Siempre que el futuro era el tema, Quinn prefería no hablar, Rachel, por el contrario, se sumergía en fantásticas historias en las que nunca faltaba una alfombra roja, un escenario, micrófonos, estudios de grabación, premios, fanáticos, flashes... Hasta el incesante acoso de los paparazzi y su interés por tratar de mantener su vida privada al margen. Ella era una soñadora y Quinn... A Quinn le daba miedo soñar.
De pequeña solía jugar a dirigir la empresa de su padre; "Tu, atiende el telefono", "Te dije que hoy no quería atender a esos fastidiosos clientes", "¡Nunca haces nada bien!" eran frases que repetía entre juegos ante la mirada orgullosa de su padre. Si le preguntaban qué quería ser cuando grande, respondía "Empresaria, como mi papá" ...y esa fue la constante hasta los 9 años cuando pasó una temporada con su tía y decidió que quería ser doctora - "¡Perfecto! Otra doctora en la familia" - alabaron sus padres. A los 12, cuando comenzó a ayudar a su mamá en la cocina, le provocó ser chef profesional. A los 13, cuando todos la relacionaban con el chico más guapo de su salón, pensaba que tal vez sería hermoso ser una buena esposa, tener hijos lindos y cocinar solo para ellos. Dedicar su vida a su familia combinaba sus dos viejas aficiones: Servir, tal como lo hace un médico y cocinar, tal como lo hace un chef. Soñaba ser una dedicada ama de casa y sentía no estar tan perdida: soñaba con practicar el oficio más fuerte de todos.
Llegaron los 14 y aquel chico le empezaba a fastidiar y, por supuesto, su idea de ser ama de casa también se fastidió. A los 14 tuvo su primer segundo beso y fue con una chica, su vecina y compañera de juegos, aquella a la que le decía "Nunca haces nada bien" cada vez que jugaban a ser empresarias, bueno, empresaria y asistente. Quinn siempre tenía que estar en la cima.
Pues bien, resultó que la chica a quien reprochaba en juegos, sí que sabía hacer algo bien: Besar (Era eso o que tal vez los castos besos de Kevin no podían compararse con aquellos excitantes besos a escondidas). Harmony - Kevin, Kevin - Harmony, al fin y al cabo, no tenía otro punto de referencia.
Cuando cumplió los 15 solo soñaba con ser libre, con no tener que elegir. Se dedicó a vivir el presente fingiendo ante su "perfecto" padre que todo era tan perfecto como él. A los 15 ya era capitana de las porristas, presidenta del club de celibato, novia del capitán del equipo de fútbol, número uno en la lista del cuadro de honor... Y apareció Rachel Berry para desplazarla al humillante número dos. Primer desbalance en su (maravillosamente fingida) vida perfecta.
La 'enana insufrible' no solo logró bajarla una posición en tan importante lista sino que estaba exageradamente pendiente de quitarle a su novio... Ese novio que tan poco le importaba, ese al que le había sido infiel una noche en la que, con unas cuantas copas de más, intentaba demostrarse que el desinterés era por él y su insípida forma de ser y no porque a ella no le gustaban los chicos, ¿El resultado? Un embarazo no deseado (Después de todo, el segundo lugar en el cuadro de honor ya no sería lo peor en su vida). En lugar de sus dulces 16, dio a luz y decidió que lo mejor para ella y para la niña, era darla en adopción, ¿Sueños? Para nada, los había arruinado todos, incluso aquellos que jamás había tenido, porque la verdad era que aquello que algún día llamó "sueños" no eran más que caprichos momentaneos o ganas de complacer a sus padres. A Quinn Fabray nunca se le permitió soñar.
En algún punto de su vida optó por calcular fríamente cada detalle, tomar las riendas de la vida que se le había escapado; Lo que Quinn Fabray no había aprendido es que en cuestión de sentimientos (por muy hábil que seas) de nada valen los planes... Finn, pieza clave en la nueva vida perfecta que había ideado, no estaba dispuesto a colaborar, decía estar enamorado de Rachel Berry, una vez más el pequeño estorbo se cruzaba en su camino, ¿Podía culparla por los sentimientos del chico? Claro que no, pero alguien debía pagar sus frustraciones. Muy bien Quinn, bastante maduro de tu parte.
Entrando en los 17 se cansó de fingir, de intentar, de planificar y sobre todo, de no ver resultados. Tal vez "echarse al olvido" era la mejor salida y nada mejor para eso que unirse a las Skans y pasar el día deteriorando sus pulmones con humo de cigarro, alejarse de lo que adoraba hacer, no estudiar y torturar gente para conseguir el dinero que no necesitaba.
Durante aquellos años de guerras, desde la distancia, desde el anonimato, admiraba a quien se suponía debía ser su rival; La admiraba por sus ideas claras, su meta fija, su entereza, ¿Como era posible que ni los insultos ni las humillaciones lograran desvanecerla? Totalmente digno de admirar y todo un reto para la fría porrista. Su deber era debilitarla así como ella, tal vez sin ser consciente, la debilitaba... Muy en el fondo siempre le alegró saber que su objetivo jamás sería logrado. Suelen decir que a la tercera va la vencida, pues Rachel Berry venció todo a la tercera. Venció sus muros al insistir e insistir... e insistir que le contase lo que le hacía actuar así, venció sus miedos, porque por ella enfrentó su verdad, venció sus angustias porque hacía meses que no sentía ese vacío que inundaba su interior, venció sus inseguridades, venció su falsa vida. Quinn Fabray se había encontrado, había encontrado la mayor certeza de su vida: El amor.
Pero no sólo Rachel Barbra Berry, describía el amor. El amor también era Beth, su hija, su error perfecto, su mundo, su todo. Esa personita de la que un día decidió alejarse y que ahora llena su vida con risas, abrazos y besos de hija. El viejo cliché: ahora entendía perfectamente a su mamá, la entendía y la amaba más, ella también era el amor... Y hablando de madres, la vida le había regalado una, a lo mejor con Shelby quería recompensar la mediana ausencia de su padre. No podía quejarse, tenía mucho más de lo que se atrevía a soñar, pero bien dicen que no solo de amor se vive y había llegado la hora que tanto había temido: La hora de decidir.
Ya no más ensayo y error, su elección marcaría su vida adulta y su vida, adulta o no, se dividía en 2 personas que inevitablemente se verían afectadas por sus decisiones.
- H: ¿Quinn?... ¿Quinn?
- Q: Si, si, disculpa Hiram... ¿Decías...?
- H: Te pregunté cuales son tus planes para cuando terminen el instituto, nunca hablamos de eso.
- Q: Ah, sí, eh...
Como una aparición divina, Leroy entró al lugar
- L: ¿De qué hablan chicos?
- H: Del futuro de la señorita... Meses entrando y saliendo de esta casa y nunca se nos había ocurrido preguntarle algo tan importante
- L: Cierto... ¿Y bien? ¿Qué quiere hacer con su vida la otra madre de nuestros futuros nietos?
Todo le daba vueltas, el miedo se apoderaba de ella, ¿Qué podía contestar si al pensar en el futuro su mente solo pudo hacer un extenuante recorrido por el pasado? ¿Por qué Rachel tenía que hablar con Kurt justo cuando ella estaba en casa? - 'Rescatame Rach, rescatame' - Repetía en su mente.
- R: ¡Listo! - exclamó - ¿De qué hablan?
- L: Esperamos que Quinn nos hable sobre lo que quiere hacer con su futuro...
La morena miró los ojos suplicantes de Quinn, sabía que aquel era un tema no muy grato para ella.
- R: Bastante interesante, pero ya tendrán tiempo de hablar de eso - Dijo sujetando la mano de la rubia - Ya la tuvieron suficiente, me la robaré un rato...
- L: Que no es un peluche, eh? Por lo menos pregúntale
- R: No hay nada que preguntar, se viene conmigo y punto... Luego la interrogan - finalizó arrastrandola (sin mucho esfuerzo) a su habitación
- H: Ya sabes rubia, tenemos una conversación pendiente
- Q: ¡Claro Hiram! - contestó feliz de haber sido 'salvada' por su novia.
- L: ¡Las estoy vigilando! - Gritó antes de escuchar como la puerta se cerraba.
- Q: Gracias Rach
- R: No me agradezcas que la única razón por la que te rescaté es porque el futuro me pareció un buen tema para hablar en privado
- Q: Sabes que no me gusta ese tema
- R: Lo sé, pero algún día tendremos que tocarlo
- Q: Algún día
- R: ¿Qué tal este?
- Q: Nah, otro...
- R: Se me antoja este... Y a ti te gusta cumplir mis caprichos
- Q: Este no - sonrió
- R: Este también... Lucy Quinn Fabray, ¿Qué piensa hacer con su vida?
Si este era el día de 'Torturen a Quinn', nadie le había avisado...
- Q: ¿Si te digo que no sé me dejarás en paz y pasaremos a la parte más interesante de estar a solas en tu cuarto?
Se encontraban sentadas al estilo indio, frente a frente, Quinn apoyada en el espaldar de la cama. Al escuchar la pregunta, Rachel se acercó para besar provocativamente el cuello de la rubia. Dibujó un camino de besos hasta sus labios - 'Demasiado fácil' - pensó Quinn extrañada. La morena se alejó lentamente, la rubia permanecía con los ojos cerrados esperando más, Rachel sonrió
- R: ¿Y si te digo que no ocurrirá nada interesante hasta que hablemos?
- Q: No serías capaz...
- R: Tu solo intenta ponerme a prueba
- Q: Bien, he estado pensando que mi futuro será... - Ambas rieron, Rachel se acercó nuevamente y acarició su rostro
- R: ¿Puedes tomarte esto en serio?
- Q: Está bien - respondió con sinceridad - ¿Qué quieres saber?
- R: No sé, dime, ¿Qué has pensado? ¿Qué quieres hacer? ¿Has trabajado en tu lista de sueños? ¡Todo el mundo tiene sueños! Incluso tu, aunque digas que no es así... yo sé que debe haber algo que quieras hacer con todas tus fuerzas... ¡Dios! Perdón, una vez más no controlo mis palabras - cubrió su boca con sus manos - Habla...
- Q: Te amo tanto enana parlanchina...
- R: Hey! - se quejó - Ni porque eres mi novia se te quita la mala costumbre de ponerme apodos, no?
- Q: Eso jamás, chica sexy
- R: ¿Ves? Poco creativo pero me gusta, vas mejorando, te felicito... Y no te vas a escapar... Te escucho...
- Q: Sí he estado pensando sobre el futuro Rach, pero no me gusta la conclusión, por eso prefiero esperar a ver que pasa
- R: ¿Esperar Quinn? Las universidades no esperan, ¡La vida no espera!
- Q: Lo sé - dijo cabizbaja
- R: ¿Aun no consigues una carrera que cumpla tus expectativas? ¿De verdad nada te gusta?
- Q: ¡Tú me gustas!
- R: Quinn, por favor! Sabes a lo que me refiero
- Q: Pues creo que para eso sí tengo buenas noticias...
- R: ¿De verdad? ¡Cuentame! - Exigió ansiosa
- Q: No es definitivo pero creo que me gusta la actuación... Poder ser lo que quiera sin serlo realmente... Me parece... Interesante... Si, eso puede ser.
Rachel se quedó pensativa durante un par de minutos, de repente una sonrisa se apoderó de su rostro y sus ojos se iluminaron
- R: Puedo verlo... Quinn Fabray, nominada al oscar como mejor actriz principal ¡Oh! Tienes que actuar en una serie y ganar un Golden Globes! Me gusta, colega, me gusta!
- Q: Es solo una idea, Rach
- R: Aunque no me agrada mucho pensar en mis labios besando a cualquiera
- Q: ¿Tus labios?
- R: Estos labios - rozó los labios de la rubia con su dedo índice - son MIS labios, srta. Fabray
- Q: Totalmente cierto... ¿Ves? Esto de la actuación es una mala idea
- R: Claro que no tontita, aunque estaré un poco más tranquila si tu coprotagonista es desagradable... o un viejo o un rubio...
- Q: ¡Vaya! Para qué soñar si ya tu sueñas por las dos... ¿Coprotagonista?
- R: Claro, ¿Tu crees que tu belleza se merece un papel secundario?
- Q: Claro, mi belleza... - dijo decepcionada- Y qué tal si soy una pésima actriz? Bella pero mala. No, la idea ya no me está gustando
- R: Yo tengo fama de ser la dramática de la relación pero creo sinceramente que tu me sigues los pasos muy de cerca
- Q: La vida Rachel, la vida - bromeó
- R: Si de verdad te gusta y si te lo propones, serás la mejor de todas... La Marilyn Monroe de nuestros tiempos pero menos rompecorazones, claro está... No, no! Mejor la Audrey Hepburn rubia. Sí, me gusta más...
- Q: ¿Quién?
- R: Audrey Hepburn... ¿My fair lady? - La rubia negó con la cabeza - ¿Breakfast at Tiffany's? - La porrista repitió el gesto sonriendo - Quinn, creo que te hace falta una buena sesión de cine con Kurt y conmigo
- Q: Paso
- R: ¿Y conmigo solamente?
- Q: Contigo veo la filmografía completa de Audrey, la de Marilyn y cualquier otra actriz que quieras...
De nuevo aquel silencio y las miradas que intentaban transmitir un pensamiento
- R: ¿Ves que no es tan malo hablar del futuro?
- Q: Eso es porque tu haces que todo parezca fácil
- R: ¿Qué dices? Te vas con Kurt y conmigo a Nueva York?
- Q: Y aquí viene la parte difícil...
- R: No será más difícil que aclarar lo que quieres hacer con tu vida - afirmó sonriente
- Q: Beth... Yo no puedo ni quiero dejar a Beth
- R: Lo sé... Ya pensé en eso, pero nada perdía con preguntar - Le guiñó un ojo
- Q: ¿Ya pensaste en eso? - Preguntó extrañada
- R: Sí, sabía y esperaba que no quisieras dejar a Beth y... Aunque hablar con Shelby es una opción, tengo nuestro plan B
- Q: ¿Nuestro?
- R: Sí. Si no podemos irnos de aquí y si continuas con tu idea de ser mi colega, ésto - tomó su portátil y buscó entre los favoritos la página de la universidad de Ohio - no está nada mal - Quinn no atinaba responder nada, como un flashback en su memoria, repasó cada palabra dicha por Finn semanas atrás - Mira, Facultad de Bellas Artes, Teatro para ambas... ¿Qué te parece?
- Q: ¿Qué me.. me pa..rece?
- R: ¿Vas a repetir todo lo que diga con una pregunta? - preguntó riendo
- Q: Es... Es...
- R: Genial, lo sé
- Q: Una locura
- R: ¿Una locura?
- Q: Sí Rachel, una locura... Tu vas a NY y estudiarás en NYADA
- R: No podemos irnos Quinn, tu misma lo dijiste hace un rato
- Q: No, yo dije que YO no puedo irme
- R: Es lo mismo
- Q: ¿Estás loca Rachel? ¡Claro que no es lo mismo!
- R: Pero amor, yo no me puedo ir sin ti...
Y ahí estaban las palabras de las que tanto quería huir. Muy injusto por parte de la vida dejar la decisión en manos de alguien que nunca supo decidir.
- Q: Rachel, tu no puedes renunciar a tu sueño
- R: Yo no estoy renunciando a mi sueño, estoy renunciando a un lugar
- Q: Ese lugar es tu sueño
- R: No digo que no me iré jamás, solo voy a posponer un poco mi partida
- Q: Me parece que no podrá ser así, ya enviaste la solicitud a NYADA... Porque la enviaste, no?
- R: Si - rió al ver la cara de pánico de su novia
- Q: Bien, ya las cartas están sobre la mesa
- R: Yo no quiero ir a ningún lado si no vas conmigo - cruzó sus brazos de manera infantil, mirando a ningún sitio en específico
- Q: ¡Es estúpido Rachel! - expresó perdiendo la calma, Rachel prefirió ignorar aquel tono
- R: Además, no es nada seguro que me admitan, solo 20 nuevos alumnos por año y hay cientos como yo, intentando entrar
- Q: Tu puesto en NYADA está más que asegurado, no tengo dudas
- R: Pues ya no lo quiero
- Q: Claro que lo quieres, tu te vas y punto!
- R: Y quién eres tú para decirme lo que debo hacer con mi vida? - Ahora eran dos perdiendo la paciencia.
- Q: La mujer que te ama...¿Eso te dice algo?
- R: Eso solo me dice que no me puedo ir sin mirar atrás - afirmó caminando por el lugar. Quinn decidió seguirla y tomar sus manos
- Q: Sabes que no voy a permitir que te quedes
- R: Si me quiero quedar no puedes hacer nada para evitarlo
- Q: Tu no quieres eso Rachel... Broadway, Nueva York, ¡Tu no puedes quedarte! Tu no puedes quedarte por mi!
- R: No lo hago por ti, lo hago por mi... Yo no puedo ni quiero vivir sin ti - Las lágrimas comenzaban a rodar por sus mejillas, sus manos intentaban (en vano) frenar su caída y no pasó mucho tiempo para que Quinn imitase aquella dolorosa reacción
- Q: Si te quedas no me lo perdonaré ni te lo perdonarás... ¿Como puedes renunciar a un sueño de años por una relación de instituto?
- R: ¿Así sientes lo que tenemos? ¿Una relación de instituto y ya? - preguntó con voz calma, sabiendo de antemano cual sería la respuesta. Quinn negó con la cabeza
- R: ¿Como puedes renunciar al amor de tu vida por algo que se puede dar tarde o temprano?
- Q: ¿Tendré que llevarte a ese sitio al que te llevó Kurt para que revivas lo que sentiste y vuelvas a pensar que el amor de tu vida es un escenario? De verdad Rach, tu no puedes quedarte aquí, ¡No puedes! ¡Yo no lo permitiré!
- R: Son cuatro años Quinn, cuatro años... ¿Sabes todo lo que puede pasar en cuatro años, cada una en un extremo del país? ¿Cuantas veces nos podremos ver? Siempre he pensado que las relaciones a distancia no funcionan
- Q: ¿Quién está hablando de relaciones a distancia?
- R: ¿Entonces?
Una muda lágrima, un grueso tragar y un desvío de mirada directa al piso dijeron todo lo que Quinn no se atrevía a poner en palabras. Rachel dio la espalda a la rubia y con llanto liberó toda la tristeza que sentía en ese momento.
- Q: Rach - se acercó a la pequeña y la abrazó posando su barbilla en el hombro de la más pequeña - yo quiero que tu entiendas que te amo, TE AMO y no estaría demostrandolo si dejo que te quedes en este maldito pueblo solo porque yo no puedo acompañarte... Te juro, te juro que si Beth no estuviese en mi vida no tendría nada que pensar, pero... no, no puedo pensarme lejos de ella, ya no... ¿Lo entiendes?
- R: Entiendo... Entiendo y mucho! Yo tampoco quiero alejarte de Beth - volteó para quedar frente a frente con la rubia - yo también amo a esa niña y no quiero que crezca sin ti... Se lo que es sentir la ausencia de una madre aunque tengas a tu alrededor todo el amor del mundo... Entiendo eso... Pero te estoy dando la oportunidad de no perdernos a las dos
- Q: No quiero esa oportunidad a cambio de tus sueños - Rachel giró furiosa buscando enfrentarse a la rubia
- R: ¡Maldita sea, Quinn! - Ambas se sorprendieron ante la frase y el tono usado por la morena, tono que cambió casi de inmediato - Yo... Yo no he dicho que renunciaré, no estoy renunciando a nada
- Q: Si lo estás haciendo
- R: No se puede renunciar a algo que no tienes... Vamos Quinn, ni siquiera sé si me aceptarán o no
- Q: Lo harán
- R: ¡No lo sabemos!
- Q: Bueno, si no te aceptan, ya buscaremos la manera de hacer tus sueños realidad
- R: Ah! Perfecto, el asunto es alejarme de ti y ya
- Q: El asunto Rachel Berry es que tu le quedas grande a este pueblo
- R: No nos adelantemos Quinn, tenías razón, mejor no hablemos del futuro... por favor. Aun no recibo respuesta de NYADA, vamos a pensar bien las cosas, no es necesario todo esto... No es necesario ...terminar
- Q: No estoy terminando contigo, Rach - acarició su mejilla y besó sus labios
- R: Se siente como una despedida, duele... - Intentaba controlar sus lágrimas
- Q: No lo es... Aun no lo es - sus frentes se unieron - Cuando recibas la carta de aceptación, yo estaré feliz por ti... Cuando estés recibiendo tu primer Tony, yo celebraré con orgullo y tú entenderás que tuve razón... No te olvides de tu fan número uno
Rachel se separó lentamente.
- R: Necesito estar a solas Quinn, necesito procesar todo esto...
- Q: Bien... ¿Nos vemos mañana?
- R: No creo
- Q: ¿Paso por ti el lunes?
- R: Nos vemos en el McKinley
- Q: Perfecto... Bueno... ¿Me voy?
- R: Te acompaño
- Q: No es necesario, me sé el camino - forzó una sonrisa
- R: Te quiero acompañar... Mis papás están afuera, a lo mejor te distraen con sus preguntas necias
- Q: No importa, no te preocupes
- R: Bien, haz lo que quieras, siempre lo haces - enojada, se tumbó sobre la cama mirando al techo de la habitación, impidendo las lágrimas que amenzaban con salir
- Q: No Rach, ven, acompañame, por favor... - Extendió su mano, Rachel la rechazó pero se levantó para despedirla.
Acompañadas por un silencio sepulcral bajaban las escaleras que, hasta los momentos, habían transitado entre risas. Eso y dos pares de ojos rojos relataban que nada bueno había ocurrido en aquella habitación.
- L: ¿Todo bien, chicas? - preguntó Leroy perdido en la triste escena
- R: Si papi, ya Quinn se va
- H: ¿Y la cena?
- Q: Otro día Hiram... Gracias, disculpenme, me tengo que ir
- L: ¿Discutieron? - Hiram lo fulminó con la mirada - ¿Qué? ¿No las ves? ¡Me preocupo!
- R: No papi, tranquilo... Son cosas nuestras, no discutimos... - susurró en el oído de la rubia - Vete antes que tengamos que hacer un repaso con ellos de todo lo que hablamos a solas - sonrió con resignación - Nos vemos el lunes...
- Q: Nos vemos - buscó los labios de la cantante y le dio un beso que pretendía ser corto, Rachel no permitió que se separasen rápidamente, con las manos en sus mejillas sujetó el rostro de la rubia e intensificó el beso
- R: Te amo, te amo, te amo... No te quiero perder - dijo sin poder evitar las lágrimas
- Q: Yo también te amo, Rach. Quisiera no amarte tanto, ser egoísta y dejar que...
- R: Shhh... No más de eso por hoy.
