Una compañía agradable.

/Narrador/

Nico había despertado atormentado por una serie de pesadillas, una de ellas, la peor, trataba sobre Bianca, su hermana.

Cuando se había levantado noto que una chica pelirroja estaba a su lado y sostenía su mano. Nico se había alejado de ella poniéndose a la defensiva, se habría parado o hubiera salido de ahí, pero el dolor que recorría su cuerpo no se lo había permitido.

Recordó cómo había seguido un extraño instinto que lo arrastraba hacia otro lugar. En un principio pensó que era Percy, pues sentía esa sensación de estar frente al mar, y después algo mas, el olor a muerte, la sensación que el tenia al estar en el inframundo. Al llegar hasta donde sus instintos le llevaron solo encontró a una chica con un perro del infierno.

—Supongo que debes tener hambre —dice la chica y le da un recipiente con galletas azules—. Cómelas.

—¿De donde las has sacado? —le pregunta Nico al ver el peculiar color.

Nico solo conocía una persona a la cual le gustaba comer comida azul.

—Fueron un regalo —le responde la chica.

Nico las come sin protestar. El en verdad estaba hambriento, había pasado demasiados días sin comer y llendo de un lugar a otro buscando a Percy.

—Haz dicho que buscabas a Percy Jackson —le dice la chica tanteando el terreno antes de arrojarse de lleno en la conversación.

Nico solo la mira sin poder descifrar a la chica.

—Necesito tu ayuda —dice de repente.

—¿Mi ayuda? —le pregunta Nico.

—No se a quien mas... —dice la chica pero su voz se quiebra—. No tengo a nadie.

Nico se compadeció de la pelirroja, el sabia como se sentía perder todo.

—Te ayudare —dice sin darse cuenta.

—¿En serio? —pregunta la chica.

Nico solo asiente con la cabeza. No podía creer que haya accedido a ayudar a una extraña, pero por otro lado la chica parecía muy agradable e incluso a Nico le resultaba cómodo estar con ella. Hacia mucho tiempo atrás que Nico no hablaba con una persona que no quisiera salir corriendo en su presencia.

—¡Gracias, Nico! —dice la chica y le da un abrazo.

Nico se queda inmóvil sin saber que hacer y sorprendido por el contacto humano.

—Lo siento —se disculpa la chica separándose de él.


Nico al principio no sabia si confiar en la chica o no, pero después de todo ella le había salvado de los cíclopes, le había cuidado mientras estaba inconsciente en vez de dejarlo tirado en el desierto, le había curado las heridas (muchas de las cuales Nico no sabia de su existencia), le había dado de comer, y ademas había sido amable con el cosa que no era muy fácil de hacer.

—¿Cómo aprendiste sobre los viajes sombra? —le pregunta de repente Nico mientras esperaban a Nox, el perro del infierno-mascota de Alexis.

—No se... solo lo sabia —dice la chica—. No se si eso tiene sentido.

Nico se le quedo mirando un rato y sus ojos se detuvieron en un brazalete rojo con una rama de laurel plateada incrustada. El brazalete parecía bastante anticuado para que una chica de 15 años lo usara.

—¿Qué es eso? —pregunto el chico apuntando a la mano izquierda de la chica.

—¿Esto? —dice levantando el brazo—. Lo he encontrado en el Est...

La chica cerro la boca antes de terminar de hablar.

—¿Eres Hijo de Hades, no es así? —le pregunta.

—Si —responde Nico incomodo.

—Lo he tomado del río Estigia —le dice la chica.

—¿Tu qué? —pregunta el chico esperando que haya escuchado mal.

—Lo encontré en el río Estigia hace unos días —le responde.

—¿Qué hacías ahí? —pregunta Nico.

—Fui a hacerle el mandado a la Reina Voodu —dice la chica como si fuera lo mas natural.

—¿Marie Laveau? —le pregunta el chico sorprendido—. ¿Cómo le conoces?

—Mi abuela era bruja —dice Alexis—. ¿Y tu cómo sabes de ella?

—Soy hijo de Hades, es imposible no enterarse de esas cosas —dice Nico—. A veces hay que interferir.

Después unos minutos de silencio incomodo Nico decidió hablar porque la curiosidad lo estaba matando.

—¿Quién es tu padre, o si es el caso, tu madre? —pregunta el chico y Alexis duda un momento la pregunta—. Me refiero a tu parte divina.

—Mmm... Dicen que soy hija de Poseidon —responde sonrojándose y agachando la mirada.

—No pareces una —dice solamente Nico.

Nico había conocido al hijo de Poseidon y esa chica no se parecía en nada, ni siquiera olía como una hija de Poseidon, no tenia esa presencia 'marina y refrescante' como Percy, ni siquiera tenia los ojos verdes... como Percy.

—No me siento como una —comenta la chica.

—Lo siento, no quise...

—Descuida, no importa —le dice la chica con la vista en el suelo.

Nico piensa en decir algo porque le ha puesto mal ver a la chica así, pero en ese instante llega la mascota de la chica, un enorme perro del infierno.

Alexis le llamo a Nox y este obedeció al instante, Nico levanto una ceja asombrado de que esa chica pudiera controlar a un perro del infierno como si fuera un cachorrito, eso era algo de admirarse.

—¿Cómo le haz domesticado? —le pregunta Nico.

—No lo se, solo me obedece —le responde.

El perro se acerca a Nico y se acuesta frente de el para que lo rasque. Nico se acerca y rasca la cabeza del animal, casi se le escapa una sonrisa.

—Creo que le caes bien, chico fantasma —dice Alexis con una sonrisa.

Nico le devuelve la sonrisa e incluso suelta una pequeña risa cuando el perro se lanza sobre de el a lamerlo.

A Alexis le dio un vuelco el corazón ver al chico riendo, se veía tan diferente por unos instantes, feliz, tal vez.

—¿Qué tienes aquí? —dice Nico dirigiéndose al perro y desatando un lazo del cuello de este.

Nico logra desatar el lazo y un pequeño morral negro cae al suelo, lo abre y encuentra un gran puñado de dracmas.

—Creo que esto es para ti —dice Nico lanzándole el morral a Alexis—. Son dracmas.

—¿Quién las manda? —pregunta la chica al atraparlas.

—No se, no tiene ninguna nota —responde Nico.

La chica guarda los dracmas en su bolso y luego se acerca a Nico y a Nox.

—¿Y ahora a donde vamos? —le pregunta Alexis a Nico.

—Te iba a preguntar exactamente lo mismo —responde el chico.


Pido una disculpa por no subir antes, me encontraba en una etapa depresiva y sin imaginación ni inspiración, espero haber superado esa etapa... Pero todavía ando por aqui!