Dipper comenzó a pasar más tiempo en la casa de Bill. Al rubio no le importaba y de hecho le encantaba tenerlo ahí, jugando con Eider o simplemete riendo con él. No era problema si Eider estuviera en el colegio o Bill trabajando, incluso cuando la casa estaba sola Dipper a veces los esperaba a que llegaran con la copia de la llave que el Cipher le había facilitado.
Por alguna razón el aire en el piso de los rubios se sentía más liviano, mucho más llevadero y sobretodo menos doloroso que el de donde vivía con Mabel. La castaña estaba feliz de que Dipper decidiera pasar más tiempo allá, no porque su hermano fuera una carga, al contrario, sentía que a Dipper le hacían mucho mejor a su estabilidad Bill y su hija.
Seguía doliendo y Dipper sabía que dolería un buen tiempo más. Pero se suavizaría con los abrazos apretados y a la vez frágiles de Eider, con las atenciones recatadas y las miradas cargadas de amor de Bill, con cada llamada de su hermana como si ahora ella se tratara de su madre, con cada pastelito que a veces Marco le iba a dejar mientras le comentaba de su aburrido día y se tiraba arriba de él como un perezoso y el cómodo que era, con las bromas pesadas de Tom que lo hacían sacar sonrisas inesperadas cada vez que Bill le rebatía con mucho más sarcasmo y chistes con su típico humor negro.
Se iría de a poco, lo estaba aceptando, estaba dejando al peso irse.
—Si te prestan atención sin que la pidas no es porque eres una carga — le había dicho la terapeuta que lo trataba. Intentó ignorar como siempre sus palabras pero esa vez no pudo, ya no.
Quería creer en esas palabras y como si de un experimento se tratara, cada vez que alguien le demostraba una pequeña muestra de afecto, efectivamente se daba cuenta de que no la había pedido ni con la mirada y mucho menos palabras. Nacían de la gente para con él. Lo comenzaba a aceptar de a poco, aún recatado de no ser una molestia y con ese pequeño temor de que sus expectativas se vinieran abajo de nuevo.
Bill disfrutaba tener a Dipper consigo, adoraba cada vez que llegaba y lo veía recostado en el living viendo cualquier cosa aburrido hasta que su mirada sonreía tenuemente recobrando el brillo que alguna vez tuvo al verlos llegar. Le parecía tierno que el castaño a veces se pudiera demasiado tímido, desconfiado y hasta inseguro, porque aquello sólo le daba más ánimos de ayudarlo y el poder ayudar a Dipper era todo un jodido privilegio para él.
Una tarde en especial, el castaño sintió el timbre y encontró aquello extraño, ¿acaso Bill había salido sin llaves? de igual modo se paró y sin siquiera mirar por la mirilla de la puerta, abrió. Un chico de desordenados cabellos turquesa un poco más bajito que él le quedó mirando anonadado y algo temeroso.
—Ah, uhm, c-creo que me equivoqué — murmuró mirando su celular y luego mirando a Dipper incómodo.
Pero el Pines reconoció de inmediato esa cara, sobretodo esas pecas curiosamente esparcidas por sus mejillas y nariz. Le tomó del brazo antes de que diera media vuelta y aclaró:
—Aquí vive Bill Cipher. — el chico dio un brinco y lo miró un poco dudoso.
—O-Oh...
Se quedaron pegados en la puerta por unos segundos mirándose sin saber bien qué decir a continuación. Luego de unos segundos el pecoso comenzó a colorearse preso del pánico de no saber qué hacer en ese momento y la mirada expectante a que dijera algo esos ojos cafés curiosos.
—¡Tío Will! — la chillona voz de Eider se escuchó cuando el ascensor se abrió.
Dipper vio la cara sorprendida de Bill y luego el esbozo de una gran sonrisa que pensó que sólo le dedicaba a él... pero tras recapacitar de lo celoso que había sonado ese pensamiento sacudió su cabeza. El rubio se acercó y abrazó al joven que de igual modo portaba una sonrisa, solo que algo más aniñada.
—¿Qué estás haciendo acá? — preguntó el Cipher mayor.
—Tengo que hacer unos trabajos por un par de días y quise pasar a verte... m-me sorprendí cuando creí haberme equivocado pero él me dijo que sí vivías aquí — se refirió a Dipper dándole un pequeño asentimiento como agradecimiento.
—Ah, cierto, él es Dipper es... — de pronto se vio corto de palabras y con la mano estirada hacia Dipper que lo miraba igual de perplejo "¿qué mierda somos ahora?" la pregunta atravesó claramente la cara de ambos, como si estuvieran conectados.
Pero la mente del castaño al parecer estaba algo más despejada y contestó aún mirando a Bill:
—Soy el novio de Bill.
Un paso apresurado para ambos. Incluso para Dipper, pero algo dentro de él le dictó decirlo, quería probar algo que no sabía bien qué era en un principio y cuando comprobó el sentimiento tras hacerlo... mierda, se había sentido demasiado bien decir aquello. La pequeña agujita de "asqueroso homosexual" se pinchó como de costumbre en su pecho pero... espera un segundo... ¿por qué no había sido tan dolorosa como había pensado que sería? era como si no importara del todo.
Bill abrió los ojos como platos con una línea recta en los labios. Eider miró la escena normal, sonriendo como siempre y suponiendo que en efecto eso era normal porque para ella ver a Bill y Dipper coquetearse o tomarse de las manos era un hecho cotidiano que incluso si viera lo mismo hacer dos hombres en la calle o dos mujeres en la calle hacer lo mismo... seguiría siendo normal para ella. Además, dentro de sus pensamientos infantiles la palabra "novio" era dada de inmediato a quienes se tomaran de las manos como su papá y su "mamá" lo hacían. Will miró un poco desorientado a Dipper y luego a Bill, habló tembloroso.
—B-Bueno yo ya sabía que jugabas a ambos bandos... — dijo refiriéndose a su hermano — muchas gracias por cuidar de mi hermano — le sonrió tímido a Dipper.
"¿Quién cuida de quién?" pensó de pronto el castaño, respondiéndole también con una sonrisa. Pasó de la cara desencajada de Bill, sabía que a penas sus ojos se cruzaran no tardaría en sentir vergüenza y los colores se plasmarían en sus mejillas, así que por mientras lo dejó ahí plantado mirándolo todavía sorprendido y sin poder sacar bien las palabras de su boca.
—¿Por qué no pasas Will? — se corrió a un lado y el nombrado asintió agradeciendo nuevamente y entrando con Eider apretujada a su brazo haciéndole mil y un preguntas.
—Vamos, entra tú tambi-...
—¿Qué es eso de mi novio? — le detuvo en el marco de la puerta, juntándola para que no les escucharan y acorralando al castaño contra la pared haciendo que obligadamente le mirara.
—No lo... tomes a mal — evitó los ojos ambares que le miraban burlescos ahora, sabía que se iba a avergonzar y ahora sufría las consecuencias.
—No lo tomo a mal, de hecho, me encantó como salió de tu boca.
El Pines no pudo evitar soltar una corta sonrisa cargada de vergüenza y agachó la mirada.
—¿Está bien? digo...
—Está perfecto, ¿pero cómo te sientes tú con eso?
La pregunta cayó tan de repente como Bill no pudo ver los ojos de Dipper por la posición.
—Me gustaría i-intentarlo, una vez más.
Y no bastó mucho para que la sonrisa del mayor creciera. Demasiadas emociones se le juntaron: alegría, felicidad, emoción, alivio porque Dipper con esa simple palabra quería dar el paso que tanto le había estado costando.
—Pero ayúdame — esta vez sí le estaba mirando, con los ojos temblorosos, expectantes. Sabía que no podría hacerlo solo. — te juro que no intentaré huir más pero q-quiero que me ayudes...
Bill le besó la frente, suficiente para ser una afirmativa completamente feliz. Le sonrió por última vez, haciéndolo sonreír tenue también. Se habrían besado de no ser porque la voz de Eider llamándolos desde la casa los interrumpió a medio camino y se vieron obligados a ingresar al hogar.
Dipper resultó llevarse mejor de lo que esperaba con Will, el castaño a pesar de a veces perder el hilo de la conversación, respondía amable y a veces se le escapaba una que otra broma contra el rubio que hacía reír a Will... bromas aprendidas de Tom que por hacerlo reír molestaba a Bill hasta que este mismo se cabreaba y comenzaba a tirar más bromas pesadas hacia Tom así casi siempre terminando en discusiones infantiles que Marco tenía que parar pero que a Dipper le entretenían.
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[4 meses después]
El tiempo se pasa volando, dicen algunos. Pero el tiempo pasó al mismo paso de siempre para Dipper, sólo que en calma, sin prisas y sin demoras, con naturalidad. No le molestaba, para nada. Su pecho pesaba a ratos, pero todo era momentáneo, lo había aprendido de mala manera pero lo había aprendido y seguía haciéndolo.
—¡Me voooy!
—¡Ah, Eider, todavía no! — le gritó desde la cocina — Se te queda el almuerzo.
—Cierto, cierto — se devolvió corriendo tomando la bolsa que le era tendida por el chico pero se quedó plantada ahí mirándolo con los ojos dudosos — ¿le pusiste...?
—No, le saqué las verduras ¡ahora vete antes de que Bill se entere! — le sacó la lengua y la chica rió saliendo de la cocina.
—¡Escuché eso, lo escuché, devuélvete para acá Eider! — Bill salió del baño como poseído con el cepillo en la boca y tomó de la mochila a su hija antes de que se fuera. Caminó a la cocina tomando una zanahoria y metiéndola a la mochila de la niña que no sabía si reír o llorar — No me importa cómo, pero te la vas a comer.
Dipper aguantaba la risa mientras se sentaba en el mesón de la cocina a ver la escenita que armaba el par. Mientras Eider le reclamaba a su papá que esas cosas no le gustaban, Bill le reclamaba de vuelta que nunca se comía los vegetales ni las verduras. Finalmente la niña dejó el piso derrotada. Aquella tarde tenían paseo al acuario con los niños de su clase así que la pasarían a buscar en el autobús de su escuela justo frente a su edificio. Antes de subir al vehículo se despidió de Bill con la mano, el rubio imitó el gesto desde arriba mirándola irse.
Caminó suspirando, esa niña era un peligro latente de siempre salirse con la suya.
Sintió un móvil vibrar pero enseguida notó que era el de Dipper, lo tomó para ir a dejárselo sin embargo las notificaciones de la pantalla lo hicieron fruncir el ceño y desbloquear para ver la conversación del susodicho que molestaba a su novio.
—Bill, ¿té o café? — el castaño entrecerró los ojos — ¿Qué mierda haces en mi celular?
—¡¿Por qué hablas con Will?! — le reclamó con la boca llena de pasta dental.
El Pines rodó los ojos y sonrió divertido. Ahora era el turno del berrinche de Bill con sus ataques de celos.
—Porque tú nunca le tomas las llamadas. Ahora ven, tienes que irte a trabajar.
—¡¿Y por qué le contestas?! demonio malparido, no hay que darle mucha cuerda porque si no se pega como parásito — empezó a teclar rápido.
—¡Hey, no le escribas nada ofensivo, por favor! — se le tiró para tomar el móvil pero el rubio lo esquivó — Oye, Bill ¡Bill, pásamelo! — era una terrible desventaja ser más bajo que él en esos momentos.
—Hey mocoso, nadie se ha muerto aquí — estaba grabando un audio — así que puedes dejar de hinchar las pelotas, por fav-...
—¡Se puso celoso Will, no le hagas caso a tu estúpido hermano! — interrumpió riendo divertido el castaño de fondo.
Forcejearon un rato más hasta que Dipper pudo quitárselo notando así casi la decena de audios que se habían enviado a propósito y por error. Seguido de eso, como perro arrepentido Bill se acercó a Dipper abrazándolo por la espalda tras terminar al fin de lavarse los dientes.
—Ahh, eres un tonto — decía riéndose — mira, hasta enviaste mensajes sin sentido.
—Es porque no me prestas atención — refutó hundiéndose en su cuello.
Dipper volteó y sonrió elevando una ceja mientras cruzaba sus brazos por detrás de la nuca del mayor.
—Me vine a vivir acá porque jodiste lo bastante para que me mudara, ¿Y me vas a decir que no te presto atención? por favor Cipher, tú eres un celoso.
El pecoso hizo un pequeño puchero pero sonrió de inmediato cuando recibió un beso rápido y casto en los labios.
—¿Tienes hora en el hospital hoy? ¿quieres que te pase a dejar y a buscar?
—No, solo a dejar. — dijo comenzando a besar despacio la mandíbula de Bill — me juntaré con alguien.
—¡¿QUÉ?! ¿Es Will? — exclamó impactado e indignadamente celoso.
—¿Qué? No, Will está de viaje de negocios... si contestaras sus llamadas sabrías dónde está tu hermano menor, Bill — contestó sin dejar de darle besitos y mimarlo para que se calmara.
—¿Entonces quién?
—Solo alguien.
Se separó y se fue a la cocina siendo seguido por Bill y luego al cuarto. Se arregló, tomó sus cosas y con las quejas y preguntas del rubio atrás suyo salieron del departamento y bajaron por el ascensor hasta el estacionamiento. Tuvo que escuchar todo el santo camino el celoso cuestionario de Bill, a veces riendo por la imaginación del chico. Incluso tuvo que subirle a la música para no escuchar su terrible parloteo.
—¿Seguro que no quieres que te venga a buscar? puedo ir a dejarte con quien sea que me vayas a engañar — rodó los ojos como diciendo "ya qué" y Dipper rió otra vez, provocando también una sonrisa en su rostro. La risa de Dipper siempre sería la más bella melodía para él.
—Enserio que no, niño pecoso — Bill estacionó frente al hospital y Dipper le besó los labios antes de bajar — y te mataré si te atreves a seguirme. Estaré cerca de las 8 en la casa, te quiero, que te vaya bien.
—... Igual te quiero — musitó enfurruñado viendo al castaño ingresar al hospital.
Holi
Este es el antepenúltimo capítulo (sí, ahora sí que sí XDDD) los terminaré esta misma noche y Reflejo Adolescente llegaría a su fin. uvu
Quiero que sepan que aunque me haya cambiado de fandom, a este fandom (Gravity Falls / BillDip) le tengo un cariño especial por ser con el cual empecé a escribir *insertecora y estoy inmensamente agradecida de quienes leyeron PERO YAYAYAYA que aún no es el último capítulo dkjfsdk así que nos vemos más pronto de lo que creen en el siguiente!
Muchas, muchas, muchas gracias por leer!
