Era un lugar desconocido, el aire soplaba fuertemente produciendo que se levantara el polvo sobre un campo que escaseaba de vegetación alguna, el cielo era oscuro, pues carecía de sol alguno que brindara claridad, aún así, la visibilidad era posible gracias a la luz de las estrellas cercanas, el silencio reinante era incómodo, sobrecogedor, pero ninguno se atrevía siquiera su susurrar por miedo a perturbar ese silencio, si se ponía atención, se podía escuchar la respiración de los demás, el palpitar de sus corazones que se iban acelerando ante la expectación de lo que iba a ocurrir, entre la nube de polvo y la oscuridad, eran visibles miles de siluetas humanas, guiadas por una figura inconfundible, la figura de una mujer… vestida con un traje corto, que permitía que sus piernas estuviesen libres para caminar o correr, cualquiera que fuera la situación, sobre la falda de su traje una tela mas que dejaba al descubierto la parte del frente de sus largas piernas y cubría la posterior, en su cuello estaba amarrada la blusa con largas puntas que daban la impresión de ser una capa, una hermosa espada plateada sobre el costado izquierdo contrastaba con la feminidad del traje, esta figura de cabellos largos y rubios, y una mirada azul, estaba acompañada de otra silueta, esta vez, un hombre, alto, de figura gallarda, un cabello tan oscuro que se confundía con las tinieblas del lugar, entre las sombras, sus ojos azules destellaban como dos soles, con un traje de príncipe guerrero, y una espada dorada, daba la impresión de ser un príncipe de los cuentos antiguos, pero, tanto él como ella, no se encontraban en un cuento, eso de verdad era real…

Tres días antes, una invitación había sido entregada, esa escena era la prueba de que los invitados habían aceptado asistir, una danza de guerra se iba a dar, era un espectáculo único que lastimosamente no iba a contar con espectadores, era un espectáculo que había esperado muchos años por estrenar, el escenario era el perfecto para llevar a cabo los actos que allí se darían, era una presentación inusual, cada actor interpretaría su papel como quisiera, eran libres de improvisar, una presentación sin un guión antes establecido, cada personaje actuaría de acuerdo a la situación demandante.

Tres días antes, luego de escuchar la invitación, la protagonista de la obra había decidido asistir, de no ser así, dicho espectáculo no se podría llevar a cabo, y sería entonces una presentación en solitario.

Tres días atrás, el ejército plateado y el ejército dorado se habían unido para formar un único ejercito y contar personajes suficientes que darían vida a esta presentación única…

Dos días antes del estreno, los demás ejércitos habían sido puestos en guardia, cada uno en un punto estratégico del vasto universo, algunos tuvieron la oportunidad de actuar, otros quedaron a la espera, muchas batallas se libraron en puntos distintos, pero siempre los aliados de la Luna triunfaron.

Un día antes, ante la noticia de sus batallas ganadas, el espíritu de optimismo se hizo presente en cada uno de los actores que interpretaría a un personaje en éste, el último acto.

Medio día antes, con espíritu de optimismo, un ejército de dos reinos, 52 príncipes, 8 Guerreras, 4 Guardianes, y los dos líderes, partieron rumbo al escenario…

Ahora ellos estaban presentes, solo restaba esperar a los otros personajes para que diera inicio la danza, el espectáculo más esperado…

De pronto, entre las sombras, rastros de un ejército igual de grande se hacían presentes, al igual que los personajes anteriores, dos figuras lo encabezaban, una mujer rubia de mirada fría, y un joven apuesto pero con una mirada llena de resentimiento…

Finalmente, frente a frente, la lucha iniciaría, la sangre que los unía ya no significaba nada, la venganza era lo más importante…

Los ojos de Serenity reflejaron sorpresa cuando vieron a la mujer que tenía frente a ella, era rubia como ella pero un poco más oscuro que su cabello, su parecido verdaderamente reflejaba parentesco, pero sus ojos, sus miradas eran totalmente opuestas, mientras la mirada de Serenity era suave, dulce, bondadosa pero decidida, la mirada de ella, de su hermana Leila, era fría, oscura, sombría, llena de resentimiento y ansias de venganza…

Por otra parte, Endymion estaba igual de sorprendido al ver a la persona que era su hermano Baltasar, era alguien conocido, alguien de quien menos sospecharía, alguien a quien ya conocía, su hermano Baltasar era su supuesto amigo Daniel…

Los cuatro se acercaron para hablar acerca de las reglas de la batalla, claro era una guerra, pero entre seres poderosos, se deben tener ciertas reglas, o se corre el riesgo de que el universo quede destruido.

-Vaya, vaya, querida Serenity, te has quedado asombrada al verme, no deberías, aunque deberías estar feliz verme para luego morir, no es un privilegio que se dá muy seguido…

-Dime porque me odias, ¿yo no hice nada para que fueras infeliz? ¿es que acaso el que seamos hermanas no significa nada para ti?

-Eres una tonta –dijo Leila con arrogancia- acaso piensas que con unas cuantas disculpas de tu parte, voy a ser feliz, yo no tengo hermanas, eso está claro, mi padre lo dejó claro al alejarse de mí, e irse con otra, tú eres la que me robó esa felicidad

-Yo no te robé nada, me hace infeliz el saber que tengo una hermana y que ella me odie…

-¡Deja de llamarme hermana! –Respondió Leila con furia –que no ves que para mí, tú no eres más que una vil ladrona…

Serena no dijo nada, solo dirigió su mirada hacia el suelo, no había nada que hace, era un caso perdido, ella debía enfrentarse a Leila, convertirla en su enemiga…

Al mismo tiempo, un poco alejados del lugar en donde se encontraba Serenity con Leila, Endymion y Baltasar sostenían una conversación

-vaya hermanito, así que te sorprendes al verme aquí, estoy seguro que no te esperabas esto…

-No, la verdad es que siempre me pregunté porque alguien como "Daniel" se molestaría en ser mi "amigo"

-Era parte de mi papel… estar cerca de mi odiado hermano sin que él lo notara –rió con expresión petulante- he sido muy buen actor, y, ahora ten por seguro que el ganador seré yo…

-Lo tendrás difícil Baltasar, no me rendiré

-Lo sé, esto será divertido, después de acabar contigo, seguirá Gabriel, y luego iré por tu hermosa y bellísima esposa, ya que quedará viuda será una buena oportunidad para hacerla mía…

-Deja a Serenity fuera de esto… -dijo Endymion con enojo- no te perdonaré que me la hayas quitado una vez y que jugaras suciamente haciéndola olvidar todo, ensuciando su cabeza con recuerdos inmundos…

-Vaya, vaya, así que si sabes odiar, eso es poco, no sabes cuanto odio siento yo por ti, me desterraron para darle lugar al gran príncipe Endymion, me arrebataste todo, cada cosa que deseaba, siempre tú eras el elegido, ahora yo me vengaré, y lo que mas amas será mío…

Los diálogos terminaron, era la hora, ambos ejércitos esperaban por iniciar el espectáculo, una única presentación que tendría lugar en un escenario magnífico, la danza por el destino del universo empezaría, cada actor estaba listo para encarnar al personaje que se le asignó.

Endymion y Serena volvieron a sus puestos al frente de su ejército, al igual que Leila y Baltasar.

El ambiente estaba tenso, cada uno de los personajes esperaba por la señal de indicio, el viento sopló con fuerza, levantó una enorme nube de polvo, una nube gris se posó sobre el cielo una tormenta eléctrica se llevaba a cabo en su interior, de pronto, un luminoso destello de luz celeste cayó al suelo provocando que la tierra se estremeciera agitadamente, ésa era la señal…

El sonido de metal chocando uno contra otro era muy fuerte, lo suficiente para hacerse escuchar a varios kilómetros de distancia, las espadas se movían tan rápido y en tanta cantidad, que solo eran apreciables, los suaves sonidos que producían al blandirse, y los pequeños reflejos que hacían al moverse de un lado a otro.

En la parte posterior estaban los 52 príncipes, esperando para enfrentarse con los príncipes rebeldes que apoyaban a Leila o los soldados de élite del ejército enemigo, aún más atrás, estaban Endymion y Serenity, acompañados de sus guardianes y una gata, así es Luna había convencido a Serenity que la dejara ir, Luna quería estar con ella.

En medio de la batalla, el sonido del metal contra metal fue acompañado por un nuevo sonido, un sonido más estremecedor, era el sonido de la carne, atravesada por el metal…

Poco a poco, el suelo color tierra fue adquiriendo un nuevo tono, el carmín de la sangre derramada, la batalla fue disminuyendo conforme los soldados fueron disminuyendo también, la hora de pelear de los príncipes había llegado…

Los 52 príncipes se dirigieron al campo, entre cadáveres, ahora se tenía una nueva perspectiva, la escenografía había cambiado ya, el segundo acto de esta danza daba inicio…

Nuevamente se escuchó el sonido del metal contra mental, esta vez ese sonido se prolongó durante mucho tiempo, los príncipes eran expertos en la lucha de armas, los soldados heridos hacían su retirada, ahora dejaban el segundo acto en manos de los más poderosos, así siguió la lucha a la espera de una nueva señal… De pronto, una ráfaga de fuego salió de uno de los puños de los enemigos, ésa era la señal que esperaban los príncipes, era el momento de usar sus poderes…

Era el tercer acto, ahora, en medio del espectáculo, se podían apreciar ataques de fuego, agua, viento, tierra, electricidad… cada uno luchaba con lo mejor de sí, el destino del universo estaba en sus manos… Pronto llegó la hora de actuar de las 8 sailor sacouts, con su ayuda fue más fácil vencer, las fuerzas opositoras estaban considerablemente, bajas, el ejército de Serenity y Endymion iba ganando…

El momento del acto final había llegado, la última batalla, daría inicio, los actores que en ese momento se encontraban en escena pasarían a ser espectadores, el momento llegó, del otro lado del campo Baltasar desenvainó su espada, en ese instante, Endymion hizo lo mismo… ambos se dirigieron al centro del campo de un salto, finalmente frente a frente, solo uno quedaría de ese encuentro…

Lejos de ellos, como a un kilómetro del inmenso campo abierto, otro encuentro daría inicio…

El sonido de dos espadas desenvainándose al mismo tiempo resonó por los alrededores con tal fuerza que llamó la atención de los presentes, que voltearon a ver lo que ocasionaba ese sonido…

Frente a frente, dos rubias, ambas parecidas, pero totalmente opuestas, finalmente… aunque una de ellas estaba renuente a hacerlo, una debía acabar con la otra…

Dos luchas simultáneas, el lazo de sangre en este caso no servía para nada, el lazo de sangre fue el causante de tal odio, hay veces en que no hay otra solución, aunque tenga tu sangre, aunque sea tu hermano o tu hermana, el odio puede llegar a crecer tanto que supera al amor, el amor es fuerte, pero el odio también lo es… si el destino se ha empeñado en probarte una y otra vez en enfrentarlos, entonces no hay más que hacer que seguirlo… aún más, si ese odio amenaza no solo a tu futuro, sino al futuro de los que te rodean y amas, al futuro de tu planeta y del universo, entonces no hay otra solución que luchar y aún si no quieres… debes ganar…

-Así que… finalmente estamos frente a frente, aquí se decide todo – dijo Baltasar

-Aún no es tarde para que te arrepientas –respondió Endymion

-¿Arrepentirme? Te equivocas, hemos llegado al punto en el que el universo es demasiado pequeño para que vivamos los dos, sabes que la existencia de uno depende de la desaparición del otro, el universo se volvió pequeño para albergarnos a los dos, la única solución es que uno acabe con el otro…

-Es una lástima…

Las espadas se golpearon una y otra y otra vez, el sonido era escalofriante, dos espadachines perfectamente diestros se enfrentaban, dos príncipes, dos hermanos, el movimiento era inapreciable demasiado rápido par ojos poco entrenados, solo se podían apreciar pequeños rastros dorados de la espada de Endymion, un pequeño chorro de sangre salió disparado a alta velocidad, Baltasar había logrado cortar un poco de la piel de la mejilla de Endymion

-No eres muy bueno esquivando –dijo petulante Baltasar

-Soy mejor de lo que crees

Endymion puso todo su empeño, en el ataque, no le hubiera tomado tanto tiempo acabar con él, pero aún así, le era muy difícil tener que matar a su propio hermano…

-Eres un cobarde –dijo Baltasar, mientras se lanzaba de frente a Endymion, la espada estuvo a punto de clavarse en su pecho, pero Endymion lo esquivó

-No sabes cuánto te odio-repitió Baltasar, mientras repetía el ataque- eres de lo peor, el ser tan cobarde te costará caro, yo te mataré, y luego me quedaré con tu princesa, Serenity será mía… -dijo con ira de nuevo, otra vez se lanzó de frente, pero algo había cambiado en la mirada de Endymion, finalmente entendió.

Entendió, que no había otra solución, el dejar vivo a su hermano ahora, significaría que más adelante quizás haría algo pero, nunca lo dejaría ser feliz, quizás estaba siendo muy egoísta al pensar solo en su felicidad, pero si Baltasar quedaba vivo, los demás también sufrirían al ser testigos de sus muchos intentos de venganza, así que lo mejor era, matarlo de una vez…

En su ataque lleno de ira, Baltasar se lanzó de frente sin preocuparse por su defensa, Endymion retrocedió, ese ataque era más fuerte que los anteriores, era distinto, sin duda, era casi imposible desviarlo… solo le quedaba atacar de frente a él también…

Ambos corrieron de frente, con sus espadas en punta, solo uno lograría atravesar al otro… sólo había una oportunidad…

De pronto, ambos cuerpos chocaron con fuerza seguidamente, nuevamente el estremecedor sonido del metal atravesando la carne, un enorme chorro de sangre fue disparado, cubriendo el suelo que los rodeaba con sangre… un enorme charco se formó, ¿Quién de los dos fue atravesado?

Ambos príncipes se miraron a los ojos… ambos sonrieron…

-Lo siento… fue un honor ser tu hermano –se escuchó decir a uno de ellos

-Ojala pudiera decir lo mismo –dijo el otro… mientras agonizaba

Uno de ellos cayó lentamente e inconciente, la sangre se desparramaba por montones, haciendo el charco cada vez más grande, solo uno quedaba de pie, con el otro a sus pies…

La espada dorada estaba totalmente cubierta de sangre, uno había triunfado sobre el otro, dos hermanos que por capricho del destino se habían convertido en enemigos… obligando a uno a cometer uno de los peores actos morales de la historia… matar a un hermano…

-Lo siento mucho… Baltasar… -dijo Endymio- talvez fui egoísta, pero como tú dijiste, el universo se volvió pequeño para los dos…

Endymion había ganado… pero, estaba casi en estado de shock mientras contemplaba el cadáver del que había sido alguna vez su hermano, así continuó por varios minutos, ignorando lo que pasaba a su alrededor…

Mas lejos, el sonido sutil de dos espadas chocando la una contra rompían el silencio del lugar, dos princesas poderosas luchaban, dos hermanas, unidas por un lazo de sangre el cual se había roto hacía muchos años…

-Vaya Serenity, no eres tan diestra con la espada como pensé que eras –dijo Leila con petulancia- pensé que sabrías como pelear con una espada, pero ya veo que yo soy mucho mejor que tú

-Por favor Leila, no quiero pelear, por favor, pídeme lo que quieras, pero por favor no peleemos

-Lo siento Serenity, pero mi odio por ti llega más lejos que cualquier cosa, no sabes la soledad que viví, mi padre nos abandonó a mi madre y a mí, por vivir con… con tu madre, la reina más poderosa del universo y su pequeña hijita, ja, pero su felicidad no duró mucho, mi madre acabó con él, y tu maldita madre no lo tuvo con ella, ahora tú, vas a seguirlos, vas a dejar a alguien llorando por ti, y quien sabe… tal vez, al verse tan solo, me quiera a mí…

-Deja a Endymion, él jamás pondría sus ojos en una mujer que tiene el corazón lleno de odio y rencor…

-Jajaja eres tan ingenua, yo no hablo de tenerlo por su voluntad, puedo obligarlo, hacer que te olvide así como te obligué a olvidarlo un vez…

-¡no! –dijo Serenity y con un fuerte golpe, tumbó a Leila quien cayó al suelo, estaba en desventaja- deja a Endymion, no te atrevas a hacerle daño…

Al verse en esa situación, Leila recurrió a su poder, lanzó una torbellino de fuego a Serenity quien logró esquivarlo… ésa era su señal, ahora podrían luchas con sus poderes…

Desde lo lejos Luna observaba, había visto como Endymion había resultado triunfante, y su pesar por eso… veía como Serenity se enfrentaba a su hermana aún en contra de su propia voluntad, conocía perfectamente a Serenity sabía ella no era fría y calculadora, si tenía la oportunidad de acabar con su enemigo probablemente no lo haría a no ser que su vida se encontrara en riesgo, ya que ahora no solo velaba por si vida, sino que también era responsable por la de su hija…

En la batalla con poderes, Serenity tenía la ventaja, ella podía controlar agua, fuego, viento y tierra, mientras que su oponente solo atacaba con fuego…

La batalla se volvió impresionante, Serenity iba ganando, Leila estaba agotada, ya varias veces Serenity estuvo a punto de acabar con su vida, pero por alguna razón, aún guardaba la esperanza de que su hermana se diera por vencida, que se rindiera y no tuviera que matarla…

Finalmente, en uno de sus ataques, Leila quedó en el suelo nuevamente, a punto de morir; dijo aquello que Serenity tanto deseaba escuchar…

-Me rindo… -dijo Leila

-¿Qué? –preguntó Serenity

-Así es, me estoy rindiendo, no te podré ganar, así que… que te parece si intentamos… llevarnos bien, no digo que vaya a ser fácil, pero si seguimos así no vamos a llegar a ningún lado… me aceptas ¿hermana?

-Yo… no se que decirte, no sabes cuanto he deseado que recapacites, no quiero matarte, estoy feliz de tener una hermana…

-Lo sé, yo también, me he dado cuenta de que es inútil seguir así, no ganaré nada con la venganza…

-Leila… -dijo Serenity mientras tendía la mano para ayudar a su hermana a levantarse… ellas se abrazaron, como debían hacerlo dos hermanas luego de no verse por muchos años…

Desde lejos, Luna contemplaba aquella escena, en sus ojos se contemplaba el horror, como algo que no se quiere ver, pero no se tiene la opción de dejar de ver…

-No… -dijo Luna en un suspiro y luego- ¡Endymion! –gritó mientras corría hacia donde estaba Serenity llamando la atención de los demás…

Todos comprendieron hacia donde corría Luna, incluso Endymion, todos los que observaban miraron con horror aquel abrazo, pero, todos estaban demasiado lejos…

El espanto se reflejaba en cada rostro, todos contemplaban ese abrazo, las guerreras corrían, pero estaban lejos.

Todos corrieron pero ninguno llegaba a tiempo, solo podían observar con pánico como Leila alzaba una daga mientras fingía abrazar a su hermana.

Endymion corrió, impotente por estar demasiado lejos, corrió con todas sus fuerzas, como nunca en su vida… pero aún así lejos… solo observaba como la mano de Leila tomaba fuerza y luego…

Nuevamente el sonido de la carne humana atravesada por el metal…

-Porqué… -se escuchó en un susurro

-¿Realmente creíste que te querría como hermana? No importa como, pero mi misión debe ser llevada a cabo

Así es, Leila, de la forma más cobarde había apuñalado a Serenity, por la espalda, tan vil, tan cobarde, es increíble lo bajo que llega a caer alguien con tal de llevar a cabo sus ambiciones…

-No… -susurró Serenity de nuevo mientras caía al suelo, su sangre se derramaba por el suelo, su vestido blanco se tiñó de carmín, en el suelo, sólo podía pensar en lo tonta que había sido como para haber caído en semejante mentira –las personas no cambian con tanta facilidad- pensó, en medio de su agonía solo logró escuchar -¡Serenity! ¡no! – era su voz, la única que deseaba escuchar, la voz de Endymion, lo siguiente que escuchó, fue el sonido de una espada que atravesaba un cuerpo

En medio de su complacencia por haber matado finalmente a Serenity, Leila se olvidó de vigilar sus alrededores, de pronto, lo único que vio fue el rostro de Endymion frente a ella, y lo siguiente fue la sensación de la sangre fría sobre su cuerpo…

Endymion había aprovechado su distracción y así tomó una vida más…

Leila cayó al suelo, al tiempo que llegaban Luna y las chicas al lugar en donde se desangraba Serenity…

-Serenity… respóndeme –dijo Endymion con desesperación mientras la tomaba en sus brazos

-Endymion… -susurró ella- perdóname… por favor…

-No –dijo él mientras sollozaba- no por favor, no hables, descansa, estarás bien, ya lo verás… -ella sonrió ante sus palabras…

-No, no creo que vaya a estar bien… mi corazón… está destrozado… puedo sentir como deja de latir poco a poco…

-No, Serenity –dijo Endymion, sus ojos estaba llenos de lágrimas- tu te vas a recuperar, ya lo verás, no vas a dejarme, lo prometimos… por favor…

-Tú… me prometiste algo… es hora de cumplir tu promesa ¿recuerdas?

-por favor… no hables así… te vas a poner bien ya lo verás

-Prometiste que… si algo me pasaba… conservarías mi cuerpo… hasta el día de mi cumpleaños…

-Pero…

-Por favor… se me acaba el tiempo… por favor… Endymion… lo prometiste…

-Príncipe Endymion –interrumpió Luna con lágrimas en los ojos- use su energía para conservar su cuerpo, hasta el día de su cumpleaños… por favor…

-Sé que será una tortura para ti… pero… debes hacerlo, hasta el día de mi cumpleaños… sé que te debo una disculpa por no decírtelo antes… pero… si no, no me hubieras dejado luchar… perdóname por no decirte, y perdóname por lo que te pido… pero si no es así… -ella tomó una las manos de él y la levó a su vientre- ella no podrá estar contigo…

-Serenity… tu… ¿Por qué no me lo dijiste?

-Perdóname… por favor… solo prométeme que cumplirás tu promesa… por favor… ella no merece que por mis descuidos… no pueda venir a cumplir su destino…

-Serenity…

-Mi destino se ha cumplido, es hora… de que me vaya, sé feliz, por favor… sé feliz… y Endymion… no me olvides…

En esos momentos, un brillo se desprendió del cuerpo de Serenity, era una luz cálida, iluminó a las sailors que se encontraban alrededor de ella, como símbolo de despedida, y finalmente desapareció en un haz de luz que subía al cielo…

Ella se había ido…

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Hola a todos, gracias por su lectura, espero que este capitulo haya sido de su agrado... les agradesco por tomerse el tiempo para leer, espero recibir comentarios hacerca de como les ha parecido, bueno los veo en el siguiente capitulo.... Cuídence...