Día 26. Midnight serenades
(Medianoche de serenatas)
La noche ya había caído en la ciudad del amor, mientras que todos los parisinos dormían plácidamente en sus camas; en la residencia Dupain-Cheng se encontraba despierta Marinette, ella estaba vestida con ropa para la ocasión; consistía sólo en un elegante vestido negro de encaje que le llegaba por encima de la rodilla, su cabello lo traía suelto y ondulado adornado con un listón delgado color verde fosforescente.
Marinette revisó la hora en su celular faltaban 2 minutos para la medianoche y también para que Chat Noir llegará para recogerla.
El héroe de París le había avisado mediante por un mensaje de WhatsApp que le tenía preparado una sorpresa especial y que nunca olvidaría.
La chica se preparó para salir a su balcón y a esperar a su novio. La brisa de la noche parisina era fresca y agradable que ella no necesitaría ningún abrigo para cubrirla. Se dirigió hacia su balcón y admiró la hermosa vista; no bastó ningún minuto cuando Chat Noir hizo su aparición.
El héroe casi se le sale el corazón y el aliento al ver la elegante belleza de su novia, su hermosura opacaba toda París.
– Wow, ¿Es mi imaginación o estoy viendo a una hermosa diosa frente de mí? – alagó Chat Noir la belleza de su novia robándole de ella una risa divertida a la vez de una tierna mirada. – Luces hermosa Marinette.
– Gracias, tú tampoco te ves nada mal Chat.
Chat Noir sólo tenía arreglado su cabello a la vez que un poco de colonia se había puesto.
– ¿Estás lista Princesa?
– Sí.
El Portador del Gato cargó al estilo nupcial a su novia mientras le dijo.
– Sostente fuerte.
Marinette lo hizo mientras acurrucó su rostro en el pecho de su novio, la brisa golpeaba gentilmente los rostros de ambos chicos cuando Chat saltaba de tejado tras tejado.
– Cierra los ojos Princesa. – informó con tiempo el rubio.
Ella obedeció lo que le dijo su novio, cerró sus ojos mientras que él seguía saltando por los tejados. No fue hasta que unos minutos después sus saltos se detuvieron. Chat Noir la colocó en el suelo y justo cuando ella iba a abrir sus ojos él la detuvo.
– Yo te diré cuando abrirlos, por el momento mantén tus ojos.
Las mejillas de Marinette ardieron como fuego después de sentir el cálido aliento de su novio golpear suavemente su oreja.
Tomó la mano de ella y gentilmente la jalo haciendo que ella lo siguiera. Debido a que Marinette mantenía sus ojos cerrados su instinto de inseguridad comenzó a acecharla, temía de tropezar con cualquier cosa que estuviera en su camino y hacer un ridículo frente a su novio, ella se aferró al agarre de Chat Noir. El héroe supo en ese momento lo que pasaba con su novia así que él hizo apretar un poco el agarre de ella transmitiéndole seguridad y confianza. En ese momento los sentidos de Marinette se agudizaron después de sentir la seguridad que le había transmitido el rubio.
Ella escuchó los sonidos de su andar. No parecían pesado, así que el material del suelo no era de madera o de concreto por el que pasaban; tal vez era una alfombra, ¿Quizás? Un ligero cosquilleo golpeo ligeramente la mejilla de la chica no parecía como una brisa natural, por lo que deben estar en un lugar cerrado y con aire acondicionado. La azabache escuchó el sonido de las puertas pesadas emitir un rechinido al igual que un fuerte eco cuando se cerraron tras de ellos. Podían sentir el lugar descender por el que pasaban. Finalmente, Chat colocó ambas manos sobre sus hombros y detenerla, por lo que ella se quedó en esa posición.
– Ya puedes abrir tus ojos, Marinette. – avisó el héroe.
Cuando sus ojos azulinos se abrieron, la primera reacción que hizo Marinette fue un jadeo de sorpresa. La chica contemplo lo que la rodeaba, maravillada por el paisaje. Definitivamente era una sala de conciertos. Y no sólo una de conciertos cualquiera; no señor, esa sala sólo era usada por la gente más importante o adinerada para disfrutar de una deliciosa champagne y escuchar los más grandes talentos de artistas famosos. Las largas y grandes columnas tenían un estilo arquitectónico romano, al igual que las paredes. Los asientos eran de terciopelo rojo y parecían muy lujosos. Ella hasta casi temía en poner una mano sobre ellos. La luz de la luna se infiltraba desde el tragaluz sobre de ella, intricados diseños grabados en el cristal. Chat tuvo que detenerla a solo unos metros del escenario principal, que estaba hermosamente pulido. Encima del escenario había un piano de cola negro, elegante y recién limpio.
– Chat… – la azabache susurró suavemente, miró a su heroico novio quien había roto su transformación.
El sonrojo de la chica se intensifico cuando lo vio vestido en un traje elegante de fiesta y usando una máscara negra que cubría esa única parte de su rostro. El chico camino hacia el enorme piano y se sentó en la banca con elegancia. Dio unas palmaditas en el lugar vacío junto a un lado de él, Marinette sólo se limitó en asentir y a dirigirse hacia el escenario donde cuidadosamente subió los escalones y finalmente irse a sentarse a un lado de su gatito.
– Luces apuesto con ese traje. – dijo ella.
– Gracias. Al principio no iba a usar esto pero luego recordé que esta es tu noche. Y quise que fuera especial tanto para ti como para mí. – confesó Chat Noir mientras que un sonrojo había decorado sus mejillas. – Quiero que esta noche sea una de esas muchas inmemorables para ti Marinette.
– Chat…
Marinette quería llorar en ese momento. Ese hermoso detalle que le dedicaba su novio era más que suficiente como enamorarse más de él. Rayos, ni siquiera ella misma se hubiera imaginado en tener novio hasta ahora. Aunque claro, ella sabía que algún día lo tendría pero siempre pensaba que era otro tipo de sueño de colegiala. Ella había fantaseado con Adrien desde hacía algún tiempo, planeando su boda y una vida en familia, e incluso hasta ella siempre planeaba sus citas con el modelo por si algún día se le diera su ocasión de salir con él. Pero ahora todo era distinto, Chat Noir apareció en su vida y cambio por completo su corazón y su vida, le había costado mucho en aceptar sus sentimientos hacia el felino pero gracias a sus detalles finalmente cedió al amor con el héroe de París, y ahora mismo ella se encontraba justo al lado de él.
El sonido de unas pocas teclas comenzaron a tocarse sacando a Marinette de sus pensamientos para luego mirar a Chat, quien se encontraba sonriendo afectuosamente hacia a ella.
– Quiero tocarte algo para ti. – confesó él. – No tengo una voz profesional para cantar, pero he estado practicando.
Tomó un gran respiro y dejó que la música fluyera.
When your legs don't work like they used to before
And I can't sweep you off of your feet
Will your mouth still remember the taste of my love?
Will your eyes still smile from your cheeks?
La mirada de Marinette se dilato mientras escuchaba la letra de la canción. Ella conocía esa canción. Ella sólo lo había escuchado en algunas ocasiones, pero las emociones de la letra siempre la ayudaban a recordar. Sin poder contenerse, ella abrió su boca y comenzó a cantar.
Darling I will be loving you till we're seventy
And baby my heart could still feel as hard at twenty three
And I'm thinking about how
People fall in love in mysterious ways
Maybe just the touch of a hand
Well me I fall in love with you every single day
And I just want to tell you I am
Los dos abrieron sus ojos y Chat observó a Marinette junto a sonrisa serena. Ella le sonrió de vuelta, sus ojos azulinos desprendían una calidez y afecto que le dedicaba hacia su novio. La azabache se deslizó más cerca de él, haciendo que sus hombros se tocaran. Ella se acurrucó contra él, y el héroe de París colocó un brazo alrededor de su hombro. Se inclinaron y se encontraron a mitad de camino cuando sus labios se tocaron. Chat envolvió sus brazos alrededor de la cintura de su novia y deslizó sus manos hasta sus hombros. Cuando retrocedieron, sus frentes se tocaron, sus ojos nadaban de amor mientras se miraban el uno al otro.
– Me encanta besarte. – susurró Marinette.
– A mí también. – respondió de la misma que su novia.
Chat Noir se inclinó hacia a ella y la besó apasionadamente. Ella correspondió al beso en menos de un instante. Sus dedos buscaron y se enredaron entre los dorados mechones de su novio. Ellos permanecieron en los brazos del otro, besándose a los momentos de distancia. Ninguno de ellos se atrevía a separarse y quedarse en su pequeño mundo para siempre. Desafortunadamente, necesitaban algo llamado oxígeno. Se separaron jadeando pesadamente.
– Tengo otra canción más que dedicarte Marinette. – aviso Chat, volviendo otra vez al piano.
Marinette sonrió feliz e inclinó su cabeza sobre el hombro de su novio. Él sonrió tiernamente y volvió a prestar atención al piano. Sus dedos desnudos tocaron cada tecla y la azabache sintió la melodía de la canción era extremadamente familiar, pero ella aun no recordaba de dónde. Ella sólo se limitó a prestar atención a la canción.
Your hand fits in mine
Like it's made just for me
But bear this in mind
It was meant to be
And I'm joining up the dots with the freckles on your cheeks
And it all makes sense to me
La chica no podía dejar de sonreír mientras escuchaba a su novio dedicándole esa canción, cada vez que ella miraba a Chat y él la miraba a ella podía ver en su mirada esmeralda calidez y afecto hacia a ella.
I know you've never loved
The crinkles by your eyes
When you smile
You've never loved
Your stomach or your thighs
The dimples in your back at the bottom of your spine
But I'll love them endlessly
– Hermoso. – alagó Marinette el detalle de su novio, la música que le dedicaba hacia que su corazón latiera a mil por hora.
– Sí, lo eres. – replicó Chat Noir, causando en su novia jadeara de la sorpresa y se sonrojara.
Él en cambio se rió, besó la frente de la chica y volvió a tocar sin ninguna canción particular en su mente. Sólo eran ellos dos, rodeados de elegantes y hermosas melodías.
