La acción comienza! Nunca creí que no terminaría este fic antes de empezar las clases, demonios XD Lo siento, jejeje tendrán que seguir esperando, sufrirán como nunca, así como yo sufrí cuando se me ocurrió esto XD jejeje

Lamento al demora, y este capítulo no será muy largo, una vez más, lo siento u.u

VAYAMOS AL CAPÍTULO!

SONG CHAPTER! La canción está desde el punto de vista de Atem.

Capítulo 26: ¿Perdición o realidad?

Los chicos miraban angustiados a Anzu, que respiraba como si la vida la dependiera de ello, aunque en cierto modo era cierto. Trataron de quitarle el collar que portaba, sin embargo les fue imposible. Al parecer, había sido sellado con magia, siendo incapaces de quitárselo y cesar el dolor de su amiga. La ojiazul soltó un gemido de angustia y se reincorporó levemente. Miró a su alrededor… De verdad se había ido, con lo que quería, con el alma del faraón… Se puso débilmente de pie y se apoyó con debilidad en la pared.

— ¡Anzu! No deberías estar de pie…-

— Si seguimos parados aquí como idiotas, perderemos a Atem de verdad… Y nosotros seremos los siguientes, ¿quieren eso? — Logró pronunciar. —… Tenemos que ir al hospital… Antes de que ocurra algo peor.

— ¿Por qué el hospital?

— Porque el cuerpo de Atem está allí…— Jadeó. — Tenemos que ir lo antes posible…-

El trío dio un respingo cuando escucharon la puerta abrirse con violencia, se giraron para mirar a Mai, que venía con una blusa negra, unos jeans con botas negras. En el sector del hombro, la prenda estaba un poco cortada, dejando mostrar un profundo corte. El rubio se paralizó al verla así.

—… ¡¿Mai?!... ¡¿Qué haces aquí?!

— ¿Qué le pasó a tu casa? La mitad de ella está destrozada. — Miró el lugar donde se suponía que estaba la habitación del chico.

—… Se llevaron a Atem. — Murmuró Yugi ayudando a mantener a Anzu de pie.

— ¿Anzu? ¿Qué te sucede…?

— ¿Quién te hizo eso? — Le interrumpió con otra pregunta la ojiazul, mirando su herida. Mai hizo una mueca.

— El idiota que saltó de aquí, me hizo esto. Es por eso que vine aquí, creyendo que les había pasado algo malo. — Miró a Jonouchi. — No quería quedarme fuera de esto. — El rubio apartó sus ojos de ella, no queriendo caer nuevamente para mantenerla a su lado. Había peligro, no se lo podía permitir. — ¿Qué van a hacer?

— Necesitamos ir al hospital donde ingresaron a Atem…— Jadeó la castaña. — Y rápido.

— No se preocupen, suban a mi auto. — Sonrió la joven rubia. La castaña le devolvió la sonrisa con esfuerzo.

Jonouchi cargó a Anzu en sus brazos mientras los otros corrían escaleras abajo para subirse al auto deportivo de Mai. Cuando llegaron, colocó a la chica atrás, mientras él se sentaba al lado de la conductora. Mai aceleró a toda velocidad, mientras todos notaban que el cielo comenzaba a oscurecerse hasta tal punto de parecer completamente negro. Mai utilizó las luces del carro para tratar de ver y seguir la dirección, de lo contrario se estrellarían en cualquier momento. Yugi miró preocupado a la castaña.

—… Anzu…

— No llores, Yugi…— Gimió levemente y le sonrió con tristeza. — Él no lo ha hecho, ¿por qué debemos hacerlo nosotros en un momento como este? — El tricolor, que tenía los ojos llorosos, asintió levemente y suspiró sonoramente.

— Tienes razón.

Ni siquiera se molestaron en el estacionamiento, pues notaron que algo andaba mal. Todo parecía… Inmóvil. Los autos no se movían, tampoco las personas, ¿estaban congelados? ¿Se había detenido el tiempo? A Mai no le importó mucho, de todos modos no se molestaría en pagar estacionamiento, era mejor, tenía que verle el lado positivo si no quería morir con sus amigos. Al llegar, se detuvo abruptamente y salió de un salto del auto. Yugi y Jonouchi le imitaron, mientras era el turno de Honda de cargar a la castaña, la subió a su espalda y entraron. Todos se tensaron ante la sensación que había… A Jonouchi le era familiar… Era la misma sensación que había sentido cuando Atem estuvo en un juego de las sombras en la escuela… Aquella vez que lo encontraron desangrado… Giró su cabeza hacia los lados, tratando de borrar el mal recuerdo.

—… Todo está muy silencioso. — Murmuró el menor, temblando.

—… Quinto piso, habitación… ¿Qué habitación era? — Se preguntó el castaño.

— Habitación 508. — Contestó Anzu.

Comenzaron a correr por las escaleras, de vez en cuando se llevaban un gran susto cuando encontraban doctores en el suelo, sobre todo cuando vieron al doctor Asou, a la madre de Yugi y a su abuelo.

— ¡Abuelito! ¡Mamá! — Se arrodilló en frente de ambos. Los tocó, ambos estaban fríos… Y ninguno respiraba. —… No puede ser…

— Debe ser porque ese tipo está aquí… Si lo derrotamos, todos volverán en sí. — Le animó el rubio. —… Honda… Yugi… Adelántense con Anzu. — Miró a Mai. — Necesito hablar con Mai, después los alcanzo.

El trío no quería intervenir, era lo mejor que podían hacer, obedecieron y siguieron subiendo las escaleras. Jonouchi se giró a ver a Mai, que también le miraba seriamente.

— Sé que no quieres perderme, Jou. — Suspiró con una sonrisa. — Y si no quieres que intervenga… No lo haré. — El joven de ojos castaños la miró con suma sorpresa, no esperando que la convenciera tan rápido, sin decir una palabra. — Pero tienes que volver vivo. — Sonrió con determinación. — Si no lo haces, yo tampoco lo haré, y no soy una masoquista, quiero una vida. — Miró detenidamente a los inconscientes que conocían. —… Yo los cuidaré… Vete.

Jonouchi miró un momento el suelo. Nunca había estado en un juego de las sombras solo. Bueno, sí. Con Marik, si lo tuvo… Pero fue una experiencia que no quería recordar… Si él jugaba, implicaría a Atem, a Yugi, a Anzu y a Honda… También abusaba mucho de la consideración de Mai. No sabía si volvería con vida, pero su motivación era hacerlo para volver a estar con la rubia. Se acercó a ella y la abrazó con fuerza. Ella correspondió su gesto, no quería dejarlo ir, quería seguirlo, pero sentía que aquello era asunto de ellos, de los elegidos. No podía hacer nada… Ren y Aoi lo habían dicho…

— Volveré. — Sentenció. — Lo prometo.

Ella sonrió como siempre lo hacía y asintió. Jonouchi correspondió su sonrisa y salió corriendo.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

El trío estuvo corriendo un buen rato, hasta que una fuerte ráfaga los empujó.

Yugi, Honda y Anzu cayeron al suelo, sorprendidos de encontrarse con esas dos personas que creyeron que ya no estaban…

—… Aoi…

— ¡Ren!

Los mellizos parecían inmunes ante ellos, sus ojos rojos resplandecían fríamente. Anzu, por alguna razón, logró sentirse mejor ante tanta energía negativa alrededor. Se puso de pie junto con los chicos, tratando de evadir a los mellizos poseídos por el hechicero, una vez más. Dos alabardas se materializaron en cada mano de los dos y apuntaron hacia ellos. Entre las sombras, apareció una vez más, Akira.

— Hola, queridos elegidos. — Se rió con burla. — Falta uno… Pronto vendrá…— Se encogió de hombros. — El juego es simple… Muy simple… Solo tienen que derrotar a todos los enemigos que se les venga… ¿Entendido?

— ¿Juego? ¿El juego de las sombras? ¡¿Cuándo comenzó?! — Preguntó alarmado el tricolor menor.

— Pelear en los pasillos sería muy incómodo. — Con un chasquido de dedos, el lugar en el que se encontraban se expandió lo suficiente como para parecer un lugar destrozado y carente de vida, a excepción de ellos mismos. Parecía ser el hospital, pero como si todas las habitaciones hubiesen desaparecido, pero eso no quitaba el hecho de que el techo estaba bastante lejano, dando una sensación de infinidad. — Comiencen…

Aoi se lanzó contra Anzu, quien gritó ante la sorpresa y algo la jaló para hacerle caer antes de que la chica le cortara el cuello. Era Jonouchi, quien suspiró del alivio al llegar. Ren apuntó con el arma al rubio, quien hizo una mueca. Miró el suelo, dándose cuenta de que el suelo estaba lleno de otras armas para defenderse. Tomó una lanza similar a la de su oponente y lo hizo a tiempo, pues utilizó el choque de ambos objetos para bloquear el ataque.

— Marik, Bakura… ¿Nos harían el honor?

Honda palideció y cogió una espada, mientras que Yugi hacía lo mismo torpemente. De las sombras, Bakura logró hacerle un corte a Yugi en la pierna, mientras que Marik prefirió ataque directo, ante la leve distracción de Honda por la herida del pequeño, logró un punzante dolor en el hombro izquierdo.

— ¡Anzu! ¡Rápido, Anzu! Toma algo para defenderte…-

— ¡No puedo! — Gritó al esquivar por poco el ataque de la joven de ojos rojos. — No puedo lastimar a Aoi… ¡No puedo! ¡No puedo hacerle esto a ella y a Ren!

— ¡No vaciles ahora, Anzu!

— Pero…

— ¡Rápido! — Le lanzó su propia arma, para el gran susto de la pobre castaña. La agarró con cuidado y bloqueó el ataque de Aoi, mientras que Jonouchi se agachaba y cogía otra espada del suelo para no ser mutilado en pedazos.

Anzu no sabía qué hacer, ya enfrentarse con Aoi era difícil porque era importante para ella, también… Ren la quería, era su única familia. Si le hacía daño y salían de esta, no tendría coraje para ver a los ojos a Ren de nuevo. Pero… ¿Y si reaccionaba al hacerle un leve daño a su hermana? No, no lo creía. Una cosa era no tener corazón y otra, era tenerlo pero incapaz de hacer algo al respecto. Jonouchi también era consciente de ello, estaba luchando con un aliado de Atem, un amigo. No podía hacer algo tan cruel para salvarse ellos mismos. A él le encantaría alejarse e ir tras Marik y Bakura, pues ellos sí que se merecían ser devueltos al otro mundo, aunque esos pensamientos tampoco eran saludables, porque eran sus almas las infectadas… Sus verdaderas personalidades estaban profundamente dormidas. La agilidad de esos dos era impresionante…

— ¿Qué pasó? ¡PELEA! — Bakura se lanzó contra Yugi y le enterró su espada en el estómago, quien soltó un alarido de dolor.

Todos se giraron al oír eso. Anzu no sabía qué hacer, a este paso, todos morirían, incluyéndola a ella, sus amigos, y al mundo entero…

Un rodillazo en el estómago la hizo reaccionar. Se dejó caer de rodillas en el suelo, perdiendo aire. Demonios, ella…

Ella era tan débil…

¿No podía defenderse de estos espíritus?

No podía…

Porque ella era débil.

Una inútil.

Siempre la rescataban, no hubo ocasiones en las que pudo hacer algo.

Siempre fue una carga.

Simplemente no tenía sentido.

¿Por qué Atem se había enamorado de ella?

¿De ella?

¿De una buena para nada?

.

.

.

— Anzu.

Alzó la vista para mirar con sorpresa a Aoi, podía jurar que ella le había hablado, pero su rostro seguía tan inexpresivo como desde el principio. La joven de cabellos negros la agarró del cuello de la blusa.

— Anzu…— Susurró. La ojiazul la miró con sorpresa. — No puedo controlar mi cuerpo. — Le escuchó tras ser lanzada de espaldas al suelo, logrando que sollozara de dolor. — Pero estoy consciente. — Le hizo una llave de judo, Anzu reprimió el grito, mordiéndose el labio mientras asentía, para hacerla continuar. — Destrúyeme.

—… ¡¿Qué-?! ¡AAAH! — Gritó tras sentir como sus huesos crujieron ante el movimiento tan brusco y cruel que había realizado.

— ¡Anzu!

— ¡Anzu!

— Escúchame. — Volvió a hablarle en el mismo tono bajo para que no le oyese nadie. Chocó su cabeza contra la de la castaña con fuerza, causando un brote de sangre en la frente de la ojiazul. — Nosotros solo somos espíritus, nuestros cuerpos físicos se fueron, ¿recuerdas? Perdimos el juego.

—… "Es cierto…"— Pensó al dejarse caer de bruces el suelo. No podía más, se movía apenas un milímetro, y su cuerpo sufría del daño. — "Ellos perdieron… Lo de Atem es entendible… Pero… ¿Qué hay de Ren y Aoi? Lo más importante… Lo más importante para ellos es no perderse a sí mismos el uno del otro… Por eso están aquí… Este juego sirve para despertar los miedos más recónditos en el alma de los humanos… Pero este no es mi peor miedo… Dudo que sea uno de los chicos…"— Miró de reojo a los demás, que la llamaban para que mantuviese los ojos abiertos.

Pero simplemente sus gritos parecían murmullos para ella.

No podía moverse, y al parecer, Aoi la siguió observando sin hacer nada. Pronto, veía como Jonouchi comenzaba a cansarse, no solo por el largo período, sino porque… Ellos también estaban heridos. Yugi estaba en el suelo también, desangrándose. El rubio peleaba con Ren y con Bakura. Notó que Aoi se le sumó a la pelea con Honda y Marik.

Anzu quiso soltar un jadeo, pero su voz se quebró y sollozó. Su flequillo estaba manchado de sangre que salía de su frente, también sentía que de sus labios brotaba el líquido carmesí… Aun así… Esos golpes no eran nada con la maldición que la aprisionaba el collar. El corazón le iba a explotar… De todas las formas posibles…

Ya sea de dolor físico…

Y emocional…

¿Físico? La maldición que destrozaba sus entrañas y toda la tortura que había sufrido a causa de resistirse a pelear con Aoi…

¿Emocional?

. . .

Ya ni siquiera podía recordar lo que era sonreír, ni sentir algún sentimiento positivo… Salvo el amor y preocupación que sentía por los suyos.

Yugi fue su primer amigo, así como ella fue la primera amiga de él. Recordaba que cuando no sabía jugar uno de los juegos de Yugi cuando era una niña, se los rompía. Vaya que se arrepentía…

No sabía que alguien oía sus pensamientos, alguien que no podía ver, alguien que recordaba, pero a la vez no. Amaba ese rostro, esa presencia, ese ángel herido… Pero odiaba verla en tal estado… Podía oír sus pensamientos… y no sabía por qué.

— "Yugi… ¿Te he dicho cuánto me importas? Sí, pero te lo repetiré en mi mente una vez más… Desde que te conocí, siempre supe que tenías un gran corazón… Nunca lograré entender por qué los demás no se te acercaron, eras un chico tan bueno… Bueno, aun lo eres… Yo… De verdad no sabía ni tenía idea de que tu pudieses haber sentido algo por mí, simplemente no lo imaginé… Puede que ahora me quieras como yo te quiero a ti, pero sigo en el fondo de mi alma pidiéndote, suplicándote perdón… Porque no te merecías un rechazo… Mucho menos el mío, yo, la primera que te aceptó… Y luego rechacé tus sentimientos… Me sentí tan impotente… Me sentí tan egoísta… Solo espero que me perdones… Yo te quiero mucho… Sé feliz con Rebecca, porque ella de verdad no te hará sufrir… No como yo lo hice."

En la mente del espíritu se cruzó la imagen de cierto tricolor llorando desconsoladamente suplicándole perdón.

Esa persona que te está esperando…

No te hará sentir solo de nuevo

Al menos… Eso creo…

Esa persona que te esperando…

No te hará sentir solo

Al menos… Eso creo…

— "Honda… De verdad te gusta ser masoquista… A pesar de que Jonouchi quiso matarte cuando salías a escondidas con Shizuka, nunca te rendiste… Así como nunca te rendías de dar lo mejor de ti y animar a los otros… Eso siempre lo admiré de ti… Eres fuerte y valiente, dices ser un cobarde por no pedirle formalmente una relación a Shizuka en frente de Jonouchi... Jeje… Irónico, ¿no? Agradezco que mantengas la estabilidad de tu corazón, porque tienes la voluntad querer hacernos poner de pie… Es admirable"

Recordó el muelle, pero no aquella vez que había salvado a la castaña, se había visto él mismo emergiendo del mar, mientras que Honda, se lanzaba para salvar a cierto rubio del cual no podía recordar su nombre.

Abandonado miserablemente a mitad de camino

Habiendo perdido toda voluntad y esperanza…

El amor es un encuentro,

Una separación

Un trozo de tela transparente

Osorezan Revoir

—… "Jonouchi… Eres un idiota… De verdad te gusta pensar solamente en ti, ¿no? Porque prefieres llevar toda la carga de sufrimiento, no la de los demás. No quieres preocuparlos… Por eso dejaste a Mai-san atrás… Admito que cuando te conocí creí que eras un delincuente, un pervertido y un completo bueno para nada… Y en ciertos modos es cierto…"— El espíritu la oyó reír mentalmente. — "Pero también descubrí que eres un gran amigo, que da todo por los demás, que das tu apoyo incondicional… Por supuesto nos haces reír con tus tonterías… Y lo agradezco… Porque pudiste hacerme sentir mejor muchas veces… También pudiste levantar los ánimos de Atem en muchas ocasiones, ayudaste a Yugi, a Mai, a Honda, a mí… A todos… Gracias…"

Otra memoria cruzó su mente que comenzaba a llenarse de recuerdos. Era la de cierto rubio corriendo desesperadamente hacia cierta rubia para salvarla, pues esta era incapaz de moverse.

Aquel que porta mil grullas negras

Que lleva un solitario misterio

No te hará sentir solo

Al menos… Eso creo…

— "Mai-san… Gracias por soportarme… A mí y a mis llantos… Siempre supiste decir las cosas correctas en el momento exacto… Sé que hasta este día te martirizas por lo que hiciste en el pasado… Pero… Como dice el dicho: PASADO PISADO. Ya no hay nada que hacer, ¿verdad? Todos cometemos errores, yo incluida, obviamente… Siempre te consideré como mi hermana mayor, porque sabías distinguir lo bueno de lo malo, aunque a veces te entregaste a esa oscuridad que a todos nos aterra porque creíste superarla… Pero ni la persona más fuerte logrará serlo por completo, siempre habrá una migaja de debilidad en nuestros corazones, aunque sea muy pequeña. Espero que cuando todo acabe… Puedas volver con Jonouchi…"

El alma del joven recordó a una joven rubia caer desmayada en sus brazos, notando que ni siquiera respiraba… Su alma no estaba en su cuerpo.

Un Sello…

Esos rostros…

Su destino…

Aquella persona que esperas ver…

No te hará sentir solo

Al menos… Eso creo…

Ajenos a nuestros propios sentimientos…

Persiste un deseo

Es el de una bella imagen…

El amor es un encuentro

Una separación

Un trozo de tela transparente

Osorezan Revoir

— "Mamá, papá… Perdónenme…"

¿Quién era él en realidad? Tenía trozos de memorias que se combinaban con las palabras de la joven castaña que pronunciaba en su cabeza.

Se vio a sí mismo, pero de otra apariencia, con vestimentas extrañas, siendo un niño, llorando mientras un hombre posaba su mano en su pequeño hombro…

¿Sería su padre?

La visión de una hermosa mujer de ojos violeta golpeó como un rayo cada recuerdo.

"Porque yo sé que en el futuro sabrás hacer lo correcto, aunque yo no esté contigo"

Unas palabras que había oído de ella, él no las comprendió cuando fue un niño.

Al crecer, esas palabras tomaban más y más sentido… Dándole una explicación y sentido.

Proteger…

¿A quiénes?

A ellos.

¿Pero quién era él?

"¡Hacemos un gran equipo!"

"¡Faraón!"

"¡Déjalo ya! ¡Lamentarte no te ayudará en nada!"

"Acepta tu fracaso… La reencarnación de tu alma es un total fracaso. ¿Qué lograrás al recuperar tu memoria? Tu corazón y mente son un total laberinto. ¿Y por qué? Simple, NO QUIEREN RECORDAR LA TRAGEDIA QUE TU CAUSASTE."

"¡Por favor, detente!"

"Tu dolor y tus acciones, lo que llamas misión no son más que patrañas. Acepta tu destino y entrega tu alma para pagar tus pecados"

"Debo desaparecer…"

"¡ATEM!"

.

.

.

"Te amo."

Después de mil años de existencia

Finalmente podré liberar mi alma de la soledad y la tristeza

Que me acompañaban

Al menos… Eso deseo

Mi corazón es frágil

Pero finalmente puedo romper esta dura coraza

Esta profunda soledad al fin me abandonará

Al menos… Eso deseo

Esa última frase provino de ella. De esa joven de cabellos castaños que estaba tirada en el suelo. Habían sido expresados en sus orbes azules, y pronunciado de sus labios.

—… Atem…— Susurró.

Él fue el único en escuchar eso. Su nombre proviniendo de su voz.

Entonces lo recordó todo.

Su vida pasada, su destino, que se suponía que estaba sellado y escrito. Su despertar en el rompecabezas…

Yugi, su hermano, el joven de buen corazón, su descendiente, el orgullo de haberlo conocido.

Mai, su confidente, su amiga, su socia, segura de sí misma que sabe guiar a los demás, incluyéndole.

Honda, el que nunca se rinde, el que sigue, el retador.

Jonouchi, su mejor amigo, su aliado, el que le ayudó a descifrar lo que sentía por…

.

.

.

Anzu.

En una ocasión

La vida me dio la oportunidad de cumplir uno de tus sueños

El amor es un encuentro

Una separación

Un trozo de tela transparente

Osorezan Revoir

Esa mujer, esa joven de ojos azules… Con un corazón bondadoso y puro. Su Destino. La mujer que había decidido amar más allá de la misma muerte. Porque a pesar de que tenía que irse… El amor de ella por él, el de sus amigos, lo hicieron quedarse para comenzar a escribir otra historia.

Pero por más que tratara de asimilarlo…

Él no pertenecía a esa época, sin embargo no se arrepentía de nada.

Aunque me acostumbre a este cuerpo

Que no me pertenece

No me llenaré de envidia ni soberbia

Ni de otro sentimiento de culpa

Porque por más que sufrió, lo valió. Porque pudo conocer una faceta de Yugi que nunca había visto, siendo que habían compartido cuerpo. Logró un fuerte lazo con Jonouchi y Honda… Una gran confianza con Mai, que lo hizo en silencio darse cuenta de sus sentimientos… Pudo conocer lo que era amar gracias a Anzu, quien le sonrió, le gritó, le lloró, le rió… Todo eso en frente de él, queriéndolo y amándolo tal y como era.

Y aunque ella ya lo supiese, que él también la amaba…

Hubiese querido pronunciarlo para ella.

Él no podía volver…

No ahora… Solo esperaba que ella pudiese levantarse y seguir adelante… Eso deseaba.

Aunque esta canción no llegué a tu corazón

Aunque en la noche no podamos ver brillar las estrellas…

. . . Aun sintiéndome miserable. . .

Te pediré una sonrisa

Saludando cada año con felicidad

El hechicero en el cuerpo de Akira miró a la persona que seguía respirando agitadamente y miraba la nada. Con magia, hizo que el rompecabezas se elevara en el aire, hasta llegar a lo más alto, el techo. Materializó una espada en su mano y caminó lentamente hacia su objetivo.

— ¡¿Q-Qué planeas hacer?! — Escuchó de Jonouchi.

— ¡ANZU!

— ¡Detente!

Yugi quiso detenerlo al ponerse de pie, pero Marik se le lanzó encima, logrando hacerlo caer de nuevo al suelo. Honda seguía peleando con Aoi y Jonouchi con Bakura y Ren.

El hechicero de ojos rojos siguió caminando, escuchando con regocijo el choque de armas. Pero lo que más le importaba, era acabar con la castaña… La causante de su rabia. Al tenerla cerca, la miró, esta notó su presencia y lo miró con una expresión cansada.

— Me repugna el hecho de que te hayas enamorado de un bastardo tan indigno… Hubieras tenido una mejor vida, niñita.

—…— Trató de levantarse, pero no pudo. —… Te repudias a ti mismo por no haber conseguido tener el corazón de la mujer que amabas. — El chico abrió los ojos con advertencia, lo estaba provocando. —… No quisiste aceptar que habías perdido… y ni siquiera se trataba de un juego, simplemente debiste aceptarlo… ¿Por qué haces esto?

—…

— ¡Destruyendo a otros no la harás caer a tus brazos!

—… ¡C-CÁLLATE!

.

.

.

El chico alzó su espada con ambas manos, y la enterró con fuerza en el pecho de la castaña, haciendo que esta cortara su respiración de la sorpresa. El silencio se hizo presente en el lugar. Ninguno podía moverse. Aoi sintió sus ojos llenarse de lágrimas ante la vista.

La sangre no tardo en comenzar a teñir el uniforme de la castaña.

— ¡¿Tú qué sabes de mí?! — Enterró con más fuerza el arma.

— ¡YA BASTA! — Trató de acercarse Jonouchi, pero fue sujetado por Bakura. — ¡MALDICIÓN! ¡ANZU!

La ojiazul sentía como las fuerzas le faltaban… Así que así se sentía…

Así se sintió Atem cuando lo mataron.

— Regresa al lugar donde perteneces, estúpida.

—… ¿De…? ¿D-De qué… ha-hablas? — Tartamudeó.

Él se rió con cinismo.

— ¿No lo entiendes? ¡¿NO LO ENTIENDES?! ¡Tú no perteneces a este lugar! ¡DESPIERTA YA! ¡REACCIONA! ¡Y USTEDES TAMBIÉN! — Miró a los otros, que estaban en shock.

Pero ella yo no lo oía. Porque le había prestado atención a cierta figura casi transparente que flotaba en lo más alto del techo. Unos ojos violetas que la miraban con pánico y amor desesperado.

El aire le comenzó a faltar en los pulmones, su garganta se cerraba. El dolor se hacía cada vez más insoportable…

Ajenos a nuestros propios sentimientos…

Persiste un deseo

Es el de una bella imagen

El amor es un encuentro

Una separación

Un trozo de tela transparente

Trató de decir algo, pero no lo logró. Necesitaba comprender las palabras del chico que le mantenía el arma enterrada. ¿Regresar de dónde…?

Sus párpados comenzaron a pesarle demasiado, tanto así, que dejó que se cerraran lentamente por sí mismos.

Lo último que escuchó fue su propio nombre, proviniendo de todos… Incluyendo la voz del espíritu que la miraba sin poder hacer nada.

— ¡ANZU!

Osorezan Revoir…

.

.

.

.

.

.

.

.

.

— ¡Anzu!

— ¡Anzu, maldición! ¡No nos hagas esto!

— ¡Anzu!

Al escuchar la última voz se removió un poco inquieta. Sin mucho esfuerzo, abrió los ojos y se vio en un lugar un poco oscuro, antiguo. Notó que estaba sentada en el suelo, pero estaba apoyando su cabeza en el hombro de alguien. Levantó la vista para encontrarse sorpresivamente con el faraón, que la miraba en un semblante preocupado.

— ¿Te encuentras bien, Anzu?

—… A…— No podía creerlo. ¿Cómo fue posible? ¿Ganaron? ¿Pero no que ese sujeto le había matado? ¿Estaba muerta? ¿Y estaba con él? ¿Y en dónde? —… Atem…

— ¿Qué te sucedió? ¿Por qué te desmayaste?

—…

— Esto es muy extraño. Supongo que fue el shock de los chicos que hayas…— Alzó más la vista para ver a Ishizu que miraba a ambos en un semblante preocupado. Eso solo la confundió más.

—… ¿De qué hablas, Ishizu-san?

La mujer hizo un gesto con la cabeza, mostrándole su alrededor. Ella se giró y vio a Yugi, a Jonouchi y a Honda en el suelo. ¿Qué hacían ellos allí? Volvió a mirar a su alrededor, notando la presencia de Kaiba, la de Marik y Bakura… Pero ellos eran normales… Y no tenían los artículos. También estaba el abuelo de Yugi y Otogi...

—… ¿Dónde estamos? — Preguntó, sin comprender.

—… ¿Anzu?

Vio que el faraón cambiaba su expresión preocupada a una de profunda tristeza. ¿Por qué estaba así? ¿Qué pasaba?

—… ¿Atem?

—…— Apartó sus ojos de ella mientras se ponía de pie.

La castaña le imitó, limpiándose su falda roja. Entonces se dio cuenta. Llevaba una camisa sin mangas, negra, que dejaba mostrar su estómago. Su falda roja con una cinturón… Y botas blancas.

Ella ya había usado ese vestuario… ¿Pero cuándo?

Volvió a mirar a su alrededor y palideció.

La lápida con los artículos residía en frente de ella. Y un poco más adelante… Una puerta… Que tenía el ojo de Horus en la parte de más arriba.

—…— Se giró a ver al tricolor.

Ignoró que los demás hayan despertado y hayan preguntado qué había pasado. Ella seguía mirando a Atem, esperando una respuesta… Una respuesta que tenía más que clara, pero no quería aceptarla…

Ese era su mayor miedo…

Era…

—… Yo perdí el duelo, Anzu. — Pronunció con cierto dolor, sin quitar sus ojos de ella.

Continuará…

TANTO TIEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEMPO! ESPERO QUE LOS HAYA DEJADO CON AUN MÁS GANAS DE LEER! NO ME MATEN! DX He estado muy ocupada… Enserio lo lamento, no he dado muchas señales de vida u.u

Por cierto… Quiero hacer un fic llamado "Detrás de Eternidad", donde su escritora (YO XD) interactúa con los personajes de Yugioh para realizar este proyecto n.n Es como una especie… "Detrás de cámaras" XD ¿Les gustaría? No les aseguro que se reirán… Pero por si acaso… Ñe XD

Una vez más, espero que les haya gustado

Fighting!

Rossana's Mind cambio y fuera!

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