Todos los personajes de las series Inuyasha y Ranma ½ pertenecen a Rumiko Takahashi...menos Iza-chan, Kenji . Shigeru, Mamoru, Shinichi y Kaoru...( todos los pequeños engendritos asi me ahorro el tener que seguir enumerándolos xp) que son parte de nuestra imaginación enferma xp
Ai wa yasei da!
por
Freya & Sakura
Hola chicos! Aquí estamos con otro capi… cada vez se acerca más el momento de Inuyasha y Kagome… si quieren que lo subamos más rápido solo tienen que dejar sus reviews pronto ; -) ¿de acuerdo?
Esperamos que disfruten de este capi… diviértase!
Epílogo II Cuarta parte: Travesuras en el bosque.
Simbología
"blablabla" Lo que piensa el personaje.
- …. –
Lo que dice el personaje.
Cambio de escena -----------------------
Al otro día, después de una mañana de intenso trabajo, Kagome y Akane se encontraban almorzando en la cafetería del hospital.
- ¡Qué sueño!… no he podido dormir nada... – se quejó Kagome mientras bostezaba.
- Vaya...veo que anoche no perdieron el tiempo...- comentó Akane mirando pícaramente a su amiga.
- Nada de eso... – suspiró resignada la joven de cabellos azabaches. – Ayer por la noche terminé por enfermarme… el día anterior me mojé con la lluvia y cogí un resfriado… - se lamentó Kagome mientras probaba un chocolate con menta. – Demo… Inuyasha cuidó de mi toda la noche… pobrecito… él tampoco durmió bien.. – sonrió sonrojada. – Gracias al preparado que hizo, hoy por la mañana estaba como nueva... –
Akane miró con incredulidad a su amiga – No lo creo... ¿Por qué te mojaste tanto?... ¿Qué hacías bajo la lluvia? – preguntó mirando con curiosidad a la otra mujer – Aunque... es increíble la mala suerte que han tenido...-comentó entre risas.
- Si es cierto... – refunfuñó Kagome con el ceño fruncido. – Nos besamos en la lluvia… los niños estaban dormidos… pero con la tormenta se despertaron y nos pidieron dormir en nuestro futon… - explicó la chica bebiendo un poco de jugo. – Realmente... estos últimos días hemos tenido muy mala suerte… - La joven mordió nuevamente el chocolate. - ¿Los niños dieron mucho trabajo? – preguntó.
- No, ninguno...fue divertido – sonrió Akane - ¿Sabías que Iza-chan se parece mucho a ti? Es muy curiosa, nos preguntó muchas cosas...- comentó mientras comía lentamente un trozo de tarta de frutas – ¡ah! y tus hijos están totalmente convencidos de que besarse es un juego de adultos...- mirando perspicazmente a su amiga continuó – además tu hija dice que a ti y a Inuyasha les gusta jugar a eso a escondidas y que siempre pierdes el juego porque su papá siempre te atrapa, te abraza por detrás y tú siempre te "quejas"...-
Kagome se ahogó con el café – ¿¿NANI?? – preguntó escandalizada. "¿Cuándo fue que Inuyasha y yo lo hicimos de esa forma y cómo fue que los niños nos pudieron haber visto?" – Etto… en ¿dónde pudo haber sido?... ¿en el río?… ¿en la floresta?.. ¿en los manantiales?… ¿en esa cueva que está cerca del Goshinboku..?.. ¿en la cabaña cuando pensábamos que estaban dormidos?... ¿O acaso fue en la época actual en el baño?... ¿O en el templo? – murmuró sin pensar lo suficientemente fuerte para que Akane la escuchara.
- ¿En...en...el te...templo? – balbuceó Akane totalmente roja - ¿en...en una cueva? ..Kagome-chan...tu hija se refería a los be...besos...- afirmó cada vez más traumatizada - ¿lo han hecho en todos esos lugares? – susurró mirando con los ojos desmesuradamente abiertos a su amiga.
Kagome se sonrojó furiosamente. – Ak... Akane-chan... ah... ¿sólo se refería a besos?.. – murmuró tranquilizándose. – Que alivio… etto... cambiando de tema... ¿Por qué ayer cuando vinieron a buscar a los niños te veías tan feliz y sonrojada? – preguntó sonriendo traviesamente feliz de haber encontrado una excusa para cambiar la conversación.
- Hai se refería sólo a besos, pero creo que los vió en un beso bastante intenso...- comentó la mujer sonriendo – Antes de salir de la escuela...digamos que "acorralé" al profesor de deportes y no lo deje ir hasta que logré todo lo que deseaba de él...-murmuró sonrojada más interesada en revolver una y otra vez su café con la pequeña cucharita que en mirar a su amiga
- ¿Todo lo que deseabas de él? – exclamó Kagome sonrojada en shock. "Kuso… ¿en la escuela¿Y quién es el profesor de deportes? No puede ser... Akane no haría eso con Ranma…" –
- ¿Es obvio no? Una vez Nabiki me dijo que la mayoría de los hombres tenía ciertas fantasías con cosas como disfraces, o ciertos roles...y se me ocurrió buscar entre mis cosas mi antiguo uniforme de deportes - comentó Akane cada vez más sonrojada – esperé hasta que terminaron sus clases y lo acorralé en la bodega de deportes...fue increíble...a Ranma realmente le encantó verme así...- suspiró.- ¿Por qué tienes esa cara? No me digas que pensaste que había otro profesor de deportes en la Furinkan...- preguntó con una media sonrisa.-estás casi como cuando Ranma creyó que engañabas a Inuyasha...- comentó entre risas.
Kagome se sonrojó levemente – Gomen ne… mi mente viajó lejos… je je… - sonrió un poco sorprendida. "Siempre creí que Akane-chan era más inocente… quién lo diría…" las mejillas de la muchacha adquirieron un carmín más intenso "Ahora que lo pienso… ¿qué tipo de fantasías tendrá Inuyasha?... nunca hemos hablado de ese tema… me daría pena preguntarle algo así… pero sería interesante.." Kagome soltó una risita para luego tomar un poco más de jugo.
- ¿En qué estas pensando? Hasta ayer no me creía capaz de hacer algo así...ni siquiera sé realmente si algo así formaba parte de sus fantasías...- comentó Akane totalmente roja – pero quería sorprenderlo y lo logré...además cuando tengamos a nuestro bebé ya no tendremos tanto tiempo para nosotros como ahora...-
- Mm etto… - murmuró Kagome visiblemente nerviosa – Estaba pensando qué clase de fantasías tendría Inuyasha… pero eso no importa ahora… ¿piensan tener un bebé? – preguntó interesada.
- Hai...- afirmó con una gran sonrisa Akane – por eso lo de ayer también lo tomamos como practica y fue realmente divertido, Ranma hasta les contó un cuento a tus hijos – sonrió levemente sonrosada – claro que los niños se durmieron antes de que terminara...y sobre las fantasías de Inuyasha ¿por qué no le preguntas? Seguro que estará feliz de darte detalles si se las cumples...-comentó de forma traviesa.
- No... no.. no sé… me daría algo de pena preguntarle algo así… - murmuró un poco nerviosa. – Además... creo que Inuyasha es... como decirlo... instintivo… esa es la palabra.. no creo que piense en ese tipo de cosas… él sólo desea en el momento… no sé si me entiendes.. – Kagome notablemente sonrojada tomó algunos papeles para evitar ver el rostro de su amiga e hizo algunas anotaciones. – Kuso… ya una semana… me voy a volver loca... – suspiró abatida mientras colocaba las servilletas usadas en la tacita de café ya vacía.
- Deberían tomárselo con calma, es decir, no pensar tanto...sólo dejarse llevar cuando se les presente la oportunidad y también creo que deberían explicarles a sus hijos que hay veces en que sus padres necesitan estar a solas...-afirmó Akane mirando divertida a su amiga.
- Hai… supongo… pero son demasiado curiosos… y más los pequeños... – murmuró Kagome. – Ya terminó nuestro descanso... ¿nos vamos? – preguntó.
- No deberías quejarte...se parecen a ti...- rió abiertamente Akane – Hai vamos...- afirmó antes de ponerse de pie para dirigirse hacia su trabajo, sin darle mucho tiempo a Kagome para protestar por lo que acababa de decir.
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Un par de horas después Akane salía del trabajo, el atardecer comenzaba a adueñarse del cielo con sus tonos anaranjados. La mujer suspiró llenando sus pulmones del cálido aire; lentamente comenzó a caminar por la acera en dirección hacia su casa totalmente distraída.
"Seguro ya estas desocupado en casa, a esta hora las clases en el dojo también terminaron...te extraño cuando no estamos juntos casi todo el día, desde los dieciséis años siempre hemos estado prácticamente todo el día juntos" sonrió mientras acomodaba su bolso "me pregunto qué estarás haciendo ahora..."
En ese momento Ranma, que estaba escondido detrás de un árbol, salió de su escondite y sigilosamente se acercó a su mujer. "Kawaii… se ve tan bonita con ese vestido blanco... realmente parece una princesa…" El muchacho sonrió maliciosamente "ahora la voy a sorprender ¡je!" luego de un ligero movimiento la tomó de la cintura.
Akane dio un respingo al sentir que alguien la tomaba por la cintura, era imposible que Ranma estuviera ahí porque si a él se le hubiese pasado por la cabeza ir a buscarla le habría avisado. En menos de un segundo la mujer reaccionó como la artista marcial que era, con todas sus fuerzas le dio un codazo a la altura del estomago a su "atacante", rápidamente se separó de él, se preparaba para darle una fuerte patada cuando el supuesto agresor se le hizo extrañamente familiar - ¿Ra...Ranma? –
- Itte... – se quejó Ranma frotando su estomago con una de sus manos. - ¿Qué pasa contigo Akane? – preguntó levemente irritado.
- ¿Cómo que qué pasa conmigo?... ¿Qué demonios pasa contigo?... ¿Por qué no me avisaste que vendrías a buscarme? - refunfuñó Akane aún algo nerviosa - ¿Cómo iba a saber que eras tú? Sólo pensé en atacar al degenerado que me estaba sujetando por la cintura...- la mujer se mordió levemente el labio inferior tratando de contener la risa que le estaba provocando la situación.
- Era una sorpresa... pero veo que la próxima vez deberé ser más precavido.. – protestó Ranma mirando de reojo a su esposa.
- Mmm...- Akane se acercó a su esposo, su mirada se fijó en la de él tratando de descubrir que tan molesto estaba - ¿te dolió mucho?...etto...es decir yo no te esperaba -
- Mm... si me dolió… y yo que venía a buscarte... – dijo Ranma en un tono ofendido. – Y así me pagas... – murmuró caminando junto a ella sin mirarla. El chico tenía una expresión bastante tierna, parecida a la de un niño haciendo berrinche.
Akane tomó del brazo a su esposo obligándolo a detenerse.- Espera...- lentamente se ubicó frente a él - ¿Si te doy un beso se te quita el dolor? – preguntó mirándolo de forma juguetona.
Ranma observó a su esposa con malicia. – Mm… ¿un beso de qué tipo? – preguntó guiñando uno de sus ojos.
- Un beso siempre es un beso...- sonrió coqueta Akane – tómalo o déjalo...tú decides...-
Ranma tomó a su mujer por la cintura en un rápido movimiento y la miró intensamente a los ojos. - ¿Eso significa que puede ser del tipo que yo quiera? – susurró con voz ronca muy cerca del rostro de la chica.
Akane sonrió, miró de forma juguetona a Ranma antes de susurrarle al oído – No ¿acaso no confías en mi? –
Ranma sonrojado por la mirada de su mujer murmuró: – Bésame… soy todo tuyo... – el chico se entregó cerrando sus ojos.
Akane posó sus manos sobre los hombros de Ranma, deslizando luego una de ellas hacia su nuca, lentamente acercó sus rostros dejando sus labios a escasos centímetros de distancia – Siempre he sabido que eres sólo mío...- susurró acariciando con su cálido aliento los labios de su esposo. La mujer sonrió traviesamente antes de depositar un pequeño beso en las mejillas del chico muy cerca de sus labios. - ¿Ya se te quitó el dolor? – preguntó luego de separarse de él.
El muchacho con el ceño fruncido arqueó una ceja, luego separándose por completo de su esposa, la miró de reojo – Esperaba algo más… íntimo... – indicó haciendo énfasis en la última palabra mientras volteaba a mirarla nuevamente con intensidad.
Akane se sonrojó levemente al notar su mirada – Pervertido...- sonrió traviesamente – yo nunca te ofrecí algo así...y de todos modos si querías algo más íntimo... ¿por qué no me besaste¿no te atreves? – la mujer mordió levemente su labio inferior mirando de forma seductora a Ranma.
Ranma sin pensarlo tomó delicadamente de la nuca a su mujer
con una de sus manos y la acercó a sus labios - ¿Lo
hiciste a propósito para que yo te besara, ne onna? –
susurró de forma sensual antes de empezar a mordisquear el
labio inferior de la joven. Luego, impaciente por tomar sus labios la
besó apasionadamente , con suavidad buscó profundizar
el beso ansioso de sentir aquellas placenteras sensaciones que sólo
ella le hacía sentir, transportándolo a un mundo
diferente, un paraíso eterno.
Unos segundos después,
lentamente se separó de su mujer. – Ahora si estas
perdonada... – susurró el ojiazul semi agitado, su esposa
estaba sonrosada, mirándolo completamente embobada. - ¿Qué
te pareció koishii¿Creíste que no me
atrevería? – preguntó sonriéndole
traviesamente.
- Increíble...- murmuró Akane bastante agitada; se abrazó con más fuerza a él, podía sentir perfectamente que aún le temblaban un poco las piernas - ¿por qué te detuviste? – preguntó mirándolo a los ojos deseosa de muchos más besos y de preferencia aún más íntimos.
Ranma se sonrojó furiosamente bajo la intensa mirada de la chica. – Etto… yo.. yo… quería invitarte al Ucchan's a cenar… hace mucho tiempo que no los vemos.. ¿qué te parece? – preguntó un poco nervioso pero a la vez deseoso de llevar a su esposa al Dojo para continuar con la sesión de besos y quien sabe, tal vez algo más.
- Hai, además tengo ganas de ver a Ryo-chan – afirmó sonriendo Akane mientras se separaba de su esposo - ¿Por qué estas tan rojo¿En qué estas pensando? – preguntó mirándolo juguetonamente.
- Nan.. nan.. nandemonai koishii… - tartamudeó el muchacho con sus mejillas totalmente arreboladas. Luego, pasando un brazo por los hombros de la chica preguntó: - ¿Nos vamos? –
- Vamos...- sonrió Akane - ¿Nunca dejas de pensar en "eso" no? Aunque no debería sorprenderme...siempre he sabido que te encanta "entrenar" conmigo...- comentó mirando de reojo a su esposo.
- Claro… como si tú no pensaras en lo mismo – rió Ranma burlón observando a su esposa que comenzaba a adquirir un rojo intenso. La tomó de la mano para no darle tiempo para contestar y la llevó rápidamente hacia el local.
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Comenzaba a anochecer en el Sengoku, los tonos anaranjados del atardecer daban paso a una variedad de colores violáceos. Inuyasha se encontraba dentro de la cabaña con sus tres hijos, aproximadamente cada treinta segundos miraba hacia el umbral de la puerta esperando la llegada de su mujer...y la maldita espera comenzaba a ponerlo nervioso.
"Kuso...ella nunca llega tan tarde... ¿y si le pasó algo? ...mierda tal vez volvió a sentirse mal...maldición no puedo ir con los mocosos a esperarla cerca del pozo y mucho menos dejarlos solos...chikuso...". Los gemelos saltaron sobre su padre el cual no prestó ni la más mínima atención a esto.
- Otou-chan… ¿estas bien? – preguntó Izayoi observando con curiosidad la mirada perdida del hanyou.
- ¿Qué demonios...? – masculló el hanyou prestando a atención a sus hijos- Oe...quietos demonios...- dijo con una media sonrisa atrapando a los gemelos y sentándolos sobre sus piernas.- No pasa nada preciosa...estoy bien...¿Se aburrieron con el baka de Ranma? – preguntó tratando de dejar de pensar en su mujer por un segundo.
- Ranma kakoii… - murmuró con el ceño fruncido Shinichi
- Nos contó un cuento muy extraño… la princesa y el príncipe siempre peleaban… y la princesa siempre golpeaba al pobre príncipe… - relató la pequeña. – Además… ojii-san y oba-san estuvieron jugando como adultos cuando mirábamos televisión… sólo que noté algo... él siempre pierde contra oba-san… - afirmó riendo. – Es diferente con otou-chan y oka-chan… tú siempre la vences... – alegó soltando una risita.
Inuyasha sonrió de forma burlesca – Creo que me sé ese cuento...el príncipe baka se casó con la princesa gritona y ahora él es dominado por su mujer y... ¿juegos de adultos? "pervertidos... ¿qué demonios estuvieron haciendo frente a mis cachorros...mierda...¿CUÁNDO NOS VIERON? Kuso..." etto... ¿a qué te refieres con eso Iza-chan?- preguntó levemente sonrojado y bastante nervioso.
- ¿Por qué te sonrojaste otou-chan? – preguntó curiosa la niña – Mm… es que algunas veces los hemos visto jugando… y oka-chan siempre se quejaba cuando la vencías… cuando la tomabas por atrás… – justificó la pequeña.
- ¿Haciendo qué?...- musitó el hanyou comenzando a ponerse pálido.
- La tomabas de las pompis… - sonrió la pequeña, divertida con las expresiones de su padre.
Inuyasha comenzaba a sentirse repentinamente mal "kuso...estas cosas nos pasan por ser tan ...kuso..." - ¿y luego qué pasaba? – preguntó mirando fijamente a la pequeña.
La pequeña estaba por responder pero de repente se escuchó una voz masculina proveniente del exterior de la cabaña.- ¿Hay alguien allí? – preguntó.
El par de pequeños rápidamente reaccionó y salieron para ver de quien se trataba, al observar a un joven alto de cabellos rojos atados en una coleta y ojos muy verdes lo reconocieron y saltaron para tomar sus piernas. Una mujer youkai de ojos marrones rojizos y cabello largo color negro, muy atractiva, lo acompañaba.
- Claro que sí – Inuyasha observó a los muchachos con una media sonrisa - ¿qué los trae por aquí mocosos? –
- ¡Ah!... ¡Hola Inu baka! – sonrió sarcásticamente Shippo. – ¡Iza-chan! estás más grande, linda... – sonrió acercándose a la pequeña. – Mm... y ustedes tan enérgicos como siempre… ¡setas lloronas! – exclamó el kitsune dejando al par de pequeñines enterrados entre los hongos llorones para que dejaran de mordisquear sus piernas.
- ¡Konbanwa! Onii-chan – sonrió la pequeña lanzándose a los brazos del youkai zorro.
- ¡Konbanwa Inuyasha, Iza-chan! – sonrió Soten acercándose luego a los pequeños gemelos ayudándolos a salir a la superficie – Shippo...deberías tener más cuidado con los pobres niños...-
- ¡Keh! no te preocupes...con esa técnica no puede hacerle el menor daño a mis hijos...- afirmó Inuyasha orgulloso de sus retoños – deberías superarte mocoso...apuesto que esta chica te vence fácilmente...- comentó con una media sonrisa.
- ¡Cállate baka..! – exclamó el joven lanzando rayitos con su mirada hacia los ojos del hanyou. – Desde pequeños que puedo vencer a Soten... – cambió su expresión portando una sonrisa orgullosa mientras miraba a la chica.
- ¡Eso no es verdad! – gruñó Soten acercándose con una mirada asesina hacia Shippo.- ¡Tú te rendiste¿ya olvidaste que estábamos empatados cuando llego Inuyasha con Konryu¡BAKA! –
- ¡No... no.. es cierto! – exclamó poco convencido Shippo retrocediendo con pánico. "¡Rayos! esta mujer realmente da miedo cuando se enfada…"
- ¡Keh! sigues igual que siempre Shippo-chan...- el hanyou sonrió de forma burlesca mientras se dirigía hacia la puerta – se útil mocoso y quédate cuidado a mis cachorros, voy a buscar a mi mujer...- dijo antes de correr a toda velocidad hacia el pozo, cortando toda posibilidad de replica del muchacho.
- ¡Es cierto!,¡Es cierto¡Es cierto! – chilló Soten cada vez más cerca del asustado muchacho – atrévete a negarlo y te prometo que probamos ahora mismo si me puedes vencer o no...- lo retó.
- De acuerdo... de acuerdo... tu ganas.. – sonrió sonrojado por la cercanía de la joven. " si hubiera estado Inuyasha no lo hubiera admitido tan fácil.." – Pero sólo ganas porque yo te dejo.. – sonrió seductoramente acariciando las mejillas de la joven.
La muchacha se sonrojó rápidamente –...tienes que admitir que soy buena...- contestó mirándolo con algo de timidez.
Izayoi miró curiosa a la pareja de jóvenes sonrojados que estaban muy cerca el uno del otro. – Nee... onii-san... onee-san… ¿piensan ponerse a jugar como adultos? – preguntó sonriente.
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En la actualidad, el Ucchan's se encontraba prácticamente vacío, sólo una pareja que conversaba animadamente y la muchacha que atendía el lugar que estaba preparando el pedido de los jóvenes.
- Me pregunto dónde estará Ryoga... – sonrió sarcásticamente Ranma.
- ¿Por qué no admites que tienes ganas de verlo? – río divertida Akane.
- Sí… y creo que el sentimiento es mutuo – sonrió Ukyo siguiéndole el juego a la joven. – Hace algunos días preguntó por ti… - la mujer sacó el par de okonomiyakis de la plancha y se los sirvió a los jóvenes. – Ryoga fue hace casi cinco horas por los pañales de Ryo-chan… la tienda queda a media calle de aquí, supongo que estará por llegar – respondió tranquilamente apoyándose en la barra. - ¿Ustedes cómo están chicos? -
- Bien… - contestó Ranma. – Oe Ucchan… ¿no me digas que dejaste a la pobre bebé en manos del despistado de Ryoga? – preguntó curioso.
- No… ahora está durmiendo atrás… pero debería despertarla para darle de comer… - respondió Ukyo sonriendo maternalmente al recordar a su bebita. – Akane-chan… ¿es mucha molestia si te pido que la traigas? – preguntó.
- Por supuesto que no es molestia...-sonrió Akane poniéndose de pie y dirigiéndose hacia donde estaba la bebita. A los pocos minutos volvió cargando a una preciosa niña de no más de seis meses, que había heredado los ojos color marrón verdosos de su padre y el cabello castaño de su madre. – Pero que hermosa estas Ryo-chan – le sonrió a la bebé quien balbuceaba alegremente una y otra vez como respuesta.
Ranma miró atento a su esposa con la bebé en brazos, sonrió conmovido ante la tierna imagen que tenía delante suyo, se acercó a su mujer y acarició la cabeza de la pequeña. "Kawaii… se ve tan hermosa como mamá… me gustaría tanto que ya estuviéramos esperando nuestro hijo... o hija...". – Hola Ryoko... ¿cómo estás, linda? – sonrió el joven de la trenza.
La pequeña dejo de sonreír y balbucear para mirar con curiosidad al adulto que tenía enfrente, sus ojos se comenzaron a poner rápidamente vidriosos, y su expresión cambió a una bastante cercana al llanto.
Ranma, sin notar la expresión de la niña, la tomó delicadamente de los brazos de su esposa. – En verdad estás muy linda pequeña... – sonrió tiernamente. La pequeña luego de escuchar al muchacho comenzó a gimotear disconforme, él no se percató de esto hasta que Ryoko rompió en llanto escandalosamente. Ranma la miró algo asustado: – Kusoo… Ucchan... Akane... hagan algo... – exclamó desesperado tratando de calmar a la pequeña colocándola en uno de sus hombros palmeando su espalda, pero lo único que consiguió fue que berreara con más fuerza.
Delicadamente Akane volvió a tomar a la bebé – Increíble, nunca te había visto tan nervioso... ¿cómo es posible que Saotome Ranma se ponga nervioso con el llanto de una bebita? – comentó entre risas la mujer mientras mecía con suavidad a la niña quien comenzaba a calmarse lentamente – creo que el magnetismo de los Saotome no te funciona con los Hibiki anata...-comentó de forma juguetona.
Ukyo soltó una sonora carcajada. – Ranma… ¿te ves mal como padre, eh? – sonrió. – Al menos creo que no le agradas a Ryo-chan… - observó a la pequeña que ahora reía alegremente con la joven - ¿habrá heredado los genes de su padre? – se preguntó un poco preocupada recordando el mal de su esposo. – Sólo espero que lo desorientado no sea heredable... – suspiró con resignación.
- Esperemos que no...- comentó Akane – pienso que Ranma se ve bien como padre...- sonrió mirando de forma coqueta a su esposo – pero creo que a ti no te cae bien ¿no preciosa?...a veces es odioso e infantil...pero no es malo – sonrió mirando a la pequeña.
- Gracias Akane… - dijo sarcásticamente Ranma mirando de reojo a su esposa.
Akane sonrió al ver la expresión de niño con berrinche que tenía su esposo – Tal vez la cargaste muy rápido y se asustó, seguro fue eso – comentó acercándose a él con la bebé – vamos inténtalo de nuevo pero no la tomes tan rápido...- sonrió mirándolo dulcemente.
Ranma se acercó a su esposa mirándola con ternura – Te ves muy bonita cargando a la bebé, koishii... incluso este engendrito se ve tierno… pero... - miró con el ceño fruncido a la pequeña. – ¡Je! esta chiquilla chilla como cerdita… tiene a quien salir... –
Ryoko, casi como si entendiera a la perfección lo que acababa de decir Ranma, comenzó a llorar con todas sus fuerzas. En ese mismo momento un gran paquete de pañales golpeó con fuerza a Ranma directo en el rostro – TEMEE... ¿Por qué demonios hiciste llorar a mi hija, pedazo de idiota? – gritó Ryoga mirando de forma a amenazante a Ranma desde la entrada. La bebé al verlo dejo de llorar milagrosamente.
- ¡Je! solo dije la verdad… realmente son iguales… - sonrió burlonamente Ranma. - ¿Dónde te habías metido P-chan? cinco horas para cruzar una calle… creo que con el tiempo tu mal empeora... – sonrió saltando sobre la cabeza del joven del colmillo.
- ¿A QUIÉN LE DICES P-CHAN, NENITA? – gruñó Ryoga, moviéndose con rapidez para dejar caer a Ranma, se giró rápidamente comenzando a lanzar puñetazos y patadas al otro chico, las cuales eran esquivadas a la perfección por este, al igual que él lograba evadir con éxito todos sus contraataques.
Akane suspiró con resignación – supongo que extrañan esto cuando no se ven...- comentó mientras le entregaba la bebé a Ukyo.
Ukyo tomó a su bebé y besó su frente. – Hai, hai… no cambian estos niños… - suspiró con resignación. – Oigan… par de críos… ¡vayan a jugar afuera! No quiero que espanten a los clientes o que asusten a Ryo-chan¿está claro? – exclamó mirando seriamente al par de jóvenes.
Ambos asintieron a lo dicho por la muchacha, claro que sin dejar de lanzarse rayitos con los ojos.
Ryoga se acercó a su mujer, delicadamente acarició las mejillas de la bebé – Papá ya volvió preciosa – le sonrió a la pequeña quien inmediatamente comenzó a balbucear y a estirar sus pequeños brazos para ser cargada por su padre - ¿qué fue lo que te hizo este imbecil? – preguntó cargándola entre sus brazos.
- Creo que a nuestra hija no le gusta que la llamen cerdita... – sonrió Ukyo. Luego, poniéndose de puntillas besó sonoramente la mejilla de su esposo. – Te tardaste, amor... – sonrió con dulzura tomando la mano que el joven tenía libre.
- Je...no tanto como la vez anterior koishii...- sonrió Ryoga mirando levemente sonrojado a su mujer, su expresión de hombre enamorado cambio antes de volver a dirigirse a Ranma – Por supuesto que a nuestra hija no le gusta que le digan así...idiota...seguro la hiciste llorar por eso...-
- No lo decía en serio Ryoga-Kun, su hija es preciosa...- contestó Akane colocando su mano sobre la boca de su esposo antes de que este iniciara una nueva discusión - de todos modos creo que a tu hija no le agrada Ranma...- comentó quitando lentamente su mano de los labios del chico.
Ranma murmuró por lo bajo maldiciones mirando al chico eternamente perdido y a su hija. Luego se sentó con su esposa para seguir comiendo.
- Chicos… ¿para cuándo van a tener un bebé?... – sonrió Ukyo guiñándoles un ojo a la pareja.
Akane tomó suavemente una de las manos de su esposo entrelazando sus dedos – Ya estamos intentándolo – sonrió levemente sonrosada.
- ¿Estas segura que podrás cuidar de dos niños Akane-san? – preguntó Ryoga mirando de forma burlesca a Ranma.
- Claro que sí...- sonrió feliz Akane – claro que puedo y me encanta...- comentó acariciando despacio la mano de su esposo.
- ¡Je! yo me compadezco de la pobre Ucchan y de tu hija… tener que soportar a un cerdo despistado… - murmuró por lo bajo Ranma.
Ryoga miró a Ranma a los ojos de forma desafiante - ¿a quién demo...?- fue interrumpido por un fuerte pisotón de su esposa.- itte...- se quejó murmurando una serie de maldiciones por lo bajo.
Ukyo tomó el biberón que había preparado y se lo dio a la pequeña que gustosa lo aceptó. – Por cierto… ¿cómo están Inuyasha y Kagome? hace tiempo que no vienen por aquí… – comentó la joven de las espátulas, cambiando de tema para no ocasionar otra pelea entre los muchachos.
- Ellos están bien, lo que pasa es que cada vez tienen menos tiempo...sus niños son un poco inquietos...- sonrió alegremente Akane – Cuando atrapaste el ramo en mi boda, pensé que se casarían...pero nunca imaginé que lo hicieran mientras nosotros estábamos de luna de miel... incluso pensamos que estabas embarazada Ukyo... ¿ne Ranma?- comentó de forma juguetona.
- Hai… fueron de prisa... – sonrió maliciosamente Ranma.
Ukyo se sonrojó furiosamente. – Ha... hai… tratamos de juntar a las dos familias.. y cuando al fin los padres de Ryoga llegaron al Ucchan's los retuvimos hasta que terminamos con los preparativos.. y nos casamos.. en la fiesta me preguntaron donde quedaba el baño y desde ese día que no los vemos.. – sonrió con una gotita en su frente. – Nos han llamado… pero siempre están muy alejados de Nerima... –
- Así somos en la familia Hibiki...- suspiró Ryoga – es difícil reunirnos a todos mucho tiempo...- rió nerviosamente.
- Bueno pero al menos tú no desapareces tan seguido como antes Ryoga-kun... ¿o me equivoco? - preguntó Akane
- ¡Ja¿Acaso le diste algún rastreador o algo por el estilo? – sonrió mordazmente Ranma
- No – sonrió Ukyo mirando sensualmente a su esposo. – Creo que ya no le conviene perderse más… - agregó mientras tomaba por debajo de la mesa la mano del joven del colmillo.
La mirada de Ryoga se paseó por el rostro de su mujer. Su
mirada azul irradiaba un brillo intenso y sus preciosos labios se
curvaban en una sonrisa insinuante que lo hacía presagiar que
lo más probable era que esa noche no durmieran mucho y que no
sería por causa del bebé precisamente. En su acalorada
imaginación se repitieron una y otra vez distintas imágenes
bastante sensuales de su mujer.
Ranma y Akane observaban con
curiosidad a Ryoga quien comenzó a reír estúpidamente,
segundos después una leve hemorragia nasal atacaba al
muchacho.
- Algunas cosas nunca cambian...- sonrió Ukyo mirando algo sonrosada a su esposo.
Largo rato después la oscuridad de la noche caía sobre Nerima, las tranquilas calles eran iluminadas por las farolas y adornadas por el plateado resplandor de la luna.
- La noche está preciosa...- suspiró Akane mientras avanzaba caminando del brazo de su esposo. – aunque nada se compara con ver el cielo estrellado en un lugar lejano a la ciudad ¿recuerdas cuando estuvimos en...- se interrumpió al ver que Ranma estaba totalmente distraído.
Akane se detuvo avanzando luego hasta colocarse frente a su esposo. Lo miró con curiosidad descubriendo un leve matiz de preocupación en su mirada - ¿Qué es lo que te preocupa anata? – preguntó subiendo una de sus manos para acariciar con ternura las mejillas del chico.
- Na... nada... koishii… - balbuceó Ranma al sentir la voz de su esposa que lo había regresado a la realidad, desvió su mirada hacia el suelo evitando los castaños ojos de su mujer. "Kuso… ¿realmente seré buen padre? Hoy en el Ucchan's demostré lo contrario… ¿y si a mis hijos también le caigo mal?.. ¿y si nunca me quieren?... ¿qué debería hacer?... mierda… siempre me enorgullecí de ser el mejor en artes marciales… y ahora me estoy sintiendo un completo inútil como esposo y padre..."
La preocupación de la chica no hizo más que aumentar con la respuesta de Ranma, tomó entre sus manos el rostro de su esposo obligándolo a mirarla a los ojos.- Eso no es verdad... ¿es que no confías en mi?-
- Sí… pero no me gustaría que te decepcionaras de mi… - murmuró Ranma mirándola tímidamente. – Yo… etto… ¿crees que sería un buen padre?... – el muchacho jugó con sus dedos. – Lo digo por... ya sabes… lo que pasó en Ucchan's con la hija de Ryoga… - indicó bastante decepcionado. – Creo que no le caigo muy bien… y temo que eso suceda también con nuestros hijos… -
Akane sonrió tiernamente antes de abrazar a su esposo – Baka...por supuesto que serás buen padre...- afirmó con un dulce tono de voz – lo que pasó esta tarde no tiene importancia, además con los hijos de Kagome te llevas bien ¿no? – sonrió mirándolo con ternura.- tal vez al principio no vamos a tener idea de como ser buenos padres, pero vamos a aprender juntos, siempre juntos ¿ya lo olvidaste? –
Ranma se sonrojó levemente. – Hai, siempre juntos... amor... – sonrió estrechando a su mujer entre sus brazos. – Aishiteru..."No sé que tan difícil sea la tarea de cuidar a mis hijos… pero me esforzaré para ser el mejor de los padres… y con Akane a mi lado… sé que todo saldrá bien…"-
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La oscuridad reinaba en el Sengoku cuando Kagome atravesó el pozo. Con un poco de dificultad, debido a la falta de luz, trepó las enredaderas que cubrían la entrada al mundo antiguo, la era de las guerras civiles. Estaba por llegar a la salida cuando sintió que un par de brazos la jalaban hacia afuera, la joven se sintió aliviada debido a que gracias a los destellos lunares distinguió una figura con un traje holgado, de cabellera plateada, además, su olfato le permitió distinguir ese aroma a bosque, a pinos, a frescura que tanto caracterizaba al hanyou.
- Koibito… - murmuró Kagome abrazando al muchacho efusivamente. – ¿Y los niños? – preguntó mirando a ambos lados del joven.
Inuyasha tomó de los hombros a la mujer separándola un poco de su cuerpo para mirarla a los ojos - Están en la cabaña con Shippo... ¡¿Qué demonios pasó contigo?! Es muy tarde mujer...- la recorrió con la mirada tratando de percibir si todo estaba en orden, una vez que terminó la atrajo hacia el nuevamente abrazándola con mucha fuerza.- ¿Dónde estabas Kagome? –
Kagome sonrió – Gomen nee, koishii… hoy tuve un día ocupado, hubo un accidente de tránsito terrible y derivaron a muchos heridos al hospital donde trabajo… por eso me demoré más... – explicó la chica. - ¿Estabas preocupado? – preguntó mirando con dulzura a su compañero.
Inuyasha acercó sus rostros para besar con ternura sus labios – Mucho...- murmuró apenas separándose de ella – por suerte apareció Shippo y deje a los niños con él, pensaba ir a buscarte...-
La muchacha acarició el rostro de su esposo. – Disculpa, koishii… - tomó una de las manos de su esposo entre las suyas - Ahora te daré algo para recompensarte… ¿qué te parece? – sonrió traviesamente.
Los pensamientos acalorados de Inuyasha se reflejaron de inmediato en sus mejillas – ¿Qu...qué me darás? – balbuceó sintiendo como su rubor aumentaba con la mirada de su mujer.
- Sólo sígueme... – espetó Kagome guiñándole un ojo al muchacho.
- Ha..Hai...- murmuró el hanyou mirándola totalmente embelesado.
La joven guió al muchacho a un pequeño arroyo en medio del bosque, cerca de un claro rodeado de numerosos árboles de sakura. El lugar era un paisaje digno para escribir en poesías, la delicada fragancia que los pétalos de las flores desprendían hipnotizaba a las personas que pasaban por el lugar, haciéndolos olvidar de las tristezas de ese periodo de guerras lleno de peligros. Aunque, desde la destrucción de la shikon no tama, la amenaza latente de los demonios había casi desaparecido, muchos de ellos vivían alejados en las montañas, alejados de los humanos.
El sonido melodioso de las aguas que recorrían el claro, los grillos que entonaban dulces rasgueos, el clima demasiado apacible y cálido para una noche de invierno. Todo era inmaculado, colmaba de placer los cinco sentidos de los muchachos, una ecuación perfecta para los amantes, invitaba a la felicidad suprema.
- Aquí es… - finalmente habló la muchacha de cabellos azabaches. Con placidez, se sentó en el suelo, luego sacó de la mochila que llevaba un pequeño medallón en forma de corazón, el mismo que le había dado unos años antes en la pelea contra Kaguya.
- ¿Mmm?...- Inuyasha se sentó al lado de su mujer mirando con curiosidad el objeto que tenia en sus manos – Matte...eso es mío...- rápidamente busco entre sus ropas considerando la remota posibilidad de que el medallón que tenía su mujer fuese otro.- ¿Cuándo te lo llevaste? – preguntó sorprendido.- kuso...¿por qué no me di cuenta?-
Kagome soltó una risita. – Te lo robé cuando estabas dormido… - sonrió jovialmente. – Quería ponerle una foto más actual… ya sabes… cuando saqué las fotos que tenía antes fue hace casi diez años… cuando te metiste por primera vez a una máquina para sacar fotos... ¿Recuerdas? – preguntó la chica mientras abría el medallón: en una cara había una foto de ellos juntos en la época que recolectaban los fragmentos de la shikon no tama, ambos sonrojados por la cercanía. En la otra cara del corazón, en una foto reciente, Inuyasha abrazaba posesivamente a la joven, ubicado atrás de esta, ambos sonreían, sus rostros estaban iluminados por la felicidad.
Inuyasha subió una de sus manos para acariciar las mejillas de la chica – Lo recuerdo perfectamente...- sonrió mirándola con ternura – sigues igual de hermosa que hace diez años...- murmuró cerca de su oído – creo que me equivoqué...cada día que pasa te pones más hermosa koishii...-
Las mejillas de la joven ardieron. – Arigato... koibito… - musitó, luego con ambos brazos rodeó el cuello del muchacho. – Ahora que Shippo está cuidando de los niños… y estamos aquí solos… tú sabes... podríamos... aprovechar la ocasión.. – sonrió juguetonamente acercando su rostro al del muchacho. - ¿Estas de acuerdo? – preguntó casi rozando los labios de su esposo con los suyos.
- ¿Aprovechar la ocasión para qué? – preguntó Inuyasha con una media sonrisa – dímelo...- susurró rodeando con sus brazos la cintura de la mujer arrimándola luego lentamente hacia su cuerpo.
- Para que mi poderoso medio demonio me demuestre que tan apasionado es… - susurró sensualmente la chica lamiendo sus labios, una de las manos de la pelinegra se deslizó por el muslo derecho del joven para luego encaminarse hacia su trasero, con picardía pellizcó esa zona de forma suave, deleitándose con el tacto de la suave, firme y tibia de piel de su maravilloso compañero. Con su otra mano recorrió con lentitud e infinita satisfacción el pecho muy bien trabajado del hanyou. – Tu gatita necesita de calor y muchos cuidados… - lo miró sugestivamente mientras mordía su labio inferior – Gatita que se convertirá en una tigresa para hacer arder… para consumir a su esposo en apasionadas llamas, parar derretirlo poco a poco con sus caricias, besos y muestras de amor… -gimió casi ronroneando entre los brazos del muchacho.
Inuyasha tenía más que claro que su fogosa gatita no necesitaría realmente hacer mucho para lograr que su cuerpo se volviera una hoguera, de hecho ya casi lo había logrado. Deslizó con deseo una de sus manos por la espalda de la chica, ambos se miraron fijamente. La mirada de Inuyasha era fuego dorado que penetraba con intensidad en la mirada febril de Kagome, poseyéndola, haciendo arder por dentro cada fibra de su ser.
Cerca muy cerca, el calor de sus respiraciones torturaba sus labios entre abiertos – Ahmm...Kagome...Kagome...- gimió Inuyasha con la voz enronquecida; sus dedos se deslizaron con fuerza entre sus cabellos provocando ligeros escalofríos en el cuerpo de la mujer. Apasionadamente unió sus labios a los de la chica en un beso cuyo principal objetivo era tentarla, seducirla, incitarla, despertar y llevar hasta el límite sus instintos. La mano que tenía en su nuca la sostuvo con firmeza mientras aumentaba la intensidad del beso. Su sabor, su cuerpo, cada parte de ella lo atrapaba por completo en las redes del placer...de las cuales en ese minuto no tenía la más mínima intención de escapar...
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En la cabaña reinaba el caos, no se podían casi distinguir los muebles debido a que todo estaba cubierto de setas y bellotas, los pequeños gemelos corrían enérgicamente mientras se lanzaban de estas, Izayoi dibujaba en papeles con un marcador rojo permanente algunos corazones para entregárselos a Shigeru, pero, sin intención, había incluso manchado el piso con la tinta. Sin darse cuenta siguió dibujando con una gran sonrisa en su rostro y las mejillas levemente sonrosadas.
Shippo no sabía que hacer, había intentado de todo para que el par de demonios dejaran de correr, los pequeños ante la falta de autoridad del kitsune habían aprovechado para divertirse a lo grande.
- ¡¡KUSOOO!!...¡Van a destruir todo! Soten… quédate aquí y trata de quitarle el marcador a Iza-chan… voy por ayuda... – exclamó el muchacho dirigiéndose a la salida.
- ¿Pretendes dejarme sola con estos monstruos?...- preguntó la chica sintiendo perfectamente como una vena comenzaba a latir con fuerza en su sien – Te dejaron a ti a cargo de ellos no a mi... ¿Además cómo demonios pretendes que se lo quite?- gritó indicando a Izayoi que al parecer se había dado cuenta de sus intenciones y ahora estaba dispuesta a luchar por el marcador.
- Eres muy fuerte, por eso me gustas... Soten... – se excusó Shippo guiñándole un ojo a la sonrojada chica para luego escapar con rapidez hacia el bosque.
Con la mayor velocidad que sus piernas le permitieron recorrió el lugar olfateando, todavía sonrojado por la declaración que había hecho a su amiga. "Kuso… ¿ahora con qué cara veré a Soten? Nunca le había dicho algo así… pero… en realidad… es lo que siento… hace muchos años que somos amigos y hace un tiempo me di cuenta que ese sentimiento se fue transformando... no serás cobarde Shippo… si ella te pregunta se lo dirás… ¡está decidido!"el muchacho alzó un puño y sonrió. Luego, acordándose del motivo por el cual estaba en medio del bosque siguió recorriendo el lugar.
- Este aroma… es muy extraño… ¿serán ellos? – se preguntó en voz baja levemente sonrojado por su presentimiento "Este aroma es de cuando dos personas están… no puede ser…". El joven no pudo continuar pensando en ello cuando escuchó unos gemidos provenientes detrás de una fila de árboles de sakura. Se escondió detrás de uno de ellos y pudo ver una imagen que lo marcaría por el resto de su vida:
Inuyasha y Kagome besándose, pero no era solo eso… era mucho más… ambos estaban frotándose de una manera muy íntima, el torso del hanyou estaba completamente descubierto, Kagome con la falda desarreglada, las manos del hanyou posadas en sus nalgas, la blusa de la chica en el suelo, el sostén aún lo tenía puesto pero las tiras desacomodadas caían debajo de sus hombros, revelando el comienzo de sus senos, la joven no se estaba comportando para nada bien: con ambas manos sujetaba el trasero del medio demonio y con toda la intención apretaba sus senos contra el pecho del joven, el cual gemía entre besos el nombre de su esposa completamente excitado.
- ¡¡¡¡ACKK NOOOOOO!!!! – gritó espantado Shippo cayendo de rodillas en estado total de shock "No puede ser… el pervertido era Miroku… y Kagome… ella no es así… ¿habrán sido poseídos por algún espíritu maligno?... tengo miedo...".
- Kag...Kagome...matte...- balbuceó Inuyasha luego de romper bruscamente el beso - ¿Sentiste ese grito? "Mierda...lo mejor es darle la noticia de a poco...ese fue Shippo"-
Kagome todavía con las mejillas ardiendo hizo caso omiso de lo que su esposo le había dicho. – Mmm… ¿grito¿qué grito amor?.. yo no oí nada…– murmuró respirando agitada, aún entre los brazos de su esposo se frotó contra él una vez más. – Debió ser alguna criatura del bosque… no te detengas... – gimió cerrando sus párpados apoyando su cabeza en el torso de su compañero.
- Ahmm Kagome...no me hagas esto...- sus manos cobraron vida propia presionando el trasero de su mujer arrimándola aún más contra él – "maldición...maldito mocoso...¿por qué me siguió hasta acá?" – los ojos de Inuyasha se abrieron desmesuradamente, con rápidez se movió alejándose de su mujer. – Chikuso, onna...Shippo fue quien gritó, si él está aquí es porque les paso algo a los cachorros...- comentó preocupado a una Kagome que repentinamente se puso pálida.
- Ha..¡hai! Vamos a preguntarle que sucedió – espetó Kagome volviendo a la realidad, preocupada por sus pequeños.
Ambos, nuevamente vestidos del todo, se acercaron para encontrar a Shippo con la mirada totalmente perdida.
- ¿Shippo-chan¿qué pasó¿qué haces aquí¿y los niños? – preguntó Kagome alarmada sin obtener ninguna respuesta por parte del joven que seguía mudo, perplejo y atontado.
La preocupación que sentía Inuyasha en ese minuto terminó de inmediato con la escasa paciencia que tenía – CHIKUSO ¡CONTESTA MOCOSO! – gruñó dándole un fuerte golpe en la cabeza al hasta entonces traumatizado Shippo.
Gracias al golpe propinado por el hanyou Shippo reaccionó: - ¡Itte¿qué qué.. ya.. ya volvieron en sí?... ¿Inuyasha… Kagome…? – murmuró mirando con preocupación a la pareja.
- No sé de qué demonios estas hablando mocoso...- gruñó Inuyasha tomando al chico por sus ropas para acercarlo más hacia él- lo único que me interesa saber es ¿POR QUÉ DEMONIOS ESTAS AQUÍ? SE SUPONE QUE ESTABAS CUIDANDO A MIS CACHORROS...-
- Ah si… - afirmó el muchacho recordando a los no inocentes engendritos del demonio que habían motivado su recorrido por el bosque. – Tienen que venir conmigo… ¡ellos… van a destruir todo, están fuera de control! – espetó Shippo en un tono exageradamente dramático.
Kagome rió mirando la expresión espantada del muchacho ya mucho más alto que ella por una cabeza. – Te ves gracioso Shippo-chan… no creo que un par de pequeñines ocasionen un desastre como el que estas describiendo... – sonrió. – Demo… en cuanto a lo que decías antes… ¿a qué te referías con tu pregunta?... – preguntó mirando al youkai que comenzaba a sudar frío nuevamente. – No estábamos poseídos ni nada de eso Shippo-chan.. – afirmó sonriente. – Sólo queríamos un tiempo a solas… no sé si sabes a lo que me refiero… - murmuró levemente sonrojada.
Shippo recordando nuevamente las imágenes que había visto minutos antes quedó estático sin responder a la muchacha.
- Maldición Kagome ya lo volviste a traumatizar...- refunfuñó Inuyasha frunciendo levemente el ceño – no es que no confíe en nuestros mocosos...- afirmó sujetando rápidamente a Shippo por su coleta – pero hay que reconocer...- con su otro brazo tomó a su mujer por la cintura levantándola algunos centímetros del piso. – que a veces son verdaderamente endemoniados...- soltó antes de correr a toda velocidad en dirección a la cabaña, confiando en que esta aún estaría en pie a su llegada.
En pocos minutos se encontraron en el umbral del lugar, el cual se asemejaba bastante a un campo de batalla luego de terminado el combate. Los pequeños estaban sentados en el piso y se veían agitados pero tranquilos, al igual que Soten quien parecía haber librado una cruenta batalla.- Lo...conseguí...- balbuceó agotada – logré quitarle el maldito marcador...- comentó con una sonrisa triunfal mirando a unos pálidos Inuyasha y Kagome que paseaban su vista de un lugar a otro viendo el desastre en que había quedado convertida su cabaña.
Izayoi a punto de estallar en lágrimas balbuceó - Oto... otou-chan… Soten… me quitó mi marcador… - la pequeña tenía los ojos vidriosos, sus labios temblaban. – ¡¡OTOU-CHAAN!! – chilló corriendo hacia su padre abrazando sus piernas mientras comenzaba a llorar desconsoladamente.
La mirada de Inuyasha recorrió todas las marcas que había en el piso de color rojo; bajo la mirada para encontrarse con su hija que lloraba desconsoladamente abrazada a sus piernas. Suspiró con resignación antes de agacharse para cargarla en sus brazos y consolarla – tranquila preciosa...mamá te dará otro...- dijo dulcemente mientras acariciaba el cabello de la niña. – pero espero que no muy luego...- murmuró por lo bajo.
Kagome recorrió incrédula una vez más el desastre ocasionado por los tres pequeñines. – Kuso, kuso, kusoo... – murmuró por lo bajo mientras una notable vena se formaba en su sien. "Ni siquiera en una semana vamos a volver a la normalidad esta casa… ¿en qué rayos pensaba cuando le di ese marcador¡Por kami que no traeré nunca más uno de esos!". Luego, colocándose de rodillas totalmente devastada gimoteó con desesperación: - ¡Inuyashaaa…! –
En el otro extremo de la habitación, Soten se acercó a Shippo quien seguía traumatizado sentado en el piso - ¿Estas bien? – movió lentamente una de sus manos frente al rostro del chico tratando de volverlo a la realidad.
- Ha... hai… - murmuró sonrojado Shippo regresando de sus pensamientos. "Kuso… tengo que armarme de valor… no puedo ser tan cobarde… tú puedes Shippo… eres un youkai, poderoso... valiente... em… supongo...". El muchacho en un rápido movimiento tomó las manos de la joven youkai. – Soten... gracias por preocuparte por mi… yo… etto... – balbuceó sonrojándose con mayor intensidad – Lo que... que... te di... dije hoy es verdad… t... tú sa... sabes... – tartamudeó nervioso.
- Lo sé...- Soten miró con ternura a los ojos al muchacho, con suavidad tomó con ambas manos su rostro – eres tan tierno...por eso te amo tanto...- sonrió sonrojada antes de darle un pequeño e inocente beso en los labios a Shippo, el cual lo devolvió con fuerza a su antiguo estado de shock, pero ahora con una gran sonrisa de felicidad en el rostro.
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Los débiles rayos solares matutinos acompañaban a estudiantes y trabajadores en su diario recorrido. Lentamente las calles del distrito de Nerima comenzaban a despertar llenándose de transeúntes y de sus conversaciones, risas y discusiones. A esa hora de la mañana, la que había sido la pareja de prometidos más conocida del lugar se encontraba concentrada en una pequeña discusión
- No te entiendo...- bufó Akane deteniéndose frente a su esposo.- Soy perfectamente capaz de hacer clases en el Dojo y no sólo a los niños más pequeños... maldición Ranma no es muy divertido enseñarle sólo a niños de cuatro o cinco años... ¿Por qué demonios no quieres que te ayude? – antes que Ranma pudiese contestar fue interrumpido por más quejas por parte de su mujer – ¿Estas dudando de mis capacidades?...¿Es eso no? Te recuerdo que soy mucho más rápida que cuando nos conocimos y puedo perfectamente con cualquiera de tus alumnos...tal vez hasta contigo...- alardeó mirando de forma retadora a Ranma antes de voltearse y darle la espalda bastante molesta.
Ranma sonrió tiernamente con la expresión de enfado de su esposa, apoyando una mano en el hombro de la chica que aún seguía de espaldas habló: - Koishii… acuérdate… que tienes que cuidarte, estamos intentando tener bebés y no puedes hacer muchos esfuerzos… - el chico acarició los hombros de su mujer y delicadamente la hizo voltear. – Además…Ranma Saotome es el mejor luchador de artes marciales, yo solo puedo entrenar a todos esos tipos… tienes que admitirlo amor, nunca, en ningún aspecto has podido derrotarme... ¡je! - finalizó sonriendo egocéntricamente.
Akane lo miró de forma asesina – Baka, engreído,
hentai...- gruñó intentando golpearlo con su bolso
mientras el muchacho sólo reía burlándose de sus
inútiles intentos.
La mujer se detuvo abruptamente al
escuchar una voz familiar y con un evidente acento chino proveniente
desde uno de los locales comerciales. Todo su cuerpo se tensó
al darse cuenta de que se encontraban justo en la entrada del
Nekohanten "no es posible...seguro que sólo fue mi
imaginación...esa bruja está muy lejos de aquí..."
- ¿Ves? – sonrió Ranma al ver que la chica se había dado por vencida. – Koishii… debes admitirlo… nunca podrás vencerme… - asintió moviendo su cabeza en un gesto de presunción sonriendo triunfal.
- ¡RANMA! – chilló Akane dispuesta a mandarlo a volar de una patada como cuando tenían dieciséis años, pero una voz que crispó hasta el último de sus nervios la detuvo.
- Algunas cosa nunca cambiar...- comentó Shampoo mirando de forma burlesca a Akane - ¡Airen¡Shampoo estar otra vez en Japón! – sonrió de forma coqueta mirando fijamente a Ranma e ignorando por completo a Akane. Se disponía a colgarse del cuello del chico cuando Akane claramente celosa se interpuso en su camino colocándose frente a un asustado Ranma.
- Shampoo...- una fingida sonrisa se formó en los labios de Akane, pero su mirada dejaba claro sus inmensos deseos de fulminar a la mujer – hay cosas que si han cambiado...- afirmó tomando la mano izquierda de Ranma levantándola hasta dejarla casi frente al rostro de la amazona - ¿Ves el anillo que tiene puesto no? No sé si lo notaste pero también estoy usando uno idéntico a ese...porque estamos casados...Ranma es MI ESPOSO...ME AMA...y no necesita para nada que otra mujer lo esté tocando ¿Te queda claro? – la retadora mirada de Akane se clavó en los ojos de la otra mujer que la mirada con una ceja levemente arqueada.
- Akane-chan seguir igual de violenta y celosa... - comentó despectivamente la amazona - Shampoo ser feliz con su esposo...él ser idiota y no muy fuerte...pero tener talentos ocultos increíbles...- un leve sonrojo cubrió las mejillas de la mujer - En nuestro último encuentro hace más de tres años...airen no contarle a Shampoo sobre ninguna boda...- soltó de forma insidiosa
La estocada de Shampoo hizo tambalear la seguridad de Akane, despacio se separó de su esposo para dirigirle una mirada llena de curiosidad – "¿Por qué demonios no se lo dijo? Pudo hacerlo perfectamente cuando se encontró con ella en China y si no hablaron de eso... ¿entonces de qué mierda hablaron? Shimatta...me estoy sintiendo de nuevo como cuando teníamos dieciséis años. Sé que él me ama... ¿ENTONCES POR QUÉ DIABLOS ESTOY TAN CELOSA?..." -
- No te conté porque estaba preocupado por otras cosas… - respondió Ranma con una clara expresión de pánico al observar a su esposa, luego al ver que había empeorado la situación intentó aclarar: - ¡NO!... No quería decir que tú no eras importante koishii… es que… en ese momento… rayos… - el muchacho calló unos segundos tratando de hacer memoria – No... no me acuerdo… pero.. ¡no pienses nada malo! Yo quería volver a ser hombre por completo… así nos casa... casábamos... ko... koishii.. – dijo tartamudeando lo último al ver crecer el aura furiosa de su mujer.
La mirada que Akane dirigía a su esposo se alejaba bastante de la ternura "BAKA...COBARDE...debí suponerlo, debí imaginar que no sería capaz de enfrentar a Shampoo...solo espera...vas a ver lo que te va a ocurrir cuando hablemos a solas..."
- Shampoo recordar perfectamente la conversación, airen abrazar a Shampoo y por un instante Shampoo pensar que Akane ya había mando al demonio a Ranma...incluso estar dispuesta a aceptarlo como segundo esposo...- comentó la mujer con una gran sonrisa de felicidad al observar como Akane estaba cada vez más alterada.
- ¿Te abrazó¿Recordaron viejos tiempos? – masculló Akane mirando furiosa a Ranma.
- Momento… ¿acaso no confías en mi? – preguntó Ranma alzando una ceja levemente irritado por la actitud de su mujer y mucho más con la de Shampoo.
- Akane, es deber de esposa confiar ciegamente en su pareja...- comentó la amazona fingiendo inocencia
- Sabes que si confío...."pero no en ella"...- musitó Akane – No sé tú pero yo me voy a la escuela Ranma...-afirmó la mujer, pero antes de que pudiera hacerlo algo que la hizo sentir un profundo miedo la detuvo.
- ¡¡Bà¿DONDE ESTAS?? – chilló un pequeño niño de cabellos negros y violáceos ojos. – ¡¡Ya te encontré¡¡Bà!! – sonrió el pequeño mientras abrazaba las piernas de un perplejo Ranma.
- ¿Qué diablos es Bà? – preguntó Ranma mirando al pequeño con una gota en su frente.
- Mi bebé decirte papá, airen...- suspiró con resignación Shampoo, se acercó al pequeño para tomarlo en sus brazos – Chao lin, papá está en la cocina...- la mujer habló con el pequeño en perfecto chino mandarín -
Los minutos pasaron lentos para Akane, su corazón casi se paralizó cuando comprendió lo que ese niño acababa de decirle a su esposo, lo que ese niño de negros cabellos y poco más de dos años, inevitablemente sus ojos se pusieron vidriosos "no puede ser...él no me hubiese hecho algo así...no tengo que pensar esto...maldición por qué me siento tan insegura...quiero irme de aquí...no quiero seguir viendo esto..."
Ranma observó la expresión de su esposa y con un gesto de enfado se marchó de allí sin articular palabra. "Kuso… no puedo creer que esté desconfiando de mi a estas alturas… ¿qué pasa contigo Akane?"
- Ra...Ranma...- Akane observó a su esposo alejarse, tenía inmensos deseos de seguirlo pero sus piernas no le respondían en la lejanía lograba distinguir la voz de Shampoo que le comentaba algunas cosas, sin embargo su mente no podía estar más lejos "Ranma...shimatta...soy una tonta...no es que no confíe en él...no sé que diablos pasó conmigo...tiene todo el derecho a estar furioso...ahora no sé como enfrentarlo...tal vez ni siquiera quiere hablar conmigo...me siento tan estúpida...todo estaba tan bien entre nosotros...¿por qué actué como una niña insegura?..." la voz de la amazona la hizo volver a la realidad.
- Tú ser igual a tu padre ¿Cuántas veces tener que decirte que no quitarte las gafas? – suspiró con resignación la mujer observando a su hijo quien ahora usaba unos lentes idénticos a los de Mousse.
- ¿Es de Mousse?...- preguntó Akane sintiéndose cada vez más estúpida.
- Hai... ¿Akane pensar otra cosa? – Shampoo sonrió de forma burlesca.
- Ese no es tu asunto...- masculló Akane antes de correr tras Ranma.
Continuará
Notas de las autoras:
¿Y que les pareció este capi Esperamos que haya sido de su agrado : ) pasamos a las notas:
- Soten: Es una niña que aparece más o menos en la mitad de la serie en un capítulo, es hermana de los hermanos Rayo, los que mataron al papá de Shippo. Aparece para supuestamente "vengarse" y matar al zorrito por lo que hizo con sus hermanos. Pero al final termina enamorándose de él y haciendo un dibujito retratándolo en el futuro xPP (se veía muy guapo xD) con los crayones que él mismo le regaló :-P es muy tierno y gracioso ese capítulo… por si quieren bajárselo, es el 68 : ). Nos pareció que de las mil niñas que aparecieron en la serie que el pequeño se "enamoró" ella era la más adecuada… bueno, digamos que el zorrito no se enamoró… pero la ultima mirada que le dedicó estuvo cute.. además que las otras niñas eran aburridas xD
- No vayan a creer que Kagome es una pervertida por la mención
de todos los lugares que "se portó mal" con Inuyasha…
xDD. Cuando lo volví a releer me reí mucho con ese
párrafo.. xD (Sakura)
- Pobrecito Shippo… ¿no
creen ; P creo que lo traumatizamos de por vida… bueno… al menos
recibió su "recompensa", ne : -P
Gracias por sus lindos comentarios chicos, adoramos cada review que leemos… esperamos recibir pronto los de este capi así publicamos antes el próximo que va a estar cargadito de escenas de "alto voltaje"… así que.. ¿qué esperan? Déjennos su comentario y hágannos felices… por fa!! T.T
Palabras en japonés usadas:
Kakoii: Grandioso, genial, cool
Onii-chan: hermano
mayor
Onee-san: lo mismo que el anterior pero para
hermana xp
Onna: Mujer
Kami: dios
Bà:
En chino significa papá
