Los Russo al fin lograron un respiro, al parecer decir que la casa estaba llena y que ya no tenían suministros no logró disuadir a la multitud, lo bueno era que tenían cuatro hechiceros disponibles para convencerlos de regresar otro día, haciendo reservación. En definitiva nadie, excepto Jerry, pensó que eso sucedería alguna vez. Las personas que quedaban en la tienda estaban comenzando a desocupar el lugar. Tan solo faltaban un par de mesas, incluyendo la de los hombres peculiares de la mañana y podrían cerrar para comer en familia. Alex entrecerró los ojos al notar a los dos hombres de la mañana -viejos les queda mejor, pero papá ya la había regañado por eso, tres veces- estaban conversando y comiendo muy lentamente, uno de ellos ya había usado el baño de la tienda por segunda vez y acababa de regresar a la mesa. Se veían felices, tal vez demasiado. Una persona bloqueó su 'discreta' observación. Cuando levantó la mirada se encontró con su tía Megan con una ceja alzada

Alex: (sonriendo inocente) Hola tía ¿qué pasa? Lindo sweter por cierto

Megan: (divertida) No me engañas con esa sonrisa inocente tuya, yo inventé eso ¿qué pasa?

Alex: (riendo) Nada realmente, es sólo que esos viejos se me hacen raros

Megan: (seria) ¡Alex! No puedes insultar a los clientes

Alex: (confundida) Lo sé, pero son viejos. No es mi culpa si pasan por la crisis de los cuarenta siglos

Megan: (dejando caer la expresión y riendo) Lo sé, ¿verdad?. Eso le dije a tu padre y te juro que si pudiera me mandaría al rincón para reflexionar

Alex: (divertida) Me dijo que lo haría si lo decía otra vez

Megan: (alzando una ceja) ¿Cuántas van?

Alex: (con suficiencia) Tres, delante suyo. Cada vez para mi misma

Megan: (asiente orgullosa) Sabía que lo tenías en ti chica. Pronto serás casi tan buena como yo

Justin: (mirandolas sospechoso) ¿Qué están tramando?

Alex/Megan: (inocentes) Nada

Justin: (se estremece) Me dan escalofríos

Alex: (mostrando su varita bajo el mesón) Yo puedo arreglar eso fácilmente

Justin: (secamente) Ja ja. Muy graciosa Alex. Sólo venía a preguntar si los de la mesa 3 han pedido algo más. Quieren la cuenta

Alex: (resoplando) ¡Al fin! Llevan toda la mañana comiendo lo mismo. (le pasa la cuenta) Ten, pero asegurate que se vayan. Algo me dice que su raumatismo no los hace inofensivos

Justin: (susurrando) ¡Alex! No…

Alex/Megan: No puedes insultar a los clientes. Ya crece Justin

Justin las miró un momento y se estremeció otra vez. Se acercó a la mesa murmurando sobre tener dos Alex otra vez. Alex y Megan se rieron de su reacción.

Megan: (regulando su respiración) Ahora en serio ¿qué ocurre? El chico ha estado más irritante de lo usual

Alex: (suspirando) Es solo que un chico del trabajo no se presentó ayer, lo que es súper sospechoso, y se suponía que hoy hablariamos con él

Megan: ¿Acaso otro saco de estrés con piernas como tu hermano?

Alex: (mirando a Justin) No en realidad, pero no hay razón para que haya faltado.

Megan: (asiente) Entonces Justin está siendo todo eso del jefe espeluznante que no te permite una vida privada si no le dices o solo está enojado porque con mi llegada le deshice su preciado itinerario

Alex: (se encoge de hombros) Un poco de ambas, aunque estoy con él en eso de que deberíamos haber hablado con el chico hoy

Megan: (toma asiento) Te ves algo incómoda y, siendo sincera, es raro que quieras inmiscuirte en la vida de alguien cuando no se trata de problemas

Alex: (mordisqueando su labio inferior) Queremos hablar con él para evitar problemas, tal vez

Megan: (resoplando) Porque eso les ha evita tantos antes (se cruza de brazos) Pero aún no me has dicho por qué te ves incómoda

Alex: (mirando al resto de la tienda antes de acercarse) Es sólo que tengo esta sensación desde hace como una semana de que algo va a pasar y hoy no me ha dejado tranquila, pero no hay nada… digo hemos estado investigando algo en el trabajo y ese chico es… peculiar… pero no hay verdaderas razones para pensar que algo va a pasar y sin embargo…

Megan: (mirando directo a sus ojos) Y sin embargo lo sientes. Sé lo que quieres decir chica, yo misma he pasado por eso, muchas veces y si te sirve de algo, no busques razones porque solo te confundirá más (toca su corazón) esto generalmente no necesita (toca su cabeza) esto, pero muchas veces una mente en calma es de mucha ayuda para encontrar lo que buscas, aunque no lo sepas

Alex: (devolviendo la mirada) ¿Dices que si me concentro en sentir, sin pensar en lo que siento, pero pensando que no está mal hacerlo, podré saber lo que ocurre?

Megan: (frunciendo el ceño) Eso no suena bien... es decir sabes a lo que me refiero, esencialmente, aunque cómo lo dices suena algo retorcido… Lo que quiero decir es eso, pero no que sabrás qué ocurre, no eres vidente... no lo eres ¿verdad? (Alex lo niega) Correcto, lo sabía. El punto es que puede ser una buena guía, sobre todo con el historial de esta familia para atraer problemas

Alex: (Pensando) Eso podría tener más sentido (suspira) Gracias tía, no estoy menos incómoda, pero ayudó

Megan: (colocándose de pie) Que bien porque necesito una dosis de tonterías luego de esto. ¿Ya conociste al chico que vive con Kelbo? Es fácil meterse con él, es tan ingenuo y dice puras tonterías, casi me recuerda a alguien (se encoge de hombros) Pero quien sabe tal vez es solo una corazonada (le guiña un ojo) Te veo luego

Alex vió a su tía ir a una mesa cerca de la puerta. En algún momento todos se habían reunido ahí a descansar ahora que los clientes se habían ido, incluido los viejos escalofriantes. Miró al chico que vino con su tío ¿cuál era su nombre? ¿Julio? ¿Doroteo? ¿Denis? Tal vez debería presentarse y prestar atención esta vez. Mirando a su familia reunida una pequeña sonrisa creció en su rostro, traía buenos recuerdos.

Alex: (saca su varita) 'Tal vez un craneum revolvus por los viejos tiempos no sea mala idea'

Justin vió la sonrisa de su hermana y sabía que tramaba algo, pero antes de que cualquiera de los dos pudiera decir algo alguien tocó la puerta frenéticamente. Jerry se colocó de pie y suspiró cansado

Jerry: ¡Ya cerramos! ¡Vuelva otro día!

La persona en la puerta agitó algo, pero no debió funcionar porque se escuchó una maldición desde el exterior. Todos voltearon a la mesa para continuar la conversación, pero la persona en la puerta era insistente

Jerry: (se levanta) Es curioso la última vez que ocurrió esto era el chico extraño con regalos, tal vez no sea tan malo, sin embargo esten listos, por si acaso

Jerry miró por la ventana, listo para tomar el bate junto a la puerta, sin embargo al ver lo que había fuera lo detuvo un momento. Volteó a ver a sus hijos

Jerry: Chicos, creo que sí podrán hacer lo que planeaban después de todo

El ex hechicero desbloquea la puerta y la abrió, el chico entró de inmediato. Los hermanos vieron a Raimundo y cualquier cosa que fueran a decir la olvidaron al ver al chico. Lucía como si hubiera tenido algún tipo de pesadilla, se hubiera despertado y luego corrido hasta acá. Tenía una mirada frenética mientras observaba a todos en la sala, sin embargo su mirada se iluminó con esperanza cuando se detuvo en alguien. Harper recordó cuando el chico despertó gritando y desesperado por aire hace unos días, y pensó que tal vez el chico podía verlo cuando su mirada se detuvo en ella. Le dedicó su mejor sonrisa tranquilizadora, pero no reaccionó. Inclinó la cabeza confundida cuando notó que no era a ella a quién miraba, sino al chico a su lado

Raimundo: (aliviado) ¡Damren! Es tan bueno verte amigo, de verdad te necesito ahora

Kelbo: (susurrando a su hijo) Oye chico ¿quién es Damren?

Antes de poder contestar, el chico fue puesto de pie de un empujón y Raimundo fue a abrazarlo

Dario: (dando un paso atrás) Umm, esto es incómodo. Creo que me confundes con alguien más

Raimundo: (se detiene abruptamente) ¿Por qué actúas así? (vio al chico mirar a los demás y sonrió) Claro, es Dario ahora. Lo olvidé, pero en serio, en serio necesito hablar contigo

Dario: (inseguro) Claro. ¿Que tal si hablamos por allá? No te ves muy bien ¿estás seguro que es muy importante o puedes sentarte y respirar un minuto?

Raimundo: (niega con la cabeza) Respirar puede esperar, esto es más importante

Kelbo: (los ve alejarse a un rincón) ¿Respirar puede esperar?... ¡Me agrada ese chico! ¿quién es?

Raimundo estaba tan feliz de ver a su amigo otra vez, que incluso que se negara a abrazarlo no le importaba, después de todo él mismo había dicho que sería sospechoso si se conocieran, aunque ese barco ya había sarpado con su emoción por verlo, otra vez, después de tanto

Raimundo: (rebotando) Tengo tanto que contarte, sé que han sido solo un par de días, pero vaya par de días, estaba colapsando sin ti, pero ahora estás aquí y eso ya me hace sentir mejor… Nos hace sentir mejor… Ya lo sabe, solo es raro seguir en plural… es rara tu cara, yo soy perfectamente normal… ¿Te das cuenta que tenemos la misma cara?… No con tu disfraz

Dario: (frotando su cuello) Amigo, estás comenzando a asustarme ¿me vas a decir cómo me conoces o no?

Raimundo: (abriendo y cerrando la boca) Amigo, eso no es gracioso. Sé que estoy divagando, pero es serio

Dario: (se cruza de brazos) No bromeo, me estas asustando ¿y por qué me dices Damren?

Raimundo: (abriendo y cerrando el puño) De acuerdo, te diré todo lo que ha pasado y por qué no te he contactado, así que escucha, y mira que sé que los lagartos tienen un oído agudo, pero por favor ya deja esto, sé que estás enojado conmigo, y con razón, pero de verdad necesito tu opinión y que me digas que he sido estúpido y que jamás debí dejarte ir ¿de acuerdo?

Dario: (parpadeando lento) ¿Lagarto? ¿Sabes lo que me ocurre?

Raimundo: (con las manos en el aire) ¡No, es por eso que quiero hablar contigo! (comienza a pasearse) Desde que hablamos hace unos días ¿es Sábado tal vez? No he podido encontrarte, porque no contestas tu teléfono y con el tío Kelbo se fueron a ese viaje y había días en los que lo único que quería era escucharte y saber que estabas haciendo, si habías conocido a más hechiceros, para saber si aunque sea una de mis decisiones no ha sido mala…

Dario: (le toma el brazo) ¿Dijiste hechiceros? ¿Cómo sabes sobre hechiceros? ¿Cómo tienes mi número? ¿Y cómo sabes que soy una especie de lagarto gigante?

Raimundo: (se suelta) ¿Una especie de lagarto gigante? ¿No me recuerdas? ¿Cornelious? ¿Nathan? ¿M-max? ¿Nada?

Dario: (se acerca) Lo lamento, todo lo anterior al señor Russo… Kelbo… no lo tengo claro ¿tú sabes quién me maldijo? ¿Por qué lo hicieron? ¿Acaso hice algo mal?

Raimundo: (su respiración comienza a acelerarse) No hiciste nada malo, yo fui quien lo hizo, y debo arreglarlo, pero no sé cómo… (se sostiene de la pared) quiero a mamá, papá, mis hermanos, todos ellos, incluyéndote, pero no sé… (lo mira) Lo que tienes… lo que eres… no es una maldición, es solo el collar que te hice para que pudieras tener una vida normal… la única maldición de la que debes preocuparte soy yo… si no fuera por mí esto no hubiera pasado, pero te necesitaba y pensé que tu… yo debo irme

Julieta estaba algo enojada con su novio cuando le insistió en que escuchara la conversación de los chicos, compartió una mirada con Mason cuando notó que al menos a ella le habían dado una opción, aunque él se veía preocupado más que enojado… ¡Claro! Había olvidado que el chico no solo trabajó el Sábado en el restaurante de su familia, sino que además era compañero de cuarto del licántropo y la principal queja de Justin de la última semana… Tal vez también estaba algo curiosa.

Julieta: El chico…

Justin: ¿Raimundo o el otro? (oye a su madre despejar su garganta) Dario, perdón. ¿Es Raimundo o Dario?

Julieta: (pone los ojos en blanco) El chico por el que podría ponerme celosa

Zeke: (mira a Harper) ¿Celosa? ¿Por un chico?

Harper: (asiente) Justin está algo obsesionado con Raimundo… Bueno, no es el único en realidad

Alex: (mirando a Julieta) No es que no disfrute esto, pero ¿qué pasa con Raimundo?

Julieta: (hace una mueca) Se escucha como si hablara con dos personas, pero una de ellas es ¿él mismo? ¿tiene sentido para ustedes?

Mason: (se acomoda en su asiento) ¿De cierta forma? Lo ha hecho antes, aunque más seguido estos días

Jerry: El maestro de Alex dice que puede desarrollar una segunda personalidad

Julieta: (asiente) Tiene sentido

Zeke: (sorprendido) ¿En serio? (nadie responde) ¿Qué cosas has visto para que algo de eso tenga sentido?

Justin: (rechinando los dientes) Chicos, esto es muy importante

Mason: (se inclina hacia el frente) Raimundo está divagando y parece creer que en realidad conoce a Dario

Julieta: (alza una ceja) Y también parece creer que es normal comparar a las personas con lagartos

Clarisse: (inquieta) Chicos no creo que esté bien escuchar su conversación

Julieta: Yo tampoco

Alex: (se acerca a Megan) Lo hemos hecho antes y ha salido bien, además siento que es importante

Justin: (moviendo su pierna rápidamente) Si no quieren hacerlo no lo hagan, pero sabré lo pasa aunque deba robarle al esfera HD al profesor Crombs

Mason: Tampoco me agrada, pero me preocupa

Harper: ¡Gracias! Es bueno saber que alguien más lo admite

Theresa: Chicos les guste o no, no creo que puedan escuchar con tanta conversación

Kelbo: (comiendo un sandwich) ¿Y alguien me va a decir quién es?

Julieta: (se coloca de pie) ¡Shhh! Se escucha muy agitado, algo le ocurre

Raimundo caminó a la puerta, no podía ver con claridad, alguien había mojado el aire ¿o eran sus ojos? Tal vez solo llovía de forma horizontal y las gotas le golpeaban el rostro… Eso debía ser, pero con todas esas voces no podía concentrarse ¿por qué la gente tenía que pensar tan alto? ¿y por qué comenzó a brillar repentinamente? No aguarden ya acabó, de seguro solo le faltaba batería. Tocó algo que parecía una ramita ¿será la manija de la puerta? Tiró de ella y se golpeó el rostro con algo frío, se sentía como una puerta ¡Perfecto! La encontró sin problemas… ¿A quién engaña? Nada estaba perfecto. Su abuelo tenía razón, Damren lo olvidó y ahora no tenía con quien hablar, estaba siendo egoísta, lo sabía, pero no quería arruinar la vida de nadie más. Todos parecían tener una vida mejor cuando decidió salir de ellas y ahora Damren estaba pasando por lo mismo, pero el se estaba quedando solo. Les diría todo, incluido que él mató al Juez, tal vez si lo arrestaban compensaría todo lo que hizo y su familia no tendría que lidiar con él. Aunque primero debía abrir la puerta, si su abuelo tuvo razón sobre Damren, de seguro tenía razón sobre esto también.

La subestación quedó en silencio mientras notaron al chico caminar a la puerta, un momento Raimundo estaba en la sala, peor que cuando llegó, al siguiente un chico diferente pasó frente a ellos. Cabello y ojos castaños, piel trigueña y tan joven como Raimundo. Alex y Justin se miraron, era el chico del bosque. Cuando llegó a la puerta la abrió y se golpeó el rostro, pero no pareció darle importancia. Algo en el fondo de sus mentes se retorcía, como si tuvieran que saber algo, como si con el más pequeño empujón una presa que no sabían que existía se desbordaría. Dario se acercó a la puerta, con una expresión triste

Dario: (mirando por la calle) ¡Max aguarda! ¡Max!

Entonces la presa se rompió, una ola de recuerdos invadió la mente de todos al interior de la subestación. Cuando se recuperaron lo suficiente para correr, siguieron a Dario al exterior. Encontraron al chico sujetando algo en su mano derecha, mirando hacia el espacio. Alex fue la primera en alcanzarlo

Alex: (sujetando al chico por los hombros) ¡Dario ¿dónde está Max?! ¡¿Dónde está mi hermano?!

Dario: (temblando) No lo sé, pensé que estaba loco, pero el sabe cosas y su nombre lo conozco

Justin: (recuperándose de la carrera) ¡Eso no importa ahora dinos dónde está nuestro hermano!

Dario: (aprieta su mano derecha) ¡No lo sé! ¡Lo vi doblar la esquina y luego desaparecer junto a un hombre!

Los hermanos corrieron hacia la esquina, pero no encontraron a su hermano. El resto de la familia los alcanzó unos segundos después. Miraron en todas direcciones gritando el nombre del miembro faltante, pero no pudieron hallarlo

Theresa: (sujetando los brazos de sus hijos) Chicos, sé que es arriesgado pero deben usar magia

Jerry: (abriendo mucho los ojos) ¡Estás loca! ¡Podrían verlos! Mejor regresemos a la subestación

Theresa: (enfrentándose a su marido) ¡No me importa si nos ven hacer un sacrificio animal para llamar a los extraterrestres, otra vez, no perderé a mi hijo una vez más! ¡Mucho menos si puedo olvidarlo por tercera vez!

Jerry recordó el incidente de la piedra de los deseos que le contaron sus hijos, y sabía de lo que hablaba su esposa.

Jerry: (decidido) Todos rodeen a los chicos, rápido (todos obedecieron) Ahora traigan a su hermano de vuelta

Alex/Justin: (tomados de las manos) Aunque prefiera una canción de Jazz, haz que vuelva mi hermano Max

Harper: (con los labios apretados) ¿Por qué no ocurre nada?

Justin: (suelta a Alex) De seguro es porque normalmente no nos resulta hacer un hechizo juntos. Probaré yo Cominis Heresl Max Russo

Alex: (golpeando el piso repetidamente) El que lo digas más elegante no lo hará mejor, además tal vez ya no se identifique con ese nombre

Clarisse: (confusa) ¿Por qué no? Es su nombre

Alex: (acelerando el ritmo) Se fue por un año y un poco más antes de eso, es obvio que no nos quiere

Kelbo: (mirando a su esposa) ¿Me perdí de algo? (mira a su sobrina) Es su nombre, incluso cuando me enfermé y no podía dejar de ser Shakira, un amigo pudo hechizarme usando mi nombre

Justin: (igualando a Alex) Alex tiene razón, pero ¿cómo lo invocamos?

Zeke: (tímido) ¿Y si usan ambos nombres?

Alex: (aparta la mirada) Ya lo intenté antes, solo me trajo un papel suyo

Megan: (dando una mirada significativa) ¿Cuándo eso nos ha detenido en el pasado?

Alex: (le devuelve la mirada) Nunca, y no comenzaré ahora. Cominis Heresl Raimundo Edmundo Northwood/Max Russo

Julieta: (mirando alrededor) Es obvio que están haciendo algo mal

Mason: (frunce el ceño) Al menos lo intentan

Julieta: (entrecierra los ojos) ¿Sugieres que no hago nada?

Dario: (se mete en el círculo) ¡Detenganse! ¡Pelear entre ustedes no ayudará hechiceros tontos! (se cubre la boca) ¡Lo lamento! No sé de donde vino eso

Kelbo: (coloca una mano en su hombro) Tranquilo amiguito, es mejor decir lo que piensas y disculparse luego

Clarisse: (abraza al chico) No escuches sus consejos (susurra) Aunque ese no está tan mal

Dario: (se suelta) Gracias, pero no es eso a lo que vine

Jerry: ¿Qué ocurre chico? ¿Sabes algo más de Max?

Dario: (frunce los labios) Me gustaría, pero no. (apunta a la tienda) El anciano de ayer está tirado en el piso de la guarida

Russo: ¡El profesor Crombs!

La familia corrió a la guarida. En el piso el profesor Crombs se comenzaba a recuperar, Jerry y Justin se acercaron ayudarle, mientras Dario y Clarisse ayudaban a Kelbo a tomar asiento

Kelbo: Ni en mis aventuras más locas he tenido que correr tanto

Theresa trajo un vaso de agua, y el resto del grupo se acercó al profesor llenó de polvo

Crombs: (toma agua) Gracias señora Russo

Theresa: (deja el vaso en la mesa) No es nada ¿qué le ocurrió?

Crombs: (desempolvando su túnica) No lo sé, hace unos minutos estaba caminando por el portal hacia su guarida y repentinamente hubo un ruido fuerte. Lo siguiente que supe era que estaba en su piso, que por cierto está muy bien cuidado ¿no le interesa un puesto en el Tech?

Mason: (olisqueando el aire) ¿Qué es ese aroma a humo?

Megan se acercó al portal y notó el humo que venía del interior, tomó la puerta y la abrió un poco más

Megan: (se aclara la garganta) ¿Alex recuerdas ese sentimiento del que me hablaste?

Alex: (se acerca lentamente) Si, ¿por qué?

Megan: (abre el portal en su totalidad) Porque creo que ya sé a qué se refería

El humo invadió la guarida. Zeke, el más cercano a la entrada, abrió la puerta de la cocina para despejar el ambiente. Una vez que estuvo más claro todos se acercaron al portal

Jerry: (mirando hacia arriba) La wiz-luz de wiz-emergencia está encendida

Justin: (mirando a Alex) Entonces los hechizos no funcionaron porque alguien saboteó la fuente de energía mágica

Alex: (se acerca a Mason) Entonces no tenemos poderes, otra vez

Harper: (abraza a Zeke) Y entonces no podrán traer a Max

Julieta: (toma la mano de Justin) Eso también significa que alguien quiere hacer daño a los hechiceros

Crombs: (serio) Eso significa que, probablemente, alguien nos está declarando la guerra