres quedarte en casa?

-Voy contigo, quiero hablar con Madge.

Katniss se fue con Peeta al almacén, ahí se encontró con Madge, que al ver llegar a sus dos mejores amigos tomados de la mano, le sonrió a Katniss y le cerró un ojo. Un par de horas más, Katniss se fue con Madge a su casa con el pretexto de querer platicar "cosas de mujeres". Peeta solo sonrió y le dio un beso a su esposa, en cambio Darius se quedó muy serio viendo a Katniss.

-¿Ya no estás histérica como ayer? – le preguntó Madge a Katniss entrando a su habitación.

-No, bueno eso no quiere decir que no voy a estar vigilado a la tal Delly.

-Me quedé preocupada, Gale me dijo que te esperaría.

-Sí, lo hizo. Estuvimos platicando un rato en el bosque.

-¿De qué? – le dijo Madge acostándose en su cama e indicándole a Katniss con la mano que hiciera lo mismo.

-De nosotros, de ti, de Peeta, Delly y del hijo del alcalde del Distrito 9 – le sonrió Katniss, Madge solo resopló.

-¿Te dijo?

-Sí. Y eso me tranquilizo ¿sabes? No soy la única que tiene arranque de celos.

Madge se cruzó de brazos negando con la cabeza.

-¿Te confieso algo? Se veía tan guapo celoso – ambas se empezaron a reír – ahora dime ¿Qué tal con Peeta?

-Me dijo que me amaba.

-Bueno, eso ya lo sabíamos.

-Pero nunca me lo había dicho.

-¿Y tú que le dijiste?

-Pues… - se quedó pensando.

-¿No le dijiste que tu también lo amas?

-No, creo que no, pero seguro ya lo sabe, digo hemos hecho el amor muchas veces, lo he ayudado en… bueno en muchas cosas.

-Aun así, es bonito que te digan "te amo". Gale me lo dice todo el tiempo – suspiró enamorada.

-Sí – sonrió Katniss recordando las palabras de Peeta.

-Debes decírselo, mas porque la siguiente semana se va al capitolio – Katniss frunció el ceño -¡la cosecha, Katniss, es la siguiente semana!

-Cierto.

-¿Vas a ir al capitolio con él?

-No lo sé, no hemos hablado de eso.

Katniss se quedó pensando un momento, Peeta había estado muy bien pero ahora regresaría al capitolio de mentor ¿regresarían sus pesadillas?

-¿En qué piensas?

-Nada. Tengo hambre vamos a la cocina a ver que hay.

Madge veía a Katniss comerse el quinto vaso de nieve, jamás había visto a su mejor amiga comer tanto, pero decidió no decirle nada.

-Otra vez la cosecha – dijo Katniss después de comerse la última cucharada de nieve -¿recuerdas a Emma y a Jacob, los tributos del año pasado?

-Sí, tal vez podamos vender galletas para recolectar dinero, eso nos funcionó bien el año pasado.

-Buena idea, se lo comentaré a Peeta.

Madge asintió bajando la mirada.

-No te preocupes – la tomó de la mano – todo estará bien.

-Sí, estoy segura que sí.

-Claro ¿Qué tal otro vaso de nieve?

Katniss regresó a su casa aun pensando en que tanto le afectaría a Peeta el regresar al capitolio para los juegos. Le habló al doctor Aurelius para expresarle sus preocupaciones, pero éste solo le dijo que Peeta continuara con su medicamento y que el hecho de regresar a ver otros juegos era algo que todo vencedor tenía que pasar año con año. Ella tenía miedo de que todo lo que había logrado en Peeta se fuera a la basura. Quería seguir teniendo a su Peeta, al chico bueno y tierno.

El señor Mellark había enfermado un poco, así que Peeta decidió quedarse a cuidarlo por la noche, Katniss lo apoyó en esa decisión, aunque en realidad lo quería para ella sola. Quería decirle que lo amaba tal y cómo él se lo había dicho, pero quería que fuera un momento especial, quería preparar algo romántico. Pero para su desgracia no lo pudo conseguir porque si no era el señor Mellark, era Haymitch que por estar borracho se había golpeado fuertemente la cabeza, así que Peeta fue en su auxilio.

Una noche, Katniss preparó la habitación con velas aromáticas. Le diría a Peeta "te amo", una y mil veces mientras hacian el amor, pero de nuevo sus planes no funcionaron. Peeta había ido a la panadería porque había un pedido especial prometiéndole a Katniss que llegaría temprano, pero ella no sabía lo que le pasaba últimamente, le daba mucho sueño, tanto que solo se acostaba y se quedaba dormida. Peeta llegó esa noche y al verla dormida, solo apagó las velas y la dejó dormir.

Un día antes de la cosecha, Peeta quería dejar todo listo en la panadería y en el almacén. Su padre ya se encontraba un poco mejor y había contratado a otra persona más para que le ayudara. En el almacén, Darius y Madge le ayudarían a que todo estuviera en orden. Revisaba la lista del último envió de teselas que había llegado junto con Darius.

-Espero que estando en el capitolio pueda lograr que incluyan algo de pastas y legumbres en las teselas, aunque no prometo nada. Hablaré con Marvel para ver si me puede ayudar un poco.

Darius asintió muy serio.

-¿Qué te pasa? Últimamente te he notado muy distraído.

-Peeta hay algo que tengo que decirte.

-¿Qué?

Darius lo pensó un poco antes de hablar.

-Hace días… hace unos días vi a tu esposa y a… su amigo el minero salir del bosque – Peeta se puso serio, su corazón empezó a latir rápidamente – todo fue porque vi a Madge corriendo y se me hizo muy extraño, así que me quedé haciendo guardia en la cerca que da al bosque y…

-Los viste juntos ¿Qué hacían?

-Nada, venían platicando y riéndose.

Peeta se sentó en una silla completamente en shock. Una de sus peores pesadillas se había hecho realidad: Katniss había regresado a ver a Gale.

-Creo que Madge es quien les ayuda.

-¿Cómo? – reaccionó Peeta.

-Estuve investigando ¿recuerdas la explosión de la mina? – Peeta asintió – ese chico fue uno de los que sufrió heridas muy graves.

-No estaba en la lista del hospital.

-No sé quien lo sacó de ahí.

-Pero si estaba herido necesitaba… - se quedó callado – la madre de Katniss.

-Pienso que Madge los está ayudando porque ella contrato a la madre de él en el almacén. Tu diste la orden de quien tuviera familiares heridos por la explosión faltaran a trabajar y esa mujer fue una de las que faltó.

-Pero… ¿Por qué no dejarlo en el hospital?

-Ahí no les hacían gran cosa. De hecho, ahora que lo estuve investigando lo seguí varias veces a la mina. No tiene ninguna cicatriz y según compañeros de él, ese chico fue uno de los que estuvieron más graves. No entiendo cómo ahora no tiene cicatrices como los demás. Pareciera que utilizó medicamento muy avanzado, como el que usan en los juegos como regalos, pero esos son muy caros ¿verdad?

Peeta se quedó pensando.

-¿Qué mas investigaste?

-Solo eso.

-Gracias, Darius.

-¿Ella se va a ir contigo al capitolio mañana después de la cosecha?

-No lo sé.

-Si se queda ¿quieres que la vigile como el año pasado?

-No sé, yo te digo, necesito pensar.

Caminó sin rumbo fijo por todo el distrito. Su mente solo repetía "¿Por qué, Katniss, por qué?" Ahora no estaba enojado, estaba triste, deprimido. Ella lo había ayudado, había estado junto a él, se había entregado a él, y solo lo había hecho por lastima al saber la vida que llevaba un vencedor. Llevaban un año de casados, conviviendo juntos, y ella no se pudo enamorar de él. Katniss solo amaba a Gale.

Le había prometido un viaje al distrito 4 para celebrar su primer aniversario de bodas, quería que fuera algo especial y ahora se daba cuenta de la verdad: Katniss jamás podría amarlo como él la amaba a ella.

Llegó a su casa, trató de disimular lo mal que se sentía con ella. Katniss le dijo que la cena estaría lista en un par de minutos y le dio un beso en la boca. Él solo asintió y con el pretexto de ir a darse un baño, subió a su habitación.

Se vio en el espejo, sus ojos solo reflejaban tristeza. Se sentó frente al tocador y se tapó la cara con las dos manos, quería llorar, quería gritar. Vio el estuche de joyas de Katniss.

-Cinna, Cinna ayudó a Katniss a conseguir el medicamento.

Buscó las joyas que le había comprado él a ella y faltaban varias cosas. No había ninguna duda: Katniss se había estado viendo con Gale, había vendido sus joyas para conseguir salvarlo de sus horribles heridas de la explosión y su madre lo había estado cuidado, mientras ella estaba con él fingiendo ser la esposa perfecta.

Habían cenado juntos, Peeta en todo momento estuvo serio mientras que Katniss hablaba y hablaba de Madge, su madre, Prim, pero la verdad no le ponía atención.

Fingió sentirse mal porque al día siguiente seria la cosecha, así que Katniss le dio un beso y se acostó a dormir. Peeta, al cerciorarse que Katniss estaba completamente dormida, se levantó y la observó detenidamente mientras ella dormía. La amaba tanto que no le parecía justo mantenerla a su lado. Tomó la decisión más difícil, que aunque le dolía en el alma, sabía que era lo mejor para ella: la dejaría libre. Después de los juegos, le confesaría que él sabía la verdad y que no se preocupara por su hermana, ni por ella de estar en la cosecha. Seguirían casados ante los ojos del capitolio, pero la dejaría libre para que fuera feliz con Gale. Él ya había tenido la oportunidad de tenerla junto a él y ella simplemente nunca podría amarlo como él tanto lo deseaba.

-Mereces ser feliz – le susurro – y si Gale te da esa felicidad… te dejaré libre. Él te necesita y tú lo necesitas… a mi nadie…

Se le quedó viendo, quería recordarla así: tranquila y durmiendo plácidamente en su cama.

Era el día de la cosecha. Katniss se había levantado más temprano que de costumbre para prepararle el desayuno favorito de Peeta, quería que estuviera tranquilo porque sabía lo que le esperaba ahora que regresaría al capitolio.

-Estaba pensando – le dijo Peeta – que tal vez sería bueno que te quedaras aquí, durante los juegos.

-¿Por qué? Dijiste que te podía acompañar y que cuando terminaran los juegos nos iríamos al distrito 4 para celebrar nuestro aniversario de bodas.

-Lo sé, pero creo que te vas a aburrir mucho, es decir, voy a estar ocupado.

-Puedo estar con Cinna o con Effie. También quiero ver a Annie y a Finnick.

-Mira, quédate y yo después vengo por ti cuando las cosas estén más tranquilas ¿de acuerdo?

-¿Podrá ir Madge también?

-Hablaré con su padre.

-De acuerdo – le sonrió Katniss – pero con la condición de que me llames todos los días.

-Claro – le contestó intentando sonreírle. La iba a extrañar, la iba a extrañar muchísimo.

Estaban en el edificio de justicia. Effie llegó vestida con su extravagante ropa y peinado. Feliz los saludo a todos.

-¿Dónde está Madge? – preguntó Effie.

-Su madre no se sintió bien, prefirió quedarse con ella – le contestó el alcalde.

-Bueno, espero verla antes de que el tren parta al capitolio.

Katniss se quedó un poco preocupada por Madge, pero sobretodo por la madre de ella. Madge ya le había platicado lo mal que se pone la señora cuando está consciente de que es el día de la cosecha, inclusive en un par de ocasiones tuvo la oportunidad de verla. Le dio mucha tristeza verla así, sumamente deprimida y enferma debido a que un ser querido había muerto en los juegos. La verdad no le deseaba eso a nadie, eso no era vida.

Había llegado la hora y se prepararon para salir a la plaza. Como el año pasado, Katniss estuvo a un lado de Peeta. Vieron el video que enviaba el presidente Snow, en donde Effie lo tenía memorizado y lo repetía en voz baja.

-Como siempre, las damas primero – anunció Effie una vez que terminó el video.

Había salido sorteada una chica de diecinueve años: Susan Burke. La chica subió al estrado con lágrimas en los ojos. Katniss la vio con lastima, sabía todo lo que le esperaba ahora, aun si ganaba los juegos.

-Y ahora los varones – continuó Effie.

Katniss vio de reojo a Peeta que lucía algo preocupado, sabía que por su mente estaba Jacob, aquel niño de trece años que murió trágicamente a manos de los profesionales el año pasado. Sólo esperaban que no fuera otro niño como tributo. Volteó a ver a Effie que abría el papelito sacado de la urna.

-El tributo varón del distrito doce es…

Katniss tomó de la mano a Peeta para darle fuerzas.

-Gale Hawthorne.


Recien empezaba a escribir éste fic y ya me imaginaba escribiendo éste capitulo. Ahora Gale es tributo y Peeta su mentor, justo ahora que él sabe la "verdad" de lo que pasó. Cómo les venia diciendo en anteriores capitulos, Peeta es ahora el chico de la playa de "En llamas" aquel que prefiere morir y que Katniss regrese con su familia y con Gale para que ella sea feliz, y por eso !lo adoro!

Bueno espero sus comentarios.

Saludos.