Título: Propiedad del Rey
Autor ORIGINAL: Red Autumn
Traductora: Darkkie (aka Jun, aka VaniaHepskins)
Pareja(s): Legolas/Aragorn, Arwen/Aragorn (implícito)
Clasificación: PG-13 a NC17 – Slash, violación, Angustia, Pensamientos oscuros, violencia, MPREG.
Advertencia: Muy, muy oscuro. Muchas descripciones gráficas físicas y mentales. POR FAVOR, POR FAVOR CONSIDEREN LAS ADVERTENCIAS.
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Tolkien y sólo a él. Sólo los tomé prestados para darle vida a mi universo fantástico.
26. Confrontación (Parte 1).
En un mes, ya estaré listo para el nacimiento del bebé. Cuanto más se acercaba el día, más me sentía agitado. Por una parte, me gustaría que el nacimiento fuera rápido por que quería de vuelta mi libertad para volver a correr y montar a caballo nuevamente; retomar mi pasión por la arquería con Haldir; y la esperanza de volver a Mirkwood. Pero por otra, temía que mi tiempo en Arda llegara a su fin.
La muerte no era un tema común entre los elfos por que rara vez ocurría. Debería ser lógico que le tuviera miedo a la muerte pero no le tenía. Tenía el suficiente tiempo para afrontar este viaje y además de eso, aún deseaba abrazar a la muerte, como lo quería hacer tantos meses. Quería liberarme finalmente.
Mi único arrepentimiento, era que había tantas cosas que deseaba hacer y ver antes de mi final. Antes de que muera, espero de todo corazón ser capaz de pedirle perdón a mi familia por mi debilidad y por la vergüenza que les he traído. También espero ser capaz de ver el rostro de mi bebé por primera vez, antes de desfallecer. No sería justo que lo llevara por tanto tiempo y no tener la oportunidad de estar cara a cara.
'Por favor, misericordiosa Nienna. Vengo a rogarte nuevamente. Déjame ver el rostro de mi bebé antes de que Lord Mandos me llame. Sólo una vez. Eso es todo lo que pido. Sólo una vez.'
Y con mi último aliento, yo quería darle mi último regalo a mi bebé – un nombre.
Esos eran los pensamientos constantes que me embargaban a diario. Quería pasar más tiempo haciendo algo en lo que me ocupara, pero sin salir de mí talan, no había mucho que pudiera hacer. Me deprimía mucho, reflexionando en la esquina de la cama (se estaba haciendo difícil sentarme en el piso y levantarme después).
La inactividad, combinada como cansancio físico y mental por el peso del embarazo y el stress, me ponían perezoso y somnoliento. Mi siempre preocupado amigo, se había tomado la libertad de comentarle a Bronwe, el sanador, sobre mi condición, me sentí aliviado al saber que era normal que me deprimiera un poco y voluble antes del nacimiento. Me dijeron que descansara más, por que necesitaría toda la energía que tuviera para llegar hasta el final. No podía estar más de acuerdo.
Haldir podía ser tan paciente como testarudo, algunas veces me desesperaba. Había ocasiones en que trataba de contarle sobre mis temores y preocupaciones, pero él obstinadamente se rehusaba a escucharlos. Se esforzaba a su vez, en hacerme creer que todo estaría bien.
Yo pensaba de otra manera. Lo sentía muy dentro en mis huesos.
En ocasiones llevaba a Haldir contra la pared, terminábamos discutiendo. Una vez casi me grito que parara de ahogarme al auto compadecerme. Esas eran palabras que me herían, especialmente viniendo de Haldir, pero cuando miraba sus ojos, me sorprendía ver su frustración y su miedo. Retenía mi lengua y cualquier forma de réplica que pudiera lanzarle.
Me di cuenta de que Haldir realmente se preocupaba por mí, aunque deseaba con ansías saber hasta que nivel. Este temor suyo – de que me pudiera perder nuevamente – era demasiado real. Me preguntaba si en esta ocasión él se uniría conmigo en los Salones de Espera cuando hiciera mi viaje final. Viendo al fin, que no había motivo del hacer mis últimos días en Arda más difíciles, me rendí. Hicimos las paces rápidamente y buenos amigos nuevamente.
Coincidentemente, el 'Gran Festival de Otoño' llegaría en dos semanas después de mi ciclo. Haldir exitosamente me había distraído con las historias de la celebración que se llevaría a cabo en Caras Galadhon. Deseaba ser capaz de asistir pero no estaba lo suficientemente seguro que pudiera hacerlo. Claro que no se lo mencioné a Haldir. Ya tenía suficiente por que preocuparse.
Había otra preocupación que llenaba mi mente últimamente. Estaba ansioso por ver a Lord Elrond por que necesitaba su valor y confianza en que la cirugía sería un éxito, y que mi bebé tuviera oportunidad de sobrevivir. Todavía no sabía nada de él o de mi Adar. Pensaba que Haldir estaba preocupado por esto también, a pesar de que no lo demostraba.
Siguiendo el consejo del Sanador, pase la mayoría de mi tiempo dormido o tomando un largo baño después del ocaso. Los sirvientes se habían retirado justo después de dejar el baño preparado para mí, y me escurría en el baño para encontrarme con Haldir ocupado en doblar toallas y ropa en el estante. Había dejado una botella de aceite en el estante para que pudiera usarla al humectar mi piel reseca del vientre, caderas y espalda. La comezón se estaba haciendo molesta y vergonzosa, por que no era propio de un elfo esconderse para rascarse y disfrutarlo inmensamente.
Viendo a Haldir trabajar, trajo una sonrisa a mis labios, por que me recordaba un poco a Aragorn y a Faramir – su constante preocupación por alguien como yo.
Después que Haldir termino, abandonaría el baño así que tendría privacidad.
"No te quedes demasiado. O de otra manera, echaré la puerta abajo para rescatarte," bromeó Haldir mientras se alejaba. Le saque la lengua y cerré la puerta tras él.
Una vez que estuve desnudo, me metí en el agua tibia. Ya no toleraba el agua caliente y tal vez podía hacerle daño al bebé. Tuve cuidado de no resbalar, por que mi forma abultada no me dejaba ver donde estaba pisando.
El placer de este simple lujo era todo lo que pedía por el momento. Como un paranoico me estaba asegurando de que cada sensación - tocar, ver, oler, gusto y sonido – se quedara grabada en mi memoria, para que pudiera recordarlo cada vez que estuviera demasiado aburrido en el Reino de Mandos.
La superficie del agua acariciaba mi piel expuesta como el toque sensible de un amante. Cuando me bajé un poco, la tibieza del agua me abrazo con bendita afección. Suspiré profundamente y sentí el dolor de mi espalda cesar casi inmediatamente y los músculos tensos de mis piernas que me ocasionaban calambres, se relajaban lentamente.
Como lo predije, el bebé estuvo de acuerdo con mis sentimientos, pues me dio una leve patada. Había descubierto por accidente que el bebé podía entender cada pensamiento y que era esta su manera de comunicarse conmigo, a través de pataditas – una por 'si' y dos para 'no'.
Últimamente, noté que el bebé estaba desarrollando su propia personalidad. Algunas veces el bebé pateaba con fuerza cuando estaba enojado y se movía ligeramente cuando estaba de buen humor. Era una cosa extraña para mí encontrarme con un bebé siendo tan sensible a las influencias externas y responder a ellas con inteligencia. De alguna manera, me hacia sentir que ya no estaba solo. Si lo hubiera notado antes, no hubiera estado deprimido todo el tiempo, pensando en que todos me habían abandonado. De hecho, mi más cercano aliado estaba dentro de mí.
Instintivamente, deje recorrer mi mano por mi vientre abultado, disfrutando el sentimiento del cosquilleo en mi piel.
"Hola, jovencito. ¿Eres mi hijo o mi hija? Debo empezar a pensar en un nombre para ti y será un hombre élfico. Debe de ser un hermoso nombre para ti por que eres un bebé especial. Eres el nieto del Rey Thranduil del Bosque Verde y bisnieto del poderoso Oropher, fundador de El Gran Bosque Verde," empecé a hablarle al bebé. Sonreí al sentir una patadita dentro de mí. "Tal vez algún día, seremos capaz de reunirnos de nuevo en Valinor. Hasta entonces, te extrañare terriblemente." Solamente el silencio me respondió esta vez.
'Grandioso, aún mi bebé está aprendiendo a ponerse en contra mía' entorne los ojos rindiéndome. ¿Cómo logró obtener esos malos hábitos de Haldir? Elfitos de estos días no respetan a sus mayores. Después recordé que Tahision me había dicho la misma cosa. Sonreí, sabiendo finalmente lo que quiso decir.
Mientras mi mente vagaba en esos benditos pensamientos. Escuché unos breves golpes seguidos por una breve conversación. No podía entender las palabras pero el tono no denotaba ninguna emergencia. No reconocí la voz del otro creo que él debe de ser un mensajero o otra guardián reportando a Haldir.
Fue un breve reporte y después se cerró la puerta, Haldir llamo a la puerta del baño para tener mi atención.
"¿Legolas?" vino una suave voz del otro lado.
"¿Sí, Haldir?" respondí sin salir de la tina.
"Lord Celeborn necesita verme para algo urgente sobre Aragorn. Mientras estoy fuera, alguien estará aquí un momento. Faramir esté en camino. ¿Estará bien todo contigo? No tardaré mucho," explicó Haldir.
"Estaré bien, Haldir. No te preocupes por mí," le respondí.
"Muy bien. Trataré de regresar rápido."
"Te veré entonces," le despedí. Escuché a Haldir dar algunas instrucciones finales antes de marcarse. Hubo un breve ruido mientras el otro guardián entró a la habitación. Luego hubo silencio.
Pronto, no pude evitar la somnolencia que me había llegado antes.
Mi completa confianza en Lothlorien como un lugar seguro me protegía. Era inútil preocuparme por algo, ya que tenía total confianza en el Guardianes de los Bosques Dorados. Si ellos hubieran fallado, Aragorn habría aparecido hace días.
En Lothlorien, era fácil caer dormido profundamente. Descansaba propiamente, conociendo bien que Haldir estaba a mi lado. Por lo mismo, no me di cuenta si Faramir había entrado a mi talan para tomar el deber de Haldir.
TBC…
