Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer

BAJO LOS FOCOS

CAPÍTULO 26

Bella acunó entre sus brazos al pequeño Henry mirándolo con ternura.

Ya sobre el mediodía, después de haberse encargado de todos los preparativos necesarios para sorprender a su marido, con la ayuda de Kachiri, la nueva asistenta y publicista de Edward, había recibido la llamada de Rosalie.

La noche pasada Tanya se había puesto de parto y su pequeño bebé había nacido a primera hora de la mañana.

Después de terminar con su trabajo y con un gigantesco perro de peluche bajo el brazo se presentó en el hospital.

—Es precioso, chicas. Felicidades —comentó Bella mirando con ternura al pequeño.

Rosalie sonrió con regocijo estirando su mano para entrelazarla con la de su esposa, que respondió a su sonrisa dejando entrever en su rostro la fatiga que aún no había desterrado.

—Y Tanya ha sido una fiera —aseguró Rose inclinándose para besar a su mujer ante la mirada feliz de su amiga.

—Fueron largas horas de parto, pero ahora al verle, sabes que vale la pena todos y cada uno de los minutos.

—Desde luego que sí —concordó Bella pensando en su propio bebé que le esperaba en casa.

El pequeño comenzó a moverse en los brazos de Bella y sus suaves sollozos les indicaron que había llegado la hora de su comida.

Bella le entregó el niño a Tanya que rápidamente destapó su pecho para amamantar al niño ante las miradas enternecidas y atentas de las mujeres.

Fue después de que Henry, ya satisfecho, se durmiera, cuando Tanya decidió intentar ayudar a sus amigos a recuperar lo que parecía que estaban a punto de perder.

A tan solo veinticuatro horas de que estallara la prensa mundial con la noticia de que Bree Tanner estaba con Edward en Sudáfrica, Tanya era una de las pocas personas, que aún confiaba en Edward y en que él nunca haría nada para herir a Bella o destruir su matrimonio y su familia.

Erra una de esas dos personas que confiaba en que todo lo que decía la prensa era mentira y no era más que una nueva jugarreta de la joven actriz, hambrienta de fama y reconocimiento en la que Bree Tanner se había convertido.

En su opinión, todo no era más que otro mojón en la carrera de Bree para volver a estar en el foco de atención y dejar de ser la actriz traicionada y abandonada por su famoso marido y pasar a convertirse en la joven que conquistaba el corazón del hombre más deseado de Hollywood de los últimos seis años.

Tanya confiaba en Edward y sabía con certeza que él no mantenía ningún tipo de relación con Bree más allá de la relación profesional que les había reunido en los últimos años pero que, estaba segura, Edward rompería de ahora en más.

Tanya sabía con certeza lo que Edward sentía por su esposa y le conocía lo suficiente como para saber que no haría nada para perderla.

Tanya era una de las dos únicas personas que estaba segura que aún quedaba mucha historia de amor Bellward por escribir.

Bella era la otra.

Bella estaba segura de que Edward la amaba y por fin estaba segura de que lucharía con uñas y dientes para mantener su matrimonio y su familia a salvo.

—¿Y tú cómo estás? —le preguntó Tanya a Bella con una sonrisa comprensiva.

Rosalie levantó la vista del pequeño bebé que dormía en su cuna para atender a la reacción de su amiga.

Bella suspiró recostándose en la butaca frente a la cama.

—Bien —reconoció con tristeza —Aunque tengo que reconocer que me siento herida por todo esto.

—¿Herida por qué parte de todo esto? —inquirió Rosalie volviendo a sentir la furia que ya era habitual sintiera por el marido de su amiga.

—Ya sabes… que ahora Bree esté en Sudáfrica con Edward… siendo que ella no tiene nada que hacer allí…

—Sabes que entre Edward y ella no hay nada, ¿verdad? —inquirió Tanya evitando que fuera Rosalie quien diera su opinión. Una opinión que, con seguridad, no haría nada en favor de solucionar los problemas entre sus amigos.

—Lo sé —reconoció Bella —pero no por eso duele menos.

—Edward debería darle a esa zorra una buena patada en su culito respingón y mandarle a Los Ángeles de un solo golpe —gruñó Rosalie.

—Bree se está comportando como una niñita caprichosa, pero tú, Bella, no puedes permitir que ella piense que ha ganado.

—Por Dios, Tanya —le regañó Rosalie —Bree se está comportando como una puta zorra y Edward no está actuando como el hombre fiel y respetuoso que debería ser.

—Rose… —su esposa le llamó la atención.

—Creo que no hay mucho que Edward pudiera hacer —le interrumpió Bella llamando la atención de las mujeres —Bree me lo dijo en la gala de La Odalisca. Dijo que estaba interesada en Edward y aprovecharía todas las oportunidades que se le dieran para conquistarle.

—Es una zorra —rugió Rosalie furiosa.

—¿Y tú qué piensas hacer? —inquirió Tanya preocupada.

Bella se sentó recta en su butaca y levantó su rostro con arrogancia antes de hablar.

—Voy a recordarle a esa zorra que el hombre al que quiere conquistar es mi marido y que va a seguir así hasta que sus pechos se conviertan en unos tristes colgajos que ni toda la silicona del mundo podrán sostener por encima de su cintura. —dijo haciendo sonreír a sus amigas —Bree va a saber que Bella Swan ha dejado de ser la estúpida insegura de los últimos meses y va a volver a ser la perra arrogante que consiguió que Edward Cullen dejara de meter su polla en todos los coños que se abrieran para él para dedicarse a una sola mujer.

—Bien dicho —espetó Rosalie risueña.

—Así se habla, Bella. No sé exactamente qué es lo que te ha llevado a decidirte por luchar por vuestro matrimonio, pero celebro que lo hayas hecho.

—No lo sé, Tanya, pero sé que no es justo que yo pierda al único hombre que he amado y que mi hijo tenga que vivir con sus padres separados, solo porque una niñata de tres al cuarto y necesitada de fama, venga a intentar interponerse entre nosotros.

—Eso mismo es lo que yo creo —reconoció Tanya —¿Y puedo preguntar qué es lo que vas a hacer?

Bella sonrió ante el pensamiento de sus planes.

—En dos días vuelo a Sudáfrica para quedarme con mi marido durante el tiempo que queda de grabación —explicó poniendo unos ojos enormemente abiertos en los rostros de sus amigas.

—¿De verdad es lo que vas a hacer?

—Sí. Edward no lo sabe y espero darle una grata sorpresa.

—Sin dudas que lo será.

—He logrado coordinarlo con Kachiri. Ha conseguido un avión privado para dentro de dos días y ya ha reservado dos habitaciones en el hotel junto a la suite de Edward.

—¿Dos habitaciones?

—Sí. Pienso quedarme allí hasta que acaben las grabaciones, así que Shelley se viene con nosotros y Harry también nos acompaña. Kachiri ha conseguido que Ben y yo nos saltemos la entrada principal del aeropuerto para evitar que la prensa o las fanáticas puedan develar la sorpresa.

—Es genial, Bella. Me parece una idea estupenda —reconoció Tanya.

—¿Pero por qué esperar dos días y no marcharte mañana mismo?

—Tengo una sesión de fotos mañana que quisiera dejar terminada antes de viajar, y después he hecho una cita en el spa. —explicó con una sonrisa socarrona —Además, tengo que hacer una visita a la tienda de Angel Provocateur —agregó arqueando una ceja y arrancando risas de sus amigas.

Edward estaba especialmente desanimado. Llevaba un par de días sin poder hablar con Bella y la última vez que se habían comunicado ella había sonado demasiado extraña.

Pero lo que más le había preocupado había sido la conversación que había mantenido con su madre esa misma tarde.

—Hola, mamá —le había saludado cansado desde su caravana al devolverle la llamada en un alto en sus grabaciones.

—Hola, cariño ¿Cómo estás?

—Bien, un poco agotado con las grabaciones y deseando acabar para poder volver a casa.

—¿Cuánto tiempo más tardarás en volver?

—No lo sé. Las grabaciones parece que se alargaran por varios retrasos —había explicado.

Esme se había mostrado pensativa antes de por fin soltar sus preocupaciones.

—Edward, ¿es verdad que esa chica Bree Tanner está contigo en Sudáfrica?

Suspiró agotado y repentinamente deprimido.

—Dios, mamá, no puedes siquiera preguntarme algo así. ¿Acaso no me conoces en absoluto? ¿Cómo puedes pensar que estaría aquí con cualquiera que no sea mi mujer?

—No lo sé, Edward. Desde luego que nunca podría creer algo así, pero esta semana han salido cientos de portadas, ya sabes, la señora Cope dice que ella está contigo visitándote en Sudáfrica…

—Por Dios, mamá. No puedes imaginarlo siquiera. Bree está aquí, sí. Personalmente creo que solo ha venido para tocarme las narices y traerme problemas aunque ella asegura haber venido a visitar a mi compañera de reparto de la que es gran amiga.

—¿Entonces sí está en Sudáfrica?

—Sí, pero no conmigo.

—Dios mío, Edward. ¿Cómo crees que se pueda tomar Bella su presencia allí?

—No lo sé, mamá. No he podido hablar con Bella pero solo espero que confíe en mí lo suficiente como para no creer ninguna de esas tonterías.

—No sé, Edward, pero no entiendo qué es lo que intenta esa chica. ¿Es que no le importa provocar problemas en un matrimonio? —había dicho Esme indignada y su inocencia e ingenuidad le hicieron reír.

—Creo que no, la verdad. —reconoció divertido aún sin poder olvidar que seguramente su mujer ya estuviese más que enterada de la presencia a su alrededor de la mujer que tanto le atormentaba.

Y no supo qué pensar al respecto ya que Bella no había hecho ni la más mínima mención a Bree las últimas veces que habían hablado.

Sabía que no había posibilidad de que Bella no supiera aún esa noticia, por lo que al cortar la llamada con su madre, marcó el número de Bella dispuesto a aclarar con ella la situación.

La llamada fue derivada de inmediato al buzón de voz y él no supo qué pensar.

En esos últimos días, después de que Bella le hubiera llamado con la noticia de que el bebé de Tanya y Rosalie había nacido, no habían vuelto a tener más que un par de cortas llamadas en las que su mujer se había mostrado nerviosa y enigmática y él se sentía aterrado de que la razón de su nerviosismo pudiese ser la noticia de que Bree se encontraba en el mismo país y la misma ciudad que él.

Sin sentirse ni remotamente sosegado volvió al rodaje decidido a volver a intentar comunicarse con ella cuando llegara a su habitación de hotel.

Y cómo fuera no iba a cortar esa llamada sin haberle explicado a su mujer la extraña visita de Bree al set.

Y esperaba que ella se lo tomara mejor de lo que él imaginaba.


Gracias a todos por los reviews, alertas y favoritos y siempre por leer.

Les espero en el grupo de Facebook Las Sex Tensas de Kiki.

En mi perfil tienen el link del tráiler que hizo Maia Alcyone para el fic.

Adelanto del próximo capi:

Estaba ya en el baño, completamente desnudo y abriendo los chorros calientes de la ducha cuando sonaron tres golpes en la puerta de la habitación.

Algo confuso se calzó nuevamente sus vaqueros y la camiseta que se acababa de quitar y, aún descalzo, se dirigió a la puerta.

Su corazón comenzó a latir desaforado en cuanto vio a la mujer al otro lado de la puerta, pero no pudo decidir si debía reír o llorar.

Bella estaba allí frente a él y él no sabía si ésa era una buena o una mala noticia.

—Bella —susurró sorprendido y deseoso de besar y abrazar a su mujer, pero increíblemente temeroso de lo que su presencia allí pudiera significar.

Besitos y nos seguimos leyendo!