Los labios de él continúan con su movimiento, saboreando los labios de ella ahora quietos. Tan ensimismado que apenas nota que ella ya no coopera en el contacto.
Entre besos, ella consigue pronunciar un gélido: No confío en ti.
Y aprovechando el descuido del hombre, se aparta a un lado para quedar sentada al otro lado del lecho.
Desconcertado, aturdido, pestañea un par de veces y la enfoca sin comprender.
¡¿Por qué? Si parecía tan a gusto en sus brazos, pudo sentir el sentimiento impreso... ¡¿Entonces? Por qué el gusto de ella por sabotearlo todo.
Se incorpora, quedando de rodillas sobre la cama.
-Akane... ¿Es que no puedes darme otra oportunidad? -cuestiona dolido.
Ella ladea la vista. Él suelta un suspiro de frustración y prosigue, clavando sus ojos furiosos en ella.
Se acerca rápidamente y la coge por los hombros ejerciendo presión, la obligó a que ella -alarmada- volviese la mirada a él.
-¡Sé que no lo amas, en cambio sé que sientes algo por mí! Lo sé...- se humedece los labios y desesperado, con urgencia plasmada en la voz, continúa-... Lo sentí en ese beso, los siento cuando me miras, ¡Maldición lo sé, Akane! - zamarrea levemente a la asustada mujer por su renuencia a comprender lo que para él está más que claro- ...Lo sé, sé que me amas asúmelo... sé que me deseas más que a ese idiota! Lo sé, déjalo, maldita sea, déjalo...- sus lagunas grisáceos brillaron en éxtasis y las manos masculinas volvieron a posarse en sus mejillas, mirándola directamente a los ojos transmitiéndole cuán abatido se siente, cuánta angustia lo corroe por su causa-... Y quédate conmigo...
Akane sujeta las muñecas del hombre y con firmeza las separa de su rostro.
-No puedo confiar en ti- repite en susurro.
Respira profundamente, y se aleja con apuro, soltándose del agarre, abandonando el lecho y encaminándose a la salida. Ya en el marco de la puerta, es que sin voltear le dedica las últimas palabras:
-No creo que sea conveniente llamar a tu marido. Puedes quedarte. Ya te traigo el desayuno- y sin más, abandona por completo el cuarto dejando en él a una perturbada mujer que apenas si asimila el rumbo que cogió la discusión.
Oscuros orbes bajo sus ojos.
Otro bostezo y pesadamente se echa en el sofá. Refriega con la manos su rostro, luego desordena su cabello todavía más y echa el cuello hacia atrás, mirando al cielo del cuarto.
¡¿Dónde? Maldita sea y es que es inconcebible, esa mujer siempre escurridiza, siempre escapándose de sus manos, de su control... SIEMPRE.
...¡¿DÓNDE? ¡¿CON QUIÉN?...
Inquieto, vuelve a ponerse de pie y vuelve a recorrer de un lado al otro el cuarto a grandes zancadas de ansiedad, lanzando suspiros de autocontrol.
Llaman a la puerta y alarmado, urgido corre a abrirla con la esperanza a flor de piel.
¡Oh ya lo escucharía! Oiría su monólogo de principio a fin porque su dulce doncella no sabe de empatía, desconoce completamente la noche infernal que lo ha hecho pasar.
Abre la puerta y el nombre de 'Akane' se queda atragantado en su garganta y lo vuelve a tragar con dificultad.
-¡Hola, cariño! - lo saluda una alegre Nabiki, con una sonrisa de medio lado.
Frunce el ceño, y es que no se molesta en esconder el desagrado que le produce su visita y la decepción que figuró para él.
-¡Maldita sea, Nabiki! No estoy de humor - le gruñe y al cerrar la puerta, ésta es atajado por la mano de ella.
La mujer de elegante vestir, le sonríe a sus anchas.
-¡Y esa cara tan fea que traes, cuñadito! ¡¿A qué se deberá?
Lanza un bufido y se adentra en la casa, seguida de la mujer de tenaz mirar que adivina con toda precisión el por qué del demacrado aspecto que arrastra el hombre.
-Nací con esta cara Nabiki, y ya te dije que no estoy de humor.
Lo ve sentarse en el sofá con pesadez y refregarse los ojos.
-Vaya Kuno, sí que estás mal...- habla nuevamente ella, ignorando por completo el trato con el que es recibida.
Sin una mirada amable y mucho menos un ofrecimiento, se sienta en el otro sofá. Escudriñando el lugar: Tazas de café a medio beber y otras vacías, la agenda telefónica en el piso y en el aire se suspende un extraño olor a alcohol.
Suspira y vuelve a mirar al hombre.
-Deberías quererte un poquito más Kuno, estás tocando el fondo de la degradación- ignora la mirada que le dirige y continúa- ...¿Es que no lo ves?Asúmelo, querido, mi hermana no te quiere. Es más, te detesta, ¿No crees que ya es hora de ponerle un alto a todo esto?
-Yo la amo- le dice ladeando la mirada.
-Pero ella no a ti, y se supone que un matrimonio está compuesto por dos personas enamoradas la una de la otra, dos personas que aspiran a ser felices- le sonríe levemente- Ya basta, Kuno...- se pone de pie y camina lentamente hasta el sofá en el que el hombre sentado, se colma de sus movimientos, de su cadera ladeándose sensualmente al son de su andar...
Se relame los labios, y ella que aprecia el mirar que se le dedica, se sienta en su regazo y abraza con un brazo el cuello del hombre, amarrándose a él.
-...Kuno, Kuno... Mi queridísimo cuñadito...- susurra quedo y con la mano libre acaricia la mejilla de él- Pobre Kuno, termina ya con todo esto ¿Quieres? Deja de arrastrarte por la boba de mi hermana y contempla nuevas opciones.
-¿Nuevas opciones?- sonríe de medio lado, abrazando la cintura de ella y acercándola de él.
-márchate conmi...
Los labios de él atraparon los suyos, callándola. Besándose con vehemencia, con deseo.
Kuno abraza la cintura de ella y la acuesta en el sofá con él encima de ella. Tocándola, sintiéndola... desahogando su frustración, su ira endemoniada, desatando el deseo,... Acariciando sus piernas desnudas mientras la besa, y sube su mano, la sube y sube hasta que la falda ya no esconde nada.
Ambos invocando con victoria por un instante a aquella chica de cabellos azulados que los condujo a ese punto, antes de enfrascarse completamente en una entrega desenfrenada colmada de lujuria.
Mientras un celular vibra muy lejos de su alcance y de sus sentidos...
Frunce el ceño.
Extraño...
Da fin a los tonos y cuelga el pequeño teléfono inalámbrico preso entre sus dedos.
Suspira cansada, y esta vez presiona números distintos y se pega el teléfono a su oreja.
Un tono, dos, tres, cuatro... Hasta que le llega la invitación al buzón de voz, con los labios apretados cuelga la llamada y se pregunta dónde demonios estarán todos.
¡Ni Kasumi le contesta!
Respira hondo y se acurruca mejor en ese lecho amplio, de sábanas suaves y tibias.
Cierra los ojos..., ¿Puede culpar al destino?
Le tiembla el corazón y su alma requiere consuelo para acallar los lamentos...
¿Obedecer a su cerebro o al corazón?
Decidida, camina por los pasillos con una cesta en el brazo y una sonrisa pasmosa en el rostro.
Nunca le han agradado los hospitales, pero ese día su marido cumple años y por ello es que deliberadamente acude a visitarlo.
El olor desagradable característico, el ir y venir de médicos apurados, el divisar a individuos con el corazón hecho añicos o con la incertidumbre brillando; no es para nada placentero, pero ha de admitir, Tendo Kasumi, que se siente todavía más feliz, que la efervescencia de su ánimo y corazón chispeantes, se acentúan.
Natural es que ante cualquier circunstancia desagradable, se tiente uno al sufrimiento, se ciegue del mundo y sea incapaz de ver con claridad, y es que hay otros con problemas superiores!, con heridas más profundas... , y ahí, al ser consciente de ello, es cuando uno -haciendo gala de nuestro egoísmo humano- se siente afortunado, y es que se valora más lo favorecedor que se tiene, que los problemas que se tienen son minúsculos en comparación a otros... ,¡Que hay que agradecer a la vida y al destino!
Ensancha su sonrisa, emanando dicha.
Tiene una familia, ... sí, es cierto, rencillas, envidias y rencores existen, pero nadie hay en contra suya. Neutral es como define su posición.
Aunque está dispuesta a ayudar a Akane, no significa que no estará ahí para cuando Nabiki necesite de un hombro en el que llorar.
Su padre, si bien ha cometido errores, todavía lo aprecia y asume que hubo un tiempo en el que detestó tanto su proceder que la renuencia a visitarlo le surgió, pero ya no más. Kasumi pretende dar fin a los rencores, a vivir con la armonía de quién se siente en paz con la vida y lo irá a visitar 'un día de estos'.
También tiene un esposo, ¡Un esposo increíble! Dulce y gentil, que ha hecho lo posible por disminuir sus horas y pasar más tiempo con ella.
¡La ama! La ama, así como ama sus mañas y ha sido tolerante con su inseguridad.
¡Oh, qué sorpresa se llevará Tofú en cuánto la vea!.
Le pregunta a una señorita, tras un enorme mesón, por la ubicación de su marido, y ella le informa con una sonrisa amable que se halla en su oficina, que si quiere puede pasar de inmediato pues no hay ningún paciente con él.
Un brillo de éxtasis cruza su mirada y agradeciéndole a la joven, se dirige a la oficina de su marido a grandes zancadas.
No creyó necesario llamar a la puerta.
-¡Buenos días, cariño, feliz cumplea...! - y la frase murió por la mitad, y por la mitad también se partió el corazón.
¡Cuándo? ¡¿Cuándo se le había visto a Saotome Ranma llegar al punto de rogar, de enseñar debilidad, de humillarse por el corazón de una mujer?
...Y no obstante, con ella todo surgió de una forma espontánea, tanto, que ahora que recapacita, que repasa la discusión se sorprende de sus propias palabras.
-Qué me has hecho, Akane...- murmura y toma una gran bocanada de aire.
Rechazado. ¡Cuándo? Por Dios, cuándo antes una mujer lo ha rechazado? Ella es la primera chiquilla tonta que lo rechaza.
¡JA! Cómo si ella tuviera grandes pretendientes, como si su dichoso marido fuera la definición misma de belleza y encanto ¡Qué le vio?. Es un completo idiota, un cretino con aires de grandeza.
Achica sus ojos mientras vierte el líquido en vaso.
Akane sería suya. ¡De nadie más! Así lo decidió aquel día cuando la divisó en las butacas, y no daría marcha atrás.
Un imbécil como Tatewaki Kuno no podría arrebatarla de su lado. Simplemente no. Lo de esta mañana fue sólo un ligero 'tropezón', sí, lo rechazó, pero eso no significa que se daría por vencido.
Recuperaría su confianza, se ganaría su corazón nuevamente y ésta vez para siempre.
Ya más confiado revisa por última vez lo que tiene en la bandeja. Un vaso de jugo de naranja natural y unas tostadas.
Llorando, con violencia arrancaba su ropa de sus cajones y las lanzaba a la maleta abierta.
-Kasumi, amor, ¡puedo explicarte todo! Ella no es nada para mí, ¡Tu eres mi esposa!
Oye a lo lejos, como el murmullo de un extra en una película. No atiende, no asimila las palabras que se oyen porque simplemente ya no les tiene valor.
Coge sus pertenencias del velador, de encima de los muebles y las deja caer encima de la cama, se agacha y saca de debajo de ésta otra maleta.
-Amor... por favor, escúchame- suplica el hombre.
Ordena, se las ingenia para que todo quepa. Se limpia las lágrimas y continúa con su labor.
-¡YA BASTA! - revienta el hombre y se acerca a su mujer y con agilidad la coge de la muñeca y la voltea para que quede frente a él.
¡Una daga! ...Una daga es para él aquel mirar vidrioso, aquellos ojos irritados clavados en los suyos con un sentimiento que no supo interpretar.
Coloca sus manos en los hombros de ella, y con angustiosa faz comienza a hablar:
-A ti es a quién amo, lo que viste fue un solo un 'desliz', ¡Una estupidez! No significa nada para mí, tú eres a quién amo ¡Por quién daría la vida! Por favor no me dejes, te lo suplico!.
Se suelta de su agarre, y con expresión dolida sentencia:
-Se acabó, ¿Entiendes? , después de esto nunca más volveré a verte igual. Iniciemos los trámites de divorcio lo antes posible, Tofú.
-No, porfavor...- murmura quedo.
-Lo siento. Tú decidiste que fuera así- le responde ella tristemente, y añade con las lágrimas deslizándose - No creo haber sido tan mala esposa como para merecer esto, Tofú- suspira y pestañea repetidas veces desviando la mirada al piso antes de enfocarlo- yo... Te amo, pero se trata de tener un poco de respeto por mí misma. No puedo perdonarte...
-Pero... ¿A dónde irás? - le pregunta en susurro.
-A casa de una tía, hermana de mi madre - le contesta, volviendo a su tarea de guardar sus pertenencias. Esta vez con más calma.
-¿Será apropiado que molestes así a tu tía, Kasumi?
Suspira con frustración y le responde: No intentes hacerme cambiar de opinión. No me quedaré aquí.
El hombre agacha el rostro, vencido y resignado, le da la espalda y se encamina en dirección a la salida.
-Tofú.
El hombre se gira esperanzado.
-Esto es lo mejor para ambos- le sonríe levemente entre lágrimas- No lo veas como un fin, sino como un nuevo comienzo. Lo de nosotros nunca marchó como debía, y tú lo sabes. Creo que... -suspira y ensancha su sonrisa - Por fin nos estamos desatando de la costumbre que nos tenía unidos, ahora ambos seremos libres para ser verdaderamente felices.
-¡Yo he sido feliz contigo! -replica el hombre.
-No, no lo has sido. Si te sintieras satisfecho, no te hubiera sorprendido de esa forma ¿No crees Tofú? - el hombre iba a hablar, pero ella continúa hablando- ...Quiero que seas muy feliz, Tofú, no te guardo rencor alguno.
El hombre acorta los pasos que lo separan de aquella maravillosa mujer, y la envuelve en un abrazo apretado.
-Yo también te deseo lo mejor a ti, Kasumi.
Ella corresponde el abrazo. La ternura circundante es acogedora, aquel conmovedor momento quedará registrado para siempre en sus corazones.
-Yo no supe valorarte...pero el hombre que lo sepa hacer, será un afortunado.
Se separan, se sonríen y ríen leve y nerviosamente entre lágrimas, con el corazón desbordando emociones confusas, nuevas y puras.
Sonriente se abre paso en la habitación, teniendo la vista fija en la dulce chica que duerme.
Deja la bandeja encima del velador, y se vuelve a la chica calmo respirar y faz relajada.
Se agacha y se deleita en su contemplación, ¡Cuán bello es verla dormir! Grata es la libertad que se toma al contemplarla.
Sonríe con culpa porque deberá despertarla, y es que no ha comido nada desde el anterior.
-Akane... oye, Akane...- la mece con cuidado.
Se mueve un poco y gruñe por lo bajo.
-Akaneeee..- vuelve a llamarla.
Hace una mueca de desagrado y finalmente se decide a abrir los ojos.
Un apuesto rostro es lo primero que enfocan sus ojos, una mirada grisácea ...unos labios surcando una sonrisa de medio lado, ...finos rasgos definen sus facciones.
Pestañea un par de veces y se incorpora con perezosa parsimonia.
-¿Dónde estoy? -murmura recorriendo con ojos entrecerrados el lugar en el que se haya.
El hombre se limita a alzar una ceja y aguardar a que la chica aterrice por completo.
Le arden los ojos, debido seguramente al llanto al que se abandonó antes de caer dormida. Esconde con su mano un bostezo, luego devuelve la vista al hombre hincado al lado de la cama... y todo empieza a cobrar sentido.
-Ah, ya recuerdo ...-dice más para sí que para su compañero, y agacha la mirada a las sábanas.
Ranma se pone de pie y levanta la bandeja que había depositado encima del velador.
-Te traje esto, Akane. Debes comer algo.
La chica, desconcertada, observa cómo el atento hombre le deja la bandeja encima de sus muslos, y seguidamente se sienta al borde de la cama sonriéndole.
-¿Cómo te sientes? - le pregunta casual y amable.
-Bien..., claro no puedo levantarme ni caminar, pero fuera de eso...- le responde con el sarcasmo impreso en cada palabra, se relame los labios y continúa- Escucha no tienes por qué cuidar de mí, de verdad, me siento mal con tus atenciones.
- Akane, no lo hago porque me sienta comprometido a hacerlo sino porque en verdad quiero que te sientas a gusto- y sonríe finalmente.
La chica devuelve la mirada a su desayuno y se remueve algo incómoda, entonces Saotome intuyó lo que podría estar perturbando a la mujercita.
-Akane... respecto a lo de esta mañana yo...
-Ranma, no - lo interrumpe ella, suplicante.
-No, Akane, déjame terminar- insiste él, serio y en un tono peligrosamente calmo- ...Yo entiendo que desconfíes de mí, lo entiendo, pero que te quede bien claro esto: yo no renunciaré a ti.
Se manifiesta una seriedad y neutralidad fingidas, porque ese hombre le revoluciona las emociones y las vuelve indefinidas.
-Por hoy serás mi invitada y no pretendo seguir presionándote, cuidaré de tu convalecencia, estaré aquí para lo que necesites, Akane, pero en cuánto te recuperes no te dejaré en paz- continuó él en un tono sombrío, casi amenazante- No descansaré hasta que tú aceptes que lo tuyo con Kuno no tiene futuro, que te haces daño a ti misma con ese maldito matrimonio arreglado, y aceptes que soy yo a quién quieres, yo recuperaré tu confianza, y entonces nos casaremos y no te volverás a alejar de mí nunca más.
Pasmada intenta procesar lo escuchado, y lo único que brota de sus labios es un apenas audible: ¿Q... Que has dicho?
-Lo que oíste- le contesta él con naturalidad, y seguidamente apunta a su desayuno- Come. Es necesario que recuperes fuerzas, Akane.
Y seguidamente, se levanta y abandona con plena serenidad el cuarto.
Ya a solas, respira hondo intentando calmarse y es que esas palabras habían calado hondo en su alma y harían eco durante un buen tiempo.
-Maldito, Saotome...- masculla.
¡¿Por qué ese hombre consigue dejarla en ese estado? Vulnerable por completo, sin control alguno en sus emociones. Sus sentimientos son difusos, ...¿Por qué? Por qué ese hombre consigue desmoronar su coraza y abandonarla en ese mar de confusión, por qué tiene tanto poder sobre ella todavía...
Continuará...
Sip, no me quedó tan extenso como tenía pensado, pero he decidido dejarlo hasta ahí. Aunque no lo parezca éste es el penúltimo capítulo, el próximo si bien todavía no lo he empezado a escribir lo tengo más o menos planeado y no importa cuán extenso me resulte, pero si o sí el próximo será el último.
¡Muchísimas gracias por leer!
Respuestas:
cjs: Muchísimas gracias y me alegra que te haya gustado, espero que éste no te haya decepcionado, ¿Me escribes a ver qué te ha parecido?
CrisSs-LunaBell: Sí, precisamente mi intención del capítulo anterior era que resultase significativo, conmovedor; aún así creo que en éste toda emoción ha sido desmoronada, y es que nuestro querido Ranma no parece muy experto en cuánto a palabras románticas se refiere, si en el capítulo anterior supo escoger las palabras apropiadas en éste ha perdido toda la habilidad que pudo construirse. El muy insensible va directo al grano, aunque sí tiene claro sus objetivos. ¡Espero que te haya gustado!
itzeldesaotome: Ogh perdón por la demora, es que tuve algunos problemas para escribir el capítulo anterior. Nada de lo que escribía me convencía u.u ¡Qué bien te haya gustado! , me gustaría saber éste qué te ha parecido esta nueva entrega =)
Tifa: Eres de las pocas que parece detestar a Ranma xD. Es cierto, el maldito se acostó con una modelo, pero no sé, intenta entenderlo. Se sentía mal y... ok, no hay forma de entenderlo -.- , pero él siente algo por Akane, y al final eso prevalecerá, y después él deberá renunciar a esa vida de 'libertino' que tiene e.e . Espero que te haya gustado este capítulo y que me hagas llegar qué te ha parecido =)
kotoko-98: Perdón, pero a mí esas escenas no me resultan U.U .Lo siento, es una habilidad que no tengo, por eso es que dudo que esta historia tenga contenido lemon, sé que en muchas escenas la historia se presta para esa clase actitudes, pero son escenas que me cuesta mucho escribir y por eso las evado. "Espero que nos des una gran escena pero sin presión" jeje, nop, NAAADA DE PRESIÓN XD, uh uh, espero que te haya gustado y sabes que cualquier comentario, ya sea positivo o negativo, es bien recibido.
melody: ¡Muchísimas gracias! Espero entonces con este capítulo no haberte decepcionado =) , ¿Me cuentas lo que te pareció? Me es importante saberlo.
akya09: jaja ¡ gracias!. Es un halago que inviertas tiempo en mi historia¡¿Me cuentas si este capítulo te gustó? Infinitas gracias por el tiempo dedicado, y por escribirme, se aprecia bastante :)
97pupi: Ouuum*-* ¡Es un honor para mí! , espero que la historia te siga gustando. Muchísimas gracias por tus palabras :)
MaRce kid nicky's girl: ¿Sabes? tus palabras: "Estoy segura que sabras darle un final apropiado y que no hay duda, nos va a encantar ;)" eso me inyectó presión e.e . ¿Te decepcionó? ¿Esperabas otra clase de escena? , Akane no se dejaría llevar tan fácil por lo que siente. Siento mucho si el capítulo no marchó como esperabas u.u ¿Un comentario?
Pame-chan: ¡GRACIAS! n_n , espero que esta continuación haya sostenido la opinión que tenías hasta ahora e.e
DULCECITO311: Gracias, es un alivio que haya gustado porque me costó mucho escribirlo, y como tú dices, que las personalidades calzaran en la historia al momento de publicarlo todavía estaba insegura. ¡Muchas gracias por escribirme! =)
¡Hasta la próxima!
