Junkie

IV. (lost and found)

Vicio #6– Mordaza

Todo veneno tiene el potencial de convertirse en medicina.

Observa largo rato el pergamino en blanco. A veces, se le hace un nudo en el estómago cuando Dumbledore lo mira con ojos chispeantes, incapaz de meterse sin permiso en su mente (si bien Remus está convencido de que sabe que oculta algo). Y es curioso, porque a estas alturas, Remus Lupin se consideraba bastante al margen del bien y del mal.

El pergamino lo mira, impasible.

A veces se siente mal por mentirle al hombre al que, de alguna manera, le debe todo lo que una vez tuvo en la vida. Pero hay pactos que no es capaz de traicionar.

Se lo ha cuestionado alguna vez. Hablar. Tal vez Dumbledore no pueda perdonarlo. Y tal vez eso sea bueno, después de todo. Tal vez nadie debería perdonarlo por encubrir a Sirius Black. Pero Harry tenía el mapa… y eso es casi como si James se lo hubiera enviado, para recordarle que hay pactos que no puede romper. Promesas que no puede traicionar (incluso si todos los involucrados están muertos… o peor que muertos). Promesas que viven entre las paredes de Hogwarts. Que viven para siempre.

Sabes que quieres hacerlo, dicen los fantasmas en su cabeza.

Es por Harry, se dice. Hay que vigilarlo. Está en peligro.

Y luego recuerda que está solo y no necesita mentirle a nadie.

Hace algunos años conoció a una Muggle que trabajaba con sobrevivientes de la guerra (no recuerda qué guerra, porque para los magos todas las guerras Muggle son la misma guerra, y a veces Remus piensa que en el fondo tienen razón). Esta mujer no creía en el paso del tiempo como medicina infalible para el dolor de la pérdida. Decía que la negación del pasado, la búsqueda activa del olvido, transforman el dolor en un secreto y hacen imposible procesarlo. Hablaba de aceptación y duelo, de memoria y reconocimiento del pasado.

Remus comprende la importancia de los secretos y se siente seguro en ellos. Aun así, la primera vez que habló de Sirius en voz alta, la primera vez que admitió su falta de odio (y se permitió imaginar un presente distinto), sintió que alguien le quitaba una mordaza invisible… que el peso de la luna abandonaba sus hombros.

Hay una cierta paz en aceptar lo inaceptable.

En aceptarse.

Sabes que quieres hacerlo. Aunque sea una vez. Una sola. Porque en ese mapa no solo vive su alma, antes del infierno. Viven James y Peter. Vive Sirius. No como los formó la guerra, sino como eran, cuando el mundo tenía sentido. Frescos. Limpios. Inmortales.

Aunque sea una vez, quiere quitarles la mordaza a ellos también.

- Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas.

Los secretos de Hogwarts se extienden sobre el pergamino.