Se que a estas alturas nadie desea ya leer mis excusas, asi que va el cap.

Psd: Gracias a Marijo216 por la traducción (aunque con bastantes errores gramaticales que es la razón por no haber publicado todo ya =) ) y también a AllySan, por acordarse de mi a pesar de lo ingrato que soy en no darme un tiempo para leer mi correo y responder a sus mensajes, en verdad lo lamento.

Título Original: Twisted Hearts.

Título Traducido: Corazones Atormentados.

Autor: Eternal fire1.

Traductor:Marijo216.

Corrección: Albreyck.

Corazones Atormentados

Cap. 26: Y en un Instante, Ella Desapareció.

Todas las peleas que tuvimos, y todas las palabras duras, todas las miradas que hemos compartido, los besos que robe, y todo esta desesperación que siento... todo el dolor de no tenerte a mi lado...

Yo te encontrare.


Después de pensarlo, había decidido que el asesinato de los hermanos Taisho, no le haría extravagantemente feliz.

La victoria de Naraku se olía en el aire. Sintió la gloria en su piel, saboreando el sabor agridulce. Lo vio. Las caras de los hermanos Taisho una vez que destruyese todo lo que les importaba... Su corazón se precipitó con adrenalina.

Además, matándolos parecía un regalo. Ellos no merecían misericordia.

Él sonrió. Los Taisho no tendrían ninguna oportunidad. Inuyasha y Sesshomaru, destruidos, arruinados, sin nada. ¡Oh, las alegrías que eso le traería! Si Naraku se sintiera especialmente cruel y Kikyo aumentaba su rebeldía, incluso dejaría que Inuyasha matase a su amada compañera. Tal vez incluso a la esposa de su hermano. Sí, le gustaba esa idea. Sus ojos brillaban con malicia. Eso sin duda sería interesante. Podía sentir escalofríos sólo de pensar en cómo ellos se despedazarían unos a otros. Luego, después de que Inuyasha volviera a sus sentidos, el olor de la sangre lo aturdiría, el olor de la sangre de Kikyo, la sangre de Aome. Cualquiera que él matase, el hanyou se quebraría.

Inuyasha Taisho se convertirá en su mascota, alguien para jugar un juego, para volverlo loco. Lo empujaría hasta que la locura se apoderase de su mente, hasta que se rompiera, cuando no quede nada del hanyou. Luego haría de él un títere para su entretenimiento.

¿Por qué matar a Inuyasha cuando podía tener tanta diversión con él?

Su hermano mayor, sin embargo...

Naraku tuvo que admitir que tan divertido como sería destrozar a Inuyasha, sería aún mejor destrozar a Sesshomaru. El arrogante Señor Sesshomaru, que mato sin piedad en la guerra infinita y ahora controlaba una compañía con una actitud equivalente. Sin su esposa, Aome, ¿sería tan difícil romper a Sesshomaru?

Era un desafío que él esperaba con impaciencia.

Los Youkai eran posesivos por naturaleza, los Inu-Youkai aún más. No importa lo experto y controlado que Sesshomaru era, todavía era un youkai perro, y los instintos siempre gobernaban cuando las emociones eran demasiado fuertes. El incontrolado youkai en el interior de Sesshomaru nunca soportaría verla en agonía. Sería en el momento en que sus ojos se pusieran rojos que iba a traer a Inuyasha ya loco para matar a Aome, o, si no hubiese llegado a controlar su mente hasta ese momento, Naraku le pondría fin él mismo.

No importaba.

De cualquier manera, Sesshomaru estaría demasiado lejos para salvarla. Los humanos son frágiles. Ellos necesitaban un error, un defecto, para desaparecer del planeta. Sesshomaru no sería capaz de salvarla. Ella moriría, y Sesshomaru, el gran tonto, perdería su espíritu. Sus movimientos dejarían de ser calculados; sus instintos se harían cargo. Este plan no podía fallar, especialmente desde que los dos hermanos llegarían a él por separado, su orgullo les impediría formar un equipo.

Juntos serian imparables, pero solos serian frágiles, y no hay duda de que estarían solos. Como su padre, que sufría de la arrogancia y sobre-confianza.

Eso sería su perdición.

"Kagura." Habló, dirigiéndose a la mujer youkai. "¿Están listas las cosas?"

Ella asintió. "Todo está como debería. Las invitaciones se enviaron, y todos ellos han confirmado su presencia."

"Bien. Ahora, tienes un trabajo."

"¿Qué será?"

"No estarás en la fiesta."

"¿Qué?"

"Estarás, pero nadie debe saber que estás ahí. Permanece invisible, oculta tu aroma youkai. No quiero que una sola alma note tu presencia."

"Va a ser extraño que tu subordinada no este en la fiesta."

"Eso no es problema. Supuestamente estarás en un congreso en Argentina. Terminando algunos tratos. Ya tengo tus testigos; ellos juraran que te vieron en Argentina. Incluso tengo los acuerdos preparados y que supuestamente realizaras."

"Entiendo... pero ¿por qué quieres que este en la fiesta sin que nadie me vea?"

Naraku sonrió. "Secuestraras a Aome Taisho."

Kagura levantó la vista. El escepticismo era evidente en sus ojos. "¿Voy a secuestrarla de una fiesta llena de gente?"

"Cuando la secuestres, ella estará sola."

"¿Cómo?"

Kikyo salió de las sombras y se acercó a la youkai. "Ahí es donde yo entro." Kikyo empezó. "Me aseguraré de que la chica venga corriendo directamente a ti. Lo único que tienes que hacer es sacarla."

Naraku rió. "Es perfecto. Después de eso, Kikyo se reunirá contigo en este punto." Dio vuelta a un mapa tendido sobre su escritorio y marcó un punto. "Por supuesto, hay ciertas cosas que debes arreglar para que se vea como una pelea, lo que significa que debes dejar sangre. Kagura, no uses tus poderes de youkai. Nadie debe sospechar de ti. "

"¿Cómo puedo ocultar mi olor?"

Naraku le entregó una pequeña botella. "Usarás esto. Puede ocultar cualquier olor." Ella asintió, y Naraku continuó. "Esto hará que Kikyo esté libre de toda culpa también, y nadie será capaz de decir el paradero de la mujer Taisho."

Kagura todavía estaba escéptica, confundida. "Pero pensé que querías la empresa."

"La tendré después de que se hayan ido los hermanos."

"¿Cómo va eso-"

Kikyo intervino "Estas son copias de sus dos testamentos. Inuyasha me deja todo a mí. El testamento de Sesshomaru es más complicado, pero deja suficiente para Aome. Con mi parte y la de Aome, Naraku legalmente puede hacerse cargo de la compañía."

"Así que una sola firma y todo será de Naraku."

La cara de Kikyo estaba en blanco, y Kagura se volvió a Naraku. "Una muy bien formado plan." Ella no había pensado que esto funcionaria la primera vez que lo había oído, pero ahora parecía más concreto, algo que realmente podría suceder.

"Como todo lo que hago." Respondió.

"¿Cómo exactamente vas a hacer que Aome caía en esto?"

Kikyo la miró. "Tengo formas."

"Estoy segura de que las tienes". Kagura dijo, empujándola a un lado mientras ella salía de la habitación.

Naraku se volvió a Kikyo. "No falles." Dijo, su voz dulce como el chocolate, "o perderás a tu hermana."

La cara de Kikyo estaba firme. "Nunca fallo."

"Eres una buena chica." Su sonrisa era de satisfacción.

"¿Cómo sabes que Sesshomaru e Inuyasha encontrarán tu localización cuando llegue el momento?" Kikyo preguntó.

"Eres la compañera de Inuyasha, él puede encontrarte si pone su mente en ello. También es demasiado imprudente y estúpido para involucrar a la policía. Estará tras tu pista antes de que los demás se den cuenta de que él es el único que puede encontrarte, lo que los hace inútiles."

"¿Y Sesshomaru?"

"Él esta unido a su humana, y Sesshomaru ya piensa en ella como suya. Nunca deja nada de lo que es suyo salir de sus manos por mucho tiempo. Él me encontrara."

"¿Y después de que desaparezcamos...?"

"Está cubierto."

"Parece que has pensado en todo."

"Como siempre. Ahora vete."

"Como quieras." Dijo Kikyo, inclinando la cabeza, respectivamente, antes de irse. Las acciones o palabras de Kikyo no le engañaban. La miko lo odiaba, él lo sabía. Lo había sabido desde que le había ofrecido su mano. Sabía que su odio hacia él se intensifico a medida que ella creció.

A Naraku no le importaba como estaba destruyendo todo lo que pertenecía a los Taisho.

Para su desgracia, ella pertenecía a un Taisho.


"¡Pero no quiero ir!" Aome gimió.

Trató con sus agresivos ojos de cachorro, que para su gran decepción no tenían absolutamente ningún efecto sobre Sesshomaru. Él simplemente le informó que no estaba funcionando. Ella trató sutilmente, con un suspiro largo y fuerte y darle un millón de pequeños signos de que la sola idea de ir la hacia infeliz.

Que tampoco había funcionado.

Él respondió que no estaba contento de ir, también, y si él no estaba contento, no veía ninguna razón por la cual ella no debe ser infeliz también. Su mirada sólo, solo lo hacía más divertido. Ella dijo que lo odiaba, incluso lanzó varios objetos en su dirección. Por desgracia, eran almohadas, así que su amenaza no era ninguna riesgo en absoluto. Por último, le escribió una lista de las razones por las que no quería ir. La miró por encima sólo para informarle de que, incluso si era alérgica a las fiestas de lujo, ella iría. Aome frunció los labios y gimió como si su vida dependiera de ello.

"De verdad, realmente, no quiero ir." Insistió.

"Vas a ir."

"¡Nunca he estado en una de esas cosas!"

"Será una buena oportunidad para ampliar tus horizontes."

Ella se cruzó de brazos. "Yo no quiero ampliar mis horizontes. Ni siquiera sé cómo comportarme."

"Vas a estar conmigo la mayor parte del tiempo. Te diré cómo."

"Odias darme instrucciones. Te quejas de que nunca las sigo, así que si lo haces, acabarás molesto y enojado, y entonces, ¿quién sabe? Tal vez encuentres a un molesto youkai y mates a todos".

"Entonces voy a hacerle un favor al mundo."

"Y acabarías en la cárcel."

"Estoy seguro de que el gobierno me concedería una medalla."

Aome se quejó porque sabía que Sesshomaru tenía razón. Era probablemente el único ser en el mundo entero que podía librarse de un homicidio y recibir honores en lugar de castigo. Sabía que todo lo que decía no tenía ningún efecto, pero lo intentó.

"No sé bailar."

"Te voy a guiar."

La sorpresa revoloteaba en su cara. "¿Sabes bailar?"

"Por supuesto."

"¿Cuando... dónde?"

"Tuve que aprender algún tiempo atrás."

Aome se pregunto exactamente cuánto tiempo atrás, pero no se lo pregunto. Él había dejado en claro que había cosas que nunca sabría. En lugar, volvió a asumir su tarea de escaparse de esta fiesta.

"Te pisare."

"Soy muy buen bailarín para que eso suceda. De hecho, soy tan buen bailarín que incluso te hare lucir bien."

"Ah... ¿gracias?"

"De nada."

Por un momento, Aome pensó que podría odiar a Sesshomaru más de lo que sería saludable. Hacerla ir a fiestas de lujo donde no tendría nada que hacer mientras Sesshomaru hablaba de negocios toda la noche. Sería la noche más aburrida e incómoda de toda su vida. Ese bastardo. Aome miró la silla como si fuera la culpable de hacer que vaya a la fiesta.

"¡Pero no conozco a nadie!" Ella intentó sin convicción.

"Me conoces a mi."

Ella soltó una carcajada burlona. "Eso es todo. Y tú estarás ocupado con ofertas y políticos para prestarme alguna atención."

Aunque Aome no lo sabía, Sesshomaru pensaba que era imposible no fijarse en ella. Ella simplemente... llamaba la atención. Siempre que entraba a un cuarto, todo el mundo se volvia a mirarla. Era un hecho que nunca se daba cuenta, pero Sesshomaru sí. Sin embargo, para silenciar su lloriqueo, le dijo algo que seguramente la motivaría.

"Sango estará allí."

Aome se detuvo mirando por un momento. "¿De veras?"

"Sí, su padre siempre la envía en su lugar. De hecho, algunos piensan que Sango es el embajador."

"Lo será un día."

"Sí."

"Así que... ¿por qué su padre puede evitar ir y yo no?"

"Porque él tiene a alguien para que lo sustituya, y tu tienes que venir conmigo."

"¿Por qué?"

Sesshomaru le entregó la invitación.

Para el Sr. Sesshomaru y su encantadora esposa.

Están invitados a la inauguración del nuevo edificio de la empresa Shikon.

Su presencia será gratamente apreciada.

Y bla, bla, bla, hora y dirección. Era una lujosa invitación de color blanco puro con brillantes letras de oro grabadas. Tenía un símbolo, que Aome imagino pertenecía a la empresa. Estaba dirigido formalmente, pero de una manera que uno se sienta culpable si rechazaba la invitación. La maldita cosa incluso lucía costosa. Aome no podía imaginar cómo luciría la fiesta.

"¿No puedes decir que tengo una fiebre muy alta?"

"No."

"¿Una enfermedad mortal?"

"Si digo eso, entonces tendría que anunciar tu muerte."

"¿Algo inevitablemente contagioso?"

"Me hubiera enfermo también."

"¡Entonces los dos podríamos quedarnos!" Aome dijo alegremente.

Sesshomaru sonrió un poco con esto. "No, tengo que ir."

"¿Por qué?"

"Shikon es una empresa importante, y no me fío de Inuyasha para representar a nuestra empresa, así que tendré que ir."

"¡Pero no tengo nada que ponerme!" Ella sabía que se estaba quedando sin excusas.

"Tu vestido, los zapatos y las joyas llegarán a tiempo."

Aome estaba derrotada, pero eso no le impidió sacarle la lengua. Algo cambió en sus ojos, y Aome juró que vio a sonrisa maliciosa arrastrarse en su rostro. En un solo movimiento, él tenía sus brazos alrededor de ella, y ella estaba contra su pecho.

"Es mejor que no la saques si no pretendes usarla."

Ella estaba muy sorprendida por sus palabras para responder. ¿Desde cuándo hacían bromas como está entre ellos? De hecho, estaba tan sorprendida que abrió la boca sin previo aviso. Sesshomaru lo noto. Él sello su boca con la suya, besándola larga y profundamente. Ella se quedó sin aliento cuando él se retiró.

"¿Iras a la fiesta conmigo?" Su voz era aterciopelada contra su piel.

"Hnn... ¿sí?" Aome logro decir, en realidad no oyendo lo que él dijo. Nunca podía centrarse cuando ellos estaban tan cerca.

Sesshomaru pensó que debía haberla besado hace mucho tiempo. Ella siempre estaba más cooperativa después de que la besaba. También hablaba menos.

"Bien, ahora no puedes echarte atrás."

Aome se dio cuenta de lo que había hecho y su boca se abrió una vez, dos veces, y luego maldijo. Sesshomaru le dio una mirada de suficiencia. Aome pensó que todo era injusto.


La fiesta era todo lo que uno podía imaginar y más. Fuentes de champagne y de chocolate adornaban el salón de baile. Mesas de los alimentos más caros y deliciosos estaban colocadas en ambos lados de la sala. Las cortinas corridas revelaban un cielo lleno de estrellas y la luna, blanca y llena. Una banda tocaba música lenta y la gente charlaba y comía, disfrutando de la noche que Naraku Senaka previo para ellos. Afuera, los jardines tenían antorchas que iluminaban un camino que dirigía a un laberinto de parcelas, perfecto para los huéspedes que necesitaban aire fresco.

Todo parecía perfecto, el estado de ánimo, la comida, los invitados. Era un éxito total.

A Sesshomaru no le gustaba la fiesta, y por la mirada en el rostro de Koga, a él no le gustaba tampoco.

"Odio estas cosas."

"Yo también."

Koga sonrió. "Siempre pensé que te gustaban."

"¿Por qué piensas eso?"

"Es la oportunidad perfecta para que la gente te diga qué grande eres y lo mucho que adoran el suelo que pisas."

"Son todos idiotas."

"Los Idiotas son generalmente seguidores."

"Yo no necesito seguidores idiotas."

Koga se rió, y Miroku se paró a su lado.

"Parece que la noche es encantadora." dijo, haciendo reír a Koga más duro.

"Sesshomaru la odia."

Miroku miro a Sesshomaru. "Imagine que lo haría."

Los hombres estaban molestando a Sesshomaru. Hablaban mucho, y todo lo que él quería hacer era irse a casa y... convencer a Aome que debían hacer algo más que besarse. Aunque los besos eran buenos, de hecho, muy buenos, él quería poner sus manos encima de toda ella y... Koga lo golpeó ligeramente en el hombro.

"¿Por qué hiciste eso?" Sesshomaru demando.

"Miroku te ha hecho una pregunta."

Sesshomaru no se molestó en preguntar cuál era la pregunta. Miroku no parecía decepcionado en absoluto. En cambio, Sesshomaru le hizo a Koga una pregunta. "¿Tienes la información que te pedí?"

"Sí, voy a dártela más tarde." Gimió.

"¡Estoy tan malditamente aburrido!"

Era el turno de Miroku de reír. "No veo por qué."

"¿Huh?"

Miroku señaló a un grupo de invitadas. "Uno no puede estar aburrido cuando tiene tales bellezas para mirar."

Sesshomaru se volvió a ver de lo que estaba hablando, y casi gruñó al recordar que el abogado estaba saliendo con Sango, y probablemente fue ella a quien se refería.

Sin embargo, utilizó un plural.

El abogado tenía la suerte de ser amigo de Aome.

Sus ojos se quedaron en el grupo señalado por Miroku, al igual que Koga y Miroku.

Una demonio lobo, Sesshomaru pensó que su nombre era Ayame, hablaba animadamente con Sango y Aome, y Sesshomaru tuvo que admitir, Aome lucia sorprendente. Llevaba un vestido ligeramente dorado que abrazaba sus curvas y corrió a sus pies. El vestido tenía un corte en V al frente y llegaba abajo en la espalda. Llevaba un collar de diamantes enchapada con oro que había escogido para ella. Se veía deliciosa.

Para Sesshomaru, era obvio que los otros hombres pensaban que se veía bien, tan bien, que desde que se había ido a estar con sus amigos, seguían acercándose a ella. Sesshomaru miró amenazadoramente a algunos, y Aome lidio con los demás por su cuenta. Un hombre había sido muy insistente y Sesshomaru no había sido capaz de frenar cuando se acercó a Aome y aterrorizó tanto al pobre, que ningún hombre se le acercó más. Sesshomaru estaba satisfecho, y Aome le reprendió por ser amenazador. Sin embargo, lo miró agradecida, y Sesshomaru la había dejado sola con sus amigas.

Koga se rió de su reacción, aunque Sesshomaru estaba más allá del punto de atención. No podía entender a Aome, y no podía comprenderse a sí mismo cuando se trataba de ella. La tentativa sólo le daba dolores de cabeza, por lo que fue muy feliz en su ignorancia de este asunto.

Como si sintiera su mirada, Aome se volvió y le guiñó el ojo. Nadie más lo noto, pero Sesshomaru le dio la más pequeña de las sonrisas antes de que su expresión fuera blanca de nuevo. Ella se sonrojó y se alejó. Sesshomaru estaba más que satisfecho.

Entonces, sus ojos captaron algo que no le gusto. Koga gruñó bajo en la garganta y Miroku se tensó. Su objeto de aversión se acerco hacia ellos como si no hubiera notado nada.

"¿Espero que todo haya sido de su placer?", Dijo Naraku Senaka, dos exuberantes mujeres youkai riéndose a su lado.

"Lo es." Sesshomaru respondió neutral.

Naraku sonrió. "Estoy contento. Oh, y Sesshomaru, ¿te importaría venir más tarde a una de las habitaciones privadas? Tengo algo que quiero discutir con usted más... en privado".

A Sesshomaru no le gustaba el tono de eso. "Entonces, iré más tarde."

La sonrisa de Naraku se amplio. "Excelente. Sigan disfrutando."

Con eso, Naraku se marcho para dirigirse a otros invitados.

"No me gusta esto." Koga dijo.

"Parece sospechoso." Miroku concordó.

Sesshomaru entornó los ojos. "Voy a ir. Tendré que ver lo que está tramando."

Koga y Miroku no tenían respuesta para eso.


Naraku le dio la señal, y Kikyo sabía que era hora de actuar. Había estado con Inuyasha por más de tres horas. La gente estaba conversando animadamente por todas partes a su alrededor. Los invitados estaban felices, y lo más importante, distraídos.

No había mejor momento.

Se volvió a Inuyasha.

"Creo que voy a ir a tomar un poco de aire, amor. Está haciendo demasiado calor aquí."

Su brazo la rodeó por la cintura y se inclinó más cerca a ella. "¿Quieres que vaya contigo?"

Se echó a reír un poco. "Oh, no, voy a estar bien. Eres importante, amor. Tu presencia será extrañada."

Inuyasha gimió. Durante toda la noche, la gente se acerco a él para hablar sobre la empresa Taisho. Parecían demasiados miedosos de acercarse a Sesshomaru. Kikyo no podía culparlos.

"¿Estás segura?"

"Sí, por supuesto."

Suspiró. "Estoy cansado de estar aquí. Odio estas cosas. La gente es tan... "

"¿Hipócrita?"

"Yo iba a decir aburrido, pero supongo que hipócrita es un buen término, también."

"¡Oh, vamos, Inuyasha, es sólo una fiesta!."

Inuyasha la miró como si se hubiera vuelto loca. "Tengo que venir a estas cosas por lo menos una vez al mes."

"Entonces, ya deberías estar acostumbrado a ellos." Ella le dijo al mismo tiempo que se separaba de su agarre. "Estaré de vuelta antes de que te des cuenta." Ella prometió, y porque sabía que la próxima vez que lo viera serían enemigos, se levantó de puntillas y lo besó suavemente.

"No siento nada por él." Se dijo. "No hay culpa por lo que voy a hacer. Este es mi trabajo. Ha sido un trabajo desde el principio."

"No me eches mucho de menos." Ella dijo contra sus labios, y luego se volvió para alejarse. Salió a los jardines, y una vez que Inuyasha se acercó a Miroku, entró a la sala donde Naraku le había dado instrucciones de ir.

Sesshomaru estaría esperando.

Necesitaba unos segundos cerca del youkai, y todo estaría en marcha. Abrió la puerta, cerrándola detrás de ella.

Tal como Naraku había dicho, Sesshomaru estaba allí, su rostro inexpresivo, aunque Kikyo imaginaba que estaba aburrido en su mente. Sus ojos brillaron en el momento el que ella entro.

"Oh, lo siento, no sabía que alguien iba a estar aquí." Ella dijo, dando un paso más cerca de Sesshomaru. Su espalda seguía recta y él no dijo nada. Su cuerpo entero gritó peligro. Él podía hacer que cualquiera se sienta menos solo por existir. Kikyo se preguntó cómo Aome era capaz de soportarlo. Era evidente que esta miko tenía más en ella de lo que se veía. Finalmente, estaba junto a él.

"¿Qué quieres?" Le preguntó. Su tono era frío y su cara inexpresiva.

Kikyo rió un poco. "Bueno, tuve que escaparme un rato, pero no quería salir, así que estaba vagando alrededor, y vi esta sala, y ya sabes el resto."

"¿No deberías estar con mi medio hermano?"

"Él está hablando con Miroku sobre alguna negociación. Yo quería darles un poco de privacidad." Estiró la mano hacia su pecho. Sesshomaru tenía su mano aplastando la suya antes de que ella fuera capaz de tocarlo. Su puño la estaba lastimando, pero Kikyo se mordió un poco la lengua para no decir nada.

"No me toques." Ordenó, y sus ojos eran más oscuros. Es claro que ésta era una advertencia.

"Lo siento, es sólo que tienes algo en la chaqueta, y yo sólo..." Kikyo escuchó los pasos que se acercaban. Utilizó su poder de Miko para saber quien estaba allí y sonrió cuando se enteró. "Yo sólo quería quitar..." Entonces se lanzó hacia adelante, cerrando sus labios con los de él. La puerta se abrió, y Kikyo abrió sus ojos un poco para ver entrar a Aome, jadear e irse sin una palabra. Al parecer, no fue la única que la vio porque estaba tirada en el suelo en el instante siguiente. Sesshomaru estaba por encima de ella.

"Acércate a mí otra vez, y voy a olvidar que eres la esposa de Inuyasha."

Kikyo se permitió un momento para temer por su vida. Había pensado que él era frío e intimidante antes. Evidentemente, había subestimado cuán peligroso y terrible era. Ella asintió con la cabeza.

Suspiró cuando se fue. Bueno, esa parte del plan estaba terminada. Se levantó del suelo. Ahora sólo tenía que ir con Kagura y pretender que peleaban.

Kikyo se apoyó contra la pared por un segundo antes de salir de la habitación. Cerró los ojos. No era estúpida. Había visto la ira en los ojos del youkai. La habría lastimado si no estuviera casada con Inuyasha. Tragó saliva y en silencio, agradeció a Inuyasha por ser su esposo.

O tal vez debería agradecer Sesshomaru por cuidar un poco la felicidad de su hermano menor.


Aome sonrió por algo que Sango dijo.

"Bueno, al menos, la comida es excelente." Ayame, comentó, y las tres tuvieron que reírse.

"Sí, bueno, supongo que incluso Senaka puede lograr eso." Se rieron de nuevo.

"Um, chicas, vuelvo en un minuto." Aome les dijo, había visto momentos antes salir a Sesshomaru. Se preguntó si tal vez estaba dispuesto a volver a casa. Esperaba que sí. Le encantaba estar con sus amigos, pero estaba cansada, y no le gustaba este lugar. Además, el anfitrión la ponía nerviosa.

"Claro, Aome." Dijo Sango, y continuó su conversación con Ayame cuando Aome se fue.

"Ahora," pensó, "¿Adónde fue?"

Podía sentir al youkai por su aura, pero era difícil separarla con tantos alrededor, así que empezó por el pasillo que le vio tomar. Suspiró cuando vio las decenas de puertas que había. Probando suerte, abrió una puerta tras otra, hasta que llego a uno... y jadeo, casi se desmaya. Estaba Sesshomaru, bien, pero no estaba solo. Tenía la mano Kikyo en una de las suyas, y sus labios apretados juntos...

Se estaban besando, besando, oh Dios...

Se dio la vuelta y salió corriendo. Corrió directamente a través de las puertas al camino alineado con el jardín. Siguió corriendo, sin darse cuenta de los ojos que la miraban con curiosidad. Llegó al final del camino y hacia el laberinto, adentrándose sin pensar. Por último, cuando se dio cuenta que estaba perdida, se detuvo.

No podía creerlo. Había lágrimas en sus ojos, y se sentía tan...

"Nunca te sere infiel."

Él lo prometió. Y ella... ella le creyó como la tonta que era. Debería haberlo sabido mejor. Se dejo caer al suelo. Debería haberlo sabido mejor. Nunca debería haberle dejado que bajara sus defensas. Después de Inuyasha, se lo había prometido a sí misma... pero este era Sesshomaru...

Y maldita sea dolía.

Dolía mucho. Había sido menos de un segundo, pero al ver a Sesshomaru con alguien más...

Ella le creyó. Ella creía todo lo él decía. Ella confiaba en él.

Mintió, al igual que su hermano.

No podía creer lo que estaba pasando, era Kikyo de nuevo. Como si una vez no fuera suficiente, como si quitarle a Inuyasha no fuera suficiente, la perra había tomado a Sesshomaru también...

El dolor en su corazón era como nada de lo que jamás había sentido antes. Ni siquiera cuando Inuyasha había dicho que habían terminado. Esta vez, el dolor era entumecedor. El entumecimiento se expandió a través de sus entrañas, destrozándola.

Pensó que el dolor iba a durar para siempre este vez.

Sabía que Sesshomaru nunca la amaría y ella había estado bien con eso. Incluso pensó que podría lidiar con eso, porque él se quedaría con ella, pero estaba con Kikyo, y sus labios sobre los suyos, y...

Aome se puso de pie de repente, sus manos formando puños. No estaría triste esta vez. No.

Si Kikyo quería una pelea, pues bien, ella obtendría una. Sesshomaru y ella no eran perfectos uno para el otro, pero ¿y qué? Él era su marido, y ella se estaría condenado si lo dejaba ir sin pelear, y ¿quién se creía ese idiota que era ella? Regresaría y le mostraría exactamente...

Aome se congeló. Alguien estaba detrás de ella. Podía sentir unos ojos en su espalda. Aome se dio vuelta, explorando el área, sin encontrar nada. Se mordió el labio inferior.

¿Lo había imaginado? Tal vez eran los nervios...

"Pobre, pobre, miko siempre sola." Dijo una voz, haciendo que el vello en la parte posterior del cuello de Aome se erizara.

"¿Quién es...?" Pero eso fue todo lo que Aome alcanzo a decir cuando algo la golpeó en la cabeza y todo dio vueltas.

Estaba cayendo al suelo, pero alguien la agarró.

"¿Sesshomaru?" Susurró. Hubo una risa cruel.

"Me temo que no vas a ser tan afortunada."

Aome cayó inconsciente.


Sesshomaru trató de no vomitar después de que la estúpida compañera de Inuyasha lo besó. En verdad, como si esta fiesta no fue lo suficientemente desagradable, esa maldita humana tenía que hacerlo peor.

"Te ves... enfadado." Koga le dijo. Miró al youkai lobo. Por supuesto, estaba enojado. Una criatura repugnante acababa de besarlo, y Aome lo había visto. Probablemente estaba corriendo por ahí causando problemas. Sesshomaru freno su impulso de gruñir.

Ella probablemente no tomaría muy amablemente lo que había visto. Sesshomaru tendría que explicarle por horas hasta que finalmente se calmara.

Y él había querido ir a casa y convencerla de hacer algunas actividades muy provocativas. La estúpida humana había arruinado todo. Tendría que haber roto una de sus extremidades.

"Entonces, ¿qué pasó?"

Sesshomaru no le contestó. En su lugar, se centró en la búsqueda de su esposa. Era demasiado torpe, y en el estado en que se encontraba, probablemente terminaría por dañarse a sí misma. Intentó buscar dentro. No estaba allí. Trató en los jardines. No ahí. El aparcamiento estaba vacío de su presencia.

Aome no estaba por ninguna parte.

No importaba qué tan enojada estaba, no lo habría dejado. Ella no hubiera tenido tiempo, en cualquier caso; él no había tenido tiempo para deshacerse de las molestias y volver a la reunión.

Algo estaba mal. Podía sentirlo en cada parte de su cuerpo, y le hacía preocuparse.

Por ella.

Algo andaba mal con Aome.

Sentía un temor frío que invadía su mente.

Salió, siguiendo los restos de su esencia. Koga le seguía. Sesshomaru entró en el laberinto, siguiendo siempre su camino. Llegó a un punto muerto. Estaba a punto de volver cuando algo llamó su atención.

Brillante en la oscuridad, el collar de diamantes de Aome estaba en el suelo. Junto a él, había sangre.

Sesshomaru vio rojo al momento que el olor golpeó su nariz.

Era la sangre de Aome.

Alguien la había lastimado. Alguien la hizo sangrar.

Sus garras se enterraron contra su piel y líneas de sangre se dibujaron en sus manos. Una delgada línea de sangre corría por sus dedos para caer a tierra.

Luego, otro pensamiento cruzó su mente.

Alguien se la había llevado.

De él.

Sesshomaru gruñó.

Fue buscar a la compañera de Inuyasha, y como él pensaba, ella también estaba desaparecida.

"Llama a Inuyasha." Le dijo a Koga. Su voz casi en un susurro, pero la promesa de la muerte que tenía era suficiente para hacer que Koga fuera sin un segundo pensamiento.

Quienquiera que había tomado a Aome desearía nunca haber nacido. Rompería todos los huesos de su cuerpo. Luego, los repararía, sólo para romperlos de nuevo. Tendría que mantenerlo lúcido mientras torturaba al idiota, presionando cada nervio de dolor que él conocía.

Y en la noche, bajo las estrellas, con el collar de Aome firmemente en su puño, juró que la traería de regreso con él. Ella estaría a su lado, sana y salva, porque la encontraría antes de que algo le pasara.

Y el sentimiento de pérdida, de dolor, el sufrimiento más grande que jamás había sentido de repente lo alcanzo, y levantó su cabeza y aulló.

Su corazón lloraba con la terrible realidad de que su compañera había sido arrebatada de su lado.