Capitulo XXVI

Traidor


Han despertó en una celda, tenias las manos atadas y la cabeza le daba vueltas; sintiéndose débil vio que dos vong abrían la celda y lo arrastraban a una especie de ramas, donde lo colocaron cabeza abajo.
Sintió que las ramas envolvían sus brazos, las púas se incrustaban en sus carnes y gritó de dolor, la agonía era insoportable; sentía que todo pasaba lentamente, las ramas se enroscaban con más firmeza y vio a Vergere, mirándolo con atención.
Todo se detuvo, cayó al suelo aún adolorido por las púas, tenia puntos rojos en sus brazos y piernas, vomitó mientras se sentaba con dificultad.
—¿Quién eres?—preguntó la extraña criatura.
—Han Dameron—contestó como un autómata.
—¿Eres un Jedi?
—Sí—exclamó Han mirando a la extraña criatura.—¿Qué me hicieron?
—Es el Abrazo del Dolor. Los vong lo usan para experimentar el dolor.
—Sí, conozco eso; les gusta sentir el dolor.
—¿Puedes ponerte de pie?
—No—contestó secamente y miró a la fosh.
—¿Me van a matar?
—El Ejecutor Nom Anor quería sacrificarte pero yo lo evité. Le dije que yo me ocuparé de ti. Aceptó no con ganas, después que la Reina Voxyn fuese destruida.
—¿Tienes interés en mí?—susurró.
—Yo sé quien eres, Han Dameron—exclamó Vergere y se acercó aún más—Yo tengo muchos años viviendo. No con ellos por supuesto—exclamó el ser extraño mirando a los vong—Ellos me capturaron y yo me ofrecí como una sirviente para no matarme. Era una Jedi como tú.

Han abrió los ojos pero no habló, no deseó poner en peligro a la fosh, ella asentía lentamente.
—Una mujer llamada Shyndella Vorr me habló de los hijos de Rey Skywalker, nietos del gran Luke Skywalker y bisnietos del legendario Anakin. Ella los observó a ustedes tres pero quedó fascinada contigo, Han.
—¿Por qué? ¿Y quien es Shyndella Vorr?
—Shyndella me encontró en las Regiones Desconocidas. Intentó rescatarme pero me negué pero vi que ella es poderosa en la Fuerza, quede fascinada con sus enseñanzas, los vong no supieron de ella y ella me contó de ti. De tus talentos y la Fuerza naciente en ti.
—¿Quién es ella?—volvió a preguntar pero cuidando de no elevar la voz.
—Es la líder de los Caballeros de Ren.

Han miró sorprendido a la fosh, los caballeros de Ren eran usuarios del Lado Oscuro y realmente pensó que estaba extintos. No se apartó de ella, él quería aprender más sobre la Fuerza.
—Son adoradores del Lado Oscuro—masculló.
—La Fuerza es una sola, no tiene lados, joven Dameron—exclamó.
—Toda mi vida he estado buscando el verdadero significado de la Fuerza—exclamó el aprendiz Jedi.
—Shyndella vio tus dudas y por eso te buscó—exclamó Vergere.
—¿Ella no estaba con Kylo Ren?
—Sí, aunque su maestro fue Snoke, ella era miembro importante de la sagrada orden de los Ren.

Han quedó como cautivado, aún sentía el dolor de haber perdido a su hermano.
—Nosotros los Ren, sabemos y tenemos conocimiento de la Fuerza Viva. Tu tío lo buscó y lo encontró—exclamó la fosh mirando con atención a Han, podía ver el brillo en sus ojos, sonrió para sus adentros.—Sabemos la clave para derrotar a los vong.
—¿Saben?
—Los vong buscan arrasar y destruir todo pero en verdad, ellos están buscando un planeta similar al suyo, destruido hace miles de años. Buscaron en cada confin de la galaxia pero no lo encontraron.
—¿Qué planeta es ese?
—Un planeta viviente—exclamó Vergere y lo ayudó a ponerse de pie—Llamado Zonama Zekot. Es un planeta sintiente de la Fuerza, la Fuerza es intensa en ella tal como lo decía Vorr.
—Los Jedi solo buscan destruir a los vong—musitó Han mirando a su alrededor.
—Y los Ren buscan un hogar para ellos y lo hemos encontrado pero se esconde siempre.
—Entonces debemos hallarla—exclamó Han
—Y convencerla.

Vergere se quedó en silencio, Han caminó con dificultad por la estancia y salió al exterior donde vio toda una selva, hierbas altas y árboles tupidos, el cielo estaba anaranjado y una mundonave estaba encima de ellos.
—¿Dónde estamos?—preguntó.
—Yuuzant'tar; los vong modelaron este planeta similar al planeta de origen de ellos. Este era tu hogar, este era Coruscant.
Han sintió dolor en su corazón, su hogar era una selva irreconocible; su hogar estaba enterrado bajo esa espesa selva.
—El dolor puede hacernos fuerte, Han Dameron—exclamó Vergere—Yo te puedo mostrar el Verdadero Camino de un Jedi.
Han Dameron se giró lentamente hacia Vergere, caminó hacia la pequeña fosh e hincó una rodilla al suelo.
—Me someto a sus enseñanzas, maestra Vergere.
—Muy bien, yo te mostraré la verdad sobre la Fuerza, Han.
—¿Nom Anor no sabrá lo que hacemos?
—Anor no lo sabrá y yo te ayudaré a salir de aquí—susurró en su oido—¿Quieres conocer a Shyndella Vorr?
—Me gustaria.
—Pero te someteré al Abrazo del Dolor.
—Si el dolor me ayuda a comprender más sobre la Fuerza, tendré que aceptarlo.

Vergere asintió y Han se puso de pie, la fosh salió al exterior y con un gesto de su mano, invitó al joven Jedi a seguirla.

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Masla dejó el salto del hiper espacio, y movió su nave hacia una luna, escondiéndose de las naves capitales vong. Ahora era el momento más difícil; no le había dicho a Rey sobre su misión pero confiaba en la Fuerza en hallar a Han. Así que puso su nave en modo furtivo y fue al planeta antes conocido como Coruscant.

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Han Dameron se detuvo ante una pared donde estaban apoyados unos prisioneros, algunos estaban deformes y otros, tenían sus miembros amputados.
—Siento dolor en ellos, están sufriendo.
—Los vong experimentaron con ellos pero salió mal como podemos ver.—exclamó Vergere—La compasión es vital en un Jedi ¿verdad, Han?
—Darles la compasión que necesitan—exclamó Han y vio que un muchacho de tez oscura se arrastraba, tenia un ojo ciego y un brazo lleno de pus que le provocó arcadas a Han pero su rostro, conocía ese rostro.
—Han—gimió el chico—Han, ayúdame.

Han, conmocionado, se acercó al chico y supo que se trataba de su primo Dash. El hijo mayor de Finn estaba totalmente herido y no había modo de salvarlo, el chico agonizaba.
—Por favor—gimió mirando a Han suplicante.
—El chico necesita que le calmen el dolor—exclamó Vergere extendiéndole un sable de luz. Han tragó saliva.
—Él…lo conozco.
—Eso explica que te esté llamando—exclamó Vergere aún con el brazo extendido.

El chico empezó a sollozar, le faltaba una pierna y sus dedos estaban chamuscados.
—Rey me abandonó…mi tía lo hizo—gimió—Dame piedad, Han.
—¿Mi mamá? Estoy seguro que no lo hizo adrede.
—¿Rey tiene hermanos?—preguntó Vergere confundida.
—No, él es hijo de Finn, el mejor amigo de mi madre. Tanto es la cercanía, que a Finn lo considero como mi tío y a él, mi primo— y vio que Vergere le mostraba su sable de luz.
—Pensé que lo perdí.
—Yo lo guardé. Toma, ten piedad de él.— Han tomó su arma y vio a su primo, agonizante y lloraba del dolor. No quería matarlo, sufría mucho así que tomó la decisión de hacerlo, encendió su arma y lo levantó.
—Lo siento, Dash—musitó Han, Dash miró a Han y cerró los ojos, el joven Jedi bajó el arma, partiendo su cabeza en dos.
—Le diste la paz que necesitaba, Han; lo hiciste bien—y miró al resto de los heridos que suplicaban clemencia—Ellos también necesitan piedad.
Han los miró y se acercó a cada uno de ellos, matándolos.

...

Tres días pasaron desde Han recibía el entrenamiento de Vergere, sentía que ella conocía mucho de la Fuerza y entendía el porque, había vivido mucho años, siendo una maestra Jedi de los tiempos de su bisabuelo Anakin, era muy compresible que supiese mucho.

Aprendió a soportar el dolor, a convivir entre los Avergonzados; Vergere era una buena maestra, realmente Han estaba interesado en otros caminos de la Fuerza. Extrañaba a su hermano Crix y justamente pensar en él era un buen modo de acrecentar el dolor y mantener viva la ira interna, además de trabajar secretamente en una forma de escapar del planeta: una nave en las profundidades del antiguo Senado Galáctico.
Vergere apareció a la espalda del joven aprendiz, Han se soltó del Abrazo del Dolor y con dificultad se puso de pie.
—Hoy nos vamos—susurró la fosh.

Han asintió, conocer a los Caballeros de Ren era lo que más deseaba en esos momentos, además de salir del planeta.
El camino hacia el senado era muy largo, pero estaban ocultos entre los esclavos Avergonzados, quienes caminaban con la cabeza abajo, Han escondió entre sus ropas su arma y alzó la vista, podía ver el domo del Senado pero las estatuas estaban destruidas; su corazón se encogió al ver la base de la estatua de Han Solo.

De un momento a otro, los Avergonzados empezaron a desperdigarse, escuchó gritos y vio a guerreros vong correr con las armas en alto.
Vergere jaló a Han a su izquierda y un vong le cortó el paso.
—¿Qué hacen aquí? Esta es una zona restringida.
—¡Han!

El mencionado se giró y vio a Masla Dey, blandiendo su arma y empujando a guerreros vong.
—¡Maestra Dey!—corrió Han—¡Detente!

Vergere tiró a Han hacia el senado, el guerrero vong vociferó que no tenían permiso para ingresar ahí pero como no le prestaban atención, furioso, llamó a más tropas.
Masla Dey corrió hacia el senado, con la intención de matar al extraño ser que tenia a Han e ingresaron al rellano.
—¡Detente!—exclamó Masla con el arma en alto, Vergere se giró y miró a la Jedi.
—Jedi, no te acerques.
—El chico vendrá conmigo.
—Ya me estaba yendo—exclamó Han—Hoy era mi escape y lo arruinaste, Dey.

Masla se mordió el labio y frunció el ceño.
—¿Quién es ese pájaro?
—Soy Vergere, maestra Jedi de la antigua República, de los tiempos de Anakin Skywalker.
—Es…imposible.
—Para la Fuerza, nada es imposible.—contestó la fosh.
—Estoy bien, Dey—exclamó Han.
—Rey te echa de menos—exclamó Masla y miró a la entrada—Anda, vete, yo los detendré aquí. Por Crix.
—Puedes venir con nosotros.
—Lo arruiné, Han—exclamó Masla—Ya tengo en mi conciencia la muerte de Crix y no permitiré que un Dameron más este en mi mente. Escapa, vive.

Han miró Masla que le daba la espalda, se humedeció los labios y sintió a Vergere tirándole del brazo.
—La Jedi nos está dando tiempo, Han Dameron.
—Que la Fuerza te acompañe.

Han y Vergere empujaron una puerta e ingresaron, con la Fuerza, levantaron unos muebles y bloquearon la puerta. Corrieron hacia un corredor donde había una trampilla, Vergere la había construido y miró a Han.
—Vamos.

Masla Dey vio a los vong que se acercaban en el rellano, se retiró la túnica, quedándose con una camiseta sin manga y miró desafiante a los vong.
—¡Vengan de a uno!

Los guerreros vong se lanzaron al ataque, con los coufee y anfibastones en alto, Masla los repelió, se movía en ambos lados, los vong caían muertos a sus pies y ella se subía en los montículos. Dejó que la Fuerza moviese su sable de luz, sintió que la rodeaba y le daba más poder; y pudo sentirlos.
De alguna manera, sintió a cada vong cuando luchaba y empezó a moverse más rápido, avanzando y golpeando con más fuerza pero con calma y paz. Los vong no retrocedieron, avanzaban incluso, pisaban a los cuerpos caídos, formándose pequeños cerros mientras Masla seguía apuñalándolos hasta que sintió el couffe en su pierna derecha pero no flaqueó, el anfibastón le dio en el hombro pero no retrocedió; usando la Fuerza para retrasar el veneno en su torrente sanguíneo, sonrió.
—¡No pasarán!
Con una sonrisa, extendió una mano y los vong cayeron de espalda, y habían más en su línea de visión. Sin perder la sonrisa, pensó en Crix y la alegría de volver a verlo, buscó a Rey por medio de la Fuerza y le agradeció por haberle dado una oportunidad en la Orden Jedi.
Cerró los ojos y la Fuerza la envolvió, cargando su energía y su esencia, los vong se acercaron, cuando supo que era el momento oportuno, explotó.
Su cuerpo se volvió luminoso, una esfera blanca y brillante la rodeó y una onda expansiva arrojó a varios metros a los vong, retumbando el lugar y sin derribar a la puerta.

En el suelo solo quedaban los cadáveres vong, túnicas Jedi y un sable de luz, que se apagó.
Han sintió a Masla unirse a la Fuerza, pero no había tiempo para lamentarse, se sentó en la nave transporte mientras Vergere accionaba los timoneles. Sin decir palabra alguna, la nave salió de las profundidades del Senado y al salir de la atmosfera, saltó al hiperespacio, entre las mundonaves.

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Nom Anor estaba furioso, golpeó la mesa orgánica mientras veía como una nave escapaba del planeta. Había confiado en Vergere y se maldecía de no haber visto su traición cuando un subalterno le informó que el Supremo Soberano deseaba hablar con él, masculló una maldición.

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Han aún no podía entablar su enlace de mellizos con su hermana ni mucho menos con su madre, pero estaba seguro que Vergere tenia algo que ver. Vio en la ventana una esfera gris y supo que era Ziost, el planeta de origen de los Caballeros de Ren.

La nave entró sin problemas y aterrizó en un terreno escarpado, delante de ellos se alzaba el templo Ren, antiguo y lleno de polvo.
Una mujer chalactana se acercaba lentamente, con guardias acompañandola, Han y Vergere se acercaron.
—Vergere, vieja amiga—saludó Shyndella Vorr y miró a Han, su fisonomía le recordaba a alguien.
—Soy Han Dameron—exclamó el aprendiz y la mujer asintió.
—El hijo de Rey—exclamó con una sonrisa, sus ojos amarillos observaron al aprendiz y luego miró a Vergere.
—Está interesado en aprender otros preceptos de la Fuerza.
—Vergere me dijo que está interesada en mí—exclamó Han.
—No solamente yo, te presentaré a un viejo amigo que también está interesado en ti.

Han y Vergere siguieron a la mujer anciana hacia el interior del templo Ren, oscuro iluminado con antorchas; el aprendiz Jedi podia sentir el Lado Oscuro emanando del lugar.
—El hijo de Rey ha llegado—exclamó Shyndella Vorr a una figura que estaba en medio de las sombras, quien se agitó y se acercó lentamente, Han pensó que era su primo Kyle pero él estaba viejo, cabello corto y gris. No era Kyle pero de alguna manera se le había muy familiar.
—Han Dameron—murmuró el hombre, sus ojos marrones observaron a Han—Que amable de parte de tu madre ponerte el nombre de mi padre.
Han abrió los ojos de la sorpresa, era imposible que se tratase de él, Rey le había dicho que había muerto en sus brazos.
—Es…imposible.

Vergere también estaba sorprendida y el hombre llamado Kylo Ren se acercó aún más, mirándolos con una sonrisa de malicia y se descubrió la túnica donde se observó una quemadura en el pecho, dicha quemadura correspondía a un sable de luz,
—Para la Fuerza, nada es imposible—exclamó Kylo Ren.
—Pero mi madre…me dijo que moriste.
—Morí, sí—exclamó Kylo Ren—Mientras festejaban su gran victoria, mis fieles guerreros buscaron mi tumba, encontraron mi cuerpo y lo desenterraron pero tuvieron que arreglar el lugar para no levantar suspicacias. Y llegué a Ziost donde mi maestra Shyndella Vorr me revivió con alquimia Ren.
—¿Alquimia Ren?
—Ven te mostraré algo, justo íbamos a empezar uno.

Han siguió a Kylo Ren y miró a Vergere, ella tampoco sabia que él estaba vivo en todo estos años.
—Tienes un hijo—exclamó Han—Kyle Solo.
—Sí—exclamó Kylo Ren—Me alegra que Rey lo entrenase como Jedi pero él no me importa ahora—exclamó y miró a Han—Tampoco me interesa Siri Tharen.
—¿No crees que tiene más sentido que sea tu hijo al que intentas reclutarlo?
—¿Crees que intento reclutarte?
—Siento eso.
—No tengo intención de hacerte eso—negó con la cabeza Kylo Ren—Solo te muestro los otros caminos de la Fuerza; mi hijo nunca se mostró interesado en esto como tú.

Eso era cierto, Han en toda su vida se preguntaba el verdadero significado de la Fuerza Viva y todo parecía que Kylo Ren lo podía mostrar, así que llegaron a un balcón, donde en el suelo había un hoyo con liquido azul.

Tres encapuchados sumergían un cuerpo desnudo de un hombre en el hoyo hasta desaparecerlo.
—Él fue asesinado por un vong—exclamó Kylo Ren.
—¿No han tenido problemas con ellos?
—Lo tuvimos y lo derrotamos con el Lado Oscuro. Asi que no se acercan.

Los encapuchados arrojaban polvos verdes y morados, recitaban palabras antiguas que no entendía, el agua del hoyo se tornó negra y luego rojo sangre.
—Esta es la alquimia Ren—exclamó Kylo Ren—Con este tipo de alquimia podemos traer de vuelta a los muertos y salvar a los moribundos.
Han quedó boquiabierto, en unos minutos, el hombre saltó del agua, totalmente aturdido y temeroso, los encapuchados lo ayudaron a salir; se le veía muy confuso.
Han pensó usar la alquimia para revivir a su hermano Crix pero luego recordó que su cadáver posiblemente esté en Myrkrr
—La Fuerza conduce a otros caminos como este, conocimientos de magia y alquimia. Resucitar a los muertos, prolongar tu vida y sanar tus heridas mortales, puedes burlarte de la muerte y manipular los órganos vitales de tus oponentes para matarlos silenciosamente.

Han parpadeó, intrigado y sorprendido, miró a Kylo Ren.
—Mi hermano murió—exclamó—Pero sé que es tarde para rescatar su cuerpo pero estoy interesado en aprender esto.
Kylo Ren sonrió al ver la decisión del chico Dameron, y ahora empezaría a ejecutar el plan para vengarse de Rey, corromper a su hijo al Lado Oscuro.
—Bien, bien, chico—exclamó Kylo Ren—Estas cosas lo sabían los Jedi pero ocultaron estos conocimientos por cobardía y temor. Los Sith lo olvidaron pero nosotros los rescatamos.
—Me gustaría quedarme—exclamó Han y miró a su tío Kylo Ren—Debo irme, quiero regresar y abrazar a mi madre.
—No…—exclamó Shyndella pero fue interrumpida por Kylo Ren.
—Puedes hacerlo—exclamó y colocó una mano en el hombro—Vuelve, lucha contra los vong y cuando ganes la guerra, regresa.
—Lo haré—exclamó Han sonriendo—Y esto quedará entre nosotros.
—Confío en ti, Han.
—Adiós, tío Kylo Ren.
Kylo Ren vio a Han y a Vergere retirarse del templo, Shyndella se acercó al caballero de Ren.
—Espero que no te equivoques en dejar ir al chico.
—No, regresará y no le dirá a Rey de esto—exclamó Kylo Ren—Mi venganza contra ella ya está puesta en marcha.
—¿Por qué precisamente él y no su hermana?
—Porque su nombre me trae recuerdos de mi padre— y miró Shyndella—Y a ella también, así que imagínate el dolor que sentirá al ver a su hijo que lleva el nombre del hombre que admira convertido en Caballero de Ren.

...

Han se subió a la nave y miró a Vergere, quien encendió los motores e hizo elevar el transporte.
—Solo contaré mi cautiverio—exclamó Han—Esto quedará dentro de mí y espero que la guerra se termine pronto.
Han nuevamente sintió a la Fuerza dentro de él y miró a Vergere.
—Era por tu bien.
—¿Me tenias desconectado?—preguntó y ella asintió pero no se molestó—Debes enseñarme como desconectarme de la Fuerza.
—¿Sabes en donde están?
Han se abrió a la Fuerza, buscando a su madre por medio de su enlace materno, y la encontró.
—Vayamos a D'Qar, todos están ahí.
Vergere asintió y puso en marcha la nave, saltando al hiperespacio, rumbo a la antigua base de la Resistencia.