Tío Kazu

Jugueteando con sus dedos miraba en una expresión dudosa a la persona frente a ella, creo que cualquiera estaría así cuando estas frente a la persona que te dio la vida y este no lo sabe. Kobato Hatsune, registrada así a pedido de su madre, antes no entienda por qué no le puso el apellido Yukihara, al buscarle una razón llego a la conclusión de que todo eso lo hizo por su bien, para que no le persiguieran por ser de esa extraña y miserable familia.

– Tranquila, no hay porque estar tensa, estamos en confianza –las palabras dulces del director lejos de calmarla le dieron ganas de soltar en llanto, mandar todo a la mierda y decirle las cosas que siempre deseo, sin más sonrió tímidamente y asintió. Para ninguno era una situación cómoda.

– Yo...

– Ah cierto, te cite porque quería hablar contigo sobre tu alice, es curioso volver a verlo después de tanto.

La joven no dijo nada, simplemente asentía a sus palabras y respondía titubeante a sus preguntas, la incomodidad se logró disipar de a poco y la menor ya hablaba más segura a medida que las preguntas avanzaban, pero todo siempre se tiene que derrumbar.

– Eso es todo respecto a asuntos académicos –aclaro el director, Kobato sonrió animada–. Ahora, sé que no está bien hacerlo pero quiero preguntar –parecía dudar de sus acciones, cosa rara en él.

– Tranquilo, estamos en confianza –le calma la joven usando su propias palabras, todo con una sonrisa optimista.

– ¿Quién es tu padre?.

Cuatro palabras, catorce letras y un significado. Su sonrisa se borró al momento y su expresión paso a la sorpresa, nunca se imaginó en esa situación. Mordió su labio inferior para no decir nada que considere inapropiado.

– No lo sé –susurro–, no sé quién es, eso es algo que solo lo sabían mi madre y los tíos Kanade y Takuya.

Su madre no le puso Yukihara porque sabía que en el futuro su hija no querría enfrentarse a la realidad.

– Ya veo... –susurro algo triste. Su hija lo sabía, él seguía amándola y pensar que paso de él era algo que le carcomía el alma y hacia que siempre se culpara. Kobato no dijo nada más, incluso ella entendía lo triste de la situación y por un momento deseo decirle la verdad pero...

– Si eso es todo yo me retiro Director Yukihara –anuncio levantándose, estando en el marco de la puerta, apunto de irse fue interrumpida.

– Kobato-chan sé que no tenemos un parentesco, pero tu madre es alguien a quien yo apreciaba mucho, por eso, si tú quieres puedes llamarme tío como las chicas...

...

Kobato no quería llamarle tío, quería llamarle padre, pero solo era una ilusión–. Claro, bueno... gracias por todo... tío Kazu.

Y sin más se alejó.