N/A: hello! este capítulo está intenso, disfrútenlo!
Flor Lupin-Sparrow, espero que las cosas vayan mejor. Te mando un abrazo :)
26.- Una propuesta indecorosa (parte 2)
**********Flash Back *********
Alguien llamó a la puerta.
- Adelante.
- Señor Lupin- dijo el doctor Psihas, un hombre alto, de ojos verdes y de voz un poco áspera pero que gustaba a muchas mujeres- por fin hemos terminado. La poción de polvos de luna está lista. Estoy seguro de que con esto podremos aplacar un poco a los linuitos de su sangre para que no agredan tanto a su organismo durante la mutación y para evitar que se sigan reproduciendo. Acompáñeme al laboratorio.
Remus lo siguió sin decir nada. Sabía que el doctor Psihas y los otros dos alquimistas amigos de Dumbledore se esforzaban por ayudarlo pero no le gustaba estar en presencia de ellos, pues sus miradas claramente reflejaban un pesimismo que lo deprimía. Eso era lo que menos necesitaba. Y menos lo ayudaba el hecho de que no había recibido ni una sola carta de Dumbledore o de Sirius o de Hermione.
Una joven bruja que traía una bata blanca encima de su vestidura virtió un espeso líquido plateado en una copa y se la entregó al doctor Psihas para que la revisara de cerca.
- Bien... se supone que ésta poción tiene el objetivo de dar una dosis de energía lunar a su organismo para que comience a adaptarse- explicó.
- Igual que la cadena de plata- intervino Remus.
- Así es. De hecho el profesor Dumbledore se basó en este principio para fabricarla- le dio la copa a Remus- puede tomarla.
- "Espero que de algo sirva"- pensó dándole un trago. Su sabor era dulce. Al instante sintió cómo sus sentidos se agudizaban más.
- Adhara, prepárame una jeringa- pidió Yraclis a su joven ayudante- Lupin, cada hora estará tomando una copa de esta poción y le estaré sacando sangre para examinarla y ver si hay progreso.
Remus descubrió su brazo para que el hombre hiciera su trabajo. Odiaba las agujas pero no tenía más remedio que resignarse y dejar que le sacaran sangre.
- No se angustie, Lupin- dijo el alquimista griego aprentándole el hombro y dirigiéndole una cálida sonrisa- hay esperanza. Le reitero que haré todo lo que esté a mi alcance para ayudarlo.
- Se lo agradezco, doctor Psihas... espero que esto nos lleve a algo bueno.
- Vaya a descansar, relájese, salga al jardín... hoy hace un bonito día, el frío por fin se está disipando. Ya lo buscaré cuando le toque la siguiente dosis de poción.
Siguió el consejo del alquimista y salió al jardín para despejarse un poco. Era aburrido, monótono y cansado, pero tenía que admitir que no le hacía mal estar alejado de Hogwarts y todo lo que ahí había. Todo, excepto Hermione. La extrañaba, deseaba con toda su alma que ella estuviera ahí cuidándolo.
Aunque estar separado de ella le permitía reflexionar sobre varios aspectos de su vida. Estaba seguro de que si sobrevivía a la luna llena tendría tiempo y energía suficientes para acabar de curar su licantropía, para viajar, dedicarse a ayudar a otros en su misma situación y lo más importante: podría compartir su vida con Hermione y estar a su lado sin ninguna clase de impedimento.
Bueno, suponiendo que ella también lo deseara. Aunque Remus no lo quisiera aceptar, la diferencia de edades que había entre ellos se interponía en este punto.
Hermione aún era muy joven, ni siquiera llegaba a los 18 años y aún le faltaban millones de cosas por vivir, tal vez quisiera alejarse durante una temporada de Inglaterra para conocer nuevos lugares, personas... tal vez dentro de los planes de la chica no entraba el estar ligada a un adulto que le doblegaba la edad y perderse de todas esas experiencias que solamente la juventud le podía otorgar.
Remus estaba en una edad perfecta para sentar cabeza pero a Hermione aún le faltaban bastantes años para llegar a ese punto. Si en este momento él le hablara de matrimonio y de formar una familia, lo más seguro era que ella saliera corriendo. Y no la culpaba por eso.
- Yo también lo haría. A los 17 años lo que menos quería era comprometerme con alguien. En algún momento tendrían que hablar para ver si esa relación tendría futuro o no. Remus tenía miedo de enamorarse más de ella, temía ser únicamente una de las tantas páginas del libro de la vida de esa castaña que le había robado el corazón. Todo era incierto. - Lo único que sé, es que te necesito a mi lado en estos momentos- dijo recordando lo hermosa que se veía la noche del baile de San Valentín.
******* Fin Flash Back *******
Eso había pasado el primer día que Remus estuvo en la mansión. Y los dos días posteriores no habían sido muy diferentes.
Lejos de ahí, en el número 12 de Grimmauld Place, Tonks advirtió la presencia de la mejor amiga de Harry. Su cabeza estaba en la chimenea.
- Hola Tonks... hola Sirius- dijo. Ambos Black estaban sorprendidos de verla.
- ¿Ocurre algo?- preguntó Sirius. Hermione se sintió cohibida por la presencia de Tonks.
- Pues... es sólo que quería hablar contigo... ya sabes.
Sirius frunció el ceño, intuyendo lo que la adolescente con tanto misterio le quería decir. Tonks los observaba con atención y sin entender lo que pasaba.
- ¿Es sobre... Lunático? - dijo el animago.
- ¿Qué ocurre con Remus?- quiso saber Tonks. Hermione bufó y con la mirada le reprochó a Sirius su indiscreción.
- Sirius, en verdad necesito tu ayuda- dijo Hermione en voz baja, aunque sabía que era inútil porque de cualquier forma, Tonks escucharía. Al final se desesperó y optó por decirlo- sí sabes que se fue a Edimburgo, ¿verdad?
- Sí, me envió una lechuza contándome todo.
- Bueno, pues... ¿te contó también sobre su cadena de plata?
- Eh... sí. Lo de Malfoy y todo... – Sirius dudó. No sabía qué tan sincero podía ser. ¿Qué tal si Remus no le había contado todo a Hermione y él metía la pata al decir algo que no debía?
- Perfecto- dijo la joven- entonces ya sabes a qué me refiero. Pero necesito que vengas para que podamos hablar. No es muy cómodo estar con la cebeza metida en una chimenea, ¿podrías venir a Hogwarts? De preferencia sin que te vean...
- ¿A qué se debe tanto misterio?- preguntó Sirius.
- Te lo contaré cuando estés aquí.
- Está bien...
- ¿A qué hora puedes venir?
- En la tarde, a eso de las cinco.
- Excelente.
- Pero me temo que no podré viajar por polvos flu. Tendría que solicitar en el Ministerio la conexión de las chimeneas y si no quieres que nadie me vea...
- ¿Entonces?
- Pues... no lo sé. No se me ocurre nada.
- Sirius...
- Bueno, hagamos una cosa: espérame en el dormitorio de Lunático y yo te alcanzo ahí. Ya veré cómo llego "sin que me descubran".
- Está bien- dijo Hermione ya con intenciones de marcharse, pues el cuello le dolía- te espero a las cinco. Adiós, Tonks.
- Hasta luego, Hermione.
La cabeza de la chica se desapareció de la chimenea y Tonks se quedó mirando a Sirius con una expresión pensativa. Sirius se sintió incómodo, sentía que ella le leía el pensamiento. No soportó más.
- Deja de mirarme así.
Tonks esbozó una sonrisa.
- No me digas que Remus y esa chica...
¡Diablos! Lo había adivinado.
- ¿Por qué las mujeres tienen que ser tan endemoniadamente intuitivas?- preguntó.
******* Flash Back *******
Remus sintió un intenso dolor en el pecho. Era tan intenso, que cayó al suelo.
- ¡Lupin!- el doctor Psihas se arrodilló junto a él.
- Me duele...- fue lo único que logró decir Remus con la cara totalmente roja- ayúdeme...
- ¡Lupin está sufriendo un infarto! ¡Vengan ya!- gritó Psihas.
Remus perdió el conocimiento.
Los médicos de San Mungo que Dumbledore había enviado días antes para que estuvieran al servicio de los alquimistas por si algo se ofrecía, comenzaron a actuar enseguida para estabilizarlo.
- ¿Pero qué ha pasado?- preguntó el doctor Rouvas una vez que la situación pareció estar bajo control.
- Debe haber sido algún efecto de la poción de polvos de luna- dijo el profesor Psihas
- No fue eso- intervino Glesner- la poción no tiene nada que ver. Supongo que usted ya la ha usado con otros hombres lobo y que nunca había tenido percances de este tipo.
- Así es...
- Créame doctor Psihas, la poción no fue la causa. Este infarto se debió a la poliglobulia que le causó el aumento de linuitos. Tuvimos suerte de que sólo haya sido del corazón... tenía miedo de que fuera a nivel cerebral.
- ¿Qué tratamiento sugiere que le demos?- preguntó uno de los medimagos acercándose a los alquimistas, quienes intercambiaron miradas.
- Tal vez sea conveniente quitarle una buena cantidad de sangre para aligerarle la carga a su organismo- sugirió el doctor Psihas.
- Podríamos usar sanguijuelas para eso- concordó el doctor Rouvas- sé que no es nada agradable pero resultará.
- Bien, entonces manos a la obra.
******* Fin Flash Back *******
Eso había pasado al cuarto día. Debido a la proximidad de la luna llena, los medimagos habían recomendado que Remus permaneciera en cama y libre de toda presión hasta momentos antes de la transformación.
Hermione sabía que era un plan descabellado, pero sentía que era lo mínimo que podía hacer, porque definitivamente ya no era capaz de enfrentar a Malfoy cara a cara. Ahora tenía todas sus esperanzas en Sirius, él era el único que podría ayudarla. Impaciente aguardaba a que terminaran las clases para poder ir a verlo.
Por su parte, Sirius había salido a comer a un restaurante, pues ya se había hartado de comer en casa, la mayoría de las veces sin compañía. Tonks no lo acompañó ya que había aceptado antes la invitación de su novio.
- "Pequeña traidora"- pensó Sirius- "primero me hace un interrogatorio de muerte y ya que me sacó lo que quiso, me abandona".
Y es que ella no lo había dejado en paz hasta que él le contó la verdad sobre Remus y Hermione. Era lo mejor porque de otro modo ella comenzaría a hacer especulaciones sobre el tema y más tarde eso saldría peor. Sin embargo sabía que Tonks era de fiar y que no le contaría nada a nadie, por ese lado estaba tranquilo.
Aunque... ¿realmente estaba tranquilo? Era una interesante pregunta. Remus finalmente había arreglado los problemas con Hermione y ambos ya estaban juntos y felices. Ellos dos. ¿Y Sirius? ¿Estaba también feliz? ¿Realmente se alegraba por su amigo? No lo sabía a ciencia cierta. Él creía que sí.
Según él, los sentimientos que muy dentro de él habían comenzado a surgir hacia Hermione eran tan sólo pasajeros.
- Ni siquiera eran algo definido- se decía- juntarme tanto con Remus me afectó. Ahora que él está con la chica, todo volverá a la normalidad. Tal vez fuera así... aunque tal vez no. Como no había vuelto a ver a Hermione desde antes del baile, no lo sabía, todo era incierto.
¿Cómo reaccionaría ahora que estuviera a solas con ella? Nadie podía predecirlo. La verdad se iba a saber al momento en que se encontraran. Decidió olvidarse de eso y concentrarse en el plato de carne que le acababan de servir con una cerveza. Se veía apetitoso.
La hora tan esperada llegó. A las cinco en punto Hermione ya estaba en el dormitorio de Remus y se sorprendió al ver que Sirius había llegado desde antes.
- ¿Cómo entraste?- le preguntó sin siquiera saludarlo.
- Fue magia- respondió él con naturalidad. Hermione hizo un gesto restándole importancia al asunto.
En realidad lo que menos le interesaba era cómo Sirius había llegado, lo importante es que lo había hecho. Sirius, sentado en el sillón en el que días atrás la pareja habían compartido momentos románticos, miraba a la chica preguntándose qué era lo que ella iba a pedirle.
- Y bien... ¿me revelarás el misterio que te traes entre manos?- cuestionó. Ella estaba un poco nerviosa. Se sentó en el otro sillón y se movió hasta asegurarse de que se hallaba cómoda.
- Necesito tu ayuda- le dijo.
- Eso ya lo sé. Lo que quiero que me digas es qué necesitas.
- Verás, Sirius... sé muy bien lo que Malfoy se trae; sé que él tiene la cadena de Remus y lo que le pidió a cambio de ella- comenzó Hermione. Sirius se quedó frío.
- ¿Lo sabes?- balbuceó- ¿Lunático te lo dijo?
- Sí... - No lo podía creer. Remus sí se había decidido a contarle a Hermione sobre la propuesta indecorosa de Malfoy... ahora era Sirius quien se sintió algo cohibido pero Hermione estaba tan concentrada en lo suyo que no lo percibió.
- Entonces... ¿qué piensan hacer?- se atrevió a preguntar.
- Lo que sea- dijo Hermione.
- ¡¿Qué?- interrumpió Sirius. No entendía por qué Hermione estaba tan dispuesta.
-... lo que sea para evitar que Malfoy se salga con la suya- Hermione alzó la voz por la interrupción de Sirius- al menos yo por mi parte no lo pienso permitir. No quiero que Remus se vaya del castillo sólo porque ese imbécil se lo pidió a cambio de la cadena.
- No entiendo- soltó Sirius- ¿cómo que le pidió que se vaya?
- Sí...- Hermione comenzaba a impacientarse- es lo que Malfoy le dijo.
- ¡Aaah! - Sirius al fin entendió que Remus le había mentido a Hermione. Rió para sus adentros.- claro, es cierto... y no hay que permitirlo.
- Bueno, el caso es que cuando Remus partió a Edimburgo yo pretendía enfrentarme a Malfoy para exigirle que nos dejara en paz... pero hasta ahora no lo he hecho... en primera, porque no se me ocurre ninguna forma para lograrlo. Y en segunda... porque ya ni siquiera me atrevo a estar en el mismo lugar que él. Sirius la escuchaba con atención. - Me siento totalmente incapaz de hacerlo... y la luna llena será pasado mañana- continuó Hermione con voz temblorosa- suponiendo que recupere la cadena, ya es demasiado tarde.
No pudo evitar comenzar a llorar.
- Ya es demasiado tarde, Sirius- volvió a decir con abatimiento.
- Oh, vamos, nena- Sirius se fue a sentar junto a ella. Tomó sus manos y la miró- no llores...
- Es que estoy muy angustiada... no quiero que nada malo le pase a Remus.
Sirius la abrazó y ella se sumió en un profundo llanto. Él la dejó desahogarse, con su silencio le brindaba apoyo. Hermione se aferraba a él en busca de la fortaleza que a ella en ese momento le hacía falta.
Él entendía a la perfección que la joven necesitaba sacar todos los sentimientos que no le podía expresar a los demás, sabía que ella necesitaba contar con urgencia todas las preocupaciones, alegrías y tristezas que llevaba dentro porque sino explotaría. Cuando se sintió capaz de volver a hablar, se separó de Sirius, quien hizo aparecer un bonito pañuelo de seda blanca y se lo dio.
- Para secar las lágrimas de tan bella dama- dijo. Hermione lo tomó agradecida. Parecía que ya se había tranquilizado pero no fue así.
- Me siento tan mal por no haber podido ayudarlo...
- Oye- le susurró Sirius- no te culpes por algo que no estaba bajo tu control, Hermione. Tú no eres responsable de nada.
- Pero le prometí que lo ayudaría a recuperar la cadena...
- Por favor deja de torturarte con eso- le pidió Sirius tomándole la mano. Hermione al instante se soltó de él y se levantó.
- ¿Cómo diablos me pides eso? ¡¿Acaso no entiendes que la luna llena de este jueves podría matarlo?- exclamó.
- ¡Lo sé! - Sirius también levantó la voz- ¡pero tú no tienes la culpa de que Remus haya perdido esa jodida cadena ni de que Malfoy la haya encontrado!
Hermione se dejó caer de rodillas sin controlar el llanto. Sirius se sintió mal por eso.
- Perdóname, no quise hablarte en ese tono...- la tomó por los hombros y la levantó del suelo para sentarla nuevamente en el sillón.
- Quiero estar con él- dijo Hermione haciendo caso omiso a las disculpas de Sirius- por eso necesito tu ayuda... dime que me la darás, Sirius... dímelo.
- Pero... no sé qué es lo que pretendes- contestó Sirius con cautela. Hermione reprimió los sollozos y dijo:
- Quiero que me lleves a Edimburgo
- ¿Qué?
- Sí. Quiero estar al lado de Remus durante la luna llena, no quiero dejarlo solo.
Hermione hablaba rápidamente pero cada una de las palabras que dijo le salió del corazón. Sirius no podía pensar con claridad y negó con la cabeza.
- No puedo hacerlo.
Hermione no se esperaba esa respuesta.
- ¿Por qué no puedes?- balbuceó sin saber si llorar más o gritarle.
- Porque es totalmente loco e ilógico lo que me pides.
- Sirius...
- Hermione...
- Por favor entiéndeme...- ahora fue ella quien tomó sus grandes manos- necesito estar con Remus... no soportaría quedarme aquí de brazos cruzados sabiendo que él sufre.
Sirius volvió a negar con la cabeza.
- No puedo sacarte de Hogwarts, todos lo notarían. Además, Remus está en la casa del doctor Rouvas y no podríamos entrar ahí.
Hermione bajó la mirada.
- Alguna manera debe de haber- insistió- estoy segura de que algo se te puede ocurrir.
- No, Hermione. La chica no entendía por qué el animago se empeñaba en negarse. Y se lo dijo.
- Tan sólo piensa en los riesgos que eso conlleva- replicó él.
- No me importa.
- No seas necia...
- Ni James ni tú pensaban en los riesgos que corrían cuando acompañaban a Remus- le recriminó Hermione soltándole las manos.
- Así es- admitió él- era totalmente irresponsable, Remus nos pudo haber mordido... miles de cosas nos pudieron haber pasado.
- Pero no fue así.
Sirius comenzaba a exasperarse ante la habilidad de Hermione para voltearle sus propios argumentos en su contra.
- Escucha, Hermione: la respuesta es no.
Hermione se alejó de Sirius.
- Dame una buena razón- exigió.
- Créeme, yo sé lo que te digo: no soportarás ver a Remus sufriendo la mutación, eso sería una experiencia demasiado dura para ti y no serías capaz de soportarla.
- Tampoco podría soportar la idea de estar lejos de él y abandonarlo, sería igual de duro estar aquí imaginándome lo que podría estarle pasando.
- Eso no se compara con el dolor que te causaría verlo.
- ¡Al carajo con el maldito dolor!- gritó Hermione apuntándolo con la varita mágica. Sirius se quedó quieto y tranquilamente dijo:
- Baja eso, Hermione.
- ¡NO!- la chica estaba fuera de sí- ¡¿Qué diablos tengo que hacer para que entiendas que no puedo quedarme aquí? ¡¿Cómo puedo convencerte para que me ayudes? ¡¿A caso tengo que acostarme contigo?
El semblante de Sirius se endureció completamente. Se aferró con fuerza al sillón porque sentía que si no lo hacía, se iría sobre la chica: lo que no sabía era si sería para...golpearla o para besarla... porque se moría por hacer ambas cosas. Su corazón latía rápidamente, él mismo podía escuchar cómo sus latidos retumbaban en sus oídos.
Ya era tarde cuando Hermione se dió cuenta de lo que había dicho. Se volteó y se tapó la boca con ambas manos. Su varita mágica había caído al suelo.
Ya no podía hacer nada para arreglar la imprucencia que había cometido. Dio un respingo al sentir que unas manos tomaron su cintura.
- ¿Irías a la cama conmigo con tal de que te lleve con él?- en la voz de Sirius podía percibirse con claridad la furia. Hermione reprimió un sollozo- piensa bien lo que propones, niña, porque un día de éstos alguien podría tomarte la palabra.
Sirius la soltó y salió de la habitación, dejando tras de sí una estela de furia y deseo. Hermione se tumbó en la cama de Remus. Con el envolvente aroma del licántropo que aún estaba impregnado en las mantas, siguió llorando un buen rato, reprochándoseel haber dicho cosas sin sentido y el haber alejado de una manera tan estúpida a la única persona que pudo haber hecho algo por ella.
Transformado en perro salió a los jardines y comenzó a alejarse de los terrenos del castillo. En el trayecto nadie lo había visto, pero muy poco le habría importado si alguien lo hubiera hecho.
"¡¿A caso tengo que acostarme contigo?"
- "Chiquilla estúpida"- pensó Sirius obviamente enojado. ¿Quién se creía ella para hablarle de ese modo? Estaba ardido, confundido y tal vez frustrado o decepcionado, no lo sabía. Pero de lo que sí estaba seguro, era de que jamás se habría esperado que Hermione le dijera eso.
- "Estaba desesperada y por eso no sabía lo que decía"- era lo que su conciencia argumentaba para defender a la castaña.
Pero Sirius no escuchaba, se negaba a hacerlo y por eso corría, quería alejarse lo más posible de Hogwarts, de Hermione y todos esos pensamientos. Lo que lo confundía era que esa chica lo había tentado; lo que lo frustraba, era el no haber podido caer en la tentación. Lo enfurecía consigo mismo que sabía que muy en el fondo de su subconsciente sí deseaba a la chica de su mejor amigo. Se sentía una basura por querer estar con ella aún siendo testigo del amor que Remus y ella se tenían.
