Escribiendo una vida
El sonido de las olas al romper en la orilla de la playa tenían un extraño efecto relajante en él. Su larga coleta tan oscura como la noche se deslizaba por su bien esculpida espalda; se encontraba usando únicamente los pantalones de su pijama.
Sus dedos se deslizaban entre las cuerdas. Tal vez había algo que lo tenia intranquilo o simplemente la perfecta noche acompañada de estrellas y su astro favorito desde que llego a la tierra; inquietaron su espíritu artístico, incitándolo a componer alguna canción que probablemente seria un éxito, como todas las que componía. Desvío su mirada de la guitarra que tenia entre manos al mar que se imponía frente a él.
Mientras observaba el vaivén de las olas su mente comenzó a perderse. Años atrás en aquella casa en la playa, él y su rubia se habían reencontrado. Meses mas tarde, a escondidas y llevado por la fascinación de la chica por aquel lugar, decidió comprarla. Una sonrisa se le escapo del rostro ante aquel recuerdo, de forma valientemente estupida o arrogante había comprado esa casa poniéndola a nombre de Serena. En caso de que la chica llegara a aceptarlo aquel lugar seria su regalo de bodas. Muy anticipado. Por suerte sus encantos dieron resultado.
Había pasado los años mas increíbles de su vida, por fin se sentía pleno y feliz, mucho mas de lo que alguna vez imagino después de tener que arrancarse el corazón, dejarlo del otro lado de la galaxia y regresar a su planeta.
Sin duda doloroso, pero por tener el amor de Serena hubiera resistido eso y mas. Aun había detalles que no lograba superar, sombras del pasado que no lo dejaban tranquilo pero trataba de omitir esos recuerdos para poder vivir. Intentaba recordar cosas alegres de su matrimonio y de su tan amada rubia.
Un claro ejemplo de esas vivencias era el regalo que tenia en sus manos. Al cumplir un año de casados Serena le había regalado una guitarra que, por su puesto, se volvió irremplazable. La chica le había dicho que su regalo estaba firmado por el mejor artista del mundo y al abrirla se llevo una gran sorpresa pues el autógrafo era de él mismo.
Después Serena argumento enfocando toda su atención al bote de helado que tenia enfrente y con la boca llena de el, que no había sido sencillo para ella regalarle algo con algún autógrafo, pues él con su enorme ego se consideraba como el mejor del planeta. También recordó el como lo había engañado para que firmara esa guitarra.
El sonido de una cuerda desentonada lo regreso a la realidad. Aquella noche había tocado con la pasión de un amante pero parecía no estar concentrado, tal vez al siguiente día podría aplacar la inquietud de su artista.
—Es mejor que regrese a dormir con Bombón. —El chico de oscuros cabellos entro a su habitación.
Antes de acostarse a dormir contemplo a su esposa. Serena estaba profundamente dormida en su típica pose de estrella, siempre que dormir sola era así y eso le encantaba. Pues cada que él se acostaba a su lado, ella rápidamente se aferraba a sus brazos como no queriéndolo soltar jamas, claro que eso no lo sabia Serena y si se lo decía era capaz de dormir en otra habitación. Ella jamas aceptaría que estaba perdida totalmente por él; y él por ella, la diferencia era que él no tenia problema en aceptarlo.
Como siempre ella al sentirlo se aferro a él. Seiya la atrajo mas a su cuerpo, esa noche necesitaba sentirla mas que nunca, tenia un mal presentimiento, tal vez los miedos que tenia desde la boda por fin se harían realidad. Su olor, su respiración relajada, el sentir su cuerpo de toda una mujer, era sin duda su paraíso, toda ella lo embargaba. Sin sentirlo se quedo profundamente dormido.
Traviesas cosquillas, sutiles besos y risitas comenzaron a despertarlo, sus intensos zafiros se abrieron para contemplar la mas hermosa de la visiones. Rubio cabello ondulado por la humedad del mar, enormes ojos azules llenos de infinito amor y una brillante sonrisa acompañada de la luz del sol le daban la bienvenida a un nuevo día.
—¿Acaso los dioses me secuestraron para entregarme a su diosa mas hermosa? —dijo el chico con una sonrisa.
—No que yo recuerde. —respondió pensativa la rubia—. Aunque no permitiría que te alejaran de mi lado, buen día.
—¡Excelente día! —respondió coqueto—. ¿Alguna vez te dije que es un verdadero placer despertar a tu lado?
—Claro lo dices cada día desde los últimos 7 años. —la rubia había salido de la habitación y Seiya se percato de que una pequeña toalla envolvía su cuerpo—. Te traje el desayuno.
—Vaya la Sra. Bombón Kou amaneció de buenas o ¿acaso hay algo que quieras pedirme?
—Eres muy injusto, tal vez solo quiero consentir a mi lindo esposo por la increíble sesión de amor que tuvimos anoche
Seiya se atraganto con un pedazo de pan francés, tomando rápido el jugo que Serena le había "preparado".
—¿Quien eres y que hiciste con mi tímido Bombón?
—Pues soy yo, tu esposa, es solo que tu siempre me dejas sin habla con tus comentarios, aparte me molestas, es justo que de vez en cuando yo te deje así.
Seiya seguía desayunando mientras escuchaba hablar a Serena.
—Bombón sabes que siempre tengo razón por cierto si no te conociera te diría que has mejorado bastante tus habilidades de cocina pero se que lo compraste.
La verdad era que al principio ambos eran pésimos para la cocina, cada vez que intentaban preparar algo terminaban quemándolo todo. Lita siempre tenia que estar preparándoles la comida a ellos dos.
Seiya se harto de las burlas de Yaten decidió tomar clases junto con Serena. El pelinegro mejoro muchísimo y Serena bueno era Serena. Por mas que se esforzara y a él le constaba que lo hacia parecía ser que la cocina nunca seria su fuerte.
—Pues tal vez si tuviera que cocinar poco me saldría mejor pero tu comes por todo un equipo de futbol americano —respondió sonrojada.
—No es fácil conservar este cuerpo de infarto que me sirve para seducir a mi esposa
—Claro. –respondió Serena—. Mañana tenemos una fiesta ¿recuerdas? ¿podemos ir de compras?.
—Sabia que había algo —Seiya respondió con la boca llena.
—¿Acaso quieres que tu esposa sea atacada por la prensa? —Serena respondió con ojos llorosos— o peor aun van a decir que el multimillonario Seiya Kou es un tacaño, no quiere comprarle cosas a su esposa, si tus fans te escucharan se decepcionarán de ti, no saben lo que tengo que aguantar…
—Esta bien Bombón, vamos.
—¡Genial! Me daré un baño rápido.
Seiya iba a responder con un movimiento de cabeza pero la toalla que segundos atrás Serena llevaba en el cuerpo, ahora se encontraba cubriendo su cara. El chico se quito la toalla rápidamente pero no fue suficiente Serena ya había cerrado la puerta del baño, alcanzando únicamente a escuchar su risa.
—Bombón abre no seas así con tu guapo esposo
—¡No! Si te abro tardaremos mas.
Resignado se fue a arreglar a otro baño. Una vez que él termino, bajo a esperar a la chica mientras se entretenía con la TV.
Minutos mas tarde unas delicadas manos se deslizaron de sus hombros a su pecho y comenzó a sentir húmedos besos en su cuello.
—¿Segura que quieres ir de compras? —pregunto con los ojos cerrados llenándose de esa sensación.
—Claro, mañana es un día importante y quiero estar a la altura de mi talentoso esposo.
Seiya se levanto resignado pero antes de salir de la casa tomo delicadamente la mano de Serena y la giro pegándola a su cuerpo para besarla.
Cada vez que ambos se besaban el mundo parecía desaparecer, para Seiya era el paraíso, Serena se convirtió en su todo rápidamente y aun después de tantos años seguía sintiéndose como un adolescente cuando la besaba.
El beso subió de intensidad, Seiya apretó a Serena contra la pared y su cuerpo, sus manos comenzaron a bajar por su cuerpo. Al llegar a sus caderas las apretó con fuerza provocando la risa de Serena aun con sus labios unidos.
Seiya metió las manos ahora por debajo del vestido de la chica y justo cuando iba cargar a su esposa, ella lo detuvo.
—Tu ganas, vamos mañana temprano de compras —fue lo ultimo que escucho antes de volver a sentir sus húmedos besos.
Después de estar juntos unas cuantas veces mas, el hambre se hizo presente en ambos y entre risas, abrazos, besos y cariños salieron a comprar comida rápida.
—¿Podemos hacer una parada en los helados? —pregunto la rubia.
—Bombón esperaba que lo pidieras.
Al llegar a los helados Serena comenzó a pedir de todos los sabores. Seiya observaba a la chica con una sonrisa mientras pagaba todo lo que su esposa ordenaba. Su sonrisa se borro por completo al ver como un hombre se le acercaba a su Bombón y le coqueteaba descaradamente.
Serena había cambiado en algunos aspectos pero definitivamente había cosas que nunca cambiaban y una de ellas era que en cuestión de hombres seguía siendo despistada e ignoraba que era capaz de llamar la atención de muchos hombres. Aun no entendía y Seiya había perdido las esperanzas de que algún día dejara de pensar en que todas las personas tenían buenas intenciones.
—¿Nos vamos Bombón? —se acerco dandole un beso en la mejilla y colocando una mano en su cintura posesivamente—. Déjame ayudarte.
El chico que se había acercado a Serena carraspeo.
—Disculpa no te vi mi esposa y yo llevamos prisa —Seiya se alejo rápidamente.
—Eso fue muy grosero —Serena decía mientras comenzaba a comer su helado.
—Es tu culpa Bombon atraes a los chicos
—¿Acaso el gran Seiya Kou esta celo…? ¡Mira pasteles! ¿Vamos? —dijo cambiando abruptamente de tema.
El resto de la tarde fue tranquila. Comieron, vieron películas y jugaron videojuegos. Al caer la noche Seiya estaba admirando el mar, disfrutaba de la brisa en su rostro y de vez en cuando volteaba a ver dormir a Serena.
La rubia despertó al no sentir el calor de su esposo.
—¿Que haces? —pregunto la rubia acercándose al chico.
—Nada pensando en lo afortunado que soy al tenerte —respondió él tomándola por la cintura y sentandola en sus piernas.
—Lo somos, ambos, tu y yo.
El chico respondió con una sonrisa.
—Seiya —la chica recargo su frente con la de él y cerro sus ojos—. ¡Te amo!
—Lo se Bombón y yo también te amo.
—Nunca dudes del amor que te tengo, a tu lado soy mas feliz de lo que jamas creí que seria, es como estar en las nubes todo el tiempo.
Seiya sonrío y beso tiernamente a la rubia. Definitivamente todo lo que sufrir en un pasado fue recompensado, Serena era su vida y la amaba tanto que incluso sacrificaría su propia felicidad por la felicidad de ella, las veces que fueran necesarias. Eso era el amor ¿no? desear que la persona amada sea feliz aunque por otras causas no puedan estar juntos. Por fortuna ese no era su caso, ya no mas. Debía dejar de pensar tanto las cosas, tal vez algunas personas estaban equivocadas y un amor como el de ellos, era suficiente.
Debian irse a dormir, el viaje a Tokio seria por la mañana y conociendo a Serena seguramente saldrían tarde.
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NA:
Sé que no tengo perdón por la demora pero en verdad
no se de donde sacar tiempo.
Pasando a la historia espero que les guste este capitulo
quise regalarles un día en la vida de nuestra pareja favorita.
Un poco de felicidad antes de que lleguen los problemas.
Triste pero cierto no todo es felicidad.
Amo todos y cada uno de sus comentarios .
Como siempre les digo me hacen enormemente feliz,
cada uno a su manera.
No hay mejor recompensa para mi que leer sus comentarios.
Les mando mis mejores deseos y un enorme abrazo.
¡Que el resplandor de las estrellas siempre los ilumine!
