- "Salgan" – lancé las pokeballs al frente mío

Marie, Lyo y Miiko aparecieron frente a mí, yo me encontraba sentado sobre una roca. Mis tres pokemons miraron alrededor para ver donde nos encontrábamos.

- "Miren donde estamos ahora" – exclamé – "miren para allá"

Ellos miraron fascinados el mirador en donde nos encontrábamos. En la mañana había salido del Centro Pokemon apenas salió el sol, y comencé a dirigirme hacia donde estaba la subida a Monte Coronet, para ello dejé Oreburgh City por la salida noreste, para poder subir tenía que llegar a un túnel que estaba a nivel del suelo, y pasando por túneles por dentro del monte llegaría hasta arriba. Ahí fue donde usé por primera vez una de las linternas que compré en la tienda el día anterior, la cual me la coloqué en mi cabeza, era idéntica a ésa que usé el día que entramos a la Cueva Wayward. Mi pierna se sentía mucho mejor, aún me dolía y el moretón aún lo conservaba pero el dolor era mucho menor que el día anterior. No había forma de perderse ahí, porque en los primeros túneles el camino era bastante lineal. Tardé algunas horas en poder pasar completamente un túnel que llevaba al exterior del monte, y luego caminaba por un sendero que subía la ladera del monte, ahí es donde me detuve un rato para descansar y mostrarle a mis pokemons todo lo que llevaba caminando. Desde donde estábamos podíamos contemplar una vista espectacular, el túnel que atravesaba Monte Coronet y que dirigía a Hearthome City no lo había tomado, a cambio tomé uno que llevaba hacia arriba por los túneles. Me encontraba en la ladera en el lado oeste del monte, por lo que tenía una vista completa en dirección al camino que había tomado en los últimos días, creo que me encontraba en un tercio del monte, aún me faltaba mucho para llegar a la cima, mi intención era entrenar con mis pokemons por ahí. Sabía que la leyenda decía que en la cima de esta montaña se encontraba Spear Pillar, el lugar donde se supone que Dialga y Palkia fueron creados por Arceus. Llegar a la cima de la montaña era posible, pero había que encontrar el camino por medio de todos los túneles del interior del monte, y como ésa no era mi intención no busqué información de cómo llegar arriba.

El mirador no era un mirador en sí, en realidad solo era parte del sendero que llevaba a las partes superiores del monte, nos encontrábamos a bastante altura de la entrada pero sentía que era un lugar seguro, este sendero tenía una anchura considerable, quizás de unos 15 metros, por lo que era poco probable que alguien cayera. Mi plan era pasar la noche en algún sector de la montaña que fuera alguna planicie, que fuera algún sector con césped y quizás algunos árboles, según la enciclopedia había sectores así en el ascenso, y esperaba dar con uno pronto. Sin embargo en ese momento decidí sacar a tres de mis pokemons de sus pokeballs para comenzar a hablarles sobre Hippopotas.

- "Amigos" – comencé diciéndoles, y saqué la pokeball de Hippopotas de mi bolsillo, los tres parecieron intimidarse – "ustedes ya saben quien está dentro de esta pokeball, sé que les hizo daño y que le tienen miedo, pero me gustaría que intentaran conocerlo mejor"

Ninguno dijo algo, comencé a caminar y ellos caminaron junto a mí.

- "No quiero obligarlos a que lo quieran ni se lleven bien con él de inmediato" – dije mientras mis pokemons oían un poco asustados – "yo lo capturé porque pensé que podría llegar a convertirse en un integrante importante para nuestro equipo, además de ser el primer pokemon salvaje que capturo con una pokeball. Por ahora, y hasta que se sientan cómodos, lo mantendré en la pokeball, pero recuerden que debieran darle una oportunidad. Luego de haberlo capturado me di cuenta que internamente era un pokemon bastante amigable, y sé que les agradará mucho cuando lo conozcan mejor. Prométanme que lo pensarán ¿De acuerdo?"

Se miraron con algo de timidez, y con la misma timidez, y con algún tiempo de separación, me asintieron, así que volvimos a caminar juntos por ese sendero. Notaba la preocupación en sus rostros, pero confiaba en que lo pensarían realmente.

La enciclopedia mostraba lugares como los que pensaba, comencé a dudar que realmente estábamos por buen camino porque pasaba el tiempo, seguíamos subiendo y no encontrábamos ninguno. En las fotos se veían lugares que era como una planicie junto a un sendero, un lugar donde había algo de césped, algunos árboles y era lo suficientemente grande como para que mis pokemons pudiesen correr y saltar. No encontré un lugar como ése hasta que ya estaba comenzando a anochecer; mientras caminábamos por ese sendero vimos que había una pequeña planicie a la izquierda de él, mientras que el sendero seguía subiendo, vi que era un lugar como el que mostraba la enciclopedia, tenía árboles, mucho césped y era un lugar muy propicio para entrenar y acampar sin problemas. Sentía la presencia de algunos pokemons cuando dejamos el sendero y entramos a esa planicie, pero no me sentía intranquilo, mucho menos que estaba con cuatro pokemons en mi equipo.

Mis pokemons me ayudaron a armar el campamento para esa noche. Nuevamente fue Marie quien buscó ramas sueltas alrededor, Lyo ayudó a buscar rocas y Miiko encendió el fuego. Yo me encargué de servirles la cena a mis pokemons, puse los platos de los tres pokemons que estaban ahí y a cada uno le coloqué la comida de una lata, luego coloqué una de las mantas sobre el césped para que cada uno pudiera dormir ahí, aunque comenzaba a dudar, ya que sentía que a la altura que estábamos se sentía una menor temperatura y pensaba que el que durmieran sobre una manta cubiertos por otra no sería suficiente, creía que fuera mejor que durmieran en sus pokeballs. Yo dormiría con mi bolsa de dormir, cerca de la fogata cubierto con una de las mantas nuevas que compré en la Tienda.

Cuando Marie, Treecko y Lyo se sentaron sobre la manta cerca de la fogata tomaron sus platos, y cada uno comenzó a comer.

- "Amigos" – comencé diciendo, justo mientras yo estaba comiendo una barra de cereal – "mañana comenzaremos definitivamente a entrenar. Llegamos a un lugar muy ideal para entrenar, tenemos espacio, tenemos diferentes retos que podremos encontrar en este lugar y sé que todos nos encontramos ansiosos ¿Verdad?"

Los tres asintieron.

- "Si nos esforzamos mucho, les aseguro que cuando bajemos de este monte seremos mucho más fuertes que cuando subimos. Les prometo que yo también entrenaré con ustedes, porque no quiero ser alguien que les exige hacer cosas y luego no hace nada. Incluso estaré listo para aguantar algunos ataques que me lancen"

Ahí los tres reímos.

- "Así que espero que puedan descansar ahora, mañana comenzaremos"

Ellos dejaron de mirar hacia donde estaba yo y volvieron a enfocarse en sus platos. Yo terminé de comerme mi barra de cereal y me alejé un poco de mis pokemons, ellos se quedaron cerca de la fogata mientras conversaban y comían, me alejé quizás unos 20 metros, alcanzaba a estar en un lugar donde la fogata alumbraba aún, pero no tanto como para que mis tres pokemons vieran. En una de mis manos tenía una lata de comida, y en la otra tenía la pokeball de Hippopotas, que acababa de sacar de mi bolsillo y la lancé junto a mí. El destello iluminó un poco, pero ninguno de mis tres pokemons se percató, quizás si se percataron los pokemons que estaban y vivían por ahí, pero sabía que no harían nada que nos dañara, pues no los estábamos molestando.

- "¿Hippo?"

- "Hola, Hippopotas" – le dije en voz baja – "ya estamos en Monte Coronet y ya estamos en un lugar donde pasaremos la noche. Te traje comida para esta noche"

Me lanzó una sonrisa, pero entonces se dio cuenta de lo alejado que estábamos de los otros pokemons.

- "¿Hippo hi?" – y con su cabeza me apuntó hacia donde estaban

- "Ellos están comiendo lo mismo que tú… y lamento si es que te sientes algo apartado" – los miré de reojo – "… es solo que aún te tienen algo de miedo"

Bajó su cabeza ante esas palabras, en sus ojos alcancé a ver una gran sensación de tristeza.

- "Pero tranquilo" – le dije acariciando su cabeza – "me prometieron que intentarían conocerte, pero por favor, solo dales tiempo. Yo ya confío en ti y puedes contar conmigo para todo lo que necesites o quieras"

Tomé la lata de comida y la destapé frente a él.

- "Pero por ahora deberías comer un poco" – le mostré la lata y la coloqué frente a su hocico – "¿Quieres comer?"

No me respondió afirmativamente, sino que volvió a abrir su hocico frente a mí, y yo le volví a verter el contenido directamente sobre su lengua. Cuando la lata se vació retiré mi mano y él comenzó a masticar lo que había colocado ahí.

- "Tengo una idea" – le dije mientras masticaba toda su comida – "yo volveré junto a la fogata, y cuando me veas ahí acércate a mí y posa tu cabeza en mi regazo, y de esa forma, al ver que no me haces nada, los tres pokemons podrán comenzar a confiar más en ti. Quizás tardemos un tanto en que ellos confíen en ti, pero sé que con paciencia ellos se sentirán bien contigo y ya no te tendrán más miedo ¿De acuerdo?"

Vi que comenzó a masticar más pausado, sabía que era porque se sentía mal por lo que dije, debía ser triste para un pokemon no ser querido por el resto de sus compañeros, pero lo noté decidido, porque de inmediato me asintió.

- "Muy bien" – le dije acariciando su cabeza – "entonces espérame a que me siente y acércate a mí"

Tragó lo que tenía en la boca y se aclaró un poco su garganta antes de responderme.

- "¡Hippo hi!" – y me asintió nuevamente

Mientras caminaba de vuelta a la fogata me sentía algo triste por sentir que Hippopotas era rechazado por mis otros pokemons, solo esperaba que este pequeño plan funcionara.

Marie, Lyo y Miiko ya habían terminado de comer, sus platos vacíos ya estaban al lado de cada uno, yo me senté un junto al fuego también, notaba como la temperatura se sentía mucho más baja en ese lugar que en Oreburgh City, al exhalar por la boca podía ver el vaho de mi respiración, la señal más clara de que estaba frío, ninguno de mis pokemons parecía quejarse aún por el frío, así que eso no me preocupaba. Mirando hacia mi derecha se encontraba la ladera de la montaña con el sendero que conducía hacia más arriba en la montaña, a mi izquierda se encontraba una pequeña elevación. El espacio en el que estábamos era el único lugar donde había árboles y césped en esta zona. Me sentía ansioso por comenzar el entrenamiento, ya tenía un plan más o menos pensado: Durante todo el día siguiente y quizás parte del día después de ese tendríamos un entrenamiento donde fortaleceríamos los ataques ya conocidos por mis pokemons, durante los siguientes dos intentaría que aprendieran al menos algún ataque nuevo, y durante los próximos dos días tenía planeado cambiar de espacio e ir a entrenar con todos al interior del monte, donde podríamos poner a prueba los ataques aprendidos en un escenario distinto, y estar listos en caso que algún pokemon se nos cruzara e intentara atacarnos.

Mientras pensaba en eso veía como es que Marie y Miiko conversaban entre sí, mientras que Lyo se había detenido un momento para comer un trozo de chocolate, ninguno de ellos se percató que Hippopotas ya estaba cerca de ellos y que se acercaba a mí, cuando lo hicieron fue recién cuando ya estaba junto a mí. Interrumpieron la conversación y parecieron querer ponerse en guardia para intentar defenderme, los tres de inmediato se pusieron de pie cuando se recostó junto a mí y apoyó su cabeza en mi regazo, pero se pudieron calmar un poco cuando él bostezó y yo le acaricié su cabeza.

- "¿Ocurre algo?" –pregunté bastante calmado a mis tres pokemons

Quizás ellos se avergonzaron un poco al ver que habían exagerado un poco, porque relajaron sus manos, que hasta ese momento estaban empuñadas, y volvieron a sentarse, sólo que ya no hablaban entre sí, a cambio me miraron durante un rato en el cual permanecí sentado con la cabeza de Hippopotas sobre mi regazo, la cual acariciaba lentamente, quizás tardaron un momento en convencerse de que él no me atacaría ni a mí ni a ninguno de ellos, tan sólo se había recostado y no estaba molestando a nadie, así que volvieron a relajarse y a hablar entre ellos, sólo que en voz más baja, para evitar de esa manera despertar a Hippopotas, suponiendo que se estaba comenzando a quedar dormido. Fue ésa la primera señal de que realmente intentarían darle una oportunidad.

Mis pokemons no se acercaron hasta que corroboraron que Hippopotas ya se había quedado dormido, cuando eso ocurrió quedaron un momento en silencio, mirándose tímidamente entre ellos, hasta que por fin Lyo fue el primero que se puso de pie y se acercó a nosotros, parecía muy preocupado y se acercaba muy lentamente, cuando llegó junto a nosotros, en primer lugar lo miró un momento a él y luego me miró a mí, yo sabía que estaba intentando darle una oportunidad a Hippopotas, pero al mismo tiempo no quería apurarlo ni obligarlo, así que no le dije nada. Vi entonces que lentamente comenzó a acercar su brazo derecho a donde estaba su cabeza, en su rostro se veía mucho temor, pero me sentía feliz de que al menos lo intentara, cuando por fin su mano tocó la cabeza de Hippopotas vi como se calmó, Lyo vio como es que no le ocurrió nada al tocar a Hippopotas, fue de esa manera que decidió pasar su mano por su cabeza y lo acarició brevemente, entonces se dio cuenta que nada ocurrió y finalmente se relajó definitivamente. Yo lo miré con una sonrisa.

- "¿Fue tan difícil?" – le pregunté muy contento – "Te felicito, Lyo"

Él me dirigió una sonrisa también al darse cuenta que nada le ocurrió y que había logrado superar el miedo de acercarse a Hippopotas. Hasta ese momento tanto Marie como Miiko aún se encontraban sentados, pero apenas vieron que Lyo estaba completamente ileso es que ambos se pusieron de pie y se acercaron a nosotros, y ambos pusieron sus manos sobre la cabeza de Hippopotas y lo acariciaron también.

- "No fue nada difícil" – les dije con una sonrisa también – "espero que cuando esté despierto sean igual con él. Los felicito a los tres porque están comenzando a superar el miedo que significaba estar cerca de Hippopotas, verán que pronto todos serán amigos, solo tienen que darle una oportunidad, verán que él ya se arrepintió de haberlos atacado, ahora querrá ser uno más del grupo. ¿Prometen que mañana no se escaparán de él?"

Los tres asintieron y me respondieron al mismo tiempo.

- "¡Tree…!"

- "¡Chim…char!"

- "¡Mmhmm!"

Nuevamente sonreí al verlos así.

- "De acuerdo" – les dije – "confío en ustedes completamente"

Y para cambiar el tema miré hacia el lado, me estaba dando cuenta que el vaho que salía de nuestras bocas era mucho más notorio, haciéndome notar que el frío estaba aumentando mucho, así que decidí regresar a sus pokemons a sus pokeballs para que pasaran la noche ahí. Tomé las pokeballs y las apunté hacia ellos.

- "Ahora tenemos que dormir todos, y como hace frío tendrán que dormir dentro de sus pokeballs" – les dije a todos – "nos veremos mañana. Buenas noches… Regresen"

Los cuatro pokemons fueron rodeados por las luces de las pokeballs e ingresaron a ellas dejándome sólo de nuevo. Por mi parte yo tuve que dormir esa noche bastante cerca de la fogata, pero no tanto como para quemarme en caso que me volteara mucho mientras dormía, me metí dentro de la bolsa de dormir y me cubrí con las tres mantas. Cubierto con eso no sentía frío, sólo esperaba que fuera así durante toda la noche, y que los pokemons que habitaban ahí supieran que yo no era una amenaza para ellos y que no quisieran atacarme. Confiaba en que eso no pasaría porque sentía que todos los pokemons de ahí eran completamente pacíficos.

Fue de esa manera que a la mañana siguiente comenzó el entrenamiento con mis pokemons. Fue un amanecer tremendamente emocionante, saqué a todos mis pokemons de sus pokeballs, los cuatro lucían bastante emocionados apenas salieron de ellas, y a pesar que la temperatura era bastante fría igual no pareció importarles, cada uno de ellos desayunó con bastante emoción también, se notaba que los cuatro querían entrenar y convertirse en pokemons fuertes, aquella mañana sería el inicio oficial de nuestro entrenamiento.

Como había planeado, los primeros dos días de entrenamiento consistieron en fortalecer los ataques ya conocidos por ellos. Para que esto resultara yo entrenaría con un pokemon a la vez con el objetivo de fortalecer los ataques de ellos de manera individual, mientras que los otros tres pokemons estarían practicando los ataques y buscando maneras de que fueran más fuertes, y si es que se podía podrían intentar enseñarse algún ataque entre ellos.

Sin embargo, antes de eso había algunas cosas que quería saber bien, como la velocidad y la altura que podían alcanzar con un salto. Para saber cual de mis pokemons era más veloz se me ocurrió hacer una carrera de velocidad entre los cuatro; Las líneas de partida y meta las dejé marcadas con los platos de comida. El primero que pasara por entre los dos platos de comida ubicados a unos 50 metros de distancia de nosotros sería el más veloz, les aclaré a mis pokemons que no era una competencia, era sólo una medición para saber quién era el más rápido. Internamente asumía que Marie y Lyo llegarían primero, ya que ambos eran pokemons que podían hacer Ataque Rápido, y por esa razón es que era más probable que tuvieran una velocidad considerablemente mayor a la de Miiko e Hippopotas, eso lo comprobaría ahí. Me coloqué en la línea de meta, les dije que cuando bajara el brazo es cuando debían partir. Desde ahí vi como es que los cuatro pokemons se ponían en la línea de partida, uno junto al otro, ambos bastante ansiosos para la partida.

- "¡En sus marcas!" – levanté mi brazo junto a la línea de meta – "… ¡Listos!... ¡YA!"

Bajé bruscamente el brazo y, como si hubieran estado sido disparados desde un arco, corrieron a una enorme velocidad hasta alcanzar la línea de meta. Desde ya podía notar que Lyo y Marie iban cabeza a cabeza en el primer lugar, corriendo mucho más rápido que lo que yo podía correr, mucho más atrás iba Miiko, corría usando sus manos y pies, mientras que Hippopotas sólo iba un poco atrás de él, sentía que yo corría a la misma velocidad que Miiko, pero era imposible que yo fuera más veloz que Marie o que Lyo.

En mis manos tenía la cámara, mi intención era tomar una fotografía en el momento que el primero cruzara la meta, pero en el momento que tomé esa fotografía me di cuenta que también serviría para poder determinar al ganador de la carrera, pues vi que habían cruzado la meta prácticamente juntos. Miiko llegó finalmente tercero e Hippopotas cuarto. Todos se acercaron a mí luego de cruzar la meta, yo estaba contemplando la foto para determinar al ganador, pero aunque amplificaba la imagen no podía ver quien llegó primero; tanto Marie como Lyo habían llegado al mismo tiempo, además debido a la velocidad a la que iban la foto quedó bastante borrosa. Ni Hippopotas ni Miiko llegaron frustrados por no ganar, sabían bien que la velocidad no era el fuerte de ambos, pero ellos, juntos con Marie y Lyo, se acercaron para saber al ganador, pero habría necesitado una cámara mucho más poderosa para poder saber quien ganó, así que definitivamente no pude anunciar un ganador.

- "Es un empate" – declaré finalmente con una sonrisa a todos – "ambos son igualmente veloces"

Marie y Lyo chocaron sus manos con una sonrisa, mientras que Hippopotas y Miiko se acercaban a ellos para felicitarlos. Una cosa que noté ahí es que Marie, Lyo y Miiko igual se veían un poco precavidos cuando Hippopotas se acercaba un poco a ellos, pero al menos ya no se escapaban ni intentaban alejarse de él, solamente esperaba que en el transcurso del día mejorara la relación.

Como había dicho antes, el plan era que yo entrenara con uno de los pokemons mientras los otros tres entrenaban entre ellos, y para ver con quien comenzaba había decidido que sería el ganador de la carrera que acabábamos de tener, pero como Marie y Lyo empataron lo decidí finalmente con el concepto de "Las damas primero", así que él entrenamiento comenzaría con ella.

- "Muy bien, Marie" – le dije mientras nos encontrábamos en el lugar de entrenamiento, el cual en realidad era el mismo lugar donde dormimos, cerca del sendero entrenaban Miiko, Lyo e Hippopotas, mientras que Marie y yo nos encontrábamos del otro lado, quizás a unos 40 o 50 metros de distancia del resto – "ahora intentemos mejorar los ataques que sabes, comencemos por tu ataque de coletazo"

- "¡Treecko…!" – asintió ella, quien movió su cola con bastante decisión

- "Lo primero que quiero que hagas es que te alejes un poco y me ataques con tu coletazo"

- "¿Tree…? "– me miró algo sorprendida por esa frase

- "Tranquila" – le dije –"estaré bien, intenta atacarme dándome el coletazo más fuerte que puedas, y no por ser yo reduzcas el ataque"

Ella pareció aceptar a regañadientes, no la veía segura de lo que acababa de decirle, pensaba que podía sentirse muy mal por querer atacarme, pero de todos modos se alejó de mí y se lanzó hacia mí a alta velocidad en un ataque, cuando vi que saltó y se puso a girar horizontalmente para intentar golpearme con su cola yo levanté mi brazo y le detuve el golpe. Se oyó un golpe seco cuando su cola golpeó mi brazo, pero a mí no me dolió mucho, tan sólo sentí un golpe suave. Cuando ella aterrizó me miró con mucha preocupación creyendo que el golpe me causó algún daño, pero le mostré mi brazo y le dije que todo estaba bien. Ella suspiró aliviada, y al ver que todo estaba bien fue que ella empezó a tomar más confianza y evitó sentir esa culpabilidad al momento de lanzarme su ataque. Ella volvió a alejarse y a correr hacia mí, esta vez giró hacia el otro lado y me golpeó con su enorme cola en el otro brazo, pero no sentí tan fuerte tampoco. Luego de algunos ataques más noté un patrón que ella hacía en el ataque y que debía ser por eso que no sentía su coletazo con fuerza. Luego de unos diez coletazos que recibí de ella no sentía mucho dolor en mis brazos, solo sentía un poco en el momento que recibía su golpe pero que se pasaba muy pronto. Ella ya estaba cansada luego del último coletazo, así que nos detuvimos un momento, pero antes de sentarse ella tomó uno de mis brazos y lo miró con atención.

- "Estoy bien" – le insistí – "no te preocupes por mí"

Ella respiró aliviada y se sentó sobre el césped un rato, yo me senté junto a ella y le expliqué el problema que noté mientras le pasaba la botella de agua.

- "Marie" – le expliqué – "lo bueno que tienes con tu ataque es que eres bastante veloz y que puedes caer de pie luego de hacerlo, el problema es el impacto del golpe. Verás… cuando golpeas a tu enemigo lo haces solo con tu cola sin moverla mientras estás en el aire, tu cola solo golpea con el impulso de tu giro"

- "¿Tree…?" –preguntó antes de volver a tomar un poco más de agua

- "Tu cola va muy lento cuando golpea, y es por eso que no golpea muy fuerte… Al decirte esto es que me gustaría que a la próxima, mientras gires, mueve tu cola en la misma dirección en la que giras, de esa manera el impulso que tú le apliques a tu cola se sumará al impulso que ya tiene con el giro. Te aseguro que de esa manera golpearás mucho más fuerte… ¿De acuerdo?"

Me asintió con su cabeza mientras aún tenía la botella en sus labios. Me parecía gracioso como es que podía beber agua sin quitarse su flor de su boca. Cuando ya bebió lo que necesitaba dejó la botella, se puso de pie nuevamente y se alejó de nuevo con la intención de darme un coletazo, esta vez con las instrucciones dadas por mí. En esta ocasión mantuve mis brazos más firmes que antes, sabiendo que sentiría más fuerte el ataque. En el momento que ella me golpeó con su cola en el brazo sentí un dolor mucho más intenso que antes, confirmando de esta manera que el consejo si servía, fingí que no dolió mucho el ataque para que siguiera perfeccionándolo sin preocuparse por mí. Quizás fueron unos cinco o seis hasta que ya no podía seguir más porque mis brazos ya me dolían demasiado, pero al menos me sentía feliz de que ella hubiera mejorado su ataque. A continuación nos pusimos a entrenar con su ataque de Bala Semilla, la intención aquí era mejorar la puntería con las que lanzaba las semillas. Para poder hacer esto lo que había que hacer era poder acertar bien a un blanco estático y a un blanco en movimiento, para poder hacer esto volví a tomar algunas de las latas vacías de comida, cuando volviéramos a Oreburgh City las arrojaría a la basura, o a algún lugar de reciclaje, lo que fuera, pero en ese momento las latas vacías eran bastante útiles. Lo que tenía que hacer era poner las latas en distintos lugares, incluyendo sobre el césped, otra sobre una roca, otra sobre una rama y otra sobre mi mano. Marie se colocó al medio de todas y se preparó. Para que esto funcionara bien había que dispararle a todas sin fallar, la de mi mano era la que más nervioso me ponía, pero lo que hice ahí fue mantener mi mano lo más quieta posible, quizás con ésa estaba la presión de que si fallaba me daría en la mano, pero confiaba en que Marie tenía buena puntería.

- "¡Ahora!" – exclamé

Y ante la orden ella disparó su ataque, desde mi posición veía como se disparaban esas brillantes y grandes semillas desde la boca de mi Treecko, acertándole primero a la que estaba sobre el árbol, luego a la que estaba sobre la roca, sobre el césped y finalmente a la que estaba sobre mi mano, me sentí bastante aliviado al darme cuenta que las semillas golpearon la lata pero sin golpearme la mano, pero más que eso, estaba feliz con Marie, porque le acertó a todas las latas sin fallar. Entonces avanzamos a un nivel algo más difícil, lo que haría a continuación sería tomar las latas y arrojarlas al aire en bastantes direcciones, lo que Marie debía hacer era acertarles a todas mientras siguieran su trayectoria. En esta ocasión no fue tan fácil para ella porque no le acertó a ninguna de ellas, y me daba cuenta el por qué. El consejo que le dije esta vez fue:

- "Ocurre que estás lanzando tu ataque hacia donde ves a las latas en el momento, lo que deberías hacer sería suponer hacia dónde continúa la trayectoria de la lata y disparar hacia ese sector… inténtalo de nuevo"

Dejó la botella de agua junto a ella y se puso de pie, asintiéndome nuevamente. Cuando lancé las latas igual que antes, ella siguió el consejo que le dije, y fue gracias a eso que le logró dar a un par de latas esta vez, pero su puntería aún debía mejorar, pero al menos era un comienzo.

(... continuará)