Los personajes son obra y gracia de Meyer. La historia es mía.


Este fic fue subido hace un par de años, yo era un real desastre xD, así que después de un consistente beteo, la volveré a subir editada. Espero que la disfruten.

Capítulo beteado por Lore Cullen, Beta FFAD: www facebook com / groups / betasffaddiction


La primavera siempre vuelve.


Se dice que el amor verdadero espera. Pero...¿También soporta el dolor?


Epílogo

Feliz Cumpleaños-Happy Birthday


—Buenas noches, mi vida —susurré besando su tersa frente y arropándolo con el edredón de Spiderman que tanto le gustaba.

Buenaz nochez, mami —repitió bostezando fuertemente con su pequeña boquita— y fediz cumplaños otda vez.

—Muchas gracias —le respondí sonriendo—, pero ya tendrás tiempo de felicitarme. No olvides que mi cumpleaños es mañana, corazón.

Edtá bien —murmuró dejando que sus párpados lo vencieran en la dura batalla de aplacar sus vivaces fuerzas infantiles.

Me levanté despacio y caminé tres pasos exactos hacia la cama de Robert. Una vez allí me acomodé a su lado al igual que con mi hijo y arropé su menudo cuerpo con el edredón azul de su cama de visitas, como él la llamaba.

—Buenas noches, Robert —susurré mirando sus ojitos desfallecer ante el cansancio.

—Igual para ti, Bella —respondió sonriente con las mejillas sonrojadas—. Sé que mañana es tu cumpleaños, pero… ¿Puedo pedirte algo? —Agachó la cabeza algo avergonzado dejando a mi perfecta visión su desordenado cabello.

—Claro —le contesté apretujando su mano—. ¿Qué quieres?

—Puedes… ¿Puedes hacer lo mismo que hiciste con Tony? —susurró con sus ojitos brillantes.

Revisé mi rutina de todas las noches, sorprendida por su pregunta. Siempre que Robert se quedaba a pasar la noche en casa lo trataba como uno más de mis hijos, lo cubría con el edredón y le deseaba buenas noches de la misma manera. No entablaba diferencias con él excepto… excepto por el beso de las buenas noches de Anthony.

— ¿El beso? —pregunté fascinada.

Asintió.

— ¿Puedes besarme a mí también? Por favor, siempre que duermo aquí nos cuentas historias, nos arropas y luego besas su frente. ¿Puedes besar la mía también? —suplicó sonriéndome gentilmente mientras sus pómulos adquirían un sonrojo mayor al acostumbrado.

Reí bajito.

—Por supuesto —susurré besando su frente con ternura—. Siempre que quieras lo haré con gusto.

—Gracias —contestó con un hilo de voz con sus ojos a medio cerrar.

—Descansen —susurré débilmente antes de apagar la luz de la habitación y cerrar la puerta intentando no causar ruido alguno.

Caminé varios pasos hasta llegar a la puerta de Jared, toqué dos veces como había exigido y escuché un "pase" del otro lado.

— ¿Cómo estás? —pregunté arreglando un poco los libros y lápices asperjados por todo su escritorio.

—Bien —contestó sinceramente, alzándose de hombros—. Ya sabes, preocupado por la escuela y sobre todo por la universidad. Kim tiene calificaciones mucho más altas que yo y piensa enviar solicitudes a los grandes peces. —Me tomó de la mano y ambos nos acomodamos frente a frente en su cama—. Tiene grandes sueños y yo no creo poder alcanzarla en esas universidades tan costosas. Ella aplicará para una beca y seguramente la conseguirá porque es muy persistente; pero si te soy sincero, no creo que me la concedan a mí, y tampoco quiero que pagues mis estudios.

—Jared —susurré apretujando fuerte su mano—, tú sabes que por el dinero no tienes que preocuparte, pero sí de la estabilidad de tu relación con Kim. Ustedes se aman y soy testigo de ello desde su primera salida juntos; además, es importante considerar que tienen una vida profesional muy aparte de la amorosa. Sería genial que combinen ambas y la compartan juntos, pero si no es posible tienen que seguir adelante como puedan. ¿Por eso discutían hoy en la tarde?

—Sí —concedió agachando la cabeza—. Ella insiste en que aplique para Dartmouth, cree que puedo hacerlo empezando por enviar la solicitud y obtener créditos extra en el año que viene, pero no concuerdo con ella.

— ¿No crees poder con la universidad? —pregunté molesta.

—No voy a poder con todas esas clases y altas calificaciones entre los competitivos estudiantes que se disputan el lugar de favorito del profesor. Kim es así, yo no.

— ¿Tienes oportunidades en Dartmouth?

—La carrera de ingeniería mecánica tiene cierta especialización en esa universidad, y realmente me agradaría estar allí para estudiar los grandes avances en esa industria, pero… ¿Y si no obtengo la beca?

—Sé que puedes, Jared —le animé sinceramente—. Los últimos dos años has aumentado tu promedio de calificaciones a un nivel más alto del acostumbrado y combinas tus prácticas de básquet con las tareas de casa y del instituto. Si realmente quieres ir y te esfuerzas por ello lo lograrás.

— ¿Tú crees? —preguntó rascándose la nuca.

—Estoy segura —confirmé sonriéndole—. Eres un buen chico, y cuando te propones algo lo consigues.

Suspiró.

—Lo pensaré —contestó después de varios segundos—, pero por ahora solo necesito la compañía de mi amada almohada.

—Está bien. —Sonreí—. Solo quería desearte buenas noches.

.

Caminé hacia mi habitación para encontrar a un cansado Edward Cullen tendido a lo largo de la cama con los brazos cruzados sobre el pecho y los párpados cerrados por el arduo cansancio del día.

Estos dos años a su lado han sido los más maravillosos de mi vida. Cada instante, cada paso a su lado, cada avance en nuestra relación ha fortalecido el vínculo de amor que tenemos entre ambos, demostrándonos que somos capaces de formar una hermosa familia y seguir con nuestras respectivas carreras, sin sufrir algún tipo de reproche por causa del tiempo. Ambos planeamos con detenimiento lo que queríamos hacer con nuestras vidas y el proyecto futuro que teníamos para nuestros hijos, así que todo ha marchado bien desde entonces.

Supongo que debería sentirlo diferente. Hemos sido víctimas de tantos cambios que alguna parte de nuestro lazo tendría que haber cambiado, al menos para volverse más fuerte. Pero lo cierto es, que sigo sintiendo el mismo amor, mucho más profundo, valiente y fuerte. Nuestros corazones se pertenecen, y aunque ahora el compromiso es mucho mayor, porque ambos decidimos que así fuera. La única forma de demostrarnos este amor tan grande, que nos oprime el pecho es a base del respeto y del compromiso que sentimos por el otro de manera voluntaria.

Y si antes pude haber creído que mi felicidad existía. No pudo haberse expandido más.

Amo a Edward Cullen con cada pulgada de mi alma, y eso nunca cambiará.

Por qué sé que él me ama de la misma forma.

Me mudé a mi ropa de dormir y pronto me acomodé entre las cobijas y sobre todo entre sus fuertes brazos que acunaban mi cuerpo a la perfección.

—Buenas noches —susurré besando su mejilla.

Noté cómo sonrió con los ojos aún cerrados y aumentó su agarre en mi cintura, besó mi coronilla y acomodó su cuerpo junto al mío ahuyentando el espacio entre nosotros.

—Te amo —me susurró de vuelta en el oído, consiguiendo que me estremeciera antes de caer en un profundo y relajante sueño.

.

.

.

Sayin i love you —cantó una chillona voz cerca de mis oídos.

Saying. —Le sopló la voz de mi pequeña en susurros.

Is not the wors I wan to hir drom you —prosiguió la misma voz enfurruñada, mientras me removía entre las almohadas y la vacía cama tomando conciencia del lugar.

Words —le corrigió Nessie de nuevo—, y es from, Tony. Si no le explicas no entenderá nada.

Is nou thar I wan you. —La infantil voz aumentó su fuerza demostrando su molestia.

Its not that I want you. —Escuché un bufido y pasos descalzos sobre el piso de madera de la habitación.

Abrí los ojos lentamente, mientras mis manos se estiraban por inercia con ganas de despertar en el día de mi cumpleaños número veintisiete, y encontré a Renesmee mirando a Tony con diversión en los ojos. Él por su parte le regresaba la mirada con los brazos cruzados sobre el pecho y el adorable ceño fruncido.

Nezie, intemto cantadle a mi mami, no te endrometaz —le regañó molesto achicando la boca y los ojos—. No podé dadle zu obzequio zi zigues acui.

—Aquí —le corrigió Nessie mirándolo con la emoción en los ojos—. Es aquí Tony, y mamá acaba de abrir los ojos en este instante. —Le señaló la cama y él me regresó a ver enojado, pero en cuanto notó mi amplia sonrisa todo gesto de molestia se borró de su carita y me devolvió la sonrisa mucho más alegre.

— ¡Fediz cumplaños! —exclamó a todo pulmón lanzándose a mis brazos.

En unos instantes más Nessie se sumó, y los abracé fuertemente a ambos sintiéndome la mujer más agradecida y feliz de todo el planeta cuando la emoción, y la alegría recorrieron cada recóndito lugar de mi organismo y alentaron a mis mejillas a plantar la mejor de las sonrisas a mi familia para demostrarles lo feliz que estaba por ellos.

—Muchas gracias a ambos —susurré besando sus cabezas—. Los amo.

—También te amo, mami —murmuró mi hija mirándome fijamente con una amplia sonrisa— y espero que cumplas muchos años más para corregir a Tony cuando cante mal tu canción preferida. —Me guiñó un ojo y ambas lo miramos para verlo con aquel estado de nerviosismo que nos resultaba tan adorable.

—Como zea. —Se alzó de hombros y cruzó los brazos—. Por tu culpa no pude dadle zu obzequio.

—Escuché tu canción —aseguré acunándolo entre mis brazos para poder plantarle un gran beso en su dulce mejilla—, y me encantó.

— ¿De veráz? —preguntó emocionado.

Asentí.

—Esa es mi canción favorita, y me encanta que ambos la conozcan. —Grabé sus sonrientes rostros en mi memoria para recordarlos así de felices cada instante de mi vida, con sus pijamas favoritos y los rizos de sus cabecitas completamente revueltos mientras me miraban con admiración y felicidad en los ojos.

— ¡Feliz cumpleaños, Bells! —exclamaron Robert y Jared adentrándose en la habitación. El primero con un florero de plástico y un resplandeciente girasol en sus manos, y el segundo con una bolsita de terciopelo en su mano derecha.

Mis hijos se acomodaron a la derecha de la amplia cama matrimonial, donde dormía, para permitir que el par de muchachos —que aunque suene extraño se llevan muy bien—, pudieran acomodarse en algún rincón.

—Buen día, Bella —saludó Robert educadamente—. Espero que pases un cumpleaños muy lindo, y para demostrarte mis buenos deseos, te compré una flor. —Se sonrojó y besó mi mejilla sonriente.

—Gracias —respondí acorde a su perfecta diplomacia de cinco años—, puedes colocarla en mi mesita para que todas las noches antes de dormir la vea y me acuerde de ti, ¿te agrada la idea?

—Mucho —confesó avergonzado poniendo el florero donde le indiqué, segundos después caminó hacia la cama y se deslizó junto a Tony, que le hacía señas para que se acomodara a su lado.

—Ahora es mi turno, grandota. —Rio Jared besando mi coronilla.

— ¿Por qué le dices grandota a mamá, Jary? —preguntó con gracia Renesmee haciendo énfasis en el sobrenombre.

—Punto número uno, no me digas Jary —rogó exasperado—. Punto número dos, Bells es enana, pero tiene muchos hijos y es una gran mujer, así que es grande pero pequeña, pero prefiero que sea grande… aunque sea pequeña. —Alzó las cejas y se detuvo un momento a pensar mientras los niños disimulaban una risitas divertidas en son de burla.

—Entendimos, genio —murmuró Nessie rodando los ojos.

—Enana molestosa —refutó Jared arrodillándose para quedar a mi altura—. Bella. —Tomó aire y me sonrió con sinceridad—. Has sido mi verdadera madre durante mucho tiempo, y no tengo manera de agradecértelo, excepto ser un buen hijo contigo para que te sientas orgullosa de este pobre vago. —Sonreí—. Así que tallé esto para ti en la clase de carpintería que tomo los miércoles después de clases. —Me entregó la bolsita de terciopelo abriéndola el mismo para revelar ante mis ojos una bella gargantilla con un delgado hilo negro del que colgaba un elaborado lobo en tonos marrones.

— ¿Tú lo hizizte? —preguntó Tony estirando la mano para tocarlo.

—Sí —aseguró orgulloso—, y quiero que lo uses al menos una vez en tu vida, ¿por favor? —rogó Jared haciendo un dulce puchero.

—Claro —susurré abrazándolo fuertemente—. Muchas gracias por el obsequio y la sorpresa, ¿me lo quieres poner?

Asintió emocionado, y en menos de medio segundo recogió mi cabello y cerró el broche del collar con una amplia sonrisa en sus labios.

Se alzó de hombros.

—Le regalé uno igual a Kim y desde entonces no lo deja de usar.

—Me encanta —le agradecí una vez más, grabé también su rostro y el de Robert en mi memoria junto con los de Nessie y Tony—. Muchas gracias a los cuatro por ser tan detallistas.

—Y eso que no has visto a papá. —Renesmee rodó los ojos—. Ha llamado a todos mis tíos y abuelos para hacerte una fiesta en el patio de atrás.

— ¿Qué fue lo que hizo Edward? —pregunté asustada.

—Lo que oíste —corroboró Jared—. Cullen te organizó una gran fiesta con ayuda de la enana diabólica de su hermana, así que en menos de media hora toda tu familia inundará la casa con risas; y hablando de invitados. —Sonrió y se sonrojó tenuemente—. Tengo que pasar por Violet y Kim, te amo. —Me miró a los ojos—. Lo sabes, ¿no?

Asentí.

—Entonces nos vemos dentro de quince minutos o más. —Me guiñó un ojo y salió de la habitación a paso ágil con ansias de ver a su novia.

Suspiré.

—Si habrá una fiesta, lo más adecuado es que se cambien, ¿no? —Los miré a los tres y achiqué los ojos.

—Sí, mamá —respondió Nessie sonriendo—. ¿Sabes? Papá invitó al tío Jacob y a Jake, así que los veré después de tantos años. —Dejó escapar un suspiro cargado de ilusión—. Tengo muchas ganas de verlo.

Robert y Tony se lanzaron miradas cómplices.

—"Nessie y Jake, sentados en el árbol, dándose besitos." —Cantaban ambos felices mientras sus piernas se balanceaban en el borde de la cama.

Renesmee se sonrojó a grandes niveles y saltó de la cama nerviosa.

—Estaré lista pronto —susurró de espaldas antes de correr a su habitación.

El par de niños rieron a pierna suelta durante varios minutos.

—Suficiente —murmuró su aterciopelada voz desde el umbral de la puerta—. Quiero a mis soldados con su uniforme en menos de diez minutos.

—Sí, mi general. —Espetaron ambos divertidos saludando con las cabezas y chocando sus manos antes de salir corriendo hacia su habitación.

Edward caminó lentamente en mi dirección con una penetrante mirada dentro de sus ojos, consiguiendo que me removiera incómoda por la insistente necesidad de tenerlo a mi lado.

—Feliz cumpleaños —susurró antes de capturar mis enfermos labios en un pasional beso.

Anudé mis manos alrededor de su cuello ansiosa por sentir su cuerpo junto al mío. Él cumpliendo mis deseos, me recostó sobre la desordenada cama y besó mi cuello lenta y tortuosamente, mientras sus manos se deslizaban dentro de mi buzo de dormir. Gemí inconsciente y dejé mis manos vagar por debajo de su camiseta con ansias de sentir sus labios sobre los míos una vez más.

No había disminuido lo que sentíamos el uno por el otro. Era la misma sensación, las mismas mariposas. El mismo amor que duele hasta los huesos.

Lo más hermoso es que Edward se sentía de la misma forma conmigo. Y mientras más años pasaban, mientras nuestra primavera iba y venía a su propio ritmo y andar, su amor por mí incluso crecía.

Las dudas se habían eliminado de nuestra historia. No teníamos miedo. No le temía al futuro. Ahora confiaba en él.

—Hola —cantó una musical voz—. Estamos aquí, no tienen porque darnos este tipo de espectáculos a nosotros.

Abrí los ojos de golpe, para encontrar a mi maravillosa cuñada y mi gran hermano observándonos asqueados desde la puerta. Me sonrojé hasta la punta de los pies y sonreí avergonzada.

—Hola —susurré nerviosa mientras Edward me acomodaba la ropa de dormir.

Esta será una fiesta de cumpleaños muy entretenida.

FIN


Guapísimas adorables! Niñas, como ven este es el fin. Muchísimas gracias a todas las que leyeron el fic dos veces, a las que se sumaron en la edición, a las que dejaron reviews, a los favourites, a los follows. A todas! Ustedes son increíbles y me siento muy afortunada de haber tenido lectoras tan increíbles y hermosas. Dios las bendiga y sigan adelante con todos sus sueños ;D

Un agradecimiento especial y re adorable a mi Beta LA LORE. Tooodas ustedes la conocen, y conocen su magnífico trabajo. Lo mucho que ella se ha esforzado por esta historia, le ha dado sus horitas libres solo para que ustedes tuvieran siempre un capítulo después del otro. No se olviden de agradecerle con unas pocas palabras en sus reviews. Las adoro, lindas! La Lore andaba toda sentimental por que terminaba de betear la historia ¿Ustedes como se sienten? ¿También están sentimentales? *_*

Si quieren, pueden dejar un review contándome que les pareció el final.

Si alguien quiere hablar o algo, no sé :S Pueden escribirme a arrobaCherryValh y pueden darse una pasada por www punto diez sombras rojas punto blogspot punto com. Es un original! :P

Hasta siempre preciosas. Valhe :) Xxxx


*You and I go hard at each other like we're going to war.You and I go rough, we keep throwing things and slamming the door.You and I get so damn dysfunctional, we start keeping score.You and I get sick, yeah, I know that we can't do this no more.*