Falso matrimonio.

Capítulo 26: Las dos caras del amor.

Kagome era quien ahora parecía gozar de la situación al ver el rostro petrificado de Inuyasha y ver como se le borró esa sonrisa que a ella la ponía como pava en el fuego. El divorcio estaba hecho.

-¿Qué pasa, Inuyasha?-. Preguntó Kagome sonriente.-¿Ya no tienes esa sonrisa de cínico que la goza?-. Preguntó nuevamente mientras golpeaba levemente la punta de su bolígrafo sobre la mesa.

-Es que me cuesta creer que lo que acabas de poner en esta hoja, sea el amor que sentías por mí-. Respondió Inuyasha mirando las hojas tristemente ahora.

-Fuiste tú el que se vino a hacer el machito gozado, a restregarme en las narices que mi hermana es ahora tú abogada y que querías el divorcio para quedarte con Shippo y por fin liberarte de alguien como yo, que solo se dedica a la música-. Replicó Kagome cáustica.

Kagome guardó el bolígrafo dentro del bolsillo interno de su chaqueta y vio como Inuyasha guardaba los papeles firmados por su ahora si ex esposa y bebió un poco de su café.

-Sabes, en cierta forma, no creo estar errado en que esto si te ha dolido y mucho-. Dijo Inuyasha dejando su taza de café.

Kagome enarcó su ceja izquierda y lo miró incitándolo a que se explique a que vino eso ahora de que repentinamente se le vuelva a despertar lo macho desafiante.

-En primer punto, se que te duele que tú hermana y tu mejor amiga, sean ahora mis abogadas, como sucedió en casa de tus abuelos en Londres y segundo, lo que más te duele es que Shippo va a quedarse conmigo y ya no podrás oírlo decirte mamá-. Sentenció Inuyasha.

Kagome dejó de beber su café con leche, solo para mirarlo furiosa y tener unas enormes ganas de golpearlo hasta matarlo, pues Inuyasha dio en el blanco y Kagome sabe que su promesa de llevar a Shippo a Brasil si aprobaba sus materias es algo que ya no se podrá hacer puesto que no sabe dónde está, pero supone que Inuyasha debe de haberlo traído con él a la Argentina y no dejarlo solo y además con la intención de provocarla y que vea los errores que la pelinegra cometió al firmar el divorcio.

Kagome estaba tan furiosa que le costaba enormemente poder esgrimir alguna palabra y gritarle a Inuyasha, que nuevamente volvió a sacarle ventaja, pero ella bien sabe que Shippo la quiere mucho y de seguro se lo recriminará a su padre y en eso no estuvo desacertada, puesto que el pequeño si le recriminó a su padre, que no abandone a quien él considera su madre y la quiere mucho, pero Inuyasha, cegado por el odio que le generó ver a su ex esposa salir con su hermano, era algo que le provocaba rabia de cerdos y quería hacerla sufrir más de lo que ella hizo con él, pese a que la cosa por ese lado estuvo muy dividida.

-Bien, ahora cada quien seguirá su rumbo, no es necesario que te sigas quedando a mi lado como si fueras mi esposo-. Retomó Kagome el diálogo o más bien, discusión.

-Es que me sigue costando creer que firmaste lo que realmente sientes o sentías por mi. Cuanta razón tiene tu hermana en que eres una perfecta egoísta-. Replicó Inuyasha.

-¡¿Yo una egoísta?!-. Preguntó Kagome exaltada.

-¡Sí!-. Respondió Inuyasha.-¡Eres una perfecta egoísta, puesto que reiteradas veces se te dijo que solo le prestas atención a tu carrera de cantante y a tus fans, estás más interesada en estar frente a esa notebook tuya, celular o computadora, leyendo y viendo lo que tus fans te dicen, en vez de estar con tu matrimonio y haber formado una familia feliz como aquella-. Vociferó.

Inuyasha le señalaba a una familia continua a la mesa de ellos y en la cual se veía a un matrimonio feliz con sus 3 hijos y los cales estaban desayunando muy amenamente y felices y los chicos parecían estar contentos junto a sus padres. Kagome los observaba firmemente y en cierta manera, sabía que Inuyasha tenía razón. Sus fans, fueron su principal distracción y pese a que su hermana le recordó lo de sus giras por el mundo cada vez que ella presentaba un concierto, eso no implicaba motivos para haber destruido su matrimonio, pero sí el estar pendiente de sus fans, entrevistas y fotografías.

Kagome lanzó un suspiro, golpeó levemente tres veces el suelo con el taco de su bota derecha

Y miró hacia abajo, mordiéndose el labio inferior, mientras con los dedos de su mano izquierda, golpeaba haciendo el sonido de cabalgata sobre la mesa.

-Bien. Debo irme, nos veremos en España para dirimir los bienes. adiós!-. Dijo Inuyasha, se secó la boca con su servilleta y se marchó.

Kagome iba a detenerlo, pero se arrepintió, apoyó los codos sobre la mesa y con sus manos se agarró la nuca y presionó fuertemente sobre esta. Luego se reincorporó y volvió a mirar a aquella familia y le vino a la mente, una imagen de ella, con Inuyasha y Shippo en lugar de esa familia, pero luego de despabiló y supo que era un sueño y se deprimió.

Esto había sido el colmo. Sus vacaciones estaban arruinadas y más ahora que Inuyasha apareció para ponerle la frutilla al postre y terminar de amargarle su estadía en Argentina. Repentinamente, al mirar hacia otra mesa, vio que otra familia, le hizo un gesto de que lo que le pasaba, era responsabilidad suya. Harta de todo y de que la gente se ande metiendo en su vida íntima y en lo que no les incumbe, la pelinegra terminó su desayuno con mucha amargura y firmó su cuenta y salió a dar un paseo, eso quizá la relaje un poco.

Nuevamente, hizo un buen uso de sus tarjetas de crédito y efectivo y compró una nueva valija y llevar sus cosas. Su auto otra vez parecía un centro de modas o casa de regalos, pero la gente la miraba con tanta indiferencia por alguna razón y de seguro era por lo que decían esas revistas paparazis y sus fotos con Sesshomaru y las réplicas de Inuyasha. Compró una de esas revistas y se sentó en una cafetería a almorzar. El día estaba nublado y amenazaba con una nueva tormenta, pero eso no parecía importarle a la popular cantante.

Al terminar de leerla y volver a su almuerzo, Kagome cortaba un pedazo de su bife de costilla y cuando se disponía a llevarse un pedazo a la boca, vio a otra familia cercana a su mesa y como si fuese una pesadilla, le volvió a aparecer esa imagen de ella con Inuyasha y Shippo y otra vez su comida se hizo un nudo en su estomago. Tenía ganas de gritar o de desaparecer del mundo y vivir otra vida, debía tomar una determinación acerca de su futuro y que hacer con su carrera de cantante, si seguirla o no, si mandar todo al diablo y buscarse otra manera de ganarse la vida aunque esa es la que eligió. Su furia era tan grande, que hacía 3 semanas, no revisaba sus mails ni lo que le dejaban sus fans a través de facebook. Sus casillas debían estar colapsadas o vaya a saber que pasaba. Finalmente, dejó sus pensamientos familiares de lado y terminó su almuerzo y fue nuevamente a caminar para despabilarse un poco.

Más tarde, ya cansada de tantas compras, decidió ir a un bar que sin darse cuenta era una especie de canto bar, había mucha gente pese al tormentoso día. Su tristeza seguía denotándose en su rostro, la gente la reconoció y no dudó en pedirle algunos autógrafos, cosa que pese a su amargura, no les negó y hasta se hizo de algunas fotos, pese a que le costaba sonreír e incluso algunos chicos pequeños con sus padres se sacaron fotos con ella. Nadie le dijo nada porque estaba vestida casi como una ejecutiva con su traje de pantalón y chaqueta negra y camisa blanca y botas de vestir, más bien parecía una de esas actrices que van vestidas así en su papel de detective policial en las series de televisión.

Repentinamente vio un piano eléctrico y se sentó junto a él, su cabeza le elaboró una canción y no dudó en ponerla en práctica. La gente hizo silencio al escucharla y la canción decía así:

Necesito creer
que esta agonía se terminará,
que este vivir esperando por ti
es algo inútil.
Pues tú no vendrás.

Necesito creer
que poco a poco te voy a olvidar,
que hay otra vida que puedo vivir
sin que me ahogue tanta soledad.

Amor, amor, amor dónde estará tu amor
Quién llenara tu amor
Quién te amará

Amor, amor, amor llena mi soledad
No puedo soportar tanto dolor

Necesito creer
que una mañana voy a despertar
sin que mi cama me hable de ti,
sin que tu foto me haga llorar.

Necesito creer
que una noche te voy a olvidar
pero mi cuerpo me habla de ti
aunque te olvide, en mi piel vas a estar
Amor, amor, amor

Amor, amor, amor dónde estará tu amor
Quien llenara tu amor
Quien te amará

Amor, amor, amor llena mi soledad
No puedo soportar tanto dolor

Amor, amor, amor dónde estará tu amor
Quien llenara tu amor
Quien te amará

Amor, amor, amor llena mi soledad
No puedo soportar tanto dolor

¿Amor dónde estás amor?
¿Dónde estás mi amor?

Al terminar la canción la gente la aplaudió a rajatabla, la pelinegra esbozó una sonrisa, pero no pudo evitar que sus hermosos ojos marrones, le hagan resbalar un par de lágrimas, su dolor por perder lo que más quería tener, era algo que le tocó en lo más profundo y lo que la enfurecía era que quien menos se lo pensara, se burlaría de ella por que él si se queda con ese tesoro y encima, quien creía que menos la decepcionaría lo hizo, uniéndose al bando enemigo.

Un grupo de chicos, se le acercó a la cantante y le sonrieron cosa que Kagome hizo también, secándose sus lágrimas y los niños le dijeron:

-Ya no te hagas daño. Ese tipo es un verdadero imbécil-. Dijo un niño

-Eso mismo, ese Inuyasha es un idiota que no te merece, eres mucho mejor que él-. Afirmó una niña que era casi idéntica a ella.

Kagome les sonrió con dulzura, mientras otros niños también la llenaban de elogios y la abrazaron, Kagome les firmó algunos autógrafos y se sacó fotos con ellos, cosa que a los niños los dejó muy contentos e incluso a sus padres, que también la elogiaron. Kagome empezaba a sentirse mejor y más feliz, cuando una gruesa y varonil voz a sus espaldas, la sacó de su letargo.

Kagome volteó a ver quién era y se sorprendió al ver que era Sesshomaru quien estaba tras de ella. La pelinegra se puso de pie, mientras los niños iban a sus respectivas mesas con sus padres.

-Te queda hermoso ese traje que llevas puesto-. Le dijo Sesshomaru

-Gracias-. Agradeció la cantante sonrojándose.

-Esa canción que acabas de cantar, era algo muy lindo-. La ponderó Sesshomaru.

-G…Gracias, es que… Se me ocurrió recién-. Tartamudeó la pelinegra.

-Espero nunca te retires de la música-. Le dijo Sesshomaru.

-Estaba en mis planes, pero,… no se qué hacer-. Gimoteó Kagome tristemente.

En eso y sin previo aviso, Sesshomaru acercó levemente su rostro al de la cantante y unió sus labios a los de ella. En un principio, Kagome quedó estupefacta y sin reacción alguna, pero luego de un leve momento, se dejó llevar, enlazó sus brazos a los del poderoso empresario y ese beso se hizo más largo y placentero para la pelinegra. Un reportero que estaba en el bar, no desaprovechó esa oportunidad para fotografiarlos, ante el aplauso y la ovación de la gente del canto bar. Pero otro par de ojos dorados, la vieron desde afuera y se llevó una desagradable sorpresa al verlo y supo que todo para él, estaba perdido.

Continuará.

Hola a todos y todas:

Al parecer, Sesshomaru se la ha jugado y decidió confesarle su amor a la exitosa cantante, de la manera que ella menos se lo pensara, pero que al final pareció terminar cediendo ante su beso, pero Inuyasha los vio y supo que todo entre ella y él era historia y que el haberse burlado de ella en el hotel, fue la gota que rebasó el vaso y la paciencia de Kagome, sabe que la perdió para siempre ¿Será así? El siguiente capítulo revelará si surge un nuevo romance o no. Arrivederchi.

Guille (Knight Rider) PD :El tema agregado es de Andrea del Boca – Necesito creer otra vez.