LOS PERSONAJES DE INUYASHA NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE LA GRAN RUMIKO TAKAHASHI. LA HISTORIA EN CAMBIO ES ÚNICAMENTE MÍA.

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CELOS Y ENFRENTAMIENTOS

—¡¿Qué demonios haces?! ¡quítate Kirara!— exigió furioso el hanyou una vez que se vio en el suelo y siendo retenido entre las fuertes patas del mononoke que ahora le gruñía casi en el rostro…

Inuyasha se había lanzado dispuesto a eliminar al mercenario y en el peor de los casos, también a Kagome si ella llegaba a defenderlo, para su desgracia o fortuna, no lo sabía, Kirara había aparecido impidiéndole a los amantes percatarse de su presencia… al menos no en ese preciso instante.

El rostro de Inuyasha todavía se apreciaban rastros de su parte demoniaca, y su semblante era tan aterrador como el que en ese momento mostraba Kirara en el intento por proteger a la sacerdotisa a la que había acompañado… el híbrido no entendía el reaccionar de quien hasta hace poco tiempo había considerado una gran compañera y aliada… ¿acaso se había vuelto en su contra?

Kirara había permanecido esperando a Kagome, tal como ella se lo había pedido, pero su olfato le advirtió de la presencia del híbrido, y aunque no lo consideraba en absoluto el enemigo, pudo percatarse del cambio en su esencia… tras varios saltos, dejó de ser la inofensiva gatita, para convertirse en el poderoso ser que en ese momento podría contener la furia del hayou.


Bankotsu permanecía con su frente apoyada en la de la pelinegra, ambos trataban de controlar sus todavía aceleradas respiraciones… él abrió sus azulinos ojos solo para apreciar el momento justo en que ella hacía lo mismo… la miro con ternura y sonrió.

—Creo que con esto he terminado de quebrar la maltrecha alianza con Naraku…— mencionó sobre sus labios, robándole un último beso furtivo.

Kagome contuvo el aliento… eso indicaba que próximamente vendría la batalla final, esa a la que ahora tanto miedo le tenía…

—No te irás… ¿cierto?— cuestionó angustiada, sus manos todavía permanecían sobre la masculina y sudada espalda del joven líder.

—Mph…— sonrió de medio lado —… tengo que hacerlo, él no se quedará con los brazos cruzados y yo no me sentaré a esperarlo— mencionó sin preocupación, salió de su cuerpo y tras un breve instante se sentó, dándole a Kagome la posibilidad de también hacerlo.

Ella empuñó una mano cerca de su corazón por la angustia que sentía —no me dejes…— le pidió suplicando con su mirada. No quería perderlo nuevamente.

—No puedo llevarte… lo sabes…— dijo y cubrió el desnudo cuerpo de Kagome con el blanco ropaje que anteriormente ella vestía —…si algo te pasara…

—No me importa— lo cortó y comenzó a vestirse.

Él la observó levantarse y terminar su labor de cubrir su cuerpo —pero a mi si… déjame hacer esto por mi cuenta.— mencionó mientras él mismo comenzaba a vestirse.

—No pienso volver a pasar por lo mismo…— aseguró Kagome plantándose frente a él, tenía miedo… pero sabía que perderlo a él, sería peor que perder su vida. Esta vez él no la apartaría. Lo vio en silencio mientras terminaba de vestirse, ¿por qué no le decía nada?

—Kagome…— habló por fin el guerrero —… lo mejor será que te mantengas con tu grupo… cuando esto acabe yo regresaré por…

—¡No!— volvió a interrumpir, pretendía discutir con él hasta que decidirá permanecer juntos, pero un estruendoso rugir llegó a sus oídos… —¡¿Qué?!

—¡Eres un desgraciado!— gritó colérico el peliplata una vez que estuvo frente a la pareja, había levantado una gran cantidad de polvo, al llegar derrapando por la fuerte carrera que había emprendido.

Kagome sintió que su corazón tembló de miedo y aun así, instintivamente se posicionó frente a Bankotsu.

—Mph… Inuyasha… inoportuno como siempre…— mencionó sin inmutarse mientras terminaba de atar el rojizo lazo de su armadura.

Kagome volteó a ver a los dos jóvenes que mantenían expresiones completamente contrarias en sus rostros. Ella pretendía decir algo para calmar los ánimos, aunque sabía bien que difícilmente podría calmar la naturaleza demoniaca del ojidorado… no ahora… ¿los habría visto?

—Inuyasha…—lo nombró y observó temerosa. Él la veía como a una… ¿enemiga?

De un gran salto Kirara se posicionó entre las dos partes, todavía gruñía al híbrido con el que se había enfrentado momentos atrás…

Inuyasha observó molesto al mononoke y después a la pareja tras ésta, si algo lo molestaba más, era la cínica actitud de Bankotsu que ahora se encontraba a un lado de la azabache.

—Apártate Kirara… no me obligues a volver a…

—¿Tú le has causado este daño?— cuestionó la azabache incrédula de que el peliplata fuese el responsable de las diversas heridas en el cuerpo del mononoke.

—¿Acaso la tenías cuidando mientras tú te…?— mencionó con una clara mueca de desprecio.

—Sera mejor que cuides tus palabras...— advirtió el guerrero dando un paso al frente, habiendo recuperado su alabarda y colocándose a un costado de Kirara, quien volteaba de medio lado a verlo.

—¿O si no qué?— lo retó conteniendo las ganas que tenía por saltarle encima y matarlo con sus propias manos.

—Serán las últimas que menciones en tu patética existencia— aseguró fríamente el guerrero colocándose de frente al colérico peliplata.

—¡¿Cómo pudiste?!— volvió a mencionar molesta la colegiala al acercarse y observar el dañado cuerpo de Kirara. Bankotsu volteó de medio lado a verle.

—¿Cómo pude?¿cómo pudiste tú comportarte como una cualquiera?— replicó molesto, disipando la duda de la azabache sobre si los había descubierto.

—¡En tu maldita vida, vuelvas a referirte a ella de esa manera!— mencionó más que molesto el moreno al momento de saltar a atacar al peliplata.

—¡Espera Bankotsu!— intentó intervenir la colegiala pero ninguno de los dos pretendía escucharla.

—Es en lo que la has convertido…— añadió Inuyasha al mismo tiempo que se lanzaba a interceptar el ataque del moreno con tessaiga en manos —…en solo una cualquiera.

—Cerraré tu asquerosa boca de una vez por todas— mencionó el mercenario y por primera vez en sus facciones no había burla, sino molestia.

El filo de ambas armas sacaban chispas al hacer contacto… ambos contrincantes podían resistir con esfuerzos los ataques contrarios… los rasgos del rostro de Inuyasha cada vez se hacían más severos, estaba realmente molesto, ¿cómo era posible que ese simple humano opusiera tanta resistencia?

—¡Basta ya por favor!— suplicó Kagome mientras sostenía a una herida Kirara.

—Ríndete híbrido, esta vez tampoco podrás derrotarme— mencionó el ojiazul mostrando una sonrisa torcida de satisfacción al ver al peliplata contener su fuerza, mientras las dos espadas temblaban en ese choque en el que estaban.

—No estés tan seguro… en esta ocasión no tendrás tanta suerte…— amenazó mientras saltaba hacia atrás, logrando que el mercenario por inercia avanzara un par de pasos… Inuyasha cobró altura y blandeó su espada, desprendiendo una ventisca cortante que el mercenario no pudo evitar del todo…

—¡Detente Inuyasha!— exigió Kagome al ver un rastro de sangre bajar por el brazo derecho de Bankotsu.

—Fue solo un poco de suerte— mencionó el moreno observando a un Inuyasha que sonreía con superioridad, ninguno de los dos varones prestaba atención a la preocupada sacerdotisa.

—Entonces seguiré conservándola…— mencionó y se precipitó nuevamente contra el guerrero que ya se había reincorporado.

Bankotsu volvió a contener a tessaiga con su alabarda y ambos se observaron molestos, la furia inicial del híbrido fue desatada ligeramente, y aunque su objetivo seguía siendo exterminar al líder de los siete guerreros, sus rasgos demoniacos cedían, aunque todavía se podían apreciar tanto sus rojizos ojos, como sus marcas moradas en las mejillas…

—Deberás esforzarte todavía más…— comentó confianzudamente el mercenario y esta vez fue él quien doblegó al híbrido al evadir su arma y desprender de su fiel alabarda una luz azulina que logró dañar tanto el ropaje de Inuyasha como su piel que sangró entre su cuello y su hombro, pero a diferencia del guerrero, su piel sanó en un instante… Inuyasha sonrió victorioso.

—Esto es lo que nos hace diferentes…— mencionó observando su piel sanar.

—Por supuesto… algo bueno deberías sacar de tu asquerosa naturaleza híbrida…— sonrió al ver la mirada asesina de su doblemente rival —…no eres más que un error de la naturaleza.

—Y este error acabará con tu patética vida— sentencio y se volvió a lanzar al ataque… tessaiga era envuelta por el viento cortante… los ojos de Kagome se abrieron con sorpresa, Inuyasha estaba dispuesto a matar a Bankotsu. Su cuerpo entero se paralizó y no atinó siquiera a decir el conjuro que lograría derribar al peliplata y darle un poco de tiempo al ojiazul. El ataque había sido lanzado.

Bankotsu sin poder hacer más utilizó a Banryuu como escudo y su alabarda que ahora poseía tanto la sangre de Kagome como la misma del híbrido que lo atacaba, contuvo el ataque, pero aun así, logró lastimar el rostro y brazos del mercenario.

—Ba-Bank-kotsu…— la voz de Kagome tembló al verlo sangrar. Una sonrisa siniestra adornó los labios del peliplata que sabía bien, lo tenía casi vencido.

EL guerrero era consciente que si había salido vivo, era gracias a su preciada arma y aun así, no pudo evitar sonreír… el motivo de su debilidad corría a su encuentro, de no haberle hecho el amor a Kagome podría enfrentarse sin tantas dificultades a su adversario. Se puso en pie antes de que la pelinegra llegara a su lado, limpió un hilo de sangre que resbalaba por su mejilla…

—Buen intento… pero no fue suficiente— sonrió socarronamente, logrando borrar la sonrisa del rostro del peliplata.

—¿Pero qué estás diciendo? — regañó en voz baja la azabache una vez que se encontró a su lado.

—Apártate, que esto no ha terminado— le dijo el ojiazul al mismo tiempo que con uno de sus brazos la colocaba atrás de él.

—Deja de tocarla— advirtió el peliplata con sus ojos ardiendo en furia, al ver a la mujer que amaba preocupada por otro.

—¡Por favor, ya basta!— suplicó Kagome a ambos chicos.

—Lárgate de aquí Kagome— exigió el ojidorado observándola amenazante.

—Por favor Inuyasha, tú no eres así…— volvió a mencionar al no reconocer a la persona que estaba frente a ellos.

—¡¿Y tú qué demonios sabes?!— volvió a mencionar… saltó y blandió sin razonar su colmillo… una ráfaga de viento cortante salió disparada sobre ellos… él abrió sus ojos con sorpresa ante lo hecho.

Kagome vio con horror la luz amarilla dirigirse en su dirección, cerró los ojos… Bankotsu encajó a Banryuu en el suelo y cubrió a la azabache en un abrazo…

El cuerpo del peliplata fue preso por un par de blancas serpientes voladoras, inmovilizándolo y viendo con temor como el débil campo de protección que había creado la mujer que recién llegaba, se disolvía, sin saber qué tanto había logrado proteger a ese par de personas de su estúpido impulso.

Una vez que el polvo levantado por el viento cortante se disipó, se pudo apreciar las líneas que característicamente dejaba el ataque del peliplata en el suelo… un pequeño círculo dejado por un pequeño y débil campo de energía ya extinto… y a un par de jóvenes que recién reaccionaban, y observaban con preocupación al otro…

Las miradas de las cuatro personas viajaban de unas a otras, sin que nadie terminara de creer la suerte con la que habían corrido…

—Ki-kyo…— la primera en hablar fue Kagome, que veía a su antecesora respirar con dificultad y notoriamente débil, a causa del exceso de energía que utilizó para proteger sus vidas… ella había sido atraída por los fragmentos de Shikón que desprendían extrañamente energías contrarias, aun estando juntos...

Bankotsu una vez que se aseguró que las heridas que presentaba el cuerpo de la azabache no eran graves, la soltó, recuperó su alabarda y pretendía acabar con el peliplata que puso en riesgo la vida de la única mujer que llegó a amar.

—Creo que ha sido… suficiente…— mencionó entrecortadamente la fría sacerdotisa.

Las pupilas del ojidorado estaban contraídas… él estaba paralizado, y no por el par de serpientes caza almas que lo tenían preso, sino, porque en ese preciso instante cayó en él, el peso de lo que estuvo a punto de hacer… pudo haber matado a Kagome. Los rasgos demoniacos comenzaban a desaparecer y lo harían en su totalidad paulatinamente…

—¿Y dejar que este imbécil llegué a matarla?— preguntó con ironía mientras con su rostro señalaba a la pelinegra a su espalda.

—Lejos de sus diferencias… todos…— dijo y tuvo que apoyarse en su arco para mantener el equilibrio, Bankotsu la vio con indiferencia y Kagome corrió a su encuentro preocupada —… todos, tenemos un enemigo en común.— finalizó apoyándose ahora en su reencarnación, la misma que vestía igual a ella.

—Ella tiene razón…— aceptó Kagome y suplicó con la mirada al guerrero de desistir en su afán de seguir batallando con Inuyasha.

Él la observó molesto... ¿lo estaba defendiendo?¿sería posible que Kagome todavía sintiera algo por ese híbrido?

—Hagan lo que quieran… yo me largo…— mencionó y se giró para dejarla atrás.

—Por favor Bankotsu… no te vayas…— pidió sosteniéndolo del brazo y olvidándose por un momento de la débil mujer.

—¡Kagome!— gritó la taijiya que recién llegaba acompañada de sus amigos, alertados por los sonidos de la batalla —¡Kirara!— llamó y corrió en dirección a su maltratada amiga —¿qué sucedió aquí?— cuestionó con voz temblorosa, al ver la escena era fácil imaginar lo que había pasado… pero… ¿por qué razón Kirara estaría herida?

—Lo… lo siento, Sango…— mencionó débilmente el peliplata sin atreverse a alzar el rostro y enfrentar a su joven amiga.

—¿Tú?¿por qué?— cuestionó incrédula. Las miradas tanto de Miroku como de Shippo viajaron de la ya, pequeña gata, al preso ojidorado.

—Fu-fue… mi culpa…— aceptó la colegiala, desviando la atención a su ser.

—No lo fue…— dijo todavía molesto el ojiazul.

Sango cargó a Kirara y la acurrucó en su cuerpo, Miroku creyó entender la escena frente a él… y Shippo de igual modo, solo que él entendía cuál había sido el detonante que había transformado a Inuyasha…

—Creo que esto era algo inevitable…— se atrevió a hablar Miroku, tarde o temprano Inuyasha tenía que enfrentarse a Bankotsu y a Kagome, ahora hasta Kikyo estaba presente, cerrando ese cuadrado amoroso poco convencional… suspiró pesadamente y se acercó a Sango a ver a Kirara —…supongo que lo mejor será comportarnos como los adultos que somos— continuó viendo al cabizbajo y derrotado peliplata.

—Lo mejor será atender a Kirara…— dijo preocupado el kitsune, rompiendo un poco la tensión que se formaba.

Kagome agradeció el comentario y llamó a Miroku para que la ayudara a sostener el débil cuerpo de Kikyo… con ciertas dudas le pidió a su antecesora, liberar al peliplata y éste ni siquiera se movió, solo giró su rostro y observó culposamente a Sango y a Kirara… su atención fue atraída nuevamente por la voz de Kagome.

—Bankotsu— lo llamó cuando este se giraba.

—No pienso permanecer aquí…— habló, pues sabía lo que ella pretendía.

—Sabes que te seguiré… ya hablamos de eso…

—Mph… ¿acaso pretendes seguirle?— volvió a hablar amargamente el híbrido ¿de verdad a Kagome ya no le importaba nada, solo él?

—No voy a dejarlo…— le aseguró volteando a verlo, Inuyasha lucía derrotado, a pesar de haber estado a punto de salir ganador en la batalla. Él apretó sus puños al escucharla. Se giró y comenzó a caminar.

—Creo que nadie tiene por qué irse…— habló seriamente Miroku, quien ahora se encontraba arrodillado junto a Kikyo.

La atención de todos se posó sobre él, incluso Inuyasha que no había volteado, había detenido su andar y prestaba ligera atención a sus palabras. Bankotsu permanecía de frente a Kagome, volteó de reojo a verlo y la azabache, se había girado a escucharlo.

—Pese a las diferencias… somos más fuertes juntos…— aseguró en tono tan serio que a nadie le quedó dudas…

Sango observó a Kirara y aceptó sus palabras, Kikyo estaba tan débil que no sobreviviría un día más sola, Kagome también lo sabía y suplicó con la mirada a Bankotsu que cediera, el moreno parecía inflexible e Inuyasha bajó la mirada y él solo se excluyó del grupo al retirarse…

—Piénsalo Inuyasha… el enemigo sigue siendo el mismo…— le gritó el joven monje mientras lo veía partir.

—Por favor…— pidió Kagome al moreno mientras sujetaba su mano.

Bankotsu negó en silencio —este no es mi grupo… prefiero trabajar solo.

—Entonces yo me iré contigo— aseguró la azabache.

—No es necesario que la arriesgues…— intervino Miroku, cortando la réplica del mercenario —…entre todos podemos protegernos…

—Yo no protejo a nadie…

—Eso no parecía hace un instante…— añadió con cierta burla el monje, al recordar que él había protegido a Kagome con su propio cuerpo... Kagome sonrió ante el ligero rastro de asombro del moreno al verse descubierto.

—Nos quedaremos, ¿cierto?— cuestionó mordiendo su labio inferior en un intento de ocultar su sonrisa.

Él rodó sus ojos —como sea…— dijo fastidiado, odiaba reconocerlo pero tal vez, ese sujeto tendría razón, aunque él solo protegería a Kagome, los demás no eran su problema, en especial ese chiquillo que lo miraba curioso.

Shippo veía extrañado el calmado comportamiento del antiguo y sanguinario líder de los siete guerreros al lado de Kagome, de pronto la fría mirada que recibió por parte de éste, lo hizo temblar como en antaño… al parecer, había perdido a Kagome, pues ese sujeto era todavía más celoso que el mismo Inuyasha…

—Debemos seguir avanzando…— mencionó preocupada una de las dos pequeñas niñas que acompañaban a Kikyo, misma que iba llegando —… la salud de nuestra señora está empeorando.

—Ella tiene razón…— mencionó Kagome y vio preocupada a Kirara, la pobre estaba tan lastimada que dudaba siquiera que pudiese transformarse… ¿cómo llevar a Kikyo sin que ella se esforzase?

No solo ella fue consciente del hecho, Miroku, también pareció notarlo… —nosotros podríamos ayudarla — mencionó viendo al moreno.

Bankotsu frunció el ceño molesto —yo no tengo por qué hacerlo— dijo sin interés —…además yo cargo a mi Banryuu.

Kagome suspiró cansadamente ¿y era él el que se enorgullecía de trabajar en equipo?

—Yo la llevaré…— la voz de Inuyasha se escuchó en el lugar, quitando del rostro de los presentes la expresión de sorpresa ante la sinceridad del ojiazul.

Inuyasha había pretendido marcharse, no soportaría el hecho de ver a Kagome cerca del asesino de Bankotsu, y peor aún, siendo aceptado el hecho por la totalidad de sus amigos… si ella lo había preferido a él, él desaparecería, pero de pronto el peso de lo que estuvo a punto de ocurrir volvió a él, y aunando el hecho de que Kikyo también estaba presente, se obligó a regresar… todavía tenía una deuda que saldar con la primera mujer a la que amó. Debían derrotar a Naraku.

Hasta cierto punto Kagome se sintió aliviada al ver a Inuyasha cargar a Kikyo y emprender el viaje, al menos hasta que la noche se hiciese presente… volteó a ver a Bankotsu cuando éste tomo su mano y comenzó a seguir al resto que a su vez, seguían a la pequeña niña que flotaba indicándoles el camino.

—No esperes que me lleve bien con nadie…— advirtió sin voltear a verle.

Ella sonrió, Bankotsu no cambiaría —no lo hago…


—Esto es tan interesante…— mencionó Kagura que desde lo alto los observaba —… quiero ver tu cara cuando te enteres del nuevo revés en tus planes querido Naraku…— se añadió sin ocultar su sonrisa.

Observó al antiguo líder de los siete guerreros y volvió a envidiar su momentánea fortuna…

"Espero que tengan suerte…" pensó al emprender la partida y dejar atrás al numeroso grupo. Debía cumplir su misión y regresar a informar a Naraku sobre lo acontecido… aunque tal vez omitiría ciertos detalles…


—Esto ayudará…— aseguró Kagome mientras se arrodillaba junto a Sango y aplicaba un poco de ungüento a las heridas de Kirara, las mismas que habían dejado de sangrar…

—Te lo agradezco Kagome…— mencionó sinceramente la taijiya.

—Ni lo digas… fue mi culpa…— interrumpió la pelinegra.

—No fue tu culpa…— insistió el ojiazul que no se había separado de la joven, para disgusto del peliplata.

—Si lo fue…— replicó y Bankotsu rodó los ojos —…ella había salido conmigo.

—Kirara habría hecho eso por cualquiera…— justificó la castaña.

—Aun así…

—Deja de preocuparte, ella es fuerte y saldrá adelante…

Kagome asintió e intentó sonreír, aunque su sonrisa fue triste.

—Dejémosla descansar y vayamos a comer algo…— volvió a mencionar la castaña, dejando a Kirara sobre una manta junto a su hiraikotsu.

—Bien…— aceptó y se levantó, caminó atrás de Sango y al voltear atrás solo observó a Bankotsu sentarse… sonrió cuando distraídamente el guerrero acarició a una dormida Kirara… al parecer no le tomaría demasiado tiempo integrarse.

Caminó hasta la fogata que habían preparado para cocinar los alimentos y también que los acompañaría durante esa noche que ya había caído.

—¿Cómo se encuentra?— cuestionó preocupada viendo a su antecesora todavía inconsciente.

—Está muy delicada… creíamos que lo difícil sería que usted tuviera la fuerza necesaria para ayudarla, pero me temo, que solo el hecho de llegar a nuestro destino podría ser crucial para su vida…— mencionó una de las pequeñas niñas que solía acompañar a la sacerdotisa de barro.

Kagome sintió la pesada mirada de Inuyasha sobre ella y evitó mirarlo —todo estará bien…— se obligó a ser optimista, en esos momentos era lo único a lo que podían aferrarse.

Sus compañeros asintieron.

—Dejémosla descansar — sugirió Miroku al ver que comenzaban a llegar varias serpientes con almas que intentarían mantener con vida el mortuorio cuerpo de la poderosa sacerdotisa.

Kagome permaneció un tiempo con sus amigos antes de decidirse a ir al lado de Bankotsu.

—Toma…— ofreció pescado asado al guerrero, después de haber comido ella al lado de sus amigos, tanto el peliplata como Bankotsu permanecían alejados del grupo mientras ellos comían y charlaban cerca de la fogata.

Bankotsu lo tomó y comenzó a comer, también tomó de una extraña botella que la pelinegra le ofreció con una especie de agua de sabor… no pudo evitar sonreír al percatarse de la molestia del hayou al ver a la joven con él.

—Tal vez no sea tan malo después de todo…— comentó con un sutil toque de diversión en sus palabras.

—¿Mmm?

Él volvió a sonreír… pudo hacerlo, aunque no sabía cuánto duraría la aparente paz que parecían disfrutar. Kagome correspondió a su torcida sonrisa y por ese breve instante ella se sintió feliz.

Inuyasha vio molesto a Kagome limpiar y curar las heridas que él mismo le había provocado al guerrero... ese sencillo acto que ella misma había hecho varias veces por él, ahora le generaba una molestia que nunca espero al ser ahora dirigido a otra persona... desvió su mirada y evitó volver a dirigirla a ese par.

Tras varias de horas el único que no podía siquiera considerar dormir, era nuevamente Inuyasha… él veía celoso que dentro del bolso de dormir que Kagome siempre cargaba, estaba la misma y el estúpido de Bankotsu acostado a su lado, él parecía estar disfrutando molestarlo, pues justo en el momento en que se acercaba dispuesto a acostarse a su lado, se percató de la sonrisa de superioridad que le ofreció en un claro reto a separarlos… tuvo que contenerse para no volver a ser presa de sus instintos y lanzarse en su contra, para evitar que durmiera junto a la todavía dueña de su corazón.

Se contuvo todavía sin poder creerlo… Bankotsu aún no había ganado, tenía que salir vivo de la pelea que próximamente tendrían contra Naraku… y él por conservar su vida gracias a un solo fragmento de Shikón, estaba en desventaja… no había nada definitivo que lo atara a Kagome y eso lo agradecía.

Kagome se removió entre los brazos de Bankotsu buscando su calor… suspiró al abrir sus ojos y verlo dormir a su lado… todavía se sentía avergonzada con sus amigos por la poca prudencia del guerrero al negarse a dormir separados, pero después de todo, para nadie era un secreto lo que entre ellos dos sucedía… mordió su labio y se estiró entre los brazos del guerrero que la envolvían… besó sus labios y mantuvo el contacto un segundo… susurró un "te amo" y volvió a hundirse en su pecho dispuesta a dormir tranquilamente, deseando disfrutar muchas noches como esa.

Ella ignoró que dos personas la escucharon, y a cada uno logró removerle distintos sentimientos… mismos que más adelante serían cruciales para su destino.

Continuará…

Buen día chicas! He regresado con uno de los capítulos finales de este fic, espero les haya gustado… no sé si lo he mencionado pero Kikyo no es de mi agrado :/ , pero no pienso tratarla mal en esta historia… todavía no sé el destino de este personaje… ¿Qué muera?¿que se quede con inu?¿o viva pero sola? … en fin.

Agradezco a las chicas que comentaron el cap anterior: Kathepao, Marisol Martínez, Sasunaka doki, Melissa, lady of the west, SesshomaruSama, Kagome Taisho 77, Kasai Shinju, Esme y Mich MS.

Nos leemos en una semana, ah, y gracias a quienes decidieron que me apoyarían con la próx historia… lo voy a iniciar antes de terminar este fic, pero no por ello dejaré sin final este… gracias otra vez