Hola gente!

Después de mucho tiempo logre terminar este capitulo.

Costo muchísimo, eran tantos los finales que había en mi cabeza que no sabia cual elegir, pero para no demorarme mas decidí que lo mejor era contar el final que en realidad hizo que esta historia naciera, el primero que mi mente imagino.

No estoy conforme, aunque nunca creo poder estarlo con nada así que si no fue lo que esperaban sepan que esta es mi visión. Gracias a este fic (mi primer fic) logre aprender muchas cosas, que espero se vean reflejadas en mis próximas historias :)

Todavía queda un epilogo... y déjenme decirles que tengo una linda continuación, sobre todo para que conozcan a Anthony... cuando publique el epilogo les dejare también el summary de esa historia.

También les agradezco a los que dejaron sus reviews en el capitulo anterior, sus mensajes de ánimo siempre me dan el empujón para seguir.

Y ya nos lo entretengo mas... los dejo con el último cap.

Disfrútenlo


CAPITULO 27

Más que a la vida misma

"El sexo, el dolor y el amor son experiencias límite del hombre, y solamente aquel que conoce esas fronteras conoce la vida; el resto es simplemente pasar el tiempo, repetir una misma tarea, envejecer y morir sin saber realmente lo que se estaba haciendo aquí."

— Ya es hora Ness...

— Aun no estoy lista para dejarte— dije muy pegada y acurrucada entre sus brazos.

Él suspiro entrecortadamente.

— ¿No hay nada que pueda hacer para que no vayas?

— Nessie ya te lo explique mil veces. Lo hago por nosotros tres. Voy a ir para sumar puntos a nuestro favor, soy un buen luchador, no dejare que me pase nada... pero si eso no sirve...— su voz paso de dura a cálida— huiré y vendré a buscarte, te lo prometí ¿recuerdas?

Asentí pesadamente. Se me cerraba la garganta y me costaba respirar. No quería que Jacob me viera una vez mas llorando, algo que hice durante casi toda la noche anterior.

— ¿Volverás, verdad?

— Si Ness... te lo vuelvo a prometer... en dos días me tendrás aquí mismo de nuevo— me habló con voz suave, meciéndome contra su pecho.

Puse mas fuerza en torno a su cuerpo, clavando mis dedos en su espalda, tomándolo posesivamente. No quería soltarlo, no quería que se fuera.

— Nessie... —susurró. Sus manos en mis brazos me despegaban de él a regañadientes— no hagas esto mas difícil... ve con Anthony, no quiero que este solo

Desistí de mi agarre y deje caer los brazos al costado de mi cuerpo. Jake elevó mi mentón con sus dedos y busco mi mirada. Sentía que me estaba ahogando, leves gimoteos se me escaparon e inevitablemente unas lágrimas se derramaron por mis mejillas, pero las limpie rápidamente antes de ver directamente la profundidad de sus ojos.

— Te amo Nessie...

Dejo un dulce beso en mis labios, se dio la vuelta y salio corriendo sin darme tiempo a decir algo. Me di cuenta que esta separación, por mas momentánea que dijo que será, era tan difícil para mi como para él. Lo conozco bien como para saber que todo esto no solo era para proteger nuestro futuro. Sé que Jacob se siente muy responsable de su pueblo, sé que su sangre lo incita a ir con ellos, y lo entiendo. Lo seguiría y lucharía junto a él para defender a mi familia... pero hay alguien que me necesita, Anthony aun no puede defenderse por sí solo, por mas súper bebé que sea, es solo eso: un bebé.

Deje de observar lo recóndito del bosque para dirigirme al interior de la cabaña. Siendo fuerte y tratando de asimilar la situación tome a mi bebé y lo lleve hacia mi habitación donde lo acosté junto a mí. Era el mediodía pero sin Jake, ya no había diferencia entre el día y la noche. Me abracé a Anthony y cerré los ojos en un intento de dormir así las horas pasarían más rápido y estar lejos de Jake no seria tan difícil.

El revoloteo del bebé aun envuelto por mis brazos me trajo a la realidad. Habían pasado cinco horas en las que solo estuve mirando la nada. Nunca pude dormirme, contrariamente mis ojos estuvieron mas abiertos que de costumbre. Fueron horas en las un pensamiento llevaba a otros en una infinita cadena de recuerdos con los que repase casi toda mi vida. Aun me sorprendía como mi mente guardaba cada mínimo detalle, pero jamás pensé que eso iría tan en contra. Apreciar las pequeñeces me hacia añorar aun mas todo lo que había dejado.

Recobrando la noción del tiempo caí en cuentas de que Jacob ya debería haber llegado a Forks, atravesar el bosque en cuatro patas era mucho más rápido que ir manejando.

Con tranquilidad me levante, llevando a Anthony hacia la cocina. Lo deje tomando un zumo de manzana y tome el móvil. En el discado rápido marque el numero de Jake, luego de un silencio en la línea se escucho sonar el teléfono móvil de Jake cerca mío, guiándome con mi audición llegue hasta el cajón de una de las mesitas de noche. Me pregunte porque no me sorprendía que lo haya olvidado. Sin dejar pasar más minutos, marque el número de la casa de mis abuelos. Atendieron al segundo pitido.

— ¿Diga?

Me paralicé al escuchar esa voz.

— ¿Nahuel?— mi voz tembló.

— ¡Nessie!

El palpitar de mi corazón aumento audiblemente. Muchas eran las emociones que se mezclaron en mi interior al saber que él estaba a salvo.

— No sabes cuanto me alegra oírte

— ¿Que es lo que sucedió? ¿Cuando has vuelto? ¿Mis tíos también están a ahí?— exploté en preguntas por todo lo que su aparición podría significar.

Se produjo un silencio y luego se escucho una profunda inspiración.

— No...tus tíos no están aquí. Aun no sabemos nada de ellos... yo llegue ayer con Huilen y Manuel, su esposo— hizo una corta pausa y luego agregó— Aquí las cosas se están poniendo pesadas

— Lo sé, mañana será el eclipse

— Todos los amigos de tu abuelo están aquí o por lo menos los que pudieron llegar

Las imágenes de la última vez que habíamos estado todos juntos llovieron torrencialmente en mi cabeza.

— ¿Nessie estas bien? ¿Sucedió algo con tu hijo?— quiso saber Nahuel de pronto preocupado.

— Oh...No, Nahuel. Estamos los dos bien— dije sin ánimos— solo llamaba para saber si Jacob ya había llegado

— Sí, llegó hace poco más de un hora, supongo que debe andar con su manada porque no lo veo por aquí

Mi mente quedó en blanco mientras observaba a Anthony sentado en su sillita.

— ¿De verdad estas bien?— indagó luego de unos segundos en los que yo me había quedado sin habla.

— No lo sé— admití desde lo más profundo de mi corazón.

— Debes tratar de estarlo, tú bebé te necesita. Edward me contó todo acerca de él, de su talento

— No estoy segura de considerarlo un talento Nahuel. No veo cual es la ventaja de un poder así, si afecta a su familia y a su propia vida

— Debes confiar en que aprenderá a usarlo, tú tienes que ayudarlo a que entienda

— Pero es que si yo no lo entiendo no se lo puedo explicar a él. Sé que tiene la capacidad de entender las cosas fácilmente y no dudo que podría hacer uso y desuso de su don como a él le plazca, pero ¿Como le enseño algo de lo que realmente no tengo idea de como funciona?

— Quizás necesita algo de tiempo. No podemos olvidar que aun tiene solo semanas de vida, es un bebé

— Para mi siempre será mi bebé... aunque ahora ya aparenta de dos años, tiene una gran agilidad sin embargo se nota que es muy remolón

— ¿Aun no habla?

— No, y es increíble la seguridad que tengo de que sabe como hacerlo

— Sus palabras serán muy valiosas si tanto las hace desear— sonreí mirando hacia Anthony que prestaba atención a mi charla.

— Supongo

— Oye Ness debo colgar, tus abuelos me están esperando para ir de caza

— ¿No están mis padres por ahí?

— No, todos están en el campo del bosque organizándose

— Esta bien... y... Nahuel quiero que sepas te quiero mucho, cuídate mañana ¿si?— un nudo en mi garganta amenazaba con quebrarme.

— Nessie, no te preocupes estaremos todos bien. Yo también te quiero y... deseo con todo mi corazón que tu y tu bebé estén bien... además déjame pedirte disculpas por todo lo que te hice pasar

No era mi intención que la conversación llegara a esto, una charla de despedida. Eso me hacia sentir peor.

— Olvídalo Nahuel— mí voz salía apagada y esforzada.

— No, escucha... estaba realmente confundido, ahora las cosas han cambiado... pero ¿sabes que?... te lo diré cuando nos veamos

— ¿Lo prometes?

— Si... te veo pronto Nessie

— Lo mismo digo Nahuel

Él cortó la comunicación y yo seguí con el auricular apoyado en la oreja escuchando la línea vacía. Mi mente intento creer en la idea de que esa no iba a ser la última charla con él aferrándose al entusiasmo que distinguí en su voz al tratar de aclarar nuestra historia.

Sin prestar atención al cómo, llegue a la ventana y contemplé el crepúsculo. El sol se ocultaba entre la arboleda y poco a poco las sombras empezaban a adueñarse del día. Muy dentro de mí sentía como cualquier tipo de esperanza se iba consumiendo como la luz del sol en ese ocaso.

Tras una larga inspiración me percaté de que tenía a Anthony aferrado a mi pierna. Lo alcé y lo abracé fuertemente.

— Todo estará bien, todo estará bien— susurré más para mí que para él. Mi pequeño hijo acaricio mi cabello dulcemente tratando de reconfortarme él a mí.

Intente olvidarme de la realidad leyéndole un libro. Eso funciono un par de horas en los que la noche definitivamente nos cubrió. Anthony parecía estar por quedarse dormido pero recordé que era necesario cumplir con sus horarios de alimentación para que no se desacostumbrara. Lo obligue a permanecer despierto mientras preparaba su cena.

Luego de observarlo alimentarse con sus propias manos, le di un baño y lo lleve a su habitación. Apenas su cuerpo rozo las sabanas se quedo completamente dormido. Me daba paz verlo descansar angelicalmente. Busque en él la tranquilidad para afrontar la noche. Me senté en la silla mecedora junto a su camita, pues no quería entrar a mi habitación, el olor de Jacob perduraba allí y eso me hacia extrañarlo aun mas. Deje de cuestionarme cosas y cavilar opciones solo para observarlo, encontrándonos a Jacob y a mí en su rostro.

Recuerdos de no tan viejas épocas se cruzaron en mi mente, y me quede con ellos pasando las horas. Cuando una gota amenazaba con salirse por mi lagrimal volví a enfocar mi visión en Anthony. Revise el reloj y ya habían pasado tres horas, cobre noción que mi cuerpo había permanecido en la misma posición durante ese tiempo. Anthony se removía entre las sabanas y me acerque a acariciarlo para que se tranquilizara. A penas lo toque se despertó entre llantos. Fuertes y desconsolados lloros. Termine haciéndolo dormir entre mis brazos y utilizando mis habilidades para crear en su mente algún lindo sueño.

Fue desconcertante escucharlo así, la angustia en su voz era muy perceptible, sus bracitos no querian soltarme y en su mirada había algo que no supe descifrar. Si tan solo pudieras decírmelo, pensaba en voz alta sintiendo que había algo que quería contarme.

No deje que la situación le afectara mas y lo hice olvidar del asunto. Mantuve sus sueños algunas horas hasta que mi cabeza quedo exhausta. Él enseguida volvió a inquietarse y comenzó a llorar. Lo mecí, le hable, le canté y sus lágrimas por un momento quisieron apaciguarse, pero su mirada era muy triste. Se me hizo un nudo en la garganta cuando fijo su mirada en mis ojos, gimoteaba profundamente pasando su manito delicadamente por mi rostro.

El alba pronto nos alcanzó pero Anthony nunca abandono su estado, su aflicción seguía allí y comenzaba a preocuparme. Luego de negarse a comer algo se quedo dormido sobre uno de los sillones de la sala de estar. Me senté en una de las sillas de alrededor de la mesa que ocupaban el mismo ambiente, pese a la noche en vela mi cuerpo no podía relajarse. Deje reposar mi cabeza en mi brazo extendido en la madera avejentada de la mesa.

Un silencio inusual se sentía en los alrededores, mire por rabillo del ojo hacia la ventana sin dejar mi cómoda posición. Parecía un día totalmente normal, las bandadas de pájaros volaban entre los árboles mas altos mientras el sol de a poco los iba iluminando. Decían que la naturaleza es sabia pero ¿por que esta todo como si nada fuera a pasar hoy? Ni siquiera hay indicios de que hoy fuera a haber un eclipse.

De pronto temí que si todo salía mal mi vida se reduciría a esto, un lugar en el que nadie sabría lo que mi familia era y lo que quería proteger, una tierra en la que ellos solo serian un recuerdo en mi cabeza.

Excusaba mis miedos con realismo.

Pensé en Jacob y su última mirada. Lo extrañaba... lo extrañaba muchísimo. Me sentía vacía, frágil y vulnerable. Me sentía sola, impotente e inservible. Era como si mi alma ya no estuviera en su lugar, como si hubiera salido corriendo tras Jake cuando mi cuerpo en realidad no lo hizo. Ahora era solo la razón la que me ataba a estas paredes. Mi alma ya no estaba pero mi dolorido corazón aun me acompañaba y junto con mi racionalidad entendían que debía permanecer allí por Anthony. Pero era horrible. Ya no podía controlar la desolación. Todo se estaba desmoronando en mi interior, mis pensamientos estaban sumidos en un completo caos. Un poderoso nudo se formo en mi garganta. Había perdido toda esperanza, no sabia si algún día volvería a ver a Jacob.

Mis sentidos buscaron la manera de distraerme, se agudizaron y me dejaron percibir con una extraña exactitud las cosas que me rodeaban. El movimiento de las alas unos pájaros al alzar vuelo desde el techo de la cabaña, el canto de algunos otros en las cercanías, el sutil y delicado balanceo que el viento provocaba en las hojas de los árboles, la respiración de Anthony.

Luego solo hubo silencio, mi mente se cerró a lo ajeno y solo permitió que reparara en mi acelerado palpitar. Una lagrima sentí caer por la piel de mi mejilla.

Anthony se despertó llorando nuevamente, yo tarde en reaccionar, mi cuerpo se sentía pesado y sin vida. Cobre fuerzas para ir por él. Cuando me acerqué aun tenía los ojos cerrados. Estaba llorando en sueños pero también en la realidad. Lo moví despacio para que saliera de sus pesadillas. Él enseguida abrió sus ojitos y salto a mis brazos llorando más desconsoladamente que antes. Me asusto sentirlo así.

— ¿Anthony?— mi voz salió temblorosa— bebé... solo fue un mal sueño, tranquilízate... mami esta aquí contigo

Estaba nerviosa y tratando de contener mis lagrimas. Lo sostuve con fiereza junto a mi pecho mientras acariciaba su espalda.

— Anthony... cálmate por favor— insistí.

"papi" repentinamente una voz desconocida hablo muy claro en mi cabeza.

— ¿Tu has...— asustada mas que sorprendida mire a mi hijo a los ojos sin poder completar la pregunta. Contuve el temblor de mis manos.

— Papi— se distinguió perfectamente salir a través de sus labios entre los profundos gimoteos.

Mi mundo se quería venir abajo. Supe que todo estaba mal, que todo saldría mal. Ni siquiera tuve tiempo de admirar la primera palabra de mi bebé. Sabia que él que no esperaba eso de mi, sino otra cosa.

Corrí a mi habitación con Anthony a cuestas y agarre el bolso de mano más grande que encontré. Saque de la habitación de Anthony varias de sus prendas y las cargue en el bolso. Enseguida ya estábamos listos para salir. Decidí tomar el auto, ya que conducía mas rápido de lo que podía correr. Asegure a Anthony en su sillita en la parte trasera y me ubique en el asiento del conductor. Puse la llave en la hendija algo dudosa de lo que hacia. Volteé a ver mi bebé.

— Mami...— hablo por segunda vez, ya sin llanto. Mis lágrimas salían sin freno— papi...

Fue en ese momento cuando fui conciente de la conexión que realmente tenia con Anthony. Fui capaz de comprenderlo, de leer su expresión y de saber lo que quería. Él me dio el apoyo que necesitaba para comenzar el viaje. Él quería que fuéramos con su papá, mi Jacob. No creo alguna vez poder saber que fue lo que le sucedió que hizo que hablara justo ahora y que dijera justo eso, solo sé que él quería estar junto a su padre tanto como yo junto a mi esposo.

Aceleré al máximo, cobrando velocidad en segundos. Curiosamente mis sentidos se concentraron al máximo en el camino, pero recordé que mis habilidades de vampiro estaban aumentando.

Regresábamos a Forks. Con todo el peligro que conllevaba volver en el día de hoy.

Muy conciente de la decisión que había tomado sabía que aunque regresar era una locura y una falta a mi promesa a Jake, no arriesgaría a mi hijo. Apenas me subí al automóvil el plan B, o el único plan que yo había tenido desde el principio, entró en marcha. Antes de entrar en los bosques de los alrededores de la casa de mis abuelos, debía pasar por otro lado, la casa de mi abuelo Charlie.

A una velocidad de manejo inalcanzable para cualquier humano, llegue a Forks en pocas horas. Llegue a la casa de mi abuelo y golpeé fervientemente la puerta.

Nadie contestó y entonces supuse que mi madre le había inventado algo para que se fuera del pueblo. Busque la llave de auxilio dentro de una maseta y entre a la casa. Definitivamente mi abuelo no estaba.

— ¿Que haré ahora?— me pregunte a mi misma cuando cargue mi peso en el sofá aun aferrando a Anthony.

Mi idea no era dejar a mi hijo solo, no pretendía abandonarlo pero tampoco quería arriesgarlo. Anthony se quiso bajar de mi regazo y no lo detuve. Lo observe caminar titubeante alguno pasos, tomo fácilmente un portarretrato que había sobre una mesita de café y volvió hacia mi, de nuevo con sus pasos tambaleantes. A pesar de su apariencia de un niño que ya debería saber caminar firmemente, él aun lo hacia con dificultad y no tenia ningún problema físico que se lo impida sino mas bien era perezoso para andar.

Me acerco el objeto mostrándome la foto. Era la foto que habíamos tomado la ultima navidad en esa misma casa, éramos tantos en la pequeña habitación de la casa de mi abuelo que no había distancia suficiente para que entremos todos en la foto, nos habíamos apelmazado para caber y aun así salieron cortados Embry y mi tía Rose.

Una sonrisa se dibujo en mi rostro tras el recuerdo.

Y de pronto creí saber lo que debía hacer.

Alcé a Anthony nuevamente y salí apresurada de la casa. Si bien el cielo estaba nublado y el sol poco iluminaba la tierra, cada vez se ponía más oscuro. La hora del enfrentamiento en el bosque se acercaba.

Corrí por el bosque esforzando al máximo mis sentidos para encontrar el lugar en donde estaría mi familia. Preste atención minuciosamente a los alrededores comprobando que no había nadie que resultara una amenaza para nosotros. Una extraña sensación de deja vu me distrajo un momento, mas no podía ocuparme de eso justo ahora. Mi bebé se sostenía con fuerza de mi cuello, mientras mis brazos lo atrapaban contra mi torso. Lo había cubierto con una de mis casacas intentando tapar su efluvio para que no sea percibido. Todos mis reparos mientras atravesaba el bosque tenían como propósito proteger a Anthony.

Mis palpitaciones aumentaron cuando reconocí muchos efluvios conocidos, seguí su rastro aunque igualmente presentí hacia donde me llevaría, el mismo lugar en el que hace siete años vimos por ultima vez a los Vulturis. Me puse muy nerviosa, mis manos temblaban, un nudo en mi pecho tornaba mi respiración pesada y dificultosa. Temía no poder preservar a Anthony, me arrepentí de seguir ese rumbo.

"mantén la calma... mantén la calma"

El sentimiento de ya haber vivido esto antes se intensifico, confundiéndome. Sin embargo lo deje pasar nuevamente.

Mi voz interior me hablaba racionalmente. Si desesperaba las cosas me saldrían mal. Debía, necesitaba contenerme y tranquilizarme.

"Tranquila... sabes lo que debes hacer: protegerlo"

Así es. Tenia que enfocarme en lo que debía hacer.

A mitad de camino el bosque quedo completamente a oscuras. El momento predicho estaba sucediendo. Fui bajando la velocidad cuando me acercaba. Detrás de las hojas de unos arbustos, como a unos doscientos metros, distinguí a la multitud. No me detuve a contar pero eran muchísimas capas oscuras agrupadas simétricamente. Hacían parecer a mi familia solo simples vampiros neonatos junto a un puñado de perros de compañía. Rodeé el lugar manteniendo la distancia y me ubique a espaldas de mi familia. Me escondí entre unos troncos pero me di cuenta de que no se oía bien, avancé varios metros más y me mantuve oculta entre algunos árboles.

Mi familia se había formado en tres líneas defensivas. A la cabeza estaban mis padres y mis abuelos, detrás de ellos estaban los de Denali, Nahuel con Kaure y su esposo, nuestras amigas del amazonas, Siobhan y su familia, una pareja que reconocí como Benjamín y Tia, pero no encontré a Amun y Kebi, también estaban Peter y Charlotte, y los rumanos Stefan y Vladimir. Tras ellos conté veinticinco lobos y en el cielo se vislumbraban cuatro halcones volando en círculo.

Busque visualmente a Ariadna. Si las cosas se ponían feas la necesitaría cerca para salvaguardar a mi bebé. Confiaba en ella para que lo protegiera y se lo entregara a mi abuelo Charlie ante una batalla perdida en la que mi vida se vea involucrada. Me moví solo unos metros mas sobre el mismo perímetro, ocultándome entre unas rocas. Procure que mi bebé este bien cubierto por mi aroma para que nadie notara su presencia. Situándome en dirección directa a las espaldas de Ariadna, quien solo estaba algunos pasos por detrás de la segunda línea, mis ojos se mantuvieron en la posición de Jacob.

Note que mi lobo tenía el pelaje del lomo erizado. Sutilmente bajo su cabeza y la giró, sus ojos indicaron mi dirección y entendí que él me había descubierto.

De pronto sentí como una calidez me envolvió, mi madre había puesto el escudo sobre nosotros. Creí que mi efluvio pasaría desapercibido detrás de tantos lobos, pero al parecer me había equivocado. Nadie, además de Jacob se había volteado en mi dirección aunque estaba segura que ya todos debían estar al tanto de mi presencia. Algunos lobos disimuladamente crearon una barrera entre mi bebé y yo y el resto de los allí presentes.

Por entre sus pelambreras algo podía distinguir. Cinco capas oscuras avanzaban hacia mi familia.

— ¡Que gusto volver a verlos a todos! Y están todos juntos como la ultima vez... ¡Que emocionante!... pero parece que algunos esta vez se quedaron en el camino— recordé perfectamente la voz de Aro, aun tenia en mi mente la expresión de su rostro cuando deje que leyera mis pensamientos. Si bien la voz era de él, la efusividad que le cargaba a sus palabras era algo nuevo de escuchar salir de su boca. Sus ojos lucían desorbitados y sus labios dibujaban una sonrisa siniestra.

Mi abuelo avanzo unos pasos acercándose al líder vulturi. A la distancia podía percibir la tensión en el resto de mi familia. Mi padre estaba de piedra aferrando la mano de mamá.

— Aro

— ¡Viejo amigo!

Pegue un leve respingo al ver que todos, tanto mi familia como la guardia vulturi, amagaron con avanzar cuando Aro se acerco a mi abuelo y se dispuso a abrazarlo. Los siseos y los gruñidos bajos se hicieron notar. Aro y su rara manifestación de afecto fue llevada a cabo en unos cortos segundos, mi abuelo no lo correspondió, solo dejo sus brazos extendidos y no opuso resistencia al gesto de su "viejo amigo".

— ¿Que es lo que los trae por aquí esta vez?

Mi abuelo fue directo al preguntar.

— Que lastima que no tengas ganas de ponerte al corriente de mi vida, pero sino quieres mas preámbulos— la voz de Aro se torno de simpática a firme y amenazadora— solo quería saber si te ha llegado mi carta

— No creo que hayas venido solo para eso

Aro lanzó una feroz carcajada que pareció retumbar en cada recoveco del bosque.

— Pues no— espetó finalmente serio— Venimos a cambiar el mundo

— ¿Que pretendes de nosotros Aro?

— ustedes...ustedes... déjenme pesar... nosotros haremos que el mundo entero nos rinda culto, haremos que los humanos se sacrifiquen con gusto por complacernos, haremos que los vampiros sean los dioses de este planeta y ustedes ¿como encajan en este próximo futuro?... respetan la vida humana y todas sus costumbres, aborrecen su condición de seres extraordinarios y luchan contra sus instintos... a no ser que quieran cambiar esto, definitivamente no encajan en mi nuevo mundo

— Nuestro nuevo mundo— inquirió otra voz, esta vez era Cayo.

— Así es hermano, nuestro nuevo mundo— replicó Aro con suficiencia.

— Estas demente— le dijo mi abuelo sin miedos.

— Eso mismo pienso yo de ti al ver como vives, pero no me puedes negar que es un magnifico plan. Carlisle, ya no tendremos que ocultarnos, seremos adorados y no temidos, venerados y no juzgados. Seremos dueños del mundo. ¡Es la revolución que siempre he soñado!— Aro termino confesándose entusiasmado como un niño pequeño.

— Te estas equivocando

— ¡Oh! Claro que no, mírame... llevo una capa negra y tu no

— ¿A donde quieres llegar con eso?

— Que estas del lado equivocado, creí que te había hecho llegar el mensaje— desde su garganta se desplegó otra siniestra carcajada— ¡ya lo recuerdo!, ¡no te ha llegado porque nunca deje ir a los mensajeros!— dijo claramente con una amplia sonrisa.

— ¿Que dices?

Con un ademán de manos seis capas negras avanzaron hasta quedar entre Aro y el resto de la guardia.

— Pues si quieres mas claro, échales agua

Cuatro capuchas cayeron y revelaron lo que nadie en mi familia quiso alguna vez suponer en voz alta. Todos mis tíos habían sido capturados por los Vulturis.

Deje de observar y me acurruque en torno al cuerpo de mi hijo, hiperventilando pero con el recuerdo grabado con fuego en mi mente. El estado de mis tíos era atroz, sus ojos estaban más negros que la noche y sus rostros marcados con ojeras y sufrimiento. Su mirada estaba ausente y carente de sentimiento.

Trate de recobrar la compostura para no delatarme. Anthony se había puesto algo inquieto, le molestaba estar tan cubierto, deje expuesta solo su cabeza, pero lo seguí manteniendo bien pegado a mi.

— ¡¿Que es lo que has hecho maldito?— escuche el grito de mi abuela Esme y volteé automáticamente.

Ella avanzó tan rápido como Aro a pesar de que mi padre la atajo por el brazo.

— Oh, Esme querida mía, siempre me has caído bien, no entiendo porque ahora me tratas así

— ¡Deja a mis hijos maldito demonio!— Esme sonaba desesperada.

Mi padre contenía sus sacudidas y trataba de alejarla de allí, mientras mi abuelo estaba custodiado por dos capas negras. Finalmente Nahuel y Carmen la contuvieron, la resguardaron por detrás de toda la primera fila.

— ¡Suéltalos Aro!— le exigió mi abuelo.

— Yo no haría eso si fuera tú— musito Aro cuando mi abuelo quiso dar algunos pasos y la guardia se lo impidió.

— ¡Te exijo que los liberes!

— ¿tú y cual ejercito? Esos debiluchos y esos perros guardianes no nos asustan

Mi abuelo observo al cielo y Aro lo imito.

— ¿Ellos también? ¡Pero que lindo zoológico que te has armado! Me pregunto cuando estará habilitado el acuario— dijo con sorpresa y fingida curiosidad.

— No tenias porque hacer eso— esta vez mi padre era quien cuestionaba las acciones de Aro

— Claro que si. Fue mucho más divertido de lo que pensé... ¿Lo puedes ver Edward mi querido lector de mentes?

— Es suficiente Aro. Sabes que nosotros jamás estaremos de acuerdo con un plan tan perverso como el tuyo— espetó mi abuelo.

— Relájate mi amigo, aun no he llegado a la mejor parte, y es que no me gustaría que pasaras a mejor mundo sin que conozcas mis grandes descubrimientos. Estoy seguro que como buen amante de la ciencia que eres sabrás apreciar mis avances...— Aro dio media vuelta regresando con el resto de los suyos— Y quizás... hasta puede que llegues a cambiar de postura respecto a "mi desconsiderado plan"—agregó con cinismo.

Se me puso la piel de gallina al sentir el miedo y el nerviosismo que exudaba el conjunto de mi familia. Lagrimas silenciosas se escurrían por mi rostro. No regrese jamás la vista hacia donde mis tíos estaban, no iba a poder contener los gimoteos de mi llanto.

— Te presento a Tadeo, Caleb, Arón y Helena— Aro y cuatro vampiros mas habían sobresalido entre sus filas, sus rostros fueron descubiertos a medida que los nombraba.

La simetría de sus facciones era muy inusual, solo había pequeñas diferencias entre ellos, eran increíblemente perfectos físicamente, mas sus ojos... sus ojos estaban vacíos. Ni siquiera había odio, como el que denotaba Jane, o expectación como la que mostraba Félix. Nada, ni un atisbo de sentimientos se podían vislumbrar en su expresión, parecían totalmente robotizados.

— Ellos son especiales... ¿hechos a pedido se podría decir?— una risa se escapo del fondo de su oscuro ser— Veras... tengo un amigo que es un erudito en genética, y con los recursos que le facilitamos los creo. Mis queridos, muéstrenle a esta gente lo que son capaces de hacer. Hoy pueden usar a aquellos dos

De pronto dos guardias Vulturis que estaban en los extremos de la formación comenzaron a retorcerse como posesos en el suelo. Las cuatro creaciones de Aro me daban la espalda y no pude dilucidar quien era que hacia eso. Como si fuera poco, al cabo de largos segundos los dos vampiros se elevaron por los aires aun doblándose ferozmente. Esta vez vi como las manos de Helena, la única mujer, seguían e indicaban la dirección en la que los dos vampiros se movían. La siguió otro, al que Aro presento como Arón, que elevo sus manos y las chocó, haciendo sonar sus palmas. Mi ojos siguieron con atención como al juntar sus palmas enérgicamente los vampiros que estaban ya quietos pero levitando unos cuantos metros sobre el suelo, eran impulsados el uno contra el otro hasta chocarse y estallar en millones de partículas de polvo brillante. Sus restos caían como lluvia sobre los allí presentes.

Un escalofrió me recorrió de pie a cabeza.

— ¿Ves lo especiales que son?— inquirió Aro hacia mi abuelo— pero igualmente eso no es nada... también quisiera presentarte a...— cuatro casacas oscuras avanzaron hasta a Aro— ellos son Tadeo, Caleb, Arón y Helena...segunda generación— dijo petulante.

Mi respiración se corto por segundos cuando sus rostros quedaron a la vista. No solo sus nombres eran iguales, también lo era todo su físico... absolutamente todo.

— ¿Que has hecho?— mi abuelo pregunto horrorizado.

— Creí que te ibas a poner contento Carlisle... ¿Son bellos verdad? Y como ellos hay varias generaciones más

Y con solo una mirada, todas las capas del resto de la gran guardia dejaron expuestas la identidad de los nuevos miembros. Llegue a contar 28 nuevos vampiros, si eso es lo que eran porque sus rostros solo tenían cuatro variantes, las versiones de Tadeo, Arón, Caleb y Helena.

— ¡Por todos los cielos!

— Son espectaculares... lo sé— entusiasmado decía Aro.

— ¿Son clones?— escuche la voz temerosa de mamá por vez primera desde que había llegado.

— Pues déjame decirte Isabella que prefiero que no los llames así... Digamos que son una perfectas replicas de ellos mismos, hasta sus talentos se han mantenido en cada uno de ellos y lo mejor de todo es que no tienen voluntad propia, nunca la tuvieron— rió quedamente.

— Aro, estas compartiendo mucha información— reclamó Cayo.

El líder Vulturi pareció pensarlo un momento.

— Bueno, a donde sea que vayan a parar después de este día, no creo que esta información les vaya a ser útil. Ahora quisiera presentarles a mi nuevo aliado... quizás ya han escuchado hablar de él— otro vampiro caminó tranquilamente hacia Aro, despojando su cabeza de la capa negra— él es Joham

Como acto reflejo observé a Nahuel, no se le inmutó ni un pelo al verlo. Era triste entender que a él nada le extrañaba de su padre. Mi familia tampoco titubeo al verlo, después de todo no era una sorpresa verlo allí junto a los Vulturis, Ariadna les había ayudado a confirmar las sospechas de que Joham estaba metido en esto.

— Al resto ya los conocen, así que ahora que están oficialmente presentados... te escucho Carlisle

— ¿Que quieres que te diga? Sabes perfectamente que todo lo que haces no es más que un agravio a la vida

— Cuanto lamento escucharte decir eso... me deje convencer por mi lado compasivo de que conociéndolos cambiarias de idea, pero veo que me he equivocado. No estas dispuesto a participar de este cambio... de veras viejo amigo que me das mucha pena... ¿Alguien de tu clan piensa distinto?

Solo se escucho silencio mientras Aro estudiaba cada uno de los rostros de mi familia y amigos. Los lobos enseñaban sus afilados colmillos.

— Bueno si así lo quieren— se fue integrando con los suyos— Ah, casi lo olvido. Edward donde sea que ocultes a tu hija, la encontraré— dijo esbozando una sonrisa maliciosa.

Mis hombros se encogieron ante la mención. Mis padres intercambiaron miradas de preocupación.

— Acabemos con esto de una vez— exigió Cayo.

— Félix... tráelos

El susodicho lo obedeció llevando consigo a mis tíos. Mis manos temblaban incontrolablemente. Cada uno de mis adorados tíos fue rodeado por dos guardias. Se me encogió el corazón y quería gritar muy alto que se detuvieran aunque de nada sirviera. Fruncí mi rostro y lo escondí tras las rocas. No podía creer que no haya nada que hacer, que finalmente los Vulturis se salgan con la suya, y que nosotros no podamos defender lo nuestro.

Escuche algunos quejidos de Anthony y lo mecí un poco para que callara.

— ¡Detente Aro!— grito mi padre. Eleve la cabeza para observar nuevamente.

— Lo siento Edward ya no hay nada que digan que me haga cambiar de parecer

Mis tíos tenían su cabeza aferrada fuertemente por los vampiros de ojos escarlatas.

¡Dios No! Grite en mi mente.

— Es una lastima— dijo Aro.

— ¡No!

La voz de mi abuela Esme me helo la sangre. Ella avanzo velozmente hasta sus hijos y enfrento a la guardia, uno de ellos la inmovilizo enseguida mientras otros dos sostenían a mi abuelo. Apresaron el cuello de mi abuela dispuestos a acabar con su vida. Mi mundo se detuvo cuando sus rodillas chocaron contra el suelo. Me estaba destrozando lentamente saber que los iba a perder a todos.

Distinguí el rápido movimiento de Nahuel, quien llego hasta ella y la libero de ese maldito vampiro que la estaba por matar. Aquellos dos se la agarraron contra Nahuel y lo golpearon bastante fuerte. Mi pulso descontrolado era lo que mas sonaba en mi cabeza. Impensadamente Ariadna salto sobre ellos, nadie más se había movido, todos solo observaban, sabían que una lucha solo aceleraría su muerte. Los lobos estaban muy inquietos pero no intervenían.

Ariadna era rápida, los vampiros no la alcanzaban. Logro rescatar a Nahuel, vi como ella arrastraba el convaleciente cuerpo de mi amigo. Mi respiración se hacia cada ves mas profunda y rápida. El dolor de saber que iba a perderlos a todos se sentía en cada célula de mi cuerpo.

Mi corazón estallo en pedazos cuando mis padres me observaron en la distancia y yo sabía que se estaban despidiendo, que lucharían solo para defender lo que creían, que aunque no tengan esperanzas lo intentarían.

¡NO! ¡Papá!... grite en mi mente lo que mi boca no gritaba.

El nudo en mi pecho era insoportable, algo tan profundo que no me dejaba respirar. No quería perderlos. Mi corazón lloraba, mi alma lloraba, sentía como mi mundo se estaba deshaciendo. Quería poder salir de mi escondite y defenderlos, ser fuerte y poderosa para acabar con todos los Vulturis. Tan impotente me sentía tras esas rocas que lo único que supe hacer fue ocultarme aun más para no ver la masacre.

Anthony a mi lado gimoteaba, percibiendo mi estado. Sabia que debía calmarlo pero no ya no había en mí fuerzas para contenerlo. Me derrumbaba con el paso de los segundos, con cada veloz latido de mi corazón, mi mente no quería abandonar el recuerdo de sus últimas miradas. Cuando escuche el primer grito de pelea toque fondo, ese pozo de desolación era profundo y asfixiante. Mis oídos zumbaban y mi vista se nublaba.

Sin poder anticiparlo Anthony comenzó a llorar muy fuerte. Intente callarlo pero resulto inútil, lloraba cada vez mas alto. El recuerdo de su primer llanto vino a mi mente, la melodía que su voz emitía entre lloros era la misma de aquella vez. Mi desesperación aumentó al máximo.

— ¡No, no, no!... ¡Anthony basta!— susurré.

El no paraba, se había puesto muy colorado y su temperatura aumento apreciablemente.

— ¡Nessie!— oía a Jacob gritar mi nombre. Me sobresalte y lo busque.

— ¡No lo puedo hacer callar Jake!... debemos huir antes de que nos encuentren

Él me tomo por los brazos.

— ¡Mira al claro Reneesme!— giré mis ojos a esa dirección

No comprendía bien lo que estaba pasando, solo me importaba poner a salvo a mi bebé. Fue cuando vi caer rayos sobre las capas negras que entendí la situación, aunque mi estado empeoro al hacerlo. Todo aquel que fuera vampiro estaba tendido en el suelo, los lobos desgarraban cabezas mientras los halcones revelaban su otro poder. Supe que Anthony había tenido que ver en eso, y sabia lo mal que dejaba a su salud.

— ¡Le hará mal! ¡Jacob míralo! ¡Por dios ya le esta afectando!... ¡Oh! No. Anthony debes calmarte

— Vamos hijo detente, ya es suficiente

Y lo que mas temía sucedió. Por tercera vez desde que nació su respiración se detuvo junto con su corazón. Lo recosté en la tierra y Jacob le practico resucitación.

A los pocos segundos y sin notar cómo mi abuelo y mi padre corrían a Jacob de ese lugar para ocuparse ellos. Imitaron a mi marido que aun seguía arrodillado en el piso con sus ojos hinchados y rojos.

— ¡Vamos pequeño, reacciona!— mi abuelo le pedía, mientras masajeaba enérgicamente su pechito.

— Cinco minutos Carlisle— dijo mi padre.

Mi corazón se cubría con una manta de espinas que con cada segundo que mi hijo pasaba sin respirar lo oprimía más y más sin reparo alguno.

Es mi culpa...es mi culpa

¡Yo se lo había causado! ¡Me había equivocado al volver! ¿Como pude ser tan egoísta?...

— Diez minutos

— ¡NO! ¡Anthony!

Entre mi desesperación, locura y culpabilidad me abalancé al cuerpo de mi bebé, Jacob me atizó por los hombros y me retuvo junto a él. Mi alma se partía en mil fragmentos con cada lágrima que de ella salía. Los deditos de mi bebé relajados al costado de su cuerpo se estaban volviendo azulados.

— Lo maté Jacob, mate a nuestro bebé— dije entre profundos sollozos.

— Doce minutos

Estaba perdiendo todas las fuerzas, solo los brazos de Jacob me mantenían erguida contra su pecho. Sus lagrimas se mezclaban con las mías al caer por mi rostro. Sentía su calor quemándome pero no me importo. Me merecía el infierno por haber hecho lo que hice.

— Quince minutos

Mi padre y su mirada agonizante e impotente me decían lo que mas me temía. Observé en blanco como las manos de mi abuelo disminuían su ritmo sobre el torso de mi hijo.

Ni siquiera podía gritar. El dolor y el vació se había apoderado de todo lo que era.

— Ha pasado mucho tiempo— la voz de mi abuelo retumbaba en mi mente.

— ¡Maldición! ¡No se detengan!— la fuerte voz de Jacob me ensordeció.

Me mareé un segundo y mi cabeza se desplomó contra la tierra. Aclare un poco mi vista para comprender lo que había pasado. Jacob me había soltado y ahora él mismo era quien le practicaba masaje cardiaco a nuestro hijo.

Mis ojos ardientes vieron las manos de mi abuelo posarse en los hombros de mi esposo. Un "NO" infinito gritaron los restos de mi corazón. Mis uñas engullidas en la tierra desgarraban la hierba.

— Es suficiente Jacob... ya no puedes hacer mas nada— con un hilo de voz dijo mi abuelo.

Él forcejeo sin esfuerzo cuando ambos, mi padre y mi abuelo, lo tomaron por sus brazos y lo alejaban de Anthony.

— Nooo— dijo con su voz quebrada.

De golpe cobro un ímpetu que deshizo fácilmente el agarre de los vampiros. Volvió sobre nuestro bebé y continúo presionando sobre su corazón.

— Jacob, déjalo

— Basta Jacob, esto solo te hará peor a ti— le decía mi abuelo.

Yo estaba petrificada en el lugar, apenas podía poner atención a lo que pasaba.

— ¡oh!... escuchen— dijo papá.

— ¡Detente Jacob!— mi abuelo no midió su fuerza y quito bruscamente a mi esposo— ¡Tiene pulso!... pero es muy débil debemos llevarlo de inmediato a la casa.

Sentí mi centro volver a ocupar su lugar y aprecie como la escena se quería iluminar.

Mi padre corrió con Anthony y mi abuelo lo siguió lo más rápido que pudo. Inmediatamente me incorpore y con Jacob a mi lado los seguimos.

Suspire con alivio cuando las maquinas replicaban los latidos de su corazón. Poco a poco sus palpitaciones se volvían tan aceleradas como debían serlo.

Lo observé desde el rincón de la habitación en donde mi cuerpo quedo inmóvil desde que entro en la casa. Jacob y papá estaban allí, esperando lo mismo que yo: que Anthony despertara. La falta de oxigeno por tanto tiempo comprometía su vida pero todos estábamos esperanzados de que pudiera recobrarse sin secuela alguna.

Sin embargo, aun no me podía relajar, las cosas no estarían definidas hasta que mi bebé abriera los ojos. El remordimiento que sentía era un martirio merecido, aun no podía comprender como fui tan ingenua como para pensar que a mi bebé no le pasaría nada al regresar al Forks. Aunque ahora si podía imaginar como funcionaba el don de Anthony, los vampiros por alguna extraña razón lo provocan, deberá sentir algún tipo de amenaza y eso hará que él no lo pueda controlar.

— Creo que no es tan así Nessie— dijo mi papá. Después de muchos minutos en silencio alguien obtenía mi atención.

— ¿A que te refieres?

— Según mis especulaciones no son los vampiros los que desencadenan el poder de Anthony... creo que eres tu, has memoria hija... cada vez que tu sentiste miedo en cada una de sus variantes tu bebé lloraba con esa melodía tan particular. No te pido comprobarlo ni lo que lo entiendas ahora, solo considéralo ¿quieres?

Lo que mi padre decía era totalmente factible. Observe a Jacob espantada. No solo había tomado la peor decisión de mi vida al volver para la batalla sino que era yo quien ponía la vida de mi hijo a disposición del destino cada vez que algo me hería. Bajé la mirada avergonzada de mi misma.

— Pero tú no tienes que echarte la culpa hija... él todavía no lo puede controlar

Soy peligrosa para él, pensé.

— Eres su madre Renesmee, alejarte de él no servirá de nada

— ¿Que dices Nessie?— quiso saber Jake con pánico en el timbre de su voz.

— Si yo le provoco esto... — dije mirando a mi bebé dormido en la sobre la cama blanca de hospital.

— ¡Ni lo pienses Renesmee!

Jacob se acercó y me arrastro hacia unos sillones. Se puso a mi lado y me cubrió con sus brazos.

— Tú no tienes la culpa de nada amor mío

— Escúchalo Nessie, él tiene razón— papá tomo mis manos y las frotó consolándome.

Todo lo que dijera iba a ser contradecido por ellos así que decidí cerrar mi boca. Lo que sentía no cambiaria por más palabras que pudieran decirme.

— Edward creo que tenías razón sobre eso de la profecía— murmuro Jacob.

Recordar esa historia me hizo peor.

— Yo no quiero que se cumpla Jacob— dije con voz apenas audible.

— No te castigues más Nessie... Anthony se recuperara. Nos salvo a todos, nadie mas que el merece vivir

— ¿Qué fue lo que sucedió? Yo... no— pregunte tratando de recordar algo del combate, pero nada de eso se había albergado en mi mente, esos momentos fueron todos de mi bebé.

— Ahora estamos bien... los lobos y los halcones hicieron un buen trabajo acabando primero con aquellos que tenían poderes... cuando... despertamos solo quedaban algunos pocos que casi no ofrecieron resistencia... quienes salieron corriendo por el bosque ya deben haber sido alcanzados. Todos estamos bien

— ¡Oh! ¿Mis tíos?

La preocupación por ellos recién ahora salía a la luz.

— Ellos están abajo, ya sin poderes que le afecten están volviendo a ser los mismos

— ¿y Nahuel?

— Esta herido... Carlisle lo tuvo que operar, pero ya esta bien. En algunas horas será como si no hubiese tenido nada

— No puedo creer que haya defendido así a nuestra familia— con mi mente queriendo relajarse, pude concederme lugar para asombrarme por lo que hizo.

— Creí que tú lo conocías mejor que yo

— Nadie conoce a la gente mejor que tu papá

— Bueno, él nos valora como su familia. Es un buen hombre

Pasaron dos horas en los que mis ojos solo pudieron observan en una misma dirección. Yacía recostada sobre el cuerpo de mi esposo, en silencio ansiábamos ver reaccionar a nuestro bebé. Mi madre había aparecido en ese rato y me brindo un largo abrazo, algo que extrañaba y necesitaba de ella.

Finalmente luego de tres horas más, el momento que tanto esperábamos sucedió. Primero note sus deditos al extenderse y luego su cabeza moverse. Nos levantamos inmediatamente y nos pusimos junto a él. Sus brillantes ojitos nos buscaban. La luz de su mirada estaba curando todas las heridas de mi corazón. Jacob le dio un beso en su frente y tomo su manito. Anthony movió apenas sus labios, pensé que quería hablar y le saque la mascara que le otorgaba oxigeno, algo que me alegraba de que no necesitara mas.

— Mami— dijo con voz finita y cansada, concentrando su mirada en la mía.

Una risa tonta salio desde mi corazón. Gotas de felicidad se derramaban por mis ojos. Limpie torpemente mi rostro con mis dedos.

Desvió su mirada para fijarla en su padre.

— Papi—Jacob suspiro entrecortadamente al escuchar la voz de su hijo nombrarlo. Sus labios crearon la más perfecta y plena sonrisa.

— Te amo hijo— murmuró.

Una semanas después...

— ¡Déjalo de una vez al tío Seth, Tony!— dije sin la firmeza necesaria para que sonara a una orden. Solo lo hacia para que Seth viera que trataba de intervenir a su favor... aunque en realidad, era muy divertido ver como trataba de soltar su rabo de las manos de Tony.

— Debes empezar a ponerle límites— sugirió mamá, a mi lado en el jardín de mi nueva casa— tú no eras así de niña

Intercambiamos miradas cómplices y luego reímos por lo bajo.

— Oye... si no puedes cuidar a Tony esta noche, no hay problema puedo llamar a Alice

A mi tia Alice le encantaba pasar tiempo con mi hijo. Ella cuando salio del encierro en el que la habían metido comprendió las raras formas de visiones que tuvo. Confirmo que era mi futuro el que veía, solo que no fue específicamente visto sino más bien sentido con cada uno de sus nervios y eso ya no volvió a pasar desde que Anthony había dejado de habitarme. Y ahora es a él a quien ve de esa forma.

— Claro que quiero cuidar a Anthony— espetó mamá

— Tu nieto

— Tu hijo— escupió.

Su repulsión al rotulo de abuela me daba mucha gracia.

— Mejor me lo llevo ahora así tienes tiempo de arreglarte

— ¿No me ibas a esperar corazón?

— ¡Abuelo!— grito Tony y se abalanzó sobre mi padre sin dejarlo poner alguna mano sobre mi madre. Seth huyo despavorido cuando lo soltó.

Sus días de perezoso se habían ido, ahora le gustaba "caminar por las paredes", la velocidad y la fuerza que había alcanzado en estos días lo hacían cada vez mas activo e inquieto. Parecía que con cada semana que pasaba crecía un año, su crecimiento es mucho más veloz de lo que fue el mío, por ese motivo siempre estaba junto él, sentía que si dejaba de verlo por algunas horas me perdería una parte importante de su vida. Esta iba a ser la primera noche que pasaba si él.

La fascinación que sentía mi padre por él no se podía igualar a la adoración que Tony le tenia. Desde que mi hijo permitió a su abuelo entrar en su mente habían creado un lazo de entendimiento y complicidad bastante fuerte. Gracias a eso pudimos conocer como funcionaba su talento. Todavía no lo controlaba muy bien, aunque igualmente no hubo nada que lo detonara en estos días. Muchas cosas quedan por resolver pero lo esencial se supo.

A mis espaldas y a las de Jacob, por supuesto, mi padre había "charlado" seriamente con él. Nadie sabe lo que dijo, o nadie me lo quiso contar pero el hecho es que logro escuchar la voz de su nieto en sus pensamientos. Conoció todo lo que mi bebé pasaba por usar su don, y su hábil mente no tardó en sacar las conclusiones correspondientes. No era la melodía que mi hijo entonaba en llanto lo que provocaba el desvanecimiento de los vampiros... no era algo especifico de él, sino todo su ser. Anthony es absorbente. Aunque suene a chiste por todas las connotaciones que tiene esa expresión, era verdad. Su intensidad variaba según lo fuertes que sean sus sentimientos. Podía absorber los poderes de los vampiros así como les sorbía la vida... el problema surgía ahí, él retenía las energías que les quitaba a los otros y eso era lo que sobrecargaba su cuerpo y lo colapsaba.

— ¡Oh! ¡Pequeño me has tomado por sorpresa!— reía papá con Tony colgando en su cuello.

La escasez de palabras pronunciadas por mi hijo ya era algo común y aceptada, el niño es tan expresivo que no necesita decir nada para que todos sepamos cuales son sus deseos.

— Hola hija... ¿Como estas? ¿Te sientes bien?

Reí por como papá paso de feliz a preocupado en menos de un pestañeo.

— Si tuviera algo nos lo diría Edward— mamá me miro para asegurarse.

— Claro que lo haré

— Esta bien, confío en ti... por cierto llamo Nahuel a la casa y dice que regresan en dos semanas

Nahuel se había casado con Ariadna. Cuando me lo contó no lo podía creer. No le había prestado mucha atención a ella hasta que yo no estuve cerca de él, y cuando lo hizo y se concedió lugar en su corazón para conocerla, encontró en ella a su otra mitad. No dejo pasar el tiempo y se caso hace tres días.

— Vaya su luna de miel será muy corta, ¿se pelearon o algo?

— No, creo que solo pasan a saludar, tienen planes de establecerse en Brasil

— Me alegro muchísimo por él

— Yo también— dijo muy sinceramente— Bueno nos vamos, cuídense entonces y mándale mis saludos a Jacob— pedía papá.

— A la mañana apenas se despierte te lo traigo— dijo mamá.

Me arrime a mi hijo para darle un beso y le susurre en la oreja

— Pórtate bien y duérmete temprano por favor.

Sin esperar respuesta los deje ir. Antes de adentrarse al bosque Tony volteo y me saludo con su mano.

Un "te amo" escribí con mis labios y los observé perderse entre los árboles.

Decidí entrar a mi casa para comenzar a preparar la cena para mi Jake. El segundo escalón del porche rechinó cuando lo pise y sonríe al notarlo, me agradaba ese sonido que me transmitía calidez y simpleza.

Mi nueva casa estaba ubicada en pleno bosque en el medio del camino entre la reserva Quileute y la casa de mis abuelos. Jacob me contó que uso los ahorros de toda su vida y que bajo el consentimiento de mamá el abuelo Charlie había puesto a nuestra disposición los fondos universitarios que nunca se usaron. La casa debió ser arreglada, pero mi habilidoso marido junto con los chicos de la manada, no tuvieron ningún inconveniente al reconstruirla. Lo venían haciendo desde antes de casarnos y yo nunca me había dado cuenta.

Ingrese en calma y sin apuros. El interior de la casa no era nada parecido al exterior, por fuera conservaba su aspecto rustico con todas las paredes de color blanco nieve y por dentro se notaba la mano de mi abuela Esme. Ambientes bien iluminados por los amplios ventanales, pisos de madera pulida, paredes de diferentes colores pasteles según el ambiente, muebles sencillos pero que con los accesorios adecuados hacían relucir todas las habitaciones.

Amaba en lo que mi vida se había convertido desde que mi bebé despertó aquel fatídico día. Nunca me iba a amigar con las decisiones que había tomado, pero ahora convivía con ellas como recordatorio de lo que no debía hacer jamás.

Prepare la comida, me di una ducha y me puse mi mejor vestido. Percibí fácilmente cuando Jacob se acercaba. Sonreí ampliamente por lo que vendría. Encendí las velas que había puesto sobre la mesa y observe su entrada.

— ¿Que sucede aquí?— pregunto sonriente y elevando una de sus cejas.

Me acerque, lo rodeé con mis brazos y apoye mis labios dulcemente en los suyos.

— Nada... solo quería que estamos solos

— ¿O sea que Tony...

— No esta—le aseguré.

— Pero ven, se enfrían los manjares—lo tome de la mano y lo lleve hasta la mesa haciendo que se siente.

— ¿Y como le ha ido a Sam?— pregunte con curiosidad.

Sam había ido de visita a Canadá a la tierra de los halcones.

— Todo le fue muy bien, finalmente dejaron de ser tan presumidos

Reí quedamente.

— Eso es bueno

Así que ahora contábamos con otra especie aliada en el este de Canadá. Sonaba a tranquilidad en nuestras vidas.

Me sentía plena. Aunque muchas cosas malas hayan pasado en mi vida, era una mujer con un millón de recuerdos dorados. Logré conocer el significado del amor verdadero y ahora me disponía a gozar de la vida, de mi familia y a crear muchos nuevos recuerdos felices.

— Jake— busque su atención cuando ya había acabado con su plato.

Su mirada inocente y expectante me volvía loco el corazón. Me arrime a su lugar y me senté sobre su regazo.

— Te amo muchísimo Jacob— susurré en su oído.

— Y yo te amo muchísimo más Nessie— dijo mientras daba tímidos besos en mi cuello. Su mano comenzaba a bajar por mi cintura pero lo detuve.

— Jake tengo algo que decirte

— Lo que sea puede esperar hasta mañana— murmuró contra la piel de mis hombros.

— No Jacob, escúchame

Puse un freno a su demostración de cariño y lo obligue a mirarme. Me enterneció su carita confundida. No lo dilate mas y solté la noticia que hinchaba mi alma de felicidad.

— Estoy embarazada nuevamente


¡Gracias por haber leido mi historia!

(si les quedo alguna duda solo tienen que preguntarme)

Recuerden que aun queda epilogo