Gracias a toooodooos por sus reviews!! a los q puede les conteste, creoo! :s aun no se bien como se usa ya la pagina. hahahah pero bueno, espero les agrade este nuevo capitulo!! y otra cosa, varios tienen dudas acerca del futuro de la historia. La terminare! lo se, cueste lo q cueste!!! se terminara!! y otra cosa, soy mujer y obvio no me gusta q las mujeres sufran ni nada por el estilo, entons lo q Hermione esta viviendo ahora, si es feo, pero creo q como mujeres entedemos su sufrimiento aunq sea una vez un engaño o desengaño o lo q sea... y medio entendemos su dolor..... hahaha pero buenooo espero les gusteee gracias por esperar.
Capitulo 26
Tres días después.
El esperar nunca había sido su fuerte. El era más un hombre de acción, siempre al frente, siempre en movimiento. Pero ya eran tres días desde la noche en la que había llegado prácticamente buscando asilo en Hogwarts, y aun no había hecho nada para matar a Voldemort.
Estaba según las ordenes de Dumbeldore, esperando. Esperando que el Nuevo ministerio se estableciera por completo para saber por donde atacar. Pero sobre todo esperaban la junta de la Orden de esa noche.
Era la primera vez que se iba a presentar frente al bando de la luz, no solo como un Death Eater arrepentido, si no como Harry Potter. Porque el hombre que fue por casi veinte años había muerto tres días atrás, y sabía perfectamente bien que no había forma de revivirlo a el, ni siquiera con la ayuda de su misterioso "benefactor".
Encontraba frustrante su situación. No creía poder cambiar del todo quien había sido antes, pero tampoco creía poder ser otra persona. Para el muchacho de pelo negro despeinado la vida nunca había sido tan confusa, pero a la vez, nunca había visto con tanta certeza como en ese momento, su futuro.
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Draco enfrentaba la realidad. Su padre había muerto, y su hermano había huido, al parecer, siendo el culpable de la muerte del otro. Todas la pruebas llevaban a esa conclusión, sin mencionar lo que el Dark Lord le había dicho días atrás.
Ahora solo quedaba el, el heredero Malfoy y el que debía tomar las riendas de la familia. Pero en lo único que podía pensar era en su hermano, escondido en algún lugar con Hermione. Escapando de la guerra y la muerte que parecía era lo único que quedaba en Inglaterra.
Su madre por el otro lado parecía haber entrado en un estado de shock. No hababa ni comía. Simplemente observaba las puertas de su estudio, al parecer esperando algo. ¿Qué?, Draco no estaba seguro.
Y de nuevo Draco se encontraba solo en la vida. Sin padre, ni madre, ni hermano. Pero esta vez no iba a ver nadie que llegara a hacerle compañía. No iba a llegar nadie a enseñarle lo que debía o no hacer.
Sentado tras el inmenso escritorio de su padre, Draco veía todo de manera diferente. El Dark Lord ya le había hecho saber sus nuevos deberes como cabeza de una familia prominente 'Pureblood' y a la mañana siguiente tenía ya un puesto que tomar dentro del ministerio.
Draco tomó aire profundamente. Y abrió un cajón del escritorio. Dentro de el no podía ver nada de importancia. Con un movimiento rápido lo volvió a cerrar. Llevaba dos días buscando el testamento de su padre sin éxito. Aunque estaba dado por hecho que el era el heredero, siendo que el era el hijo mayor, se necesitaba ese testamento para poder legalizar su demanda sobre la fortuna.
Sin mucha energía Draco se paró de la silla y se hizo caminó por los corredores oscuros de la mansión para llegar a su madre. La encontró en la misma posición que la había dejado esa misma mañana.
"Madre, por favor. Tienes que comer algo."
Pero Narcissa le respondió de la misma manera que le había respondido varias veces antes. Simplemente levantando la mirada a su cara y moviendo la cabeza en negativa. Su madre entonces regresaba la vista de nuevo a un punto en la puerta que solo ella encontraba fascinante.
Draco desesperado se sentó de golpe junto a la butaca de su madre con la cabeza entre las manos. Llevaba desde la muerte de su padre buscando la forma de ayudarla, tratando de no mencionar a Lucius, ya que nada mas la noticia le había llegado, Narcissa se había encerrado en si misma.
Pero al no ver otra forma de sacarla de su estado de zombie, Draco hablo por primera vez desde su muerte sobre su padre.
"Padre no querría verte de esta manera, mamá. El no querría verte desgastándote así, la vida continua y tenemos que seguir adelante."
Narcissa quien no había hablado palabra desde la noche de la muerte de Lucius volteo de golpe hacía el y con voz más fuerte de lo que hubiera creído Draco, dijo.
"Tu padre no quería muchas cosas en la vida, Draco. Eso no quiere decir que tengo que hacer algo porque el no lo quería así."
Sin saber como responder Draco únicamente cerro la boca y dejo que Narcissa regresara a su misma expresión y posición de antes. Por el tono de voz y la forma como lo dijo no parecía que su madre estuviera en duelo por la muerte de su padre. Parecía mas como si simplemente esperar la llegada de alguien a la casa y ella como buena anfitriona esperaba la entrada del invitado para darle la bienvenida a su hogar.
Draco sin mas que hacer para ayudar a su madre, se levanto del sillón y dejo atrás la habitación con la única persona que le quedaba en el mundo. Prefiriendo el silencio y penumbra de su recamara, entró y cerrando la puerta tras de el, se aisló de todo, tal y como lo hacía todas las tardes desde la muerte de su padre.
Narcissa por el otro lado escucho los pasos de su hijo alejándose, pero no hizo que cambiara su posición en el sillón. Sabía que era cuestión de días para que Lucas regresara, para que Lucas viniera a verla y le demandara la verdad. Verdad que estaba segura el muchacho ya sabía.
La vida de Narcissa había dejado de importar el momento en que Lucius dejo de respirar. Narcissa sabía perfectamente que ella no valía nada en los planes de Voldemort, y que si la dejaba vivir era porque no la consideraba en lo absoluto como para dignarse a matarla.
Narcissa se paró con dificultad de la silla y caminó a la repisa sobre la chimenea. En esta había fotos familiares. Dentro de ninguna de estas estaba presente Lucas. Con tristeza Narcissa acaricio el espacio vacío de una de ellas, en donde Lucas debía estar, pero en donde sabía Narcissa jamás regresaría. El ocupantes de la imagen la veia con recelo, no seguro de que hacía.
"Veo que las cosas en esta casa nunca cambian."
El retrato se le resbalo de las manos, cayendo al piso y rompiéndose. Draco, la otro persona en la fotografía la vio con rencor y enojado salio de la imagen.
"Tu sigues sola en tus habitaciones, Draco solo, encerrado probablemente en su recamara… y claro… Lucius nunca en la casa."
Narcissa cerro con fuerza los ojos, intentado detener las lagrimas que se le escaparon al escuchar la voz que conocía bien, llena de enojo y rencor.
Los pasos del dueño de la voz se acercaban a ella.
"¿Qué haces, acaso esperas a alguien?"
Narcissa se volteo y vio por primera vez en días a Lucas. Aunque este era un Lucas diferente del que ella conocía. Con ojos duros y sin amor hacía ella.
"¿A quien puedes estar esperando… Madre?"
Narcissa dejo que el muchacho se le acercara cuanto quiso. Dejo que la observara y la viera con enojo y rencor. Dejo que se agachara y tomara la imagen entre sus manos, dejando caer los cristales rotos y la pusiera de nuevo sobre la repisa.
"No hay ya nadie que vaya a venir a verte."
Y cuando se quedaron frente a frente, viéndose el uno al otro, Narcissa habló.
"Lucas."
El muchacho sonrió, pero no mostraba ni felicidad ni alegría. Era simplemente un movimiento que su cara hizo, pero que no reflejaba ningún sentimiento. Para Narcissa ese estiramiento en la cara del muchacho fue una punzada en el corazón. Era como ver un caparazón vació del joven frente a ella.
"¿Lucas?"
Un soplido después y moviendo la cabeza en negativo el joven de ojos verdes, con una ceja levantada sardónicamente, se dio la media vuelta dándole la espalda a Narcissa para dejarse caer con un movimiento lleno de gracia sobre el sillón.
"Lucas… que chiste. Mi nombre no es Lucas, pero eso tu mejor que nadie lo sabes. ¿O no?"
Narcissa hizo un movimiento brusco en afirmativo y sin poder verlo a los ojos camino hacía el y se sentó frente al sillón. Nunca antes había sentido trepidación al estar con Lucas, pero nunca antes Lucas la había tratado como trataba a todo quien desea intimidar.
"Mi nombre al parecer es Harry. Harry… James… Potter." Con cada mención de un nombre la respiración de Narcissa se fue acelerando.
"Tu no eres mi madre."
Pero con su ultima oración hizo que dejara de respirar del todo por unos segundos. No era rencor lo que hacía tan duras las palabras del joven. Era una simple declaración de hechos, sin malicia ni enojo. Pero hubiera sido más fácil de llevar para Narcissa si hubiera habido cualquier sentimiento en las palabras, cualquier sentimiento hubiera sido mejor para ella en lugar del vacío que llenaba al muchacho.
"No. No lo soy"
Movió la cabeza en afirmativo, aceptando las palabras de la hermosa mujer frente a el, la mujer que durante toda su vida fue un rayo dorado de luz, en lo único en lo que tenía fe que lo amaría sin pedir nada a cambio, que lo amaría siempre incondicionalmente.
Silencio fue el único acompañante durante varios minutos entre los dos. Un silencio ensordecedor en su vació, ya que nunca antes existió entre los dos, momentos como aquel, en donde ambos sintieran la opresión del silencio del otro.
"¿Luca—"
"Creo que hemos establecido que no soy Lucas."
Narcissa cerró de nuevo la boca, sintiendo por fin algo emanando del muchacho. Había aun esperanza si Lucas podía sentir enojo hacía ella. Ódiame, pero nunca me ignores.
Y con ese pensamiento en la cabeza Narcissa se aventó a lo desconocido cuando comenzó a hablar atropelladamente y en sollozos.
"¡Tienes que entender! Era joven… no sabía que hacer, pero siempre te eh querido-"
Lucas con enojo se paró de golpe, pero esto no impidió que las palabras de Narcissa le llegaran de una manera u otra. Esta continuo, ahora gritando a su espalda.
"Mi vida comenzó el día que llegaste… ¡has sido lo mejor que me ha pasado! ¡Tienes que creerme!"
Volteo a verla y en sus ojos verdes brillantes por lagrimas de coraje, Narcissa vio el odio que esperaba, que prefería.
"¿Lo mejor que te ha pasado?"
Narcissa suspiro entrecortadamente y se hecho para atrás en el sillón, la voz de Lucas helándola hasta los huesos.
Pero para el joven, el ver a la mujer que creyó como su madre, la mujer que respetó y quiso por casi diecinueve años llena de lagrimas y en sufrimiento solo lo hizo encontrar más rencor por ella.
"¿Lo mejor?"
Y con un tono de voz que jamás antes Narcissa había sido receptora, escucho lo que Lucas tenía que decir.
"¡LO MEJOR! ¿Y QUE DE TU HIJO, EL HIJO QUE TENÍAS QUE AMAR POR ENCIMA DE TODO Y TODOS? ¿QUÉ DE EL? ¡TODA MI VIDA VI SUFRIR A DRACO! ¡LO VI SOPORTAR EL DESPRECIO DEL PADRE AL QUE SIEMRPE TRATÓ DE IMPRESIONAR! ¡Y LA INDIFERENCIA DE LA MADRE QUE SIEMPRE AMÓ INCODICIONALMENTE!"
Narcissa sintió cada grito, cada palabra clavándosele en el corazón. Lucas estaba parado frente a ella, rojo de gritar, puños cerrados en impotencia, y para Narcissa, fue como ver por primera vez al hijo que creyó conocer mejor que nadie.
"Y me dices que… que un ¡Mocoso! Un bebe… el HIJO de una sangresucia que tu esposo trajo una noche como perro rescatado del frió, significó más para ti, fue más para ti, ¿Qué el hijo que nació de ti, el hijo se supone debías amar no importara que?"
El joven de pelo negro vio la cara de Narcissa desmoronándose de dolor, no sintió la punzada de dolor que habría sentido en el pasado, si no una satisfacción profunda. Lastima a quien te lastimó, inmaduro, sin duda, pero en ese momento no le importó.
Con dificultad Narcissa paró de llorar los suficiente para hablar.
"¿Como puedes creer eso? Los eh amado por igual a ambos. Draco fue un regalo a mi existencia sin vida… y cuando tu llegaste se completo mi vida. Yo… yo no-"
Lucas hizo un movimiento con la mano, como si estuviera desechando las palabras de la mujer.
"Tu amor… ¡Merlín! ¿Por qué no pudiste favorecer a Draco? Eso ahora lo habría entendido y entonces podría por lo menos perdonar tu favoritismo… pero, pero nunca lo fuiste… siempre fuiste mas atenta a mis necesidades-"
Narcissa lo interrumpió intentando llegar al joven.
"¡Fue porque no quería que te sintieras menos amado! ¡Que te sintieras excluido o –"
"¿Ignorado?"
El joven escucho la forma que sus palabras afectaron a Narcissa, ya que parecía que la rubia no podía encontrar aire para llenar sus pulmones. Pero fue en los ojos azules vidriosos frente a el que encontró la respuesta a lo que dijo.
"Yo y Draco… yo siempre intente ser un buen hermano. Porque Draco era mi hermano hasta hace tres días."
Con mas fuerza en su tono de voz le volvió a decir.
"¡MI HERMANO! Y ahora… ahora no tengo nada… a nadie."
Con la mirada distante y enfocada en algún punto sobre la cabeza de Narcissa, Lucas absorbió lo que acaba de decir. Draco había sido su hermano, un hermano que sabía lo iba a odiar. Por no ser en verdad un Malfoy, y aun así haber logrado ser mejor Malfoy a los ojos de sus padres que el.
Y mientras tanto Narcissa lo observo, porque aun en su estado de dolor, podía ver que Lucas no parecía el mismo de siempre. Su pelo negro y siempre peinado desordenadamente a la moda, estaba sin vida y sin brillo. Lo verde de sus ojos se perdía en las ojeras que los enmarcaban, su ropa arrugada y sucia lo hacía parecerse más a un vagabundo que al segundo a heredar el titulo de una familia 'pureblood'.
"Pero no voy a heredar nada, ¿O si… madre?"
Bajó la mirada, sin saber en que momento Lucas y ella habían hecho contacto visual.
"No debes leer los pensamientos de las personas. No es educado y no es como te eduque."
Por un segundo el joven casi se hecha a reír. Fue de tal forma la que Narcissa le habló que por ese segundo fue como si su vida no se estuviera desmoronando. Fue como si la mujer frente a el, se convirtiera de nuevo en su madre, y el, en su hijo, regañado por haberle faltado al respeto.
"Mis disculpas, que terribles modales los míos."
El sarcasmo no se perdió en Narcissa.
"Pero regresando al tema, si no te importa. Yo no voy a heredar nunca, no solo porque Draco aun vive, si no porque no tengo ni una gota de sangre Malfoy en la venas."
Lucas regreso al sillón de antes y tomó asiento, simulando de manera extraordinaria como si no se estuviera discutiendo la ilegalidad de su nombre.
"Tienes que entender… a lo mejor el adoptarte como hijo nuestro fue por las razones equivocadas, pero… pero nunca dudes de nuestro amor, porque fuiste muy amado por ambos. Aun lo eres."
Dejando a Narcissa hablar, Lucas no apartó la mirada de su cara.
"Me adoptaron como plan de contingencia, en caso de que Voldemort regresara. ¿Y ahora me dices que en algún momento entre mis primeros cambios de pañal en la mansión y mis primeras palabras, ustedes empezaron a amarme como a un hijo?"
La cara de incredulidad de Lucas no mostró cambio por varios segundos.
"Las razones por tu adopción nunca fueron las mías, yo nunca te vi como una arma. Lo único que vi cuando llegaste fue a un bebe que acaba de perder a sus padres, solo en el mundo… vi a su…"
Lucas sintió como si lo ultimo que iba a decir antes de cortarse a si misma era de gran importancia para entender lar razones de su vida como Malfoy.
"¿Viste a mi que?
Narcissa levanto la mirada. Sus manos estaban húmedas y aferradas al borde del sillón. Veinte años atrás su sueño había sido el casarse con James Potter, pero en cambio el destino le dio al hijo de este con otra mujer.
En aquella época Narcissa se convenció de que era mejor tener algo de James que nada en lo absoluto, pero en ese momento viendo a los ojos al hijo del hombre que idealizo por años, comprendió algo que al parecer le había eludido todo ese tiempo.
Sus ojos eran verdes, iguales a los de su verdadera madre. Pero lo que comprendió en realidad fue, que si, en efecto, los ojos verdes eran iguales, pero a los de la mujer que James amó mas que a su propia vida, iguales a los de la mujer que compartió, aunque breve, su vida con el.
Iguales a la mujer, que aunque nunca lo quiso admitir, quiso ser. Esposa de James, madre de Lucas, y sobre todo una mujer que peleó por lo que creía. Y que murió por amor.
"¿Viste a mi que?"
Narcissa movió la cabeza en negativa, cerro los ojos con fuerza y soltó el sillón. Al volver a abrir los ojos encontró a Lucas parándose y dejándola sola en su salón finamente decorado.
Más adelante, Narcissa se arrepentiría de no haberle contestado.
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Draco abrió los ojos, se llevo una mano a la cien y suspiro. Su cama simplemente no era lo suficientemente cómoda como para hacerlo olvidar su vida.
Movió las piernas a la orilla de la cama y se sentó. Paso las manos entre su pelo y jalándolo con fuerza pidió a cualquier poder supremo que pudiera escuchar que le quitara el dolor que parecía iba a abrirle su cabeza en dos.
Dejo la cama sin muchas ganas y salió de su cuarto. Camino unos pasos y llego al cuarto de Lucas. Sin pensar mucho en sus acciones, abrió la puerta y entró. Oscuro completamente, el cuarto estaba igual que como lo había dejado Lucas.
Pero lo que más le afectaba a Draco era que el cuarto que ocupó su hermano toda su vida parecía haber perdido lo que lo había hecho de Lucas. Como si la presencia de su hermano se hubiera esfumado por completo.
Cerró de nuevo la puerta y fue cuando escucho voces discutiendo. Con algo de renuencia a averiguar que estaba sucediendo, caminó hacía el salón de su madre.
No quería saber quien estaba con su madre, no quería saber que era lo que se estaba discutiendo. Ignorancia es dicha, como se dice. Pero también era la primer vez en días que escuchaba a su madre hablar mas de cinco palabras.
Lentamente, casi arrastrando los pies llego al salón de su madre. Ella estaba ahí sentada en el sillón llorando un mar de lagrimas con las manos escondiendo su cara y sus delgados hombros subiendo y bajando del llanto.
"¿Madre... estas bien?"
Narcissa levanto la cara rápido al escuchar la voz de Draco. Sus ojos azules enmarcados por lo rojo del llanto sobresalían por la palidez de su cara.
"Hijo, yo… yo-lo siento."
Draco no supo si caminar hacía ella o mejor darse la media vuelta y salir. Pero el ver a su madre ahora hablando, aunque pareciera que no sabiendo con quien hablaba era mil veces mejor a verla perdida en si misma. Pero Narcissa tomó su decisión por el cuando se le abalanzó a sus brazos.
Draco con poca delicadeza logro cacharla antes de que esta los tumbara.
"Madre dime que pasa"
Lo único que Narcissa hacia era abrazarlo, murmurando palabras que Draco no alcanzaba comprender.
"Yo lo siento tanto… tanto, no tienes idea cuanto lo siento"
Draco intento captar todo lo que decía Narcissa pero le era difícil con ella tan pegada a su camisa. Solo sabia que se estaba disculpando con el.
"Tu padre….. y yo, hicimos tantas estupideces… no quería… no debimos… pero…"
Draco ya algo desconcertado, tomó por los brazos a Narcissa y la separó de su cuerpo. La movió un poco para que regresara en si, pero Narcissa simplemente levanto la vista y continuo hablando.
"Yo creí… esperaba tanto… creí que íbamos a poder… Lucas tiene razón, nunca debí dejarte a un lado… él-"
Pero al escuchar el nombre de su hermano Draco puso mas atención e interrumpió las divagaciones de Narcissa.
"¡Madre! Lucas… ¿cuando hablaste con Lucas?"
Narcissa algo mas en si lo volteo a ver, como si estuviera de nuevo dándose cuenta que el estaba frente a ella.
"¿Lucas?"
"Si Madre, Lucas… ¿cuándo hablaste con el?"
Narcissa movió la cabeza lentamente, saliendo de su propia niebla. "El… no, no Lucas… pero el, el estuvo aquí… me dijo…"
Pero fuera lo que iba a decir, Draco no lo escucho, ya que salio disparado del salón de su madre en busca de Lucas, que sabia aun seguía en la mansión, y que si sus instintos no le fallaban, sabia perfectamente en donde estaba.
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Mandy no sabia que hacer, si llamar a Dumbledore y hacer de todo lo que estaba sucediendo en asunto de la Orden, o mantenerlo mas personal y llamar a Sirius. Pero de que sabia que tenia que hacer algo, lo sabia.
Hermione no se había movido de su cama, de la misma posición, mas que para correr al baño y vaciar su estomago. De que, Mandy no sabia, ya que no había aceptado nada de comer desde que llegara.
Mandy se asomo al cuarto de Hermione. Ahí estaba, en el mismo sitio en su cama que hace diez minutos. Desde la llamada extraña de Lucas, tres días atrás, Mandy no había podido sacar a Hermione de su silencio y extrañes.
Al verla ahí, de nuevo sin moverse, tomó una decisión. Dejando la imagen preocupante de Hermione atrás, fue a la chimenea. Tomó el jarrón con el (flu pouder) tiro un poco al fuego y con una mano en la sien dijo claramente a las llamas el nombre de la persona que creía necesitaba estar ahí.
«·.·*¨`·¤ ¤ ·´¨*·.·»
Draco entró al estudio que su padre había utilizado por años, y ahí, en cunclillas junto al inmenso librero de su padre estaba su hermano dándole la espalda, viendo intensamente algo que tenia en sus manos.
Draco por un momento olvido todo lo que yacía entre ambos. La realidad de la situación y vio únicamente a su hermano que extrañaba y en el que siempre había podido confiar iba a estar ahí para ayudarlo.
Pero después regreso la animosidad, el rencor, el enojo. Y vio al hombre que le había rebatado toda posibilidad de amor, desde sus padres, hasta de las mujeres. El hombre que sabía habría sido el heredero si tan solo su padre hubiera encontrado la forma de lograrlo.
"¿Qué haces aquí Lucas?"
Lucas no parecía sorprendido de que estuviera parado detrás de el, en ningún momento volteo a verlo. Pero mantuvo su posición junto al librero.
"Buscando algo que me pertenece"
Draco sintió furia, porque logro ver que había un hoyo en el librero, sin duda un espacio secreto de su padre que el jamás fue considerado para conocerlo.
"Si crees que puedes venir e intentar robarme la fortuna estas equivocado, yo soy el heredero. No hay nada que puedas hacer al respecto."
Lucas entonces se levanto. Lentamente y sin prisa, dio una media vuelta y lo miro a los ojos. Draco no pudo soltar su mirada de la de su hermano para ver que era lo que este sostenía en las manos.
"Después de todo este tiempo, ¿ah esto se resume nuestra vida? A quien se queda con la fortuna familiar."
Draco no dijo nada mientras observaba a su hermano quien le daba sin importarle mucho, la espalda de nuevo. Como odiaba eso, como odiaba el hecho que Lucas no lo considerara un amenaza y le podía dar la espalada como si no fuera nada. Lucas simplemente avanzo unos pasos al librero y agarró algo de éste.
Y sin una palabra de ambos, camino hacia Draco. Sin mucha fuerza la puso unos pergaminos contra su pecho y paró a su lado.
"Nunca quise que las cosas fueran así Draco, yo… yo te eh hecho más mal del que te eh hecho bien, y lo siento. Más ahora, mas ahora que nunca."
Draco puso su mano sobre los pergaminos en su pecho y contesto.
"Sea lo que estas intentando decirme, no puedo creer que tengas la osadía de pisar esta casa, de entrar en la oficina de nuestro padre. No después de lo que hiciste, ¿y todo para que? Que ganaste al hacerlo… mas que entrar en la lista del Dark Lord."
Lucas no negó ni acepto sus palabras. Simplemente suspiro y dijo.
"Lo siento Draco… lo siento tanto… no tienes la menor idea de cuanto lo siento."
Y sin oposición alguna, Lucas salio de ahí, dejándolo solo con varios pergaminos y sin saber que hacer.
Les gusto?!?! review! :s
