Los personajes de Bleach son de Tite Kubo.
Historia inspirada en la película mexicana "Negro es mi color" (1951)
GRACIAS: Caroone: Muchas gracias por comentar, Esmeraldaxx200: Gracias por seguir leyendo, HOTARU SATURN BLACK: Me alegra que te haya gustado el capítulo, y ten por seguro que las cosas se le complicaran más a Rukia, Akisa: jajaja es que si yo no le hago publicidad a mis fics ¿Quién lo hará?, en el próximo capítulo aclararé la relación de Riruka con Ichigo, claro está si no se me ocurre otra cosa que poner antes, Yoruichi00: Grimm anda apagando incendios XD, pero en este capítulo aparece, amelie-ru14ku13: Me alegra mucho que te haya gustado el capítulo, espero que este también te guste, alessandra08: ¡bienvenida al fic!, me alegra mucho saber que te ha gustado la historia, Stephanie Za: muchas gracias por comentar y tus dudas te las despejare poco a poco, ojala y si llegara a los 500 reviews, aunque lo que más deseo es que la historia les siga gustando, Anahis: Muchas gracias por seguir comentando y leyendo la historia, Kotsuki Kurosaki: ¡Bienvenida a la historia!, espero que te guste este capítulo, foreveryour: en defensa de Orihime sólo puedo decir que no lo hace a propósito, ella también está sufriendo y muy pronto tendrá que tomar su decisión, kiaru87: Me alegra que te haya gustado el capítulo, muchas gracias por comentar, Kureimy: Sí, de verdad les pasó algo así, yo fui testigo, y cada vez que nos acordamos nos morimos de la risa, pues sí, creo que ya se acerca el final, aunque todavía hay muchas cosas que quiero poner, así que no sé cuántos capítulos queden todavía.
EL AMOR NO TIENE COLOR.
CAPÍTULO VEINTISÉIS.- EL SILENCIO DE TU AUSENCIA.
Él tocó a la puerta del cuarto de hospital y al no escuchar contestación giró la perilla para entrar, con pasos silenciosos se acercó a la cama donde se encontraba una muchacha dormida, con tristeza notó como su rostro antes alegre, jovial, lleno de vida, ahora estaba muy pálido y demacrado, sus labios ahora eran blancos y resecos y sus ojos estaban un poco hundidos y ojerosos. Su cabello antes sedoso, largo y brilloso y del cual ella se sentía orgullosa, ahora ya no estaba.
Le dolió en el alma verla así, si hubiera podido en ese instante le habría regalado toda la sangre de su cuerpo, todo con tal de verla de nuevo llena de vida y alegría.
Acarició su mejilla con mucho cuidado, como si se tratara de una burbuja de jabón que al mínimo contacto podría desaparecer. Ella al sentir su caricia abrió sus ojos lentamente y esbozó una pequeña sonrisa, ya no tenía fuerzas, pero para él siempre sonreiría.
―Pensé que… no vendrías…hoy. ―le dijo dificultosamente y casi en un susurró.
―No importa lo que pase, nunca faltaría a mi promesa de venir a verte todos los días. ―le dijo tomando su pequeña mano entre las suyas, ella lo apretó con fuerza, con la fuerza que su débil cuerpo le permitía.
―Tenía miedo de que… hoy fuera el día y que… no pudiera verte. ―le dijo ella.
―No digas eso, te pondrás bien. ―le dijo él tratando de infundirle ánimos. ―Sólo es cuestión de un par de días para que el medicamento haga efecto.
―Sí. ―dijo ella tratando de sonreír. No lo quería preocupar ni poner más triste, pero sabía que no tenía un mañana, y lo que más le dolía era que sin ella, ellos se quedarían solos y distanciados. ―Necesito pedirte algo. ―le dijo seria. ―pero quiero que me prometa que lo harás porque es mi… última voluntad.
Él dudó en contestar, pero no le podía negar nada, y menos en ese estado, porque por mucho que se negaba a aceptarlo, algo dentro de él le decía que a ella no le quedaba mucho tiempo de vida, así que se dedicaría a hacerla feliz por el tiempo que le quedara junto a él.
―Te prometo que haré lo que me pidas. ―le dijo él viéndola a los ojos. Ella sonrió un poco al sentirse confiada de que al menos ahora ellos tendrían a alguien en quien apoyarse cuando ella faltara.
―Entonces prométeme que….
Se despertó sin necesidad de la alarma y se incorporó rápidamente en la cama, tenía una sensación de angustia y tristeza, como siempre que soñaba, no, más bien como siempre que recordaba aquel día en que su destino cambio, aquel día que perdió la oportunidad de ser feliz. Se llevó la mano a la frente y notó que estaba sudando. Estiró la mano para alcanzar el reloj sobre el buró y después de tomarlo programó de nuevo la alarma.
Miró hacia la ventana cerrada, aunque las cortinas estaban corridas, por una pequeña hendidura pudo observar que ya el cielo se había aclarado.
Rápidamente salió de las suaves cobijas blancas con las que se tapaba y se dirigió al baño, al entrar se despojó del pantalón de algodón gris que llevaba y del bóxer negro y se metió bajo la regadera.
Mientras el agua tibia recorría su cuerpo bien formado para su edad, se preguntaba como hubiera reaccionado en ese momento si hubiera sabido lo que hoy sabía. Se enjabonó el cabello y luego se frotó su cuerpo con el estropajo. Se preguntó si habría tenido la fuerza suficiente para negarse a la petición de ella, o si quizá no hubiera cumplido su promesa a pesar de haberla hecho. Pero por más preguntas que se hiciera sabía que nunca tendría las respuestas.
Después salió del baño y se comenzó a vestir frente al espejo, mientras lo hacía recordaba los momentos felices que había pasado con ella, recordaba su alegre sonrisa, el brillo de sus ojos cada vez que él le llevaba un regalo, lo cálido que se sentían sus abrazos. Aunque ya había pasado mucho tiempo de su ausencia, la tristeza no se había mitigado, ella siempre estaría presente para él, pero dejó esos pensamientos tristes aun lado, ya que ahora tenía una pequeña luz de esperanza para poder ser feliz.
Después de vestirse salió de su casa para ir a su trabajo en el hospital.
Mientras tanto Rukia e Ichigo llegaron al hospital y se encontraron en la entrada con Matsumoto, los tres subieron en el elevador y ellas se bajaron en el segundo piso para ir a los consultorios médicos, él siguió hasta el cuarto piso pues iba a pasarles revista a sus pacientes internados.
―¿Y desde cuando andas con el doctor Ichigo? ―preguntó Matsumoto con una sonrisa, apenas y salieron del ascensor. Ya tenía días queriéndole preguntar eso, pero no había tenido oportunidad.
―Nosotros no andamos. ―contestó Rukia.
―¿Entonces son amigovios o amigos con derecho? ―preguntó divertida Rangiku. ―Porque el otro día los vi muy acaramelados en el pasillo. ― comentó mientras caminaban a donde estaban los consultorios. Rukia suspiró.
―Bueno nuestra relación está en proceso. ―dijo Rukia. Aunque en realidad no sabía qué relación tenía con Ichigo.
―¡Oh, mira! ―dijo alegre Rangiku. ―ya regresó el doctor Hitsugaya. ―dijo viendo al médico de ojos turquesa que acababa de salir de su consultorio y caminaba hacia ellas.
―Matsumoto, ¿sabes si mi mamá está en su oficina? ―preguntó apenas se acercó a su enfermera, no importándole que Rukia pudiera escuchar.
―Pues creo que sí, ya sabe que ella siempre llega temprano. ―respondió la rubia algo sorprendida por referirse a "ella" como su mamá delante de Rukia.
―Iré hablar con ella, mientras tanto toma la presión y el peso de los pacientes que vengan. ―dijo él y se retiró inmediatamente.
―Se veía preocupado y apurado. ―dijo Rukia. ―ni siquiera nos saludó.
―Sí, imagino que algún problema debe de traer. ―dijo la rubia, pues aunque a veces era frio jamás era mal educado.
―Por cierto, ¿Quién es su mamá? ―preguntó la chica de cabello negro con curiosidad.
―Pues.. ―Matsumoto dudó en contestar. ―Es la doctora Unohana. ―dijo sorprendiendo a Rukia.
―Entonces ¿también es hijo del doctor Ukitake? ―preguntó incrédula, Matsumoto asintió afirmativamente. ―¿Y por qué no lleva sus apellidos? ―preguntó por curiosidad, más no lo juzgaba o criticaba, ya que ella había hecho lo mismo.
―Pues él siempre fue un niño genio, así que pudo adelantar un par de años de escuela y cuando estaba en la universidad sufrió mucho desprecio por parte de sus compañeros, quienes le decían que sus buenas calificaciones se debían a las influencias de sus padres con los maestros y que ellos le habían comprado su lugar en la escuela, luego cuando entró a trabajar al hospital de su papá, los demás doctores también hablaban a sus espaldas y decían que solamente por ser hijo del director del hospital estaba trabajando ahí. ―Rukia se sintió mal por Toushiro, pues en parte ella también había sufrido desprecios en la escuela y se podía imaginar lo que había sentido. ―Así que decidió que ya no estaría más bajo la sombra de sus padres y que él comenzaría a labrarse su propio prestigio. Y un buen día los dueños de este hospital le ofrecieron esa oportunidad. ―dijo la rubia. Rukia se sorprendió de oír aquello.
―Es por eso que cambio su apellido, para obtener reconocimiento propio. ―comentó la doctora.
―Somos pocos lo que sabemos esto, así que por favor te pido discreción. ―le pidió Matsumoto. Rukia asintió con un monosílabo.
En ese momento Kaien salió del consultorio y vio a Rukia platicando con Matsumoto afuera de su puerta.
―Rukia, necesito que me ayudes en una operación de urgencia. ―le informó.
―Sí. ―dijo ella, se despidió de Matsumoto y se fue con Kaien al quirófano.
Por la tarde estaba Ishida en su oficina revisando unos documentos cuando llamarón a su puerta, después de indicar que podían pasar, un hombre de lentes y de traje negro entró.
―¡Papá! ―Exclamó Ishida sorprendido, pues él nunca lo iba a ver a su trabajo. ―¿Qué haces aquí?
Ryuken se sentó en la silla frente a él, antes de contestar.
―Me enteré que estas molestando a un cliente muy importante. ―le informó. ―Sora Inoue. ―agregó al ver la confusión de su hijo.
―Así que ya te llamó. ―dijo Uryu acomodándose las gafas.
―Sí, y está muy molesto. ―dijo Ryuken viéndolo seriamente. ―es por eso que vengo a pedirte que dejes el caso.
―No puedo hacer eso. ―dijo el Ishida menor. ―Y si sólo viniste a eso ya te puedes ir. ―dijo volviendo a leer sus documentos.
―Te haré una propuesta interesante. ―dijo su padre acomodándose las gafas, Uryu le prestó atención nuevamente. ―Si dejas el caso de Sora, te dejaré volver al despacho y te daré de nuevo mi apoyo económico. ―le dijo sabiendo la situación de su hijo. ―También hablaré con mis amigos para que te den trabajo en caso de que no quieras regresar al buffet, así que podrás volver a tu vida de lujos y comodidades. ―le dijo con una sonrisa. Uryu se mantuvo en silencio y viéndolo fijamente. ―¿y qué dices?
―Lo siento, pero mi respuesta sigue siendo la misma. Haré que Orihime recupere a su hijo y que Sora pague por lo que hizo. ―dijo el chico decidido. ―Además ya tengo un trabajo.
―Si no dejas el caso me vas a obligar a desheredarte definitivamente, y me encargaré de que jamás vuelvas a ejercer de abogado, así que te quedaras como el mandadero de Urahara por toda tu vida.
Sí tan sólo su padre le hubiera dicho esto algunos meses atrás, seguro estaba que hubiera aceptado enseguida su propuesta, pero ahora no le importaba quedarse sin un solo centavo, pues ya comprendía que habían cosas más importantes que el dinero, como el amor, la bondad y la responsabilidad.
―Está bien, desherédame si quieres. ―dijo el joven. ―Ahora vete. ―dijo con desilusión, pues jamás imaginó que su padre se prestara para tal acto de corrupción.
El señor Ishida se levantó de su asiento y le sonrió satisfecho, algo que sorprendió a su hijo.
―Urahara tenía razón, has cambiado y madurado. Las puertas del buffet y de mi casa están abiertas para ti a partir de hoy. ―le dijo su padre.
―¿Qué quieres decir? ―preguntó el hijo poniéndose de pie.
―Recuerda que te dije que volvieras cuando tuvieras corazón y fueras responsable, y ahora me da gusto ver que lo has conseguido. ―le dijo su padre. Uryu comprendió entonces que todo había sido una prueba de parte de su padre, que por lo visto había pasado.
Luego Ryuken le contó a su hijo que cuando supo que había entrado a trabajar al hospital, él fue a hablar con Byakuya y Urahara para convencerlos de que no lo contrataran pues no tenía las cualidades y valores que necesitaban, pero ellos lo defendieron y le dijeron que sólo necesitaba encontrar a alguien que despertara esas cualidades en él y que ellos estaban dispuestos a ayudarlo.
―Así que desde el principio ellos creyeron en mí y sólo trataban de hacerme comprender lo importante que es ayudar a las personas y valorar lo que tenemos. ―dijo Uryu, y él que pensaba que sólo lo querían estafar.
―Y ahora yo soy el que se arrepiente de no haber creído en ti. ―le dijo a su hijo. ―pero tengo tiempo de rectificar.
Después de reiterarle que podía regresar a su puesto en el buffet salió de la oficina de su hijo.
IOIOIOIOIOIO
A la hora de la salida, Ichigo fue a buscar a Rukia y se la encontró por el quinto piso visitando a los pacientes internados de Kaien. Ella salió para hablar con él en el pasillo.
―Rukia, más tarde iré a la casa hogar para llevar a Kai a que se realice los estudios necesarios. ―le comentó Ichigo.
―Yo no puedo ir porque tengo guardia. ―dijo ella. ―Pero cualquier cosa me avisas.
―Sí. ―le respondió él y tomándola por sorpresa le dio un beso en los labios. Luego se dio la vuelta para marcharse.
―Espera. ―lo llamó la doctora. Él volteó a verla.
―¿Qué pasa?
―Sólo quería comentarte que cuando tengas tiempo platiques con Ishida, creo que va a necesitar del apoyo de un amigo. ―dijo Rukia. Aunque en realidad eso no es lo que quería decir.
―¿A qué te refieres? ―preguntó Ichigo preocupado.
―Pues que en la vida de Orihime apareció su antiguo amor y tal vez las cosas cambien un poco en la relación de ella e Ishida ahora que quizá recuperé a su hijo.
―¿Ella tiene un hijo? ―preguntó sorprendido.
―Sí, es Kaoru, pero es una larga historia, si no te la cuenta él yo lo haré después. Lo importante es que Ishida tenga alguien apoyándolo.
―Qué bueno que me dices, a veces él es algo reservado.―dijo Ichigo. Después se despidió de Rukia y fue a buscar a su amigo.
Rukia se quedó viéndolo alejarse, no le gustaba la idea de que fuera sólo a la casa hogar y se encontrara con Riruka, de hecho hace un momento le quería preguntar si ella lo acompañaría a llevar al niño a realizarse los estudios, pero no lo hizo porque parecería celosa, y por supuesto que ella no lo estaba.
Por la noche ella fue a la cafetería para tomarse un café y algo ligero de cenar.
―Hola Rukia, ¿podemos hablar? ―le dijo la voz de alguien que conocía muy bien y que preferiría no volver a ver.
―Grimmjow tu y yo no tenemos nada de qué hablar. ―dijo alzando la vista para verlo y en tono hostil.
―Yo creo que sí. ―dijo sentándose enfrente de ella. ―Y no me iré de aquí hasta que hablemos.
―Entonces dejémonos de rodeos. ―dijo ella. ―¿Qué me vas a pedir por no decir nada sobre mi verdadero apellido? ―le preguntó, pues se imaginó que si él estaba ahí era para chantajearla.
―Te podría pedir que regresaras conmigo. ―dijo él, ella no se sorprendió, pues lo presentía. ―Pero entonces sólo ganaría tu desprecio, y ya te dije que yo sólo quiero ganarme tu perdón y tu amor. No sé porque razón lo hiciste, pero no te chantajearía con ello, imaginó que tendrás razones de peso para hacerlo. ―Ahora si ella se sorprendió por su respuesta.
Se preguntaba si en verdad había cambiado y si era verdad que la amaba. Al ver en sus ojos pudo comprobar la sinceridad de sus palabras, eso la alegró porque entonces ya tenía algo para vengarse de él y hacerlo sufrir.
―Rukia sólo quiero que me des una oportunidad para demostrarte que he cambiado.
―Lo siento pero ya es muy tarde para ello.
―Pero tú me amabas más que a nadie. ―dijo él. ―Esa noche en el barco me entregaste tu alma. ―Rukia se tensó ante sus palabras.
―Te amaba, tú lo has dicho, pero ahora sólo desprecio siento por ti.
―¿Es por él que dejaste de amarme?
―Sí. ―respondió sabiendo que se refería a Ichigo. Como disfrutaba ver su cara de dolor. ―Ahora estoy con él, así que es mejor que me dejes en paz.
―Me niego a aceptarlo, sólo intentas olvidarme con él pero un amor tan intenso como el que tuvimos no se puede borrar así de fácil. ―le dijo Grimmjow.
―¿Amor? ―preguntó con ironía. ―Lo de nosotros sólo fue una farsa, pero no te creas tan importante, realmente eres muy fácil de olvidar. ―dijo poniéndose de pie. Ya el fingir ante los demás le salía muy bien, pues en realidad estaba muy dolida por recordar todo, para su disgusto era cierto lo que él decía, todavía no lo olvidaba por completo. ―Y ahora por favor no vuelvas a buscarme, entre tú y yo no hay ni habrá nada. ―le dijo y caminó hacia el elevador.
―No me voy a rendir tan fácilmente. ―le dijo él a sus espaldas, por lo que no pudo ver la sonrisa de satisfacción que se le formó a Rukia en el rostro, eso quería, que no se rindiera tan fácil para así tener muchas oportunidades de hacerlo sufrir. Ahora se cobraría cada lágrima que había derramado por su culpa.
Grimmjow llegó a su casa, que apenas y tenía tres habitaciones, una era su recámara, en la que sólo había una cama, una mesita de noche, un ropero con espejo y una silla, la otra que fungía de sala, comedor y cocina, tenía un pequeño sofá que compró de uso, una mesa con dos sillas, una pequeña televisión, un refrigerador, la estufa y el lavadero, la última habitación era el baño.
Llegó directo a su recamara y se sentó en la cama. Ahí tomó una foto que tenía bajo la almohada.
―Rukia. ―dijo mirando la fotografía en la que aparecían los dos abrazados en el parque. Un sábado que habían ido a pasear ahí, ella le insistió mucho para que se tomaran una foto juntos, él no quería ya que le parecía innecesario, pero al final terminó aceptando. Ahora esa foto era lo único que tenia de ella, además de sus recuerdos.
El silencio de la habitación, le recordó el tiempo que había perdido con Rukia, recordó cuando se conocieron y como a partir de ese día ella siempre le demostró cuanto lo amaba, pero él jamás hizo nada bueno por ella, jamás le demostró amor, pero como hacerlo si en ese momento no la amaba o más bien no se había dado cuenta que poco a poco la empezaba a amar.
Era un jueves por la tarde y ellos fueron a la feria pues ella se lo había pedido, a diferencia de la vez que le pidió ir al circo, esta vez sí aceptó pues quería ganar puntos para lograr más fácilmente su objetivo de pasar la noche con ella.
Se subieron a varios juegos, los cuales Rukia disfrutaba mucho por lo que siempre le mostraba una bella sonrisa, sonrisa que en ese momento no apreciaba, pero que ahora daría cualquier cosa por volver a ver.
Después de los juegos, pasaron por el juego de dispararles a varias figuras de metal, él jugó y ganó un premio por acertar todos sus tiros.
―Grimmjow escoge ese. ―dijo la chica emocionada, señalando a un peluche de conejo enorme.
―Ese está muy feo, además está muy grande para llevarlo cargando. ―dijo él y escogió el peluche de un pato amarillo. ―toma. ―le dijo a Rukia.
―Ese no me gusta mucho. ―dijo ella, pero al fin y al cabo lo agarraría porque se lo había dado Grimmjow.
―Entonces se lo regalaré a alguien más. ―y sin darle tiempo a nada, él le regaló el peluche a una niña que iba pasando por ahí.
Ahora que recordaba, esa noche pudo ver en Rukia la tristeza y dolor reflejado en su rostro, pero en ese momento no le importaba. Se dio cuenta que muchas veces le rompió el corazón y se sintió miserable al imaginar su rostro de desilusión al enterarse que la había dejado al día siguiente de su supuesta boda.
Y desde ese día él se hundió en el silenció de la soledad, ese silencio que ahora le decía que ella no volvería, que la había perdido.
Recordó cuando le pidió que se casaran, como ansiaba oír de su voz ese "te amo" que le dijo aquella tarde y no el haberla escuchado decir que quería a ese tal Ichigo. Pero él no se resignaba a perderla, él no se iba a quedar tranquilo hasta tenerla de nuevo a su lado, hasta sentir junto a él esa calidez y tranquilidad que sintió aquella noche en el barco cuando durmió junto a ella.
—En verdad el amor vuelve a uno estúpido. —se dijo mientras guardaba la foto debajo de la almohada, luego se acercó al ropero y se miró al espejo.
Ya no se reconocía, no era ni la sombra de lo que era. Él siempre se divirtió con las mujeres, jamás las tomaba en serio pues nunca hubo amor de por medio en sus relaciones, sólo era deseo, pasión, lujuria, fue hasta que conoció a Rukia que supo lo que era el amor. Por eso lo que ahora sentía era nuevo para él, no sabía cómo lidiar con el dolor, la desesperación, los celos.
Porque sólo de imaginar a Rukia en los brazos de aquel tipo, le hervía la sangre de coraje.
El tono de su celular lo sacó de sus pensamientos, era un mensaje de Nell diciendo que lo esperaba para cenar en el lugar de siempre.
Nell, sorprendentemente para él, se había convertido en una buena amiga que siempre estaba dispuesta a ayudarlo y escucharlo. Al principio pensaba que ella tenía algún interés amoroso por él, pero se alegró al descubrir que sólo sentía un sincero agradecimiento, pues Grimmjow estaba seguro que jamás podría amar a alguien más.
Él salió de su casa para encontrase con la chica de cabello verde.
IOIOIOIOIO
Al día siguiente por la mañana Toushiro internó a Momo en el hospital general de Karakura para que le practicaran los análisis necesarios para diagnosticarla, sólo su mamá la acompañó, pues Yoruichi fue a buscar un pequeño departamento que pudieran rentar mientras permanecieran en Karakura.
Rukia por estar ayudando a Kaien en las consultas no se encontró con ella.
Al medio día Rukia salió a la cafetería para comprarse un café, cuando regresó al área de consultorios vio a Senna platicando animadamente con Ichigo afuera de su consultorio, pero enseguida el médico entró a consulta nuevamente.
Senna al ver a Rukia se acercó a ella.
—Espero no te pongas celosa de verme junto a Ichigo. —le dijo ella con una sonrisa burlona.
—¿Celosa de ti?, claro que no. —respondió Rukia. —Ya me ha quedado muy claro que Ichigo no siente nada por ti, la única que se empeña en no aceptarlo eres tú. —le dijo ella con la misma sonrisa burlona. Senna se enojó, pero al ver a alguien sentarse en los asientos frente al consultorio de Ichigo, cambio de semblante.
—¿Pero puedes decir lo mismo de esa chica? —Preguntó Senna viendo hacia donde estaba una chica de cabello fucsia. Rukia volteó a ver y se dio cuenta que era Riruka. —¿no sientes celos de ella?
—¿Y porque los tendría? —volvió a preguntar sin doblegar su orgullo.
—Porque al parecer Ichigo si tiene interés en ella. —le dijo Senna. —Siempre que ha venido a verlo él se desvive por atenderla. —Rukia no mostró emoción alguna, aunque sus palabras si la lograron incomodar.
En ese momento el paciente de Ichigo salió del consultorio y tras él Ichigo, que al ver a Riruka caminó hacia ella y le dedicó una gran sonrisa. Rukia vio con enojo como ellos se abrazaban efusivamente. Luego Ichigo la hizo pasar al consultorio.
—Ya ves lo que te dije. —dijo Senna con aire triunfador. —Creo que después de todo no lo tienes seguro.
—Piensa lo que quieras, que no me importa. —dijo Rukia irritada y caminó hacia el consultorio de Kaien. —("Ichigo estúpido") —Rukia no entendía porque se sentía tan mal por ver a Ichigo con Riruka, algo que no sentía cuando lo veía con Senna.
A la hora de la salida, Rukia y Kaien se encontraron con Ichigo en la puerta del hospital y junto a él estaba Riruka.
—Rukia, hoy no podré llevarte a tu casa. —dijo Ichigo.
—¿Vas a ir a ver a Kai? —preguntó Rukia.
—No, voy a llevar a Riruka hasta su casa, está algo lejos de aquí. —Rukia con mucho esfuerzo logró mantenerse en calma.
—Pero ya te dije que no es necesario, puedo irme sola. —dijo Riruka.
—Y yo te dije que no me sentiría tranquilo si te vas tu sola. —le dijo Ichigo. —Y ya sabes que no acepto un no por respuesta.
—Pero no creo que a Rukia le guste que la dejes a ella por mí. —dijo apenada la chica de coletas.
—No te preocupes, por mi esta bien. —dijo Rukia, ante todo estaba su orgullo.
—Yo llevaré a Rukia a su casa. —dijo Kaien. Ichigo, a pesar de que su primo le había dicho que ya no intentaría nada con Rukia, se incomodó un poco cuando Rukia aceptó irse con él con una sonrisa.
Ichigo se fue con Riruka y Kaien con Rukia, quien todo el trayecto permaneció en silencio, pues estaba furiosa con Ichigo.
—Ichigo no creo que sea correcto que dejaras a Rukia por mí. —le dijo la chica de coletas mientras iban en el carro. —Se pueden malinterpretar las cosas.
—No lo creo, ya viste que a Rukia no le importó irse con Kaien.
—No puedo creer que seas tan tonto. —le dijo Riruka. —Está muy claro que Rukia se enojó, pero no quiso demostrarlo. Me lo dice mi intuición femenina. —comentó al ver la cara de incredulidad de Ichigo.
—Será mejor que le cuente todo. —dijo Ichigo. —no quiero que tenga una idea equivocada sobre nosotros. —Riruka sonrió por su comentario.
Rukia y Kaien ya se encontraban platicando dentro de la casa con Orihime, pero luego Uryu llegó por ella y se quedaron solos.
—Rukia, necesito decirte algo. —dijo Kaien poniéndose serio. —Tú sabes que yo te amo…
—Kaien, por favor no. —interrumpió Rukia.
—Es importante que te lo diga, porque es la última vez que lo haré. —le dijo el de ojos verdes. Rukia guardó silencio para escucharlo. —y porque te amo, he renunciado a ti. Yo sólo quiero que seas feliz y si es con Ichigo, por mi está bien. —Rukia entendió que Kaien era un gran hombre, se lamentó por no haberlo conocido antes.
—Me alegra que piensas así, porque yo no te puedo corresponder. —dijo ella. —pero tampoco siento nada por Ichigo. —Pero Kaien sabía que mentía.
—No te empeñas en negar lo evidente. —le dijo Kaien. —Imagino que tienes miedo a amar de nuevo por lo que te hizo aquel tipo, pero puedes estar segura que Ichigo no es así.
—Claro, y por eso no dudó en dejarme por llevar a su amiga. —dijo con amargura. Kaien sonrió al percatarse de los celos de Rukia.
En ese momento el tono de celular de Rukia avisó que tenía un mensaje, era de Ichigo anunciándole que estaba cerca e iría a verla porque quería hablar con ella. Ella seguía enojada con él y por eso pensó en una forma para desquitarse de lo que le había hecho.
—Creo que debo irme. —dijo Kaien poniéndose de pie.
—Quédate un poco más. —le pidió Rukia. —me gustaría seguir hablando contigo.
Kaien aceptó y Rukia fue a la cocina por unos refrescos, afortunadamente para su plan, había refrescos de lata en el refrigerador, tomó el que sería para Kaien y lo agitó vigorosamente, luego fue a la sala y se lo entregó.
Kaien lo abrió y como era de esperarse, el refresco manchó su ropa. Rukia fingió estar apenada y le ofreció lavarle y secarle la ropa mientras él se limpiaba en el baño, como Kaien desconocía el plan de Rukia, aceptó confiado.
Después de varios minutos, alguien tocó a la puerta. A Rukia se le dibujó una sonrisa malvada y fue a abrirle a Ichigo.
—Rukia ¿Dónde está mi ropa? —preguntó Kaien saliendo del baño, se sorprendió al encontrarse a su primo en la sala y tragó grueso al ver su cara de enojo.
Ichigo no daba crédito a lo que veía, Kaien salia del baño de Rukia sólo cubierto por una tolla de la cintura.
—El recuerdo del inicio puede ser tanto de Kisuke como de Byakuya, ya después aclararé de quien es exactamente.
—En este capítulo también quise mostrar cuanto ama Uryu a Orihime hasta el punto que no le importa perder toda su fortuna por estar con ella.
—El nombre del capítulo y la escena de Grimmjow se me ocurrieron al escuchar la canción "Silencio" de Cristian Castro, creo que le queda perfecta al peliazul.
—El "malvado" plan de Rukia traerá consecuencias a su relación con Ichigo y a su venganza.
Saludos y que estén bien…espero que les haya gustado.
¡Gracias por sus reviews!
