Cuando la canción terminó seguían conectados por la mirada, Christian se acercó hasta ella y susurro muy cerca de su boca

-Necesito estar a solas contigo, crees que podríamos irnos

Ana asintió, ella también quería estar con él y no deseaba estar más tiempo en ese lugar, se acercaron a la mesa para despedirse y ahí ella noto que Mike no estaba

-Ethan yo volveré con Christian – le dijo sonrojada – y Mike?

Ethan sonrió – Esta bien Ana no hay problema, y Mike se fue, dijo que tenía algo que hacer – ella solo asintió, sabía que Mike había mentido, pero en el fondo le comprendía.

-Ok, nos vemos más tarde – se acercó y le dio un pequeño abrazo, Ethan aprovecho para susurrarle al oído

-Ya no me preocupo porque esta noche duermas sola – Ana se sonrojo furiosamente y asintió Ethan le hizo un guiño y se acercó a despedirse de Christian – Sr. Grey un placer.

Christian tomó su mano, no le gusto que hubiese tanta confianza entre Ana y él, pero decidió pasarlo por alto por el momento – Igualmente Ethan y por favor llámame Christian.- él la tomo de la cintura y la guio hasta afuera donde Taylor los esperaba, este al verla le hizo una sonrisa y la saludo, cuando ella entro Christian le hizo una seña para que los llevará al destino que tenía planeado, Taylor asintió y cerró la puerta y sonriente se fue a hacia el lado del conductor, su jefe había mejorado su semblante, sin duda el efecto Ana.

-A dónde vamos? – preguntó Ana poniéndose su abrigo,

-Es una sorpresa – le dijo Christian sonriente, y sin perder el tiempo le tomo de la cara y le dio un apasionado beso, Ana respondió automáticamente y alzo las manos hasta su cabello y lo acerco hasta su rostro, así estuvieron largo rato hasta que se soltaron para tomar aire. – que te dijo Ethan? – pregunto interesado

Ana se enrojeció, si antes tenía un rubor, ahora su cara estaba totalmente roja – que ya no se preocupaba de que yo duerma sola – dijo mirando a sus manos.

Christian se tensó – él durmió contigo anoche? – dijo casi en un susurro, ella automáticamente levanto la vista y haciendo una caricia en su rostro le respondió.

-No, pero se fue preocupado porque me quede sola en mi departamento – Christian se relajó visiblemente y asintió

-Entiendo, yo también me preocuparía – dijo imitando la caricia de ella.

Un poco después pararon y Christian sonrió, ella lo imitó sin saber porque lo hacía.

-Ven – le dijo, ahí ella aprovechó y miró afuera, estaban en el central park, salió del auto y la brisa fría la hizo abrazar con más fuerza su tapado, Christian se percató e inmediatamente busco otro tapado que había en el auto, lo habría traído por precaución y parecía que sería necesario.

-Toma póntelo – y se lo acomodo encima, era un tapado de piel grueso en forma de poncho, automáticamente al sentirlo encima Ana se sintió más a gusto, pero miro sospechosa el abrigo…

-De quién es? – pregunto un poco molesta, miró a Christian y este tenía una mirada de confusión – el abrigo, de quién es? – volvió a repetir, poniendo su mano encima, se lo iba a quitar en cuanto respondiera esta pregunta.

-oh, lo compre para ti, pensé que podría ser necesario ya que hace mucho frio – Ana sonrió y se relajó, se puso de puntas y le dio un suave beso en los labios, Christian imito su sonrisa pero todavía estaba confundido. – de quien pensaste que era? – preguntó, Ana se sonrojo y miró al suelo

-eh….yo…..-pero no sabía que decir se sentía tonta, él le levanto el rostro con los dedos e hizo que la mirara.

-Anastasia, yo jamás te daría o pondría algo que perteneció o pertenece a otra persona, aparte esta es la primera vez que hago algo como esto – Ana lo miró en sus ojos había sinceridad y con ello se sintió más tonta, sabía que Christian era caballeroso y que pensaba en ella.

-Ven – le dijo Christian tomándola de la mano, ella lo siguió sin comprender hasta que llegaron a un sendero.

-¿Que vamos a hacer? – pregunto ella mirando a su alrededor, el parque estaba vacío, era tarde en la noche, pero estaba todo iluminado por las farolas y las luces que quedaban de los adornos navideños, miro al cielo y estaba todo estrellado y la luna brillaba fuerte, todo le pareció hermoso y romántico, miró a Christian que sonreía abiertamente y luego escucho el sonido de caballos y ante ellos apareció una de las carrosas de paseo – ¿vamos a dar una vuelta? – pregunto emocionada

-Así es, quería compensarte por no haberte llamado ayer y por lo que te dije en el restaurant la otra noche, sé que hay muchas cosas que hablar, y lo haremos, pero necesitaba una forma de disculparme…-él no pudo terminar la frase, ella había tomado impulso y le salto agarrándose de su cuello y estampo un beso apasionado en sus labios, a Christian le tomó por sorpresa, pero eso le duro un segundo, ya que enseguida le rodeo la cintura con los brazos y profundizó el beso, no le importaba quien pudiera verle, estaba feliz.

Siguieron besándose unos segundos más hasta que ambos se soltaron para respirar, Ana sonreía abiertamente y lo miraba a sus ojos, podría ser todo más increíble, nadie jamás había preparado este tipo de sorpresas para ella – Gracias, esto es magnífico - le dijo sonriendo.

Él la imitó – ¿estás contenta? – preguntó esperanzado

-Feliz – le respondió – eres maravilloso, considerado y dulce, gracias – le dijo y le dio un casto beso, Christian solo sonrió, jamás nadie le había dicho eso y no estaba acostumbrado a esas palabras, con cuidado la deposito en el suelo y la guio para que subiera al carruaje, Taylor había hecho los arreglos e hizo una verificación de seguridad, realmente habían muchos guardias esparcidos por el parque pero eran discretos, Ana no necesitaba saber todas las medidas que se tomaron para que se pudiera dar este paseo.

Christian se sentó al lado de Ana y el paseo empezó, ella se recostó por su brazo y él se tensó un momento, ella sintió esto y rápidamente se levantó y lo miro

-¿Qué pasa? – le dijo preocupada, Christian cerró los ojos y respiro profundo

-No me gusta que me toquen el pecho y la espalda - dijo en un susurro, en su voz había temor y Ana no quiso preguntar más, sabía que él tenía conflictos internos, solo esperaba que algún día él confiara lo suficiente en ella.

-Está bien, no te tocaré ahí – le dijo ella suave – ¿puedo recostarme en tu brazo o eso te molesta? – él negó con la cabeza y ella sonrió y volvió a colocarse recostada en su hombro, él la miraba desde arriba, cuando hace un momento ella estuvo pegada a su pecho no le molestó al contrario le gustó sentir el calor de su cuerpo, así que sin pensarlo mucho movió un poco el brazo y la cabeza de Ana cayó en su pecho, no hubo fuego, ni dolor, solo una sensación de paz que no había sentido nunca, ella intento moverse pero él la apretó más a su cuerpo con un abrazo.

-Quédate…-le dijo mirándola, ella lo observaba asustada no quería incomodarlo – solo no pongas tus manos en mi pecho por favor – le dijo susurrando como un niño asustado, ella le sonrió y acomodó su cabeza en su pecho y se dejó abrazar por él, luego de un momento Christian se relajó por completo, sabía que podía confiar en ella, se sentía seguro y contenido, puso su cabeza sobre la de ella y así pegados uno al otro hicieron el recorrido en silencio, disfrutando del paisaje y la compañía.

El paseo duró una hora, no hablaron mucho en ese trayecto, solo Christian para preguntarle cada tanto si tenía frio, ella le contestaba que no y sonreía, cuando terminó volvieron al vehículo, Ana le dio indicaciones a Taylor de cómo llegar a su dpto. no estaban tan lejos.

-Gracias por esta noche, fue algo maravilloso, - le dijo Ana.

-No tienes nada que agradecer – le dijo él tomándola de las manos y dándole un beso en sus nudillos sin perder el contacto visual.

El auto se detuvo indicando que habían llegado, Taylor abrió la puerta de Ana y le ayudo a salir, Christian salió tras ella, cuando se iba a quitar el abrigo, él la detuvo

-No, es para ti – le dijo firme, ella asintió y camino hasta la puerta acompañada por Christian, cuando estuvieron en la entrada del edificio se miraron.

-¿Quieres pasar? – le preguntó Ana nerviosa

-Si quieres – contesto, ella hizo una afirmación y se dispuso a entrar le dio un saludo de despedida con la mano a Taylor y entró, Christian le hizo una seña a Taylor y la siguió a través del vestíbulo, entraron al ascensor y ella introdujo un código y se puso en marcha.

El ambiente se cargó de una energía pesada, ambos se miraban fijamente y Christian le acariciaba el rostro con las manos, cuando se detuvo el ascensor la puerta se abrió dando entrada al lobby del salón principal, Ana salió primero y Christian le siguió, el departamento era mucho más amplio que el que ella tenía en Seattle, pero también tenía ventanales que daban la vista a la ciudad, y desde cualquier ángulo, se veía a NY.

-Por favor pasa y ponte cómodo- le dijo ella -¿quieres tomar algo? – preguntó mientras se sacaba los abrigos y quedaba nuevamente solo con el vestido, la temperatura era agradable allí.

-Una copa de vino – dijo Christian y se acercó hasta el sillón y tomo asiento, Ana fue a la cocina y momentos después volvió con una botella de vino blanco y dos copas, luego de abrirlas las sirvió y se sentó a lado de Christian – el departamento es muy amplio y elegante.

Ana recorrió la vista un momento, efectivamente era amplio y elegante, demasiado para su gusto, nunca cambio nada, la decoración la dejo como había estado cuando su madre y su esposo vivían ahí, para ella era solo un lugar para quedarse cuando estaba en NY, lo único que amaba de ese lugar era la vista.

-Tienes razón – le contesto mirándolo – era la decoración que supongo habrá elegido mi madre y su esposo, yo no cambie nada – al terminar bebió un trago.

-Lo siento – dijo apenado – no quise traer recuerdos tristes

Ana encogió los hombros – no lo haces, ya sabes que mi madre y yo no teníamos contacto desde hacía años, esto – hizo un gesto con la mano para señalar el lugar – es su forma de disculparse.

-Entiendo, pero igual me imagino que todavía te duele – dijo tomándole las manos.

-Sí, un poco – dijo suspirando – pero he aprendido a vivir con ello – dijo con un poco de tristeza- es que es muy difícil acostumbrarse a la idea de que tu madre no te quiere.

Christian abrió mucho los ojos, ella le había contado que no hablaba con su madre y que no la había visto en años, pero jamás le dijo que su madre no la quería.

-No puedo creer que no te haya querido Ana – le dijo acariciando su rostro, ella miraba al suelo – tu misma me dijiste que estuvo en tu graduación y que cuando murió te dejo todo lo que era suyo.

Ana levantó la vista y sus ojos brillaban cargados de lágrimas, cuando hablo lo hizo con un poco de voz quebrada.

-Estuvo en mi graduación pero no se acercó a saludarme – dijo y una lagrima cayo por su mejilla, Christian la limpio con el pulgar y acaricio su rostro.

-Tal vez tenía miedo de que la rechaces – dijo él en voz baja

-Me dejo dinero, propiedades, empresas, y una carta en donde explicaba sus razones, donde me pedía disculpas y en donde me decía que me amaba –dijo esto último en un sollozo, las lágrimas corrían por su rostro – pero no fue capaz de dejarme un buen recuerdo de ella, no fue capaz de dejarme un beso de amor de madre, no fue capaz de dejarme una sonrisa y una caricia para que yo la recordara con cariño – sus palabras eran duras, y sus lágrimas continuaban - ¿sabes que es lo último que recuerdo de ella? – Christian negó con la cabeza – la recuerdo diciéndome que por mi culpa su esposo ya no la quería y que por eso nunca me perdonaría y que me olvidara que tengo una madre, y luego se marchó, no le importo que yo le rogara que me perdone y que le suplicara que no me deje, solo salió de la habitación y me dejo allí sola, sin dinero, sin compañía en una cama de hospital – ella lloraba mientras decía esto, Christian la subió sobre su regazo y le abrazó fuerte, ella alzo los brazos y le rodeo el cuello, puso su cabeza en el espacio del cuello y hombro y lloró con más fuerza, él empezó a mecerla hacia adelante y atrás para tratar de calmarla, le rompía el corazón verla así, ella siempre estaba sonriente y era tan fuerte, pero se notaba que dentro tenía guardada mucha tristeza que ella mantenía controlada.

Ana no podía dejar de llorar, necesitaba sacar de su pecho tantas emociones, y con él se sentía segura y protegida, en sus brazos sentía tranquila, le había dicho más de lo que debía, ya que solo Ray sabía lo que había sucedido con Carla, pero sentía que podía confiar en Christian, sabía que él la protegería y cuidaría.

Para él no pasó desapercibido lo que ella le dijo, lo del hospital, pero por el momento no pensaba preguntar nada más, pero en algún momento volvería a tocar el tema, siguió meciéndola hasta que las lágrimas cesaron y su respiración se regulo, cuando el sintió que ya respiraba más tranquila, le tomo el rostro y lo levanto para que pudiera mirarlo.

-¿Estas mejor? – preguntó preocupado.

-Sí, discúlpame por favor – le dijo ella avergonzada

-Ey, no tienes por qué pedir disculpas, está bien yo estoy aquí para ti, no estás sola – ella le sonrió y él se acercó y le dio un beso, el beso empezó dulce pero fue subiendo de intensidad, ella enrosco más sus brazos y alzo las manos hasta su pelo y enredo sus dedos, el aprisionó más su cintura y la pego más a su pecho, con una mano sostenía su cabeza, Ana abrió la boca y Christian aprovecho para explorarla, sus lenguas se encontraron en una danza sensual y sus cuerpos se encendían a cada segundo, Christian bajo la mano que estaba en su cintura hasta sus piernas y fue bajando hasta encontrar la abertura del vestido, coloco la mano en su pierna y fue subiendo hasta sus muslos cuando iba a subir más sintió la punta del encaje de las medias y el liguero, jadeo y la beso con más pasión y dejo que su mano acariciara el espacio de piel desnuda.

La otra mano bajo de su cabeza hasta el cuello y luego hasta su pecho, empezó acariciándolo con suavidad pero luego sintió la punta de su pezón y lo apretó con un poco de fuerza, Ana gimió y se removió inquieta sobre su regazo, haciendo que el bulto en los pantalones de Christian creciera, empezó a acariciar con más fuerza el pecho y la mano subió del muslo hasta llegar al trasero de Ana, lo masajeo con fuerza acercándola más a su cuerpo, la mano que estaba en el pecho se trasladó hasta la espalda donde estaba el cierre de su vestido y despacio lo bajo hasta que lo abrió por completo, cuando Ana sintió esto rompió el beso, Christian la miró y ella se movió hasta levantarse sosteniendo la parte delantera, él la miraba con cara de preocupación tal vez se había excedido, pero no pudo continuar pensando porque ella soltó el vestido y este cayo a sus pies, Christian soltó un jadeo, ella estaba parada frente a él con su cabello cayendo en cascada en sus hombros, llevaba un sostén strapless blanco con tanga y portaligas de seda, medias con punta de encaje color hueso subida todavía en su tacones, la imagen era impresionante, lo dejo sin aliento, su piel era perfecta, blanca de porcelana sin imperfecciones, ella era perfecta, él se levantó lentamente sin perder contacto visual, acaricio sus brazos con la punta de sus dedos y vio como ella se estremecía, estaba ruborizada y eso la dejaba aún más bella, pensó él. Se acercó y tomo su boca nuevamente esta vez con más fuerza y deseo, sus manos viajaron directamente a su trasero y masajeo con fuerza sus perfectas nalgas, Ana se encaramo nuevamente por su cabello y se acercó hasta tocar su fuerte pecho, sentía bajo la camisa la dureza de su cuerpo y deseaba más que nunca poder sentir su calor, los besos fueron siendo más profundos e intensos, él con cada caricia pegaba más sus cuerpos y ella sentía que en su abdomen se apoyaba algo duro que latía con fuerza, en un impulso, ella se elevó y rodeo sus piernas por su cintura y el la sostuvo de sus muslos, ya no había vuelta atrás, el deseo los consumía a ambos, Christian se separó de golpe y miró hacia arriba, en los ojos de Ana había lujuria y deseo y eso lo descontrolaba.

-Tu habitación –dijo con voz ronca llena de deseo, la intensidad de sus palabras y su tono la hicieron temblar de ganas y cuando hablo no reconoció su voz, era jadeante y suplicante.

-Por las escaleras la 3era. puerta a la derecha – sin titubear Christian siguió sus indicaciones, con ella en sus brazos se encamino hasta su habitación, sin ningún esfuerzo la alzo por las escaleras pero varias veces tuvo que parar en el pasillo, pues mientras él caminaba ella le besaba la barbilla, la mejilla, mordía suavemente el lóbulo de su oreja y le daba besos en la comisura de su boca, todo lo que ella le hacía le volvía loco, lo único que quería era poder besar cada parte de su cuerpo y adorarlo, cuando llegó a su puerta la abrió sin ceremonias y la cerró de un golpe con el pie, cuando divisó la cama se acercó y lentamente la deposito en ella, siguió besándola, con suavidad tomó sus manos que estaban ancladas en su cuello y las deposito con delicadeza en la cama sobre su cabeza, se separó un poco y se incorporó para admirarla, ella estaba ahí en la cama en ropa interior con el cabello desparramado sobre la colcha, las manos arribas, el rostro encendido de deseo y la respiración entrecortada, estaba preciosa, apetecible, provocativa…

Ana vio como él la miraba y esto hacía que su deseo se encendiera más, la humedad que sentía entre sus piernas aumentaba a segundos con solo mirarla, él llevaba todavía el pantalón y la camisa, el pelo lo tenía revuelto y sexy, sus ojos grises ardían de deseo, sus labios estaban entreabiertos y su respiración era rápida e irregular, su mirada volvió a su boca, quería esa boca recorriendo su cuerpo, su piel.

Christian se quitó la camisa despacio y cuando lo hizo dejó que cayera al suelo, Ana jadeo, su perfecto abdomen quedó al descubierto, mostrando esa curvatura que llegaba al pelvis, él puso sus manos sobre su pantalón y cuando lo desprendió dejo que cayera y salió de él, estaba parado solo en bóxers y era una imagen digna de admirar, sus brazos musculosos y tonificados sus hombros anchos y fuertes, Ana admiraba al perfecto hombre que tenía enfrente, no sabía que había hecho para tener tanta suerte, quería pasar sus dedos por esos músculos marcados y repartir besos por cada rincón de su abdomen, pero se quitó rápidamente ese pensamiento, recordó lo que él le dijo antes, él bajo lentamente hasta encontrarse sobre ella, estaba apoyado en una rodilla y la miraba desde arriba, bajo la cabeza y empezó a besar sus labios, luego su barbilla y después pasó a su cuello, lamio el lóbulo de su oreja y dejo suave besos hasta llegar a su clavícula, Ana gemía y luchaba para dejar quietas su manos que estaban sobre su cabeza, quería pasar sus uñas por su espalda y abrazarlo fuerte, pero se abstuvo, él siguió repartiendo besos hasta llegar a sus pechos y por sobre la tela los besó, volvió a los labios de Ana y la besó con intensidad mientras su mano iba a su espalda y desprendía el sostén, cuando lo consiguió, dejo sus labios y volvió su mirada a sus senos, quitó la tela y ahí quedaron al descubierto dos senos redondos, suaves y rosados, sus pezones se endurecieron ante su mirada y sin perder el tiempo descendió hasta ellos para besarlos, empezó con uno, chupaba, lamia, mordía levemente y masajeaba al otro con sus manos, luego cambio y repitió el mismo proceso, Ana se retorcía y movía bajo sus labios, quería sentir todo de él, quería entregarse a él y dejar que la tomará.

-Christian – gemía Ana mientras él la besaba, era la primera vez que estaba en la cama con una mujer porque siempre había sido en su cuarto de juegos pero esto lo enloquecía, era la primera vez que una mujer decía su nombre mientras él la besaba y le encantaba, era la primera vez que iba a hacerle el amor a una mujer y no podía esperar.

-Ana - dijo en un susurro y volvió a devorar sus labios cubriendo totalmente el cuerpo de ella con el suyo, ella sin pensar bajo sus manos hasta su cabello y lo agarro con fuerza para acercarlo más, y él ante esta sensación gimió, le encantaba que ella jugara con su cabello y lo agarrara, siguieron besándose intensamente, él acariciaba sus senos con una mano mientras la otra acariciaba su pierna, sabía que no podría aguantar mucho tiempo más así que se separó de ella y la miro fijamente.

-Ana, te deseo, nunca en mi vida he deseado a nadie como lo hago contigo

-Yo también te deseo – dijo ella jadeante

-Por favor deja que te haga el amor – dijo él suplicante, jamás pensó que estas palabras saldrían de su boca, pero con ella todo era sencillo, ella se merecía eso, se merecía dulzura y caricias

-Si – le dijo ella y volvió a besarlo, el beso volvió a ser intenso, carnal, pasional, y cuando se separaron en sus ojos había fuego –por favor Christian, te necesito.

-Ana – dijo y beso su cuello y sus pechos, bajo hasta su abdomen y siguió bajando, cuando estaba llegando a sus caderas se detuvo y la miró, ella tenía las manos nuevamente sobre la cabeza, los ojos cerrados y temblaba, pero no era de deseo como anteriormente, esto asustó a Christian que se incorporó enseguida – ¿Ana que pasa? – dijo preocupado

Ella siguió sin abrir los ojos, era estúpido, pero cuando sintió que él iba camino abajo empezó a temblar, lo desea de eso estaba segura, pero tenía miedo de hacer algo incorrecto, no tenía experiencia y seguro que él estaba acostumbrado a mujeres experimentadas y dispuestas, y aunque le molestó imaginarse a él con otra mujer no pudo evitar compararse.

Christian se acercó a ella y con delicadeza acaricio su rostro, la ternura de su tacto hizo que ella abriera los ojos, y lo que se veían en ellos eran muchas emociones, temor, vergüenza y tristeza

-¿Ana tu sabes que yo no te haré nada que tu no quieras verdad? – dijo esto con firmeza pero dulcemente, no quería asustarle y mucho menos que le temiera, Ana descifró lo que él estaba pensando e imito su caricia.

-Lo sé, y no es lo que piensas, yo te deseo – le dijo con la voz débil pero firme.

-¿Entonces? – ella se quiso incorporar, por lo que él se levantó y le dio paso, se sentó sobre una pierna frente a ella, ella se sentó en la cama y se sintió avergonzada de su desnudes, Christian lo comprendió y tomo su camisa del suelo, ella le miro y sonrió agradecida, se tapó con ella el pecho y suspiro.

-Perdóname por favor – dijo sinceramente avergonzada – arruine el momento – Christian le acaricio el rostro y ella se recostó en esa caricia.

-No hay nada que disculpar – dijo sincero – pero quiero saber que te asustó – ella lo miro asombrada – estabas temblando Anastasia – dijo el firme – algo te asustó.

-Yo….-empezó dubitativa – tenía miedo de decepcionarte

-¿Porque tenías miedo de eso?, tu nunca podrías decepcionarme – dijo esto colocando un mechón de cabello detrás de su oreja

-yonotengoexperienciaChristian – dijo todo de una vez rápido y susurrando, Christian sonrió

-¿me lo puedes repetir pero pausadamente? – Ana suspiro

-Yo no tengo experiencia – Christian sonrió más grande, se notaba que era una chica sin experiencia, que era sexy sin proponérselo y atractiva como nadie, le gustaba que no tuviera mucha experiencia, no quería pensar en quien pudo haber estado antes de él, pero le gustaba que ella fuera así.

-Ana y eso que importa?

-Qué pasa si hago algo mal y no te agrada – dijo avergonzada

-¿Que podrías hacer mal? – pregunto el interesado

-No se….algo - dijo ella tímida

-A ver – dijo suspirando y tratando de permanecer lo más tranquilo que pudo aunque el pensamiento le atormentaba– dime como fue la última vez para ti y partiremos de ahí

Ana lo miró extrañada - ¿la última vez?, ¿Qué última vez? – dijo con duda

Christian suspiro, ella no se le iba a poner fácil – la última vez que estuviste con alguien Ana – dijo cansinamente tocando la frente con sus dedos.

Ana se sorprendió "¿que entendió él?" pensó – Christian, no hay última vez

Él levanto la vista de golpe "como que no hubo ultima vez, ¿estuvo hoy con alguien?...¿Ethan? sus cejas estaban juntas y en su cara empezaba a notarse rabia.

-Que entendiste tú cuando te dije que no tenía experiencia.

Christian suspiro frustrado - que no habías estado con muchos hombres Ana – dijo entre dientes.

Ella rio, Christian entornó los ojos y la miró – no sé qué puede ser tan gracioso – dijo firme

Con un gesto divertido ella sonrió y su rostro enrojeció furiosamente "voy a tener que deletreárselo" pensó

-Christian, lo que quise decir, es que no tengo ninguna experiencia, soy virgen.

La boca de Christian se abrió por completo y sus ojos casi salieron del asombro

-¿Virgen? – susurro, Ana asintió moviendo la cabeza.

-¿Eso te molesta? – dijo susurrando también, "¿molestarme?, oh no nena, claro que no, soy feliz" pensó y sonrió.

-Claro que no Ana – le dijo acercándose a ella y tomando una mano entre las suyas –por supuesto que no, y no tienes nada de qué preocuparte, jamás tú podrías decepcionarme, al contrario constantemente me sorprendes.

Ella sonrió ampliamente

-Pero debo preguntar, no es que me queje claro, pero ¿cómo es que sigues siendo virgen hasta ahora? - La sonrisa de Ana cayó un poco y desvió la mirada.

-Nunca me interesó nadie de esa manera – dijo mirando hacia otro lado, Christian tomo su rostro e hizo que girara hacía él, sus ojos mostraban tristeza y temor.

-¿Qué pasa Ana? – dijo él, ella lo miró y se preguntó "cómo es que siempre sabe que algo pasa" –y por favor no me mientas – le dijo firme.

Ana suspiro profundo, por muchos minutos estuvo callada, Christian empezaba a perder la paciencia, cuando iba a volver a preguntarle ella empezó.

-Cuando tenía yo era más joven intentaron abusar de mí – dijo en un susurro, Christian se tensó y su mirada se tornó asesina, ella no lo miraba, miraba a su mano en las manos de Christian – por eso por mucho tiempo no permití que nadie se acercara a mí, después de años de terapia, lo supere de a poco e intente salir con algunos compañeros pero cada vez que alguien se acercaba mucho o intentaba besarme entraba en pánico, eso paso más cuando entre a la universidad y conocí a Kate, José e Ethan, ellos me ayudaron a superar mis dramas y de a poco fui superando mi fobia y permití el contacto, salí con algunos chicos durante mis años de universidad pero nunca nada fue serio y nadie jamás despertó ese tipo de interés en mi…hasta que te conocí.

Christian no decía nada, estaba shockeado por esta noticia, pero cuando la miro, vio que ella lo miraba sonriente, y no podía entender, como esta mujer, esta maravillosa mujer le acababa de contar algo tan íntimo y difícil y de igual manera estaba ahí sonriéndole, realmente lo sorprendía.

-Ey – le dijo ella – fue hace mucho tiempo, ya lo superé, pero por favor no me mires así.

-Así cómo? – preguntó él intrigado

-Con lastima – él la tomó del rostro y le dio un suave beso largo.

-Ana, jamás te miraría con lastima, te miro con admiración, has pasado por tanto y sin embargo aquí estas, fuerte, altiva, preciosa, Dios eres maravillosa – y volvió a besarla.

Ella sonrió – No soy maravillosa, solo no dejo que eso me defina, vivo mi vida con los dolores del pasado y me sobrepongo a ellos, simplemente salgo adelante, hay peores cosas en la vida, a mi dentro de todo no me sucedió nada, pero hay personas que no corren con la misma suerte.

Christian asintió, estaba más asombrado aun por sus últimas palabras, "no dejo que me defina…definitivamente esta mujer es única y maravillosa" pensó

Ella le acarició su rostro – Perdóname…- le dijo con suavidad

-Porque? – preguntó sorprendido

-Por matar el momento

-Ana, tú no has matado nada, al contrario, me has dado una razón más para afirmar que eres única, y que cada momento contigo será inigualable- le dio un dulce beso y descanso su frente con la de ella –creo que es muy tarde y debes dormir.

-Está bien…¿te quedas?- preguntó insegura.

-No hay otro lugar en el mundo en donde quisiera estar – le dijo Christian, Ana sonrió

Ella se levantó de la cama saco un pijama y fue al baño a cambiarse, Christian envió un mensaje a Taylor avisándole que se quedaría y que mañana pasara a buscarlo, él estaba sentado apoyado en la cabecera de la cama mirando por la ventana, en un momento había decidido seguir el consejo de Flynn y no averiguar nada de su vida y dejar que ella se lo contara, pero esta información rondaba en su cabeza y su naturaleza luchaba consigo misma para no llamar a Welch y exigirle que averiguara todo lo que pudiera sobre Anastasia.

Seguía pensando mil cosas cuando ella volvió del baño, vestía una camiseta blanca y un short corto a rayas llevaba el cabello suelto y el rostro sin rastro de maquillaje, estaba preciosa.

Cuando Ana volvió se encontró con la imagen de Christian en su cama recostado por la cabecera, tenía el pecho desnudo y solo sus boxers, tuvo que contener la baba que amenazaba con salir, trepo a la cama y se acomodó, él apagó la luz y se puso tras ella, la acercó a su cuerpo y pegando su espalda a su pecho, aspiro su aroma y le dio un beso en la cabeza.

-Buenas noches Christian, gracias por quedarte conmigo – dijo con voz soñolienta.

-Buenas noches preciosa, no tienes nada que agradecer – él la miro y vio que durmió enseguida, tenía una sonrisa en sus labios y su respiración era pausada y tranquila, se sentía tan bien tenerla en sus brazos, esto no era lo que había planeado cuando se encaminaron a su habitación pero nada podía ser más perfecto, ella se merecía ternura y caricias y aunque él no era un hombre que supiera de eso, se dijo que por ella lo intentaría, y con este pensamiento se durmió y por primera vez en años durmió plácidamente sin pesadillas, con la imagen de una bella mujer durmiendo en sus brazos.