.:*Con los Ojos del Corazón por ByWillowy*:.

Capítulo 26/37

.:*Desiciones*:.

Nota de traducción: Se han hecho algunas adiciones a la narrativa a fin de mejorar la prosa en español. No se pretende infringir o irrespetar el argumento/historia original.


Era una flor solitaria, mariposa gozosa te posaste ahí; después el polen de otra flor más fragante llamó, y la mariposa voló

Frida Kahlo


Spencer entró en la casa de Jaye para encontrase con Truan en la cocina, quien vertía jugo en un vaso. "Hey, Truan, hola. ¿Cómo amaneció ella?" preguntó inmediatamente.

Se había dado cuenta -apenas llegar- que el musculoso-italiano estaba más distante que de costumbre, ni siquiera le había dado su saludo habitual de estas horas.

"Buenos días, doctor Reid. Ella no ha pasado una buena noche" respondió.

Spencer le entregó una bolsa que había traído consigo y que contenía una ración de las magdalenas favoritas de Jaye (naranja y arándano). Pero con esa información, comenzó a preocuparse. "¿Pasó algo anoche?"

Truan usó el vaso para marcarle con un gesto el lugar que Spencer debía ocupar en la mesa y él lo hizo, se sentó callado y esperó a que el otro hombre hiciera lo mismo.

Se miraron entré sí unos segundos hasta que el enfermero habló. "Si lo que quiere saber es si existe alguna razón física para su mala noche, no la hay"

"¿Entonces?" Spencer cambió su expresión de alarma a una confusa

Truan siguió como estudiándole el rostro. "Ella está muy agotada con todo lo que está pasando en su vida: Se ocupa de sus cambios físicos y las limitaciones que trajo el embarazo, junto con la inminente llegada de la bambina. Eso es lo más evidente. Pero también tiene que tratar con sus pensamientos y sentimientos en conflicto, algo que la mayoría de la gente parece no ver, incluido tú… Ella ha estado aguantando y callando por muchos meses y da la impresión que ha empezado a pasarle factura," terminó, su voz suave.

Spencer lo miraba también, con atención. Se sintió bastante preocupado al escuchar lo que le decía. "Entiendo. ¿Qué puedo hacer?"

"Pienso que debes hablar con ella, Dr. Reid. Ustedes necesitan tener una conversación sincera donde la dejes decirte cómo se siente, dónde se pueda abrir. Que te diga todo, hasta lo que no quieres oír"

"Jaye y yo no tenemos secretos, Truan. Al menos no, que yo sepa." Dijo Spencer.

"¡Exactamente! Nada que tú ya sepas" Se puso de pie y le entregó el vaso de jugo y las magdalenas a Reid. "¿Por qué no se lo llevas tú mismo?" y con su mano extendida le señaló el camino al dormitorio de Jaye


Jaye estaba sentada en el medio de la cama, cambiando canales en el televisor, cuando oyó un suave e inconfundible toque en su puerta. "¡No me jodas!", pensó. Respiró hondo y exhaló. "Entra, Spencer"

Él escuchó desde afuera su invitación a pasar y asomando la cabeza le preguntó con una sonrisa. "¿Cómo supiste que soy yo?"

Por una vez, Jaye estaba contenta de estar sentada. Verlo sonreír le había quitado el aliento y casi le ocasionó en desmayo… o eso sentía por dentro… Lucía tan adorable ahí de pie, con su cárdigan pasado de moda y una bandeja con jugo y magdalenas…

Pero ella podía morir primero antes que admitir en voz alta que le había encantado verlo, en su lugar, le dijo con el mayor desdén. "¡Te ves espantoso!", y en seguida, trató de echarle mano al vaso de jugo

Él le sonrió a su sarcasmo habitual, le entregó el vaso y correspondió a su observación (acerca de su aspecto) con un simple. "Gracias."

Jaye ya se había servido un panecillo, mientras masticaba aclaró, "no me refiero a tu aspecto… Sino a tus ojeras… Que en realidad a mí ni me importa… Pero, es que… En serio, pareces cansado… ¿No has estado durmiendo?"

"Yo iba a preguntarte lo mismo"

"¿El chismoso de mi enfermero ya te fue con el cuento?" preguntó.

Spencer dijo: "¿Puedo sentarme?" y le señaló la cama.

Jaye se encogió de hombros. "Haz lo que quieras."

Spencer se sentó en el borde de la cama y la miró. "Realmente me gustaría saber cómo lo llevas... Quiero decir... Si es que quieres decirme algo… Lo que sea" terminó sin convicción

Jaye dejó de masticar y lo miró. Se veía inquieto y nervioso y... ¡Maldita sea, Truan!, ¿qué rayos le dijiste?... tras ese último pensamiento sus cejas se levantaron, en voz alta habló. "¿Así que este es el momento cuando debo decirte todo lo que llevo por dentro, uh?... Se supone que vienes a sentarte allí y con solo una palabra tuya yo debería comenzar a decirte mis más profundos pensamientos… ¡idiota!"

La mirada de Spencer se había centrado en las expresiones de ella más que en sus palabras, conocía esa mirada y se armó de valor. "Jaye, mira… Yo no vine a obligarte a nada, no tienes que decirme nada si no lo quieres hacer… Lo único que quiero…" Él comenzó

Y ella lo interrumpió "no seas mentiroso, Spencer. Date cuenta que desde que todo esto comenzó, la única cosa que has hecho es darme ordenes: No camines, quédate en la cama, toma tu medicina, te colocaré un enfermero para que te cuide… ¡Cómo si yo fuera una especie de incapacitada!… ¿Qué te pasa?... Y encima, tengo que aguantarte a ti y a tu equipo viniendo aquí todos los días, me guste la idea o no… Y el gran premio: ¡Tengo que ser madre!... La madre de TU BEBE" su voz se hizo aguda hacia el final

"Pero debes hacerlo" Spencer dijo casi en un susurro, mirándola a los ojos. "Quizá tengas razón y yo esté actuando mal. Dime entonces lo que puedo hacer. ¿Qué puedo hacer para que te sientas mejor?"

"¡Estás haciendo mucho, Spencer! ¡Ese es el punto!... Siempre estás aquí. O está JJ, o García, o Morgan. Si no te estoy viendo a ti, los veo a ellos… que a fin de cuenta es lo mismo porque termino pensando en ti… ¿Tienes una idea de lo horrible que es eso?... ¿acaso no lo entiendes?"

"Vale, vale, lo entiendo", dijo Spencer, molesto. "Pero ¿cuál es la alternativa, eh? Todos se preocupan por ti… ¿Prefieres no importarle a nadie?, sé que nada de esto es fácil, pero ¿qué más quieres que haga? ¿Se supone que debo abandonarte hasta que nuestra hija nazca?... Sabes perfectamente que esa no es una opción para mí... Estoy tratando... Trato muy duro el demostrarte que no estás sola, y que quiero hacer cualquier cosa por ti, lo que sea para apoyarte. Dime, por favor, qué es lo que necesitas de mí"

Jaye sabía que era sincero, la pregunta correspondía con la preocupación reflejada en su cara de niño bonito… Cosa que no la estaba ayudando en nada…

"La verdad Spencer, es que SI estoy sola. A la final de toda esta parte de mi vida, terminaré así… Sola… Me preguntas qué puedes hacer por mí, y si te digo lo que quiero, te negarás"

Él la estaba observando con el ceño fruncido, intentando entender lo que quería.

"¡Te necesito a ti!" le dijo tajante. "Sólo te necesito... ¡A TI! Maldita sea Spencer. Todavía te amo"

Ella levantó los ojos hacia él y le dejó ver la honestidad de sus sentimientos no correspondidos, y la tristeza por ese reconocimiento.

Spencer se quedó mirándola fijamente, durante un largo rato. Sabía que lo que le diría a continuación sería muy importante para los dos. Albergaba la esperanza de que ella hubiese superado los sentimientos por él, pero, con la franqueza con la que hablaban, estaba seguro que todo ese amor seguía latente en ella. Jaye necesitaba descansar de él, una separación genuina. Haberse quedado cerca no le había hecho ningún bien sino que, por el contrario, simplemente había prolongado el dolor de la ruptura… Además de darle un recordatorio perpetuo de que nunca volverían a estar juntos.

El primer instinto de Spencer era acercarse a ella, tocarla, ofrecerle algún tipo de conexión física reconfortante, pero se dio cuenta que eso no la ayudaría. Sería, de hecho, como empeorar las cosas. Se levantó y metió las manos en sus bolsillos.

"No te voy a herir recordándote mis sentimientos. Desearía que no te sintieras así por mí, y entiendo que no hay nada que pueda hacer para cambiar tu situación. Ya sea que lo creas o no, me preocupo por ti. No puedo corresponderte en la forma que quieres, aunque he tratado de estar presente y siempre lo estaré. Quiero hacer lo correcto, por ti y por nuestra hija… Pero, porque entiendo lo que estás sintiendo, trataré de no venir tan a menudo. Seguiré en contacto a través de Truan, y te dejaré saber dónde puedes hallarme… Hablaré con los del equipo para que no vengan más… Aunque creo que García no me prestará atención… Espero que los demás sí comprendan… Y de veras, de verás quiero que esta decisión pueda ayudarte, Jaye… En serio lo quiero"

Ella negó con la cabeza. "En este momento no sé qué es mejor… Si seguir viéndote o no… pero creo que puedes tener razón, que es mejor cortar por lo sano, de una vez por todas… Lo único que sé es que me va a doler" la cara de Jaye se contrajo en una expresión de tristeza, la vista baja.

Spencer sabía que era mejor marcharse, antes de ceder al deseo de darle un abrazo… Era sincero cuando le decía que le importaba… Y se sentía mal por ella, y por ser el causante de su sufrimiento, daría cualquier cosa por relevarla del dolor. "Me voy a ir ahora", le dijo.

Ella asintió. "Adiós, Spencer." Respondió en voz baja, mientras se daba la vuelta para recostarse sobre su costado… Jaye sentía que moría por dentro.

Él le dio un último vistazo a su frágil silueta. Tenía la espalda tensa y los hombros hundidos. Por un momento, deseó que el pesar de ella habitara en él… Era tonto pensarlo, pero por lo que conocía de Jaye, quizá aliviara su pena el saber que él sufría también. "Adiós", le dijo mientras salía de la habitación, cerrando la puerta detrás de él, y con el corazón más pesado que nunca.