Disclaimer: Ningún personaje de Naruto me pertenece.

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¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que bien. Quería, primero que nada, decirles a todos cuan agradecida estoy realmente por su paciencia (no me canso de decirlo). ¡Gracias! Por leer mi humilde historia a pesar de la exagerada cantidad de capítulos. Les estoy eternamente agradecida. Y gracias, aún más, a aquellos que se toman tantas molestias y gastan parte del tiempo de su vida en hacerme saber su opinión. ¡Gracias a todos! Acá les traigo el capítulo 26, espero que sea de su agrado. ¡Nos vemos y besitos!


Grietas

XXVI

"Historias presentes y pasadas"

Caminó despreocupado hacia el punto de encuentro pactado, sin prestar demasiada atención al camino a medida que lo recorría, simplemente limitándose a contemplar la noche apacible y tranquila. Silente y oscura. Sintiendo una remota parte de su mente despertar a medida que se acercaba, sus recuerdos amargos, reprimidos de tanto tiempo atrás pulsando contra la superficie de su conciencia. Pujando por salir, una y otra vez. Forzándolo a revivir imágenes dolorosas para él. Siempre que iba a allí sucedía lo mismo, nunca lo admitiría –menos aún a Chouji e Ino- pero incluso después de tantos años volver a Barbacoa Q le afectaba. Producía en su interior una ácida melancolía que lo corroía lentamente durante toda su estadía en el lugar. De una manera que ninguno de sus amigos podría jamás imaginar. Pero, por supuesto, jamás se los diría. Aquella herida aún abierta sanaría en su interior, quizá, con el tiempo. Y lo haría de forma silenciosa y en soledad. Contenida en los límites de su propia existencia.

Suspiró, refugiando ambas manos en los bolsillos de su pantalón, jugando entre sus dedos con el encendedor plateado que había pertenecido una vez a Asuma. Abriéndolo y cerrándolo, repetidamente, hasta que el restaurante se hizo visible. Cada vez más próximo. Frente a la puerta, una pareja captó su atención, y sólo tuvo que dar un paso más para saber de quien se trataba. Ino y Daisuke, pensó aún con más amargura de la que antes había sentido. Sabía que no debía importarle, que debía olvidarlo y por momentos creía poder lograrlo pero era todo una vana ilusión. Y eso Shikamaru también lo sabía, lo cual producía aún más amargura en él que la misma situación frente a sus ojos.

Frustrado bajó la cabeza y al pasar saludó con desgano —Hola —mascullando para sus adentros lo absurdo de la situación. Vio por el rabillo del ojo que Ino intentó saludarlo pero él la ignoró, continuando su camino hacia el interior del restaurante, y al encuentro de Chouji, que resultaría para él más que una mera compañía, un respiro.

El castaño inmediatamente hizo señas para que se acercara al verlo atravesar la puerta —¡Shikamaru! —lo llamó, y el moreno asintiendo caminó hacia la mesa donde Chouji se encontraba. Olvidándose fortuitamente de todo lo que acontecía en su cabeza.

—Chouji —saludó el moreno en respuesta al llegar junto a su amigo, éste hizo un ademán para que se sentara y Shikamaru obedeció, tomando asiento frente a él.

—¿Viste a Ino? —el Nara asintió, y la expresión de Chouji dio a entender que no aprobaba la conducta de su amiga. Para ser honestos, él tampoco.

—No puedo creer que lleve tan lejos las cosas —susurró—. Al llegar los oí discutir pero al verme Ino sonrió y Daisuke se calló.

Shikamaru no se mostró en nada sorprendido, esperaba que sucediera aquello, tarde o temprano Ino se cansaba de ellos y los desechaba. Ese sujeto no sería ninguna excepción —Probablemente ya se hartó, Ino no es fácil.

Chouji rió —¡Y nosotros lo sabemos mejor que nadie! —haciendo escapar una sonrisa de los labios del Nara, la cual inmediatamente se desvaneció al verla aparecer por la puerta.

—Ahí viene —susurró el castaño, Shikamaru sonrió y aguardó la llegada de la rubia a la mesa, pero se llevó una gran sorpresa al ver que Ino no sonreía, como era el caso habitual, sino que parecía contrariada.

—¿Todo bien? —la cuestionaron ambos al verla sentarse, al lado de Shikamaru, la rubia asintió y comenzó a ojear el menú en silencio. Evitando deliberadamente levantar la mirada para encontrarse con los ojos de sus amigos examinándola —¿Segura? —presionó Chouji e Ino finalmente dejó caer el menú rendida y suspiró.

—No. Es decir, si. Es decir, no se. No estoy segura... —ambos la miraron confundidos y luego intercambiaron miradas.

—¿Entendiste algo de lo que dijo? —preguntó el castaño a Shikamaru, éste último negó con la cabeza.

—No tengo idea... —Ino, entonces, dio un golpe fuerte a la mesa haciéndola vibrar debajo de su puño y atrayendo la atención de los dos chicos hacia sí.

—¡Ey! No hablen como si no estuviera aquí —se quejó, poniendo los ojos en blanco y retomando su lugar en el asiento, notando que tenía la atención de los dos. O al menos estaban mirándola, lo que era un comienzo.

—No seas problemática Ino y habla, si quieres hacerlo, o cierra la boca si no quieres decir nada —la rubia lo miró ofendida, y sorprendida por la repentina agresividad en las palabras del moreno –a pesar de que su tono simplemente delataba aburrimiento.

—¡¡Ahora no quiero decir nada! —espetó cruzándose de brazos, realmente molesta.

—Bien —suspiró, mascullando por lo bajo—, como si me importara...

Pero Ino lo oyó —Entonces, si no te importa no preguntes.

Shikamaru hizo una mueca —No lo hice.

—¡Ey! ¡Ey! Tranquilos —intervino finalmente Chouji alzando las manos en un ademán tranquilizador. Dedicando una mirada de reproche al Nara, quien a pesar de ser su mejor amigo, acababa de comportarse como un idiota.

—¡Díselo a él! —bramó ella señalando al chico a su lado, éste ignoró por completo la acusación de su amiga.

—Muy maduro, Ino. Muy maduro —Chouji apretó los dientes.

—Basta los dos —repitió, ya harto de la constante situación de tensión en el ambiente—. Vinimos a cenar juntos, y yo quiero cenar. ¡Y quiero hacerlo en paz! Ahora... —se volteó a llamar a una camarera— tengo hambre.

Y tras un largo intervalo de tiempo ambos permanecieron en silencio, observando a Chouji pedir por cena todo aquello que se encontraba en el menú, y en algunos casos, pidiendo también doble ración de cada uno de los platos. Cuando finalmente el Akimichi terminó de ordenar, la mujer se volteó a los dos restantes ocupante de la mesa, a la espera de sus pedidos. Shikamaru pidió algo liviano e Ino rehusó cualquier cosa que no fuera un vaso de agua. Entonces la mujer se marchó.

—¿No cenarás nada? —la cuestionó el castaño sorprendido, Ino negó con la cabeza.

—Deberías —aseguró en un casi susurro Shikamaru, atrayendo la atención de ella hacia él.

—No es por mi dieta —explicó entonces—, mañana tengo que hacerme un análisis de sangre y requiere doce horas de ayuna.

—¿Por qué? —preguntó inmediatamente preocupado Chouji—. ¿Sucede algo?

Ino rió y negó con la cabeza —No, nada de eso. Es sólo un control anual, análisis de rutina. Mi madre insistió.

—Oh.

La chica asintió —Nada de que preocuparse. De verdad—entonces la camarera apareció con las órdenes de cada uno, trayendo para Ino, únicamente, un vaso de agua. La chica suspiró, observando a sus amigos asar la carne frente a ella, y olfateando el aroma a salado que le hacía agua la boca. En ese instante, su estómago gruñó, demandando atención.

Shikamaru la miró divertido —¿Hambrienta?

—Nada que no pueda controlar —aseguró ella, sintiendo su estómago retorcerse nuevamente de hambre, lo cual arrancó una carcajada del Nara. Chouji se encontraba demasiado ocupado comiendo como para prestar demasiada atención a su amiga.

—Seguro —rió, acercando sus palillos con un trozo de carne a la nariz de ella. La joven inmediatamente lo apartó con la mano. Fastidiada por la situación.

—No te hagas el gracioso, Shikamaru, o terminarás perdiendo la mano.

—¡Woah! —exclamó, dedicando a la chica una sonrisa torcida— ¡Sí que tienes hambre hoy! Creí que las mujeres no comían tanto...

—¡No lo hacemos! Debo cuidar mi figura —Pero hace tanto que no como algo... Aunque obviamente no lo mencionó ¿Qué lograría con ello? Recibir más burlas y tentaciones por parte de su amigo. Lo cual era ya bastante insoportable.

—Algo que realmente no entiendo —aseguró él pero Ino lo ignoró totalmente, enfocando su antes atención dividida completamente en Chouji, quien engullía un trozo de carne detrás del otro.

—Chouji —le advirtió, haciendo que el robusto muchacho levantara la mirada—. No comas tanto, te hará daño. ¡Debes saber tus límites! —el castaño puso los ojos en blanco. ¡Cómo si ella supiera algo acerca de límites!.

—Claro —farfulló finalmente, sólo para complacerla. O hacerla callar.

—Chouji —lo llamó nuevamente, ésta vez con la intención de fastidiarlo por no haber tomado en serio sus palabras— ¿Cómo está Hinata? —preguntó en tono insinuante, e inmediatamente el muchacho comenzó a toser frenéticamente.

—No evadirás con eso la pregunta... —Shikamaru puso los ojos en blanco, incorporándose levemente sobre la mesa para palmear la espalda a su amigo.

—Creo que se ahoga realmente, Ino —la muchacha rápidamente lo imitó y comenzó a golpearle fuertemente la espalda, haciéndolo toser con más intensidad. Shikamaru suspiró —Ahora creo que lo estás lastimando —dijo, apartando las manos de ella de Chouji y dando una última palmada, haciendo que su amigo recuperara el color en su rostro.

—¿Estás bien Chouji? —preguntó preocupada la rubia.

—Si... —jadeó, asintiendo débilmente y vaciando un vaso de agua de un sorbo. Luego bebió el de Ino y suspiró, recuperando finalmente el aliento.

—Entonces... —el castaño arqueó una ceja— ¿Confesarás que te gusta Hinata?

—No me gusta Hinata, Ino. Me agrada, nada más.

—¡Oh vamos! Te quedaste con ella luego de que nos marchamos ¿Sucedió algo? —el Akimichi la observó como restando crédito a sus oídos.

—Me quedé con Kiba y Shino también —Ino asintió.

—¡Ohhh! Entiendo, por eso no sucedió nada entre ustedes dos —Shikamaru negó con la cabeza. Ino podía ser terca cuando lo deseaba. Era absurdo.

—No, no sucedió nada porque nada iba a suceder. A Hinata le gusta Naruto —señaló el chico.

—¿Y? —ambos pusieron los ojos en blanco, sabían que era imposible hacerla entrar en razón. Ino no escuchaba a la lógica, oía lo que quería oír y veía lo que quería ver. Siempre había sido de esa forma con ella.

—Creo —intervino el Nara—, que lo que Chouji quiere decir es que NO le gusta Hinata. No le atrae de esa forma, y tú no estás escuchando.

Ino hizo pucheros, cruzándose de brazos y recostando su espalda contra el respaldar del asiento —¿Por qué?

—Porque simplemente no me gusta de esa forma —sonrió—. Hinata es muy amable, realmente muy dulce y es fácil llevarse bien con ella. Además, no piensa en mi como alguien gor... —no pudo continuar, la palabra se atascó en su garganta. Odiaba decir aquello en voz alta, traía demasiados malos recuerdos, más de lo que podía soportar— bueno, y aunque no es tan fuerte como Neji, es realmente persistente y se esfuerza mucho. Es agradable verla esforzarse por mejorar y hacer que Naruto la note. No es tan irracional pensarlo, aunque, no es mi caso ¡Hasta Kiba se sintió atraído por ella durante un tiempo!

Los ojos de Ino se abrieron desmesuradamente y Shikamaru lo miró con curiosidad —No debí decir eso —admitió el Akimichi.

—¡¿Qué?! ¿Lo dices en serio? —el castaño asintió e Ino le instó para que siguiera—. Cuéntamelo ¿Cómo lo sabes?

—Prometí no decirlo, y ya rompí esa promesa, no hablaré más.

—¡Oh, vamos! Sé guardar un secreto... —ambos rompieron a reír estrepitosamente—. ¡¿Qué?!

—¡Si, claro! —replicó Chouji.

—¡Tú! —carcajeó Shikamaru. La joven rubia los miró a ambos ofendida.

—¡No le veo la gracia! —la risa de ambos se hizo más fuerte.

—Tú eres graciosa, Ino —dijo el castaño entre risas—. Como esa vez que te conté, más bien me obligaste a decirte, que Shikamaru nunca había besado a nadie y al otro día prácticamente todo el mundo se había enterado. ¡Hasta Temari, quien lo llamó llorón inexperto por casi dos meses! —Shikamaru soltó un bajo gruñido de vergüenza ante el recuerdo. Sintiendo el calor ascender a sus mejillas.

—¡Éramos más chicos! —intentó defenderse. Shikamaru suspiró.

—Ino, teníamos 16 años—la rubia rió nerviosamente.

—¡Bueno... fue sólo una vez! Un pequeño desliz ¿Cierto? Y todo terminó bien, al fin tuviste tu primer beso y con alguien tres años más grande que tú —el moreno volvió a refunfuñar por lo bajo.

—Todo el mundo se enteró Ino —replicó entre dientes y la chica sonrió inocentemente.

—Bueno... yo creo que eso aportó a tu buena reputación —el moreno puso los ojos en blanco.

—¡Asuma-sensei no dejó de fastidiarme por una semana entera! —y ante el recuerdo en sus labios se dibujó una casi imperceptible sonrisa. Realmente lo extrañaba.

—¡Oh, que exagerado eres! —Shikamaru se dispuso a decir algo pero ella lo interrumpió—. Eso quedó en el pasado, no hay porque traerlo a colación... —sonrió—. Todos somos adultos ahora y prometo no decirle a nadie.

Chouji dudó unos instantes pero finalmente accedió —Bien... —suspiró— pero tienes que prometerlo.

Ino asintió, emocionada —¡Lo prometo!

—Esto es un error... —murmuró Shikamaru pero ninguno de sus amigos hizo caso alguno a sus palabras. ¿Cómo podía creer Chouji que Ino realmente sería capaz de guardar esa promesa?. ¿Adulta? ¡Nah! A veces me pregunto si no sigue teniendo 13 años. Pero una vista a su amiga confirmó, claramente, que no era así.

—¡Dime!

—Kiba me lo contó, la primera vez que hablé con Hinata en clases, me dijo que ella era realmente agradable y que siempre se preocupaba demasiado por quienes quería... —Ino asintió, oyendo cada palabra con atención— Y me confesó que él se había sentido atraído por ella, no sólo físicamente. Fue algo más fuerte—aseguró—, y duró bastante tiempo.

—¿De verdad? ¿Cuánto?

—Mmm... creo que dijo un año y medio, pero Hinata estaba, está —aclaró—, enamorada de Naruto y no tenía futuro. Así que se olvidó, y con el tiempo se dio cuenta que la necesidad de protegerla era meramente amistad, y nada más.

—Vaya... ¿Y Hinata lo supo? ¿Se lo dijo? ¿Pasó algo?

—¡Woah! Mujer, tranquila. Enloquecerás a Chouji con tantas preguntas. Apuesto a que ya se siente mareado —el mencionado asintió pero aún así respondió a cada pregunta de su amiga.

—No, no se lo dijo. Hinata es muy amable, probablemente le habría sido muy difícil lastimar a Kiba. Y él no quería ponerla en esa posición.

—Increíble —murmuró—. Jamás lo hubiera creído —se giró a Shikamaru—. ¿Tú lo sabías?

—Algo así... La sutileza nunca fue el don de Kiba.

—¡¿Quieres decir que lo sospechaste cuando realmente pasó?! —el moreno asintió, el Inuzuka nunca había resultado un desafío a su comprensión de la naturaleza humana. De hecho, el chico siempre había sido un libro abierto.

—Ajá.

—¿Y cuando fue esto?

—Hace demasiado, a los 13.

Ino suspiró, conmocionada —Vaya... Yo ni siquiera me di cuenta —Y creía tener un sexto sentido para esas cosas...

—Bueno, tú estabas en tú mundo cuando teníamos 13 ¿Recuerdas? —admitió Chouji. La rubia asintió, recordándose a sí misma perseguir a Sasuke tontamente, competir con Sakura por su atención, y maltratar a los que ahora eran sus mejores amigos y unas de las personas más importantes en su vida, junto con la muchacha pelirrosa de profundos ojos verdes, sus padres, y Asuma, quien ya no se encontraba entre ellos.

—Cierto, era una perra en ese entonces —ambos se mostraron de acuerdo, lo cual incrementó la sensación de culpa en su interior. ¿Tan mala había sido con ellos? ¿Tan desconsiderada, tan ciega, tan cruel?

—Pero eso no importa ya —dijo rápidamente el Akimichi, alivianando inmediatamente la tensión del ambiente—. Eso quedó en el pasado, no hay porque traerlo a colación... Todos somos adultos ahora ¿Verdad? —recitó repitiendo las exactas palabras de ella con una sonrisa. Ino sonrió débilmente.

—Si... —suspiró, sintiéndose de repente llena de convicción para confesar aquello que la tenía preocupada—. ¿Puedo preguntarles algo? Estoy totalmente desconcertada en esto —ambos asintieron—. ¿Por qué un hombre se distancia... ?

Chouji enarcó una ceja —¿Tiene que ver con Daisuke? —Ino asintió, confirmando sus sospechas. Lo cual resultó entonces obvio para ambos, dado que Daisuke no había reaccionado –desde el principio- como la mayoría de los hombres con los que Ino solía salir, los cuales solían seguirla a todos lados como perritos falderos sin importar como ella los tratara. Pero él era distinto, no era tonto. Quizá tuviera experiencia con ese tipo de cosas. Con el juego que Ino tendía a jugar, por lo que no era engañado fácilmente. Después de todo, Ino ni siquiera se molestaba ya en disimular.

—Bueno... —dudó un instante, intentando elegir las palabras adecuadas para expresar su pensamiento, sin herirla. Pero no parecía haber demasiadas opciones— tú no lo tratas exactamente como deberías Ino.

—¿Qué quieres decir? —preguntó repentinamente ofendida. Sabía que esto pasaría, pensó Chouji, pero antes de que pudiera explicarse Shikamaru intervino.

—Significa que está cansado de lo que haces con él —Ino lo observó sorprendida, ofendida y a la vez profundamente dolida pero no se atrevió a decir nada—, quiere que dejes de jugar y te decidas. Antes de que se aburra de ser ignorado.

Por un instante sintió únicamente el latido recurrente de su corazón, seguido del eco de las palabras de sus dos amigos, resonándole en la cabeza de forma hostil. Una y otra vez, cada vez con más claridad, hasta que sólo oyó a Shikamaru. Lo que había dicho él le había producido un estremecimiento totalmente fuera de lugar, la había desencajado. Tanto que no podía evitar preguntarse si el Nara había respondido a su pregunta, estrictamente, o había hablado por él cuando había separado los labios. Lo miró, no parecía enfadado realmente, ni alterado en ninguna forma, sino más bien aburrido y desinteresado, como siempre. Pero la duda continuaba punzando en lo profundo de su cabeza, sólo que logró apartarla satisfactoriamente.

—¡Lo hacen sonar como si fuera un monstruo! —espetó finalmente enfada.

Los dos pusieron los ojos en blanco aunque sólo Shikamaru habló esta vez, por ambos —No estamos diciendo eso, no seas problemática ¿Querías nuestra opinión? ¿Querías la verdad? Esa es, ahora si esperabas que dijéramos lo que querías oír... te equivocaste de personas.

Ino negó con la cabeza, comprendiendo que estaba siendo irracional. Después de todo, ella había insistido en oírlo.

—Está bien... si es lo que piensan —ambos se encogieron de hombros, dando a entender que lo era—. Bien.

—No te enfades —dijo entonces rápidamente Chouji, temeroso que su amiga dejara de hablarle durante un par de días. Como había hecho en otras ocasiones.

—No lo haré —se puso de pié—. Como sea... estoy cansada y mañana debo levantarme temprano para ir a hacerme el análisis —tanto Chouji como Shikamaru levantaron la mirada hacia ella, pero sus delicadas facciones no delataban absolutamente ninguna expresión—. ¡Adiós! —se despidió de ambos chicos con un gesto de la mano y desapareció finalmente por la puerta. Dejando a los dos completamente desconcertados.

—¿Crees que se habrá enfadado? —preguntó Chouji, Shikamaru se encogió de hombros observando hacia la puerta por donde la rubia había desaparecido, tan confuso como su amigo.

—No lo sé Chouji, no lo sé.